" -Sofi, no está bien.

-Alex, me gustas.

-Tú también a mí, Sofi.

- ¿Entonces por qué no hacerlo?

-No lo sé, por miedo. – Me encojo de hombros poniendo mis manos en los bolsillos de mi pantalón deportivo.

-Te entiendo, Al, si no quieres, entonces no. – Sofi se gira con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo caminado lejos de mí por el sendero. –

-Espera, Sofi. -Gira su cabeza viéndome con sus ojos rojitos – Sofi, me gustas -me acerco a ella y la tomo del hombro haciendo que gire totalmente. – Me gustas mucho.

-Al, es que no lo entiendo, si nos gustamos ¿por qué no podemos?

-Sofi, yo tengo miedo, miedo de que pase algo y nuestra amistad se rompa.

-Siempre me tendrás, Alex.

- ¿Cómo no temer a perderte? – Envuelvo su cintura con mis brazos, el atardecer está por caer, el viento de otoño se cuela por el espacio entre nosotras, Sofía se junta más a mí mientras que las flores y las hojas que se arrancaron por el viento vuelan a nuestro alrededor. Si no fuese porque tenemos el cabello atado en una coleta, seguro se enredaría.

-Jamás me vas a perder, Al. – Pone sus brazos alrededor de mi cuello, cierra sus ojos y une nuestras frentes.

-Sofi, ¿y si no soy lo que buscas?

-Tú eres todo para mí, Al. -Cierro los ojos y me dejo llevar por el momento, me dejo llevar por mis sentimientos, coloco mi mano derecha detrás de su nuca, justo debajo de su coleta y pego lentamente nuestros labios. Un roce, eso es lo que necesitaba para afirmar que estaba enamorada por primera vez, enamorada de Sofía, enamorada de mi mejor y única amiga. No nos movíamos, disfrutábamos el momento, no había prisas, no teníamos prisa de nada. Sus labios atrapan mi labio inferior y lo estira con delicadeza, yo hago lo mismo pero atrapando su labio con mis dientes para atraer su boca más cerca y profundizar el beso. Así pasaron los minutos, compartíamos nuestros labios, nos conocíamos de una manera diferente, conocimos el amor por primera vez…"

Abro los ojos lentamente queriendo acostumbrarme a la luz de una nueva mañana. Tomo mis lentes de la mesita de noche y me los coloco. Noto como mi celular vibra en la mesa, un mensaje.

"Buenos días, Al, no dejé de pensar en ti. Ya quiero verte. -Sofi C."

Desde hace un par de años, si no sueño con Piper, no recuerdo mis sueños, pero hoy fue diferente, hoy recordé mi sueño y soñé con mi primer beso, nuestro primer beso. No sé qué me está pasando, esperé una oportunidad con Piper por dos años, esperé cualquier tipo de acercamiento más allá del profesional y ahora, cuando veo un rayo de esperanza, pasa esto. Quise a Sofía, fue mi primera novia, y a decir verdad la única, el resto solo son adorno en mi vida personal. Pero ahora quiero a Piper, deseo lo que me hace falta, Piper me hace falta.

Me levanto y apago el despertador antes de que suene, me dirijo a la cocina y me encuentro con una cara feliz, la de mi mamá, claro.

-Me sorprende que te despertaras antes, anoche llegaste muy tarde.

-Estaba en casa de Nicky.

- ¿Haciendo qué?

-Hablando con Sofía. -Me siento en la banca de la barra americana mientras que me pasa una taza con café.

- ¿Tu amiga Sofía?

-Mi ex novia, Sofía. -La corrijo y tomo un sorbo.

- Tú ¿qué? Alex, nunca me dijiste que Sofía y tú fueron novias.

-Bueno, no es algo que le dije a todos. Tú tienes secretos, yo los míos. -Digo imitando su frase de días anteriores.

- ¿De qué hablaban? -Se sienta al otro lado de la barra con su taza de café en las manos.

- Recordamos viejos tiempos, hablamos sobre muchas cosas.

- ¿Se vieron o cómo fue que hablaron?

-Verás -tomo otro sorbo- resulta que un amigo de Nicky es primo de Sofia, ayer llegaron a casa de Nicky a pasar la tarde, fue una gran sorpresa que Sofi viniera desde Alemania solo a dar una conferencia en Yale. Al parecer Teodor, su primo, quiso presentársela a Nicky, y ahí nos vimos, después de once años sin saber nada la una de la otra, ella aparece de la nada. Qué casualidad, ¿no?

-Tu abuela siempre me decía que las casualidades son un invento para disfrazar los planes del destino. Yo no creo en las casualidades, creo en el destino.

- ¿Qué quieres decir?

-Que si Sofía vino desde otro continente seguramente es por algo más que a dar una conferencia. Piensa en lo que haces, no cometas un error con el amor, esos errores se pagan caro. – Se levanta del asiento dejándome sola en la cocina con mis pensamientos más revueltos que antes.

Tomando un receso entre clases, llamo a Nicky. "El número que usted marcó, está ocupado…" Debe seguir dormida. Son las doce del día y no he sabido nada de ella en toda la mañana, no me sorprendería si no vino a causa de la resaca. Tomo mi topper con fruta de mi casillero, salgo del edificio y me siento en una mesa de madera al aire libre a comer, hoy Sofía dará la conferencia y como no quiero que me explique todo lo que dijo, saco un libro de Patología que encontré en la biblioteca en donde hay una sección de Patología quirúrgica. Comienzo a leer algunos antecedentes de la rama cuando mi celular vibra en el bolsillo de mi chaqueta, lo saco y es otro mensaje de Sofía.

"Te ves tan linda estudiando. -Sofi C."

¿Me está viendo? Volteo a mis costados y solo veo a los alumnos uniformados caminando, riendo o sentados en el pasto tocando guitarra, otros leen, como yo. Mi vista se nubla por la calidez de unas manos.

-¿Quién eres?- Pregunto como si no supiera y toco los dedos que me obstruyen la vista.

-Soy tu Sofi, ¿quién más? -Me contesta con una sonrisa, quita sus manos y se sienta a mi lado en la banca. -¿Qué lees? – Asoma su cabeza en mi lectura.

-Nada – cierro el libro.

-Déjame ver - me dice quitándome el libro de las manos

-No Sofí – me rio por nervios de ser descubierta. – Dámelo. -Me estiro queriendo quitarle el libro pero ella me da la espalda y estira sus brazos para que no lo pueda alcanzar.

-Estás leyendo sobre patologías, Al, no sabía que te interesaba. -Se sienta adecuadamente devolviéndome el libro.

-Estaba leyendo algo para no llegar desubicada a tu conferencia. -Pongo el libro a un lado sobre la mesa.

-Awwws, eso es tan dulce, Al. -Pone su cabeza en mi hombro.

-No, no es "tan dulce", en realidad me sirve para conocer otro campo. Cuando puedo leo algo de patología pero me centro en la patología forense, ya sabes, para cuando haga la especialidad en el campo de Antropología Forense. -Escucho un alargado "Ooooh" de sorpresa por parte de Sofi. - ¿Quieres fruta? – le señalo el topper.

-Sí, gracias. -Toma una fresa, quita su cabeza de mi hombro y me enseña la fresa. -Vitamina A, deberías probar mis batidos de mango y fresas, son un éxito en verano.

- Me encantaría. ¿Qué haces aquí? -Tomo otra fresa y le doy un mordisco.

-Me llamaron para ver el auditorio donde será la conferencia, además debía traer un material audiovisual que me ayudará a explicar mejor el tema. -Come su fresa- Te encontré porque Nicky me dijo que estarías en tu descanso, así que quise venir a verte.

-¿Nicky vino?

-No, le llamé hace un rato pero dice que vendrá con Teodor para que me enseñen un poco la cuidad, ¿quieres venir? - Antes de contestar, veo a Piper salir del edificio de Antropología con su maletín en el hombro y unos papeles en las manos.

-Sí, me gustaría. -Sofía se alegra y empieza a hablarme de sus ganas de conocer la ciudad, no le presto mucha atención por estar viendo a Piper detenerse para meter en su maletín los papeles, al cerrar su maletín levanta su mirada, se dirige a nosotras de manera natural, al parecer todo está bien.

-Buenos día -Saluda Piper sonriente al llegar a nuestro lado.

-Buenos día, profesora, ¿cómo está? -Le contesto pero me ignora.

-Usted debe ser Sofía Cambi, mucho gusto, yo soy Piper Chapman. -Le extiende la mano y Sofia se levanta respetuosa para corresponder a su saludo.

-Buen día, sí, así es, puede llamarme Sofia.

-Y a mí Piper. -Terminan su apretón de manos. – Soy parte del staf de su conferencia, he revisado su material audiovisual, es muy bueno y me parece completo. Qué gusto que una alumna prometedora como usted venga desde tan lejos para dedicarnos un poco de sus conocimientos.

-El gusto es mío, de no ser por un desafortunado hecho en mi adolescencia, hubiese estudiado en Yale. -Me dedica un guiño de ojo antes de volver a ver a Piper.

-Le deseo mucho éxito en la conferencia, que tenga un buen día, Sofía.

-Igualmente, Piper, gracias.

-Nos vemos en la tarde. Alex, -me mira por primera vez desde que llegó- hasta mañana.

-Hasta mañana, profesora. -Chapman se retira, no había notado lo bien que sus pantalones negros de su traje de sastre se amoldan a sus caderas hasta que nos da la espalda. Sofía se sienta a mi lado.

-Es una agradable mujer, muy linda. ¿Por qué se verán mañana? – Me pregunta quitando otra fresa de mi topper para comerla.

-Sofía, ella es mi maestra…

-¿Entonces te dan asesorías en sábado? – me interrumpe con media fresa en su boca.

-No, ella es mi maestra, y llevo enamorada de ella desde que la vi. Mañana tendré una cita con Piper. -Sofía deja caer su mano en su regazo con sorpresa.

-Al… Ayer no parecías enamorada de nadie. -Lo dice con un deje de tristeza.

-Lo sé, lo siento.

- ¿Por qué no me lo dijiste? -Su voz suena con tintes de sorpresa todavía.

-Porque no sabía cómo, no sabía si debía decirte o no. No cualquiera sabe que me enamoré de mi profesora, si al caso Nicky por ser mi amiga, y mi madre para que no se sorprenda si algún día se la presento.

- Alex… Tienes razón – recompone su postura. – No es de mi incumbencia si sales o no con alguien, es sólo que, no sé, verte de nuevo me hizo recordar tantas cosas que, pensé que… -suspira desviando su mirada de mí. – Pensé que tú también habías sentido esa conexión entre ambas.

-Y la sentí, Sofi, pero no quiero arruinar mi única esperanza con Piper sólo por un malentendido, espero que me entiendas. -Sofía tiene su mirada perdida en el horizonte, pasan algunos segundos y no dice nada. -Sofi… -Intento tomar su mano de su regazo pero la quita al notar mis intenciones. -Lo siento.

-No, Al, no lo sientas, quien se hizo ilusiones fui yo. No hay problema. – Me mira a los ojos, están rojizos como hace once años. – No te disculpes más, no es tu culpa que me haya ilusionado. -Se levanta del asiento. – Te aviso cuando llegue Nicky y mi primo por mí, por si te interesa venir con nosotros.

-Sí, por favor, hazlo. Quiero compartir tiempo contigo.

-Hasta más tarde, Al. – Su voz se quiebra, se va pero no sonríe más, me siento tan idiota, ayer coqueteé con Sofía toda la tarde y hoy le digo que tengo una cita con otra mujer. Después de todo, tenía que ser sincera, quiero a Sofía, pero Piper es la mujer a la que amo.