—¿Sucede algo? —preguntó confundido, acercándose.

Su cachorrito estaba a la mitad de las escaleras con su pelota favorita en su hocico. Veía tristemente hacia la terraza de Mikasa, la cual tenía las luces apagadas.

Levi suspiró y lo tomó en brazos, removiéndole la pelota. Ya se le había hecho costumbre jugar con Mikasa en las noches e incluso, él mismo se atrevía a admitir que eso hacía parte de su rutina por el hecho de que siempre solía unírseles. Se le hacía extraño que la joven no estuviera en su pieza siendo ya tan tarde.

"Supongo que tuvo horas extras" pensó.

—Ha de estar ocupada, tal vez mañana juegue contigo —se dirigió a su mascota antes de entrar a su casa.

(***)

El día siguiente sucedió lo mismo. Eran alrededor de las nueve y el lugar seguía con las luces apagadas. Bobby se encontraba en el alféizar de la ventana mirando dentro del recinto tratando de encontrar a la chica. Levi, a su lado, miró un tanto decepcionado las bebidas que llevaba consigo.

"Para otra ocasión será" se dijo a sí mismo, bajando las escaleras.

(***)

Esperaba encontrarla en el gimnasio como de costumbre, pero no. Annie le anunció que canceló su mensualidad por tiempo indefinido.

Eso se le hizo muy extraño.

(***)

Pasaron algunos días y la situación seguía igual. Levi no tenía más opción que jugar él solo con Bobby en el patio trasero, aunque, no era lo mismo sin Mikasa ahí.

Trató de preguntarle a Liam, pero este respondió que hacía días que no sabía de ella. Notó que su hermano desde días atrás se mostraba decaído. Nunca se acercó a él para averiguar cómo fue su cita. Pero analizando su estado, se sobreentendía que no muy bien. Creía que era mejor darle su tiempo para después hablar sobre lo sucedido.

(***)

A ratos, encendía su celular para confirmar si había respondido alguno de sus mensajes de días anteriores, sin resultado alguno. Habían sido solo simples: "¿Estás dormida tan pronto?" "¿Ocupada?" "¿Tienes horas extras?". Todos sin leer.

Aunque le costará admitirlo, se sentía un poco incómodo al no saber de ella. Sin importar que tuviera mil trabajos, Mikasa siempre sacaría un tiempo para contestar los mensajes y estar con sus amigos.

Ese día en las pasantías, aprovechado la ausencia de su padre en la oficina, sacó lentamente su celular del bolsillo y escribió. No perdía nada con volverlo a intentar.

Oye, mocosa.
¿Acaso huiste para no pagar la renta?
Mi abuelo es policía así que serás atrapada pronto.
Mamá necesita el dinero.
Aunque te tenga cariño, no te perdonaría algo así.
Estás advertida.

Se detuvo unos segundos antes de proseguir.

Oye
¿Dónde estás?
Jugar solo no es divertido
Bobby te extraña
¿Estás bien?

Concentró su mirada rápidamente en la computadora en el momento en que su padre volvió.

En ocasiones miraba de reojo su celular esperando a que vibrase, pero en toda la tarde, no lo hizo.

(***)

Al día siguiente en las afueras de la universidad, divisó a la amiga de Mikasa hablando con las amigas de Liam. Planeaba ignorarlas, en especial a la apodada "Vómitos locos". Esta, una vez, trató de disculparse con él en la pista por lo ocurrido en su auto hace tiempo con una té caliente. Su cabeza dolía cada que recordaba el caliente líquido sobre su abrigo. En definitiva, ella y Mikasa no debían estar cerca de él con bebidas en mano.

Se detuvo inconscientemente al escuchar el nombre de Mikasa. Al querer saber sobre ella, se escondió detrás de los arbustos para evitar ser visto. Con sus manos abrió un pequeño espacio entre las hojas para observarlas mejor. Levi enarcó una ceja al ver la expresión preocupada de Petra y la desconcertada de Ymir.

—¿Podrías explicarte mejor, chica patata? —la voz de Ymir se hizo presente— ¿cómo que Mikasa se está haciendo cargo del restaurante?

Sasha asintió.

—Sí, su jefe enfermó gravemente y bueno, él le tiene mucha confianza y estima así que asumo que por eso le dio el cargo. No he hablado mucho con ella últimamente, solo en los pocos espacios entre clases. Cuando sale de aquí, se dirige tan rápido al trabajo que no puedo alcanzarla.

—Me preocupa Mika —comentó Petra—, ¿no creen que sea mucho para ella?

—No, no —Sasha negó con su cabeza repetidas veces—. Mikasa es fuerte y puede manejar cualquier cosa. Pero admito que también me preocupa, no quiero que se sobre esfuerce. A veces suele ser un poco terca.

—Bueno, por lo menos podríamos ir y darle un poco de apoyo moral a la chica —sugirió Ymir.

—No, podríamos distraerla. Si antes estaba ocupada, ahora lo estará el triple. Esperemos que se calme un poco la situación.

Levi salió sigilosamente de su escondite y se encaminó a la otra salida. Tal vez pensaría en perdonar a la tal Sasha por hablar tan fuerte.

(***)

El día siguiente, luego de salir de la oficina y darse una relajante ducha, fue al mini market al caer en cuenta que la comida de Bobby se terminó. Gruñó en sus adentros, no quería salir. Caminando por el parque con el alimento ya empacado en una bolsa, enarcó sus cejas al ver una silueta conocida. Entre más se acercaba, lograba reconocer más a la persona.

—¿Mikasa?

La joven se sobresaltó y paseó sus dedos por sus ojos, tratando de despertarse completamente.

—¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre quedarte dormida aquí?

Mikasa contrajo el rostro, realizando un ademán de que bajara la voz.

—Mis oídos están aturdidos por tanto ruido, no necesito que hagas más.

Levi rodó sus ojos.

—¿Qué es lo que te pasa?

—¿Por qué lo preguntas? —cuestionó tomando su bolso y levantándose.

—Has desaparecido por días y... —Le dio una mirada rápida— luces horrible.

La joven realizó una mueca ante su respuesta. Era consciente que su aspecto era desaliñado, no necesitaba que se lo recordasen de esa manera tan brusca. Pero no podía hacer nada, así era Levi, directo y sincero.

—Te contaré en el camino, vamos.

Mientras cruzaban las diferentes e iluminadas calles, Mikasa le explicó el motivo de su ausencia; Furukawa, su jefe y amigo, enfermó. En los últimos días ha estado en el hospital bajo cuidados. El doctor le dijo que adquirió una bronquitis, una enfermedad no muy seria, sin embargo, su sensei solía fumar en grandes cantidades en su solitario apartamento, provocando que la situación agravara. Por ende se le recomendó reposo por un tiempo.
Teniendo en cuenta que alguien debería manejar su restaurante durante su ausencia, le propuso a Mikasa tomar su lugar. Ella aceptó, pensaba que con ello podría adquirir más experiencia y madurez. Aunque con sus responsabilidades universitarias y su estadía en el restaurante en la tarde y la mitad de la noche, la mantenían completamente ocupada sin ningún tipo de descanso.

—Así que era eso... deberías llamar a tus amigas, han de estar preocupadas por ti.

—Sí, lo sé.

A mitad de camino, el tacón de uno de los zapatos de Mikasa se rompió. Ella bufó por lo bajo mientras se lo quitaba de mala gana.

—Por suerte ya estamos llegando —comentó recogiéndolos del suelo y guardándolos en su bolso—. Sigamos.

—Espera.

Levi agarró su hombro, deteniéndola. Acto seguido, le arrebató su bolso pasando las hazas por sus brazos hasta que este quedará pegado a su pecho. Entregó la bolsa que llevaba consigo y se agachó dándole la espalda. Ella seguía sus acciones, confundida.

—Sube.

Mikasa lo observó aún más extrañada que antes. Debido a la inminente sorpresa, abrazó la bolsa en su pecho y retrocedió un par de pasos.

—¿Qué?

—¿Estás sorda acaso? —cuestionó, girando su cuello hacia ella.

—No, es solo que, sería mejor si camino. No falta mucho para llegar así que...

—¿Prefieres caminar dos cuadras descalza con probabilidades de lastimarte?

Mikasa pensó un poco mejor la situación y tenía razón. En algunas aceras se encontraban pequeños trozos de vidrio y piedritas afiladas. Sumando que sus piernas dolían, pero ir cargada sobre la espalda de Levi...

El solo imaginarlo la apenaba. No era una persona que le gustase mucho el contacto físico. Solo lo hacía inconscientemente cuando estaba o muy emocionada o muy borracha. Sin embargo, que más da, en la pista de patinaje "abrazó " su cintura, si es que se podía llamar de esa manera a su acto arrebatado.

Luego de soltar una bocanada de aire, se acercó más a él para a continuación rodear su cuello. El sujetó fuertemente sus muslos y se levantó.

—Es extraño que alguien más pequeño que yo haga esto —musitó sobre su hombro.

—No me hagas soltarte. La estatura no tiene nada que ver aquí —rezongó—. Además, ¿quién demonios va a trabajar en tacones?

—Había una cena con unos empresarios importantes ¿bien?

—Tch, como sea.

Pasaron unos pocos segundos antes de que Mikasa volviera a hablar.

—Lamento no haber contestado tus mensajes, Levi. Traté, pero no pude. Prometo jugar con Bobby y contigo pronto —su voz sonaba adormilada.

—Olvídalo, mejor descansa. Tu salud es más importante.

Mikasa dejó caer su mejilla sobre su hombro junto una sonrisa ladina, ¿acaso estaba preocupado por ella?

Lo que dijo Levi días atrás era cierto. No era una mala persona. Para nada.

Cuando llegaron, con cuidado, Levi subió las escaleras.

—Oye, pásame las llaves.

Ella, con sus ojos cerrados, sacó vagamente las llaves del bolsillo trasero de su pantalón. Se las entregó y posteriormente, él abrió la puerta.

Se dirigió en dirección al cuarto de la joven luego de dejar la bolsa de compras sobre una mesa, se sentó en el borde de la cama y removió los brazos de Mikasa de su cuello. Esta se dejó caer al colchón pesadamente. Levi, después de quitarse el bolso y ponerlo sobre una silla, acomodó sus piernas y cubrió su cuerpo con una manta. Frunció el ceño divertido al notar como Mikasa se abrazaba a un panda de felpa.

"Jum, al fin y al cabo, sí es una mocosa"

Exacto, Mikasa era alguien extremadamente joven para la gran responsabilidad que tenía en sus manos.

Antes de cerrar la puerta, le dio un último vistazo antes de salir.

—Duerme bien —murmuró.

En el momento en que se adentró a su casa, Bobby lo recibió con fuertes ladridos. Él solo se agachó y lo acarició, se lo merecía por tardar tanto.

Se aproximó al compartimiento de su mascota y lo llenó de comida y agua. Al terminar, subió a su habitación y se sentó en su escritorio, para así, terminar un trabajo que le envió su padre.

En ese momento se dio cuenta que Mikasa era similar a él, más de lo que creía.

(***)
Dato curioso: Levi es un semestre mayor que Liam debido a que en la primera ronda de exámenes de admisión, fue él quien pasó. Liam fue seleccionado en la segunda.

Hello, aquí otro capitulo y con mucho Rivamika. Espero lo hayan disfrutado y les haya gustado mucho. El próximo no fallara con momentos de ellos dos.

Muchas gracias por su apoyo, tanto votos como comentarios me animan a seguir este fic.

Nos vemos en una próxima actualización.

Las quiere hasta el infinito y más allá.

Val