Capitulo VIII
– ¿Qué estás buscando? -susurró, manteniéndola a centímetros de su rostro. Las mejillas de Blue se incendiaron. Vergüenza era lo que sentía al haber sido descubierta contemplándole, igualmente estaba confundida de tenerlo tan cerca y en esa actitud retadora. – Creí que no respirabas -se disculpó, nerviosa-. Me asusté y quería comprobar si estabas bien -explicó mientras apoyaba las manos en la tierra, a ambos lados del cuerpo de Green, para sujetarse y no caer sobre él. Los destellos afilados del sol filtrándose entre los árboles incendiaron a ráfagas el cabello castaño de Blue.
Nunca la había visto tan hermosa, ni tan sorprendida, ni tan a su merced. Y pensó que sería fácil atraerla hasta rozarle los labios. Sujetarla por la nuca para fundirle la boca con la suya. Dejarse llevar sería fácil. Demasiado fácil, demasiado peligroso. – No vuelvas a acercarte de este modo -ordenó, tratando de aislarse de su suave olor a moras. Pretendiendo no respirar de su cálido y apresurado aliento. Blue agarró la mano para apartarla de su nuca. Él tensó los músculos y la sujetó con más fuerza, amenazando con aproximarla más a él si volvía a moverse. Le estaba pidiendo que no se le acercara, pero en el fondo le gustaba sentir el hormigueo que le suscitaba olería y escucharla respirar. – Sólo quería comprobar que no te ocurría nada-insistió, nerviosa. – No vuelvas a hacerlo -susurró él, devorándola con los ojos mientras sentía que perdía la voluntad. Iba a ceder. Iba a atraerla hasta él, iba a besarla, iba acometer una locura… Maldijo en silencio la ingenua osadía de Blue que le había agitado los instintos, y a él mismo, que se complacía en martirizarse con ello.
Cerró los ojos, inspirando con fuerza mientras la soltaba. Pero a Blue le costó reaccionar. Sin la presión que la inmovilizaba desde la nuca, se separó apenas unos centímetros y se quedó observando el rostro tenso de Green. Él abrió los ojos y la miró en silencio. Ella pudo ver que no contenían la furia de otros enfados ni la amenaza de sumergirla en el infierno. La mirada de Green era tensa pero vacilante, arrogante pero insegura. Y Blue se la mantuvo hasta que el calor de sus mejillas amenazó con convertirla en cenizas. Suspiró sobre su torso inmóvil y se hizo a un lado, cuidando de no rozarle al retirarse.
Green volvió a cerrar los ojos para contener la cordura. Así de confundido se sentía; así de alterados tenía el cuerpo y el pensamiento. Cuando Blue estuvo lejos, él se puso en pie, despacio, agarro su chaqueta del suelo.
-Siempre que trato de entablar una conversación normal terminamos discutiendo… – No busques explicaciones complicadas -respondió Green, sin querer mirarla-. Los dos sabemos cuáles son mis motivos -«y en parte la atracción que estaba desarrollando», se dijo.
Blue levantó su celular del suelo. Se sentía demasiado confundida, incapaz de explicarse qué acababa de ocurrir en el interior de Green. Sólo sabía que, una vez más, él intentaba hacerla sentirse culpable. – Solo quiero saber si es posible llevarnos bien- agrego. Green se acercó a ella con paso lento y la mirada fija en los confundidos ojos azules. – Deja de analizarme -dijo cuándo se detuvo a su lado-. Tú y yo sabemos de dónde nacen nuestras diferencias, por eso conocemos el modo de evitarlas. ¿Quieres que sigamos como hasta ahora? – Por supuesto -respondió ella, alzando la barbilla-. No me gusta discutir. Green reparó en que se estaba dejando gobernar por el calor que le bullía en la sangre. Abrir los ojos y verla inclinada sobre su cuerpo, respirando cerca de sus labios, le había despertado los instintos, le había alterado la razón. No podía deshacer lo hecho, ni lo dicho, ni lo sentido… pero aún podía dar marcha atrás y fingir que sólo había estado bromeando. – A mí tampoco -dijo, con una fascinante sonrisa-. De todos modos, la advertencia de que no vuelvas a acercarte a mí de ese modo no tiene nada que ver con nuestro problema -aseguró-. Tú eres una mujer y yo un hombre.
Blue abrió la boca, sorprendida. Quiso responder, pero el ánimo se le fue incendiando y las palabras se le amontonaron en la mente. Alzó los brazos con una rabiosa impotencia.
– Confío en que no te enfades por esto -musitó, midiéndole la furia en la intensidad del azul de sus ojos-. No he querido ofenderte. – ¿Y dónde podría encontrar motivos para ofenderme? -dijo con ironía. Sentía que Green estaba jugando con ella, y que, de nuevo, lo hacía sin explicarle ninguna de las normas. Blue lo observó en silencio, esperando que quisiera explicarse
– Aún tenemos algunas horas de luz y muchas cosas que debemos ver -sonrió como si aún les esperara lo mejor del paseo-. Espero que te quede espacio para más fotografías. Blue se sonrojo había sido descubierta. Lo vio montar a la criatura naranja y le tendió una ball- sube en él y sígueme o si quieres puedes regresar a casa-.
Decidió no preguntar sóbrelo que acababa de ocurrir. Al fin y al cabo, sólo sería otra delas reacciones que no llegaría a comprender de él.
Continuara.
Lamento haber dejado la historia tirada, pero como no había comentarios no sabía si alguien leía o no, no sabía si esto estaba funcionando o no. "Guest" gracias por comentar y recordarme que había prometido terminarla. Nos leemos en el siguiente cap.
