Día 20 en la Tierra 39-81.

La gran bodega parecía estar siendo tragada por la oscuridad de la noche emergente, cada esquina y cada rincón se encontraba tan oscuro que cualquiera que estuviera en ese espacio en particular, solo vería hasta su nariz. El lugar estaba oscuro a excepción de una parte, un singular espacio que era iluminado por monitores encendidos, cuya luz contorneaba la silueta de un hombre de traje, quien no pasaba de los 45 años ni de los 195 cm. Sus ojos se encontraban fijos en la pantalla más grande, observaba con meticulosidad los movimientos del nuevo héroe, siguiendo cada paso que daba, incluso cada respiración que hacía. Sus iris iban de un lado a otro, siguiendo la agilidad de los movimientos hasta que el sonido quedo de pasos lo alertó.

-Señor -llamó un hombre encapuchado detrás de él. Pero el hombre de traje no se inmutó, simplemente siguió viendo la pantalla-. La misión falló -dijo por fin.

El hombre enfrente de los monitores se tensó inmediatamente, pero no lo volteó a ver, solo desvió su atención del video.

-La Srta. Frost fue capturada por la policía -continuó el encapuchado. Pero el hombre de traje siguió guardando silencio-. Al parecer atacó la Torre Vengadora, para ser específicos, cambió su blanco; se fue directamente con Stark. -Un silencio, casi enloquecedor se extendió por todo el lugar; el encapuchado sabía que no era bueno y que un silencio siempre significaba problemas.

-¿Qué no le había dicho que quería al sujeto de los cuernos? -habló finalmente el hombre de traje.

El otro tragó espeso antes de decir en voz baja: -Al parecer fue directamente con Los Vengadores…

Esta última frase enfureció al hombre de traje, quien golpeó la mesa que estaba en frente de él, provocando que los pocos objetos que se posaban en la superficie de la madera, temblaran, para después caer al frío suelo.

Ante la reacción de su jefe, el hombre encapuchado se apuró a decir: -Pero eso es bueno, ¿no? -Con la esperanza de que la persona que estaba frente suyo no le hiciera daño alguno-. El Sr. O…

-¡Silencio! -gritó furioso, dándose la vuelta-. Él nos contrató para eliminar a todos los defensores o superhéroes de Nueva York y este -señaló la pantalla más grande- en particular me causa un gran dolor de cabeza. Debí saber que la inútil de Frost no podría con el trabajo. Es por eso que no se debe trabajar con mujeres, son unas estúpidas buenas para nada, siempre dejándose llevar por lo sentimental. -Observó su mano derecha con detenimiento.

-Pero, jefe, él apenas salió. No creo que cause mucho problema -Trató de excusarla.

-¿Es que tú acaso estás ciego? -dijo dando un paso al frente-. ¿¡Qué no viste lo que le hizo al Edaøyne?! ¿¡O cómo ayudó a Thor con el Hombre Absorbente?! -Dio más pasos, acercándose cada vez más al otro hombre, a tal grado de quedar frente a frente-. Ahora, sino me traes a alguien competente en menos de 36hrs. yo mismo te arrancaré miembro por miembro mientras te retuerces de dolor -le susurró al oído-. ¿Quedó claro?

-Sí, señor -respondió con miedo.

-Bien. -Se separó del hombre-. Te espero.

El hombre asintió y salió corriendo del lugar, horrorizado.

-¿Qué piensas, linda? ¿Crees que podrás con el trabajo? -preguntó segundos después de que se fuera el hombre encapuchado.

-Creía haber escuchado que las mujeres no servimos para nada -contestó una voz femenina.

-Sabes bien que tú eres diferente.

-Entonces no sé por qué preguntaste si podría con esto. -Se paró de su asiento.

-Bien, es tuyo. -Sonrió el hombre de traje.

-¿También mato al que se fue? -Señaló la salida.

-No será necesario. Cuando no traiga a alguien yo mismo lo haré. -Giró su cabeza en dirección de la chica y le sonrió satisfecho-. Pero antes, necesito enviar un mensaje.

-Muy bien, Strange. Ocupo respuestas ahora -decía un molesto Loki al entrar a la biblioteca del Sanctum Sanctorum con paso apresurado y una Verity Willis algo preocupada por lo que pasaría.

-Buenos días para ti también, Loki. -Fue lo que respondió Stephen al escucharlo entrar a la sala, mientras sus ojos se mantenían inmersos en el papel de un libro antiguo.

-¿Dónde está? ¿La información dónde está? -preguntaba desesperado. Estado de ánimo que se notaba gracias al golpeteo que ejercía sobre el piso con su pie. Eran pocas las veces en las que se sentía frustrado por situaciones, en las que creía que no había salida alguna, y esta era una de ellas. Su desesperación podía ser incluso sentida por los presentes, pero no lo culpen, cualquiera querría volver a casa después de dos semanas estando encerrado en un lugar desconocido. O parcialmente desconocido.

-Wong la traerá en unos segundos. -Quitó por primera vez su mirada del libro y la posó en Loki.

-Una búsqueda de un solo libro en todas las bibliotecas, públicas y privadas, del mundo no se hace en dos días. -Se escuchó una cuarta voz.

Los tres restantes dirigieron su atención a este nuevo integrante, quien venía con las manos vacías, algo que intrigó a los demás. No se necesitó preguntas para que Wong continuara diciendo: -No hay ningún libro con la descripción que dieron. Ni siquiera en la biblioteca del Vaticano.

-Eso quiere decir que el libro no está aquí -concluyó Verity. Wong asintió-. Podría estar en cualquier otro lado. ¿Creen que esté en otro mundo?

-El libro estaba hecho de materiales midgardianos -respondió Loki.

-¿Qué hacía en Asgard, entonces? -siguió interrogando la única chica.

-Eso no es todo -continuó hablando Wong-. Uno de los chicos que ayudó con la búsqueda dice que su abuelo contaba la historia de un libro que concedía deseos. Él dijo que su abuelo lo describía de la misma manera que me dijiste, Stephen. Pero que ese libro lo único de mágico que tenía era que, cuando se le pedía el deseo, el nombre de la persona que lo pedía aparecía en el libro y al día siguiente se volvía loco o le daba amnesia. Dijo que ellos creían que el libro le pertenecía al mismo diablo.

-No creo que Mephisto pierda el tiempo haciendo libros -comentó Loki.

-El libro no los volvía locos solo intercambiaba almas, como te sucedió. -Stephen miró al asgardiano.

-Eso querría decir que no concede deseos, solo manda el alma a una realidad parecida al deseo pedido -concluyó Loki.

-Tom está en tu cuerpo como tú estás en el suyo -aportó Verity con los brazos cruzados.

-Así es -confirmó Strange.

-Si el libro era de la tierra, ¿qué hacía en el Asgard de Loki? -Verity miró a los presentes en búsqueda de la respuesta.

-Tal vez algún dios se lo llevó de aquí hace miles de años -respondió Wong.

-Está en Asgard -susurró Loki-. Solo nos queda ver si está en Asgard.

-Necesitas pasar tiempo con Thor. -Stephen se paró de su asiento.

-¿Y si no está allá? -cuestionó Loki-. ¿Me quedaré aquí para siempre?

-No. -Strange tomó el libro que antes leía y se los enseña-. Si no encontramos el libro intentaremos con este hechizo.

Wong, Verity y Loki miraron la hoja que señalaba Strange. Un hechizo de cambio de realidad podría funcionar, o esa era la esperanza de Loki, quien ya anhelaba poder estar en el castillo con su madre. Esperaba que el plan de Stephen funcionara, aunque en realidad debía de, pues ¿quién mejor que el Hechicero Supremo para idear tal plan? Juntó sus manos mientras sentía recorrer con un poco más de fuerza su magia por debajo de su piel, la cual, con cada día que pasaba, se acostumbraba más a su nuevo cuerpo. Sí, había logrado conjurar varias cosas pero eso no era ni la mitad de lo que podía lograr en condiciones normales.

-Ahora ocupamos que Thor te lleve a Asgard y para ello necesitamos que se vuelvan, por lo menos, amigos -continuó Stephen.

-"Amigos" no es cómo describiría la relación con mi hermano. -Loki hizo una mueca-. Con trabajo y somos hermanos.

-Es la única forma, Loki. -Verity puso una mano en el hombro del asgardiano-. ¿Tienes una forma de contactarlo?

-No creo que Thor tenga un celular. -Loki miró a Strange en busca de una solución. Stephen desvió la mirada para buscar su móvil posado en la superficie lisa de la mesa, lo tomó y marcó un número que sabía podía ayudarlo, todo ante las miradas curiosas de los presentes.

-¿Pepper? ¿Cómo has estado? -El semblante del doctor cambió por completo, su ceño se ablandó y con él su cuerpo completo. Una sonrisa apareció en su rostro, una tan deslumbrante como el sol mismo y a la par, sincera como la de un niño, pero no tan contenta como las sonrisas que aparecen al pasar tiempo con Thomas-. Bien. Excelente, de hecho -respondía con galantería-. Claro que hablo por eso -hizo una pausa-. Jamás me arrepentiría de pasar un momento contigo, sabes bien que me agrada tu compañía. -Loki rodó los ojos con molestia, pensando que Strange solo holgazaneaba-. Sí, a las ocho, como habíamos quedado. Por cierto, también te llamo para pedirte un favor. Loki quiere comunicarse con Thor pero no sabe cómo hacerlo, ¿sabrás de algún número o algo que lo pueda ayudar? -Stephen sonrió-. Muchas gracias, Pepper. No vemos el sábado. Claro. Adiós. -Y colgó.

Loki se cruzó de brazos al ver al otro hechicero teclear algo en su celular, para después escuchar el sonido que alertaba la llegada de un nuevo mensaje en su celular. Metió la mano a su bolsillo y sacó el aparato, notando en la pantalla el contenido del mensaje.

-Listo. Ese es el teléfono del pent-house. Pepper dijo que te responderá una IA de nombre J.A.R.V.I.S, sólo debes decir que buscas a Thor y se te comunicará con él. Así que ya no hay excusa para que entablen una amistad -sonrió egocéntrico.

Loki puso los ojos en blancos por segunda vez antes de retirarse de la sala principal en busca de un lugar donde pudiera hablar a gusto, después se fue Wong diciendo algo sobre la comida. Solo Verity y Stephen se quedaron, en un silencio lleno de dudas. La mujer miró a su ex novio, inquisitiva, como si su poder no fuese ver mentiras sino leer la mente. Se cruzó de brazos y se recargó en la mesa.

-¿En verdad te agrada esa mujer? -se animó a preguntar Verity.

Stephen se tensó-. ¿Por qué lo preguntas?

-Porque me da la impresión de que la usas. No me mal entiendas, o sea, no creo que la uses conscientemente, solo me da la sensación de que prefieres no pensar en esto.

-¿Esto? ¿Te refieres a lo de Loki?

Willis asintió-. No hemos tenido esta conversación desde que llegó, creo que deberíamos tenerla ahora. Lo extrañas y yo también, pero una parte de ti piensa que jamás lo volverás a ver. -Las palabras tensaron al hombre, como si hubieran quitado la cobija acogedora que lo protegía para que su piel quedara expuesta al gélido viento-. También lo pienso. Entre más pasan los días, más caigo en cuenta de que no volveremos a ver a nuestro amigo y que los recuerdos que teníamos con él se perderán con el viento sin dejar más que el tenue rastro de sentimientos que no volverán.

Stephen observó el semblante de Verity cambiar, parecía una vela que acababan de apagar, un alma llena de calidez y luz que era consumida poco a poco por la desesperanza. Eso conmovió al hombre, quien se limitó a acercarla a su ser y darle un abrazo que le decía sin palabras: Volverá. Tom volverá.

Al mismo tiempo, a unos metros de distancia, Loki colgaba su celular con una sonrisa en su rostro, con la esperanza a flor de piel. No había estado tan cerca de su universo como ahora e incluso ya se imaginaba en su cuarto leyendo decenas y decenas de libros mientras esperaba a que lo llamaran para tomar sus alimentos. Leer y comer, encerrado en su cuarto. Solo, como siempre lo hace, con una ocasional visita de Thor o de su madre. Se encogió de hombros al caer en cuenta lo triste que sonaba. Sacudió su cabeza para quitarse la idea a la mente y caminó hacia el cuarto donde se encontraban sus aliados, a quienes encontró abrazándose. Carraspeó para llamar su atención, lo que los obligó a separarse.

-Una disculpa por interrumpir su momento -comentó burlón el asgardiano-, pero ya está. Saldré con Thor en una hora, así que me despido. -Alzó la mano en forma de despedida con su sonrisa llena de picardía y por un segundo, Verity y Stephen pudieron ver a su mejor amigo.

Después de la despedida, Loki salió del santuario yendo, sin detenerse, a su apartamento. Cuando llegó a su nuevo hogar, Clarisse se encontraba en el sillón con una taza de café mientras veía la T.V, la saludó apresurado y se metió al baño a darse una ducha.

-¿Vas a una cita, querido? -preguntó la mujer con una sonrisa traviesa sin quitar los ojos del televisor.

-No creo que sea tal -gritó desde la ducha mientras se lavaba el cabello, la espalda, el abdomen, la zona pélvica y al final con las piernas. Cerró la llave, salió del cuarto para dirigirse a su recamara y tomar las prendas necesarias-. Solo es una salida de amigos -continuó desde ahí.

-Oh… -expresó-. ¿Y con quién? -Dio un sorbo a su bebida.

-Con Thor.

El nombre del superhéroe provocó que la mujer escupirá el té de vuelta a la taza, giró su cabeza a la dirección que conducía el sonido de la voz de Loki, sorprendida. Su hijo salió de la recamara y se dirigió a la salida sin mirarla, todo ante su sorprendida presencia.

Thor no estaba seguro de lo que era la salida o si significaba algo, ni siquiera sabía por qué Loki lo había llamado o porque parecía apresurado. Miró el reloj que Tasha le había dado antes de salir de la torre para ver la hora, 6:48pm y el sol se iba ocultando poco a poco. Se entretuvo unos minutos tomándose fotos con algunos niños y chicos que pasaban por ahí, siempre con una sonrisa en el rostro, pero eso no le provocaba más que ansiedad porque el otro hombre llegara. Tenía preguntas en su cabeza, dudas que iban más allá de la pregunta "¿qué tal tu día?", quería preguntarle acerca de su vida pero también esperaba averiguar por qué le había llamado hermano. La espera parecía ser infinita y con cada ciudadano que pasaba corriendo, él se desesperaba más. Pensó un momento en Jane Foster, su antigua novia, y la curiosidad que le provocaba, misma que ahora sentía por el doctor de bellos ojos verdes y cabello tan oscuro como la noche sin luna. Recordaba que Jane no le atraía al principio, físicamente era linda, pero daba la sensación de que siempre se encontraba en la luna, a pesar de eso Thor quería entenderla, quería saber qué era tan maravilloso como para que esa mujer diera todo por su trabajo y fue así como se enamoró de ella, de sus ojos brillantes cuando hablaba de su trabajo, de sus risas de gloria al encontrar algo más para la investigación, de sus consejos y sus pláticas. Simplemente se enamoró de su esencia. No sabía si todavía la quería, pero había días en que se preguntaba qué estaría haciendo en ese momento o por qué su repentina separación, incluso aceptó vivir en la tierra por ella.

Sus pensamientos se desviaron a su amiga Tasha, a quien le pidió miles de disculpas por no haber estado en la torre cuando fue atacada, y la forma tan peculiar de maldecir a Jane cuando terminaron. «Nadie le rompe el corazón al Beach Boy» sonó la voz de Stark en su cabeza. Ahora que lo pensaba, Jane Foster no fue la razón por la que se quedó, permaneció en La Tierra por sus amigos Vengadores, por el deseo de salvar a la gente de ese planeta y su amor por ella. Sonrió al notar los pensamientos que ocasionó la espera.

-Supongo que recordabas algún chiste. -Se escuchó la voz de Loki, quien vestía un peculiar traje negro, lo que provocó que mirara su propia ropa.

-No, solo fue un recuerdo -respondió con una sonrisa.

Loki hizo una mueca de fastidio y comenzó a caminar con la vista al frente, acto que Thor copió. El viento corría entre las personas, era fresco, lo ideal como para permanecer afuera, de noche, sin un abrigo. Thor siguió con la mirada una hoja que danzaba por los aires a causa del viento, extendió los brazos para tratar de tomarla pero falló, la hoja se alzó unos metros arriba de él, impidiendo su captura. A veces se preguntaba si ellas tenían vida o si podían escucharlo, la miró alejarse y perderse entre la multitud.

-¿Por qué traes una sombrilla? -preguntó Loki, sacando de sus pensamientos a su acompañante.

Thor miró el objeto-. Solo es por si acaso. Ya sabes, por si algo ocurre. -Y el silencio volvió.

Permanecieron en silencio unos segundos, instantes que se volvieron incomodos. Loki sabía que si no hacía plática, pronto la salida moriría y él estaría más lejos de Asgard que en el inicio, por lo que, a regañadientes, se aventuró a hacer preguntas que mantuvieran su salida a flote.

-¿Y… qué tal tu día? -preguntaron al mismo tiempo, provocando una sonrisa rápida en ambos.

-El mío estuvo bien -contestó primero Thor-, pasé el día en la torre, viendo como Tasha y Steve peleaban. -Sonrió, recordando aquella escena graciosa que lo despertó.

-Hoy no trabajé. -Fue turno de Loki-. Pedí el día y lo pasé en mi casa, después fui a ver a unos amigos -comentó sin muchas ganas, encogiéndose de hombros como si aquello fuera de lo menos importante; porque lo único que había obtenido de nuevo era que su respuesta a todo podría estar en Asgard.

-Por cierto, Loki. -El mencionado lo miró-. Gracias por ayudar a Tasha el día del ataque. Desearía haber estado ahí. -Thor bajó la mirada. Sus ojos desenfocaron y se perdieron en el asfalto, recordando cuando vio a Tasha con moretones en el rostro.

-De nada -respondió seco. Hizo una pausa mientras pensaba en la siguiente pregunta-. ¿Puedo preguntarte algo? -Thor asintió-. ¿En dónde estabas el día del ataque?

-Asgard. Fui a Asgard a ver a mis padres y amigos -contestó con una ligera sonrisa.

-¿Por qué no te quedaste allá? -La pregunta se escapó de sus labios antes de que se diera cuenta,

-No hay nada que me retenga. Sé que allá están mis padres pero Asgard ya no es mi hogar, es como si… ya no hubiera razón para quedarme. Además, me gusta aquí. -Dirigió su mirada al río-. Es un lindo lugar después de todo.

Loki repitió la frase en su cabeza. Si no hay nada que detenga a Thor en Asgard, ¿por qué su Thor seguía en la ciudad dorada? ¿Por qué su Thor seguía en su Asgard? ¿Acaso en su universo sí había razón para quedarse?

-¿De dónde eres? -preguntó Thor, cambiando de tema, pregunta que tomó por sorpresa a su acompañante.

-Emm… ¿De aquí? -contestó no muy seguro, pues realmente no tenía ni idea de dónde venía Thomas, o sea, ambos eran gigantes de hielo, pero el acento que usaba la madre de Tom no parecía ser de -. Yo no te preguntaré eso porque es obvio de dónde eres -continuó antes de que Thor se diera cuenta de que dudaba-. Así que... ¿tienes novia? -dijo vagamente.

-Tenía. Jane Foster, terminamos hace un mes -afirmó vagamente.

-Entonces sí te quedas en La Tierra porque te gusta… -habló en voz baja, más para sí mismo que para su acompañante, aun así, Thor asintió.

Hubo un silencio de minutos, los cuales aprovecharon viendo a su alrededor. Loki notó a las decenas de autos que pasaban a cada segundo por el Puente de George Washington, parecía que todos ansiaban llegar a su destino, tanto que no deparaban en las almas que los acompañaban en el camino. Para Loki la salida no estaba llegando a ningún lado; si antes estaba feliz por la cita, ahora solo deseaba irse, sabía que debía permanecer ahí, pero jamás tuvo un momento completamente a solas con su hermano, no sabía nada de él más allá de que era un idiota.

-Supongo que tu color favorito es el verde y negro -comentó el Dios del Trueno de un segundo a otro. Loki lo miró con una ceja alzada, preguntando cómo lo había averiguado-. Tu traje de "héroe" tiene esos colores.

-Sí. Me gustan bastante, en especial el verde. Me encanta. -Esbozó una sonrisa al recordar su traje, el cual era lo único que amaba de ese lugar.

-¿Y tu animal? ¿Cuál es tu animal favorito? -siguió el Dios del Trueno.

-No tengo uno, supongo que todos me gustan.

-El mío es…

-La serpiente -interrumpió Loki sin darse cuenta-. Lo sé.

Thor lo miró confundido, pero Loki no devolvió la mirada, se mantuvo viendo al frente como si se hubiera perdido en sus pensamientos.

-Te han gustado desde que éramos niños, siempre tenías que detener el cabello cuando una se atravesaba. Las tomabas con delicadeza, como si temieras destruirlas con tu torpe toque -continuó ante la mirada perpleja de Thor-. Recuerdo una vez en la que me transformé en una serpiente, me tomaste con cuidado y después me transformé y grite: Soy yo, mientras te apuñalaba. -Hizo una pausa-. Que buenos tiempos… -esbozó una sonrisa, una sonrisa de lo más sincera, como si aquel recuerdo le transmitiera más felicidad que cualquier otro momento.

Thor se detuvo al escuchar sus palabras-. ¿Quién eres? -preguntó, obligando al otro a detenerse-. ¿Quién eres y de dónde vienes? Quiero la verdad -hablaba con tono serio y sin ningún rastro de sonrisa en su rostro.

Loki avanzó unos pasos más para después dar media vuelta y quedar frente a frente, todo sin decir nada. Lo miró a los ojos otros segundos más antes de decir: -Hagamos algo, si adivino tu edad tú me creerás, creerás que soy tu hermano como te dije la primera vez que nos vimos, y me llevarás a Asgard. Si no, te responderé toda pregunta, aunque no me creas.

Thor lo miró sin mucha confianza pero terminó por asentir.

-Tienes 1500 años, esa es tu edad. Tu nombre es Thor Odinson, Dios del Trueno y Rayo, tus amigos de la juventud eran Lady Sif y Los Tres Guerreros, Volstagg, Hoggun y Fandral.

Los ojos de Thor mostraron sorpresa por unos segundos, para después eliminarla completamente-. Todo el mundo lo sabe. -Volvió a caminar, pasando a Loki en segundos.

-Una vez desapareció la copa favorita de Odín, todos la buscaron e incluso se pensó que algún guardia la había robado, pero no fue así, tú la tomaste para jugar con ella y la perdiste en el jardín cuando tropezaste al descender del árbol que trepabas. Le lloraste a mamá pidiendo su perdón por tal travesura y ella te dio un gran abrazo, acarició tu espalda con cuidado y dijo: "es solo una copa, ya se hará otra. Solo dile la verdad a tu padre". Asentiste y lo hiciste, así tuvieses que enfrentarte a un castigo pero no ocurrió tal, Odín solo te dejó ir con un: "ten cuidado a la próxima" -hizo una pausa-. Estoy seguro de que si hubiera sido yo, me llevaba a la horca, pero eso es otra cosa.

Thor se detuvo y lo observó atónito ante lo dicho por Loki. Aquel recuerdo era totalmente cierto y había pasado de la misma manera en que lo describía, como si él hubiera estado ahí-. ¿Cómo lo supiste? -Terminó por preguntar.

-Porque yo soy tu hermano -dijo justo en el momento en que una gran explosión se escuchó a unos metros de ellos, ocasionando que los transeúntes y conductores salieran corriendo con dirección a Nueva York.

Ambos concentraron su mirada en la explosión, ahora su conversación había quedado en segundo plano, lo que importaba en ese momento era salvar las vidas de cualquier persona cuya vida estuviera en peligro a causa de tal conmoción. Thor cambió de ropa al golpear el suelo con la sombrilla que traía, la cual resultó ser mjölnir, mientras que Loki usó magia para cambiar su traje y convocar dos hermosas dagas.

Mientras los héroes se preparaban, en el lugar de la explosión un hombre con una capa gris oscuro y una máscara de calavera caminaba entre los restos de los autos que la detonación provocó, se dirigió a paso lento hacia un auto de color negro, cuyos pasajeros parecían vivos. Abrió con brusquedad la puerta del piloto y sacó a un hombre medio inconsciente, los gritos de los demás no se hicieron esperar cuando lo aventó al asfalto. Ante el impacto, el otro hombre reaccionó, encontrándose con la mirada asesina de Taskmaster.

-Dile a Osborn que le pagaré con intereses en cuanto pueda -se apresuró a decir al mismo tiempo que se arrastraba lejos del mercenario-. Lo haré. Lo juro, lo juro -suplicaba.

Masters no respondió al momento, solo se inclinó hacia él y le dijo al oído: -Tú solo eres la carnada. -Levantó al hombre justo en el momento en que un rayo amenazaba con dañarlo, usándolo como escudo humano. El impacto de miles de voltios lo mató al instante, por lo que, sin utilidad, tiró el cuerpo a un lado con frialdad ante la mirada de sorpresa de Thor y Loki.

Thor empuñó a mjölnir con fuerza antes de lanzarlo directamente a su contrincante, acto que obligó a Taskmaster a sacar un escudo parecido al del Capitán América, el martillo chocó contra la lisa superficie del escudo y el golpe solo lo movió unos cuantos centímetros. La respuesta del mercenario ante el ataque fue aventar el escudo antes de que Thor recuperara el martillo, golpeando el estómago del asgardiano y quitándole el aliento. Loki se acercó a su hermano, puso una mano en su hombro y aventó una de las dagas, pero el arma no llegó al hombre frente a ellos, el otro la había esquivado con agilidad, provocando sorpresa en el jotun.

Masters sacó una pistola, disparando en dirección a Loki inmediatamente, no obstante la bala pasó a unos milímetros del dios.

-Fallaste -comenta Loki con una sonrisa burlona.

-Yo no lo creo -contesta Taskmaster, corriendo a su derecha como si escapara de algo, por consecuencia Loki giró su cuerpo 180° en el momento que una camioneta familiar, que perdió el control, se estampaba contra su cuerpo.

Los ojos de Loki se abrieron con pesadez y sin enfocar de manera correcta. Su cuerpo le dolía, desde la punta de sus dedos hasta la cabeza. Movió sus brazos con dolor en un intento de recobrar el control de sí. Sintió un líquido caliente escurrir por su mejilla, pero no le dio importancia. Cuando recobró la nitidez de su vista, observó el caos que había a su alrededor, personas corriendo, otras llorando, charcos de sangre en el asfalto, cadáveres, autos con fuego y el sonido de un helicóptero arriba de ellos. Recobró el sentido auditivo después de unos segundos más, permitiéndole escuchar los gritos desesperados que volaban por el aire, el sonido de metales chocando entre sí y las respiraciones agitadas de dos personas luchando a unos metros de él. Se incorporó como pudo, sosteniendo con su mano izquierda el hombro derecho que claramente se encontraba fuera de lugar, caminó con lentitud unos metros en dirección contraria a la pelea, tomó su daga, la guardó en su bota y prosiguió a colocarse el hombro en su lugar, emitiendo un quejido cuando lo hizo. Se tronó el cuello y la espalda para después correr hacia Thor y Taskmaster, quienes tenían una pelea bastante reñida.

En cuanto Thor miró a Loki, gritó-. ¡El auto! ¡Salva a las personas en el auto! -justo antes de que un golpe en la cabeza lo enfocara de nuevo a la pelea.

Loki dirigió su vista a su lado derecho, donde un auto amenazaba con caer al Río Hudson, tan solo las ruedas traseras se asomaban por el borde del puente, las cuales estaban atoradas con una de las bardas de contención. Como pudo, corrió hacia el objeto, asomándose por el vidrio roto y viendo a una mujer en el asiento del piloto junto a un niño en los asientos de atrás, ambos se encontraban aterrorizados, rogando que algún dios les perdonara la vida. Para su suerte, sus plegarias fueron escuchadas.

-No se muevan -les dijo Loki mientras pensaba en un plan para sacarlos de ahí. El auto descendió unos segundos, provocando el grito de los pasajeros-. Muy bien, ocuparé que desabroches tu cinturón para sacarte de ahí -le decía al niño, quien movió la cabeza en negativa-. Si no lo hago morirás, al igual que tu madre -advirtió.

El niño, con mucho miedo, dirigió sus pequeños dedos al botón que destrataba el cinturón de seguridad, lo apretó y este se recorrió a su lugar. El auto se movió de nuevo.

-Dame tu mano -habló Loki, recargándose un poco en el automóvil. Estaba claramente preocupado, temía fracasar. Se estiró un poco más para poder agarrar al infante y cuando por fin pudo tomar su mano, lo jaló un poco para poder sostenerlo de los brazos, al hacerlo, lo cargó y sacó del coche. El niño se abrazó a Loki cual lapa, temiendo ser soltado y morir ahogado. El jotun lo bajó de sus brazos y lo colocó en un lugar más seguro. Volvió al auto, todavía faltaba alguien más.

-Necesito que desabroches tu cinturón y te pases al asiento de atrás -gritó.

-Tengo miedo -contestó la mujer con lágrimas en los ojos.

-Lo sé, tienes miedo, pero confía en mí. -Al terminar la frase, su mente le trajo un recuerdo, uno de cuando eran niños. De cuando Thor cayó en un hoyo profundo y solo Loki pudo sostenerlo.

-¡Tengo miedo! -había gritado Thor, mirando el oscuro fondo del hoyo.

-¡Ya lo sé! -contestó Loki, desesperado y con la cara roja por el esfuerzo-. Yo te tengo.

-¡Me dejarás caer! ¡Lo sé! ¡Solo quieres deshacerte de mí! -Thor estaba llorando, mojando aquellas mejillas rosadas que lo caracterizaban.

-¡Eso no es cierto! ¡Te sostendré! ¡Siempre lo haré! -Hizo una pausa.

-Te juro por mi vida que no te dejaré caer -expresó en el momento justo en que ella se movía al asiento trasero y el auto por fin se despegaba del Puente de George Washington. El sonido de un auto cayendo al agua llegó a los oidos de Loki, pero la mujer ya no se encontraba en él, sino que estaba suspendida en el aire gracias a la magia de Loki. La trajo al suelo firme y dejó escapar un suspiro de alivio. La salvó, la había salvado y por ende, triunfó. Al tocar el asfalto, la mujer corrió hacia su hijo y lo abrazó con fuerzas murmurando un "gracias" entre cortado.

Estaba tan absorto en la alegría de haber salvado a las dos personas que no se percató de que el sonido del metal y la pelea se había detenido hasta que sintió como alguien lo tomada del cuello por la parte de atrás y lo aventaba al suelo con fuerza. Ni siquiera le dio tiempo de reaccionar, pues Masters ya lo había tomado de nuevo del cuello, arrastrándolo hasta una orilla del puente, estando ahí, con su cabeza quedando al aire libre, puso su pie encima de su pecho. Loki rio ante la amenazadora posición.

-El jefe quiere que te vayas de aquí -escupió el hombre antes de soltar a Loki y saltar del puente para desaparecer, dejándolo perplejo. Su sonrisa desapareció, parándose inmediatamente para ver fuera del puente, pero ya no se encontraba más. Ningún rastro de que hubiera caído en el agua o algo diferente.

-¡Loki! -Escuchó su nombre, por lo que volteó en dirección del sonido-. ¿Te encuentras bien? -preguntó Thor, poniendo sus manos en los hombros del contrario.

-Sí, todo está perfecto -respondió. Desvió la mirada del preocupado Dios del Trueno y observó a los bomberos y ambulancias atender a los lesionados-. De maravilla. -Esbozó una hermosa sonrisa, pero Thor sabía que mentía. Nada estaba bien, ni la pelea, ni su conversación anterior, mucho menos el terror que inundó su alma cuando vio como la camioneta golpeaba el cuerpo de su cita.

Sin duda, nada estaba bien, ni lo estaría.

-Gracias. -La mujer colgó el teléfono-. El mensaje fue enviado -comentó, pero su compañero no le prestó atención.

El hombre de cabellos negros tocaba con el dedo índice la suave superficie del libro, recorriendo su área de arriba abajo de forma continua, como si acariciara el objeto. Lo hacía con delicadeza, temiendo romper la pasta que lo cubría, a pesar de estar hecha de cuero. Repitió el proceso varias veces mientras pensaba en su próximo movimiento.

-¿Eso es lo que busca?

-Stephen Strange lo busca, o eso es lo que dijo el hechicero que me lo dio. Supongo que lo buscaba para su amigo, el Dr. Hiddleston.

-¿Desde cuándo se volvió un objetivo?

-Todos los Vengadores son el objetivo.

-Pero él no es parte de ellos, no oficialmente. ¿Qué te hace querer eliminarlo?

El hombre se paró de su asiento-. Su origen. -Hizo una pausa-. Él no es de aquí. Puedo verlo. Es inteligente e intuitivo, pero yo también lo soy. Sabes que soy bueno prediciendo nuestras posibles amenazas, es por ello que nos contrataron. Bueno, desde que lo vi pelear contra ese monstruo en Times Square me di cuenta de su poder.

-No creo que sea tan poderoso. Deberíamos seguir con el plan principal, desmantelar su teatro desde adentro.

-Aquí no -respondió, ignorando la última frase-. Su cuerpo todavía está desacostumbrado. -Mira a la mujer por primera vez-. Pero no hay hechicero más poderoso que El Dios de las Mentiras.

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Si alguien tiene una duda o sugerencia, favor de decírmelo :D