"-Alex, ¿yo te gusto?... ¿Alex?... ¿¡Alex?!... ¡Alex!... ¡Alex cuidado!"
Piper…
Es como estar en el limbo entre el sueño y la realidad. No hablo, mis músculos no responden a mis órdenes, no veo, pero respiro, ¿eso es bueno? Escucho voces difuminadas por la distancia, no entiendo lo que dicen, pero agudizo mi sentido del oído lo más que puedo para descifrar la conversación. Concentrándome en las voces apenas es entendible algunas palabras… choque, accidente, huesos…
Piper...
Es cuando el líquido tibio recorre por la mitad mi rostro, una gota de algo, aparece otra gota en la otra mitad y siento otra correr detrás de la primera, el líquido poco a poco me inunda y moja mis mejillas, llega a la mandíbula y se pierde sobre mi cuello. Las palabras antes entendidas trazan frases en mi mente, lo recuerdo, recuerdo los gritos de Piper. Las pisadas firmes en el suelo y el volumen de las voces que escucho van cesando indicando que se alejan más, se van sin aclarar mis dudas, ruego en silencio porque las voces no se apaguen pero es inútil. ¿Qué le pasó a Piper?
Abrir los ojos se convirtió en una tarea difícil de realizar, algo tan simple como levantar los párpados me está costando todas las fuerzas posibles por reunir en mí. Aunque me duelen y parece que pesan más de lo que puedo, no desisto ante el objetivo. Quiero despertar, voy a despertar y sabré que todo ha sido un producto de mi mente cansada, todo ha sido parte de un sueño que se convirtió en la pesadilla más real jamás vivida. Me concentro para llenar mis adoloridos pulmones con todo el oxígeno posible, mentalmente me doy ánimos para abrir los ojos deseando que el molesto e insistente sonido del biiib suene para levantarme de mi cama y empezar con otra mañana en casa desayunando con mi madre.
En el fondo sé que no escucharé ese biiib, en el fondo sé que no estoy en mi cama, en el fondo sufro porque sé lo que pasó, recuerdo el choque, pero no fue un accidente, recuerdo mis huesos doler y recuerdo haber dejado de escuchar la voz de Piper.
El líquido moja los caminos antes dibujados en mi rostro, esta vez el líquido fluye más rápido y con mayor frecuencia y aquellas fuerzas que reuní para poder ver tienen su recompensa, logro abrir los ojos para encontrarme con la blancura de las paredes iluminadas con la luz atravesando por la ventana. Todo es borroso, no tengo mis anteojos puestos y las lágrimas no ayudan a mejorar la vista.
Piper, ¿dónde estás? Te necesito.
-¿Alexandra? – Una cara se atraviesa en mis borrosas visiones. -¡Nicky, despertó! – Avisa mi madre para lanzarse a darme un abrazo. Llora sobre mi pecho dificultando aún más mi respiración pero no le digo nada, no me importa si muero ahora.
-¿Vause? – La mancha rubia-rojiza se posiciona al otro lado de la cama – Vause, dijiste que no chocarías maldita idiota. – No logro verle bien el rostro, pero por su voz y su profunda aspiración del viagracao (moco) sé que Nicky también se nos une en el llanto.
Mi madre me suelta dándole acceso a Nicky para que también me reciba con un abrazo, sale de la habitación mencionando que iría por la enfermera dejándonos solas por unos momentos.
-Vause, mataste a mi bebé, desgraciada, cuando me avisaron que mi auto estaba volcado en la carretera, pensé lo peor. – No respondo, no puedo responder, en mi garganta hay un nudo que no me deja hablar. -No vuelvas a asustarme así, Alex, ni se te ocurra darme otro susto así, ¿me oíste? – Veo que me reclama limpiándose los ojos con los antebrazos.
La enfermera entra seguida por mi madre, yo sigo llorando en silencio por recordar que Piper estaba conmigo, Nicky se hace a un lado para que la enfermera verifique mis signos vitales como parte del proceso rutinario.
Ruego a las fuerzas que me ayudaron a abrir los ojos a que ahora me ayuden a hablar, quiero emitir palabras formando frases para saber sobre ella, sobre Piper. A la mierda el dolor físico que siento, es el dolor en mi corazón lo que está acabando conmigo.
-Piper- un ronco y cansado susurro, eso no es suficiente. Repito su nombre aclarando mi garganta. -Piper- No hay respuestas. Distingo las sombras borrosas de mi madre y de Nicky paradas viéndome de frente y el bulto blanco a mi lado, seguro es la enfermera haciendo sus anotaciones inútiles.
-Todo en orden, pero debe descansar. No la agobien. – Dice el bulto blanco para desaparecer tras cerrar la puerta.
-Alex, ¿cómo te sientes? – Pregunta mi preocupada madre.
- No veo – Sostengo la voz en el aire lo más que puedo para que se logre entender. Es difícil hablar cuando tus pulmones se contraen en tu pecho dándote dolores que no creías que pudieras sentir.
Mis palabras fueron escuchadas, el frío plástico enmarcando el vidrio son colocados sobre mis ojos, las manchas borrosas ya tienen forma. Mi madre tiene un brillo de esperanza en sus ojos brillosos, Nicky sigue mirándome de frente suspirando célebre porque desperté.
-¿Y Piper? – Ya es más clara la pregunta.
-Alex, debes descansar. – Nicky intenta reconfortarme con una acaricia en la pierna, pero no siento su tacto.
-Eso lo haré cuando me digan algo sobre Piper. – Hasta ahora noto que mis lágrimas no han parado, las limpio con el dorso de la mano percatándome que hay cables y una tubería de plástico flexible sujetas a mis brazos.
-Hija, descansa un poco, ¿está bien? – Me da a beber agua de un vaso con sorbete e intenta convencerme acariciándome el pelo.
-¿Qué día es? – Mi voz por fin se figura a la habitual.
-Domingo trece de noviembre – Contesta Nicky.
-¿Qué hora? –
-Las once de la mañana.
-¿He estado más de doce horas inconsciente?
-Sí, Vause, sufriste un accidente muy fuerte, la policía ya investiga al respecto.
-¿Y Piper?
-Ella no está. – No creo lo que dice Nichols, tengo que oírlo de nuevo.
-¿Qué dijiste? – Las lágrimas salen sin permiso cuando escucho la respuesta por segunda vez.
-Piper no está. - ¡¿Y así tan calmada lo dice?! Quiero que mi cabeza me acompañe en mi negación, pero no puedo moverla por un obstáculo alrededor.
-¡No, cállate Nichols! No puedes decirme eso…
-Alex, moverás el collarín…
-¡Me vale una mierda el collarín madre!
-Vause cálmate, a Piper la trasladaron a cuidados intensivos, no está aquí.
-¡Hija de…! ¡¿Cómo mierdas me asustas así?! ¡¿Cómo está Piper?!
Sin darme cuenta cuándo, una enfermera y un señor con bata (aparentemente un Doctor) entran a la habitación.
-¿Todo bien? – pregunta quien antes me tomó los signos. - ¿Por qué los gritos?
-Todo está bien...
-No, madre, nada está bien. – Me dirijo a los recién llegados– Quiero información sobre Piper Elizabeth Chapman, estaba en el auto conmigo.
-No podemos dar información sobre otros pacientes. – El tono prepotente de la joven enfermera me hace pensar que es más idiota de lo que aparenta, pero si quiero respuestas necesito calmarme.
-Necesito saber de ella, por favor, estaba conmigo. Necesito saber qué le pasó, por favor, ayúdenme. – Uso mi último recurso, les suplico con el corazón acongojado.
-No podemos, lo siento. -Interrumpe el Doctor - ¿Nos permiten un momento? – les pregunta a mi madre y a Nicky, éstas se van y al cerrar la puerta el Doctor continúa - Soy Sebastián, el Doctor de turno. En unas horas viene el médico que lleva a cabo su caso para darle la valoración médica completa y, aunque ya se la haya informado a sus familiares, puedo decirle que sufrió una fractura en su peroné derecho… - Eso explica por qué no sentí el toque de Nicky - …necesitó una operación inmediata pues era vital que no perdiera más sangre, además tuvo una lesión de la vértebra C3 a la C7, va a tener que usar el collarín por unas semanas. -Se acerca para verme de cerca, el Doctor es de mediana edad con una que otra arruga por la edad, tez blanca, ojos grisáceos y cabello castaño, se ve más receptivo que la enfermera prepotente. – Tuvo mucha suerte, señorita…
-Vause. – Termino su frase.
-…Señorita Vause. Un gusto. Si no tiene otra duda que nos corresponda responder, le deseo un buen día y una pronta recuperación. ¿Ya comió? – Vaya cambio de tema.
-No. – Me apena mi respuesta, pero él preguntó.
-Claro que no, - sonríe por lo obviedad de la respuesta – despertó hace poco, claro que no ha comido. En seguida solicito que le traigan algo de acuerdo a su dieta. - Se retira junto con la enfermera dejando la habitación en silencio después de eso.
De acuerdo con Einstein, el tiempo es relativo ya que el tiempo se mueve a diferentes velocidades dependiendo de la velocidad relativa a la de la luz en que se mueve un objeto. Para mí, el tiempo es más lento aquí entre estas cuatro paredes blancas, y es más rápido allá afuera. No siento que hayan pasado los minutos. No siento que nada cambie aquí adentro, no cambia nada. No cambia la velocidad de la luz a través de la ventana, no cambia la iluminación, ni si quiera yo cambio de posición. El tiempo es una medida cuantitativa para poner principio y fin, inicio y terminación, es un método utilizado desde miles de años atrás para mantener un orden en nuestros días, en nuestras vidas. Para mí, el tiempo no deja de ser números en un reloj, así como no deja de ser lento dentro de esta habitación. Para mí, ahora el tiempo es un factor en contra pues entre más segundos pasan, más grande es la incertidumbre de saber cómo está Piper y qué le pasó para que esté en cuidados intensivos.
-¿Vause? – Nicky se asoma por la puerta entre abierta. -Alguien quiere verte… - Por un momento me imagino a Piper cruzando esa puerta y acercándose a mí para decirme que todo estará bien.
Un tímido "hola" y un "¿cómo estás?" son pronunciados por Sofía que se acerca a mí en lugar de la mujer de mis sueños con una charola, seguro es el almuerzo.
-Hola, Sofi… - No puedo decirle más porque si le contesto "me siento adolorida, cansada, aturdida y fatal porque Piper está herida por mi culpa" seguro que intentará levantarme el ánimo y no quiero eso, tampoco me gustaría que me mirara con más lástima de la que ya me mira.
-Nicky me avisó sobre el accidente hace unas horas, no podía entrar porque ya eran dos contigo y no permiten a más de dos visitas a la vez. Pero te traje el almuerzo, me permitieron acompañarte - Deja la charola sobre la cajonera al lado de la cama y toma mi mano que reposa sobre mi abdomen.
-Gracias por venir.
-No hay de qué. ¿Quieres ver qué te traje?
-No tengo hambre.
-Vamos, Al, tienes que comer algo.
-No quiero.
-Si no comes, no podrás recuperarte pronto.
-No me importa. – Sus ojos de médico evalúan mi cuerpo.
-Sabía que no era buena idea. -Lo dice más para ella misma que para mí, pero quiero saber a qué refiere.
-¿Qué cosa no fue buena idea?
-El que salieras con esa mujer, si no hubieras ido con ella, nada de esto abría pasado.
-No digas eso, salir con Piper no fue un error.
-¿No? Mírate, mira los ojos de tu madre irritados por las lágrimas, mira el sufrimiento que nos ha causado verte entrar a un quirófano. – Sujeta mi mano con mayor fuerza. - Aspiro a ser la mejor estudiante de medicina en uno de los países más desarrollados, y te aseguro que nunca me había sentido tan preocupada viendo a un paciente ser trasladado de urgencia a una sala de cirugía hasta que te vi a ti en la camilla. – Sofía tiene razón, fue un error salir con Piper, pero no son sus argumentos los que me hacen pensar eso, el hecho de que Piper sufriera daños severos es lo que me lleva a pensar que sí fue un error, un error que no se cometerá otra vez si este es el precio.
-Sofía, ¿cómo está Piper?
-¿Tanto te preocupa esa mujer?
-¿Y cómo no? Por favor, dime algo, dime cómo está, dime qué pasa con ella, por favor.
- Al, cariño, debes preocuparte por ti, no por ella.
-No lo entiendes, Sofía. – Quito mi mano de su agarre. - No lo entiendes, Piper está en cuidados intensivos por mi culpa, debo saber, exijo saber.
-Al… -suspira resignada a cumplir mi petición. – Si te doy noticias de ella, ¿prometes que cumplirás con todo lo que los médicos te digan para que te recuperes pronto?
-Sí. – Acepto de inmediato, ni si quiera es necesario pensar la respuesta, haría lo que fuera por saber de Piper.
-Eso incluye comer.
-Lo que sea, pero dime algo sobre su estado.
-Bien. – Me extiende el dedo meñique. - ¿Por la garrita? -Uno mi dedo meñique con el suyo en señal de complicidad sellando el trato como cuando nos conocimos.
-Por la garrita.
La luz a través de la ventana se movió a una velocidad aún más lenta que la de antes. Sofía se fue después de que terminé de almorzar, se quedó desde que comencé con el pollo y las verduras al vapor, hasta que comí el último trozo de gelatina. Se marchó prometiendo traerme noticias sobre Piper, deseo que el tiempo no pase tan lento para ella como para mí. Nicky y mi madre almorzaron fuera de la habitación porque no querían alejarse mucho por si había novedades en cuanto a mi salud física y poco después de que Sofía se marchara, ellas entraron para hacerme compañía. A mitad del relato de Nicky sobre su velada con Sofi, le llamaron los de la aseguradora citándola para arreglar un acuerdo sobre su auto. Y de tres quedamos dos, mi madre y yo solas en la habitación blanca.
-¿Qué hora es?
-Son las tres y media de la tarde.
-¿No te parece que el tiempo es más lento?
-¿Qué?
-Nada. – Veo de reojo a mi madre sentada en la silla frente a la cajonera -¿Me alcanzas el agua? – Mi madre lo hace, intenta colocar el sorbete en mis labios pero le quito el vaso, me siento inútil, y más inútil aún me voy a sentir si me da agua en la boca. Bebo unos sorbos, y entonces pregunto. - ¿Has sabido algo de Piper?
-No. – Me quita el vaso de las manos para depositarlo donde estaba. -No he sabido de ella.
-¿Puedes averiguar algo por mí?
-No me alejaré de esta habitación a no ser que sea por algo muy, muy importante.
-Piper es muy, muy importante, mamá.
-No para mí.
-Necesito saber de ella, por favor.
-Ya escuchaste a la enfermera hace rato, no pueden dar información de otros pacientes.
-¿Por qué se niegan a decirme algo sobre ella? -Mi madre no me contesta, en cambio, se queda sentada observándome en silencio.
La puerta se abre, Sofía entra con una expresión que no sé descifrar, no sé si lo que viene a decir es bueno o no.
-Al, vengo de ver la valoración de la paciente Chapman, Piper. – Se detiene al lado de mi madre.
-¿Y? – Le incito a continuar con las manos.
-¿Cómo hiciste eso? – Pregunta mi madre.
-Bueno, señora, tener el apellido Cambi en tu identificación de alumna de medicina tiene sus ventajas. Es fácil caminar por los pasillos y áreas restringidas con una identificación así.
-Sofia, dime ya. - Estoy desesperada, tengo horas queriendo saber algo sobre Piper y ahora Sofía intenta hacerse la interesante.
-Al, -suspira y se acerca a mí por el otro lado rodeando la camilla donde me encuentro- hay noticias, pero puede que no te agraden.
-Sofía, dime por favor.
-Bueno… - Sostiene mi mano entre las suyas - Aparte de la fractura del radio izquierdo, rompimiento de la sexta y séptima costilla, la paciente tiene una conmoción o lesión cerebral traumática. Según el reporte de la resonancia magnética no presenta derrames ni ningún tipo de anomalía. También se le aplicó una angiografía cerebral para descartar coágulos debido al rompimiento de vasos sanguíneos, no presenta coágulos, pero sí presenta cuadros de amnesia. Es un deterioro cognitivo leve, ya están trabajando en ello. Justo ahora le realizan un examen cognitivo, un examen neuropsicológico básico para determinar qué tan desorientada está entre otras cosas. Tiene un par de horas despierta, salió de su segunda cirugía hace unas cuatro horas.
-¿Qué significa todo eso?
-Significa que como médico, aparte de no creer en las casualidades, tampoco creo en los milagros, pero después de enterarme lo trágico del accidente y de que ella no tenía el cinturón de seguridad puesto, y encima iba en el asiento trasero, podría decir que tal vez los milagros existen porque ha sobrevivido y con tan pocos daños.
-¿Y qué más significa?
-Que posiblemente me replanteé mi teoría sobre los milagros, y tú también deberías hacerlo.
-¿Algo más?
-Sí. Lo que dice su valoración médica es que ella tiene lapsos vacíos en su memoria, no recuerda haber salido contigo, Al.
NOTA: Dejaré de poner tantas notas. Háganme saber qué opinan a través de sus comentarios, gracias por seguir la historia.
