Levi caminaba viendo de un lado a otro el lugar donde se encontraba. Hoy era el día en el cual tendría la charla con el padre de Mikasa. Esta había sido pospuesta debido a varios imprevistos como el trabajo del hombre y las innumerables salidas que tenía con la joven. Todo había marchado bien, exceptuando, claro está, la pequeña tensión que había entre el hombre y su persona.
En su mente se recitaba una y otra vez que una laguna no era el mejor lugar para tener una conversación con el padre de tu novia. De vez en cuando, observaba de reojo si el cuerpo de agua era profundo o no y si tendría posibilidades de salir de ahí nadando. Inclusive, disimuladamente, dejó a un lado las sillas plegables que llevaba consigo y arrojó una piedra para comprobarlo. Sin embargo, Greg lo notó.
—Es un lugar llano —comentó, entregándole una de las cañas de pescar que llevaba consigo—. Así que no te preocupes, si te caes saldrás vivo.
¨ ¿Cómo que si me caigo?¨ pensó, enarcando sus cejas.
—¿Has hecho esto alguna vez? —cuestionó el hombre, haciendo referencia a la pesca.
—Solía hacerlo de niño con mi papá y mi hermano —respondió, observando la herramienta—. No recuerdo mucho ahora.
Greg solo pronunció un corto "hmm" como respuesta y Levi no supo si eso era algo bueno o malo.
Ambos hombres tomaron asiento en las pequeñas sillas plegables y prepararon todo antes de lanzar las cañas. Levi celebró en sus adentros al ver que no había olvidado las tácticas de su padre.
Pasaron un buen rato en silencio, el más joven se sentía algo incómodo, al contrario de Greg que parecía estar bastante relajado y concentrado.
—Me agradas —soltó de repente. Levi giró a verlo, sorprendido, no se esperaba escuchar eso tan repentinamente—. Sí, sé que suena raro debido al trato esquivo que he tenido contigo últimamente, pero en realidad solo estaba analizándote. Llegué a la conclusión de que no eres tan mal chico.
Levi seguía petrificado por su revelación, no podía absorber del todo las palabras.
—Disculpe, no entiendo —titubeó, luego de volver a la realidad— ¿Cómo llego a esa conclusión?
—Bueno, usualmente en este tipo de situaciones se busca impresiona, ¿no? Las personas suelen fingir, hacen lo opuesto a lo que verdaderamente harían o dirían —se acomodó un poco mejor en su silla—. Pero me di cuenta que tú no. Tú mostrabas tu verdadera personalidad, me gusta.
Levi suspiró aliviado.
—Eso sí, tienes una boca sucia muchacho. Espero y ese "mocosa" con el que llamas a mi hija sea un "Amor mío" —Greg dibujó una sonrisa socarrona en su rostro al ver como Levi se tensaba y desviaba su mirada nervioso—. ¿Puedo preguntar el porqué?
—Ella y yo no tuvimos la mejor relación al principio, siéndole sincero —respondió, podía decirse que se sentía cada vez más cómodo—. Nos llevábamos mal y bueno, de ahí nació.
—Vaya sorpresa, Shiori y yo éramos igual —continuó al percibir la curiosidad en los ojos del joven—. Sí, verás...
Y así continuaron hablando. Después de aquella historia (bizarra mas interesante) Greg comenzó a preguntar sobre a qué se dedicaba y demás.
Levi al fin podía decir que quitó un peso de sus hombros.
(***)
El tiempo transcurrió rápido y las aventuras lamentablemente llegaron a su final. La joven pareja decidió volver dos semanas antes de que terminaran en definitiva las vacaciones debido a que los trámites que debía hacer Mikasa para su próximo semestre y volver a trabajar, no solo en el restaurante sino también en su próximo proyecto.
La despedida fue amena; un último paseo y un delicioso almuerzo familiar fueron más que suficientes para concluir el grato tiempo de ocio que pasaron.
Ya en el tren de camino a Paradise, Mikasa volteó confusa hacia Levi después de oírlo gruñir.
—¿Sucede algo? —preguntó, levantando su cabeza de hombro.
—Es mamá, otra vez está enviándome fotos de trajes.
—¿Por tu graduación, cierto? —él asintió—. Ha de estar muy emocionada.
Levi realizó una mueca. No culpaba a su madre por estar emocionada, simplemente él no era alguien que le tomara mucha importancia a ese tipo de cosas, ni siquiera supo porque aceptó ir a la fiesta que varios de sus compañeros habían organizado. Para él, todos los diseños que envió Kuchel eran iguales. Lo único que cambiaba, a su pensar, era el color de cada uno.
—¿No sabes cual escoger, verdad? —inquirió Mikasa— ¿necesitas ayuda?
—No me gusta ninguno —pronunció, guardando su celular—. Probablemente vaya una tienda con ella pasado mañana, ¿te unes?
Ella asintió y volvió a reposar su cabeza sobre su hombro. Levi realizó la misma acción, colocando su cabeza sobre la suya.
(***)
"Maldición" pensó Levi al ver que se dirigían a otra tienda.
No es de los que odian ir de compras, al contrario, le agradaba y era rápido. Lo contrario a Mikasa y Kuchel. Ambas eran perfeccionistas y le encontraban un "contra" a todo traje que él se probaba. Comenzaba a odiar el protocolo de vestimenta de la fiesta, era más fácil usar una camisa y un pantalón formal.
—Entra al probador, cariño —le dijo Kuchel—. Creo que hemos encontrado el ideal.
Suspiró, siguiendo a la trabajadora que lo ayudaría a acomodar sus prendas. Tan solo deseaba que la jornada de "búsqueda del traje perfecto" no fuera tan larga. Gracias al cielo sus plegarias fueron escuchadas y aquel fue el último traje que se midió. Debía aceptarlo, su madre hizo una gran elección.
Lo único que faltaban eran los zapatos y exhaló tranquilo por el hecho de que estos si fueron mucho más fácil de conseguir.
Mientras se los probaba, Kuchel se distanció de ambos unos minutos para contestar una llamada.
—¿Dónde será la fiesta? —curioseó Mikasa, sentándose a su lado.
—Alguien alquiló un salón.
—Creí que no te gustaban ese tipo de cosas —mencionó burlona, entrecerrando sus ojos.
—No está mal salir de vez en cuando —encogió sus hombros—. Aunque, estaba a punto de arrepentirme después de este día.
Ese comentario le hizo ganar un golpe de Mikasa en su espalda. Después de soltar una risa, se levantó y dio un par de pasos para comprobar el estado de los zapatos.
—Creciste —bromeó Mikasa. Los zapatos por lo menos lo hacían ver unos dos o tres centímetros más alto.
Levi la miró mal, esa chica no tenía cambio alguno. Pagaron en el momento en que Kuchel volvió.
(***)
Para su pesar, Levi regresó a la empresa más pronto de lo esperado. El día siguiente, su padre lo llamó para notificarle que lo necesitaba de manera urgente en la empresa. Levi no pareció prestarle mucha atención a la seriedad del asunto y fue con ropa casual; suéter negro y jeans. Al estar el apartamento solo, conllevó a que ella fuera la nueva niñera "Aka madre" de Bobby. Sin embargo, para Mikasa no había problema, adoraba a ese cachorrito.
Lo primero que hizo después de buscarlo fue llevarlo al parque. Algo que le gustaba mucho de aquel perrito es que a pesar de ser juguetón, era en parte tranquilo; no ladraba a extraños y siempre permanecía a su lado.
Admitía que no se podía resistir a la ternura del cachorrito, así que le tomaba fotos a cualquier acción que este hiciese. No pudo evitar sonreír con ternura cuando una mariposa se posó sobre la nariz del can y este giraba su cabecita de un lado al otro tratando se ahuyentarla.
Luego de pasar una buena parte del día ahí, Mikasa se dirigió a su hogar con él en brazos. Observaba distraída las casas del vecindario cuando de repente Bobby ladró y saltó de sus brazos. Pretendía detenerlo cuando notó el porqué de la reacción del cachorro; Liam estaba en agachado en cuclillas acariciando su lomo con una sonrisa divertida en los labios junto varias maletas y bolsos.
—Ackerman dos —llamó, antes de caminar rápidamente hacia él y brindarle un cálido abrazo—, ¿Por qué no avisaste que vendrías? Pudimos haber ido a recibirte.
—Quería sorprenderlos —dijo, correspondiendo su abrazo.
—Tu cabello... —musitó luego de separarse, señalándolo— Lo has dejado crecer bastante.
—Algo así.
Si bien su flequillo seguía corto similar al de su hermano, la parte de atrás estaba mucho más larga. Incluso lo tenía recogido en una coleta.
—Me gusta, te queda bien —comentó, volviendo a tomar a Bobby en brazos.
Liam asintió en agradecimiento junto a un ligero sonrojo. A pesar de que sus sentimientos hacia Mikasa habían sido superados y olvidados poco a poco, los halagos desde niño siempre lo han hecho avergonzarse. No sabía ni que hacer ni que responder, otra cosa que tenía en común con su hermano.
Luego de intercambiar una corta conversación, Liam se despidió añadiendo que saludaría primero a su madre para después pasar un rato por su pieza, ella estuvo de acuerdo con la idea.
(***)
—Esto es de verdad que es repentino, ¿en serio Petra hizo eso? —Liam realizó un gesto aprobatorio —. Oh.
Mikasa ubicó mejor a un adormilado Bobby en su regazo. Su amigo le contó lo que había pasado entre él y Petra aquella vez en la playa. No sabía que decir, ella no era muy buena con los consejos, ese era el papel de Sasha y de la misma Petra.
—Lo he estado pensando mucho este último tiempo —el chico tomó otro sándwich que Mikasa había preparado minutos antes—, pero aún no se que hacer.
—Li, no soy muy buena hablando pero, ¿sientes algo por ella?
—La quiero, mucho, pero no así. Sin embargo... es una buena chica. Si la rechazo se sentiría mal y...
—Li —Mikasa posó su mano sobre su hombro, interrumpiéndolo—, no debes obligarte a corresponder los sentimientos de una persona por la cual no sientes nada.
Por un momento, se tensó al caer en cuenta de lo que dijo y por la situación que pasaron poco tiempo atrás. Liam lo notó y sonrió a medio lado, sus palabras no lo habían lastimado. Siguió moviendo la mecedora colgante del balcón con sus pies y con los dedos anular e índice le dio un empujón juguetón en la frente.
—Entiendo, hablaré con Petra —dijo, sosteniendo la mano con la que su amiga pretendía propinarle un golpe de venganza—. Y decías que eras mala aconsejando.
Ambos soltaron leves carcajadas hasta que escucharon pasos provenientes de las escaleras. Giraron y se encontraron con la característica mirada indiferente de Levi.
—Liam —pronunció, enarcando una ceja sorprendido. Su seriedad habitual volvió cuando vio la mano de su hermano unida a la de su novia—. No sabía que vendrías hoy.
—Créeme que nadie lo sabía —dijo, levantándose de su lugar y metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón—. Era sorpresa.
—¿Llevas mucho rato aquí?
Liam dejó escapar una risa nasal, sabía que ese "aquí" no se refería exactamente la ciudad. Le dio una mirada rápida a Mikasa y supo que ella comprendió de igual forma el mensaje oculto tras las acciones de Levi.
—No, poco tiempo. Tan solo Mikasa y yo estábamos colocándonos al día.
La recién nombrada asintió y volteó ocultando su rostro con su cabello para disimular su sonrisa traviesa, las reacciones de Levi eran totalmente incrédulas y graciosas.
—Bien, tengo que ir a hacer un recado —se acercó a Levi y le propinó un par de palmadas amistosas en la espalda—. Hablamos después, hermano mayor.
Bobby despertó de su siesta justo cuando Levi tomó asiento donde estaba Liam anteriormente. Acto seguido, brincó del regazo de Mikasa a los brazos de su dueño para posteriormente esparcirle cortas lamidas en su mejilla izquierda en modo de saludo.
Mikasa observaba como Levi no rechazaba la calidad bienvenida de su mascota. A pesar de ser alguien extremadamente limpió, él no se molestaba por las muestras de afecto de Bobby incluso una que otra sonrisa se le escapaba. Era demasiado evidente que amaba a su cachorro.
—Pensé que llegarías más tarde —habló, luego de pasar unos minutos en silencio.
—Al parecer el asunto no era tan urgente como lo pintaba papá —no la miraba a los ojos, solo acariciaba el suave pelaje del cachorrito.
Mikasa realizó un puchero tratando de amortiguar una carcajada, asumía que la broma lo había ofendido. En el instante en que Bobby se bajó del regazo de su dueño para seguir con su siesta en el suelo, ella aprovechó y se sentó sobre este, rodeando su cuello con sus brazos dejando sus piernas estiradas en el otro extremo de la mecedora donde se encontraba antes ubicada.
—Eres un enano tonto y celoso —murmuró cerca de su oreja. Levi rodó sus ojos—. Solo jugábamos contigo.
—¿A ti quien te dijo que estaba celoso? –escudriñó, fulminándola con la mirada.
Mikasa entrecerró sus ojos divertida y esparció piquitos en la mejilla derecha de su pareja.
—Mikasa, basta —gruñó, tratando de alejar su rostro de sus labios. Ella no se detuvo y siguió llenando su mejilla de besos—. Mocosa sorda te estoy hablando —falló cuando intentó hacer un tono severo—. Oye —una diminuta sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios al igual que una tenue risa, de paso, rodeó su cintura para que no se cayera—. Ya, para.
Harto de que lo ignorara, sin importar que estuviera jugueteando, giró su rostro ocasionando que sus labios se unieran. Aprovechó y colocó una de sus manos sobre su rostro cambiando su dirección, para así, profundizar el beso.
—Si antes ya estaba lleno de baba ahora lo empeoraste —rezongó, luego de separarse.
—No es algo que parezca molestarte —Mikasa se removió, tratando de ubicarse mejor sobre las piernas de Levi.
—¿Y quién te dijo que me molestaba? —inquirió, para a continuación volver a juntar sus labios con los de su novia. Esta vez el contacto no duró demasiado a comparación del anterior debido a que Levi recordó el segundo motivo que lo llevó ahí—. Espera, casi lo olvido. Ten.
Mikasa removió sus brazos para tomar el pequeño sobre que Levi le ofrecía. Puso detrás de su oreja uno de sus mechones traviesos y con cuidado lo abrió.
—¿Una invitación? —preguntó confusa.
—Me encontré con uno de mis compañeros y me la entregó. No será algo grande así que tiene un límite de invitados. Cada una tiene un cupo de dos personas —Mikasa ladeó su cabeza—. A lo que quiero llegar es que quiero que vayas conmigo.
—¿En serio? —frunció el ceño.
—¿Por qué no? Eres mi novia.
—Está bien —aceptó, sin contener la sonrisa por la frase anterior.
(***)
Liam salió de la floristería de Petra tras su corta y puntual charla. Para su consuelo no todo salió tan mal. Aunque ella intentó persuadir para intentarlo, él se negó. Lo tenía claro; la amaba, pero era un amor fraternal, no podía engañarla y actuar de manera falsa, no sería correcto ilusionarla con algo que muy probablemente no tendría futuro. Sumándole que en el viaje a la casa de su tío, además de conocer un poco del bufet de abogados de la familia, también conoció a una chica interesante.
Ya en su habitación, dejó su libro a un lado para contestar el mensaje que la notificación de su celular le indicó, era ella.
No quería formar una relación en esos momentos de su vida, mas no podía negar que tal vez, se diera una oportunidad en el futuro.
(***)
El día de la graduación de Levi llegó rápido y con ello su mal humor. No era fanático ni de las graduaciones, ni de las festividades en general. Desde la mañana hasta la hora de la ceremonia se presentaron inconvenientes; la toga era más grande de lo esperado por ende se tropezaba con ella, su madre no dejaba su cabello en paz, no había oído de Mikasa en todo el día, su padre olvidó llenar el tanque de gasolina...
En el momento en que ya estaba sentado junto a sus demás compañeros pudo relajarse, ahora su único problema era no caerse en las escaleras del escenario. A pesar de los inconvenientes, se sentía orgulloso de estar ahí, en aquel salón, cerrando un ciclo de su vida para dirigirse a uno más complicado.
Eso sí, odiaba la ceremonia y el protocolo que eso llevaba; palabrería y más palabrería. Lo peor es que no podía utilizar el celular, así que estaba obligado a oír el discurso del rector y demás personas pertenecientes a rangos importantes de la universidad.
Cuando iniciaron el llamado para la entrega de los diplomas y de uniformes deportivos, celebró en sus adentros por tener un apellido con "A".
Resistió el ademán de rodar sus ojos al escuchar las adulaciones y demás, no por mal agradecido u grosero, simplemente le daba vergüenza aunque reconocía que las palabras de Shadis lo conmovieron. En verdad extrañaría el tenis.
Posteriormente a las fotos (que no quería tomarse), de las felicitaciones y de los comentarios de chicas irritantes preguntando por información de su hermano, todos se dirigieron a un restaurante recomendado por su padre. Levi agradecía infinitamente que no hubieran rencores en la familia y que se papá hablara tanto con Kuchel como con Liam, a este último le estuvo preguntando sobre cómo le fue con Kenny y le dio unos consejos sobre la vida laboral.
En uno de los baños del ostentoso restaurante, quitó su toga y la guardó en una bolsa, no soportaba usarla más y mucho menos cuando un niño se burló de él cuando lo vio tropezarse. Aprovechando que tenía su celular en mano, decidió llamar a Mikasa, mas ella se le adelanto escribiéndole un mensaje.
》Perdón por desaparecer, estuve de compras con Historia e Ymir《
》Nos vemos a las ocho《
Eso fue suficiente para calmarlo. Eran las seis; comería, se ducharía y vestiría —se aplaudió por el hecho de haber dejado la ropa a la casa de su madre, eso le ahorraría tiempo— e iría por Mikasa.
Dicho y hecho, tal como lo planeó, luego de la deliciosa cena y una conversación familiar y breve de las indicaciones para su nuevo puesto en la empresa, condujeron devuelta a casa. Se tomó su tiempo en el baño y se vistió con calma, no sabía si colocar su cabello hacia atrás o dejarlo tal y como siempre lo usaba. Optó por lo primero, no estaba de más innovar.
Envió un mensaje a Mikasa indicando que ya estaba listo y que la esperaría abajo. Asumió que la chica estaba lista tomando en cuenta su rápida respuesta. Justo en el instante en que cerraba la puerta tras su espalda, Mikasa bajaba las escaleras con precaución.
Embobado.
Así se sentía Levi, la joven estaba preciosa; usaba un largo vestido rojo de tirantes que marcaba su figura y mostraba parte del inicio de sus pechos debido al profundo corte en V, no lograba mirar del todo sus zapatos pero alcanzó a percibir que eran tacones que provocaban que fuera unos seis o siete centímetros más alta, su liso cabello negro caía sobre su hombro derecho sujetado por una coleta que tenía el mismo color del vestido y su maquillaje estaba perfectamente nivelado, sobre todo esas sombras que resaltaban sus penetrantes ojos grises.
Le extendió su mano en el momento en que se acercó a la escalera para ayudarla, ella le agradeció con una sonrisa.
—¿Nos vamos? —inquirió ella, sintiéndose nerviosa por su mirada.
Levi asintió, aún sin tener por completo sus cinco sentidos al margen.
(***)
El salón se ubicaba en el segundo piso de un edifico cerca al centro de la ciudad, no era muy grande, tenía sentido que colocaran un límite de personas en las tarjetas. Algo que lo resaltaba bastante era el inmenso balcón que presentaba una perfecta vista de la ciudad.
Mikasa sintió timidez al sentir múltiples miradas sobre ella y Levi desde que colocaron un pie dentro del recinto hasta que tomaron asiento en una de las mesas cerca al balcón.
—Esto es extraño —murmuró la joven.
Ignorando las miradas curiosas, la velada fue amena, bebieron, charlaron e incluso bailaron y se tomaron varias fotos. De un momento a otro durante la llamada ¨Hora loca¨ Mikasa tomó a Levi de la mano y lo llevo consigo a afuera.
—¿Te pasa algo? —cuestionó confuso.
Mikasa no respondió, solo lo atrajo hacia su cuerpo, aprisionándolo con sus brazos y ubicando sus labios sobre los suyos.
—No te había felicitado como era debido. Muchas felicidades, Levi —musitó, luego de separarse. Levi carraspeó nervioso y bajó su mirada ocultando sus mejillas rosadas—. ¿Qué? —Levi negó, mordiendo su labio inferior reprimiendo una sonrisa—. ¿Qué? —insistió ella, con una risita.
—Eres tan hermosa, Mikasa —Levi sintió su corazón latir cuando notó como su novia abría levemente su boca en señal de sorpresa—. Tampoco te lo había dicho como era debido, estás hermosa.
La abrazó más fuerte cuando ella escondió su rostro en su cuello.
—Que cursilería —expuso avergonzada.
—Que conste que tú empezaste —jugó él.
Unos de los invitados de la fiesta, quien parecía ser quien era parte del comité de organización, los llamó, algo cohibido por interrumpir, para que retomaran las mesas ya que pronto servirían la comida.
—Planeo mudarme pronto —anunció repentinamente Mikasa.
—¿Sí? ¿Y eso?
—No es porque tuviera algún problema con la señorita Kuchel o Liam —aclaró—. Es solo que me gustaría innovar un poco este semestre.
—¿No tienes ningún lugar pensado? —rodó una de las sillas para que ella pudiera sentarse.
—No, aún no. Me pondré a buscar pronto.
—Si quieres puedes vivir conmigo —Soltó. Al no escuchar palabra alguna de ella, prosiguió—. Es solo una opción, puedes pensarlo si quieres.
Mikasa asintió antes de comenzar a degustar la comida.
Al final de la velada, Levi la invitó a que pasara la noche con él, esta aunque un poco tímida por el ofrecimiento de antes, aceptó. Al fin y al cabo no sería la primera vez que dormirían juntos.
(***)
Holiwis, he aquí otra actualización. Espero de todo corazón que haya sido de su agrado y que el romance no haya sido muy ¿empalagoso?
El próximo capítulo será el final *llora*
En fin, nos vemos en la próxima actualización.
Las adora.
Val uwu
