Estamos tan cerca que siento su respiración agitada golpear mis labios.
-¿Qué dijiste?
Titubea para contestar, la sonrisa que tenía antes de mi pregunta se desvaneció. Ella susurra apenaba y baja su mirada para evitar el contacto visual que me empeñé en tener.
-Perdón Alex, soy una idiota…
-No, eso no fue lo que dijiste.
-Yo… Alex…
-Tú… Piper… -Le continúo su juego de palabras. - ¿Qué dijiste?
Por supuesto que escuché el "me enamoras", pero es tan irreal que necesito saber si realmente lo dijo o si sólo fue un engaño de mi imaginación. Le toma unos segundos levantar la vista del suelo, me pregunto qué pensará. Su mirada dejó de ser de inseguridad para mostrar determinación.
-Me enamoras… - ¡Y lo dijo otra vez!- … Tú, Alex, me enamoras y soy sincera al decir que quiero demostrarte cuánto me importas. Espero no pedirte mucho y que algún día me dejes entrar a tu vida.
Como si el destino se burlara de mí, se me cruza por la mente esos besos apasionados que le di a Sofía. El karma y mi estupidez me están deteriorando emocionalmente porque no puedo corresponderle a Piper, no ahora, no después de meterme en la cama con otra. Mientras yo hacía mía a Sofía, Piper se iba de la ciudad a meditar lo sucedido. Entiendo que como Piper y yo no tenemos una relación de pareja, yo puedo acostarme con quien se me venga en gana, pero no puedo quitar la culpa de mi conciencia; Piper tan linda que prefiere irse unos días, y yo tan imbécil que busco refugio en los brazos de otra al primer disgusto.
-Si eso me lo hubieses dicho hace una semana, inmediatamente te pediría la segunda cita, pero han pasado tantas cosas que no estoy segura si esa es una buena idea. - Tomo su mano derecha que reposaba sobre su rodilla para enfatizar a lo que me refiero. - Debo aclarar y poner en orden mi vida antes de permitirle la entrada a alguien más.
-¿Alguien más?, o sea, ¿hubo alguien?
-Fue algo efímero, me dejé llevar por mis impulsos y terminé lastimando a esa persona, es por eso que prefiero tomar un tiempo para recalcular todo.
-Te entiendo, pero voy a esperarte. Podemos…
-Puede que me tome mucho tiempo poner todo en orden.
Le interrumpo imaginando que, en ese momento, Piper se levantaría y se iría, pero no, se quedó sentada observándome con su semblante sereno.
No quería decirle "oye, fíjate que pasé la noche con Sofía después de que discutimos, ¿la recuerdas? La estudiante sexy de medicina que vino de Alemania", así que resumo mi jodida situación a un "hay que poner orden aquí".
-Comprendo que sigas dolida por lo que te dije hace días, en serio lo siento. Espero puedas perdonarme.
-Piper, claro que te perdono. No niego que dolió, pero me has hecho ver que notaste tu error y me parece increíble que quieras arreglarlo.
-Entonces… ¿estamos bien?
-Sí, estamos bien.
Su sonrisa es hermosa, ¿ya les dije cuánto me encanta? Verla sonreír es la mejor manera de terminar un día.
-¿Segura que estamos bien?
-Si lo preguntas por el beso, me gustó. Es mejor que en mis sueños.
Un día de éstos, el no medir mis palabras me llevará a pasar vergüenzas, como ahora, y con un deje de burlonería y ternura me lo recuerda.
-Oh, es verdad, sueñas conmigo.
-No es que haya soñado contigo, es más, ni sé si alguna vez soñé contigo literalmente. – Me hago la indignada quitando mi mano de la suya y retomando una postura recta en el sillón, ¿cómo se atreve a burlarse de mí?
-Ows, Alex claro que sí lo hiciste.
-No, no es verdad. – Miento cruzándome de brazos- Además, si soñase contigo, seguro serían pesadillas.
Abrió la boca asombrada por mi declaración mientras me reclama diciéndome que apostaba lo que fuese a que era mentira, que ella sin duda era mi sueño más hermoso, y vaya que tiene razón. Cada que soñaba con Piper, sentía que era el sueño perfecto.
-¿Por qué no estás en cama? – Le pregunto después de que retomó su lugar en el sillón grande.
-Porque necesitaba hablar contigo.
-¿Y cómo supiste mi dirección?
-¿Ya empezamos con las preguntas-respuestas otra vez?
Al dejarle en claro que quería respuestas con una mirada acusadora, ella decidió decirme cómo llegó hasta acá. Confesó que había preguntado en comisaría sobre mi dirección pero se negaron a darle algún dato personal sobre sobre mí, entonces tuvo que hablar con una amiga de Nichols para pedirle el número telefónico de Nichols, al parecer esa amiga es sobrina de un profesor compañero de Piper, luego, cuando habló con Nichols, ésta le explicó santo y seña de cómo dar con mi casa. Me sorprendió que no me haya avisado que Piper me buscaba, ya hablaré con ella sobre eso.
Piper pasó unos minutos más en mi casa, al final se fue porque empezó a tener molestias con las costillas. Necesita al menos cuatro semanas de recuperación y apenas lleva dos, así que marqué a un taxi para que la recogiera y la llevara de vuelta a su casa.
-Gracias por escucharme. – Dijo antes de subir al taxi.
-Fueron los dos minutos más largos de mi vida.
Piper se ríe con ganas, pero se detuvo al tocarse un costado como pidiéndole a sus costillas que se quedaran quietas, su cara de dolor me dijo que debo evitar bromear frente a ella.
-Aún tenemos mucho de qué hablar. El juicio, por ejemplo.
-Será después.
-¿Cuándo?
-Pronto. Te avisaré si pasa algo.
-Pero no tienes mi contacto de teléfono, ¿es una nueva táctica para pedirme mi número?
-Tal vez… - Sonreímos por mi sinceridad. Pidió un bolígrafo al chofer, éste prendió las luces de adentro del coche, buscó en la guantera y sacó un plumón.
-No tengo bolígrafo, ¿le sirve esto? – Le preguntó mostrándole el plumón permanente, Piper asintió, lo aceptó.
Tomó mi brazo pidiéndome que suba la manga de mi propia sudadera y que mantuviera mi brazo firme, ella empezó a anotar unos números, deduje que pasaría mucho tiempo tallando mi brazo para quitar los números en negro de mi piel, pero no me importó al darme cuenta que Piper me estaba proporcionando su número telefónico.
-Llámame – Me dijo al finalizar.
Cuando subió al taxi en la parte trasera, me dedicó un guiño de ojo, mi sonrisa de tonta enamorada no podía ser más épica. Me quedé ahí parada sobre la acera apoyada en las muletas hasta que las luces rojas del auto desaparecieron al girar en una esquina. Miré mi brazo rayado, mi pecho se ensanchó al ver que había puesto una carita feliz debajo de los números y miré nuevamente en dirección a la carretera.
MARCADOR
Estupideces: 104
Amor: 001
"Oh sí, vamos abajo por 103 puntos, pero presiento que al final el campeonato será nuestro."
