Mikasa sonrió en el momento que cumplió su cometido, golpear a Sasha con una de las patatas que estaban en la mesa. La joven sintió satisfacción al oír a su amiga quejarse.

—¿Por qué no me dijiste que salías con alguien? —recriminó—. Eres de lo peor.

—¿Disculpa? —el rostro de Sasha era desconcertado—. Tú fuiste quien se fue por días sin dejar rastro. Ymir y Petra ya incluso lo conocen.

Las recién nombradas asintieron a la vez que Mikasa realizaba una mueca.

Las cuatro chicas se encontraban en la casa de Sasha disfrutando una pacífica pijamada aprovechando el viaje de negocios del padre de la misma. Ymir había traído un par de six packs de cerveza mientras que petra varios paquetes de Snacks.

Luego de un par de películas, tragos y música, las preguntas comprometedoras comenzaron a salir a la luz. Petra se apenaba cada que Ymir soltaba alguna anécdota sexual que involucrara a su novia. Era obvio que lo hacía a propósito.

—¿Y cómo es? —curioseó tomando una lata llena del refrigerador.

—Es inteligente y caballeroso. Tal vez lleguemos a algo serio.

—No está mal, pero insisto que su cabeza parece la de un caballo —comentó Ymir. Petra la miró mal, negando lentamente—. No me mires así, sabes que es verdad. ¿Cómo alguien puede tener la cara tan alargada?

—Como sea. Mikasa —la recién nombrada realizó un ademán, indicando que prosiguiera—, ¿Y tú? ¿No tienes algún pretendiente?

Ymir y Sasha se propinaron miradas cómplices al notar como las mejillas de Mikasa se sonrojaban. Petra la observaba a la expectativa.

—Bueno... algo así —siseó tímida jugando con su lata de cerveza—. Alguien se me confesó hace poco y le correspondí.

—¿Quién? —preguntaron las tres al unísono.

Mikasa dudó en responder, pero eran sus amigas y todas contaron algún secreto. No podía quedarse atrás, no sería justo.

—Levi, fue Levi.

Las tres chicas se miraron unas a otras, desconcertadas.

—¿L-Levi? —Ymir parecía perpleja—. ¿El enano mayor? —Mikasa asintió— ¿El sensible que me odia? —volvió a asentir—. Esto, no lo veía venir...

Todas se sobresaltaron al escuchar un objeto caer ruidosamente al suelo.

—L-lo siento —balbuceó Petra, recogiendo el recipiente lleno de bocadillos.

—¿Sucede algo, Petra? —preguntó Mikasa, preocupada.

—No, yo, bueno, acabo de recordar que debo llamar a una compañera para algo importante —acto seguido, se levantó rápidamente de su cojín—. Vuelvo en un minuto.

—Yo la acompaño —anunció Ymir, segundos después que la muchacha saliera por la puerta.

(***)

—¿No pudiste ser más evidente?

Petra desvió su mirada, apenada.

—Perdón por el desastre —murmuró.

—Oye, créeme que también estoy sorprendida y en parte me siento mal por el pequeño Li —dirigió sus manos a cada lado de su cintura—. Pero si Mikasa eligió al amargado, por algo fue. ¿No deberías estar feliz?

—¿Cómo podría...? —sus labios formaron una "O".

—Eres obvia algunas veces. No me mientas, Ral. Sé que en el fondo sufrías porque a Liam le gustaba Mikasa.

Ymir ignoró el hecho de que la joven frunciera el ceño.

—Pero eso no significa que quería que esto terminara así. Si ella lo aceptaba, yo hubiera tratado de olvidarlo y...

—Dos años no se olvidan así como así, Petra. Aún no puedo creer que hayas aguantado tanto —suspiró—. Por ahora, regresemos. Mañana en la noche, bueno, asumo que tendremos que hacer otra salida, pero a un bar.

(***)

—Bien... —Sasha se acomodó un poco más cerca de su amiga—. Así que fue por eso que correspondiste a Levi.

—Sí.

—Esto fue inesperado. Sin embargo, en parte no me sorprende —Mikasa la miró curiosa—. En la pista de patinaje estaba muy sonriente contigo y cuando desapareciste, parecía muy inquieto. Como tu amiga, te apoyo. No soy quien para juzgar, pero...

—Liam —intervino—. Lo sé.

—¿Qué harás?

—Hablar con él, obviamente. Aunque, no se si pueda aguantarlo —mordió la parte interna de su mejilla izquierda.

Sasha la observó confundida.

—¿Acaso tienes miedo a dudar?

—¡No! Yo estoy segura de mis sentimientos respecto a Levi. Eso solo que —bajó un poco su voz— no me gusta ver a nadie triste y mucho menos si es por mi culpa.

Sasha dirigió una de sus manos a su hombro, compresiva. Sabía que no era algo fácil. Ni para ella, ni para Liam. Exhaló pesadamente al caer en cuenta que tendría que hablar con este último.

—Admito que antes de enterarme de esto, creí que tú y él serían pareja en el futuro —admitió Mikasa repentinamente.

Sasha, por su parte, le dio un leve golpe, con los ojos abiertos de par en par y las mejillas rojas de la vergüenza.

—¡¿Qué cosas dices?!

—¡Volvimos! —la voz de Ymir las sacó de sus cavilaciones.

(***)

Mikasa caminaba lentamente hacia la plaza luego de haber salido del trabajo. Liam le mensajeó indicando que estaría ahí en pocos minutos.

Se sentía nerviosa, nunca en su vida había rechazado a alguien. De hecho, Levi era su primer novio formal. Dudaba que un chico con el que anduvo una semana en octavo grado contara como pareja.

Sujetó fuertemente el haza de su bolso cuando divisó al chico sentado en una de las bancas. Se relajó antes de continuar, era mejor si todo acababa de una vez. Sin tantos rodeos.

—Llegaste —lo escuchó hablar.

—Sí —musitó, sentándose a su lado.

—Ten, traje estos. Hace frío —anunció, entregándole un pequeño vaso lleno de café.

Ella lo recibió agradecida y tomó un largo sorbo. Hizo un mohín al caer en cuenta que aquello no sería tan fácil. Se sentía inquieta y Liam pareció notarlo.

—¿Ocurre algo?

—Algo así —jugó con su vasito ya por la mitad—. Liam debo decirte algo importante y de verdad quiero ir al grano.

Él la observó confundido, esperando que continuara.

—Levi se me confesó hace unos días —giró su vista para ver sus ojos—, y yo lo acepté... hace poco.

Mikasa se hundió en su asiento al notar como su mirada se ensombrecía.

—¿Viniste solo a decirme eso? —inquirió— ¿por qué?

—Porque era necesario. Además, también me hablaron un poco de lo que sientes por mí —al no escuchar nada de su parte, continuó—. Me sorprendí un poco al saberlo ¿sabes? Antes por un momento creí algo similar.

—¿Qué? —ensanchó sus ojos.

—El día que salimos al parque de diversiones, en la rueda de la fortuna, cuando te vi tan tímido pensé "¿Acaso Liam se confesara?". Pero luego dijiste otra cosa completamente diferente y me recriminé por pensar algo así. Ya que creía que era obvio que tú solo me considerabas una amiga a la que apreciabas demasiado.

Liam se tensó al escuchar aquello.

—Quieres decir que si hubiera hablado en ese entonces...

—No lo sé —suspiró—. En ese momento, igual que ahora, no sabría que responderte. Sin embargo, se pudo haber intentado para comprobar si funcionaba.

A continuación, él se levantó de su lugar dejando su bebida a un lado. Caminó algunos pasos hasta crear cierta distancia, dándole la espalda.

—Con Levi, ¿cómo... pasó con Levi?

Mikasa se removió incomoda en su asiento antes de hablar.

—Sabes perfectamente que él y yo no tuvimos la mejor relación en un principio, pero después de ciertos acontecimientos, nos fuimos haciendo más cercanos —sonrío levemente—. Cada vez pasábamos más tiempo juntos y —encogió sus hombros— de ahí poco a poco surgieron los sentimientos.

Transcurrieron unos largos segundos en silencio. El único ruido que llenaba el lugar era el de las hojas meciéndose por el viento que soplaba.

—¿Ya es muy tarde para luchar, cierto? —preguntó agachado su cabeza.

—Sí —murmuró. Mikasa sintió su corazón romperse al oír su voz tan apagada. Y se sintió aún peor cuando este se giró y vio su nariz roja—. Lo siento.

—No —negó reiteradas veces con su cabeza—, no tienes por qué hacerlo. Corresponderme no era tu obligación. Ademas, Fui yo quien se tardó y no aprovechó la oportunidad que tuvo.

Mikasa se levantó, colocándose frente a él.

—Por favor, no te enojes con Levi.

—No, no tengo porqué. Ahora veo que él no hizo nada malo, el que actúo mal fui yo.

Mikasa dirigió un mechón travieso tras su oreja, el viento se estaba haciendo cada vez más fuerte.

—Mikasa —llamó Liam luego de un rato—. Aunque no sea conmigo... espero y seas feliz...

Ella lo abrazó luego de verlo sonreír tan ampliamente que incluso sus ojos se cerraron. ¿Cómo podía ser tan fuerte para hacer y decir algo como eso?

—Espero que esto no arruine nuestra amistad, Liam.

—Para nada —aseguró, separándose—. No me gustaría perderte, Ackerman tres.

Ella sonrió levemente, pensaba lo mismo.

—¿Vamos a casa juntos?

—No —continuó al notar su mirada extrañada—. Quiero decir que no iré aún. A pesar de que acepté que estas con alguien más, eso no quiere decir que me sienta bien. Necesito pensar un rato.

Mikasa asintió suavemente, entendía a lo que se refería. Lo mejor era darle su espacio, por ende se despidió de él y se dirigió a su pieza.

Por otra parte, Liam comenzó a dar una solitaria caminata por el lugar. Necesitaba despejar su mente. Exhaló al recordar las palabras de Mikasa, al final si fue un tonto. Si aquel día hubiese dicho lo que tenía pensado, él y Mikasa tal vez...

Sacudió su cabeza de un lado a otro, ya lo hecho, hecho estaba. No podía devolver el tiempo y confesarse, no debía castigarse recordándose lo mismo una y otra vez.

Igualmente, conocía a Levi como a la palma de su mano y era consciente que de una manera u otra, sus sentimientos a Mikasa si eran verdaderos. No podía creer como ambos pasaron de querer matarse el uno al otro, a esto. En definitiva, la vida daba mucha vueltas.

Levantó su vista al cielo: Comprendía lo que pasaba, entendía todo, incluso su error. Entonces, ¿por qué sentía sus ojos y nariz picar?

(***)

Levi se apoyó en la pared del ascensor, esperando llegar de una vez a su apartamento. Eran casi las ocho, tenía tiempo para darse una ducha, prepararse algo mínimamente comestible e ir a casa para hablar con Liam.

Mikasa le envió un mensaje minutos antes donde decía que ya había hablado con él y que todo salió mejor de lo que esperaba. Eso lo alivió un poco.

Al abrir la puerta, esperaba escuchar los ladridos de bienvenida de Bobby pero por el contrario lo recibió un control de vídeo juegos, que por suerte, alcanzó a tomar.

—¿Liam? —musitó sorprendido, luego de levantar la mirada.

—¿Juegas una ronda?

Su hermano estaba sentando en el sofá con su cachorro sobre las piernas. No ignoró que sobre la mesa se encontraba una caja de pizza de "Wings of freedom".

—Liam, me parece bien que estés aquí. Necesito hablar conti...

El sonido de los disparos que provenían del vídeo juego lo interrumpieron.

—Mira —Liam señaló la tele—. Si no vienes acá, te seguiré ganando.

Levi lo observó a él y luego al control. Confundido, se dejó caer en el sofá.

—¿Cómo entraste?

—¿Acaso olvidaste que mamá tiene una copia?

Se sintió incómodo las primeras tres rondas, pero mientras el tiempo pasaba, fue dejándose llevar por la emoción y su lado competitivo.

(***)

—Oye, Liam. Debemos hablar y es en serio. No podemos ignorar esto.

Después de varias partidas y piezas de pizza, Liam al ver la hora anunció que ya debía irse. Levi lo detuvo antes de que colocara un pie en el pasillo principal.

—No hay nada de qué hablar, todo está claro.

—Pero...

—Hablar con Mikasa primero fue lo mejor que pude haber hecho —dijo, apoyándose en el marco de la puerta—. Me siento mejor ahora.

Levi tenía curiosidad por preguntar sobre qué cosas hablaron, mas se mantuvo en silencio y dejó que su hermano continuara.

—Hay algo que no te expliqué y fue el porqué me separé de ti. Mikasa solo fue una parte de eso. La verdad fue —sus mejillas se sonrojaron— porque creía que eras mejor que yo. Es decir, creía que tu personalidad le gustaría más a Mikasa. Digo, suena algo contradictorio porque ella al principio me decía que eras un amargado gruñón. Y en parte no se equivocaba ¿eh? —Levi bufó y Liam reprimió una sonrisa—. Pero desde que me dijiste que ella te ayudó con tu muñeca y al verlos tan unidos en la pista de patinaje... pensé que podría pasar algo entre ustedes si seguían así. Por eso decidí declararme a Mikasa, pero como ves, no pude. Cuando me dijiste que tenías sentimientos por ella, exploté, por el hecho de que me sentía inseguro ante ti.

Desde niño, siempre admiré lo arriesgado que eras. Siempre decías (y dices) las cosas sin tapujos ni titubeos, siempre directo. Y lo que tanto admiraba, en la pizzería lo comencé a envidiar, porque tú no dudarías ni tendrías miedo en confesarte a Mikasa. Y no me equivoqué.

—Liam... —trató de decir algo.

—Está bien, lo entiendo. Tan solo te pido que la cuides.

Levi asintió, aún sorprendido. Su hermano estaba manejando la situación con mucha madurez.

No podía creer que las mismas inseguridades que lo agobiaban, Liam las tuviera también. Irónicamente, por lo mismo, la personalidad del otro. Él por su amabilidad y tacto, su hermano por su forma de actuar en las situaciones. Una risa nasal se le escapó al caer en cuenta de ello.

—¿Qué pasa? —Liam lo observó confuso.

—No, no es nada. Tan solo, no pensé que te sintieras así. Hubiera sido bueno que me hablaras de eso antes.

—Ese es mi defecto, no decir las cosas cuando debo —encogió sus hombros, recordando las palabras de Mikasa—. ¿Jugamos otra ronda mañana? Hay que desempatar.

—Sí —Levi le sonrió—. ¿En casa?

—En casa —aseguró, chocando sus puños con los de su hermano.

(***)

—Me reconforta que todo haya salido bien —comentó Mikasa.

Se encontraba junto a Levi, sentados en la mecedora colgante. Ella acariciaba el suave lomo de Bobby mientras que la cabeza de su novio se apoyaba en su hombro.

"Novio"

Arrugó su nariz, tímida, al recordar que Levi era su pareja y sonrió al recordar de igual forma como él, quien inicio el conflicto entre ambos, fue aquel que provocó que su relación se hiciera tan unida hasta llegar a este punto.

Él no dijo nada, solo realizó un sonido indicando que estaba de acuerdo. Mikasa giró su mirada y notó como sus ojeras eran más grandes.

—Levi, deberías descansar más —aconsejó—. Luces muy cansado.

—Culpa al supervisor de mi tesis —gruñó—. Que se jodan los malditos márgenes y tipos de letra.

—Ni aunque estés agotado dejas de insultar —dijo, aguantando una risita—. ¿Quieres que prepare algo para relajarte un poco?

Él negó.

—Mejor quédate aquí. Me relaja aún más que estés a mi lado. Eres cómoda.

Mikasa desvió su mirada al cachorrito, tratando que los mechones de su cabello cubrieran su sonrojo. Algo que le sorprendía y gustaba de Levi, era que decía cosas dulces sin darse cuenta, simplemente las dejaba salir como si fuera algo normal. Tampoco parecía que supiera el efecto que causaban en ella.

—Salgamos el fin de semana. Debes distraerte un rato. Y no acepto un no como respuesta.

—Sí, mamá —soltó sarcástico.

Ella solo rodó sus ojos, divertida, para después apoyar su cabeza sobre la suya.