Peludo cupido
Encuentro en un parque
—Leroy, muévete llegaremos tarde —se quejó el pelinegro mirando con el ceño fruncido a su amigo quien se había detenido para atender el teléfono y parecía que no pretendía seguir caminando.
El más alto solo le dedicó una de sus sonrisas de lado y eso molestó aún más a Seung, quien ignorándolo por completo siguió con su camino.
Seung Gil Lee actualmente, a sus 20 años, estaba a casi nada de terminar su carrera en administración de empresas y a media carrera de derecho, siempre tuvo facilidad para el estudio, motivo por el cual decidió hacer dos carreras, una que le sirviera para cuando tomará el control de la empresa familiar y otra que en realidad le gustara. No había mucho más en su vida por lo que le fue mucho más simple acelerar ambas carreras.
Tenía muy pocos amigos, su vida social podría decirse que era prácticamente inexistente, nunca le gustaron demasiado las fiestas… motivo por el cual mantenía una vida, según él, tranquila.
Hacía ya poco más de seis meses que tenía una novia, aunque no era como que la amara, no claro que no, él estaba convencido que desde que su corazón se rompió con la pérdida de Mok jamás podría volver a amar, ni volver a sonreír como antes.
¿Cómo terminó teniendo una novia entonces? Simple, Sara Crispino insistió demasiado… se presentó ante él confesandole sus sentimientos, luego comenzó a insistir para que saliera con ella, metiendo también a sus amigos en eso, quienes lo animaban para que la aceptara.
Después de un tiempo de insistencia por parte de la pelinegra de piel morena, Seung decidió aceptar. Comenzaron con algunas citas y finalmente iniciaron una relación formal. Todos parecían estar felices por él y pronto se acostumbró a aquella relación.
Sara era amable y muy atenta. Desde que iniciaron su relación tuvieron muy pocos conflictos, lo que alimentaba las esperanzas de la morena de que él, en algún punto terminaría queriendola tanto como ella a él.
—¡Hola amor! Que raro solo, ¿Y J.J.? —preguntó la morena acercándose a Seung , quien ya ocupaba su lugar en el aula.
—Hola… ahh Isabel lo llamó y se quedó hablando por teléfono —respondió mientras sacaba sus cosas y la morena se ubicaba a su lado.
—Ahh, luego vendrá a quejarse porque lo dejaste —comentó Sara soltando una pequeña carcajada, sin despegar los ojos de su novio, no lo diría pero siempre esperaba poder ver una sonrisa en aquel rostro, que por alguna razón le gustaba tanto—… recuerda que mañana iré con Mila y Georgi a visitar a mi hermano y estaré volviendo el domingo por la tarde, noche… te va a tocar hacer las compras solo.
—Ya te dije que no te preocupes, todos los meses haces este viaje, este no va a ser diferente —dijo el pelinegro apenas volteando a ver a la morena y apenas moviendo la comisura de sus labios en lo que se asemejaba a una sonrisa. Cosa que hacía muy feliz a la morena pues era una de las pocas personas que podía ver ese lado de Seung.
Ese viernes lo tenía libre, su novia se había ido temprano para ir con sus amigos a visitar a su hermano, y a pesar de que él no tenía nada que hacer se despertó a las 8:15, estuvo un rato intentando volver a dormirse pero le fue imposible, así que finalmente se levantó y se preparó para salir a hacer las compras para la semana.
Para el mediodía volvía a estar sin nada que hacer, sólo tenía que cocinar, pero esa era una actividad que nunca le había gustado pues realmente no era bueno cocinando, por lo general las cosas se le quedaban, quedaban sin sabor o demasiado condimentadas, no tenía un punto medio. Al abrir la heladera notó que si quería comer tendría que cocinar o ir a algún lugar, pues lo único que había allí para calentar era un poco del pastel de vegetales que había preparado Sara el día anterior y en verdad era una comida que no le gustaba para nada.
Dió un vistazo a su alrededor con algo de resignación. Por algún motivo se sentía extraño, siempre le había gustado el silencio, pero ahora le incomodaba un poco.
—Creo que me acostumbré a la ruidosa presencia de Sara —murmuró para sí mismo mientras tomaba su celular, la billetera y las llaves. Definitivamente no iba a comer pastel de vegetales.
Almorzó en un restaurante coreano que estaba a unas cuantas cuantas calles de su departamento y al salir de allí decidió cortar camino cruzando por aquel enorme y bello parque que quedaba a solo cuatro calles de su departamento.
Noto a la gente que andaba por allí, todos alegres y ocupados en sus cosas. Se detuvo y soltó un suspiro… y entonces lo escuchó muy suave y casi imperceptible. Miró más detenidamente a su alrededor tratando de prestar más atención a cada sonido y volvió a escuchar aquel sonido mientras sus ojos encontraban una caja medio escondida entre un árbol y algunos arbustos.
Por primera vez la curiosidad fue más fuerte que él y caminó hasta aquella caja. Ya cuando estuvo a dos pasos pudo ver que en una la tapa decía "adoptame." Seung dudó por un momento y finalmente se agachó junto a la caja, entonces pudo escuchar aquel llanto un poco más fuerte y al abrir la caja…
"Levantó la tapa azul y se encontró con los preciosos ojos azules de un pequeño Husky que inmediatamente comenzó a ladrar para saludarlo."
El recuerdo lo golpeó de repente al ver a ese pequeño Husky de no más de dos semanas de vida, hecho una bolita en esa caja que le resultaba muy grande, llorando quizás por hambre o frío. Seung rozó aquel pelaje blanco y negro, y en ese momento el cachorro abrió sus azules ojos y los centró en el pelinegro… y nuevamente la imagen de Mok volvió a su cabeza.
El cachorro se movió intentando buscar más contacto con aquella fuente de calor… una sonrisa apareció en el rostro de Seung y antes de que pudiera darse cuenta estaba acunando a aquel adorable cachorro entre sus brazos.
—Te pareces mucho a un viejo amigo… ¿Quieres ser mi amigo también? —murmuró acercando al cachorro a su rostro, y este como respuesta le lamió la mejilla, lo que hizo reír al pelinegro—, tomaré eso como un sí.
El Husky soltó un pequeño ladrido y volvió a acurrucarse entre los brazos de su nuevo amo. Seung le acarició la cabeza y volviendo a su expresión de siempre, retomó su camino. Al llegar a una fuente se detuvo a pensé un momento, tendría que pasar por una tienda de mascotas antes de volver a su departamento, miró a su alrededor pensando qué camino le convenía tomar y entonces Seung noto que ese joven que estaba cerca de él se le había quedado mirando.
—AWWWW es la cosa más hermosa que he visto —gritó aquel joven de tez morena, acercándose mucho a Seung— ¿Puedo tomarle una foto? Por favor, por favor, por favor —agregó ese joven de cabello negro y ojos grises que parecían brillar de la alegría.
Seung lo miró de pies a cabeza y se detuvo en la cámara que el muchacho sostenía, evidentemente se dedicaba a algo relacionado con la fotografía pues no es común que cualquiera tenga ese tipo de cámara sólo porque sí. Volvió a centrar sus ojos en el rostro del moreno y aquella sonrisa le pareció tan hermosa que no pudo evitar que se contagiara su rostro.
—Tomaré eso como un sí —dijo muy alegre el moreno mientras apuntaba su cámara hacia ellos—, soy Phichit —agregó mientras se acercaba y se alejaba tan rápido que no le daba tiempo a Seung de reaccionar— AWWW en verdad es hermoso, ¡me encanta! ¿Cómo se llama? —aquel moreno hablaba realmente rápido mientras tomaba una fotografía tras otra, sin quitar esa hermosa sonrisa de su rostro.
De repente el celular del moreno comenzó a sonar haciendo que este dejara de tomar fotos y comenzará a correr.
—Muchas gracias, lo siento tengo que irme —gritó a la distancia apenas volteando y sin detenerse.
—Wow… eso fue raro —murmuró el pelinegro sin notar que todavía estaba sonriendo, obteniendo como respuesta un ladrido del cachorro—… rayos no pude pedirle sus datos para obtener las fotos...en verdad eres hermoso, nadie se resistiría a detenerse ante ti, pero por favor deja de atraer a extraños ¿Si…? —dijo mirando los ojitos del cachorro que solo ladeo la cabeza—. Necesitas un nombre… ¿Que te parece Cho? —el cachorro comenzó a ladrar y parecía no querer detenerse, lo que hizo reír el pelinegro—, está bien si no te gusta no —dijo comenzando nuevamente a caminar—, ¿Y Loto? —el Husky lo miró ladeando nuevamente la cabeza—… está bien, lo acepto no es un buen nombre ¿Y Milo, qué te parece Milo? —el cachorro se removió y le lamió la mano—. Ok, tomare eso como un sí. Milo soy Seung Gil Lee, cuidare de ti, espero que tú hagas lo mismo —el cachorro ladró y parándose sobre sus patas volvió a lamer la mejilla del pelinegro.
Buen otro capitulo termina, seung ha vuelto a abrir su corazon ya dolo resta ver que sucede.
saludos, nos leemos
