El fuerte tono de llamada proveniente de su celular interrumpió su desayuno.

—¿Hola? —contestó al terminar de comer su tostada.

—¿Dónde estás? Te dije que te quería ver aquí a las ocho, son las ocho y dos.

Mikasa rodó sus ojos.

"Debe estar bromeando"

—¿Cómo es que conseguiste mi número?

—¿Te recuerdo que eres amiga de mi hermano? Baja ya.

—Sí, sí, como sea —colgó.

Antes de terminar su café, registró el número bajo el nombre de "Gruñón de la cafetería" y se dirigió a su habitación para darle un vistazo a Sasha. Negó suavemente al oír sus ronquidos.

Cerró suavemente la puerta y bajó las escaleras. No pudo evitar enarcar una de sus cejas al encontrarse a Levi en el último escalón con una cubeta llena de productos de limpieza.

—Ya sabes que hacer —extendió la cubeta.

Mikasa solo la tomó y se dirigió al auto sin decir palabra alguna.

Mientras el tiempo pasaba y la joven limpiaba, Levi permaneció cerca supervisando su trabajo. Para su sorpresa, Mikasa limpiaba muy bien y en ningún momento escuchó gruñidos y/o insultos. Parecía que solo quería terminar su deber (o en otras palabras, el deber de su mejor amiga) y no tener ningún tipo de inconveniente con él. Se admitió a sí mismo que era algo que agradecía.

Cuando por fin terminó, Levi le ofreció limonada. Debía aceptarlo, hizo un buen trabajo.

(***)

Luego de acabar un trabajo, Liam se lanzó agotado sobre su cama. Al estar casi en último semestre, sus responsabilidades aumentaban.

Intentaba cerrar sus ojos cuando el sonido de notificaciones de su celular se hizo presente. Era un mensaje de Mikasa.

Haz estado ocupado últimamente, ¿verdad? Asumo que sí, ya incluso olvidé tú rostro, espero que no hayas olvidado el mío. En fin, esfuérzate, Ackerman dos

Con una sonrisa ladina en su rostro, respondió:

Digo lo mismo para ti, Ackerman tres

Suspiró y dirigió su mirada al techo luego de presionar la tecla "enviar". Las sensaciones que se apoderaban de su cuerpo cada que pensaba en Mikasa han aumentado últimamente.

Para él, Mikasa era una chica perseverante, amable e inteligente. Sin olvidar mencionar que era muy hermosa.

"Parece que te gusta mucho esta tal Mikasa" Las palabras de su hermano llegaron a su mente.

"¿Me gusta Mikasa?" se cuestionó a sí mismo.

Repasó su comportamiento frente a ella; solía tartamudear, sentir su rostro arder, su corazón latir muy fuerte, quería impresionar...

Revolvió su cabello. Era obvio, incluso Levi lo había notado antes.

—Sí, me gusta —murmuró. Al pronunciar esas palabras, sus mejillas se sonrojaron.

Otro mensaje de ella llamó su atención. Al desbloquear su celular, vio que era una foto de él, Mikasa y Sasha en los campos de arquería.

Sasha olvidó enviarla. Creo que nos vemos bien

Inconscientemente, hizo zoom a la imagen enfocándola. Se preguntó si podría llegar a tener un oportunidad con ella. Se llevaban bien y en las últimos meses habían forjado una gran amistad. Pero él no estaba seguro de querer solo eso. Quería estar a su lado y apoyarla, siempre.

Mikasa últimamente ha estado empeñada en su trabajo y en cumplir su sueño, no parecía importarle los chicos o las citas. Obviamente no era el mejor momento para decirle sus sentimientos. Tampoco sabía si era algo reciproco, pero en ocasiones hay que arriesgarse ¿verdad?

Estaba decidido, acompañaría a Mikasa en todo su largo camino hasta que llegara a la cima, como su amigo y confidente. Añoraba verla cumplir sus objetivos luego de haber pasado por tanto. Y tal vez después, algo más podría surgir entre ambos. O eso deseaba.

(***)

Mikasa miró su reloj y posteriormente el cielo, aún tenía tiempo de comprar algunas cosas e ir al trabajo, pero el clima no mejoraba. Hacía mucho que no iba al centro comercial y se compraba algo.

Visitó varia tiendas y luego de una hora, ya tenía cuatro bolsas llenas de ropa y zapatos nuevos.

Estaba a punto de presionar el botón del primer piso del elevador cuando alguien entró rápidamente. Giró y se encontró a Levi con Bobby en brazos. Apartó su mirada rápidamente cuando notó que se habían dado cuenta que estaba ahí. Desde el día del incidente en el auto y la limpieza, no había hablado mucho, en realidad, lo habían hecho muy poco. Si bien aún su relación tenía algunos choques, esta ya no era tan tensa como antes.

De un momento a otro, el elevador se detuvo. Sus luces parpadearon unos instantes para después apagarse. Mikasa pudo escuchar un par de bufidos provenientes de una pareja que se hallaba en el fondo.

Una de las personas que estaba ahí, presionó el botón de emergencias. Un guardia apareció minutos después preguntando cómo se encontraban. Luego de que le explicasen, él comentó que se trataba de un daño eléctrico, por lo que muchas funciones del centro comercial dejaron de funcionar. Aclaró que el problema se solucionaría pronto, pero mientras eso pasaba, debían quedarse allí y esperar.

Mikasa suspiró al ver que no tenía señal y no podría avisar que, tal vez, llegaría tarde al trabajo.

Los minutos pasaban y la tormenta empeoraba. Dentro del ascensor se podían escuchar la fuerte lluvia caer acompañada de truenos y relámpagos.

Ya cansada de estar de pie, Mikasa quitó su abrigo y lo colocó en una de las esquinas del lugar para sentarse. Acomodó sus bolsas a un lado y apoyó su frente sobre sus rodillas.

El silencio que se hacía presente fue interrumpido por unos pequeños sollozos. Mikasa levantó su mirada y observó cómo Levi estrechaba a Bobby más a su cuerpo y lo mecía de un lado a otro.

—¿Qué le ocurre? —preguntó con curiosidad.

—Suele tenerle miedo a las tormentas —respondió sin detener su acción.

—¿Puedo cargarlo un momento? —volvió a preguntar luego de unos segundos.

—¿Para qué?

—Quiero probar algo.

Luego de pensarlo unos segundos, Levi se lo entregó. Después de propinarle un pequeño "Hola", Mikasa lo ubicó en el suelo. Acarició, de una manera única, partes específicas de su cuerpo. Poco a poco el cachorrito fue sentándose y cerrando sus ojos. Levi veía asombrado la escena.

—¿Cómo...?

—Es un viejo truco que me enseño un vecino de mi pueblo natal. Sinceramente, no pensé que funcionaría con este tipo de raza. ¿Quieres intentarlo?

Levi asintió lentamente y se acuclillo frente a su mascota.

—Puede que te canses si te quedas en esa posición por mucho tiempo.

—No voy a sentarme en este sucio piso —gruñó.

Mikasa suspiró para a continuación rodarse un poco sobre su abrigo y dejar un pequeño espacio libre.

—Si gustas, puedes sentarte.

Levi la observó un poco extrañado, mas no negó la propuesta.

La cercanía era un tanto incómoda para ambos, debido a los diminutos toques de sus hombros y rodillas.

Mikasa estiró sus piernas y colocó sobre estas, a un adormilado Bobby. Una de sus manos se dirigió a su pelaje nuevamente para seguir sus cálidas caricias. Levi imitó su acción.

Había momentos en que sus manos involuntariamente se rozaban. Era algo vergonzoso, mas trataban de ignorarlo.

Cuando el cachorrito se durmió, inconscientemente, chocaron sus puños en señal de victoria.

—Si un trueno vuelve a aparecer solo vuélvelo a acariciar y se calmara —aconsejó.

Levi asintió para después dirigir su mirada al resto de personas que se encontraban allí dentro.

La pareja de jóvenes estaban sentados en una esquina igual que él y Mikasa. El hombre que le explicó al guardia su situación, estaba de pie caminando de un lado a otro buscando algo de señal. Parecía desesperado.

Suspiró cansino, no pensaba pasar su día libre así. Planeaba comprar algunas cosas para Bobby y su nuevo apartamento (que seguía sin fecha de entrega aún) pero su padre lo llamó diciendo que fuera a su casa a ayudarle con algunas cosas. No sabía si agradecer o maldecir a la tormenta por permitirle no ir y dejarlo encerrado dentro de (otras) cuatro paredes.

Un peso sobre su hombro lo hizo salir de sus cavilaciones. Volteó y ensanchó sus ojos al ver a Mikasa dormida ahí.

"Genial" pensó sarcástico.

Trató de no enojarse, al fin y al cabo no la culpaba. El pelaje de Bobby era suave, muchas veces él se había quedado dormido acariciándolo. Decidió dejarla ahí, le debía una por enseñarle como tranquilizar a su perro.

Con el pasar del tiempo, sus párpados se sentían cada vez más pesados. Había estado trabajando mucho últimamente y los exámenes no le permitían dormir como merecía.

Poco a poco sus ojos se fueron cerrando y sin darse cuenta, su cabeza, lentamente, quedo apoyada sobre la de Mikasa.

(***)

—Oigan, ustedes dos, levántense —vociferó el guardia de seguridad—. Son los únicos que quedan aquí.

Mikasa y Levi se removieron y aunque la sensación de letargo seguía presente, se levantaron.

—¿Qué sucede? —preguntó confusa Mikasa.

—Ya el daño ha sido arreglado. Las demás personas ya se fueron, al parecer estaban tan cansados que no se dieron cuenta —los señaló a los dos—. Hacen una linda pareja.

Levi pretendía aclarar el mal entendido cuando la voz de Mikasa lo interrumpió.

—Disculpe, señor, ¿qué hora es?

—Cinco y media.

—¡¿Cinco y media?!

La joven le entregó el perrito a Levi, tomó sus bolsas y salió corriendo por la puerta.

(***)

—Tu receta sigue siendo un éxito, Mikasa —comentó Furukawa, colocándose junto a ella.

—Eso veo, incluso varias personas me felicitaron.

—De todos los años que llevo trabajando aquí, eres la única que ha tenido un recibimiento como este.

—Me siento honrada —musitó con sinceridad—. Y por cierto, me vuelvo a disculpar por haber llegado tarde. Es que el ascensor del centro comercial se averió y...

—Tranquila, ya me explicaste una vez no tienes porque hacerlo dos veces. De hecho, te tengo un anuncio importante.

Mikasa lo observó expectante.

—¿Crees que puedas preparar otro platillo para el próximo fin de semana? —sonrió al ver como los ojos de Mikasa se abrían en gran magnitud—. Tienes mucho talento, Mikasa y quiero que todos lo conozcan.

—Yo... no sé qué decir —balbuceó—. Muchas gracias, no sabe cuán agradecida estoy.

—Ya te he dicho que no tienes porqué agradecer. Entonces, ¿lo harás?

Mikasa asintió efusivamente. El hombre volvió a sonreír y acarició el cabello de la joven desordenándolo un poco causando pequeñas risas en ella.

(***)

—¿Qué haces aquí? —cuestionó al encontrarse a Levi en su terraza—, ¿sucedió algo?

—Esto es lo que sucede —respondió señalando a Bobby—. Volvió a escaparse y lo encontré aquí.

Mikasa sonrió Levemente y acarició la cabeza del cachorrito. Este último ladró y arrebató su pelotita de las manos de su amo.

—Creo que quiere jugar.

—Tch. Bobby, Mikasa acaba de llegar del trabajo. No puede jugar, ha de estar cansada.

Bobby se acostó en su brazo, triste. Mikasa no pudo evitar conmoverse.

—No me molestaría jugar un poco.

—¿Eh?

—Sí, solo esperen un segundo.

Luego de dejar sus cosas en su habitación, Mikasa volvió a la espaciosa terraza. El pequeño canino ya se encontraba en el piso emocionado ladeando su colita de un lado a otro, al contrario de Levi, que estaba sentado en la mecedora colgante.

Mientras la joven arrojaba la pelota y Bobby corría tras ella, Levi los examinaba. Le parecía curioso que hoy no tuvo ningún altercado con Mikasa, incluso se comportó amable con él. Apoyó su mejilla sobre su mano, ¿sería esa una parte de su personalidad?

Parecía que sí.

Por lo que había notado, la chica era; empática, tomó el lugar de su amiga borracha por decisión propia y limpió su vehículo. Gentil, cuando su madre solicitaba su ayuda, ella aceptaba sin chistar. Y hasta cierto punto amigable, debido a la estrecha relación con su hermano. Si bien Liam se llevaba bien con muchas personas, eran muy pocas con las que había llegado a tener una relación tan cercana como la que tenía con Mikasa.

El que ella se haya enojado y creado cierta renuencia hacia él, fue consecuencia de lo ocurrido en la cafetería. Suceso que él mismo ocasionó.

Un ladrido de su mascota llamó su atención. Esta se acercaba hacia él con su pelota en el hocico.

—Al parecer quiere que te unas —comentó Mikasa—. Podrías colocarte en la otra esquina y lanzarla, tratemos de que Bobby la alcancé.

El cachorro ladró, como si estuviera de acuerdo con ella.

Levi se bajó y agarró la pelota (que por el ladrido cayó al suelo). Miró a Mikasa, luego a Bobby. Se encogió de hombros y se dirigió al otro extremo de la terraza.

Arrojó la pelota hacia Mikasa y Bobby fue tras ella. Luego Mikasa arrojó la pelota hacia él y Bobby realizó la misma acción.

Pasaron un rato así, algunas veces se hacían preguntas ambiguas y volvían a quedar en silencio. Se detuvieron cuando notaron que el perrito parecía cansado y sediento.

Levi lo tomó en brazos y se dirigió a las escaleras luego de que Mikasa se despidiera cariñosamente del cachorro y musitara un pequeño "buenas noches" para él.

—¿Haces esto a propósito, cierto? —se dirigió a Bobby ya estando dentro de su casa.

El cachorro ladeó su cabeza unos segundos, confundido, para luego dirigirse a su platito lleno de agua.

—Sí, sé que lo haces.

Al principio, no entendía porque a Bobby le agradaba tanto esa chica. Sin embargo, entre más lo pensaba, lograba captarlo poco a poco.

(***)

Rivamika and val say Hi in the chat.

Espero que les haya gustado este capítulo.

Tengo unos 8 capítulos planeados en mi libreta, y créanme que este es solo el principio.

Nos vemos en una próxima actualización.

Las quiere.

Val.