Sofía no me llamó en toda la tarde, sé que su conferencia empieza a las seis de la tarde porque escuché a algunos profesores hablando de ello. Faltan cuatro horas para su conferencia, me da tiempo de ir a mi casa, bañarme, cambiarme, si es posible como algo rápido y vuelvo.
Al llegar a casa, saludo a mi madre que está haciendo la limpieza en la sala, tiro mi mochila a un lado de la puerta recibiendo un quejido por parte de mi madre. Después de bañarme, y estando envuelta en la toalla, busco en mi armario lo que puedo usar, opto por unos jeans entubados color negro, unas botas negras sin tacón que me llegan a la altura de las rodillas, una blusa blanca sencilla y holgada y mi chaqueta negra de cuero en juego con las botas. Me seco el cabello y lo acomodo con las manos, como maquillaje algo sencillo, delineado negro, labial apenas visible y listo. Salgo a la cocina, saco lo necesario para un emparedado de queso, jamón, lechuga y tomate. Como de prisa, no quiero demorar mucho. Al terminar me cepillo los dientes, saco dinero guardado de mi armario, me despido y salgo de casa rumbo a Yale.
Al llegar, veo mi reloj de pulsera, faltan veinte minutos para que comience la conferencia, me dirijo al auditorio donde se llevará a cabo. Al llegar a la puerta, veo a Teodor y Nicky haciendo fila para entrar, me dirijo a ellos.
-Hola, ¿dónde está Sofia?
-Hola, preparándose. -Dice Teodor.
-Vause, tenemos que hablar. -Nicky me toma de sorpresa y me encamina alejándonos de la gente.
-¿Qué pasa, Nichols? – Pregunto confundida.
-¡¿Qué mierda te pasa?! - Susurra pero de manera alterada.
-¿Y ahora qué?
-Sofía no paró de gimotear por ti, ¿qué le hiciste?
-Cálmate, Nichols, le dije a Sofía que saldré con Piper, sólo eso.
-¿Sólo eso? – niega con la cabeza mirándome incrédula. -¿¡Sólo eso?! Vause le gustas a la chica, no sé qué mierda pasó en el colegio pero esa chica te quiere, ayer te valió medio rábano Chapman y le estuviste coqueteando toda la tarde con esas risitas y sus disimulados roces de manos, ¿y ahora le dices que siempre no quieres nada porque estás enamorada de otra?
-Mierda, no sé por qué esto es de tanto alboroto.
-Vause, Sofía es un amor de persona, no la jodas.
-Oye, no me hagas sentir más mal de lo que me siento, ¿sí?
-Bien, no es mi puto problema, pero arréglalo.
-Ya, tranquila, hablaré con ella. -Le digo para calmarla.
-Bien. -Caminamos hasta Teodor que me mata con la mirada cada que puede. Al entrar al auditorio, nos sentamos en la parte media superior para tener un ángulo de vista mejor. El director dio apertura al evento, todos aplaudimos cuando Sofí apareció en el estrado con el micrófono en mano, su vestimenta era casi igual que la mía, solo que ella usaba tenis de piso de color negro con la suela blanca, y se había quitado la chaqueta antes de empezar, su blusa, en vez de holgada, se ajustaba a sus curvas dejando mucho a la imaginación. Durante la conferencia, Sofía me dirigía la mirada cada que le era posible. A pesar de que me perdía por momentos entre sus curvas bien definidas por su ropa, presté atención a lo que decía, todo iba bien hasta que empezó a utilizar términos que yo como estudiante de Antropología no he utilizado, al echar un vistazo a los alumnos de Neurobiología y Anatomía noto como toman apuntes en sus libretas y asienten con la cabeza entendiendo el rumbo que está tomando la conferencia.
-Ella es muy guapa, Vause, y te come con la mirada. – Surrura Nicky en mi oído derecho.
-Lo sé, no tienes que recordármelo. – Le contesto susurrándole en su oído izquierdo. Nicky parece estar divertida con mi triángulo amoroso.
La conferencia terminó hora y media después, esperamos a que los alumnos de Neurobiología y los colados como nosotros salieran del recinto para ir en busca de Sofi detrás de bambalinas. Nicky me envió a buscarla detrás del escenario mientras se llevó a Teodor afuera para esperarnos. Nicky me dijo que la invitara a salir esta noche para que hablemos a solas, estuve de acuerdo con su idea pues me parece que lo mejor, no quiero que Sofi se lleve una impresión equivocada de mí.
Al entrar por una puerta lateral de escenario, veo a Sofi siendo felicitada por los profesores que asistieron a la conferencia, entre ellos, Piper.
La mayoría de quienes la felicitan se van incluyendo a Piper, pero hay otros que se quedan con Sofi debatiendo un tema sobre patologías. Me acerco con cautela por detrás de Sofía y toco su hombro, cuando se gira y se percata que soy yo, se despide de manera cordial y educada de quienes seguían metidos en la conversación que se despiden no sin antes felicitarla una vez más.
-Hola – me dice exausta, - me alegro que hayas venido a mi rescate, ya quería irme.
-No te preocupes, es todo un placer. – Sofía se pone su chaqueta que la tenía entre sus manos – Quiero invitarte a salir, hay un restaurante donde sirven las mejores hamburguesas, no son tan buenas como las que comíamos en New London, pero se parecen bastante.
-Me gustaría, Al. Y perdón por haberme portado como una chiquilla en la tarde, no quise meterme en tu vida personal.
-No tienes por qué pedirme perdón. -Sofía me abraza por la cintura recargando su cabeza en mi hombro, yo la envuelvo con mis brazos sobre los suyos.
-¿Sofía? Lo siento, olvidaste tu carpe… - Se escucha a mi espalda, Sofía me suelta y yo a ella. Me giro, carajo, es Piper, su sonrisa se desvanece al darse cuenta que era yo de quien Sofi estaba abrazada. -… olvidaste tu carpeta, Sofia. Toma. – Chapman le extiende su carpeta de anotaciones a Sofi.
-Gracias, si la pierdo no podría hacer mi reporte sobre la conferencia, que amable en traerla. -Sofía le sonríe, Piper me mira y yo no sé dónde meter la cabeza.
-No quise interrumpir – dice Piper mientras me mira de arriba abajo. – Que pasen una linda noche. Alex, Sofía, hasta pronto. – Se da media vuelta y regresa por donde vino.
-Tssss, Al, creo que tu damisela se molestó.
-Si, yo también lo creo – veo el camino que tomó Piper hasta perderse al girar en un pasillo.
-Y, ¿qué me decías de las hamburguesas? – Regreso mi atención a Sofi.
-Te decía que están muy ricas y que seguro te gustarán, ¿me acompañas?
-Claro, muero de hambre. -Sofí me sonríe, toma mi brazo y salimos caminando por la puerta lateral por la que entré.
Llegamos en taxi al restaurante "Capri", un lugar amplio y acogedor en la cima de una colina en donde la vista de la ciudad es hermosa por las noches, en el camino le envié un mensaje a Nicky avisando que no se preocupen por nosotras, iríamos a cenar como me propuso, Nicky contesta diciendo que use condón, idiota, como si lo necesitara. ¡Digo! Me refiero a que no pienso hacer nada con Sofía, nada en donde sea requerido un preservativo.
Al bajar del taxi, pagué y encaminé a Sofi a la entrada, un mesero nos guió hasta una mesa libre para dos, justo a un lado de la hermosa vista de la ciudad, le agradecí mentalmente por eso. Ambas pedimos una hamburguesa doble con queso y patatas fritas extras, de tomar, Sofía pidió una cerveza y yo pedí té negro pero frío, no quería consumir alcohol, no esta noche.
Para cuando llegó la cena, Sofía ya me había contado sobre sus aspiraciones en un futuro, resulta que sus planes son terminar medicina, especializarse y trabajar en un hospital famoso de Europa el cual no recuerdo el nombre. Al empezar a cenar, ella inicia con sus patatas fritas terminándoselas casi por completo, para cuando desvié mi mirada hacia la ciudad, veo de reojo su mano tomando una de mis patatas, volteo e instantáneamente se detiene a medio acto para echarse a reír. Le sigo el juego, tomo una de mis patatas y la acerco a su boca, ella niega con una sonrisa en su rostro, entonces regreso mi mano con la patata hasta mi boca.
-No me des de comer en la boca como si fuésemos algo más.
-Perdón, de repente siento que el tiempo no ha pasado y que estamos en "Bambino" almorzando después de clases.
-Yo también, pero no puedo olvidar que tus sentimientos son de otra. -Trago en seco, Sofía tiene razón, debería dejar de actuar así. -Cuéntame sobre ella, ¿cómo es Piper? -Pregunta terminando su último bocado de hamburguesa.
-Bueno, ella es inteligente, es hermosa, tiene un corazón noble, sus manías, por más simples que sean, me fascinan pues forman parte de su carácter que me atrae de sobre manera. Su mirada, profunda y azul como el cielo de verano, me enamora más cada vez que me pierdo en ella. Piper tiene doctorado en Historia, desde hace poco es miembro de la Asociación de Historia Contemporánea y eso habla de lo respetada que es en su campo – tomo un sorbo de mi té – y, aunque no lo parezca, es mayor que yo, tiene 28 años, los cumplió en junio pasado.
-Interesante, hum… - Toma de su cerveza.
-¿Por qué ese "hum"?
-Por nada, pensé que me dirías algo más.
-No entiendo, me preguntaste sobre ella.
-Sí, te pregunté sobre ella pero no me dices nada que ningún otro alumno no sepa, ¿cómo puedes sentirte enamorada de alguien a quien apenas y conoces?
-Sofía, Piper me enamoró, eso no está en duda.
-Para mí sí, Al. Piensa, ¿realmente estás enamorada o sólo es una ilusión?
-Sofía, lo que Piper me hace sentir es diferente, hace mucho que no me siento tan feliz por ver a alguien como me siento cuando la veo.
- ¿Te sentiste feliz de verme?
- ¡Sí! Me sentí feliz de reencontrarme contigo.
- ¿Y te sentiste tan feliz que te olvidaste de quien "estás enamorada"? -Hace comillas con las manos, ¿por qué hace comillas? Claro que estoy enamorada.
-Sofía, no sé a dónde quieres llegar pero no le hayo sentido a esta plática.
-Piensa, Al. ¿Estás enamorada o crees estar enamorada?
-Sofí… Basta, ¿quieres?
-No, Al. Dime, ¿te sientes con Piper como te sentías conmigo?
-No. Me siento diferente porque en ese entonces, contigo, era una niña. Ahora tengo consciencia de mí, de mis actos, de mis sentimientos y sé, estoy segura, que quiero conocer a Piper como nadie la ha conocido antes, y quiero hacerla feliz, y quiero verla sonreír porque no me imagino haciendo feliz a nadie más, sólo a ella. Reconozco que la conozco poco, y ella conoce poco de mí, pero es por eso que las personas tienen citas, ¿no? Para conocerse. -Sofía parece no querer seguir con la conversación pues termina su cerveza y pide la cuenta al mesero con una seña de manos.
-Tú ganas, Alex. Pero cuando te rompa el corazón, -pone un billete de veinte dólares sobre la mesa- búscame para mandarte al diablo. -Se levanta molesta, toma su carpeta de sobre la mesa y sale del lugar.
No me imaginé terminar esta noche así.
NOTA: Gracias por seguir la historia.
Siguiente capítulo: La cita.
