Un viaje, eso es lo que necesitaba. Alejarme de New Haven, librarme del proceso de exámenes, asesorías, el liar con las formalidades que conlleva mi trabajo, eso es, sin duda, lo que necesitaba. No tengo que preocuparme por levantarme temprano, tampoco tengo que perderme entre montones de trabajos que calificar, claro que siendo miembro de la AHC tengo que hacer un par de cosas de manera continua, como por ejemplo editar algún artículo de la revista oficial de la Asociación, pero eso no es nada comparado a mi trabajo en la Universidad el cual, quiera o no, pronto volveré.
Después de la visita de Alex, Larry y mis padres me propusieron pasar un tiempo con ellos en New York, sólo está a una hora y media de distancia en auto, pero es suficiente para dejar de pensar en las desgracias que me ha pasado en la última semana, así que acepté en seguida. No sé, no entiendo y no quiero entender cómo pasé de una cita con la mujer más hermosa que mis ojos hayan visto, a tener un brazo y costillas rotas. Tampoco me voy a poner a pensar en eso, digo, New York es suficiente distracción por ahora y voy a aprovechar que estoy en la ciudad que nunca duerme para consentirme. El plan era así: mis padres se adelantarían a su casa en New York ese mismo viernes en donde nos esperarían a Larry y a mí, nosotros íbamos a alcanzarlos después puesto que los trámites del alta aún no habían terminado y, por fortuna, Larry se las empeñó para sacarme de ahí, pero bajo juramento que cuidaría de mi recuperación en todo momento lo cual no me agradó del todo.
Durante el viaje de ida, Larry me hablaba de un montón de cosas diferentes de las que no presté atención ni a la mitad. No quería ser descortés y decirle: "Larry, ¿puedes guardar silencio por favor? Estoy tratando de aclarar mi mente", así que repasé en el bullicio de mi conciencia las palabras de Alex, me sorprendió saber que yo también le atraigo de esa manera tan apasionada. La primera vez que la vi llegó tarde a mi clase, tenía puesto jeans, playera blanca y tenis de piso negros. Recuerdo cuando pasó a mi lado para tomar asiento después de que le otorgué el permiso para hacerlo, sus ojos verdes que se ocultan detrás de esas gafas negras me intrigaron al instante. Su cabello suelto y perfectamente acomodado sobre sus hombros se movía con soltura a cada paso, en sus manos sostenía unos libros y en el hombro su mochila negra; cuando se sentó, cruzó los pies bajo el asiento, dejó la mochila a su lado en el suelo, colocó los libros sobre la butaca y se recargó en sus codos para verme directo a mis ojos esperando a que cerrara la puerta y me moviera para empezar la clase, supe que sería difícil ser la maestra con esos ojos sobre mí.
No ha sido fácil intentar ser la maestra con una alumna como ella que fácilmente podría dar la clase mejor que yo. Me sorprendía que hiciera preguntas cuando en los trabajos era claro que manejaba los temas con fluidez, ahora sé que lo hacía para que le dedicara un poco de mi atención como dijo hace unos días. Hay algo que no pude preguntarle, ¿por qué esperar tanto para acercarse a mí? Quizás sea por la misma razón que yo: no cruzar, por ningún motivo, esa fina línea entre lo profesional y lo personal con los alumnos. Yo no puedo mantenerme firme ante esa mirada fiera que Alex se empeña en ponerme cada que nuestras vistas se cruzan en el camino, fue por eso que cuando vi la oportunidad de hablarle más personal en el bar del Este, lo hice. Cuando aquella noche me dijo que tenía a alguien que le hacía soñar yo estaba a punto de salir corriendo, me sentí celosa por pensar que había alguien que despertaba los más primitivos instintos en ella, pero decidí sostener la frente en alto y felicitarle por su enamoramiento.
Su confesión, aventurera y precipitada en el salón de clases, me hizo desmoronar mis celos y con ellos las barreras de profesionalidad que por dos años intenté hacerlas evidentes. Alexandra Vause, ¿cómo decirte que tu personalidad culta y misteriosa me hace delirar?, ¿cómo poder decirte que arriesgaría mi carrera otra vez sólo por compartir el mismo aire igual que aquel miércoles cuando acordamos nuestra primera cita?, ¿cómo hacerte ver que estoy asustada por pensar que la mujer que creí ideal para mí, me hizo daño?
Esconderme de mis problemas tomando como tapadera un viaje para "consentirme", apagar mi celular y no avisar a nadie que me iría de la ciudad unos días fue cobarde. En su momento me pareció una idea genial, pero ahora que lo cavilo sé que era mejor quedarme en New Haven, buscarla y mostrarle mis inseguridades, abrirme con ella como lo hizo conmigo.
Nueva nota mental: encontrar a Alex y hablarle de frente.
...
-Eres mi amiga y en serio me preocupo por ti. No te juzgo, no soy quién para hacerlo, pero te estás poniendo la soga al cuello tú misma. – Si no contemplara el tráfico, su mirada me hiciera sentir más miserable de lo que me siento.
-Ya lo sé Nichols, lo que le estoy haciendo a Sofía es una cagada.
-No, es peor que una cagada. Ella babea por ti, no sé qué le hiciste, pero está enganchada contigo.
-Hay algo que no te he dicho… Sofía y yo fuimos novias en el instituto. Ella fue, de hecho, mi primer amor…
-Ya me suponía algo así, eso de "fue mi primer amiga" sin haber nada más no me lo tragaba.
-Déjame terminar, ¿quieres? Le tengo a Sofía un cariño enorme y estar con ella fue increíble, nunca había disfrutado tanto del sexo como con ella…
-…pero…
-… Pero estoy confundida. Después de la pelea con Piper en el hospital, lo único que tenía en mente era olvidar esa escena, olvidar sus estúpidas palabras hirientes y acusaciones sin sentido, luego, aparece Sofia y de la nada se fue el dolor que me causa saber que Piper no confía en mí.
-Sofía fue tu escape…
-De algún modo, sí.
De manera casi milagrosa, esquiva el auto a nuestra derecha para colarse en el carril y poder aparcar a la orilla de la acera, contesta un par de insultos por parte del conductor con una seña de mano bastante común y apaga el motor observándome como si fuese una extraña a su lado.
-¿Estás loca? Pudiste haber chocado con aquel tipo…
– Si Sofía se está tomando tantas molestias contigo algo realmente bueno hiciste en tu vida pasada, pero ahora te estás portando como una completa perra. – Mi primera reacción fue abrir la boca incrédula por sus palabras, después de casi tres años conociéndonos nos hemos hablado con la verdad por más dura que fuera, pero creo que esta vez no quiero escuchar la verdad. – Vause, cualquier persona tendría la dicha de tener a su lado a una niña tan genial como Sofía y tú la utilizas así, con sexo.
- Dijiste que no eras quien para juzgarme.
-Es difícil querer apoyarte y entenderte cuando tus acciones afectan a alguien que conozco, además, ¿qué no estabas loca por Chapman?
- ¿Qué parte de "quiero a Sofía pero me acosté con ella por resentimiento" no se entiende?
-Comprendo que estés dolida, pero desquitarte con Sofia no te ayuda en nada.
Sin esperar una respuesta a cambio, pone el motor en marcha y se une al tráfico nuevamente. Me quedé enmudecida después de nuestra charla estando aparcadas y no volvimos a tocar el tema, Nichols omitió entrar en más detalles sobre mi noche íntima con Sofía; al llegar a mi casa, nos pusimos de acuerdo para empezar a movernos y buscar un abogado que nos ayude y asesore en el juicio pues, como nos comentaron en comisaría, es importante no perder más tiempo. Fue hasta que Nicky se marchó cuando pude quedarme acostada y sola en mi habitación a meditar mis acciones.
La mañana del domingo desperté con el calor de un cuerpo unido a mi lado izquierdo, un brazo sobrepuesto en mi cintura sujetándome posesivamente, una pierna entre las mías, un suave, calmado y rítmico vaivén de aliento en mi cuello. Imaginé por un segundo en ese momento de tranquilidad antes de terminar con todo rastro de sueño, que quien estaba a mi lado era una joven rubia, pero la imaginación se nubló por los recuerdos de la noche anterior. Abrí los ojos corroborando que quien dormía abrazada a mi cintura no era la rubia de mis sueños, sino Sofia.
La inquietud de perjudicarla sentimentalmente es fuerte, aun así tengo la obligación moral de decirle que…
-¿Diga?
-Hola, extraña.
Mierda, ¿por qué tengo la costumbre de contestar sin mirar el remitente?
-Hola, Sofia.
-Estimo que por la hora en New Haven ya te vas a acostar a dormir y no quise pasar la oportunidad de desearte dulces sueños.
-Gracias. Estaba pensando en ti…
-Yo también pienso en ti, Al. Hoy tuve un día lleno de ajetreo, pero el recordar nuestra noche hace que la tensión desaparezca, supongo que tomaré más viajes improvisados para seguir teniendo este buen humor. – No me digas eso, Sofi.
-No, no debes hacer más esos viajes.
-¿Por qué no?, ¿acaso quieres venir tú? ¡Oh, Al!, hay tantos lugares que me encantaría que conocieras en Berlín. – Exclama con entusiasmo, su alegría se nota incluso a través de la bocina.
-No, tampoco yo viajaré.
-Al, no te entiendo, te encantaría conocer el Museo de Pérgamo, la arquitectura es inverosímil.
-No lo dudo, Sofi, espero algún día poder conocer todos esos lugares, pero no será pronto.
-¿Lo dices por el clima? Puede que casi todo el año esté nublado y la humedad es una mala combinación con el frío, pero es como tú, misteriosa y adictiva…
-Atiende por favor lo que quiero decir, no debes dejar todo otra vez para venir conmigo. – Puedo escuchar que su respiración pierde la normalidad, joder, me rompe en pedazos lo que se avecina. – Sofía, lo que pasó la noche del sábado no puede, ni va a repetirse.
-Al…
Un silencio gobernó nuestra comunicación, no sabía qué más decir, el daño ya se estaba abriendo paso entre nosotras y la brecha comenzó a arder.
-No espero que me perdones, tampoco te pido que me entiendas, me hace mal intuir que por mis palabras llorarás y me reprendo por hacerte esto. No puede repetirse lo del sábado, no puedo verte a la cara porque no me creo capaz de sostenerte la mirada.
-Alex… - Como predije, el sollozo no se demoró mucho y ahí estaba interrumpiendo nuestras palabras. - ¿Cómo puedes…?
-Sofía… lo lamento, lo siento tanto… - Calculé mal el dolor que esta conversación me produciría, la situación me sobrepasa y mis lagrimales actuaron por si solos.
-¿Jugaste conmigo?, ¿algún "te quiero" fue real cuando estábamos haciendo el amor? – Sus preguntas son lanzadas con sentimientos heridos, no me reclama ni reprocha, sólo pregunta para saber si fui sincera.
-Claro que te quiero, Sofía.
-¿Y entonces por qué me haces esto? Alex… ¿por qué?
-No tengo una explicación, no puedo decirte con palabras por qué me dejé llevar…
-¡¿Te dejaste llevar?! Me entregué a ti, te pedí que no me dejaras sola y lo prometiste. ¿Por qué jugar así, Alex?
En un intento vano de limpiar las lágrimas de mis mejillas, respiro profundo para ganar tiempo a que mi mente trabaje para formular una respuesta justa. Decirle la verdad sería justo, pero eso jodería más la situación.
-Estoy confundida. – Y no es mentira – Tengo sentimientos encontrados, sigues siendo tú mi primer amor, sigues protagonizando mis mejores recuerdos, me enamoré de ti y creí que jamás iba a volver a sentirme cautivada por alguien hasta que conocí a Piper Chapman. Ella tiene esa chispa que me hace sentir viva otra vez, Piper es la mujer con la que me planteo tener una vida. – Limpio con el dorso de mi mano las lágrimas que persisten mientras que los suspiros me dan segundos importantes para tomar aire y seguir. - Cuando te vi en casa de Nichols después de tantos años, pensé que mi visión me jugaba una broma, pero no, sí eras tú. En ese tris, el pedazo de mí que te llevaste volvió y me sentí feliz, me sentí en paz. El conflicto empezó cuando me di cuenta que me estaba enamorando de ti otra vez, pero mi hipotálamo reclamaba por Piper. - Sofia escuchaba mis palabras, lo sé porque sus suspiros de lamento, el sollozo insistente y las aspiraciones de mucosa se escuchaban al otro lado de la bocina. – Piper es por quien quiero darlo todo. No me perdonaré el hacerte daño, pero no me puedo mentir. Te quiero, pero a Piper no me la puedo sacar de adentro.
El llanto cesó en cuestión de segundos, escuchaba su respiración agitada, pero ya no lloraba.
-Alexandra… -No la había escuchado decir mi nombre entero desde… nunca. – …recordarás cuando te dije que como médico no creo en las casualidades, pues verte otra vez no fue una casualidad, fue una pauta para aceptar que la mujer de mi vida no me pertenece, es duro, pero lo entiendo.
Las lágrimas recorrieron con mayor frecuencia en mis mejillas, lloré con más fuerza al escucharla decir que yo soy la mujer de su vida, su nombre aparece en un susurro cargado de tristeza. La perdí, perdí a Sofia.
-Alex, gracias por aparecer en mi vida otra vez y hacerme saber que no eres para mí. No, no esperes que te perdone, tampoco esperes que me quede con los brazos abiertos anhelando el día de verte otra vez. – La seguridad en su voz se quebraba, podía escuchar su sollozo asomándose en sus palabras. -Sé feliz, si ella es lo que quieres, entonces ve por ella, haz que el daño que me causas en estos momentos valga la pena y no permitas que se escape, Piper tiene mucha suerte. Demasiada.
-Sofía…
-Adiós, Al. – El suspiro final que le escuché terminó por clavarme la daga de la amargura. Sofia no merecía llorar, menos por mí.
Un mal necesario, ¿no? Bien me lo dijo mi madre, "no cometas un error con el amor, esos se pagan caro", pero ¿qué tan caro se llegan a pagar?
A diferencia del lunes, el resto de la semana se sintetiza así:
Martes después de clases:
-Nichols y yo revisamos algunas referencias de distintos Licenciados en Derecho optando por el que creímos era la mejor opción, nos comunicamos con la secretaria del abogado solicitando una cita lo antes posible, por la buena fama que tiene la familia de Nichols, el abogado Rubín nos abrió un espacio en su agenda para el día siguiente.
-Hacer tarea.
Miércoles 3:00p. m.:
-Reunión con el Licenciado Rubín en su oficina. Le explicamos nuestra situación y él, amablemente, se ofreció a representarnos durante el proceso que apenas iniciaba.
-Detallada explicación por parte de Rubín para iniciar el proceso del juicio.
-Hacer más tarea.
Jueves después de clases:
-Presentar de manera escrita una querella en contra de Homer y Nirmed por el choque y, según las evidencias, intento de homicidio contando con la asistencia del abogado. El oficio fue entregado al juez de guardia en la comisaría.
-Visita rutinaria al hospital para chequeo general de mi recuperación.
-Hacer tarea y empezar a estudiar para los exámenes de fin de semestre que iniciarán la siguiente semana.
Viernes después de clases:
-Esperar respuesta del juez.
-Visita inesperada de Piper en mi casa.
