—¿Q-Qué me está queriendo decir, sensei?
—Lo que escuchaste, Mikasa. Quiero que seas quien maneje mi restaurante. Tú eres la única que tiene la capacidad para seguir mi legado.
Mikasa aferró sus puños en su regazo y desvió su mirada.
—Yo... no sé qué decir —murmuró.
—¿Acaso no era tu sueño?
La joven guardó silencio.
La salud de su jefe mejoraba cada vez más, sin embargo, ya no sentía las mismas fuerzas de antes para seguir administrando su restaurante. Sabiendo el sueño de Mikasa, decidió ofrecerle la oferta de hacerla su sucesora. Pero esta no sabía que responder. Esto era lo que siempre soñó y la oferta se le estaba ofreciendo en bandeja de plata. Mas sus inseguridades volvieron y no le permitían contestar.
—Sí, pero... no lo sé. Creo que aún soy muy joven y...
—Y a pesar de ello has sabido manejarlo hasta ahora. Puede que sea difícil, pero confío en ti.
—Yo... déjeme pensarlo, ¿está bien?
Luego de unos minutos, donde lo acompañó en su almuerzo, se despidió encaminándose a la puerta de la habitación al notar como los párpados del hombre comenzaban a cerrarse.
Los reportajes que le entregaban a Furakawa eran buenos, sin embargo, no había sido nada sencillo y el hacerlo casi todo sola lo complicaba aún más. Incluso su promesa con Pixis estaba suspendida por su nueva responsabilidad.
Su celular empezó a sonar cuando ya había tomado asiento en el metro, exaltándola. De mala gana lo sacó de su bolso y contestó.
—¿Hola?
—Mikasa —era Liam.
—Oh, sí. ¿Cómo estas, Liam?
No sé sentía de humor para hablar y mucho menos tenía ánimos de aceptar la invitación del chico.
—¿Te gustaría ver una película conmigo esta noche?
Pensó en decir que no se encontraba bien (lo cual era verdad) pero analizó que tal vez, solo tal vez, una película podría entretenerla.
—Está bien —musitó.
—Te esperaré.
Colgó y cerró sus ojos en el resto del viaje.
(***)
Incorrecto. La película no la estaba distrayendo. En todo momento tuvo la mirada perdida. Solo salió de sus cavilaciones en el momento en que Liam volvió a tomar asiento a su lado en el sofá. Por lo que le había contado, Kuchel estaba visitando el apartamento de Levi, así que ambos se encontraban solos.
—¿Te gusta?
—¿Oh? Sí, sí. Está... buena —mintió.
Él realizó una mueca, mordiendo la parte interna de sus mejillas.
—¿Estás bien, Mikasa? —curioseó a tientas.
—Sí —respondió rápidamente—. Tan solo, me duele un poco la cabeza.
Liam asintió, desconfiado. Presentía que algo le ocurría mas decidió no insistir. No quería molestarla.
En un momento en que Mikasa trató de agarrar algunas palomitas, sus dedos tocaron accidentalmente los ajenos. Liam alejó su mano rápidamente mientras que Mikasa murmuraba una leve disculpa.
—Mikasa, yo... ¿te puedo preguntar algo? —Liam habló luego de unos segundos.
Ella le hizo un ademan, indicando que prosiguiera.
—¿Qué piensas de mí?
—¿Eh? ¿a qué te refieres? —cuestionó, enmarcando una de sus cejas.
—Me gustaría saber cuáles son tus pensamientos —aclaró, jugando con la decoración del sofá—. ¿Qué piensas acerca de mi personalidad? de mí en general, eso.
—¿Por qué me pides algo así tan de repente? —ladeó su cabeza, confusa.
—¿Podrías responder?
Liam se acercó más a ella y la miró directo a los ojos.
—Bueno, eres un gran chico. Son muchas cosas que me agradan de ti que no podría decirlas todas.
Mikasa le regaló una pequeña sonrisa. No entendía el motivo de su pregunta, pero trató de ser lo más sincera posible. Supuso que debía tener sus motivos. Su frente se frunció al notar como Liam se acercaba cada vez más a su rostro.
No supo en cómo había quedado aprisionada en el sofá. La tomó por sorpresa y la cercanía la ofuscaba. No era incómodo, más bien extraño. Sus caras nunca habían estado tan cerca.
—Debo irme —anunció tímida, removiéndose —. Gracias por... esto.
—No hay de que —Liam se acomodó en su puesto, con la mirada gacha—. Gracias por venir.
Después de darle un corto abrazo, Mikasa salió de la casa.
Liam soltó un largo suspiró y se recostó quitando sus lentes y colocando su brazo sobre sus ojos.
"No debí ser tan impulsivo"
(***)
La semana de Mikasa no siguió de la mejor forma, sobre todo por culpa de sus compañeros de trabajo. Aunque ella fuese la jefa de turno, no permitió que la trataran como tal, solo como la Mikasa de siempre. Pero ahora se arrepentía.
—Mikasa, tu novio vino a buscarte.
—No es mi novio —rezongó.
Todos los días era más recurrente que la molestaran con lo mismo. Cada que Levi se acercaba al restaurante, todos comenzaban a lanzarle miradas cómplices y traviesas. Cosa que la incomodaba e irritaba. No le gustaba que sacaran conclusiones de la nada, además, ese mal entendido podría ser desagradable para Levi.
Ese día no fue la excepción. Había pasado todo el día pensativa debido a la propuesta de Furukawa. Tenía muchas dudas, quería aceptar pero al mismo tiempo no. Pero como nadie sabía de su dilema interno, imaginaban que estaba pensando en Levi aka "su supuesto novio".
Terminaba de organizar algunas cosas cuando sus compañeros comenzaron a reunirse en la ventana. Simplemente rodó sus ojos, eso era una clara señal de que Levi había llegado por ella.
Ya no era como antes, solo la acompañaba hasta la estación del metro. Al mudarse no podía ir hasta su pieza.
Aún se sentía rara por la propuesta y el hecho de que sus compañeros la molestasen, no era la mejor combinación. Su humor iba cayendo cada vez más.
Tomó su bolso y salió del establecimiento seguida de las miradas divertidas de sus acompañantes.
Ya era suficiente, terminaría con eso.
Levi enarcó una de sus cejas al verla salir decaída del lugar. Algo no estaba bien con ella. Intentó saludarla pero ella ya se le había adelantado tomando la palabra primero.
—Levi, no creo que sea necesario que sigas viniendo por mí —él no dijo nada, simplemente ladeó su cabeza—. No es por nada personal, solo... ¿no crees que ya estoy grande para estas cosas? Aún así, agradezco por todas las veces que te molestaste en hacerlo —hizo un ademán de despedida—. Ten buena noche.
Antes de que pudiera girarse y seguir su camino, Levi sujetó su brazo.
—¿Estás bien? —fue lo único que preguntó.
—Yo, sí, ¿por qué no lo estaría? —tartamudeó—. Tan solo, debo irme.
—No, no lo estás.
Mikasa arrugó su ceño, frustrada. Odiaba que la leyera tan bien. Ya era la segunda vez que lo hacía.
—¿Podrías dejarlo pasar, Levi? —soltó cansina.
El agarre de Levi no era fuerte así que pudo liberarse fácilmente. Antes de caminar en dirección contraria, le dedico una última mirada.
Gruñó cuando escuchó sus pasos tras los suyos.
Un par de calles más adelante, se volteó para confrontarlo.
—¿Acaso no entendiste lo que dije? —su paciencia estaba a punto de desvanecerse—. No es necesario que hagas esto. Déjame sola.
Levi abrió sus ojos de par en par unos segundos antes de volver a su expresión indiferente de siempre.
—Sé que no estás bien, Mikasa. No puedo dejarte sola.
La joven sintió sus ojos humedecerse. ¿Por qué insistía tanto?
—¿Podrías...?
—No me iré hasta que me expliques el porqué.
—Ya te dije que puedo caminar sola.
—¿Por qué lo dices justo ahora? Antes no parecías quejarte.
Mikasa calló, bajando su cabeza. Quería a Levi, pero en esos momentos necesitaba estar en su habitación y pensar mientras abrazaba a su peluche. Su astucia en ese momento se le hacía exasperante.
—En el trabajo piensan que somos pareja —lo mejor era ser sincera, así sería más fácil que la dejase ir—. Por más que trato de aclararlo no me creen. Pensé que esto sería lo mejor, no quiero mal entendidos.
Levi entrecerró sus ojos al sentir una extraña punzada en su corazón.
—¿Tanto te desagrada esa idea?
Mikasa ensanchó sus ojos.
—¿Qué?
Levi se acercó más a ella, cortando la distancia que los separaba.
—Porque a mí no —guardó sus manos dentro su abrigo—. Debido a que me gustas, Mikasa.
(***)
Perpleja, así se encontraba Mikasa. Levi, el chico con el que en un principio tuvo tantos inconvenientes pero a la vez con el que formó inconscientemente un fuerte lazo con el pasar del tiempo, acababa de declararle sus sentimientos.
—¿Q-Qué estás diciendo? ¿Acaso has enloquecido? —balbuceó. Aún se encontraba pasmada.
—Tal vez —suspiró—. Me preocupo cuando estás triste, quiero animarte cuando estás decaída y siento una calidez en mi corazón cuando sonríes. ¿Qué acaso no es obvio lo mucho que me gustas, mocosa tonta?
Mikasa no podía creer lo que oía. Muchas cosas le habían pasado últimamente pero esta fue la que rebasó el vaso.
—Levi, yo... no sé qué decir. Esto fue tan repentino. ¿De verdad tú...?
Él no pronunció nada, sencillamente acarició el cabello de la joven y se fue.
(***)
Al llegar a su habitación, Mikasa se dejó caer boca abajo sobre su cama, enterrando su rostro en la mullida almohada.
"Que semana" pensó.
"—¿Qué acaso no es obvio lo mucho que me gustas, mocosa tonta?"
Sacudió su cabeza mientras su peluche ahogaba sus frustrados alaridos.
—¿Por qué ahora, Levi? ¿Por qué? —se dijo a sí misma.
Se sentía tan agobiada, tenía cosas que pensar, pero su cerebro no parecía querer colaborar.
Golpeó el colchón con fuerza cuando su celular sonó.
—¿Sí? —persuadió impaciente, sin siquiera ver el nombre.
—Tómate el tiempo que quieras.
Se sentó rápidamente al escuchar esa voz.
—¿L-levi?
—Decidí irme porque noté que en verdad no querías estar más ahí. No te preocupes, entiendo.
—Levi —habló antes de que él colgase—. Quiero que sepas, que no te he rechazado. Tan solo...
—Tranquila, lo sé. No te obligaré ni mucho menos te presionare. Esperaré pacientemente.
Después de eso, colgó.
Mikasa se quedó observando la pantalla apagada unos segundos antes de presionar celular contra su pecho.
—No sabes cuánto te lo agradezco, Levi.
(***)
Dato curioso: Levi y Liam solo han tenido una novia en toda su vida y fue en secundaria. Liam terminó la relación de buena manera, mas con Levi fue lo contrario. Por ello, este último suele tener inseguridades cuando le gusta alguien (En este caso, Mikasa)
Bueeh, primero que nada, me di cuenta que la razón por la cual no podían comentar por párrafos antes era porque la app me odia y no se le daba la regalada gana, pero en el computador si se puede. Así que no tengo más opción que actualizar por aquí.
Segundo, actualice hoy porque muy probablemente mañana (que era el día de la actualización) no use el computador. Mejor temprano que nunca *guiño*
Tercero, ¡Santa cachucha! Levi dijo la frase.
Cuarto, no crean que soy flash escribiendo. Actualizo temprano y seguido porque los caps ya están en su gran mayoría listos.
¿Qué les pareció el cap?
Espero les haya gustado y lo hayan disfrutado.
Nos vemos en el próximo capitulo.
Las quiere con todo su ser.
Val *-*
