No tenemos noción del tiempo, la noche cayó de un momento a otro, parece que cuanto más bebemos, más rápido pasan las horas. Mientras que Zack, Nicky, Sandra y Teodor están sentados en la mesa riéndose de cualquier anécdota que recuerdan, Sofía y yo estamos recostadas en el césped mirando las estrellas envolviéndonos en un espacio que compartimos ajenas a lo que sucede alrededor.
"… Babe I already miss you,
Sweet heart I already miss you,
Sweet eyes I already miss you,
And you only just walked out the door…"
Se escucha The Kooks de fondo creando una atmósfera tranquila contrastando con las risas agobiadas del resto.
-Así que, te estabas acordando de mí…
-No, en realidad mi mamá me hizo acordarme de ti. Ella fue quien te mencionó ayer en medio de una conversación.
- ¿Y de qué hablaban? – Se pone de lado para dejar de ver las estrellas y mirar mi perfil.
-Le dije que era gay. -Giro la cabeza para verla y me encuentro con su mirada sorprendida.
- ¿Se lo dijiste? Alex, tienes veinticinco, ¿por qué hasta ahora?
- Yo… -trato de recordar por qué hasta ahora quise hablar con mi madre sobre mi sexualidad pero no lo recuerdo - … yo, no lo sé. Supongo que por lo mismo.
- ¿Lo mismo de qué? – Pregunta confundida y divertida a partes iguales.
-De nada. -No sé qué digo, me rio cada minuto, el alcohol me está afectando, y ver a Sofi tan cerca me hace delirar aún más con la sorpresa de ver a quien me robó el corazón hace tantos años.
-Me confundes, Alex.
-Tú me confundes más. – Me pongo de lado para mirarla totalmente de frente. -Háblame de ti, ¿qué pasó en Europa?
-Después de dejar New London, viví en Alemania. Ya sabes, mis padres siempre quisieron que fuera cirujana y me internaron en un colegio especializado en medicina. Tener padres que se dedican a la investigación con apellido Cambi conlleva mucha responsabilidad, tenía que complacerlos y ser la cirujana que ellos deseaban que fuera. Tenía que ser "Sofía Cambi, la Doctora e hija ejemplar".
-Bueno, no todo es tan malo, tener padres con una fortuna en el banco y mansiones por todos lados tiene sus ventajas.
- Sí, nunca carecí de nada material, pero carecí de mucho amor. Ese amor me lo diste tú, Al. Fue tan injusto que nos separaran así cuando la nana que me cuidaba les dijo que nos vio besándonos en mi cuarto.
-Insistí en que pusieras seguro a la puerta. – Reímos recordando la tonta discusión sobre si debía o no poner el cerrojo.
-Sí, ya lo sé. Debí de haberte hecho caso, pero es que me urgía besarte. -Fija su mirada en la mía y nuestras risas cesan. Pasamos a penas unos momentos mirándonos como para que la tensión se palpara entre ambas. -Y… cuéntame cómo es eso que vives en New Haven. -Por fin, un cambio de tema.
-Fue bastante interesante. – Me coloqué mirando al cielo otra vez, verla tan cerca me trae recuerdos de cuando nos escapábamos después del colegio para vernos a solas en su casa - Terminando el duodécimo grado pasé algún tiempo trabajando pero estudiando por mi cuenta. Después le dije a mi madre que quería estudiar Antropología y se le metió la idea de que debía entrar en el mejor lugar, o sea, Yale. Nos mudamos hace cuatro años, hice el examen un par de veces, quedé, y ahora estoy a menos de tres semestres para graduarme.
-Nunca pensé que la niña estudiosa terminaría en una de las mejores universidades. ¿Nicky estudia contigo?
-Yo tampoco lo pensé, pero aquí estoy, en Yale. Respecto a Nick, el primer día de clases Nicky yo chocamos en la entrada principal, mis anteojos se rompieron al contacto contra el suelo, maldije a la mancha rojizo y rubio que podía distinguir al frente. Me llamó "cegatona" y me dio los pedazos de mis anteojos. Por suerte tenía los lentes de contacto conmigo si no, no sé cómo hubiese sobrevivido el primer día en Yale. Desde entonces Nicky y yo fuimos amigas.
-Se ve que se llevan bien, y los años también te han sentado muy bien, Al. Te ves hermosa. - Me está coqueteando, siento su mirada sobre mí, eso es coqueteo, ¿verdad?
- ¿En serio?, ¿aunque esté cegatona? – Reímos con ganas.
- ¡Sí, Al! Los lentes de secretaria te van muy bien. – Me siento en el pasto, tomo mi cerveza casi vacía y la termino de un trago.
- ¿Tú qué haces en New Haven?
-Vine a dar una conferencia sobre la patología quirúrgica para la carrera de Neurobiología y Anatomía.
- ¿En Yale? – me giro viendo cómo se incorpora sentándose a mi lado.
- Sí, en Yale. Mañana es la conferencia por la tarde, estoy muy nerviosa, cuando solicitaron a una estudiante de medicina quirúrgica para la conferencia, me enviaron a mí por tener el mejor promedio.
-No me sorprende… ¿cuánto tiempo te quedas? – Me da miedo ya no verla, pero tengo que ser realista.
- Me voy el lunes, tengo viáticos pagados todo el fin de semana. – Por alguna extraña razón, siento alegría y tristeza, ver a Sofía es inesperado y emocionante, pero saber que se va en pocos días me hace sentir triste de pensar en la posibilidad de que salga de mi vida una vez más. -Alégrate, Al, este debe ser un regalo del destino. Después de once años de no vernos, alejadas por miles de kilómetros, viviendo nuestras vidas en continentes diferentes, nos volvemos a encontrar en la casa de una amiga de mi primo, dirás que es una casualidad, pero como médico sé que las casualidades no existen. -Recarga su cabeza en mi hombro, de manera disimulada aspira llenando sus pulmones de mi aroma. – Te extrañé, Al.
-Y yo a ti, Sofi.
-¡VAUSE!- Grita Nicky entre risas, - ¡Hey, las dos! – Volteamos en dirección hacia ellos. - ¡Traigan sus traseros hasta acá, vamos a jugar! – Nos muestra una botella de cerveza vacía, ya sé para dónde va esto.
- ¿Quieres ir, Sofi? – Le pregunto viéndola serena.
- Suena divertido, hace mucho que me la paso entre libros, hacer algo más que beber cerveza esta noche suena interesante. – Me dice mientras se levanta y me da su mano ayudándome a levantarme. Una vez de pie, Sofi no suelta mi mano, caminamos así hasta la mesa donde Zack y Teodor ya habían hecho espacio para poner dos sillas más. Sofi me suelta y se sienta mientras yo me quedo parada viéndolos reír de cualquier estupidez, - ¿No te sientas, Al?
-No, Sofi, mañana tengo clases y debo descansar. -Miro mi reloj de pulsera. -Casi es media noche, me voy pero diviértanse. -Sofi se levanta y me toma de la mano como momentos antes.
-Quédate, Al, por favor. – Me mira con súplica, aunque quiero, no puedo quedarme sabiendo que tengo responsabilidades mañana.
- ¡Sí, Vause, quédate! -Se acopla Nicky.
-No, en serio gracias pero no.
-Entonces déjame acompañarte – Dice Sofi
-De acuerdo, pero solo hasta la puerta.
Me despedí de cada uno de ellos, excepto de Sofi quien no dejaba de verme con ternura. Caminamos juntas hasta la puerta de entrada de la casa de Nicky, al llegar, ella me abrió la puerta haciendo una reverencia, sonreímos por la ocurrencia, salimos juntas y al cerrar la puerta nos miramos bajo el umbral.
-Al, me dio mucho gusto verte.
-A mí más.
-¿Te gustaría que saliéramos mañana? Aún tenemos mucho que contarnos.
-Me encantaría, Sofi.
- Ten, anota tu número. – Me da su celular y tecleo en la pantalla los diez dígitos de mi número telefónico.
-Y ten – le extiendo mi celular para que ella haga lo mismo.
-Ya está, - me devuelve mi celular - ¿irás mañana a la conferencia?
-Sólo si al final me explicas lo que no entienda.
-Claro que lo haré, incluso te puedo dar asesoría médica personalizada.
-Me conformo con que me expliques.
-Bien, señorita Vause, sin asesorías. – En ese momento una rubia ojos azules hace acto de presencia en mi cabeza, Piper, joder, he estado coqueteando con Sofi desde que la vi, ¿qué estoy haciendo?
- Nos vemos mañana, Sofi.
-Hasta mañana, Al. -Sofía se inclina para abrazarme y dejar un beso en el inicio de la comisura de mis labios. -Descansa, Alex.
-Descansa. – Me giro y camino sin rumbo fijo, siento la mirada de Sofía en mí, siento el calor de sus brazos en mi cuello, siento sus labios, esos labios rosados que tantas veces probé. Joder, ¿qué mierda estoy haciendo?
