Luego de un día agitado, Levi se dejó caer sobre su cama acompañado de un largo suspiro. Finalmente su mudanza estaba completa.
Su apartamento era sencillo y con el espacio suficiente para él y su mascota. Nada que ver con el ostentoso lugar que su papá le ofreció una vez. Todo el espacio era de color crema excepto por los muebles que contrastaban con su color oscuro.
Un ladrido de Bobby minutos después llamó su atención, se giró y se levantó, ya era la hora de jugar.
Su perro debido por naturaleza de su raza, era juguetón, pero desde que se mudaron, se puso mucho más imperativo. Tenía la teoría de que era por culpa de su separación con Mikasa. Usualmente a esa hora, se escapaba para jugar con la chica y tiempo después él subía a buscarlo. Mas, al final se les unía. No había sido fácil moldearlo a una nueva rutina.
Mikasa...
¿Qué estará haciendo? Muy probablemente trabajando y con muchas ganas de descansar. Cuando le comentó sobre su mudanza, ella le prometió visitarlo cuando tuviera tiempo, pero teniendo en cuenta su deber actual, ese suceso no sería hasta muy lejos. Y aunque en parte le decepcionaba, también lo relajaba, ya que, después de eso, trató de alejarse lo que más podía de ella. No mensajes, no fotos de Bobby y no buscarla al trabajo. Se había prometido no interferir entre ella y Liam y estaba dispuesto a cumplirlo.
Por lo que notaba, la relación de ellos dos había vuelto a mejorar. Ocasionalmente los veía sentados hablando y riendo en el campus de la universidad. Además que, una noche que pasó por casualidad por el trabajo de Mikasa, los vio comiendo juntos.
Le molestaba, sin embargo, era algo que él mismo se impuso.
Sentado en su balcón, jugando con su cachorro, como si una fuerza celestial hubiera escuchado sus pensamientos, su celular vibró indicando la llegada de un mensaje. Al encenderlo, sus ojos se ensancharon al ver que era de Mikasa.
》Sé que estas ocupado con tu mudanza, pero tenía que enviarte esto. Duerme bien.《
Acto seguido, apareció una foto de ella con bobby en brazos. Era una selfie donde ella hacía una mueca ladeando su cabeza, señalándolo. Él, en cambio, aparecía en el fondo hablando por celular. Al parecer Mikasa la tomó en el instante en que le avisaron sobre su apartamento ya arreglando.
Inconscientemente, una sonrisa ladina se adueñó de sus labios.
—Bobby, ven aquí —su mascota obedeció— Mira.
Al enseñarle la foto, el cachorro comenzó a agitar su colita, feliz.
—¿La extrañas, cierto? —él ladró—. Te entiendo.
A pesar de que quería, no respondió el mensaje.
Sin embargo, su celular ya tenía un nuevo fondo de bloqueo que lucir.
(***)
"—Me temo que su bronquitis ha empeorado. Por ende, ha contraído una neumonía. Pero traté de no asustarse, daremos lo mejor para su respectiva recuperación."
¿Qué no se asuste? ¿Cómo no iba a hacerlo si una de las personas más cercanas a ella está enferma en un hospital?
Cerró su casillero con fuerza, terminando de vestirse. Apagó las luces del lugar y salió por la puerta trasera asegurándose de colocar bien el seguro.
Caminaba por las calles a paso lento con su mirada perdida. ¿Y si empeoraba aún más? Furukawa era como un segundo padre para ella, su corazón se rompería si algo extremo le pasara. Él siempre la apoyó, siempre estuvo a su lado y con paciencia la ayudó a mejorar sus habilidades.
Perdida en sus pensamientos, chocó con alguien. Realizó una venia por costumbre de sus raíces y musitó una leve disculpa para seguir su camino.
—¿M-Mikasa?
Ella frunciendo su ceño confusa, giró.
—Levi —ensanchó sus ojos. Por lo visto acababa de salir del trabajo igual que ella—. ¿Vas a algún lado?
—Mi nuevo apartamento está a unas calles de aquí —explicó señalando un callejón—. ¿Y tú?
—Voy a casa... también —susurró, bajando la mirada—. Fue un gusto verte, tratemos de hacerlo otro día.
—Oye, ¿te sucede algo? —cuestionó antes de que la joven se fuera.
Ella negó.
—No, estoy bien.
—¿Segura? —insistió.
Luego de soltar una bocanada de aire, ella volvió a negar. Acto seguido, se acercó más a él y dejó caer su frente sobre su hombro, provocando que al mismo tiempo, su espalda se inclinara debido a su diferencia de altura. Levi abrió sus ojos de par en par, sorprendido.
—Tengo miedo, Levi —murmuró.
—¿Mikasa?
—Tengo miedo que sensei empeore. Sin él a mi lado, me siento perdida. Creí que podría manejar el restaurante sola, que podría manejar el peso que siento. Sin embargo, cada vez se hace más difícil. Me siento asustada, Levi.
Levi acarició su cabeza suavemente con su mano desocupada mientras ella rodeaba su cintura son sus brazos.
—Si quieres llorar, hazlo. Nunca deberías tener vergüenza conmigo.
Al sentir pequeños sollozos, Levi bajó su mano hasta su espalda donde la aprisionó más a su cuerpo.
Una gota de lluvia rompió su atmósfera. Levi, apresuradamente, presionó el botón que abría el paraguas que llevaba consigo y los cubrió a ambos.
—Vamos, no podemos quedarnos aquí —sentenció.
(***)
¿Por qué? ¿Por qué sus acciones eran diferentes a sus palabras? ¿Mikasa en su apartamento? No lo podía creer. Su propósito era alejarse de ella, no lo opuesto. Su consciencia le dio una reprimenda que lo hizo reaccionar en el momento en que le ofreció un suéter manga larga y unos calzones para que cambiase sus húmedas ropas. El paraguas no fue lo suficientemente espacioso para cubrir sus cuerpos del todo.
Bobby, por el contrario, se emocionó mucho al verla allí. Se acercó rápidamente y ella se agachó para brindarle pequeños mimos.
Se dirigió a su habitación, agarró su pijama y toalla para que cuando Mikasa saliera, pudiese hacer todo en el baño. Sería demasiado si ella lo viese en el pasillo con solo una toalla puesta. Regresó a la sala y esperó a que la muchacha saliera.
—He terminado —anunció Mikasa pocos minutos después, cerrando la puerta del baño tras sus espaldas, tímida.
Levi musitó un "está bien" y se encaminó rápidamente al baño. Ya dentro, golpeó ligeramente sus mejillas tratando de calmar el ardor que solía ocurrirle cuando estaba a punto de sonrojarse. Mikasa se veía tan adorable con sus ropas. Aunque el suéter le quedase de un largo casi perfecto, no podía decir lo mismo del ancho. Al tener más musculatura que ella, los costados de la prenda le quedaban colgando, sus manos eran escondidas por las gruesas mangas y tampoco la piel expuesta de sus largas piernas ayudaba demasiado.
"Maldita mocosa. ¿Por qué me haces sentir de esta manera sin siquiera esforzarte?" masculló.
(***)
—Gracias —musitó Mikasa recibiendo la taza de té.
Levi se sentó a su lado y tomó un sorbo del cálido líquido.
—¿Quieres hablar? —curioseó. Mikasa se encogió de hombros—. Está bien si no quieres hacerlo. Mas si cambias de opinión, aquí estaré para escuchar.
La joven le dirigió una mirada rápida para luego beber de su bebida.
—Gracias, de nuevo —acto seguido, colocó la taza sobre la mesita que estaba frente a ellos—. Tu apartamento... es lindo.
—Sí, gracias, supongo.
—¿Bobby se acostumbró rápido? —miró al perrito que se encontraba durmiendo en su camita a unos metros de ellos.
—Algo así —Levi se acomodó en el sillón—. A veces extraña a mamá, a Liam y... a ti también.
—Tan tierno —sonrió levemente—. ¿Y tú? ¿No te es difícil vivir solo?
—No, la verdad, siempre he querido mi propio espacio. Mi único problema es la comida.
—¿No sabes cocinar? —él negó—. No puede ser —murmuró sin contener una risita.
—No te rías. No todos tenemos tu don, mocosa —reprendió empujándola suavemente del hombro.
Pasaron unos minutos en silencio degustando sus bebidas. Mikasa exhaló en cuanto se sintió más relajada.
—Gracias, Levi —habló de un momento a otro. Él la observó confundido—. Gracias por hacerme sentir mejor. Chocar contigo, fue una grata sorpresa.
Levi desvió su mirada hacia el balcón. Oír la lluvia caer era mucho mejor que oír los fuertes latidos de su corazón.
—De nada... supongo —siseó.
Se tensó al sentir como Mikasa apoyaba su cabeza sobre su hombro.
—Cambiamos de roles ahora, ¿has estado muy ocupado? No he sabido de ti desde que te mudaste.
Nervioso, acarició su cabello antes de contestar.
—Más o menos. Tú sabes, la universidad, las pasantías, la mudanza y pronto debo presentar mi tesis.
—Entiendo —su voz sonaba cada vez más apagaba. La mirada de Levi seguía en el balcón.
—Pero eso es solo una parte. Había algo más que lo impedía.
—¿Qué cosa? —preguntó acurrucándose más.
—Los sentimientos de una persona que es muy especial para mí. Tal vez no lo sepas o no te has dado cuenta, pero hay una persona muy cercana a ti a la cual le gustas. Y yo, bueno, le conté sobre lo que sentía por ti y ahora estamos distanciados. No estoy diciendo que estoy enamorado, o bueno, no lo sé, sinceramente aún no lo he pensado bien. Sin embargo, puede que tú me gus...
Enarcó una de sus cejas al escuchar un ronquido. Giró y suspiró pesadamente al ver a Mikasa dormida.
—Mocosa ingrata —gruñó en voz baja a la vez que apretaba fuertemente su puño—. Y justo cuando estaba a punto de decirte algo importante.
Negó repetidas veces y pasó uno de los brazos de la joven sobre su cuello para después tomar sus piernas y cagarla al estilo nupcial hasta su habitación.
"—O-Oye, Liam. Te acabo de decir que no me voy a meter entre ustedes dos, no entiendo porque te enojas."
La depósito suavemente sobre la cama y acarició una de sus mejillas.
"—Porque sé que no será así, Levi . Te conozco y eres del tipo que no se rinde. Por más que lo niegues, vas a ir tras Mikasa. Así que deja de decir tonterías que no vas a cumplir."
Se dirigió al clóset para sacar un par de mantas y una almohada.
"—No sé si lo sepas, pero tuve una cita con Mikasa. Intente confesarme pero no funcionó. Pero eso no quiere decir que me voy a rendir y mucho menos ante ti. La verdad, no esperaba esto de tu parte."
Apagó las luces y salió del cuarto.
"Créeme que yo tampoco lo esperaba. No sé cómo ni dónde pasó." pensó "Y aunque suene malo y egoísta de mi parte, yo tampoco me rendiré contra ti. Tenías razón, soy un mentiroso."
Se acostó en el sofá y se cubrió con las sábanas. Al parecer la lluvia no pararía por un buen rato.
(***)
Al sentir los fuertes rayos del sol sobre su rostro, Levi despertó. Refregó sus ojos a la vez que se sentaba en el sofá, tratando de despertarse completamente.
Se levantó y dirigió a la cocina para prepararse algo o más bien, algo medianamente decente. Se sorprendió al ver platos tapados y perfectamente servidos. Una nota sobre uno de ellos llamó su atención.
Gracias por todo, espero que lo disfrutes.
PD: Limpié bien para que no te enojaras.
Att: Mikasa
Sonrió levemente y removió una de las tapas. Olía delicioso.
(***)
—Mikasa.
La chica se detuvo y giró al escuchar su nombre.
—Oh, buenos días. Liam.
—Anoche no llegaste a casa y me sentí preocupado. Intenté llamarte pero no contestabas.
Mikasa sacó el celular de su bolso y trató de encenderlo.
—Lo siento, no me di cuenta que se había descargado.
Él realizó un gesto tratando de restarle importancia.
—¿Cómo se encuentra tu jefe?
—No muy bien, la verdad. Pero las enfermeras dicen que podrá mejorar —colocó un mechón travieso tras su oreja—. Iré a descansar un poco antes de ir a trabajar. Si me disculpas.
—Sí, está bien. Por cierto, ¿pasaste la noche con Sasha?
Ella negó.
—Me encontré con Levi en el camino y me ayudó acobijándome en su apartamento. Deberías visitarlo. Para mi sorpresa, tiene buenos gustos.
—¿L-Levi? —cuestionó arrugando su frente.
—Sí —enarcó una de sus cejas ante su expresión—. Hablamos luego, ¿está bien?
Y sin más, continuó subiendo las escaleras. Liam por otra parte, con un semblante serio, decidió salir a caminar para relajarse un poco.
"Lo sabía"
Mientras observaba los instrumentos de una tienda de música, se encontró con Petra. Había olvidado que ella solía trabajar los fines de semana en una floristería que estaba ubicada justo al lado.
Aceptó su invitación en el momento en que ella le invitó a pasar.
—Liam, ¿ocurre algo? —curioseó la chica terminando de hacer un arreglo floral. Era parte de un pedido que se debía entregar en unas horas.
Él suspiró.
—No es algo serio. Es solo que... es Levi. ¿Por qué de todas las chicas, tenía que fijarse en ella?
La joven pelirroja no era tonta, ella sabía exactamente a qué se refería Liam y de cierto modo, se sentía mal por él.
—¿Y qué piensas hacer? —tomó asiento frente a él— ¿te quedaras de brazos cruzados acaso?
—No, pero... la verdad, no tengo idea —suspiró—. Ya intenté decirle mis sentimientos pero no funcionó.
—¿Y? Solo porque no haya funcionado una vez no quiere decir que estés condenado. Ella está más cerca de ti que de Levi, aprovecha esa ventaja —acto seguido, le brindo suaves palmadas en su hombro tratando de transmitirle su apoyo—. Confío en ti.
El chico sonrió.
—Gracias, Petra —dijo sacudiendo su cabello. Ella se sonrojó—. Siento que eres la que más me ha animado con esto.
—Bueno, somos amigos, ¿no? —sonrió tratando de arreglar su cabello—. Además, me siento identificada con tu situación. En realidad, estoy en una muy similar.
Liam frunció el ceño al notar como Petra agachaba su mirada.
—Me gusta alguien pero no lo sabe, tampoco lo nota. Además que... le gusta otra persona —le dio una mirada rápida a Liam sin que este se diese cuenta para después levantarse—. Pero no importa, si esa persona es feliz, yo también lo soy. Aunque en el fondo me duela sufrir por un amor no correspondido.
Liam la siguió con la vista.
—Ya que estás aquí, ¿me ayudarías a empacar esto, por favor? —inquirió señalando una caja y uno de sus trabajos ya finalizados.
—No hay problema.
(***)
—Amigo, sí que eres cursi.
—¡Devuélveme mi maldito celular, Farlan!
La situación no podía ser más ridícula para Levi. Su amigo alzaba su brazo lo más alto que podía con su celular en mano mientras que él, de puntas, trataba de alcanzarlo. Por muy antihigiénico que se la hacían los mesones de los baños, debió haber llevado su celular consigo.
—Esa chica te tiene mal —comentó colocando su mano sobre la frente de Levi, empujándolo, tratando de alejarlo aún más— ¿acaso será esta mi oportunidad para extorsionarte? Este fondo de pantalla vale millones.
—Más bien esta será tu oportunidad de quedarte sin bolas.
Farlan soltó una carcajada y detuvo el juego para luego arrojarle el celular.
—Aún no entiendo por qué no te le has confesado.
—Si supieras —masculló al recordar aquella noche—. Pero no importa, ella no se fijara en mí. Olvídalo.
—Déjame adivinar, Liam —bingo—. Ya te lo he dicho, él no...
—Sí, sí, ya lo sé, no es novio de Mikasa como para detenerme y no lo hará. Pero...
—¿Pero?
Miró a ambos lados antes de continuar.
—Me siento raro aquí. Vamos a otro lugar.
Con pequeños empujones, Levi sacó a Farlan de la oficina de su padre y lo dirigió a su santuario especial.
—No me imagino la rabieta que harás cuando se deshagan de este sillón —Farlan enarcó su ceja derecha.
—No lo harán, y mucho menos cuando yo sea gerente —mencionó mientras se dejaba caer en el cómodo mueble.
—Como sea, ¿me dirás que es lo que te pesa?
Levi suspiró.
—Me he dado cuenta que no tengo oportunidad, no contra Liam.
—¿Por qué dices alg...?
—Su personalidad es mucho mejor que la mía —interrumpió—. Es blando, alegre, dócil y amable. Es todo lo contrario a mí y todo en lo que una chica se fijaría. Dudo que Mikasa sea la excepción. Incluso, ella y yo al principio no nos tolerábamos justamente por mi culpa. En cambio con mi hermano, siempre ha estado bien. Él es quien se la merece.
Farlan suavizó su semblante. Levi, a pesar de que no lo demostrase, tenía inseguridades respecto a su manera de ser. Aún conociendo sus pros y contras, en situaciones de estrés solía recalcar lo negativo y menospreciar lo positivo. Desde hacía tiempo trató deshacerse de ellas, pero tarde o temprano volvían a aparecer.
—Siempre arrojándote sandeces, pequeño patético —musitó—. No la conozco, pero esa chica Mikasa se ve que es especial. Tal vez, puede que vea en ti cualidades que le gustan y que Liam no tiene.
—Imposible y sí, es especial. Y sobre todo hermosa. Por ende, dudo aún más que se fije en alguien como yo —dijo señalando su rostro.
—¿Ahora criticaras tu físico? —cruzó sus brazos— Te recuerdo que Liam y tú son gemelos.
—Te recuerdo que Liam no tiene estas ojeras y no está pálido como un papel —contraatacó.
Farlan dejó caer sus brazos a ambos lados de su cuerpo. Se acercó a su mejor amigo y tomó asiento junto a él.
—Espera un momento, Levi. Dijiste que no te vas a retener por culpa de Liam y estás comparándote con él. Sumando que, estás preocupado porque según tú, él es mejor que tú en varios aspectos. ¿Esto confirma que te gusta la chica, no?
Levi bajó su rostro tratando de procesar el análisis de su amigo.
"Podría ser que...No, es evidente que es más que una atracción. Ella me gusta"
Sin pensarlo, las actitudes que odiaba anteriormente de Mikasa fueron, contradictoriamente, las que lo atrajeron. Le gustaba que lo desafiase, que fuera fuerte, que no se dejara pisar y que a pesar de las situaciones duras, siguiera ahí, luchando.
Y de igual manera, confirmaba su teoría. Si ella y él se juntaban, todo se convertía en un desastre. Y esta vez, el enojo de su hermano, era ese desastre.
(***)
—¿Ya arreglaron sus inconvenientes?
—¿hm? ¿a qué te refieres, Lin? —Mikasa giró confundida hacia su compañera de trabajo.
—Acércate.
Ella obedeció, verificando su bolso si había guardado todas sus cosas. Sus ojos se ensancharon al verlo en la calle con sus manos dentro de sus bolsillos.
—Levi —murmuró para sí.
—¿Así se llama? No ha venido en mucho tiempo, ¿tuvieron algún percance?
Mikasa negó, acomodando su bolso sobre su hombro.
—Estaba ocupado. Créeme, yo también estoy sorprendida que este aquí. Por favor, asegura bien todas las puertas. Hoy es tu turno de cerrar.
—Entendido mi bosu* —exclamó la joven llevando su mano a su frente como si de un soldado se tratase.
Mikasa rodó sus ojos juguetona y le dio un abrazo de despedida.
—Viniste —habló ya estando frente a él— ¿Por qué?
—¿Acaso está mal?
—¿Eh? No, no me refería a eso —negó rápidamente a la vez que colocaba un mechón de su cabello atrás de su oreja—. Es solo que, no venías hace mucho.
—Creí que sabías que estaba ocupado.
Mentiroso.
—Sí, lo sé. Y por eso me alegra que hayas venido. ¿Vamos?
Él asintió.
—Además, voy a visitar a mamá y debo devolverle esto —alzó una chaqueta— a Liam.
Encontrarse con su hermano iba a ser incómodo. Solo iba porque su madre lo invitó a pasar un rato en familia, de lo contrario, estuviera en su apartamento viendo algún documental de teorías locas con su perro.
La tensión comenzó cuando llegaron y Liam estaba justamente a punto de entrar. Miró primero a Mikasa, luego a él, paulatinamente, para después desaparecer tras la puerta.
Mikasa le pareció rara su acción. En cambio Levi bajó su mirada, odiaba estar distanciado con él. Al fin y al cabo era su familia.
—Levi, ¿ocurre alg...?
—Nos vemos, Mikasa —interrumpió.
Entró a la casa y se dispuso a buscar a su madre en la cocina y patio trasero, sin resultado alguno. Subió las escaleras y tocó la puerta de Liam. Al no recibir respuesta luego de los tres toques, entró.
Arrugó su ceño al ver a su hermano sobre su cama con el celular en las manos, ignorándolo.
—¿Dónde está mamá? —preguntó.
—Dijo que volvería pronto —contestó Liam encogiéndose de hombros, indiferente.
Un silencio incómodo se formó entre los dos.
—Yo... —trató de continuar Levi— Vine más que nada a devolverte esto. La empaque por error.
—Déjalo sobre la silla.
—¿Oh? Sí.
Levi camino lentamente a la silla del escritorio donde puso la chaqueta perfectamente doblada.
—Si no tienes nada más que decir, puedes ir...
—Liam, no me gusta que estemos así. Somos hermanos, se supone que no deberíamos pelear.
El recién nombrado dejó su celular a un lado y se sentó en una de las esquinas de la cama.
—Entiendo que te sientas traicionado, pero en serio quiero arreglar las cosas contigo. Yo...
—No lo entiendes —interrumpió—. No es solo Mikasa. Todo... siempre, ha sido de esta manera.
Levi lo observaba intricado, no sabía a qué se refería.
—Sal, por favor —murmuró.
—¿Qué? Pero...
Liam se levantó en menos de dos segundos de la cama y agarró a Levi del brazo, aproximándolo a la puerta.
—Oye, espera —insistió Levi intentando volver a entrar.
—Déjame en paz, ¿quieres?
Levi soltó una bocanada de aire al oír como Liam colocaba el seguro.
Este último por su parte, se arrojó nuevamente a la cama, esta vez, boca abajo.
Tampoco le gustaba estar así con él, sin embargo, desde que esa sensación de inferioridad volvió, no podía evitarlo.
(***)
Dato curioso: Las miradas que Mikasa sentía en el capítulo 4 cuando iba en el auto con los gemelos, no eran por parte de Liam. Si no de Levi.
He aquí un nuevo capítulo. Este, igual que el anterior, son dos en uno porque creí que convendría más.
¿Qué opinan? ¿Les gustó? ¿Sí? ¿No?
Aun así espero que lo hayan disfrutado.*
Nos vemos en una próxima actualización.
Las quiere con todo su kokoro.
Val
