—¿Oh? Mikasa, hacía mucho que no nos llamabas.

—Mamá, quiero hablar contigo —su voz sonaba decaída.

—¿Qué sucede, mi amor? —cuestionó con su característico tono maternal, en su idioma natal.

Mikasa se arrinconó más al sofá y cubrió todo su cuerpo con una cobija. Le contó cómo se sentía al respecto con todo; su responsabilidad actual y la propuesta de Furukawa. Pensó que omitir la confesión de Levi era lo mejor, su madre solía exagerar en ese aspecto e indirectamente podría presionarla. Quería tomarse su tiempo, tal como Levi había dicho.

—Mika, si no te sientes capaz...

—No quiero renunciar, mamá —interrumpió, suavemente—. Tan solo, me siento algo cansada.

—No me refería a eso, querida —calmó—. Trataba de decir que te tomaras un tiempo de esto.

—¿Un tiempo?

—Sí. Tu mente necesita relajarse y estando allá puede que tu estrés aumente. ¿Te gustaría venir unos días al pueblo?

Mikasa sorbó su nariz y dirigió su mirada al techo.

—¿Puedo? ¿Y la universidad?

—Nada que una excusa médica no solucione. Espera un momento, te pasaré a papá.

Mikasa sonrió de lado al escuchar el "Cariño, acércate rápido" de su madre. Extrañaba mucho a su familia.

—¡Hey! Pero si es mi bebé, Mika-Mika.

—Hola, papá —saludó, de un mejor humor.

(***)

—D-Disculpa, Levi.

El chico despegó su vista de su computadora y giró al sentir toques tímidos sobre su hombro. Enarcó una de sus cejas al ver quién era la persona que lo llamaba.

—Oh, vómitos locos.

Sasha realizó un mohín dejando caer sus brazos pesadamente en los costados de su cuerpo. No podía creer que aún no superara ese suceso de antaño.

—¿Qué se te ofrece? —preguntó removiendo sus auriculares y cerrando su portátil —. Estoy algo ocupado.

—¿Ah? ¿Tesis? —él asintió— No te quito mucho tiempo, solo quería preguntarte si has visto a Liam en alguna parte.

Levi intentó hacer memoria.

—Creo que lo vi en la biblioteca.

Gruñó internamente al recordar que trató de saludarlo y él hizo caso omiso. Aunque le pareció curioso verlo tan agitado.

—Gracias —musitó sonriente—. Puede que él sepa dónde se encuentre Mikasa. Muchas gra...

De repente, todos sus sentidos se activaron.

—Espera, ¿a qué te refieres? —la detuvo— ¿dónde está Mikasa?

—¿No lo sabes? —negó—. No ha venido a la universidad y no contesta mis llamadas. Estoy algo preocupada.

—¿No has ido a casa?

—Fue lo primero que hice y las luces se encontraban apagadas.

"Mocosa tonta, ¿por qué siempre desapareces sin decirle nada a nadie?"

Acto seguido, Levi se levantó rápidamente de su asiento, guardó sus cosas y tomó su mochila.

—Gracias por el dato, Sasha.

La joven alzó sus cejas, sorprendida, al notar su actitud.

—Yo... ¿de nada? —murmuró observando cómo se alejaba cada vez más—. Qué raro, me llamó por mi nombre.

(***)

*El número que está marcando se encuentra apagado. Por favor, deje un mensaje después del ton...*

—Tch —bufó colgando bruscamente su celular— ¿dónde mierda estás, Mikasa?

Caminaba desganado por el parque enviándole centenares de mensajes a la chica a pesar que estos no fueran respondidos. Su búsqueda no tuvo resultado, fue a su trabajo y notificaron que pidió unos días de descanso y tal como dijo Sasha, su pieza tenía las luces apagada. Se tomó la molestia de sentarse un tiempo ahí pero ella nunca llegó.

Sobó sus sienes al imaginar la reprimenda que le daría su padre el día siguiente por faltar al trabajo e ignorar sus llamadas.

Era tarde y el parque estaba solo, a excepción de él y una persona sentada en uno de los bancos. No le dio mucha importancia. Volteaba para dirigirse a su apartamento cuando un escuchó un: "Puede que mañana me vaya, mamá. Sí, está bien"

—¿Mikasa?

La persona no contestó, pero pudo notar como se tensaba y guardaba rápidamente su celular.

—¿Eres tú, verdad?

—No.

Negó lentamente su cabeza, acercándose más y acuclillándose frente a ella.

—Basta de juegos, Mikasa. Deja de desaparecer así como así —recriminó, apoyando sus manos sobre la banca, a cada lado del cuerpo de la joven—. Nos preocupas a todos.

—No estoy jugando, Levi —bajó su mirada—. Y esta vez te pido por favor que me dejes sola.

—¿Por qué siempre quieres alejar a las personas cuando no estas bien? Ya te lo dije antes, no puedo dejarte sola —quitó la gran capucha que cubría parte de su rostro—. ¿Qué es lo que sucede?

Mikasa se dejó caer en el espaldar de la banca antes de hablar.

Mientras le contaba todo a Levi, jugaba con sus dedos. Acto que solía hacer cuando se sentía nerviosa.

—¿Es decir que renunciaras a todo lo que has hecho hasta ahora? —enarcó una de sus cejas.

—No, no. Solo quiero tener un descanso de todo esto —aclaró—. La propuesta de sensei fue como un balde de agua fría. Además de ser una gran oportunidad, me di cuenta de que ya estoy creciendo, que todo lo que he hecho ahora es solo el comienzo de todo... y me asusté. El futuro me asustó. Aún le temo. Por eso, quiero ir a mi pueblo natal un tiempo, para relajarme. Mamá dice que es lo mejor y pienso igual.

Levi se levantó de su posición y adentró sus manos en los bolsillos de su chaqueta.

—Estás huyendo.

—¿Qué?—Mikasa abrió sus ojos de par en par, atónita.

—Si en verdad quisieras relajarte, nos hubieras dicho a todos como te sentías. Entenderíamos tu situación y te daríamos tu espacio. Pero por el contrario, escapaste y evitaste la realidad. Para mí, eso es huir como un cobarde.

Mikasa entrecerró sus ojos y apretó sus puños. ¿Quién se creía para hablarle de esa manera?

—¿Tú qué sabes? Hablas como si...

—¿Cómo si fuera mi situación? Sí, porque pasé por algo similar —sacó sus manos de los bolsillos y los ubicó sobre los hombros de la joven—. No creas que todo lo que te digo es por mero capricho o para creerme un sabio. Una vez te dije que te entendía y es verdad, porque tú y yo somos similares. Es normal tener esta crisis, hasta yo la tuve. Mikasa, no puedo decirte que todo esto será fácil porque no, la vida real no es así.

Mikasa, lentamente, sintió sus ojos humedecerse.

—Levi...

—Si quieres ir con tus padres, bien, hazlo. Pero porque lo necesitas, no para olvidar lo que gira a tu alrededor —afianzó el agarre—. La Mikasa que conocí y de la que me enamoré es fuerte, capaz de manejar lo que sea. Confío que esa misma Mikasa, saldrá de esta situación.

A continuación, la aprisionó en sus brazos, ubicando se cabeza sobre su abdomen. Al estar sentada, no podía alcanzar su pecho o su hombro. Ella, pasivamente, rodeó su cintura a la vez que varias lágrimas traviesas se escapaban de sus ojos.

—Yo... Gracias, Levi —susurró luego de un largo tiempo.

(***)

"—Llama a Liam y a los demás. Deben estar preocupados."

Encendió y apagó su celular reiteradas veces. Estaba dudosa, quería dar alguna señal de su paradero a sus amigos, mas le parecía poco respetuoso no darles la cara.

Suspiró y marcó el primer número que se vino a su mente.

"Confío que esa misma Mikasa, saldrá de esta situación"

—¿Hola? ¿Mika?

—Mamá, ya tomé una decisión.

(***)

El día siguiente se levantó temprano, tomó una larga ducha y se preparó para ir a clases. Habló con la representante de su beca, disculpándose por su ausencia. Esta dijo que no se preocupara, reiterando que la salud de los estudiantes era prioridad antes de todo.

Llegó al campus algo tardé, sin embargo, le pareció perfecto al visualizar a Liam y Sasha en el fondo. Se acercó a ellos a paso lento. Ambos se encontraban sentados sobre el césped con la mirada pérdida, supuso que debían estar preocupados por ella, lo que la hizo sentir aún más culpable.

—Chicos —siseó de espaldas a ellos.

Ahogó un grito al sentir como Liam la abrazaba y como Sasha le propinaba un sape en la frente antes de rodearla con sus brazos.

—Sasha, idiota, me dolió —reclamó, luego de que se separaron.

—Esa era la idea. Estuvimos preocupados por ti y tú no contestas ni las llamadas.

La castaña tomó sus mejillas y las apretó fuertemente. Sabía que su mejor amiga odiaba eso.

—Ya detente, Sasha. La lastimas.

Luego de que la soltara, Mikasa tomó asiento entre ellos, masajeando la zona afectada, tratando de amortiguar el dolor. Si no estuviera en esta situación, ya hubiera empujado a Sasha.

—Tranquilo, Liam, merezco esto. Los asuste y bueno, es lo mínimo que debo recibir.

—¿Dónde estuviste todo este tiempo? —Curioseó Sasha—. ¿Pasó algo grave?

Ella negó.

—Me sentía indispuesta debido a algo que se me presentó. Ahora me siento mejor y decidí venir. De nuevo, perdón por preocuparlos.

—No te agobies, no estamos enojados contigo —Liam le brindó una dulce sonrisa—. Tan solo un poco decepcionados, es todo.

—Y tienen todo el derecho.

—Cuando te sientas capaz, cuéntanos más a fondo lo que te ocurría —comentó Sasha mientras sacaba una barra de chocolate de su bolso—. Tal vez, podamos ayudarte. Recuerda que estaremos aquí para ti, siempre.

Mikasa asintió.

—Oh, casi lo olvido, les traje estos.

Removió el bolso de su hombro y sacó unos cuantos caramelos. Liam la observó incrédulo.

—Entonces no mentías cuando dijiste que tus disculpas incluyen dulces baratos.

Mikasa sacó su lengua, burlona, para después extender sus manos dando acceso a que agarraran algunos.

—Ahora que el trío maravilla volvió —Sasha tomó la mitad de los caramelos—, les tengo que contar algo raro que soñé...

Mikasa se puso cómoda en su lugar y Liam se acostó colocando sus brazos tras su cabeza.

Las anécdotas de Sasha solían ser largas, aunque divertidas de todas formas.

(***)

—Gracias por venir, Dot Pixis.

—No hay problema, Mikasa —sorbió un poco de su taza antes de continuar—. ¿A qué se debe tu llamado, pequeña?

—Un consejo y para una propuesta también.

El hombre la observó a la expectativa.

—Te escucho.

—Como usted sabe, nuestro trato se tuvo que cancelar debido a la salud de Furukawa sensei —él asintió—. Hace unos días atrás, él me propuso seguir con su legado, es decir, que yo sería su próxima sucesora. ¿Qué piensa usted?

—¿Ya tienes alguna decisión tomada respecto a ello?

—Sí —respondió con toda seguridad.

—Bueno, evidentemente sería un logro para alguien tan joven como tú. Aunque al mismo tiempo, algo difícil ¿sabes?

—Soy consciente de ello. Mi decisión es aceptar, pero no ahora. Primero terminaré los semestres que me quedan ya que aún hay detalles que debo aprender.

—Me gusta que sigas el legado de mi amigo, pero, ¿desistes de tener tu propio lugar?

—Ahí es a donde quiero llegar. Pienso que este restaurante debería tener una sucursal con una temática más juvenil ¿Me entiende? Esta es demasiado tradicional, donde usualmente viene en mayor cantidad, personas mayores. La zona juvenil cerca del centro sería perfecta. En esta sede se colocarían algunos platillos de acá pero abundaran más los que he creado hasta ahora.

—¿Acaso tu idea es...?

—Sí, mezclar lo tradicional con lo actual. No hay que olvidar las raíces pero tampoco quedarse estancado en el pasado. Y en esa sucursal yo tendré mayor presencia. Sin olvidar esta, claro.

—En resumen, ¿quieres expandir el negocio de mi amigo usando tu temática?

—Exacto.

—Interesante. Asumo que me llamaste para que te ayudara con eso.

—Es usted muy inteligente. Al ser amigo íntimo de sensei y alguien importante en el mundo de los restaurantes, además de que traería renombre, sería más fácil. Obviamente, esto será un poco a futuro. Pero, ¿qué dice?

Luego de estar unos minutos analizando la propuesta, Pixis levantó su cabeza con una sonrisa.

—Cuenta conmigo, pequeña.

Mikasa apretó sus puños bajo la mesa, tratando de calmar su emoción.

—En la tarde visitaré a Furukawa y le contaré todo esto. Es poco probable que se niegue porque te estima, pero aún así hay que notificar —Pixis se levantó—. Trata de ir pensando en el diseño del restaurante y el menú. Hazme saber al respecto. Tienes pocos semestres y este proyecto está cada vez más cerca.

—Créame que lo tengo en mente. Vamos, lo acompaño a la puerta.

Él agradeció su cordialidad y tomó sus cosas. Antes de salir, se giró.

—Ah, por cierto, Mikasa —ella levantó sus cejas, esperando que continuara—. Escuché que no viniste unos días y dejaste a Lin a cargo porque estabas enferma. ¿Ya te encuentras mejor?

—¡Oh! Sí, sí. Solo debía descansar un poco, no era algo grave —dijo, jugando con sus dedos.

—Te sintió bien ese descanso —ella lo miró confundida—. Te ves más calmada y a la vez determinada. Sin nombrar el descanso, ¿hubo otro detonante que logró esto en ti?

—Bueno... Hablé con mis padres y prometieron que me apoyarían en todo, también mis amigos y...

"— La Mikasa que conocí y de la que me enamoré es fuerte, capaz de manejar lo que sea."

—Levi —murmuró.

—¿Quién? No oí bi... —Pixis ladeó su cabeza, confundido—. Oye, pequeña, ¿qué pasa? ¿Por qué tu cara está tan roja?

(***)

Levi caminaba a paso ágil en dirección al parque. Era de noche y la temperatura era cada vez más baja, pero no importaba, la situación lo meritaba.

Se apresuró aún más cuando la divisó cerca de la fuente que adornaba el centro del lugar.

Hey, Levi

¿Podrías ir al parque a las 8:30pm?

—Mikasa —la llamó, tratando se tener su atención. Ella giró y lo recibió con una sonrisa ladina—. ¿Sucede algo?

—No, tranquilo. Tan solo, quería anunciarte que ya tomé una decisión y bueno, creí que en persona sería mejor.

Él encogió sus hombros.

—Te escucho.

—Me quedaré —su corazón empezó a latir cuando notó los ojos de Levi brillar—. Tus palabras, me ayudaron. Gracias.

—Yo... no hay de que —musitó, repitiendo el gesto.

Decidieron dar una caminata por el lugar. Hacía frío, pero el parque lucía hermoso gracias a la luz de la luna y las estrellas, como de igual forma, por el sonido de las risas de los niños que se encontraban cerca.

—¿Sabes algo, Levi? —el recién nombrado se detuvo a verla, quedando frente a frente—. Cuando hablé con Pixis y este aprobó mi idea, sentí que debía decirte a ti primero. Por mi mente pasaron frases como "ah, debo ir a contarle esto a Levi rápido" o "ya quiero ver a Levi para hablarle al respecto".

Levi se mantenía en silencio, observándola curiosamente.

—Levi —él levantó sus cejas, esperando que continuara. Mikasa se balanceó en su lugar, tímida—, acepto tus sentimientos.

Él se mantuvo sin decir palabra alguna, sin embargo, bajó su mirada tratando de ocultar su sonrisa avergonzada y mejillas sonrojadas. Mikasa lo miró con ternura.

—Supiste que hacer y decir cuando más lo necesité de una manera tan sincera, que... de verdad, me ayudó. Sin olvidar que, me siento cómoda cada vez que estás cerca de mí.

Luego, sujetó sus manos con las suyas y lo acercó más a su cuerpo.

—Quiero que permanezcas a mi lado. De igual forma, puedes llamarme como quieras. No importa, me gusta. Mocosa está bien, Mikasa está bi...

Los labios de Levi sobre su frente interrumpieron sus palabras. Soltó inconscientemente una risita tímida al sentirlos después dando un piquito sobre su nariz y mejillas.

De un momento a otro, soltó la unión de sus manos y las dirigió a las mejillas ajenas. Donde poco a poco, fue acercando su rostro más al suyo.

Levi se dejó llevar, rodeando la cintura de la chica con sus brazos mientras disfrutaba el cálido beso que ella misma le estaba dando. Movía sus labios, lentamente, disfrutando el momento. Brindo suaves caricias sobre la espalda de Mikasa, tratando de calmarla. Sus nervios eran palpables, era evidente que no tenía mucha experiencia sobre estos casos.

En el momento en que se separaron, juntaron sus frentes y se sonrieron el uno al otro.

(***)

Se sentía feliz, pleno y feliz. La chica que tanto le gustaba le correspondió, era una sensación agradable y bonita. Se sentía bien. Sin embargo, aún no podía llegar a sentirse completo. En aquella ecuación, Liam aún hacía parte y le preocupaba como reaccionaria si se enterase que él y Mikasa estaban juntos. Si con tan solo decirle que tenía sentimientos por ella se distanciaron, no se imaginaba que podría pasar ahora.

Se apoyó más en el barandal de su balcón y cerró sus ojos sintiendo el frío viento sobre su rostro. Los abrió abruptamente al sentir unos brazos rodear su cintura desde atrás.

—Me asustaste —ubicó sus manos sobre las de ella.

—Lo siento —dijo Mikasa apoyando su mentón sobre su hombro—. Estabas tan distraído que no me escuchaste cuando te avisé que el té estaba listo, tampoco cuando Bobby te ladró. ¿Qué te agobia?

Exhaló antes de girarse y entrelazar sus manos con las de Mikasa.

—Mikasa, siempre he sido sincero contigo sobre todo con lo que sentía por ti. No tengo claro si aún no lo sabes, pero alguien además de mí, siente algo por ti.

—¿A qué te refier...?

—Solo... habla con Liam. Él y yo hemos estado sin hablar un tiempo debido a que ambos tenemos sentimientos por ti.

Levi sintió como Mikasa se tensionaba bajo su toque.

—Si quieres un tiempo para pensar esto mejor sabes que yo...

Calló en el momento en que Mikasa colocó sus brazos tras su cuello, abrazándolo.

—No, no—interrumpió evitando un mal entendido—. Tan solo no me esperaba que me dijeras eso. Recuerda que yo te elegí a ti, así que no dudes de lo que siento.

Su cuerpo se relajó al escuchar aquellas palabras y levantó sus brazos para corresponder el abrazo.

—Hablaré con él pronto y tú también lo harás. Para que no haya más inconvenientes, lo haré yo primero, luego seguirás tú.

Él asintió.

Se dejó guiar por Mikasa cuando esta comenzó a tironear de su brazo para dirigirlo a la cocina.

Tal vez un buen té podría calmarlo.

(***)

waaaa, me gustó mucho como me quedo este capítulo. En especial la escena de romance. Espero que a ustedes también les haya gustado.

Casi que no público hoy porque estaba ocupada con otra cosa ¡Pero si se pudo!

Espero que hayan disfrutado el capítulo y que estén conmigo hasta el final del fanfic.

Las quiere de aquí a la luna

Val *-*