Esta mañana hablé con el médico que atiende mi caso, para mí son buenas noticias, dijo que, si mi recuperación va como hasta ahora mañana podré salir del hospital. También dijo que puedo usar las muletas siempre y cuando las distancias no sean largas, tengo que venir una vez por semana para checar que todo vaya bien con mi cuello y que la férula me la quitarán en tres meses. También dijo que ahora tengo placas en el peroné, lo que será divertido a la hora de viajar.
"…No recuerda haber salido contigo, Al"
Desde el domingo, son esas cinco palabras que vuelan en mi mente taladrando todo a su paso. No recuerda haber salido conmigo, ella no recuerda nada sobre esa noche en el bar. Eso no significa que no recuerde sus sentimientos hacia a mí, ella dijo que me ama, lo dijo estando drogada, sí, pero al fin de cuentas lo dijo. Eso es algo que no se puede olvidar, los sentimientos, en especial un sentimiento como el amor.
Tengo la mitad de mi pierna atrapada en una férula obligándome a doblar la rodilla para no arrastrarla, es más pesada de lo que aparenta, los antiinflamatorios hacen un buen trabajo y el medicamento para el dolor es efectivo, no del todo, pero calma los dolores. A pesar de las incomodidades, aquí estoy, con esfuerzo y en contra de los regaños y advertencias de mi madre, estoy de pie (literal, estoy apoyada en un solo pie y con las muletas bajo mis axilas), habitación 308, segundo piso, la habitación de Piper. No sé qué me encontraré allí dentro, ya han pasado cuatro días desde el accidente y lo último que supe es que cuando le dijeron a Piper que estaba en el mismo auto que yo, ella preguntaba por mí así como yo preguntaba por ella. Su inquietud por verme me da la esperanza que quizás me quiera en verdad, pero a la vez me asusta girar la perilla y que ella se retracte negando todo tipo de sentimientos hacia mí, me asusta que su amnesia sea más grave de lo que me dijo Sofía, me asusta que no quiera volver a verme o que me eche la culpa de sus males. En parte así es, yo fui la de la idea de querer conocerla fuera de la Universidad lo antes posible, aun siendo consciente de que ella podría tener problemas por involucrarse con una alumna, me arriesgué, vi la oportunidad y la aproveché
Me armo de valor para tomar el picaporte y abrir la puerta, me preparo mentalmente para todos los escenarios posibles que se me ocurrieron para el reencuentro. "Muy bien, aquí voy" me digo para mis adentros, apenas una abertura pequeña entre la puerta y el marco es suficiente para despertar la curiosidad de Piper
-¿Madre?
Me detengo para llenar mis pulmones de aire, su voz calma todas mis alarmas.
-¿Madre?
De nuevo su voz. Esta vez abro la puerta lo suficiente como para asomar mi cabeza y verla.
-Hola, ¿puedo pasar?
Piper, sentada en la cama con las piernas estiradas y sujeta al monitor cardiaco, me mira como si fuese un fantasma. Su boca entreabierta articulando palabras sin sonido y esos párpados que dejan ver el contorno perfecto de sus ojos, me indican que mi visita sorpresa le causó más que sorpresa.
-Puedo… volver después. -Digo temerosa de su reacción. – Sólo quería verte, ya sabes… para saber si estabas bien.
Digo aún de pie en la puerta. Esos ojitos azules abiertos de par en par por la sorpresa pronto se vuelven cristalinos por las lágrimas aglomerándose en ellos, y con la voz dependiendo de un hilo, apenas puede entenderse mi nombre saliendo de sus labios. Sin perder más tiempo, me acerco a ella con cierta dificultad por las muletas y sin saber cuándo mi visión fue interrumpida por las lágrimas que también brotaban sin aviso.
-Alex… ¿qué…? ¿Por qué?
-Tranquila, Pipes, todo estará bien, ¿de acuerdo?
Libero mi mano más cercana a ella para acomodar uno de sus mechones de cabello detrás de su oreja tomándome así, el atrevimiento de acariciar con el pulgar su mejilla. Prestando detalle, noto que aún sin maquillaje y con el cabello desaliñado sigue siendo perfecta.
-¿Qué haces aquí?
Su cambio de tono es radical, quita mi mano de su contacto clavando su mirada en la mía. Sus ojos, azules como el cielo que siempre transmiten alegría, ahora me ven con frialdad e indiferencia.
-Quería verte, estaba preocupada…
-¡Mientes!
-Pipes, no miento, te quería ver, anhelaba verte y… -Quitando su mirada de mí y con su mano levantada mostrándome la palma corta mis palabras.
-Vete.
De todos los escenarios que se me ocurrieron no estaba éste. No me esperaba una Piper indiferente a mis sentimientos, no pensé que ella estuviera tan molesta como para ni siquiera querer verme.
-Pipes, me dijeron que habías preguntado por mí.
-Eso fue antes de saber lo que me hiciste.
-Pipes, ¿qué te dijeron que te hice?
Con la mirada perdida al frente dándome su perfil, baja su mano con lentitud hasta colocarla en un costado.
-Le pido que no me llame "Pipes", que me deje tranquila y que se retire, señorita Vause.
No digo nada más. Las palabras sobran, este no es un buen momento para ninguna. Sujeto las muletas con fuerza mientras me retiro de la habitación deseando haber escuchado a mi madre para evitarme la escenita.
¿Cómo poder decirle a que yo también deseaba verla?, ¿cómo pedirle que me explicara a detalle lo que hicimos esa noche?, ¿cómo poder verla a los ojos y no perderme en su mirada?
El domingo desperté alterada por no reconocer el lugar donde me encontraba, por suerte mis padres estaban fuera de la habitación para escucharme y venir a mi rescate. Luego de muchas horas de preguntas, exámenes y visitas de psicólogos, supe que había ingresado aquí debido a un accidente automovilístico. No recordaba nada, de hecho, todavía no logro ordenar mis recuerdos, pero me dijeron que en el lugar del accidente me encontraron en el asiento trasero de un auto a nombre de Nicky Nichols, al preguntar por su estado me contestaron que quien manejaba no era ella, sino Alex.
Mi mente divagaba de escena en escena tratando de descifrar por qué yo estaba en el mismo auto con Alex, cada vez que preguntaba por ella me decían que no estaba tan mal como yo, pero no había más detalles. Sólo me consolaba el saber que ella estaba estable, bueno, más estable que yo.
Hace un par de días, unos detectives a cargo de la investigación del accidente intentaron hablar conmigo. Fue inútil. No podía ayudarles a declarar nada pues no recuerdo qué pasó, no soy de ayuda en la investigación de mi propio caso. Me dijeron que es posible que el tan mencionado "accidente" no lo haya sido, me comentaron que no encuentran al o los responsables, también comentaron que no parece un choque común pues quien nos embistió debió haber ido a gran velocidad, además, que la parte baja del auto de Nichols que recibió el impacto estaba muy hundida, lo que les hace sospechar que el auto que nos volcó tenía reforzamiento en la defensa. Me preguntaron si sospecho de alguien que quisiera hacerme daño, pero no, ¿quién quisiera lastimarme? Soy profesora, no me meto en problemas con nadie, soy sociable, tengo amigos y gente cercana, pero nadie que parezca querer matarme.
Agradezco tener a gente que me ama a mi alrededor, como mi mejor amiga Polly, o Larry, por ejemplo, el mejor amigo de mi hermano desde el quinto grado. Larry ha cuidado de mi estado médico desde hace un año y esta vez no fue la excepción. Él ha cuidado de mí desde que ingresé por la puerta de urgencias, ha cuidado mucho de mí, en serio, mucho. En un momento a solas, Larry me dijo que los agentes le pidieron mi historial clínico y algunos resultados para ver mi estado de embriaguez debido a que la conductora, Alex, tuvo niveles moderados de alcohol en su sangre. Larry les dio mis análisis completos, pero para el reporte oficial en el hospital omitió cierto detalle.
"-¿Cuál es su nombre?
-Piper Elizabeth Chapman.
-¿Edad?
-Veintiocho años.
-¿Fecha de nacimiento?
-Siete de junio.
-¿Pareja?
-No.
-¿Mascota? -¿En serio es relevante esa información?
-Tenía un hurón hace dos años. Murió, ya estaba viejito.
-Un hurón, ¿he? – Veo que anota todo lo que digo apoyado en una tabla. Larry es realmente lindo cuando se pone en plan "profesional". Mi hermano Cal seguro estaría feliz si yo saliera con su queridísimo amigo, su "hermano del alma". Lástima que soy homosexual, esos ojos obscuros y su cabello corto y enredado deberían de enamorar a la primera. Ahora que lo veo bien, es más bajo de estatura de lo que recordaba. Como está parado al lado de la cama donde me encuentro puedo darme una idea más clara de su estatura desde este ángulo. -¿Comida preferida?
-¿Por qué me haces esa pregunta?
-Porque quiero invitarte a cenar cuando te dé de alta. -Deja de escribir para verme a los ojos, me avienta una de sus sonrisas encantadoras, sin duda cualquiera caería con esa sonrisa, cualquiera menos yo.
-Larry, me halaga ¿pero podemos centrarnos en mi problema de amnesia?, por favor.
-Llevamos centrándonos en eso por dos días, Piper, y estoy seguro que recordarás todo en cuestión de tiempo. Por ahora hay una parte de tu cerebro que se resiste a darte recuerdos, pero ya pasará. – Pone su dedo índice en mi frente – Esa cabecilla tuya te dará respuestas pronto.
-Estoy desesperada, Larry, ¿por qué no puedo recordar? -Le pregunto frustrada por no poder saber cómo llegué a parar en este hospital y le quito su dedo de mi frente con cierta rudeza.
-Ya te lo explicamos de mil maneras, Piper, tuviste un accidente automovilístico y el golpe que te diste en la cabeza dañó partes de tu sistema cognitivo.
-Un accidente… -Me recuesto rendida, es inútil tratar de recordar, solo hago que mi cabeza me duela y que la desesperación se vuelva frecuente en mí.
-Piper, todo va a estar bien, ¿sí? Confía en mí. -Larry toma mi mano para besarla con ternura. -Tuviste dos cirugías, una de tu brazo y otra en las costillas. Me importa que te recuperes de eso, en cuanto a lo que pasó la noche del sábado, ya lo recordarás. Es normal que cuando se sufre una experiencia traumática el cerebro oprima recuerdos previos a ese hecho. - Larry se sienta en el espacio libre a un lado mío sin soltar mi mano. -Piper, hay algo de lo que quiero hablar contigo, tengo una teoría del por qué no recuerdas nada además del golpe en la cabeza.
-¿De qué se trata?
-Escucha, los oficiales antes de irse me pidieron tus resultados y les entregué una copia para ayudar a su investigación, pero hay algo que no puse en tu registro médico oficial.
Seguramente por mi cara de póker, Larry continuó para explicarse mejor.
-Te conozco desde hace tiempo, y no creo que seas del tipo de personas que recurren a estimulantes externos para sentirse bien. Así que te pregunto de manera directa, ¿tomas algún medicamento que no te lo haya recetado yo?
-Larry, claro que no. No confío en otro médico más que en ti.
-Bueno pues… Aparte del nivel de alcohol, un poco excesivo a decir verdad, encontramos un alcaloide llamado escopolamina. Esta es una droga usada en algunos medicamentos para prevenir mareos, náuseas, y entre sus funciones, en medicina se usa como analgésico local ya de es un sedante que actúa directo en el sistema nervioso central. Tuvimos que administrarte mucha vitamina C para eliminar el alcaloide. – Otra vez mi cara de póker le incitó a continuar – Es una droga, Piper, que hace que quien la consuma no recuerde sus actos y sea fácilmente vulnerable a las órdenes que se le hacen y el método por el cual entra al organismo puede variar. Lo común es que sea ingerido vía oral en alimentos y bebidas.
-¿Me drogaron?
-Sí, Piper. No lo puse en tu historial porque, bueno, eso mancharía tu reputación.
-Oh, mi… ¿quién más sabe eso?
-Los agentes, tus padres, yo… y ahora tú.
-¿Quién quisiera drogarme?
-No lo sé, ¿con quién te encontraron en el auto?
-¿Alex?
- ….
-No, imposible, ella… no, Larry, ella… No…"
Y las lágrimas aparecen al recordar el amargo sabor de la decepción. ¿Cómo se atreve a venir con su cara de inocente y preocupada? Confié en ella, le quería, no entiendo cómo pudo haberme hecho eso, por primera vez en mucho tiempo alguien despierta interés en mí, y cuando me le acerco, me lastima. Pensé que ella sería diferente, pensé que ella también sentía atracción por mí, pero no, me equivoqué. Alex solo jugaba conmigo.
NOTA: Gracias por la espera, tuve un accidente en uno de mis dedos de la mano izquierda y me era difícil escribir. Ya me encuentro bien y con muchas ganas de continuar. Saludos.
Atte: Andrea Mendoza.
