Las competencias deportivas se acercaban cada vez más. Ya estaban a la vuelta de la esquina, solo faltaban ocho días para su inicio. Todos los estudiantes de la U.P se preparaban para el torneo y los distintos encuentros.

Liam y Sasha pasaron de entrenar solo los viernes a hacerlo todos los días después de sus clases. Mikasa solía acompañarlos un rato antes de que comenzara su turno en el trabajo. En algunas ocasiones les llevaba sándwiches o bebidas.

En esa ocasión, se despidió antes, debido a que tenía que entregarle un libro a uno de sus compañeros que pidió prestado la semana pasada. Según le comentó el día anterior, se encontraría en las canchas de tenis.

Ya allí, miraba de un lado a otro, tratando de encontrarlo. Lamentablemente, fallando en el proceso. Intentó llamarlo, pero no contestó. Para su sorpresa, Levi estaba entrenando en una de las canchas. A pesar de estar un poco alejada, podía perfectamente escuchar la intimidante voz de lo que parecía ser su entrenador.

—¡Vamos, Ackerman! ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Rápido, rápido!

Se acercó curiosa. Liam una vez le dijo que Levi practicaba tenis y era el mejor del equipo, logrando así, el puesto de capitán.

Detrás de las gradas, Mikasa observó su manera de jugar. Abrió su boca asombrada, era realmente rápido.

—¡Ackerman! ¿Qué demonios te sucede? Estás demasiado lento.

"¿Lento? Entonces, ¿eso quiere decir que es mucho más veloz?" pensó, ensanchando sus ojos.

Frunció un poco el ceño al reparar como, disimuladamente, Levi acariciaba su muñeca. Un leve alarido salió de sus labios al ver lo roja e hinchada que estaba.

—Se acabó el descanso, ¡en posición!

Resopló apretando sus ojos y salió de su escondite.

Caminando rápidamente, se acercó hacia la red que separaba la cancha del público.

—Disculpe... —musitó. El entrenador giró su vista hacia ella— el maestro Hukings necesita a Levi Ackerman en su oficina.

—¿Ackerman? —pronunció extrañado. Levi parecía estar igual de desorientado que él— ¿Por qué...?

—Dijo que era importante —interrumpió—. No sé el porqué, simplemente cumplo con lo que me pidieron.

A regañadientes, el entrenador Shadis le permitió irse. Levi asintió y tomó sus cosas. Mikasa notó como al agarrar su bolso, hizo una mueca.

—¿Es demasiado urgente? —preguntó mientras se aproximaban a los pasillos—. Todos saben que a esta hora estoy ocupado entrenan...

—Lo que dije no era cierto.

—¿Qué? —levantó ambas cejas.

—Sólo sígueme.

Después de atravesar varios pasillos, se encaminaron a la enfermería. Luego de discutir unos minutos frente a la puerta (debido a que Levi se rehusaba a entrar, asegurando que se encontraba bien y demás), Mikasa le propinó un fuerte tirón en el brazo, provocando que lo hiciera. Levi rechistó por lo bajo, esa chica era muy fuerte.

—¿Cómo te hiciste esto? —preguntó dulcemente la enfermera a cargo. Mikasa se encontraba de pie junto a ella de brazos cruzados.

—Tuve un accidente durante las pasantías. No le tomé importancia, pero a mitad del entrenamiento empezó a lastimarme.

—Debió ser el sobreesfuerzo —comentó aplicándole crema sobre la muñeca. Levi gruñó—. Es un ungüento especial, suele arder un poco, lo siento. Dejémoslo reposar unos segundos para luego colocar una venda. Te recomiendo que no practiques los próximos cuatro días hasta que baje la hinchazón.

—Mary —llamó una agitada chica entrando al lugar—. Perdón si te interrumpo, pero una de mis compañeras se desmayó en el gimnasio. Necesito que vayas.

Mary suspiró cansina.

—Esta época es tan difícil —murmuró para sí—. Disculpa, ¿podrías quedarte con él mientras regreso? —esta vez, se dirigió a Mikasa.

Ella asintió levemente y tomó la venda que la joven enfermera le ofrecía. Cuando esta se fue, se sentó frente a Levi.

Un silencio se formó entre ambos cuando ella comenzó a vendar cuidadosamente su muñeca.

—¿Por qué lo hiciste?

—¿Uh? —levantó su mirada, confundida.

—¿Por qué mentiste?

La joven se removió un poco incómoda en la silla.

—Bueno... Sé que aún tenemos nuestras diferencias, pero no soy tan cruel como para hacerme la vista gorda.

—No tenías por qué hacerlo —musitó desganado.

—Tal vez tengas razón, pero pude ver como te dolía. Se supone que eres el capitán del equipo ¿no?, deberías ser más responsable.

Cuando terminó, Mikasa se dejó caer en el espaldar de la silla mientras que Levi se acomodó en la camilla.

—Como puedes ver, en esta última semana todos están como locos —comenzó—. La universidad al tener jugadores reconocidos, la presión es aún más fuerte. Tal como dijiste antes, soy el capitán y también me consideran un jugador de élite, así que sería un pecado si perdiera el torneo. Es por eso que a veces suelo exigirme de más.

Mikasa lo observó comprensiva.

—Vi un poco de tu práctica y pienso que eres muy bueno. No deberías hacerte menos.

—Competiremos con la U.M.

—¿U.M? —siseó pensativa— ¿Quieres decir la universidad de Mare?

Levi asintió, jugando con sus dedos.

—No sé si lo sepas, pero entre nuestra universidad y la U.M siempre ha existido cierta rivalidad. En los últimos años, varios de los equipos, hemos salido victoriosos y es una racha que debemos mantener. Sobre todo el equipo de tenis.

—Ya veo, asumo que es por eso que tu entrenador está así.

—¿Shadis? Siempre ha sido así. Puede que a muchos les asuste, pero es un gran entrenador.

La alarma proveniente del celular de Mikasa los sobresaltó.

—Debo irme —anunció levantándose de su asiento—. ¿Estarás bien hasta que la enfermera vuelva?

—No estoy desangrándome o muriendo, mocosa —respondió sarcástico, tomando su mochila y bajando de la camilla—. Liam está aquí todavía, me iré con él cuando termine.

Ambos salieron de la enfermería, no sin antes dejar una nota aclarando que todo estaba bien y que seguirían las respectivas indicaciones. Mikasa supuso que tendría que devolver el libro otro día.

Mientras caminaban, Levi miraba de reojo a Mikasa y a su muñeca vendada. Aún le sorprendía que a pesar de los inconvenientes que tuvieron antes, ella lo ayudara.

Suspiró. Mikasa era una buena chica y él solo por un mal día, hizo que se crearan una mala imagen del otro.

Antes de ir por caminos diferentes, Levi, con su mano sana, sujetó suavemente su hombro, deteniéndola.

—Oye, espera... —dirigió su mirada al piso, avergonzado. Si algo odiaba y tenía en común con su hermano, era la timidez al decir cosas importantes. La diferencia era que Liam era mucho más evidente que él— Quería agradecerte por esto —dijo ladeando la cabeza, en dirección a su muñeca.

Al percibir que ella no pronunció ninguna palabra, continuó.

—Y también quería agradecerte por traer a Bobby a casa el otro día, por tranquilizarlo aquella vez en el ascensor, jugar con él aunque estés ocupada...—su mirada permanecía gacha— Y más que nada, quiero disculparme por haberte tratado mal en la cafetería. Me sentía frustrado, pero eso no justifica mi trató.

Mikasa estaba atónita por su actitud. El suceso de la cafetería ocurrió casi tres meses atrás, supuso que ya lo había olvidado. Y los hechos de Bobby, creía que no les daba demasiada importancia debido a su extraña rivalidad.

Siempre tuvo la idea de que era un tonto gruñón que no aceptaba sus errores.

Pero estaba ahí, pidiéndole disculpas.

Una sonrisa ladina se adueñó de su boca, parecía arrepentido. Colocó su mano sobre la de Levi, queriendo llamar su atención.

"Tal vez sea el tipo de chico que tarda en darse cuenta de las cosas" pensó divertida "Sí, eso es"

—Está bien, nunca es tarde para disculparse. Te perdono —dijo, aún con la pequeña sonrisa en sus labios.

Levi suspiró.

—Gracias —murmuró removiendo lentamente su mano.

Mikasa trató de restarle importancia.

—Más te vale hacerle caso a la enfermera —advirtió antes de girarse y seguir su camino.

Una cálida sensación se extendió en el cuerpo de Levi. ¿Así se sentía hacer lo correcto?

Luego de eso, se marchó a los campos de arquería. Allí, saludó a su hermano junto al entrenador del mismo. No reprimió su mueca de disgusto al notar que la "borracha sucia" del otro día, se encontraba ahí. Esta solo desvió su mirada, apenada.

Liam al mirar su muñeca, preguntó preocupado que le ocurrió. Levi le explicó todo y no dejó pasar la expresión anonadada que puso su hermano al decirle que fue Mikasa quien lo ayudó.

—Te dije mil veces que es una buena chica. Deberías darle una oportunidad y ser más amistoso con ella —le dio unas palmadas amistosas en la espalda y volvió con su entrenador.

Levi se sentó en las gradas contemplando el entrenamiento de su hermano.

"Sí, supongo que es cierto" murmuró respondiéndose a sí mismo.

(***)

Al tener una mano herida, Levi no podía ir al gimnasio. Así que para mantener su estado físico, salía al parque a trotar junto a Bobby.

Curiosamente, se encontraba con Mikasa. Después de que Bobby se diera cuenta que ella se hallaba ahí y corriera a sus brazos, Levi aprovechó la oportunidad y preguntó. Ella respondió que el gimnasio estaba en mantenimiento y no abrirían sino hasta el sábado.

Una palabra llevo a la otra y sin darse cuenta, ambos estaban trotando juntos y hablando de sus rutinas.

—¿Cómo sigue? —preguntó, haciendo referencia a su muñeca.

—Ya no duele tanto.

Dieron unas quince vueltas al parque antes de detenerse y tomar agua.

—Aún no entiendo algo —habló Levi—. ¿Cómo conoces a Hukings si ni siquiera estás en mi facultad?

Mikasa tragó y cerró su botella de agua.

—Todos conocen al profesor "si mi esposa no me tolera, me desquito con el primero que vea". Mi más sentido pésame para ti.

Levi soltó algo similar a una risa nasal por el apodo.

—Necesitaré más que una condolencia. Pero no importa, en menos de dos meses me libraré de él.

—Si te ayuda de algo, yo tengo a uno que llamamos "fall fall chad"

—¿Y eso es por...?

—Una vez, se tropezó entrando a la cocina y al ser tan gordo, todos tuvimos que levantarlo. Incluso el director de la facultad tuvo que ayudar. Mi espalda duele cada que recuerdo ese día.

Ambos soltaron una leve risa.

Mientras estiraban, Bobby se acercó con una ramita en su hocico.

—Nada mejor que terminar una rutina de ejercicios que con un juego de "lanza y atrapa" —musitó—. ¿Quieres unirte? —se dirigió a Mikasa.

Ella asintió y se encaminó junto a ellos.

Ese fue el primer día en que entrenaron juntos. Sin saber que los próximos cuatro días se encontrarían en el mismo lugar y a la misma hora.

(***)

¡Hola! Aquí un nuevo capítulo.
Espero les haya gustado y disfrutado.

¿Qué les pareció el desarrollo de Levi?
Ya era hora que él y Mikasita comenzaran a llevarse bien.

También aprovecho para agradecer todo el apoyo que me han dado. En serio, no creí que les iba a gustar tanto.

*Se seca la lágrima invisible*

Bueno, eso es todo.

Nos vemos en la próxima actualización.

Las quiere

Val