Bueno, en vista de que probablemente no tenga listo el último capítulo de Courtship Behavior of Japanese Wild Boars (porque la uni me tiene mal), quería compensar por la espera (y que me apapachen con reviews, no les voy a mentir, son de esas cosas que me hacen explotar de felicidad jaja). Me divertí escribiendo esto y sobretodo volviendo a leerlo, no sé si entre dentro de comedia porque considero que soy mala en eso, perooo por allí una sonrisita seguro les puede sacar.
Como nota, de nuevo no sé si esto es IC o OoC, esta vez estamos en una línea temporal del canon, por lo tanto son algo más inmaduros y hostiles con el otro que en CBoJWB, e Inosuke aún se comporta como un animalito jajaja.
Sólo hay una manera correcta de callar a una mujer
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— ¿Cuántas veces tengo que decirte que no puedes salir de la cama?— Aoi ya viene detrás de él con su usual ceño fruncido y arremangandose el uniforme, probablemente lista para darle una tunda en cuanto esté desprevenido.
— ¡No me digas qué hacer!— si ella cree que puede atraparlo, está totalmente equivocada.
— ¡No corras!— su orden fue totalmente ignorada, como es usual en este ser irracional que a ratos finge que es un humano.
Ella corrió detrás de él, no porque creyera que lo podía detener, más bien porque sabía que eventualmente iba a abrirse alguna de sus múltiples heridas. Heridas que ella, de nuevo, tendría que atender. Y cuando el momento de doblarse por el dolor llega, él está notablemente molesto, no con Aoi, sino con su cuerpo que no se recupera tan rápido como debería.
Después de unos forcejeos, las amenazas de mordeduras y de volver a levantarla de los tobillos de parte de Inosuke y una de Aoi acerca de mandar a que le sacaran todos los dientes para que lo único que pudiera comer a partir de entonces fuera papilla hizo que Inosuke acabará de nueva cuenta en su habitación -porque demonios, esta mujer podía ser tan escalofriante cuando se lo propone- listo para ser atendido.
— Mira lo que hiciste— Aoi vierte sobre su herida ese líquido que huele extraño y arde cuando tiene contacto con la carne sangrante. Ella toma una jeringa, e Inosuke está a punto de pelear de nuevo, porque las inyecciones duelen—. Quieto. Por tus dientes.
Le advierte, e Inosuke aunque la quiere empujar y huir lejos de la finca, la deja proseguir con su trabajo, después de todo no debería de doler tanto.
Dolía, y mucho.
Pero Aoi como es usual hizo caso omiso a sus quejidos mientras terminaba de preparar su material, lista para comenzar la tortura. Retira el vendaje y se prepara para suturar, otra vez.
— Debes disfrutar esto mucho— no hay otra explicación por la cual ella hiciera esta clase de cosas, debía ser alguna clase de placer morboso, como el de los gatos que cazan aves cuando ni siquiera se las van a comer.
— Disfrutaría mucho más si te quedaras en tu habitación y no me hicieras trabajar de más— inserta la aguja con hilo en su piel y la saca, Inosuke ya sabe qué es lo que está haciendo pero no deja de parecerle un espectáculo dantesco—. No soy tu niñera.
— Nunca te pedí que cuidarás de mí— Aoi trabaja con maestría, aunque se nota que hoy está especialmente molesta y quiere que se calle, pero precisamente por eso es que va a seguir hablando—. Si tanto te molesto deberías dejarme morir.
— Es mi trabajo— continúa con lo suyo, Inosuke se siente fastidiado de no tener nada que hacer con sus manos y tampoco es que la quiera ver—. Es de lo poco en lo que puedo ayudar, y tú sólo haces que sea más complicado porque no puedes quedarte quieto, ¿es tan difícil? Ni siquiera te cuidas mientras peleas y por si fuera poco te dislocas las articulaciones como si no te fuera a dañar a largo plazo, ¿sabes las consecuencias que eso puede tener?— hizo una pausa, e Inosuke creyó que por fin iba a dejar de alegar—. Pero seguro que ni siquiera te importa…
Al parecer sólo pausó para tomar aliento e iba a continuar, e Inosuke no estaba dispuesto a continuar escuchando. No era difícil para él, que sólo bastaba con dejar de pensar y automáticamente era como si hubiera dejado de existir.
Pero la voz de Aoi justo ahora era particularmente molesta, porque por más que intentaba ignorarla era simplemente imposible de bloquear. Si bien no terminaba de entender qué era de lo que estaba hablando, era como escuchar el molesto zumbido de los mosquitos en una noche calurosa, impidiéndole dormir.
¡Qué ganas tenía de ordenarle que se callará! Pero ya sabía que ella no iba a obedecer, jamás lo hacía. No era como las demás personas que acababan cediendo ante sus ordenes tarde o temprano porque sabían que no podrían derrotarlo. Era tan molesta, no le gustaba ni un poco que se resistiera a obedecerle y peor aún, ¡se atrevía a retarlo! Eso no era algo que una criatura pequeña y débil como ella debería siquiera tener la audacia de intentar.
Gruñó, desesperado por tener que pensar en qué debía de hacer para callarla.
Ella le pellizcó el brazo que estaba sano, e Inosuke se quejó, no por el dolor, sino porque sabía que algo habría preguntado, y como no le había estado prestando atención no tenía modo de responder, lo cual haría que volviera a regañarlo.
— ¿Me has estado ignorando, verdad? Eres un grosero, yo que...— y de nuevo comenzó con sus regaños, Inosuke deseó poder simplemente darle un cabezazo y salir corriendo para nunca volver, pero no podía porque eso probablemente la haría llorar y por alguna extraña razón no le gustaba verla en ese estado.
Aparecía un vacío en el estómago, como si llevara días sin comer. Odiaba esa sensación.
¿Cómo callarla sin lastimarla?
Ya antes había tratado de taparle la boca, pero ella era escurridiza y se soltaba siempre que lo hacía. Ahora que lo meditaba irse de allí no era una opción, porque de hacerlo el gran Inosuke habría huido, y por supuesto que no iba a darle esa satisfacción de sentirse la ganadora.
Volvió a prestarle atención, como si ella misma le pudiera dar esa respuesta. Como ya había terminado estaba desechando los materiales utilizados, y si no cambiaba la rutina iría a acomodar los materiales restantes.
Entonces recordó.
Una de las esposas del dios de las festividades era tan gruñona como Aoi, regañaba constantemente a la llorona y más de una vez tuvo que ser contenida por varias personas cuando empezaba a una de sus rabietas.
Solo una vez había visto que una sola persona podía calmarla completamente y dejarla tan callada como un ratoncito, siendo esta persona el dios de las festividades.
Aoi seguía hablando, casi gritando mientras reorganizan todo el boticario, y entonces fue que Inosuke decidió que iba a probar.
Se puso de pie y caminó hasta donde ella con sigilo.
— ¿Qué haces? ¡Quédate en la cama! ¿Porque eres tan...— ni siquiera había volteado a verlo y ya sabía que estaba detrás de ella, vaya que se estaba volviendo fuerte. Y debía de detenerla antes de que siguiera hablando hasta que le molestaran los oídos.
Inosuke se quitó la máscara, sabía que era necesario antes de proseguir con cualquier otro movimiento, Aoi giró para ver sobre su hombro, un tanto extrañada, no era usual que se la quitará por voluntad propia.
— Vete a la cama o voy a…
Inosuke la jaló tomándola de las mejillas de manera tan brusca que Aoi creyó que le iba a arrancar la cabeza, pero antes de que pudiera gritarle que sea lo que sea que tenga planeado se detenga, él la golpea con la frente en algo que parece más un accidente que una de sus maldades. Y aunque Aoi ve estrellas esto no es lo que la hace pensar que quizá quedó inconsciente por el golpe, sino la extraña sensación que perciben sus labios después de que Inosuke musitó una disculpa apresurada.
Pero no se detiene, y la sorpresa de que él tenga la audacia de atreverse a hacer algo como esto la hace jadear, cosa que él aprovecha para profundizar el beso.
El beso.
Un puto beso.
¿Inosuke la está besando? ¿Estaba pasando en realidad?
Era incómodo por cómo la sujetaba y porque la seguía jalando del cuello, dejándola en una posición algo extraña, a ratos parecía que en realidad se la iba a comer de verdad y había más saliva de la que Aoi hubiera esperado para su primer beso, pero por ser Inosuke suponía que era igual su primera vez y por lo tanto debería de ser un poco más comprensiva con él.
Inosuke no tenía ni puta idea de lo que estaba haciendo. Cuando vio al antiguo pilar hacerle esto a su esposa había sido de bastante lejos, por lo que no estaba del todo seguro de si lo estaba haciendo "bien", lo cual lo frustraba un poco porque usualmente le salía todo perfecto a la primera y ya la había regado cuando por accidente le dio el cabezazo… pero Aoi había dejado de quejarse, lo cual era una obvia señal de que el método de Uzui Tengen era un éxito.
Aunque se sentía extraño. Era como si tuviera cada centímetro de su piel estaba receptivo a cada pequeño movimiento que realizaba Aoi, que trataba de acomodarse para que ya no le doliera el cuello, por no hablar de que el contacto entre sus labios eran algo completamente nuevo y hacía que le diera mucho, mucho calor. Y era agradable, toda su piel era sensible, pero sus labios parecían que estaban magnificando cada sensación.
Pero tampoco quería apartarse de ella, la abrazo para asegurarse de que no se le fuera a escapar y empezará a regañarlo, porque aunque no sabía porque intuía que seguramente ella le gritaría por la más trivial de las razones.
Pero al final tuvo que detenerse porque el calor era demasiado y honestamente le estaba fallando la respiración aunque esto estaba demasiado lejos de ser una actividad remotamente desgastante como los rigurosos entrenamientos.
— Ino...— apenas y le dio un breve descanso trató de hablar con él.
— Deberías haberte quedado callada— Inosuke frunció el ceño, la mujer enojona se había quedado sin palabras cuando terminaban, así que suponía que había hecho algo mal.
— ¿A qué te refieres?— la piel de Aoi había adquirido un bonito tono rosa, y odiaba pensarlo pero disfrutaba de verla así—. Inosuke.
Dijo su nombre con tono acusatorio, antes de que ella hiciera algo la tomó de los hombros y volvió a juntar sus labios con los de ella, ella no tenía la boca abierta así que tuvo que insistir un poco, pero eventualmente Aoi se dejó llevar.
La técnica del pilar era poderosa, en algún momento lo había escuchado decir que sólo había sólo existía una manera correcta de callar a una mujer, pero Inosuke estaba seguro de que debía de mejorar con algo de práctica para que la suya fuera totalmente efectiva.
No tenía nada que ver que le hubiera gustado mucho hacer esto con Aoi.
¿De dónde salió esto? Ni idea jajaja pero no traten de callar a mujeres así porfa, lo más probable es que acaben más emputadas jajajaja, la pregunta es... ¿habrá sobrevivido Inosuke? Hagan sus apuestas xD
Debería de darme vergüenza no ponerme a pensar en que tan herido está Inosuke, honestamente me dio flojera jajaja. Espero les haya gustado, y si pueden dejarme un pequeño comentario se los agradecería :'3
