Cuando Nicky me vio salir de la habitación y notó mis lágrimas falsamente limpiadas por las mangas de mi chaqueta, supo que no me había ido nada bien. Se me acercó y tató de darme un abrazo, pero retrocedí y un seco "llévame a casa" de mi parte fue suficiente para que Nichols me guiara hasta el ascensor sin protestar.
Cuando salimos del hospital y llegamos a su auto, no pude aguantar más el llanto que por los pasillos se disimulaba en silencio. Nichols me abrió la puerta y la sostuvo hasta que me senté como copiloto, luego guardó mis muletas en el asiento trasero y puso el auto en marcha.
Todo el trayecto desde el hospital a mi casa lo recorrimos midiendo nuestras palabras al mínimo, hasta que con una mirada Nicky se disculpaba por haberme hecho ver a Piper.
-No te preocupes, tarde o temprano tenía que pasar. – Le digo adivinando sus pensamientos y borrando el último rastro de lágrimas de mis mejillas.
-Mierda, Vause… En serio lo siento, no debí haberte insistido. – Dice volviendo a pegar la vista en la carretera.
-No pasa nada, además, me sirvió para darme cuenta que quizás ella no era lo que me imaginé.
Por la ventana veo a los vecinos en la acera con una parrilla encendida, observo como unos niños corren entre las piernas de los adultos esquivándolas como profesionales, por un momento me imagino a Piper y a mí sonriendo poniendo la carne en el asador como lo hacen aquella pareja de casados.
-¿Quieres entrar ya?
-Sí – Digo sacando de mi mente las imágenes vagas de una vida compartida con Piper.
Un aroma exquisito nos pone una sonrisa en la cara cuando entramos a mi casa. Mi madre estaba cocinando rollo de carne al horno: carne molida, huevo, migajas de pan, zanahoria, todo eso revuelto con forma de cilindro y cubierto de salsa pomodoro hecha con base la receta secreta de mi madre. Cuando nos acercamos a la cocina, las hazañas de Nichols como meter el dedo en la salsa de tomate de mi madre para "darle su visto bueno", y su variada exposición de cómo abrir una botella de cerveza cuando no se tiene un destapador me sacan una sonrisa. Mi mamá no paraba de corregir las diferentes posturas de Nichols y de reprenderla por su entrometida actuación en cocina lo que hacía del momento un rato divertido para las tres, reímos cada quien desde nuestro rol: mi madre, la reprendedora; Nichols la aludida y yo la espectadora del divertido intercambio de palabras entre ambas.
No sé si por desgracia o por suerte, pero Nichols no se quedó a cenar en mi casa. Tenía ganas de hablar con mi madre sobre lo que pasó con Piper, así que su ausencia en la cena fue buena para poder tener un rato a solas y soltar todo lo que tengo dentro.
-… me felicitaron por el desempeño que he realizado, estoy tan feliz con el trabajo. -Sin ver su cara, sé que está sonriendo.
-Me alegro mucho, ma, en serio.
-Pues avísale a tu cara, hija, porque no me dice que estés feliz. – Levanto la vista y no me equivoco, está sonriendo.
-Lo estoy, en serio, me alegro por ti. Estoy así porque pasó algo de lo que quiero hablarte… - Con poca finura, mi madre deja el tenedor sobre el plato haciendo un estruendo entre la losa y el metal llamando mi atención.
-Es sobre tu profesora, ¿no es así?
-Sí…
-Y no me digas, ¿ella no te corresponde?
-Ella piensa cosas erróneas de mí.
-¿Piensa que no te terminas los vegetales?
- ¿Qué?... – Pienso un momento su pregunta para responderle - No.
-¿Piensa que no sabes manejar?
-No.
-¿Piensa que no eres lesbiana?
-¡No!
-Entonces no veo qué cosas erróneas pueda pensar.
-Mira, ma… Esa noche con Piper en el bar, ella bebió algo que le hizo sentir mal y por eso nos fuimos…
-Lo sé, estuve ahí en tu declaración ante los detectives, ¿recuerdas?
-Sí... – Alejo mi plato para poder acomodarme con los codos sobre la mesa- Hoy vi a Piper, y ella me acusó de ponerle una sustancia en la bebida.
-¿Y lo hiciste?
-¡Claro que no!, ¿cómo puedes cuestionarme sobre algo así?
-Necesitaba estar segura. Ahora, ¿le dijiste que no fuiste tú?
-Lo hice, pero… no sé, ella no me creyó. – Mi voz, en tono bajo y cansado, se suma al dolor que me produce recordar las palabras de Piper.
-Hija, te conozco y sé que cuando te hieren tus barreras se caen y eres muy sentimental…
-¿Y qué con eso?
-¿Lo ves? Te estás poniendo sentimental. Apostaría mis discos de Whitesnake que le dijiste de todo menos, "yo no lo hice".
-Le dije que no le haría daño, lo que es igual.
Ladea su cabeza, arruga el entrecejo y su mirada dice a gritos: "tengo razón"
-¿Qué? Es lo mismo.
-Debes hablar otra vez con ella y decirle que no lo hiciste.
-No, que se joda.
-Quien se joderá al final eres tú si no le haces saber que te importa.
-¿Y dejar que pisoteé más mi orgullo? No, ni lo pienses.
-¿La amas?
-No, sólo me dejé llevar por la ilusión que me causa.
-Y si el amor no es ilusión, ¿qué es?
-Ma... ella dijo cosas que me lastimaron, no sé si quiero verla después de eso que me dijo.
-El que ella te haya dicho cosas que no te gustaron oír, no significa que dejes de quererla. Ahora, no contestaste a mi pregunta, ¿ella no te corresponde?
Una sonrisa, sutil y ladeada sonrisa se asoma en mis labios.
-Ella dijo que me ama, que quería salir conmigo como pareja hasta después de mi graduación porque ella dejará de tener una responsabilidad conmigo como profesora hasta entonces…
-Te quiere, y por lo que veo en ti, tú también a ella. -Mi madre también deja de lado su plato y estira su mano hasta tocar la mía. – No sé qué tantas cosas te haya dicho, pero trata de ponerte en su lugar: no recuerda, está asustada y la única persona que le puede dar respuestas a sus preguntas eres tú. No dejes que crea las versiones de otros, dile la verdad, los hechos como fueron.
-Lo hice, mamá, y ella no me cree. – Los suspiros nostálgicos y devotos de la amargura se abrieron dejando escapar otro en medio de mi respiración.
-¿Entonces dejarás que siga creyendo que tú le quisiste perjudicar?
"Y si el amor no es ilusión, ¿qué es? ". Lo tuvo que haber sacado de alguna novela, a ella no se le ocurren preguntas retóricas tan geniales. Después de cenar, duré como veinte minutos cambiándome para dormir, fue por mucho un récord, jamás había tardado tanto vistiéndome.
Una vez acostada en mi cama, con las luces apagadas, la pierna fracturada en alto y el cuello alineado con mi columna, me quedé pensando en lo que pasó esta tarde. Piper dijo cosas más que hirientes, no sé si le veré de la misma manera después de cómo me trató hoy, y aunque no lo quiera admitir, me duele más saber que me expuse ante ella y ni si quiera así retiró los insultos.
Por un lado, puede que mi madre tenga razón, Piper está asustada por no recordar, pero no le justifico sus palabras como "arpía", ¿y qué es eso que lo hice por dinero o porque estoy loca? Había un límite y lo cruzó. Espero que cuando se entere que tengo razón no sea demasiado tarde para aceptar sus disculpas.
NOTA:
Divergent15: Lo bueno se hace esperar, claro que habrá Vauseman si no, ¿qué sentido tendría el fic? Un poco más y veremos cómo evoluciona esta pareja.
Erc444: Por favor no llores, ya llegarán los momentos de felicidad para compensar.
Fabice: A mí también me deja en incógnita y eso que yo estoy escribiendo la historia. Por cierto, eso de que hiciste maratón de veinte capítulos en un día, ufff, espero te siga gustando. Y aquí entre nosotros; terminarás detestando a Sofía.
Gracias por seguir acompañándome en el desarrollo del FanFic.
