Una lluvia torrencial golpeaba en un hermoso reino dónde una hermosa piedra enorme se mostraba majestuosa brillando frente al enorme castillo iluminado por la mítica piedra que no parecía ser afectada a pesar del duro clima.
Una figura encapuchada corría bajo aquella lluvia mientras llevaba en sus brazos un bulto que se removía con desesperación. Aquella figura jadeaba, quizás por el cansancio o por la incertidumbre, eso era algo que no podría saber con seguridad.
Esa figura se detuvo unos instantes, notando a los guardias en la entrada de aquellas enormes puertas y espero. Espero hasta que pronto notó como ambas figuras entraban, dándole la oportunidad de correr hasta ahí. Al detenerse, pareció elevar su mirada observando la gran entrada y luego volvió al bulto que comenzó a soltar algunos sollozos.
—Perdón —susurró la voz femenina entrecortadamente, contemplando la figura envuelta en la manta —. Pero necesitas una mejor oportunidad que la que yo puedo darte —aquel tono de voz transmitió dolor y pronto depositó a la criatura en el umbral de la puerta mientras la lluvia seguía cayendo a pesar de haber apaciguado —. Lo siento... —dijo una última vez. El bulto comenzó a soltar un llanto desesperado, llamando la atención enseguida. La desconocida volteó, escuchando los pasos apresurados y después de una última mirada, corrió alejándose del sitio para esconderse.
Cuando se escondió detrás de un pilar, se asomó con cautela, movimiento que provocó que su capucha cayera y dejara ver, a una mujer de rasgos felinos con ojos amarillos. La desconocida notó como uno de los guardias tomó a aquel bebé que había dejado atrás en sus brazos, mientras el otro guardia miraba al alrededor, seguramente buscándola a ella.
Pronto aquel guardia corrió al interior del castillo mientras el otro le seguida a paso más lento con el bebé en los brazos. Una lágrima escapó de los ojos de la mujer felina, quien después decidió perderse en la profundidad de la noche rumbo a los bosques susurrantes.
Las dos figuras que cumplían el rol de guardias de aquel castillo, se encontraron pronto con la autoritaria figura de una mujer que les miró con seriedad.
—¿Qué es lo que sucede aquí? —preguntó con notoria autoridad aquella mujer de cabellos largos y rosados, que parecían tener destellos brillantes en él, y con unas bellas alas del mismo color solo que más transparentes en su espalda mostrando su clara naturaleza de ángel.
—Reina Angella, hemos encontrado a esta criatura de desconocida procedencia en la entrada del castillo —informó con firmeza la guardia. El gesto de la reina se tornó preocupado al dirigir su mirada al otro guardia que cargaba un pequeño bulto que comenzaba a emitir unos ligeros sollozos. Angella se acercó al guardia quien retiró la manta húmeda de la pequeña dejando ver sus curiosos rasgos. Unas lindas orejas se asomaban por su cabeza y tenía una colita de felino. No pasó mucho cuando la pequeña comenzó a llorar con más desesperación, seguramente asustada al no entender lo que pasaba a su alrededor y del frío en su cuerpo.
—Oh, pequeña —susurró la hermosa mujer angelical, tomando en sus brazos a la pequeña bebé de rasgos felinos que lloraba desesperada mientras estaba empapada notoriamente por la lluvia torrencial que había azotado contra su reino —¿Quién ha podido dejarte aquí con tales condiciones ambientales? —preguntó con pena, acercando su mano a la frente de la pequeña la cual emitió un brillo rosa, que hizo que la infante cesará su llanto —, pronto estarás seca, no te preocupes —le susurró para después mirar al guardia —¿Cuánto lleva aquí? —preguntó con seriedad, recobrando su compostura seria y apacible.
—Debieron dejarla en el momento que se rotaron los turnos de vigilancia —respondió la mujer inclinando su cabeza hacia el frente en señal de respeto.
—Sigan cumpliendo con sus deberes, me encargaré de este asunto —les dijo con seriedad para después darse la vuelta y comenzar su camino por el castillo.
Mientras caminaba por los pasillos, Angella no pudo evitar bajar su mirada a la pequeña en sus brazos, que se había aferrado a su pecho en un claro intento de sentir calor mientras mantenía sus ojos cerrados con gran fuerza, con lo que la reina suponía, era el miedo que la pequeña aún sentía. Angella no lo pudo evitar y su mano acarició su cabecita en un intento de ser lo más delicada posible y no asustarla con aquel contacto.
—Angie, amor —llamaron a la reina a sus espaldas a lo que ella se giró enseguida encontrándose con aquel hombre que era más bajo en estatura que ella, de cabellos negros bien arreglados y una elegante vestimenta digna de la realeza. Al parecer, había salido de uno de los pasillos por los que la figura angelical había pasado —¿Qué sucede? —le preguntó con curiosidad acercándose a ella.
—Oh, Micah —le dijo ella con cierta aflicción, bajando la mirada a la pequeña niña felina que había aferrado sus garras a la tela de su ropa —. La han dejado en la entrada del castillo —le informó de forma directa y concisa.
—Es casi de la edad de nuestra Glimmer —Micah se acercó a ella y acarició la cabeza de la infante, quien escondió más su rostro en el pecho de Angella —. Creo que... Se acostumbró a ti —comentó sonriendole con dulzura a la mujer angelical que correspondió el gesto aunque su mirada mostraba tristeza.
—¿Cuánta desesperación podría haber tenido aquella persona como para dejarla en una lluvia tan fuerte frente a unas puertas donde no sabía si la encontrarían antes de que se enfermara o algo? —preguntó Angella transmitiendo toda su incertidumbre —. Aún debo descubrir que pasará con ella —agregó con cierta aflicción, quizás por no saber el futuro que podría depararle a esa inocente bebé.
—Seguro alguien deseara adoptarla, es que, solo mírala —dijo Micah mirando a la pequeña con emoción —. Es una gatita muy tierna —comentó acercando su dedo índice a los mechones de cabellos rebeldes de la menor. Claramente la intención de el rey Micah era tranquilizarla con respecto al destino de aquella bebé.
—Seguro que es así, querido —respondió Angella con una débil sonrisa, convenciendose por las palabras de su esposo.
—Por ahora, creo que debería... Ya sabes, ¿quedarse aquí? —sugirió Micah con una sonrisa —. Bueno, no creo que puedas hacer mucho por ella con este clima y todo eso —agregó, notoriamente queriendo que la pequeña y adorable niña pasara la noche con ellos.
—Le pondré una de las pijamas de Glimmer... Solo por ahora, en lo que descubrimos el lugar en el que sea acogida —dijo Angella, aceptando casi de inmediato aquella idea que le parecía maravillosa.
La pareja pronto retomó su camino, claramente dirigiéndose a la habitación de la pequeña Glimmer.
[...]
Al ingresar a la habitación, Micah se dirigió a la cuna en el centro de la habitación e ingreso sus brazos a ella solo para cargar a una pequeña bebé de cabellos rosados y brillantes ojos que rió ante la acción del rey.
—Vaya, pequeña, se supone que deberías estar dormida —le dijo Micah intentando usar un tono de desaprobación, pero la pequeña rió —. Vamos, hija —le pidió Micah con súplica pero la pequeña hizo un puchero.
Angella solo emitió una leve risilla, para después bajar la mirada a la bebé en sus brazos —. Hey, pequeña —le llamó con suavidad, mientras caminaba al guardarropa de su hija —. Sé que estás asustada y que no entiendes bien porque te dejaron ahí, pero te prometo que estarás bien —mientras le hablaba, su mano libre rebuscaba en el cajón una pequeña pijama, dando con una prenda de color verde y la tomó. Entonces volvió a mirar a la infante —. Por ahora, solo necesito cambiar esa ropa para que duermas cómoda, ¿te parece? —Angella se acercó al mullido cojín que había en la habitación e intentó depositar a la bebé ahí, sin éxito. Parecía estar aferrada con fuerza a su ropa y cerraba sus ojos en un claro gesto de que no quería abrirlos —. Te lo prometo, no me voy a ir, solo quiero cambiarte —le dijo con dulzura, en un intento de convencer a la pequeña. Por unos segundos, Angella no sabía si aquello funcionaria, pero cuando sintió como las garritas se soltaron una sonrisa apareció en sus labios y con cuidado la recostó en el cojín —. Buena chica —le felicitó orgullosa.
Micah observaba a su mujer con una sonrisa, mientras la pequeña Glimmer chupaba su dedo pulgar y miraba con curiosidad a su madre y a la desconocida de tiernas orejas y alborotado cabello.
Angella procedió a cambiar aquel trajecito por el verde, cuidando cada uno de sus movimientos, como si de alguna manera, sintiera que podría romper aquella temerosa y pequeña figura —. Listo, ¿vez que no ha sido tan malo? —le preguntó con dulzura, un gruñido salió de la garganta de la bebé que se negaba a abrir sus ojos.
El rey se acercó hasta ellas para que su Glimmer mirara mejor a la figurita —. Vamos, pequeña, ¿podrías dejarnos ver tus ojos? —le preguntó Micah con suavidad en su voz, notoriamente intentando no asustarla.
—¡Bada! —balbuceo la pequeña Glimmer removiendose en los brazos de su padre, estirando sus brazos hacia abajo, claramente hacia la dirección de aquella desconocida bebé.
Los ojitos de la bebé de rasgos felinos se fueron abriendo con lentitud, acostumbrándose a la brillante luz de la habitación y por fin, visualizando a las tres figuras que la rodeaban.
—Ojos heterocrómaticos —susurró Micah maravillado con aquel detalle. Los ojos de la bebé poseían dos colores diferentes que hacían resaltar una ternura única en la pequeña. El ojo derecho poseía un color azul verdoso mientras el izquierdo era de color amarillo —. Sus ojos son hermosos, pequeña señorita —le halagó Micah con una sonrisa. La pequeña bebé felino solo inclinó su cabeza hacia un lado mientras fruncía su entrecejo.
—Hey, pequeña —le llamó Angella para captar su atención la cual obtuvo de inmediato notando el brillo de curiosidad en aquellos ojos bicolor, claramente la bebé ahora asociaba aquel rostro con la voz que le habló después de haber sentido aquel frío —¿Te parece bien dormir con Glimmer? —le preguntó sonriendole. La pequeña bebé simplemente estiró sus bracitos, abriendo y cerrando sus manitas en dirección a la reina. Angella le miró con dulzura y volvió a tomar a la bebé en sus brazos. Esta vez, ya no aferró sus garritas a su ropa, sino que empuñó sus manitas y las dejo sobre su propio pecho mientras observaba a Angella atentamente. Micah se acercó más a su mujer e inclinó un poco la figurita de Glimmer para que pudieran ambas cruzar miradas. Acto que funcionó, la bebé había desviado su atención a Glimmer. La de cabellos rosas estiró su manita y pronto jugó con los cabellos de la bebé de rasgos felinos quien solo se mantuvo observándola curiosa. Micah y Angella cruzaron miradas, ambos demostrando la chispa de felicidad que sintieron ante aquella escena entre ambas bebés. De pronto y de una manera casi sincronizada, ambas emitieron un bostezo que sacó a ambos reyes de su intercambio silencioso.
—Creo que las pequeñas deben dormir —les dijo Micah acomodando a Glimmer en sus brazos y pronto camino de nuevo a la cuna donde la depositó con delicadeza —. Buenas noches, pequeña lucecita —susurró con dulzura para después voltear hacia Angella quien se acercó a él, le dedicó una mirada a la bebé quien comenzaba a cabecear por el sueño y después se la dió a Micah —, y buenas noches, pequeña gatita —agregó ingresandola con mucho cuidado al interior de la cuna.
Angella enlazó su brazo con el de su esposo y observó a ambas, notando como Glimmer movió su cuerpecito para acercarse a la bebé a su lado quedando ambas frente a frente, la colita de la felina cayó sobre el cuerpecito de la pelirrosa y las dos terminaron profundamente dormidas.
Una inconsciente sonrisa llena de dulzura apareció en los labios de Angella, gesto que fue captado por Micah quien le observó con amor.
—Angie... —la mencionada giró su rostro al rey, saliendo de su trance y mirándolo expectante —Y si... ¿Y si ella no necesita que le encuentres un hogar? —le preguntó con una dulce sonrisa, confundiendo a su esposa.
—¿Tratas de decirme que...? —intentó preguntar, pero las palabras quedaron en su garganta. La idea era hermosa, tendrían a dos bebés a su cuidado. Glimmer tendría una hermana y aquella bebé tendría una familia sin necesidad de tener que esperar hasta encontrar una —¿Adoptarla nosotros? —preguntó por fin, sintiendo sus ojos humedecerse.
—Sé que es muy pronto para tomar la decisión, pero creo que podría estar muy bien con nosotros. Creo que has visto algo en ella... Y ella parece que ya se encariñó contigo —volvió su mirada a la cuna y sonrió aún más —, y con Glimmer —agregó ante la proximidad de ambas bebés en la cuna. Luego volvió la mirada a su esposa —¿Qué dices? ¿Tomamos juntos está decisión y hacemos más grande a nuestra familia? —él le tomó ambas manos, mirándola fijamente a los ojos, aquellos ojos llenos de bondad, dulzura y amor que tanto le hacían enloquecer.
—Eso sería maravilloso —respondió Angella dejando ver toda aquella felicidad en su rostro. Esperanza... Ella quería para esa pequeña niña esperanza. Esperanza de que a pesar de lo oscuro que se puedan ver las cosas siempre habrá algo bueno, cosas mejores, que ella podría tener una oportunidad. Ellos le darían una oportunidad juntos, aún si había una guerra que amenazaba con arrebatarles su querido planeta, querían mostrarle que todavía quedaba una oportunidad para tener felicidad, para tener un futuro.
—¿Qué te parece si pensamos un nombre para ella? —le preguntó Micah jalando con suavidad a su esposa hacia él y abrazarla sin dejar de mirar a las pequeñas durmiendo en la cuna. Un cómodo silencio apareció entre ellos, simplemente contemplaban a las infantes dormir con tranquilidad.
Angella recargó su cabeza en la de su esposo y mostró una sonrisa llena de determinación —. Catra... —susurró —. Su nombre será Catra —aseguró con firmeza, obteniendo un ligero apretón en su cintura cortesía de su esposo.
—Me gusta —dijo en voz baja con una pequeña sonrisa. La pareja simplemente se mantuvo en silencio, observando ambas dormir plácidamente, disfrutando por completo aquello. Lejos de estar planeando estrategias, movimientos, de mandar soldados a las líneas defensivas para que sus enemigos no avanzarán... Solo disfrutando de aquel momento.
Catra viviría llena de amor, siendo mimada y consentida. La pequeña había conseguido una familia hermosa. Dos padres que la amarían con locura y a una hermana que defendería a toda costa teniendo un fuerte vínculo con ella. Serían felices creciendo como hermanas, aún si a una temprana edad, ambas perdieran a uno de sus padres que lucharía con valor para que la oscuridad no cubriera a su querida Etheria. Ambas conocerían a un amigo muy importante. Tendrían aventuras y serían inseparables...
[...]
"¿Listos para el retrato?". Preguntó una mujer de cabellos negros, quien parecía hacer levitar con magia un carrete, pinturas y pinceles. Frente a ella, estaban de pie los reyes de Luna Brillante. El rey Micah cargaba a su pequeña Glimmer sobre sus hombros mientras vestía un lindo vestido rosa, a su lado, Angella cargaba a la pequeña Catra en su brazo la cual vestía un lindo vestido azul con un moño decorando su alborotado cabello."¡Listos!". Afirmó Micah emocionado, la mujer hizo un movimiento con sus dedos y los pinceles comenzaron a hacer retazos sobre el carrete, creando un hermoso cuadro"Un hermoso retrato para una hermosa familia". Dijo la pelinegra con confianza mostrandoselos."Lo queremos en mayor tamaño para la sala de retratos, por favor, envíelo al palacio cuando esté listo". Le dijo Micah mientras volvía a tomar en sus brazos a Glimmer. La de cabellos negros asintió para después retirarse. "Seguramente en el próximo baile de las princesas, este par conozcan a alguien especial". Le dijo a su esposa quien soltó una risilla mientras luchaba con la pequeña Catra quien intentaba quitarse el moño."Seguramente no será así, probablemente quieran que tú las lleves al baile, las tienes demasiado mimadas". Refutó Angella mientras con su mano atrapaba las manitas de su hija Catra y las sacudía suavemente en un gesto juguetón, haciendo reír a la infante."Entonces seré el hombre más afortunado por volver a venir al baile con mis tres personas favoritas". Micah beso la mejilla de Glimmer quien comenzó a reír, después se acercó a su esposa y tomó a Catra con su otro brazo, besando su mejilla también. Angella comenzó a reír, enternecida por la escena y por la felicidad que sentía al pensar en la idea... De que volverían a compartir otro baile juntos.Lamentablemente, eso no sucedería...
N/A: Aquí estoy apareciendo con nueva historia, está vez con un AU sobre un "¿Y que hubiera pasado si...? Todo gracias a las preciosas imagenes de -PHM20 y el Headcanon de Lina Centenos. Sin más, comencemos con esta historia y su notorio cambio de rumbo.
La portada se las debo, aún no estoy completamente segura como podría hacerla :'c
