Al día siguiente, Mikasa despertó aproximadamente a las diez de la mañana. Se estiró y refregó sus ojos tratando de eliminar la sensación de letargo que la agobiaba. Se sentía bien, muy bien. No podía recordar cuántas noches durmió de tres a cuatro horas como máximo.
Retrocedió hacia la noche anterior tratando de recordar que había sucedido. Sus ojos se ensancharon al recordar un suceso importante; Levi la trajo hasta su habitación, sobre su espalda.
Por un momento se sintió apenada por abusar de su confianza, sin embargo, se relajó al caer en cuenta que él fue quien se ofreció amablemente.
Se dirigió a la sala y sacó su celular del gran bolso que usó para llevar y guardar ropa por culpa de aquella ostentosa y caprichosa cena. En definitiva, la gente de la alta sociedad no era su tipo.
Presionó la red social de mensajería que más usaba y seleccionó el chat de Levi. Rio, igual que el día anterior, al leer los primeros mensajes que la señalaban de ladrona y fugitiva. Su corazón latió con los mensajes que decían que Bobby la extrañaba. Su ceño se frunció al leer el que decía "No es divertido jugar solo" ¿se refería a él mismo o a Bobby?. Suspiró con el último "¿estás bien?".
Siendo sincera consigo misma, no, no estaba bien. Los últimos días se la pasó recriminándose por lo ingenua e inmadura que ha sido. No es fácil afrontar la realidad cuando esta te viene de golpe, y mucho menos cuando la dabas por pan comido.
A regaña dientes, fue a abrir la puerta cuando escuchó toques. No podía decir que era temprano, pero tampoco era lo suficientemente tarde para una visita.
—Buenos días.
—¿Levi?
Un ladrido llamó su atención.
—Oh, hola Bobby.
El cachorro se deshizo del agarre de su dueño y saltó hacia los brazos de la joven. Levi chistó, debería quitarle esa mala costumbre. Mikasa en cambio lo recibió con los brazos abiertos y varias caricias.
—¿Qué sucede? —volvió su mirada a Levi.
Él simplemente levantó su mano izquierda señalando una correa.
—Paseemos a Bobby —si no fuera por su tono dócil, Mikasa podría jurar que eso fue una orden.
—¿A-Ahora? —musitó dirigiendo su vista al reloj de pulsera que llevaba puesto por más de veinticuatro horas.
Aún no se había aseado ni tampoco comido. Bufó cuando escuchó su estómago sonar, tan imprudente.
Levi asintió y volvió a tomar a Bobby en brazos. Tuvo que usar un poco de esfuerzo debido a que el canino no quería alejarse de la chica.
—Dúchate, te esperaremos aquí.
Mikasa simplemente se giró y se encaminó a la ducha. Mientras terminaba de remover el jabón de su cuerpo, cayó en cuenta que Levi la había visto de la peor manera, dos veces y seguidas.
Inconscientemente, hizo un pequeño puchero. Probablemente él pensara que no era una chica bonita.
"Espera, ¿y eso a mí que rayos me importa?"
El día estaba fresco, pero de igual manera, caluroso. Recogió su cabello en una coleta alta, se colocó un short negro con una blusa rosa pálido y zapatos abiertos. A pesar de dormir bien, aún tenía ojeras visibles, así que se aplicó un poco de corrector y polvo.
Tuvo el impulso de tomar alguna fruta de su refrigerador, pero no quería poner en evidencia su vacío estómago.
Antes de salir, agarró sus llaves y celular.
Bajaron las escaleras y caminaron hacia el parque. Mikasa se sorprendió (y agradeció en el fondo de su ser) en el momento en que Levi hizo una parada en el Starbucks una calle después.
Su felicidad duró poco al recordar que olvidó su billetera.
Se sentó en una de las primeras mesas y observaba como el guardia cuidaba a Bobby. Este último estaba sentado en el suelo sin emitir sonido alguno.
La joven enarcó una ceja ante el sonido de la bandeja que era colocaba frente a ella.
—Yo invito —anunció Levi, tomando asiento en el lugar frente a ella.
—No tenías por qué hacerlo —dijo avergonzada.
"Eres el mejor, Levi" celebró en sus adentros.
Él encogió sus hombros restándole importancia y tomó un sándwich. Mikasa no se quedó atrás e hizo lo mismo. Le debía una.
Su rostro indiferente era útil en ocasiones, sabía que ella tenía hambre y a último minuto decidió parar en la primera cafetería que vio. Pero claro, eso no era algo que Mikasa debía saber.
—Luces mejor que ayer, ¿dormiste bien? —preguntó él, tomando de su café. No era su bebida favorita, mas era tolerable.
—Sí —asintió—, muchas gracias por ayudarme.
Él no dijo nada, solo volvió a tomar nuevamente de su vaso.
—¿Sabes? El apodo por el que sueles llamarme, mocosa, me sienta muy bien —continuó al notar su expresión confundida—. Desde niña, siempre soñé con tener mi propio restaurante. Ser mi propia jefe y no recibir órdenes de nadie. Me hacía feliz el imaginarme con un vestido elegante y un peinado hermoso en el día de la inauguración, mi padre y mi madre observándome orgullosos... Se me hacía asombroso —soltó una risita seca a la vez que jugaba con el vaso—. Sin embargo, entre más crecía y creía, me daba cuenta que no era tan fácil. Y ahora que estoy a cargo de uno, me doy cuenta de lo tonta que fui. No es nada fácil. Siento un peso en mi espalda y todos los días tengo la presión de que no me debo equivocar.
Levi la veía atento. Todo lo que ella estaba diciendo, era como se sentía en el fondo. Siempre fue reservado, por ende, no era común que le dijera sus problemas e inquietudes a todo el mundo. Él sería el próximo gerente de la empresa de su padre, la responsabilidad que tendría era gigante y obvio tenía sus inseguridades. Y Mikasa era el vivo reflejo de las mismas.
—Perdón si te hostigué, es solo que... necesitaba hablar con alguien. Intenté hacerlo con mis padres, pero tenía miedo que me obligaran a renunciar. Porque aunque suene contradictorio, no quiero hacerlo.
Levi colocó su mano sobre la de ella, provocando que Mikasa levantara su mirada anteriormente gacha.
—Te entiendo, más de lo que crees —aseguró mirándola directamente a los ojos—. Yo, al igual que tú, en un futuro bastante cercano, tendré un gran deber y aunque no lo creas, he llegado a dudar de mis capacidades. Pero en esta etapa de adultez, hay que ser fuertes y estar proyectados. Es y será difícil, pero no imposible. Eres joven y es normal que tengas miedos, y a mí no me molesta que me platiques de ellos.
Y eso era totalmente cierto. De alguna manera, el que ella fuera sincera con sus temores fue como si los suyos hubieran salido a la luz, quitándole un peso de encima. Y aunque aquellas palabras fueran para ella, sintió que también encajaban perfectamente con su persona. Era algo increíble.
Mikasa le dedicó una amplia sonrisa. Pocas veces sonreía así, pero esta vez lo ameritaba, Levi animó.
Él por su parte, se congeló y ladeó su cabeza a la vez que sentía su rostro arder.
¿Acaso Mikasa siempre fue así de hermosa?
(***)
Ya en el parque, dieron un par de vueltas a la redonda. Bobby se encontraba feliz, hacía mucho que no iba allí, como de igual forma no sabía nada de Mikasa. Era como una especie de premio doble para él.
Un tiempo después, Mikasa y Levi tomaron asiento en una de las bancas mientras el cachorrito se encontraba acostado en el césped tomando una pequeña siesta.
Un heladero pasó cerca de ellos y Levi compró dos. Aunque lo dulce no fuese de su agrado, el calor ya estaba aumentando.
—Entonces, ¿no tendrás días libres hasta nuevo aviso? —ella negó con su helado en la boca, tal niña pequeña— Creo que estas peor que yo. Al menos yo tengo uno.
—Me basta con salir temprano.
Se mantuvieron en silencio por un rato. A Levi le gustaba que sus silencios no fueran incómodos ni mucho menos tensos, más bien eran relajantes.
—Tú y Liam son unas pésimas personas —soltó de repente.
—¿Eh?
—Al parecer salieron, solos. Y asumo, no, juro que soy el único que no supo nada.
Mikasa infló sus mejillas. De que la culpaba, estaba ocupada.
—El único culpable aquí es Liam. Él vive contigo. Además, no pasó mucho.
¿Qué acaso había escuchado bien?
—¿No pasó mucho dices?
—Bueno, fue divertido y fue una gran noche, pero solo fue una salida normal.
Levi elevó su vista al cielo. O Mikasa era muy ingenua o su hermano no hizo bien las cosas. Se preguntó de igual forma si era normal que se sintiese tan aliviado.
Su celular lo sacó de sus cavilaciones.
—¿Tu padre? —curioseó Mikasa.
—No, es un nuevo privado.
Se distanció unos pasos de ella y contestó. Era uno de los trabajadores que estaba involucrado en el proceso de reparación de su apartamento. Este le notificó que estaba listo y que a partir de la próxima semana, podría empezar a mudarse.
No sabía si alegrarse o no. Desde tiempo atrás quería mudarse, sin embargo, ahora vería mucho menos a su madre, hermano y a Mikasa. Puede que a Bobby no le gustara para nada estar tan alejado de la chica. No sabía porque se apegó tanto a ella, pero ya era algo que se le salía de las manos.
Tal vez si él pasaba tiempo con ella esta semana, su dolor no sería tanto.
—Oye, Mikasa —la chica giró—. ¿No te molestaría que Bobby y yo fuéramos a buscarte al trabajo, verdad?
(***)
Farlan revisaba tranquilamente un par de documentos mientras silbaba una canción que no recordaba donde había escuchado. Dio un respingo al llegar al quinto piso y notar que Levi se encontraba ahí, boca abajo, en el ancho sofá. Podía jurar que un aura negra lo rodeaba, provocándole escalofríos.
Suspiró.
—Ese sofá no solucionará tus problemas, ¿sabes? —comentó, cruzando sus brazos— ¿Qué es lo que sucede esta vez?
Levi pronunció algo que Farlan no pudo entender debido a que tenía su boca escondida.
—Disculpa, no entiendo idioma marciano.
—Que soy una mierda —soltó con desgana, levantando su rostro. Cruzó sus brazos y colocó su mentón sobre estos. Si Levi no se sentaba como era debido en el sillón, era indicio que algo muy malo sucedía.
Farlan se acercó más a él, confuso. Se sentó en el mango izquierdo del sofá para poder ver mejor su rostro.
—Oye, no eres totalmente una mierda. Aunque a veces asustes a la gente por tu cara seria, eres buena persona.
—¿Eh?
—Piénsalo, eres más como una mezcla entre lo malo y lo bueno...
—Oye...
—Creo que eres más una mierda cubierta de azúcar y brillitos. Sí, eso eres.
La mirada incrédula de Levi provocó que Farlan guardara silencio. Su humor estaba por los suelos para sus bromas. Si bien sabía que lo hacía para animarlo, no sentía que ese era el momento.
—Está bien, está bien —siseó el rubio moviendo sus manos hacia delante y atrás, intentando aligerar el ambiente—. Lo siento. Pero tenía que hacerlo, tu aura negativa es tan fuerte que podría matarme. Dime, ¿qué sucede?
Levi escondió nuevamente su rostro entre sus brazos, tratando de que su boca no se pegara al asiento.
—Hay una chica...
—¿Chica?
Asintió.
—¿Qué con eso?
Levi se removió un poco antes de responder.
—No lo sé, tal vez, yo...
—Déjame adivinar, te gusta y la insultaste —el muchacho negó con su cabeza decepcionado—. Levi, eres mi amigo, pero deberías ser más dócil.
—No, no es eso —exclamó frustrado sentándose de un solo movimiento en el sillón—. No puedo decir que me gusta, pero no puedo negar que me atrae. Y no, no sería capaz de hacerle algo malo.
—Entonces, ¿cuál es el problema?
Levi exhaló molesto, odiaba no saber explicarse.
—Hay un chico, el cual es muy cercano a ambos —Farlan asintió, expectante a la situación—. Y él tiene sentimientos por ella desde hace meses.
—Hermano, aún no entiendo cuál es el problema —Levi frunció su entrecejo, molesto—. Digo, sí, el chico tiene sentimientos por ella pero, ¿y eso qué? No por eso ya es de su propiedad.
—¿Y qué pensarías si te dijera que ese chico es Liam?
—Lo mismo —dijo sin más, encogiendo sus hombros. Antes de que Levi reclamara, él se adelantó —. Oye tengo hambre y hay un restaurante que está dando mucho de que hablar, ¿me acompañas?
—Esperaba un sermón o un consejo por lo mínimo, no una invitación a comer.
—Eso requiere esfuerzo y no puedo hacerlo con el estómago vacío. Vamos.
Acto seguido, jaló de su brazo.
(***)
En todo el camino, Levi estaba perdido en sus pensamientos. Aunque fuese bromista la mayoría del tiempo, Farlan era un chico muy inteligente y correcto, nunca dudaba de los consejos que le daba o de sus propuestas. Pero ahora era diferente.
Si bien Liam no tenía una relación con Mikasa, era obvio que tenía sentimientos puros por ella y él no podía evitar sentirse como un completo traidor.
—Bienvenidos a... oh, ¿Levi?
Esa voz.
El recién nombrado alzó su rostro confuso. Ahí estaba ella, con su limpio uniforme esperando el pedido.
—Mikasa.
"¿Qué demonios?" pensó.
¿En qué momento llegaron? ¿Cuándo se sentaron? ¿Qué hacían ahí de todos los lugares?
Farlan notó el extraño comportamiento de su amigo, mas decidió ignorarlo por unos instantes. Dio su orden y observó a la chica alejarse.
—Idiota —escuchó murmurar a Levi—, ¿desde cuándo te gusta la comida asiática?
—Este lugar está teniendo buenas referencias y bueno, quería corroborarlo. Además vi un anime y quería comprobar si la comida es tan buena como se muestra.
Levi estampó la palma de su mano en su frente, Farlan si que era todo un caso en ocaciones.
—Fácilmente pudimos ir a otro restaurante —masculló, sobando sus sienes.
—¿Es ella, cierto? —preguntó, ignorando los gruñidos de su acompañante—. Es muy bonita. Tiene una aura tranquila y sería muy parecida a la tuya. Sí, lucirán bien juntos. ¿Cómo dijiste que se llamaba?
—Mikasa —su voz sonó cansina—. Y no es tan fácil como lo planteas. Recuerda que Liam es mi hermano.
—¿Cómo sucedió?
—¿A qué te refieres? —cuestionó desorientado.
—¿Cuándo descubriste que sentías algo por ella?
Levi se dejó caer en su asiento y le contó todo.
Desde que comenzó a buscarla después del trabajo, su relación se hizo más unida. No siempre iban directo a casa, solían acercarse a una heladería o un bar, a veces al centro comercial o simplemente caminaban más lento para no llegar tan rápido. Eso sin contar sus reuniones nocturnas los fines de semana para jugar con su mascota. Incluso retrasó su mudanza. Lo que comenzó siendo por el cariño de Bobby, terminó siendo por el suyo.
—Y mientras tú salías con ella, ¿dónde estaba Liam?
Esa era una buena pregunta. Una que no había analizado. Desde aquel sábado en que tuvieron un cita, nunca volvió a ver a Liam y a ella juntos, o no tanto como antes.
Optó por encoger sus hombros.
—Levi, entiendo que es tu hermano y que sea alguien que no quieres lastimar, pero él no tiene ningún tipo de relación con ella que te retenga. Además, ¿ella ha mostrado sentimientos por él?
—Conmigo tampoco lo ha hecho, si a eso quieres llegar —lo miró mal.
—No, no, a lo que quiero llegar es que en esta situación, quien dé el primer paso antes que él otro, es quien triunfara. Liam tuvo su oportunidad y por lo que me dices no le fue muy bien. Tú deberías aprovechar la tuya.
Ambos callaron al caer en cuenta que Mikasa se acercaba.
(***)
"Liam tuvo su oportunidad y por lo que me dices no le fue muy bien. Tú deberías aprovechar la tuya."
Apartó su vista de la computadora y la dirigió al gran ventanal que daba vista a la ciudad. Si bien Farlan tenía un punto válido, él no lo compartía o más bien, no quería hacerlo.
Si fuera otro chico, cualquiera, él no desistiría de estar con Mikasa. Pero para su pesar, era su hermano quien la quería.
Repudiaba con todo su ser cualquier serie o película donde un par de amigos se separan por una persona de la que casualmente se enamoraron. Pensaba, que una amistad valía más que cualquier aparecido de la nada.
"¿Qué debo hacer?" pensó.
Y ahora las repudiaba aún más por estar en una situación tan similar.
(***)
A las ocho de la noche terminó su jornada. Se despidió de su padre y compañeros para después encaminarse a la salida.
—¡Oye, Levi!
Salió de sus cavilaciones al escuchar su nombre. Giró y se llevó una sorpresa.
—¿Liam? —murmuró confuso.
Su hermano se acercó rápidamente a él con una gran sonrisa en sus labios. Pasó su brazo sobre sus hombros y lo atrajo más a su cuerpo.
—¿Adivina de que me enteré? —preguntó entusiasmado.
—¿Q-Qué cosa?
Se reprendió internamente, no tenía por qué ponerse nervioso. Detestaba cuando su mente le daba malas pasadas.
—Hay descuento en "Wings of freedom". Sabes que nunca podemos desaprovecharlas.
Wings of freedom era un restaurante de comida rápida y bar, el favorito de ambos. Cada que estaban libres, ir allí era su mejor plan.
Si no fuera por el dilema mental que tenía, Levi estuviera igual de feliz que él.
—Yo... estoy un poco cansado. Preferiría ir a casa y recostarme un rato. Tal vez otro día poda...
—No te hagas el difícil —interrumpió—. Nada que una pizza llena de queso no espante.
Y sin darle tiempo de renegar, Liam lo llevó a tirones hasta el auto.
(***)
A pesar de que estaba comiendo su pizza favorita y cerveza, se sentía incómodo. No podía estar a gusto si su hermano, al cual le fue desleal, se encontraba a su lado con ojos brillantes y mejillas sonrojadas degustando su porción como un niño pequeño. A diferencia de veces anteriores, tomaron asiento en los primeros puestos.
Se sentía de lo peor.
Mas debía ser honesto, no podía con la culpa.
—Liam, yo... quiero decirte algo —Levi se acomodó en su asiento cuando él volteó—. Es importante y espero que no te enfades.
Liam frunció su entrecejo, confundido, pero a la vez también a la expectativa.
—Sabes que eres mi hermano y te estimo mucho. Lo que quiero decir es que...
—¿No traes dinero, verdad?
Levi ladeó su cabeza ante su conclusión.
—No te preocupes, yo invito. Al final, fui yo quien prácticamente te obligó a venir aquí.
—No, no es eso —negó con su cabeza efusivamente—. Es sobre Mikasa.
Notó como Liam detuvo su pizza a medio camino y la dejó suavemente en el plato.
—¿Le ocurrió algo? —no era obvio, pero parecía estar preocupado.
—No, ella está bien. Pero lo que te diré no sé si lo sea —desvío su mirada al suelo—. Puede que yo, tal vez —suspiró—, tenga sentimientos por ella.
Silencio.
—Pero no deberías preocuparte por eso —aclaró rápidamente—, porque me mudare dentro de poco. No voy a interferir entre ustedes.
Aún más silencio.
Su hermano no decía palabra alguna, solo permanecía quieto.
Levi alzó su mirada rápidamente al oír la silla correrse y dinero caer sobre la mesa.
—Me voy a casa —sentenció levantándose y tomando su abrigo—. Ahí está el dinero para que pagues cuando termines.
—O-oye Liam —trató de detenerlo—. Te acabo de decir que no me voy a meter entre ustedes dos, no entiendo porque te enojas.
—Porque sé que no será así, Levi —el recién nombrado abrió sus ojos de par en par. Liam tenía su rostro totalmente serio—. Te conozco y eres del tipo que no se rinde. Por más que lo niegues, vas a ir tras Mikasa. Así que deja de decir tonterías que no vas a cumplir.
Levi se recargó en su asiento cuando Liam comenzado a caminar. Antes de salir por la puerta dio media vuelta y dijo:
—No sé si lo sepas, pero tuve una cita con Mikasa. Intente confesarme pero no funcionó —lo fulminó con la mirada—. Pero eso no quiere decir que me voy a rendir y mucho menos ante ti. La verdad, no esperaba esto de tu parte.
Y sin más, salió.
Levi empujó su plato parcialmente lleno y tomó un largo trago de su vaso de cerveza.
"Lo sé, soy de lo peor." murmuró para sí.
(***)
Está de más decir que se prendió esta m*erda.
Okno
Yo!yo! Aquí una nueva actualización.
En realidad en este capitulo hay dos en uno. Sin embargo, decidí unirlos porque sentía que los anteriores estaban cortos.
Espero les haya gustado y disfrutado.
Nos vemos en una próxima actualización
Las quiere con todo su kokoro
Val
