Mala Idea. Parte 2

Entré al hotel con paso tranquilo a pesar de saber que me están siguiendo. Ya había cumplido con la sencilla rutina del día que había establecido desde que había llegado a Sapporo.

Esperaba que hoy fuese el día en que se acercaran los hombres de Belikov. Entré más pronto lo hicieran, más pronto podría volver a casa.

Subí hasta mi habitación y al abrir la puerta, noté una sombra a través de un espejo y me detuve. Parecía que después de tanta espera, por fin podría avanzar para terminar con la misión.

Cerré la puerta tras de mi al entrar en la habitación. Esperaba ver a alguno de los matones de Vladimir, pero no a él.

A mí esposo. A Seiya.

—¿Qué haces aquí?

—Vaya forma de recibirme. Yo también te extrañe, Bombón —dijo él con calma, de pie frente la ventana de la habitación—. Honestamente no esperaba ese recibimiento de mi querida esposa. Menos verte de pelirroja, te queda bien.

—Pensé que en mi carta había sido clara, no tienes que estar aquí —replique dejando mi bolso en el tocador. No me atrevo a acercarme a él, sino se que correré a sus brazos y ese simple acto podría arruinar la misión.

—Por supuesto, como olvidar esa carta en la que me pediste que no te buscará y cuidará de nuestros hijos.

—Y por lo que veo no cumpliste ninguna de las dos cosas. ¿Dónde están Sei y Chibi Chibi?

—En la cabaña del lago con tus padres, están a salvo —respondió él acercándose a mi—. Mientras que yo he pasado toda la semana buscándote. ¿Tienes idea de lo difícil que fue? Ni siquiera Luna me lo quiso decir.

—¿Y entonces como me encontraste?

—Digamos que recibí ayuda de nuestros amigos del FBI.

—¿Enloqueciste? ¿Tienes idea de lo peligroso que fue? —exclamé alterada.

—¿Y lo dices tú qué desapareciste sin decir nada?

—Por algo lo hice. No tenías que hallarme, Seiya —dije con firmeza, esperando convencerlo para que se fuera.

—No me voy a ir, Bombón. Menos ahora que por fin te encontré.

Seiya tomó mi rostro entre sus manos, besándome con pasión y anhelo contenidos.

Y aunque yo también lo extrañaba, rompí el beso y me separé de él dándole la espalda, quedando de frente al tocador, contemplando mi reflejo.

—Perdiste tu tiempo al venir aquí. No quiero verte, Seiya. Es mejor que te vayas.

—Ambos sabemos que eso no es verdad. Me extrañaste, ese beso me lo dijo.

A través del espejo lo vi acercarse a mi. Se detuvo justo detrás de mi espalda.

—No digas tonterías, Seiya.

—¿Eso crees? Tus palabras podrán mentirme, pero tú cuerpo no.

Seiya empezó a besar mi cuello despacio, mientras sus manos recorren mi cuerpo por encima de mi ropa.

Respiré profundamente en un intento desesperado porque mi cuerpo no se estremeciera con sus caricias, pero fue en vano.

—¿Qué haces, Seiya?

—Usando el mejor detector de mentiras —respondió con audacia quitándome mi abrigo, una de sus manos se abrió paso por debajo de mi falda mientras que la otra levantaba mi blusa.

—Esto no funcionará, estás jugando sucio —replique molesta, pero aún así no me aleje de él, no quiero dejar de sentir sus caricias.

—¿En serio? ¿Acaso dudas de mis técnicas?

Me mordí el labio al sentir como me dio una nalgada, tras lo que bajo de mi pantaleta, y dirigió su mano hacía mi zona más sensible.

—Solo quiero que me respondas unas preguntas y si aún quieres que me vaya, lo haré, Bombón.

Solté un gemido al sentir como empieza a jugar con mi clítoris con lentos movimientos.

—No es justo…

—Tampoco lo fue que me hicieras el amor para después desaparecer —replico él apretando uno de mis pezones haciendo que volviera a gemir—. ¿Tienes idea de lo que fue despertar y no tener idea de dónde estabas?

—Seiya…

—Y en la agencia nadie decía nada. Hasta que por fin descubrí la verdad… Habíamos prometido que ninguno de los dos volvería a las misiones de campo, para no volver a pasar por algo similar a lo ocurrido en Las Vegas. ¿Por qué rompiste tu promesa?

—Porque… porque… —musite entre gemidos. Me era difícil concentrarme mientras me siguiera tocando así, aún más cuando de pronto sentí miembro erecto tocando mi trasero.

—¿Por qué, Bombón?

—¡Porque te amo! —exclamé sintiendo mi cuerpo arder ante sus caricias—. Tenía que protegerte a ti y a los niños.

—Los niños están a salvo. Nada les pasará.

—¿Y tú? —pregunte buscando su mirada en el espejo.

—Yo estoy aquí contigo. Pero me iré si eso es lo que quieres.

—¡No! ¡Te necesito, Seiya!

—Y yo a ti, Bombón.

Me alzó la falda y con un rápido movimiento sentí su miembro en mi interior llenándome por completo.

Seiya me inclinó hacía adelante y apoye mis manos sobre el tocador, sintiendo sus manos sosteniendo mis caderas y me embiste con profundidad y firmeza. Mis gemidos son incontrolables mientras él continúa con sus movimientos con intensidad.

Nos miro en el espejo y mi excitación aumenta aún más ante lo erótico de la posición. Arqueo mi espalda moviendo mis caderas sin control, buscando su pelvis mientras con cada movimiento me sigue hace enloquecer de placer y siento que no tardaré en llegar al climax.


¡Sorpresa!Yo sé, debía la continuación de Mala Idea desde hace mucho, pero finalmente está aquí. Originalmente iba a ser más breve, de dos o tres partes, pero va a ser un poco más de eso. Esto es prácticamente parte de un one shot, pero no quise poner aparte porque al final todo forma parte de las mismas memorias de Serena.No olviden contarme que les pareció, nos estamos viendo en la siguiente actualización.

XOXO

Serenity Rose Kou