Capítulo V
Al cabo de tres semanas de trabajar a contrarreloj tratando de emular el ritmo vertiginoso de Green, Blue había conseguido una aceptable habilidad para Limpiar fósiles. Green lo veía. Veía su esfuerzo, su empeño, sus avances. Pero ni se le pasaba por la cabeza dedicarle ningún cumplido. Se había resignado a tenerla al lado durante las mañanas, pero sin cruzar con ella demasiadas palabras. Su primer pensamiento al despertar era siempre un deseo: que ella se decidiera a largarse por donde había venido.
Blue, resentida porque no entendía que la menospreciara sin ninguna razón, había dejado a un lado su carácter charlatán y apenas si abría la boca para decir cuatro cosas. Terminaba la mañana agotada, más por el estrés de competir que por la propia tarea. El cuerpo le pedía relajarse durante toda la tarde, pero la inactividad la dejaba triste y llorosa, recordando su último y doloroso encuentro con aquella persona que trataba de olvidar.
Durante varios de esos momentos ociosos, había visto cruzar ante su casa unas enormes aves que atravesaban el pastizal hasta detenerse junto a la pequeña laguna. Con gusto habría salido a fisgonear un rato, pero no se había atrevido. Mientras estuvieran esas aves era motivo suficiente para que ella quisiera mantenerse lejos.
Desde esa misma ventana fue observando que todos los días, después de llegar del laboratorio, aparecían cada tipo de criaturas que no solía ver. En cambio Green realizaba labores por la tarde, y así ella decidió que ella también lo haría. Eso contribuiría a demostrarle que era una mujer muy capaz, y, a la vez, la mantendría ocupada para no pensar demasiado.
"Piensa, Busca opciones y realízalo" Ese era el lema que le había enseñado su madre.
Piensa que puedes hacer, enumera tus opciones, busca la más fácil y realízala. Era fácil decirlo pero desarrollarlo no, sobre todo cuando tu cabeza es un completo caos, durante estas Tres semanas lo único que había hecho era perder el tiempo, había venido con una escusa para esconder su real motivo de la inesperada visita, solo había planeado estar tres días allí, ese era el plan original. Pero inesperadamente cambio todo, se comprometió a quedarse hasta terminar todos los proyectos que su padre quería terminar. Y ella ¿por qué lo hacía? Ni la más mínima idea tenia, a aquel hombre ni siquiera lo conocía, no sabía nada de él, pero aun así estaba haciendo algo por él.
En la sala principal husmeo entre los estantes, recorrió con curiosidad los libros algunos ya los conocía ya que los había utilizado anteriormente para trabajar con Green, La otra parte los ignoraba completamente, no había nada en especial. Rendida detuvo su búsqueda, se tumbo en el gran sofá para luego hundirse en él y soltar un leve suspiro, nada tenía sentido, estaba allí pensando en hacer algo, pero ese "algo" no lo conocía.
Un tímido y débil sonido la saco de sus pensamientos, luego de ello un débil sonido apareció.
Dirigió su vista hacia la ventana con el fin de ver algo, pero nada ocurría. El sonido no era exterior sino más bien interior, otro sonido apareció vi o a su alrededor tratando de buscar el origen de aquel sonido, se horrorizo ante la idea de que quizás algún ave había entrado y estaba explorando el lugar, temerosa observo a su alrededor, todo estaba bien, eso es lo que ella pensó. Pero tras ella algo se rompió y un chillido de increíble proporción le siguió, voltio con rapidez un huevo que ella pensó era de adorno eclosiono. Ante ella un pequeño pokémon de color azul y oscuros ojos la miro.
Por su parte a las orillas de la laguna él se cuestionaba, nada tenía cabida en su mente la presencia de aquella chica le molestaba, le irritaba su presencia y sus aires de grandeza, es lo que pensaba él, ella le tenía confuso. No entendía qué hacía allí después, ni tampoco que no le hubiera pedido que le enseñara todo lo que su padre le había dejado, ni siquiera mostraba interés en vender todo lo que tenia y largarse. ¿Qué era lo que de verdad buscaba allí?
A su alrededor todo era tranquilo, todo muy diferente a ella, sus ojos se posaron a la casa que solía ser del difunto investigar, todo se veía igual que siempre salvo por algo que lo saco de sus pensamientos.
-¡Haaaaaaaaaaaa! Pero qué demonios haces, déjame- grito asustada, mientras que aquel recién nacido frotaba su cabeza contra el cuerpo de la chica, como si de un felino se tratase
-¿Estás bien?, ¿qué demonios sucede aquí?- Green la observó, desconcertado y sin saber qué pensar. No había sofisticación, vanidad ni orgullo en lo que ella estaba chica estaba temblando en el suelo, ella dirigió su mirada ante aquel chico y luego señalo al extraño ser vivo de color azul
-¿Lo eclosionaste? Pero como- pregunto curioso el chico de cabello castaño
-podrías ayudarme, quítamelo de encima por favor- le rogo la chica
-si claro-seguido de aquella afirmación se gano a la altura de ella y tomo entre sus brazos a la criatura que le infundía tanto terror a su acompañante –Esto es un verdadero desastre- dijo viendo a su alrededor -¿Que estabas haciendo?-
-Trate de escapar, luego tropecé con el sofá y esa cosa me derribo- dijo ya más calmada –¿Qué es eso?- pregunto curiosa
-Es un pokémon tipo agua, llamado Squirtle, no deberías de temerle, es inofensivo- le dijo este mientras acariciaba la cabeza del susodicho
-¿cómo llego aquí?- le pregunto
-El huevo en el cual venia le fue entregado a tu padre cuando visito la guardería en la Islas Sete, fue por un viaje de expedición, los residentes necesitaban de su ayuda y le dieron a esto que tienes ante tus ojos- le respondió para luego levantarse y tenderle la mano a la chica que inmóvil yacía en el frio suelo –¿Cómo fue que hiciste para lograr que saliera del huevo?-
-No lo se, yo solo estaba miran…do por la ventana y solo ocurrió- dijo antes de recapacitar lo que estaba diciendo- acaso no debía salir de allí
-No, no es eso es solo que a tardado mucho en salir-dijo confuso el de ojos verdes –bueno ahora es tu responsabilidad debes cuidar de el- y así fue como le tendió a su nueva compañía
-No querrías dejártelo tú- dijo ella sin la intención de recibirlo-
-Tú eres la dueña, eclosiono ante ti, no le hará caso a nadie más que no sea a ti- menciono dejando a la criatura sobre el sofá- y ahora que tienes tiempo no te vendría mal ordenar este desastre- dijo para luego dar la media vuelta y marcharse.
-Pero que molesto….- dijo ella inflando sus mejillas y cerrando la puerta tras el
Molesta Blue trato de acomodar los muebles de la básica casa, había quedado todo desordenado los muebles tirados, los papeles regados en el suelo, una que otra silla tirada y unos cuantos libros caídos, iba a tardar… es claro que iba a tardar.
-¡Green! ¿Sabes donde esta Blue?- pregunto el agitado un chico de gorra roja mientras apoyaba sus brazos en sus rodillas tratando de retener el aire
-¿Por qué lo preguntas?- dijo curioso el chico de ojos verdes
-Yellow, quería conocerla es por ello que la busco. Piénsalo podrían volverse amigas así ella no se sentiría tan sola y también ¡Seria genial salir en parejas!- dijo divertido
-eres un idiota, si aprecias a tu novia no deberías dejar que se junte con gente como ella- replico molesto
-y ¿Cómo es ella?-
-Molesta… -
-entonces ¿sabes donde esta?-
-¿Buscaste en la casa del ex-investigador?- pregunto el molesto
-la verdad es que no, ¡Gracias!- dijo él en una nueva dirección- Oh lo olvidaba, tu abuelo estaba preguntando por ti hace un rato.
Sin más ambos tomaron caminos diferentes Green hacia el laboratorio, Red a casa de blue
-Así que no eres de aquí, por lo que veo te estás amoldando bien a este lugar y lo disfrutas- dijo una chica de cabellos rubios mientras bebía una taza de café
—Voy lográndolo poco a poco —respondió ella—. Lo que más me impresionó, nada más llegar, fue el silencio. Pero ya lo tengo asumido y ha comenzado a gustarme.
Faltó a la verdad para no parecer una niña de ciudad, y no quiso hablarles del agobio que aún sentía al verse rodeada de tanto y tan intenso verde, ni de su terror a las aves o su poca simpatía hacia su compañero de trabajo.
—Estarías mejor en ciudad verde—exclamó Yellow—. Allí el silencio es el mismo, pero estás entre vecinos y el verde no te llega hasta la puerta de casa.
—Me encanta esto —mintió Blue, levantándose ante el sonido del agua hirviendo
—Green no nos ha dicho cuánto tiempo piensas quedarte.-
—No sé cuánto tiempo estaré aquí—respondió con sinceridad—. Dos, tres meses. Hay gente que se toma un año sabático para renovarse. Puede que yo haga algo parecido —añadió sin ningún convencimiento- mientras serbia en una taza un poco de agua y le agregaba café
—¿Estás pensando quedarte a vivir por aquí? —preguntó curiosa
—¡No! —exclamó Blue, echándose a reír—. No lo toméis como un desprecio. Esto me parece muy bonito, pero yo tengo mi vida echa en otro lugar.
—Es normal. Una no corta con su pasado y comienza de nuevo sin un motivo importante. Fíjate en Red —dijo, rememorando su imagen con una sonrisa-
— ¿Red trabajo para mi padre también?
—Algo parecido. Cuando aun no éramos novios —explicó Yellow, tomando la taza de café— conocimos a tu padre y nos ofreció un trabajo de ayudantes… era todo tan divertido que la verdad ni trabajo parecía ¿No te ha hablado de tu padre, verdad? —Se interesó la chica rubia, y Blue negó con la cabeza—. Pues debería hacerlo. Tiene muchas historias divertidas, otras no tanto. Dile a Green que te cuente sobre él, solían pasar la mayor parte del tiempo juntos, era como el padre que nunca tuvo.
—Se lo diré —mintió Blue pensativa ante lo antes dicho
La conversación se alargó hasta que se vació la tetera de porcelana. Yellow le habló del huerto que tenía en casa y la invitó a que fuera cuando quisiera coger alguna verdura o charlar un rato. A Blue le resultó gracioso escucharle decir que si necesitaba algo y no quería ir ella misma, Red podía hacerle de recadero.
Se despedían en la entrada de la casa cuando apareció Red para ir en busca de Yellow, ambos se despidieron y se alejaron del lugar, Blue cerró la puerta y se tendió en el sofá, mientras la pequeña criatura la miraba curiosa, no le dio importancia si bien recordaba, Green le había dicho que no era una especie peligrosa, así que con cuidado trato de acariciar esa redonda cabeza azul hasta que la pequeña tortuga bajo del sofá se quedo dormida…
Desde una de las ventanas de la cocina, la que daba a la entrada, Blue vio como las aves que estaban en el jardín se alejaban, sin saber por qué. Abrió la puerta cuidadosamente miro a su alrededor temerosa juntando la puerta detrás de ella, con cuidado dejo una pequeña piedra entremedio para evitar que se cerrara, ya hecho eso salió a explorar cuidó cada uno de los pasos que daba, trato de relajarse cerca del lago se tendió contra el césped.
Por su parte Green desde que salió del laboratorio se desapareció tras el claro bosque en busca de nuevas especies. Y tras lograr su cometido debía regresar por el camino de la laguna.
Si además de haber estado mirando por la ventana todo el día lo hubiera hecho también hacia su propio interior, hubiera visto que comenzaba a interesarse por Green. Y ahora lo tenía ante el rodeado de creaturas extrañas, hubiera sido bueno ignorarlo pero, en lugar de eso, encontró la justificación perfecta para salir tras él: llevaba más de unas cuantas una semana en ese lugar y aún no conocía los alrededores.
Llegó sigilosa y lo vio desde un mejor Angulo. De pie, junto a una valla de madera que le alcanzaba el torso, hablaba por su móvil a la vez que acariciaba la frente de algo que parecía ser un roedor de color morado, al igual que otras tres que bajo de el discutían por solicitar la misma atención. Él intentaba de contentarlas a todas hasta que terminó su conversación sin haber reparado en que lo observaban, y se entretuvo hablando a los animales en un tono suave.
—¿Te entienden? —le preguntó Blue.
Green se volvió, dedicándole una relajada y amplia sonrisa. Blue sintió que el corazón se le paralizaba. En ese instante tuvo la convicción de que ningún hombre la había sonreído de aquel modo, y precisamente lo estaba haciendo quien hasta hacía poco le había negado incluso una mirada amable.
Green guardó el móvil en el bolsillo de su chaqueta, concediéndose tiempo para analizarse el ánimo. Ignoraba en qué momento había desaparecido su mal humor, si durante la productiva conversación o al escuchar a su espalda la infantil pregunta. Pero lo cierto era que se sentía bien.
—Creo que sí—dijo, observando cómo los peculiares raedores sueltos acariciaban las pies de Blue con su diminuta cabeza — Todos les hablan el mismo idioma. Green sonrió y volvió a acariciar a al pokémon que ahora ya cargaba en sus brazos, como si de un gato se tratara.
—Pareciera que estos pequeños te tienen mucho cariño —continuó diciendo ella, que se acercó para acariciar al primer pokémon que le dio la bienvenida—.
Estaba curioseando, preguntando sin demasiada sutileza, pensó Green, que a punto estuvo de dejar atrás todo su bueno humor. Era lo que ella merecía, todo su odio y más pero finalmente decidió dejar las cosas como iban.
—Eso creo yo, cuando eclosionaron estaban en el laboratorio, causaron un gran caos ya que el lugar no les agradaba para nada, es por ello que los solté aquí—reveló, satisfecho—. Vengo a verlos cuando tengo tiempo libre.
Miró a su alrededor. La luz de la tarde se apagaba, los colores se oscurecían y en lugar de oxígeno parecía respirarse calma. Por primera vez se sentía a gusto, disfrutando de la compañía de Green sin ningún tipo de tensión.
—Ignoraba que te gustaran tantos estos animales —reconoció ella con una sonrisa.
—No sabes nada sobre mí—le dijo Green, apoyando los brazos sobre la barrera, mirándola con fijeza.
—Es cierto —admitió de buen humor—. Es posible que eso se deba a que eres un hombre misterioso.
Posó una mano sobre la valla mientras con la otra se recogía el cabello para volver a dejarlo caer. Green percibió su sencillo y fresco olor a moras.
—Y a ti te gustan los misterios —dijo, pensando que estaba hermosa. Tal vez más hermosa de lo que nunca la había visto. Al parecer, vivir alejada de la contaminación le estaba sentando bien.
—La verdad es que sí —respondió—. Lo mío es descubrir enigmas y secretos. Soy una mujer que adora los desafíos —exageró de modo consciente.
-Eres una mujer temible—dijo, sonriendo y agitando la cabeza.- No es bueno querer saberlo todo hay cosas que es mucho mejor ignorar.
Comenzó a alejarse despacio y Blue le siguió para colocarse a su derecha.
— ¿Es mejor vivir con la duda? —pregunto con timidez—
Green soltó una suave risa y se detuvo al llegar a la altura de la ahora "casa de Blue" girándose hacia Blue. Estaba anocheciendo. Las sombras de los grandes árboles se extendían protectoras sobre el pueblo.
El atractivo rostro de Green se iluminaba con la tenue luz que había en el lugar. La de ella, de espaldas a la claridad, se convertía en una imagen oscura rodeada de unos mechones lacios brillantes y castaños
—Sería mucho mejor si con ello puedes vivir de una forma plena —mintió, buscando sus ojos entre las sombras—
Blue no respondió. Introdujo las manos en los bolsillos de su pantalón y buscó en el cielo el faro de una luna llena que pudiera alumbrarla hasta la casa. Ya había oscurecido y poco y nada se veía
—¿Te acompaño? —preguntó Green, como si le hubiera leído el pensamiento.
Ella respondió un sí aliviado, Apenas dieron los primeros pasos, Green dirigió la conversación hacia el laboratorio. Le conto sobre los lugares y otros laboratorios que había fundado su padre
Le sorprendió que Blue no supiera de la existencia de esos lugares; no le cuadraba con la opinión que tenía de ella. En realidad, no le cuadraba con ninguna opinión. ¿Qué atención había prestado cuando, seguramente un notario le había mostrado todo lo que sería suyo?, se preguntó sin ser capaz de responderse. Ignoraba que ella no había querido conocer detalles sobre las pertenencias que provenían del innombrable de la familia. Le había bastado con saber el valor aproximado que podía alcanzar lo heredado.
En medio de esos pensamientos, reparó en que, sin proponérselo, ésa era la segunda vez que caminaba junto a ella hasta su casa. Cuando llegaron a la puerta ya se había prometido, unas cuantas veces, que eso no volvería a repetirse.
Espero a que ella abierta la puerta, esta se acerco y empujo contra la madera, no se abría seguramente el viento la había cerrado
-¡Demonios! No abre- exclamo disgustada
-¿No traías la llave contigo?- pregunto
-No, la deje dentro había dejado la puerta junta y afirmada para que no se cerrara…-
-Eres una gran genio- respondió el sacando una pokeball- habrá que romper un vidrio- dijo para luego sacar un ave que estaba dentro de la pequeña esfera
Ella se tenso y se alejo un poco, Green le dio indicaciones al pokémon y este segundos después reventó el vidrio con la fuerza que desprendió de sus alas. El volteo a verla completamente pálida y titubeando
-P-podrías llevarte a esa ave de aqui- dijo temerosa, tratando de conservar la calma
Ante su reacción le hizo caso volvió a dejarla en donde estaba y este le sonrió- No tienes por qué temerle-
-No le temo, es solo que no me gusta- dijo para luego acercarse a la ventana- luego dale las gracias de mi parte
-ten cuidado con los vidrios, deberías dejar de ser tan descuidada- dijo él para luego marcharse
Blue solo sonrió y felizmente se despidió con un "nos vemos mañana en el laboratorio" para luego pasar por el marco de la ventana destruida, desde ya adentro pudo ver como se alejaba aquel chico y como acto reflejo, movió la ventana para luego darse cuenta que las había dejado abierta- soy una descuidada se repitió ella y simplemente se rio ante lo sucedido.
Continuara!
Demonios tarde demasiado en actualizar pero andaba muy ocupada :c pero lo bueno es que tengo muchos fic para subir! Y bueno ya iré subiendo los capítulos semanalmente como siempre, gracias todos los que han leído, de verdad gracias!
RW?
