Día 12 en la Tierra 39-81.

El sonido de sus zapatillas se escuchaba por todo el lugar, sus pasos eran firmes y apresurados y una sensación de ansiedad invadía todo su cuerpo. Se detuvo enfrente del elevador unos momentos, mientras esperaba a que las puertas se abriesen, cuando lo hicieron, dio un paso al frente, pasó su tarjeta y automáticamente comenzó a subir. Uno de sus pies empezó a golpear repetidamente el suelo, signo que mostraba lo ansiosa que se encontraba, pronto las puertas volvieron a abrirse, tranquilizando un poco y solo un poco el alma de la mujer. En cuanto una de sus zapatillas hizo contacto con el suelo del pent-house de la Torre Vengadora, gritó: -¡Natasha!

La voz de Pepper alertó a Steve, quien se encontraba en la cocina del lugar preparando el desayuno que comerían los héroes en unos minutos. Bajó la llama de los huevos fritos, se quitó el delantal y prosiguió a salir del cuarto para buscar a la secretaria de Stark-. ¿Señorita Potts? -preguntó al verla recorrer la sala principal en busca de algo.

La voz de Steve le hizo dar un pequeño salto, para después dar media vuelta y encontrarse con el capitán-. Una disculpa si lo interrumpí, Capitán Rogers, pero… ¿de casualidad no ha visto a la señorita Stark? -preguntó con una pizca de esperanza de que él le pudiera decir el paradero de su jefa.

-¿Tasha? -repitó Steve por inercia, mirando a la mujer al mismo tiempo que pensaba.

-Está en su cuarto durmiendo, como siempre a esta hora. -Se escuchó una tercera voz. Steve y Pepper dirigieron su mirada a Natasha Romanoff, quien bajaba las escaleras lentamente, como si no tuviera preocupaciones; cuando por fin estuvo abajo, se posicionó a un lado del Capitán.

-Gracias, Agente Romanoff -agradeció Pepper, mirando a la mujer-. Capitán. -Miró a Steve-. Creo que iré a despertarla, hoy le toca consulta con el doctor.

-¿Está enferma de algo? -preguntó Rogers algo preocupado.

-Me comentó que ha tenido mareos constantes. Espero sea por el estrés y no porque esté embarazada -bromeó con una sonrisa-. Bueno, con permiso -miró, esta vez a ambos, antes de emprender su viaje hasta la habitación principal.

Steve asintió, observando como la mujer se iba alejando poco a poco hasta desaparecer en el largo pasillo que dividía las habitaciones del lugar.

-Juro que no aguanto un minuto más aquí -se quejó Loki, golpeando su frente en el escritorio de Stephen. Se encontraba desesperado, harto de todos los que le rodeaban; hacía horas que se encontraba ahí y ahora solo contaba cada minuto para poder salir del hospital.

-Bienvenido a la vida real -respondió el propietario del consultorio, parándose de su asiento y dejando unos libros en su estante-. Y eso que te estoy ayudando -comentó.

-Tienes que, si no me dijeras qué recetar, ahora uno de los pacientes de Tom estaría muerto y yo en alguna cárcel por negligencia -dijo mientras señalaba la puerta.

-Para ser un Dios que odia Midgard, sabes mucho de ella -comentó Stephen, dando media vuelta para verlo.

Loki permaneció en silencio unos segundos antes de preguntar: -¿…Aquí hubo un ataque masivo?

El neurocirujano arrugó el entrecejo, extrañado por la pregunta-. ¿A qué te refieres?

-A una invasión. A alguien que quisiera conquistar su mundo -trató de explicar. El ambiente cambió de un minuto a otro, ahora se sentía incomodidad por parte del Dios, quien pasó su mano por su nuca como reflejo de su nerviosismo.

Stephen pensó unos instantes sin entender muy bien a lo que se refería, para después decir:-. Creo que sí, recuerdo a alguien antes de que fuera el Hechicero Supremo. -Caminó hacia su escritorio y se sentó en el único asiento frente a la pantalla de computador.

-¿A quién? -Siguió indagando con curiosidad.

-A Hela, la Diosa de la Muerte, hermana de Thor. -Tomó el teclado y el mouse de su computadora.

-El segundo hijo de Odín -murmuró el jotun.

-Creo que fue por ella que ahora existen los Vengadores. -Tecleó algo en el buscador-. ¿Por qué lo preguntas? ¿En tu dimensión hubo una igual?

-Sí -contestó algo avergonzado, sentimiento que perduró en su cuerpo por unos instantes antes de darse cuenta de que arrepentirse de sus actos no era su estilo.

-¿Hela? -inquirió.

-Yo -contestó serio-. Yo fui quien quiso invadir la tierra. Pasé tiempo aquí después de que fui desterrado de Asgard, fingiendo ser un astrofísico para poder vengarme.

-Y por eso sabes muchas cosas de aquí -concluyó Strange para después sonreír, al mismo tiempo que veía el monitor.

-Sí. -Ambos permanecieron en silencio unos largos minutos, sin saber qué decir. Aquella había sido una confesión, que para Stephen, parecía perturbar la mente del Dios de las Mentiras. Retiró un poco la vista de la pantalla para observar a un absorto Loki que veía el bote de basura sin mover más que su pecho; pensaba en algo, eso era muy obvio, y ese pensamiento lo mantenía inquieto, como si fuera una carga en su alma. Strange no sabía qué decir, pocas veces había visto a Thomas en esa situación, por lo que no tenía manejo del tema.

Dos suaves golpes a la puerta los sacaron de sus pensamiento, además de obligarlos a posicionarse de mejor manera.

-Pase -dijo Stephen como respuesta, provocando que la puerta se abriera.

El rostro de Loki palideció al ver entrar a Natasha Stark junto a una mujer alta de cabello rojizo por la puerta del consultorio, comenzó a sudar y a mover su pierna izquierda por reflejo.

-¿Dr. Strange? -preguntó la pelirroja, viendo primero a Loki y después a Strange.

-Soy yo -respondió al pararse de su asiento y caminar hacia las mujeres-. Él es mi colega, el Dr. Hiddleston. -Señaló a Loki para después darle la mano en forma de saludo.

-Mucho gusto, soy Viriginia Potts, secretaria de la CEO Natasha Stark. -Le devolvió el saludo, manteniendo un contacto visual de lo más inusual. Parecía ser que Pepper había quedado encantaba con el Dr. Strange, mientras que este simplemente le daba una sonrisa no más allá de lo profesional.

Natasha alzó una ceja al ver aquella escena, para después carraspear un poco, en un vago intento por terminar el momento. Ante la acción, Pepper volvió en sí, desviando la mirada de Stephen y dirigiéndola a Tasha, quien le sonreía de forma traviesa.

Stephen miró a las mujeres sin comprender muy bien lo que pasaba, por lo que decidió comenzar con la consulta. Sentó a Tasha en la camilla, para poder examinar cada reflejo de la mujer; tomó su temperatura, su ritmo cardiaco y checó su respiración, todo parecía estar bien, no tenía nada fuera de lo normal. Le indicó que podía bajarse del objeto y prosiguió a sentarse en su escritorio.

-A simple vista no tienes nada, sin embargo debes hacerte estos estudios -anotó-. Y tomar estas vitaminas.

-¿Aquí las tienen? -preguntó Natasha.

-Creo que sí -contestó Stephen-. Voy a checar. Si gustan -señaló la puerta.

-Por favor -sonrió Stark, seductoramente. Strange ignoró aquel gesto y solo se paró de su asiento-. Srta. Potts, ¿podría acompañar al doctor? -le dijo a Pepper, haciendo ademanes de que quería permanecer sola.

-Claro -aceptó esta un tanto dudosa, siguiendo al doctor por la salida.

-Y más le vale a Osborn tener esas vitaminas que no por nada estoy aquí -comentó cuando la puerta se cerró.

Loki miró la escena desde una de las esquinas, curioso ante lo que Natasha hacía, permaneció mirando la espalda de Stark unos segundos más, antes de despegarse de la pared y dirigirse a la puerta con intensión de irse.

-Ni creas que no me di cuenta de quién eres -habló Tasha, provocando que Loki se detuviera justo cuando estaba a punto de girar la cerradura de la puerta-. Thomas Loki Hiddleston -dijo dando pausas dramáticas entre cada nombre y apellido-. La persona que juró que Thor era su hermano. -Dio una pausa-. ¿Ya te rendiste? -El tono que usaba Stark era serio, como si le molestara aquello.

-No -contestó en voz baja sin mirarla.

Natasha arqueó una ceja rápidamente como respuesta-. Tampoco creas que no me di cuenta que eres el mismo tipo que nos ayudó hace una semana en Times Square y que le ayudó a Thor en la Isla Libertad.

Loki sonrió, satisfecho porque sus esfuerzos estaban dando frutos-. ¿Y eso afecta en algo? -preguntó, dando media vuelta para encontrarse con la mirada inquisidora de la mujer.

-Causa dudas -respondió inmediatamente-. ¿Por qué un doctor común con una vida hecha, entra de un día a otro a peleas de superhéroes? ¿No es un poco extraño? -decía dando un tono un tanto acusador.

-¿Que quiera salvar vidas? -cuestionó.

-Que quieras involucrarte en esto. -La mujer caminó hacia Loki, dispuesta a infundir todo el miedo posible; caminó hasta que a distancia entre ellos se volvió mínima, tan solo unos escasos milímetros de separación. Natasha acercó su rostro al hombre en tono seductor al mismo tiempo que miraba los labios del contrario como si deseara besarlo, pero todo era parte de un juego en busca de la verdad. Loki parecía inmune ante sus encantos, su vista ni siquiera se había desviado hacia ella en ningún momento, así que pasado unos instantes Stark se separó de él-. Deberías haber visto tu cara -expresó con una sonrisa divertida para después dar media vuelta y caminar hacia otra dirección.

El asgardiano arqueó una ceja-. Es una broma, ¿cierto? -habló para sí mismo, mirando el techo algo molesto.

-No como tal pero si fue graciosa tu reacción. Estabas tenso -se burló.

-¿Entonces no eran ciertas tus dudas?

-No todas. -Soltó una risilla.

-¿Confías en mí? -preguntó de un momento a otro.

-Guau, campeón. Tranquilo. -Lo miró-. No podría decir que lo hago, pero salvaste nuestro pellejo en Times Square. Ni siquiera quiero pensar en qué hubiera pasado si no hubieras estado ahí. Esa cosa realmente nos estaba dando una paliza. -Sonrió divertida-. Tal vez te lleve a la torre algún día. Yo qué sé.

-¿Un vengador? -inquirió.

-No te apresures, cuernitos. Solo dije "gracias". En nombre de todos -sonrió sinceramente.

La risa de Pepper interrumpió su plática, dispersando el ambiente que tenían. Potts y Strange entraron por la puerta con una sonrisa cada uno, como si hubieran disfrutado de una buena plática mientras iban por las vitaminas.

-Llegaron -dijo Tasha al verlos entrar por la puerta-. ¿Los encontraron?

-Sí. Y ya pagué todo -respondió Pepper con una sonrisa.

-Muchas gracias, Srta. Potts. -Natasha le devolvió el gesto -. ¿De qué tanto se reía? -La pregunta fue dirigida a la más alta.

-De algo que me contó el . Fue bastante divertido. -Miró al hombre, quien le regaló una sonrisa.

-Ya veo. Eso me recuerdo a que: los invito a una cena mañana, a los tres. -Pasó su mirada por cada uno hasta detenerse en Loki.

-¿En dónde? -preguntó Stephen.

-Pepper les enviará el lugar y la hora por mensaje.

-Pero no tienes nuestros celulares -habló Loki.

-¿Eso crees? -Sonrió traviesa al mismo tiempo que le guiñaba un ojo. Loki soltó una risilla antes de que las mujeres se fueran del lugar.

-Vaya… ¿qué le contaste? -preguntó Loki una vez que las mujeres se fueron-. Parecía encantada contigo.

-Solo una ocurrencia.

-Pensé que te gustaba Tom.

-Y lo hace. -Permanecieron en silencio-. ¿Iremos a la cena?

-Absolutamente.

Loki acomodó su saco antes de abrir la puerta del mejor restaurante de la ciudad y entrar. Lo primero que pudo observar fueron los grandes candelabros colgando del techo y los elegantes meseros yendo de un lado a otro. Era un restaurante a nivel del suelo, pero su techo parecía estar en las nubes, calculaba unos seis o siete metros. Dejó de mirar la decoración y se dirigió a la recepción.

-Estoy buscando la mesa reservada a nombre de Natasha Stark -dijo al pararse enfrente de ella.

-Un momento, por favor -le respondió este antes de desaparecer entre las mesas. Loki lo siguió con la mirada hasta que se detuvo en una mesa del fondo, en ella se encontraba un risueño Stephen Strange acompañado de Virginia Potts, ambos parecían divertirse lo que borró, por un segundo, la sonrisa del Dios de las Mentiras.

-Hacen bonita pareja, ¿no? -preguntó una voz femenina a un lado de él. Loki miró a su izquierda unos segundos antes de volver a ver a la pareja.

-Tal vez -contestó sin ganas.

-Pepper es muy linda pero no creo que sea el tipo del Doc -dijo mientras veía a la pareja, lo que imitó el asgardiano.

-¿Por qué no?

-Porque a él le gustas y no me vayas a decir que no te habías dado cuenta, cuernitos, porque no te creeré.

-Ya lo sabía.

-¿Entonces? ¿No crees que lo merezcas?

-No. No creo que me merezca. -Hizo énfasis en "me" en un vago intento por bromear, pero ante la mirada quisquillosa de Natasha, recobró su postura-. Bien, tú ganas.

-¿Él no te gusta? -Cambió la pregunta.

-Verdadero.

-Falso. De acuerdo con lo poco que he visto hay un… veinte por ciento de probabilidad de que te guste.

-¿Veinte? -Loki frunció el ceño confundido al mismo tiempo que volvía a mirarla, en pero Stark ya no estaba a su lado, sino que caminaba con una mano alzada hacia la mesa.

Loki esbozó una sonrisa burlona para después seguir a la millonaria.

El golpeteo del tacón sobre el piso era repetitivo y un tanto desesperante, parecía estar ansiosa por llegar a donde sea que iba; su caminar era tan rápido que incluso su vestido blanco ondeaba por el viento que creaban sus piernas. La mujer llegó a la puerta principal y tocó dos veces esta; los únicos que se encontraban en la recepción eran los guardias de seguridad, quienes se miraron confundidos al ver aquella hermosa mujer en la entrada.

-¿Le puedo ayudar en algo, señorita? -preguntó uno de ellos.

-Sí, por favor. Creo que me siguen, ¿podría entrar? -respondió con miedo, viendo a sus espaldas en varias ocasiones.

Los dos policías se miraron, preguntándose si debían de atender al llamado o ignorarlo simplemente.

-Por favor. -De nuevo aquel tono preocupado. Sin detenerse a pensarlo un poco más, el más alto se alejó de la recepción para dirigirse a la mujer y abrirle; puso las llaves en la cerradura y la destrabó.

-Muchas gracias. No sabía qué hacer -decía aliviada-. Estoy tan… -Antes de siquiera terminar su frase o entrar al edificio, la mujer de cabellos negros disparó al policía que le abrió y después al que estaba en la recepción, tan rápido que el segundo siquiera pudo reaccionar-, asustada. -Terminó la frase con una sonrisa.

Se puso de cuclillas, tomó el arma del primero para después pararse y dirigirse a la recepción. Pisó el cadáver del segundo policía, asegurándose de recargar todo su peso en este y por ultimo desactivó las alarmas de la planta principal y de todo el lugar-. Aquí Madame Masque. Pueden entrar. -Avisó por el transmisor.

La risa de Natasha Stark se escuchó por todo el establecimiento, era una risa algo escandalosa para el gusto de Loki, por lo que no dudó poner su dedo izquierdo en su oreja para apaciguar el sonido.

-¿Y usted qué piensa, Dr. Hiddleston? ¿Cree que los hechos y tratos cambian al hombre?

Loki miró a Pepper con una ceja alzada-. Creo que sí. Si vivieras en otras condiciones estoy seguro de que no sería tan distinguida, Srta. Potts -terminó por decir con una sonrisa traviesa, de esas que solo Loki podía dar.

-Srta. Stark -llamó alarmado J.A.R.V.I.S al oído de Tasha-, la torre es... -La frase no pudo ser completada, pues un estallido se escuchó por toda la manzana, alertando a los comensales.

Los cuatro se pararon de su asiento y miraron por la ventana, la parte delantera de la planta baja de la Torre Vengadora se encontraba destruida. Loki miró a Tasha, quien se encontraba absorta en las llamas que parecían querer consumir poco a poco la estructura. Otro ruido se escuchó, esta vez más cerca; los vidrios rotos por una pequeña bomba que terminó explotando segundos después. Ahora, el restaurante se encontraba hecho añicos. Las mesas, las sillas y los candelabros estaban destruidos, la comida estaba regada por el suelo y junto ella los cuerpos, algunos vivos y otros muertos, de los demás clientes. Era una escena digna de una película de horror pero había un problema, no existía tal.

Las manos de Strange se encontraban firmes, sosteniendo el escudo que los mantenía a salvo.

-Ya decía que había algo raro en usted, Doctor Strange -dijo Natasha seria.

Stephen deshizo el escudo, mirando por primera vez a su alrededor.

-¿Crees que haya sido un nuevo ataque? -le preguntó Loki a Stephen.

-Uno personal -respondió Tasha por él-. J.A.R.V.I.S, dime la salud de estas personas.

-Veinte de ellas no presentan ningún signo vital, los demás tienen heridas graves.

Natasha miró a Pepper-. Llama a una ambulancia y salgamos de aquí.

Pepper obedeció, se apresuró a llamar al 911 antes de salir del establecimiento junto a los demás. Pronto llegarían las ambulancias y el orden se reestablecería, o al menos eso esperaba.

Por otro lado, Madame Masque salía del auto negro lentamente y con elegancia, seguido de ella salieron dos hombres vestidos de negro y con sus caras ocultas, alertando a los cuatro ilesos de la explosión.

-Sepárenlos -exigió Masque; acto seguido, una explosión menor hizo acto de presencia, separando a Tasha, Stephen, Pepper y Loki.

La mujer sonrió satisfecha al ver como cada uno caía inconsciente en el asfalto con unos metros de separación entre ellos. Esperó a que Natasha cayera para dirigirse a ella, agacharse y tomarla del cabello de forma brusca, aquello despertó a la ingeniera que por inercia se llevó las manos a la cabeza.

-¿Sabes? -dijo con desprecio-. Jamás me había caído alguien tan mal como tú, Natasha Stark -dijo mientras la arrastraba por el suelo en un intento de alejarla todavía más-. La gran CEO de Industrias Stark, la heroína de Nueva York, a quien le debemos nuestras vidas por salvar a la ciudad en diversas ocasiones. ¡Patrañas! -decía con burla mientras tiraba de su cabello más fuerte. Su voz y sus ojos no reflejaban más que desprecio puro a la mujer que tenía entre manos-. ¡No eres más que una maldita perra! -gritó con odio al mismo tiempo que la aventaba contra una pared, lo que provocó un dolor agudo en la columna de Stark-. ¡Mírame! -exclamó quitándose la máscara-. ¡Esto lo hiciste tú! -Apuntó a su rostro-. ¡Tú eres las responsable de mi maldito sufrimiento!

Pero Natasha no podía verla, el frío de la noche y del asfalto impregnaba toda su piel a tal punto de comenzar a temblar, simplemente su cuerpo y alma temblaban del miedo y frío que aquella agradable noche le proporcionaba.

-Natasha Stark, la mujer más aduladora, alcohólica, egocéntrica, fácil y buena para nada de todo Nueva York -dijo con burla-. Pero mírate ahora no eres más que una simple rata revolcándose en su porquería. Una sucia -se acercó a ella-, estúpida -dio otro pasó-, y sola rata mugrosa.

-Pero ella no está sola. -Se escuchó la voz de Stephen Strange a dos metros de ellas, lo que provocó que Madame se girara hacia esa dirección, observando a Strange con dos círculos traslucidos en sus manos, listo para atacar.

-Ella nos tiene. -Sonrió Loki mientras sacaba su espada. Esto solo hizo molestar más a la villana, quien llena de ira se giró nuevamente hacia Stark para arremeter contra ella y así descargar su furia, pero solo se encontró con el deslumbrante traje de Iron Woman.

-¿Qué decías? -preguntó con sarcasmo.

Loki se encontraba sentado en la parte de atrás de una ambulancia junto a Stephen viendo a los paramédicos atender a los heridos después de la pelea y encarcelamiento de Madame Masque.

-Lo hicimos bien, ¿no crees? -comentó el Dios sin quitar su vista de enfrente. Strange no contestó, se limitó a fruncir el ceño sumergido en sus pensamientos. La pelea con Madame Masque lo dejó desconcertado, más aun al darse cuenta que la agresión fue directamente con Stark, lo cual le hacía crear diversas teorías en su mente.

-Señores. -Se escuchó la voz de Natasha, captando la atención de ambos y obligándolos a pararse-. Gracias -dijo una vez que ambos la miraron-. Por salvarme -expresó con un poco de vergüenza.

-No tiene por qué agradecer, Srta. Stark. No podíamos dejarla sola -contestó Stephen.

-Claro que podían. Pudieron dejarme sola. Total, no era su problema. -Esbozó una sonrisa tímida.

-¿Averiguaste qué robaron? -preguntó el jotun.

-Nada -respondió sin más.

-¿Qué? -expresó Loki.

-Nada, no robaron nada. J.A.R.V.I.S hizo un conteo de todo el material importante que hay en la torre y no falta nada. -Enfatizó en la ultima palabra-. Revisó las cámaras de seguridad y lo único que hicieron fue matar a los guardias.

-¿La torre estaba sola? -habló Strange.

-Sí, hoy estuve en la torre sola. Steve y Nat partieron de misión en la mañana, mientras que Clint fue con su familia y Thor a Asgard, o al menos eso creo. De hecho hoy es el día libre de la mayoría -dijo después de que la idea surgiera en su mente.

-¿Alguien sabía que no estarían en casa? -siguió Strange.

-No que yo sepa. -Hizo una pausa-. ¿Crees que ellos…?

-Debieron saberlo, de otra forma serían muy tontos por atacar una torre llena de superhéroes. -Strange miró como Tasha cambiaba su semblante.

-Tiene razón, Doc. Averiguaré qué pasa y les diré a mis compañeros -respondió decidida-. Por cierto, si algún día están en cualquier tipo de problemas o necesitan algo que yo pueda dárselos, no duden en llamarme. Es… por salvarme el pellejo -expresó antes de dar media vuelta y retirarse.

Loki observó a la mujer hasta que desapareció entre las luces de las sirenas y los edificios-. Supongo que hacemos un buen equipo -comentó sin más.

-Supongo que sí -concluyó Stephen.