N/A: este cap tiene dedicación especial a TessNicemess y youuirene que han tomado mi pedido en wattpad para hacer una portada para esta historia, muchas gracias a ambxs3
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Etheria, un planeta rebosante de vida y poseedor de habitantes completamente sacados de cuentos de hadas. La magia era algo que caracterizaba por completo a aquel planeta que se encontraba en una dimensión lejana y olvidada, dónde las estrellas habían desaparecido sin explicación alguna. Ese planeta, por supuesto, estaba compuesta
O de distintos reinos y territorios dónde habitaban las distintas razas de seres vivos que vivían en el planeta.
Uno de estos lugares era la poderosa Zona del Terror, que era conocida por ser una zona algo terrorífica e inclusive árida. Donde los orfanatos, sitios de entrenamiento y reclutamiento se podían encontrar en cada esquina. En ese territorio, un riguroso entrenamiento militar se llevaba acabo con los reclutas que se iban acoplando a las líneas de defensa, en la guerra que llevaba años activa sin dar tregua.
En la base principal de aquel reino, los entrenamientos eran llevados a cabo de manera rigurosa y constante, preparando a los jóvenes para salir a pelear en nombre de Lord Hordak, aquel que era el líder de todo aquel territorio y que buscaba la "liberación" de Etheria acabando con las rebeldes princesas.
En una de las áreas de los casilleros que tenían los jóvenes reclutas en el lugar, una joven chica se encontraba golpeando un saco de boxeo mientras éste tenía la imagen pegada de una mujer con sonrisa malvada que aterrorizaba a otras personas.
—Hey, princesa, ¿acaso quieres pelear? —le preguntó con una sonrisa audaz, para después darle una fuerte patada al saco.
—Escuadrones, reporten para evaluación —anunció la voz por los altavoces, llamando la atención de la chica de cabellos rubios y ojos azules que sonrió con emoción ante el anuncio para después salir rápidamente de ahí para dirigirse a la sala de evaluación.
En una de aquellas salas de entrenamiento dónde se llevaban acabo las evaluaciones a lo escuadrones de cada grupo de reclutas que se iban enlistando para ser promovidos y salir a pelear, cuatro jóvenes se formaron frente a la puerta por la que debían ingresar, mientras su inspector a cargo llegaba con paso firme plantándose frente a ellos.
—Su simulación está por empezar —dijo la figura robusta de aquel humano-reptil de piel azul, mientras en sus manos llevaba una tableta y miraba a los cuatro jóvenes formados en una fila horizontal —. Este será su escenario —después de dar un toque a la pantalla, la proyección de la imagen de un bosque apareció en la puerta —, atravesarán los bosques susurrantes hasta el corazón rebelde, Luna Brillante —explicó mientras la imagen del bosque cambiaba a la de un castillo tenebroso —. Deberán vencer a la reina de las princesas y liberar Luna Brillante —agregó mientras la figura de una mujer con alas de demonio y gesto malvado aparecía en la proyección, para después desaparecer —. En los bosques hay muchas princesas instigadoras y violentas —se plantó de nuevo frente a ellos mirándoles con seriedad —. Los atacarán si tienen oportunidad. No lo permitan —se apartó del camino para dejar a los chicos adentrarse a la sala una vez la puerta se abrió —. Buena suerte, reclutas —les deseó una vez ingresaron a la sala. La puerta se cerró después de unos segundos, dejando a los cuatro solos.
Los cuatro jóvenes acomodaron sus lentes y activaron su modalidad, logrando activar enseguida la simulación.
—¡Cuidado! —advirtió la joven de cabellos rubios cuando elevó la mirada hacia arriba y las figuras de unas princesas malvadas aparecían atacandoles con rayos láser.
—No, no, no, no —murmuró el chico más bajo del grupo mientras con sus brazos intentaba cubrirse de aquellos ataques colocando sus brazos sobre su cabeza, mientras los demás miembros del equipo se dispersaban un poco corriendo hacía una dirección específica.
La de cabellos rubios se dirigió a un robot que simulaba ser una princesa que estaba sobre una de las estructuras que simulaban ser un árbol y lanzó un dispositivo explosivo contra él, logrando deshacerse de
—¡Bien hecho, Adora! —le felicitó su compañera de rastas y piel morena, mientras imitaba la acción de la rubia con otro robot cubriéndole la espalda a la chica.
—¡Lo mismo digo, Lonnie! —devolvió el cumplido para después volver a correr juntos.
—¡Rogelio! —gritó Lonnie, entonces el recluta de rasgos de reptil se agachó dando paso a qué la morena corriera y saltará en su espalda impulsandose hacia uno de esos robots y lanzando otro dispositivo explosivo contra él.
Los cuatro siguieron su camino hasta que de pronto uno de los robots alcanzó a golpear al más bajo del grupo dejándolo en el suelo.
—¡Kyle! —exclamó Adora frenando sus pasos junto a los demás y acercándose al chico que estaba boca abajo, dándole la vuelta. En el pecho del chico, justo en la pantalla que tenían en sus chalecos apareció una equis, provocando que los otros tres fruncieran el entrecejo —¿Enserio, Kyle? —le cuestionó alzando una ceja mientras los tres le miraban.
—Bravo —felicitó Lonnie con ironía observándolo en el suelo. El chico de cabellera rubia frunció el ceño para después elevar su mirada hacia por encima de las cabezas de ellos, acto que los tres imitaron notando como las princesas les rodeaban —¡¿Enserio, Kyle?! —reclamó la morena con irritación para después los tres correr dejando atrás al chico que había sido sacado de combate.
Cuando llegaron al centro de la sala, un robot más grande apareció, y el suelo a sus pies servía como trampa, así, si posaban erróneamente una compuerta se abría dejándolos caer.
—¡Adora, cuidado! —le advirtió Lonnie cuando la chica se había adelantado y una de las trampillas en el suelo brillaron en rojo, antes de que la rubia cayera, está salto alejándose.
Adora entonces tomó la varilla de fierro que portaba en su cinturón y la accionó, obteniendo así un bastón en sus manos. Pronto corrió hacia el robot impulsandose con el objeto para quedar sobre la máquina y con el mismo bastón, golpeó de una las armas del robot rompiéndolas y después le dió a su centro de mando, dejándolo fuera de servicio de inmediato. Y así como se subió sobre él, bajo de un impulso quedando en el suelo el cual emitió un sonido y se aparto de inmediato antes de que la trampilla se abriera, sonriendo victoriosa.
El sonido de una ruidosa campana sonó, indicando que la evaluación habìa terminado.
—Felicitaciones, cadetes —se escuchó la voz masculina en los parlantes —. Han completado la evaluación, pueden retirarse.
—¡Eso es! —exclamó Lonnie volteando hacia Rogelio y chocando sus puños —. Ahora vamos por el llorón de Kyle, que seguro ya está en los casilleros —dijo comenzando a dirigirse a la puerta por la que habían entrado mientras Rogelio y Adora le seguían el paso.
Una vez los jóvenes llegaron al área de casilleros, Adora se dirigió al suyo dónde procedió a quitarse todas las cosas que llevaba encima y que utilizaba para las evaluaciones, solo para guardarlas en el interior y tomar una chaqueta roja la cual amaba usar siempre.
—Buen trabajo —le felicitó Lonnie dándole un ligero puñetazo en el hombro a Adora una vez llegó a dónde estaba, la rubia le sonrió —. Iremos a la cafetería para que Kyle se anime un poco, idea de Rogelio —le comentó rodando los ojos —¿Vienes? —le preguntó.
—Los alcanzaré más tarde —respondió la chica obteniendo un asentimiento de la morena quien después se marchó dejándola sola en el lugar.
—Adora —llamaron a su espalda haciendo que la joven volteara de inmediato.
—Shadow Weaver —la rubia de inmediato realizó un saludo hacia la figura de aquella mujer que llevaba una máscara sobre su rostro y sus cabellos flotaban en el aire dándole un aspecto algo misterioso y aterrador.
—Lo has hecho bien —dijo la figura de la mujer con serenidad, mostrándose de alguna manera complacida con el desempeño de la cadete —. Terminaste tu curso en tiempo récord.
—Gracias, Shadow Weaver —respondió la rubia con firmeza sin perder aquella posición de respeto que le irradiaba la figura de la mujer frente suyo.
—Ven, sígueme, quiero hablar contigo —le indicó dándose la vuelta y comenzando a salir del área de casilleros. Adora suspiró, para después apresurarse a seguirle el paso a la mujer que la llevó a través de los pasillos —. Lord Hordak te ha estado observando, cree que serías excelente como Capitán de la Fuerza —informó ganándose una mirada sorprendida por parte de la chica.
—¿Enserio? ¿Capitán? —una sonrisa llena de emoción se dibujó en los labios de Adora —¿Lord Hordak dijo eso de mi? —preguntó sin poder creerlo del todo.
—Asi es —respondió Shadow Weaver con tranquilidad —. Te considera una gran promesa y te ha concedido el honor de liderar un escuadrón en la invasión de la fortaleza rebelde, Thaymor —informó sin apartar la mirada del camino que llevaban, mientras la joven a su lado no podía dejar de ver a la mujer.
—¿Eso quiere decir que voy a liderar a mi equipo? —preguntó con una sonrisa al pensar que por fin entrarían a servicio activo.
—Ellos han mostrado que son funcionales bajo tu liderazgo, así qué entrarán a servicio activo junto contigo —comentó la mujer con su característica seriedad, para después detener sus pasos y plantarse frente a la rubia —. Para esto te crié, Adora —le dijo mientras en sus manos aparecía entre un humo negro un broche con el símbolo de la Horda —. Está es tu oportunidad de probar tu valor y capacidades —con una mirada anonada y asombrada, la joven observó el broche en las manos de su mentora —, ví talento en ti desde el momento en que te encontré cuando eras huérfana —procedió a depositar el broche en las manos de Adora, para después volver a caminar en dirección a una de las ventanas de aquellos pasillos. La rubia miró rápidamente el objeto en su mano para después trotar para alcanzar a la hechicera —¿Esto no es lo que has querido desde que empezaste a querer algo? —le preguntó deslizando su brazo por detrás de su espalda, tomando su hombro y provocando un ligero estremecimiento por parte de la chica.
Una vez se detuvieron frente a la ventana, Adora se acercó a ésta observando el panorama tan familiar —. Así es —afirmó a la pregunta mientras su mirada mostraba convicción.
—Contigo al frente, aplastaremos a la rebelión de Luna Brillante para siempre —aseguró con firmeza para después darse la vuelta y comenzar a alejarse de la joven —. No me decepciones —ordenó desapareciendo del lugar, dejando a Adora sola mientras volvía su mirada al broche en su mano.
—No, no la decepcionaré —susurró elevando su mirada de nuevo hacia la ventana. Una extraña sensación de vacío la invadió, por mucho tiempo estuvo esperando ese momento, había entrenado muy duro para ello, se había sometido a largas jornadas de entrenamiento duro, pero... La sensación de que algo faltaba se había presentado sin razón aparente —. Déjate de tonterías, Adora, son solo ideas tuyas —se regañó a si misma para después darse la vuelta y comenzar a dirigirse a la sala central de asignaciones, donde solían llevarse acabo las reuniones de asesoría para los capitanes de las fuerzas y sus escuadrones.
[...]
Luna Brillante es un reino lleno de vida, el cual es el más grande de todos los demás reinos que se encuentran en Etheria, y por tanto, es el representante de todos ellos.
Quien lleva el mando de aquel reino es la reina Angella, una mujer de raza angelical quien además era la cabeza principal de la rebelión que tenía como objetivo cuidar a Etheria de la peligrosa amenaza que eran los Hordianos, los cuales, habían logrado hacer daños considerables a sus tierras, habían destruido villas o pueblos pequeños y dejado incluso estragos tan dolorosos como lo hace el fuego al consumirlo todo sin piedad.
En esos momentos, la reina de Luna Brillante se encontraba en la sala del trono, dónde había pasado gran parte de la mañana atendiendo audiencias y estaba a la realización de una nueva mientras su corte mantenía su guardia firme en el lugar.
—Hagan que ambas pasen —ordenó con voz apacible pero autoritaria la figura de aquella mujer de raza angelical, sin perder su porte sereno al estar sentada sobre aquel inminente trono.
Una joven de aspecto felino, piel castaña, unos singulares ojos bicolor y cabellos hasta los hombros pero alborotados, miró de reojo a la chica a su lado con seriedad la cual tenía unos singulares ojos que oscilaban en un color lilaceo con destellos junto a un cabello rosa y corto, mientras su estatura era un poco más baja que la de la castaña. La pelirrosa tomó una bocanada de aire mientras acomodaba la capa que llevaba puesta en sus hombros, mostrándose un poco tensa para ingresar a la sala del trono frente a aquella mujer. Pronto, la de cabellos castaños rodó los ojos, notoriamente fastidiada por la clara demora que estaba teniendo su compañera para enfrentar a la reina Angella, así que decidió ser ella misma quien avanzara primero hacia el pie de aquellos tronos flotantes, ingresando de inmediato hasta plantarse frente a la figura angelical. La pelirrosa rápidamente le siguió el paso a la de ojos bicolor, y ambas quedaron mirando fijamente a la mujer.
—Su majestad, Angella —dijeron ambas a la par mientras realizaban una reverencia en señal de respeto a la reina.
—Han desobedecido las órdenes. Ambas —dijo la mujer con seriedad y dureza, deslizando su mirada desde la joven castaña hasta la de cabellos rosas, manteniendo sus ojos en ésta última —. Pusiste en peligro a la rebelión al ignorar órdenes directas.
—Lo único que quería, era evitar que una aldea cayera en manos de los Hordianos —se intentó defender de forma respetuosa la de baja estatura a la vez que forzaba una sonrisa. Estaba intentando lo más posible de mostrar de forma serena y correcta su punto de vista sobre las acciones que había tomado.
—Fuiste temeraria y pusiste a todos en peligro —recalcó la reina con el entrecejo fruncido, intentaba no perder la compostura ante el comportamiento de la joven de cabellos rosas que fue tan temerario como peligroso para ella y quiénes la seguían. Su mirada después fue hasta la de cabellos castaños, quien había estado cruzada de brazos mientras movía su cola de un lado a otro manteniéndose a margen de la conversación —. Y usted, comandante Catra —la joven miró expectante a la reina, esperando por supuesto su parte del sermón —. Se supone que está a cargo de que esas órdenes sean seguidas por la comandante Glimmer, ¿puedo saber que sucedió para que ella procediera a realizar tal actividad sin consentimiento previo? —le cuestionó con cierta severidad, esperando la respuesta de la chica de rasgos felinos quien le dió una rápida mirada a Glimmer.
—Sé que fue error mío perder de vista el seguir las órdenes que antes nos dió, majestad —Catra dejó caer sus brazos para tomar una posición firme ante la autoritaria figura —, pero era necesario que hubiera una respuesta por nuestra parte para evitar que los Hordianos se hicieran con el dominio de Elberon —agregó.
—Lo que hicieron fue peligroso, ¡pelear es peligroso! —dijo la reina con un gesto lleno de preocupación.
—¡Obvio que pelear es peligroso! —exclamó Glimmer con exasperación, abriendo sus brazos de forma exagerada frente a la reina —¡¿Pero como vamos a defendernos si nos retiramos de las peleas que debemos luchar?! —se atrevió a cuestionarle —¡No nos quedará nada por defender si nos retiramos!
—Ella tiene razón, no fue correcto que tomara la decisión por su cuenta, pero si no peleamos, jamás podremos defender como debemos a nuestra gente —apoyó Catra de inmediato a su compañera, mirando firmemente a la reina.
—Me estoy cansando de sus contestaciones, comandantes —murmuró la reina, mirando con dureza a ambas jóvenes, que parecían también estar perdiendo la poca paciencia que tenían.
—¿Por qué nos volvió comandantes si no nos dejara pelear como es debido? —cuestionó Catra frunciendo su entrecejo ante la notoria frustración que la reina Angella le hacía pasar —. La forma en que la comandante Glimmer decidió proceder en el enfrentamiento que realizó fue el incorrecto, ya que no puso sobre aviso al resto del equipo, pero tiene razón al decir que si no peleamos como es debido, los Hordianos terminarán por acabar con nosotros —pauso un segundo para tomar aire, claramente comenzaba a sentir cierta exasperación por la posición que tenía la reina respecto a las peleas con los Hordianos —. Las princesas Netossa y Spinnerella han elaborado varias técnicas y estrategias que nos han ayudado para mantener a raya a los Hordianos, ¿¡por qué no les permite también proceder con sus estrategias de ataque?! —la castaña ya había perdido un poco los estribos sin poder evitarlo.
—¡Si somos comandantes, eso significa que debemos pelear como se debe! —expresó Glimmer mirando a la reina con cierta súplica en su mirada, quizás en un milésimo intento de hacerla por lo menos meditar aquello.
—¡Es suficiente! —exclamó la reina con voz autoritaria mientras se ponía de pie y sus alas se extendían, mientras su porte irradiaba completa molestia —¡Están castigadas! —declaró firmemente.
—¡Mamá! —reclamaron ambas a la par con total frustración.
—¡Ya escucharon! —recalcó la reina cruzándose de brazos sin apartar la mirada de ellas.
—¿¡Por qué castigarnos?! —le cuestionó Catra totalmente irritada por el inesperado rumbo de las cosas.
—¡Nunca nos dejas hacer nada! —reclamó Glimmer en un hilo de voz debido a la frustración que le generaba la postura de su madre.
—Ya no vamos a discutir esto —la reina miró rápidamente hacia los guardias que rodeaban el salón y luego a sus hijas —. Me están avergonzando delante de mi corte —susurró entre dientes. Catra se rió rodando los ojos desprendiendo total ironía.
—¡Wow! ¡¿Así que te avergonzamos?! —Angella frunció más su entrecejo ante el notorio tono sarcástico de Catra.
—¡A sus habitaciones! ¡Ahora! —ordenó la reina señalando con su dedo índice el camino por el que ambas llegaron.
—¡Ya vamos! —respondió Glimmer para después darse la vuelta y comenzar a musitar en voz baja diferentes cosas que no eran entendibles. Catra simplemente gruñó para después seguirle el paso saliendo ambas de la sala del trono.
La reina Angella suspiró con cansancio, para después volver a tomar asiento en su trono y sobar con sus dedos sus sienes en un intento de que el dolor de cabeza se calmara un poco.
[...]
La joven cadete de la Horda, Adora, se encontraba fuera de la sala de asignaciones, mientras revisaba el papeleo que le habían entregado.
—Creo que primero es... El Capitán de la Fuerza debe llegar antes que su escuadrón al área designada para evaluar el parámetro, crear un plan de respaldo y seleccionar la mejor táctica —susurró la de cabellos rubios mientras comenzaba a caminar por los pasillos con la mirada absorta en los papeles —, mi momento de llegada sería entre la noche y la madrugada debido a que la invasión es en la mañana, después de que la luz del día aparezca —meditó dando vuelta en una esquina donde terminó chocando con una enorme figura —¡Lo siento! —se disculpó abruptamente elevando la mirada, encontrándose con la gran figura de una chica con tenazas y cola de escorpión, junto a una enorme complextura que por unos segundos le miró seriamente, para después mostrar una gran sonrisa.
—¡Adora! —exclamó con emoción la de cabellos blancos tomando en sus brazos a la mencionada y abrazándola, provocando que la chica se sonrojara —¡Felicidades por tú ascenso! ¡Bienvenida al equipo de los Capitanes de la Fuerza!
—Gracias, Scorpia —le susurró sonriendo —, pero ¿podrías bajarme? —le preguntó mirando hacia los lados, asegurándose de que nadie se apareciera en el pasillo —, ya sabes... Las muestras de afecto no son muy toleradas en los pasillos —le recordó.
—¡Uy! Si es cierto —murmuró Scorpia bajando enseguida a la rubia de sus brazos, quien suspiró para después recoger las hojas que habían caído al suelo —. Y dime, ¿emocionada por tu primera misión?
—Más bien nerviosa, ¿tú debiste hacer todo esto cuando fuiste promovida? —le preguntó mostrándole el montón de papeles.
—Solo espera a la Orientación para Capitanes de la Fuerza, seguro estos papeles te parecerán pocos —le dijo con diversión la de cabellos blancos.
—La verdad es que no puedo creer que fuera promovida, es genial —expresó con una sonrisa, pero sintiendo una ligera una punzada en su pecho, como si aquel sentimiento no fuera del todo honesto.
—Aún recuerdo cuando fui promovida —Scorpia suspiró con una sonrisa anonada —, se siente como si hubiera pasado mucho tiempo desde la primera misión que realice —murmuró con nostalgia.
—Te promovieron solo tres meses antes que yo, no exageres —le dijo Adora soltando una risilla mientras le daba un pequeño codazo en el brazo.
—Bueno, ya casi es la hora de que empiece el horario de descanso —
—Lamentablemente yo no descansaré hoy, debo darles las indicaciones a mi equipo, dormiré al menos tres horas y después me prepararé para irme antes que mi equipo a la fortaleza rebelde —anunció Adora mientras abrazaba los papeles contra su pecho.
—Nadie dijo que ser Capitán de la Fuerza era fácil —canturreó Scorpia animosamente, haciendo sonreír Adora. La rubia siempre admiraba esa actitud tan positiva de su compañera desde que se conocían. No podía creer que al principio le resultara tan incómodo relacionarse con ella solo para al final terminar siendo su amiga.
—Team Capitanas de la Fuerza —tarareó Adora en voz baja desviando la mirada con una sonrisa, obteniendo una brillante sonrisa de parte de la peliblanca. La rubia entonces empuñó su mano y le mostró el puño a la chica escorpión.
—Así se habla, chica —expresó emocionada Scorpia, chocando su pinza con el puño de la rubia —. Buena suerte en tu primera misión, seguro vuelves victoriosa y lo celebramos.
—Estoy ansiosa por volver entonces —aseguró Adora sonriendole. La peliblanca después de un rato se marchó, dejándola de nuevo a solas. Adora suspiró —. Bien, es hora de que comiences a trabajar, recuerda, no debes decepcionar a Lord Hordak ni a Shadow Weaver —susurró para si misma y después siguió su camino por el pasillo.
[...]
La tarde había comenzado a caerz tiñendo de colores naranjos el cielo. Entre los pasillos del castillo de Luna Brillante, Catra se escabulló para llegar a la habitación de Glimmer, logrando pasar desapercibida ante los ojos de los guardias.
Al abrir la puerta de la habitación, escuchó como la pelirrosa hablaba para si misma mientras escribía en aquel diario dónde usualmente plasmaba todos sus pensamientos cuando se sentía enojada y/o frustrada.
—Querida mamá, tu... nunca... me escuchas —musitó Glimmer dando énfasis a cada palabra mientras escribía acostada al lado de la ventana de su habitación. Catra sonrió con cierta burla y se dirigió hasta ella.
—¿Sabes que ella nunca va a leer eso, verdad? —le preguntó la castaña con diversión, sentándose en el borde del sillón-cama frente a la pelirrosa, la cual bufó.
—¿Cómo eludiste a los guardias? —le preguntó con cierta irritación mientras cerraba su diario y me miraba expectante a su respuesta.
—No son los mejores guardias del mundo, deberían tomar lecciones de la princesa que lanza redes, seguro aprenderían una que otra cosa —respondió Catra con total tono despectivo hacia los guardias del castillo. Debía admitirlo, ellos debían tener una mejor capacitación, que por supuesto, su madre, la reina Angella, no estaba dispuesta a dar todo por mantener lo más posible "a salvo" a todos.
—Oh, ya sabemos que lo mejor que pudiste hacer fue tomar como mentoras a las princesas Netossa y Spinnerella para aprender a combatir, pero no todos sirven en eso, princesa gatuna —le dijo Glimmer con cierta diversión.
—Calla, princesa brillitos, que tú también solías tomar algunos entrenamientos con nosotras —refutó Catra rápidamente mientras una media sonrisa se dibujaba en sus labios.
Mientras ellas hablaban, al exterior de aquella habitación, en dirección al bosque, una silueta se movía rápidamente entre las sombras. Aquella figura preparó un arco y una flecha, la cual apuntó justo en dirección a la ventana de la habitación de la princesa.
De pronto, soltó la flecha provocando que atravesara el interior de la habitación de la princesa, haciendo sobresaltar a la pelirrosa cuando el objeto punzante se clavó en la pared, justo a un lado de la puerta. Sin embargo, Catra simplemente movió sus orejas en dirección a la ventana manteniéndose inmóvil y sin perder su compostura despreocupada. Ambas observaron como de la flecha se desprendió una banderita con un peculiar dibujo de una carita guiñando un ojo mientras traía un escrito: "Mira afuera". Glimmer lanzó un bufido totalmente irritada, para después comenzar a rodearse en un puñado de brillos rosas y desaparecer ante las narices de Catra, solo para reaparecer al lado de la puerta donde tomó la flecha y volvió a transportarse a dónde estaba Catra, quien ya había asomado su cabeza hacia fuera.
—¡Glimmer! ¡Catra! —saludó de forma animada un chico de tez morena agitando su mano, mientras el arco y el carcaj los colocaba en su espalda.
—Buen momento para que Flechitas llegara —murmuró Catra con una sonrisa sarcástica mientras sus ojos bicolor se dirigían a su compañera quien rodó los ojos para después volver la mirada al chico que estaba a las orillas del bosque frente al precipicio que había entre la estructura del castillo y el borde del bosque.
—¡Cuidado! —Glimmer intento hablar lo mas bajo posible, ya que si la escuchaban, probablemente su madre terminaría en la habitación —. Casi me hieres —reclamó mostrándole la flecha al joven.
—¡¿Qué?! —preguntó el joven en un grito, al no haber logrado escuchar lo que la princesa había dicho.
—Por favor, apenas y te pasó por un lado —le dijo Catra a su lado con total burla, ganándose una mirada fastidiada de la pelirrosa.
Glimmer volvió su atención hacia afuera, agarrándose con fuerza del borde de la ventana e inclinándose un poco hacia el frente —. Bow, ¿qué haces aquí? —le cuestionó con el entrecejo ligeramente fruncido, después de todo la riña con su madre era demasiado reciente y su humor era pésimo en esos instantes.
—¡¿Qué dijiste?! —preguntó Bow sonriendo con energía —¡Ven aquí! —le pidió, obviamente no alcanzaba a escucharla desde donde se encontraba.
—Oh, fantástico —gruñó Catra rodando los ojos mientras volvía su mirada a la habitación —. Que siga gritando para que nuestra madre venga —ironizó provocando que la pelirrosa mordiera su labio completamente irritada.
—No puedo, estoy castigada —Glimmer intentó explicar sin perder su tono medido de voz para no terminar siendo descubierta.
—¡¿Qué?! —preguntó Bow colocando sus manos por detrás de sus orejas, en un claro gesto de que intentaba escuchar mejor.
—Estoy castigada —Glimmer volvió a insistir en aclarar el punto, procurando no gritar y perder la paciencia.
—¡¿Qué?! —volvió a preguntar el moreno, está vez usando sus manos para amplificar mas su voz.
—¡Solo ve por él y tráelo aquí! —gruñó Catra entre dientes, ya estaba harta de que el chico siguiera gritando y que la pelirrosa siguiera con esos intentos inútiles de hablar con él cuando obviamente no la escucharía.
Glimmer bufó y rápidamente desapareció entre brillos rosas, para reaparecer al lado de Bow quien jadeo sorprendido.
—Estoy castigada —le informó ella con fastidio, para después poner su mano en el hombro del moreno y ambos desaparecer, para después volver al interior de su habitación.
—Que hay, idiota —le saludó Catra mientras se levantaba de su sitio y pasaba por un lado del chico.
—Sabes que somos mejores amigos desde la infancia, ¿no? —le dijo Bow arrugando el ceño mientras la seguía con la mirada —¿Por qué sigues usando sobrenombres?
—Porque así se mantiene divertido, Flechitas —respondió Catra con burla, trepando los escalones flotantes que llevaban hasta la cama que colgaba del techo de Glimmer, mientras la susodicha bufaba irritada y se transportaba de una quedando recostada sobre su colchón.
—¡Mamá exagera demasiado las cosas! —se quejó Glimmer llevando su brazo derecho a su cara, cubriendo por completo sus ojos. Catra se acomodó a su lado y mantuvo su mirada en su amigo, quien recogía la ropa regada en el suelo.
—¿Es por lo que pasó con esa aldea? —preguntó Bow con un gesto preocupado e incómodo, a la vez que doblaba con sumo cuidado la prenda que había recogido.
—¡Estaba intentando defender otra de nuestras aldeas! —enfatizó Glimmer con total irritación —. Nos envió a ese lugar porque estaba muy lejos como para ser atacada, ¿pero que crees?, ¡lo fue! Y ví una oportunidad para probar mi capacidad.
—Si, y luego te salve el trasero antes de que ese soldado te atacara, vaya forma de lanzarte al peligro para mostrar tu "capacidad" —comentó Catra con sarcasmo. Bow dirigió su mirada a ella y elevó un poco la prenda en su mano, la castaña señaló con su dedo índice uno de los cajones inferiores en el armario a lo que el chico se dirigió a él y la guardó.
—¡Oye! —Glimmer giró su cabeza de inmediato hacia la castaña, mirándole con el entrecejo fruncido —¿No estabas de mi lado?
—Apoyo tu idea de que deberíamos pelear, pero no a lo idiota, debemos tener un plan y no solo lanzarnos a hacer las cosas, ¿acaso nunca escuchas a Netossa? —cuestionó la de rasgos felinos mirándole con una ceja alzada. Bow decidió comenzar a subir los escalones saltandolos de uno en uno como si se tratara de un juego.
—Como sea —murmuró Glimmer sin muchos ánimos de discutir con la castaña, rodeándose de un ligero silencio por algunos segundos —. Solo digo —inmediatamente recupero sus ganas de seguir quejándose, provocando que Catra rodara los ojos mientras una media sonrisa se dibujaba en sus labios, y se suponía que la de mal carácter es ella —, ¡ella actúa como si fuéramos inútiles solo por ser princesas!
—Eso no tiene sentido —dijo Bow deteniendo sus saltos dos escalones antes de llegar a la cama —. Aquí todas somos princesas —frunció el entrecejo, quedándose pensativo unos segundos —, soy el único que no lo es —susurró.
—Si quieres te consigo un vestido y una tiara... Eso o te doy mi puesto —dijo Catra con notoria burla.
—¿Lo harías? —le preguntó Bow en un chillido de voz mientras sus ojos brillaban, provocando que Catra se diera una palmada en la frente.
—Aaagh, ¿podemos volver al tema? —les preguntó la pelirrosa extendiendo sus brazos hacia el techo solo para dejarlos caer, uno en el colchón y el otro sobre las piernas de Catra, la cual le tomó el brazo y se lo dejó caer sobre su propio cuerpo.
—Bueno, tal vez la reina tenga razón —opinó el moreno terminando de subir los escalones y recargándose a la orilla de la cama mientras observaba a la pelirrosa —. A veces logras salir de las situaciones solo por tus poderes de transportación y la verdad, no siempre funcionan bien —agregó.
—¡Eso es exactamente lo que yo digo! —expresó Catra sonriendo con superioridad mientras su mirada se desviaba hacia la de cabellos rosas.
—Calla, que tú también estás castigada por seguirme la corriente al defender la aldea —refutó Glimmer provocando que la castaña frunciera el entrecejo.
—¡Hey!, ¿qué otra opción tenía? —el entrecejo fruncido de Catra se borró después de unos instantes —. Bueno, creo que debí esperar a que te dieran una paliza antes de ayudarte, quizás así habrías aprendido algo, hermana querida —ironizó con un tono dulce.
—Te odio —susurró Glimmer entre dientes fulminandola con la mirada. Una sonrisa burlona se dibujó enseguida en los labios de Catra.
—Si quieren probar su valor, hará falta algo más que pelear temerariamente —dijo Bow de inmediato al notar la pequeña riña que el par estaba por armar y sacó una tableta portátil que marcaba algunas lecturas —. Y para suerte de ambas, su mejor amigo tiene lo indicado —alardeó emocionado mientras le entregaba la tableta a Glimmer, quien se sentó para ver lo que el artefacto mostraba en su pantalla junto a Catra —. Encontré tecnología de los Primeros en los bosques, y es poderosa según las lecturas.
—¿Estás seguro de eso? —le preguntó la castaña mirándole con una ceja alzada.
—Estoy seguro de las lecturas del artefacto que nuestra mejor científica ha mejorado para la rebelión —respondió Bow con total orgullo y seguridad, provocando una media sonrisa en los labios de la castaña al identificar fácilmente de a quien se refería —, y apuesto a que si traen esa tecnología aquí, su mamá quedará impresionada —agregó con seguridad.
—Eso se oye genial, pero olvidas un pequeño detalle, y ese es que estamos castigadas —murmuró Glimmer desganada devolviendole el aparato.
—Yo me apunto, no es como que tengamos otra cosa que hacer, ¿qué es lo peor que podría pasar? ¿alargar mas nuestro castigo? —comentó Catra con total desinterés mientras se encogía de hombros, pudiera ser que se ganarán otro castigo, pero ya habían tenido castigos más largos que ese así que no perdían mucho enrealidad, y solo irian a seguir esas lecturas hacia esa tecnología misteriosa, así que no podían correr peligro alguno.
Glimmer hizo una mueca mientras miraba a Catra, debatiéndose algunos instantes en si debían hacer aquello. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando se escucharon golpes en la puerta haciendo a los tres voltear hacia esa dirección abruptamente.
—¿Glimmer? —le llamó la voz de Angella desde el otro lado.
—Estoy muerta —dijo Catra en un susurro, pero repentinamente fue tomada del brazo por Glimmer al igual que Bow y transportó con rapidez a ambos a los arbustos de la orilla del bosque, haciéndolos caer en seco sobre ellos mientras ella reaparecía una vez más en la habitación.
—Todo está bien, mamá —informó Glimmer con cierto nerviosismo, acercando su oreja un poco a la puerta para intentar escuchar a su madre sin tener que abrir la puerta. Pero la puerta comenzó a abrirse, claramente por acción de Angella quien se asomó por el umbral de la puerta.
—Escuché voces, ¿que estabas haciendo? —le cuestionó la reina frunciendo el entrecejo.
—Sin duda fue tu imaginación, no fue nada —respondió Glimmer atropelladamente —, así que puedes irte ahora.
—No me gusta el tono que estás utilizando, señorita —dijo Angella alzando una ceja, sospechando ligeramente de la conducta de su hija.
—Aagh, mamá —Glimmer rodó los ojos —. Solo quiero algo de privacidad, ¿es mucho pedir?
—No me hables con ese tono de voz, jovencita —le regañó Angella —. Solo porque las he castigado por su imprudencia no significa que debas reclamar y tomar esa actitud.
—¡Pero, Mamá! ¡Eso es porque nunca nos dejas hacer nada! —refutó iniciando una pequeña discusión con su madre.
A la vez, Catra se encontraba cruzada de brazos con sus ojos cerrados mientras estaba recargada en un árbol, y a su lado, Bow estaba revisando algunas cosas en la tableta mientras escuchaban la discusión de ambas hasta que fue cesando hasta ya no escucharse más.
Glimmer de pronto apareció frente a ellos con el entrecejo arrugado —. Vámonos antes de que se dé cuenta de que nos fuimos —les dijo obteniendo una sonrisa victoriosa del par. Pronto, los tres se adentraron al bosque mientras el color azulado oscuro hacia su aparición en el cielo, dando la señal de que la noche hacía su aparición.
[...]
Después de solo dos horas de sueño, Adora finalmente decidió salir mucho antes rumbo a la fortaleza rebelde debido a los crecientes nervios que no la dejaban en paz y la hacían sentir más ansiosa respecto a su liderazgo.
Con mucha cautela, cuidó levantarse en total silencio y tomó su chaqueta que estaba colgada en la cama superior a la suya que regularmente estaba vacía, colocándosela, para después salir del área de dormitorios de los jóvenes reclutas.
Una vez ajustó su cinturón y tomó una mochila que había preparado donde guardó sus artefactos de ataque y salió al área de transportes, tomando un esquife, solo para tomar rumbo hacía el límite entre el territorio en que vivía y los Bosques Susurrantes.
Después de un largo tiempo, Adora bufó molesta mientras arrugaba el mapa arrojándolo a la plataforma de su transporte y se sentó de mala gana mientras observaba la vegetación a su alrededor. Sí. Se había perdido y ahora estaba insultándose de una y mil maneras por su mal sentido de la orientación, ¿cómo era posible que se perdiera? Y lo peor, todo lo que decían de los Bosques Susurrantes comenzaba a hacerle eco en la cabeza haciéndola estresar más, además de ponerla completamente nerviosa.
—Admiro tú sentido de la orientación, Adora —susurró sarcástica. Un sonido por parte del esquife llamó su atención, levantándose y notando como este descendía hasta el suelo —¡Genial! Ahora decides dejar de funcionar, ¡¿por qué me pasa esto a mi?! —se quejó una vez el transporte quedó en el suelo —. Tendré que seguir a pie y ver si tengo suerte dando con ese lugar —se acercó a su mochila, la cual abrió y tomó unos cuantos objetos que colgó en su cinturón —, entre menos peso, menos me retrasaré, los demás traerán la artillería pesada así que no hay problema.
Una vez sostuvo el mapa en sus manos, decidió seguir la dirección que creía marcaba el mapa para llegar a la fortaleza rebelde, adentrándose de lleno en aquel bosque que podía ser algo terrorífico por las sombras que se reflejaban por la noche.
Por otro lado, tres jóvenes caminaban entre los interiores del bosques mientras seguían la señal de aquella tecnología misteriosa que les marcaba en la tablet del arquero.
—¿Seguro que es por aquí? —cuestionó Catra moviendo uno de esas plantas que interferian en su camino —, llevamos mucho tiempo caminando —se quejó ya algo fastidiada.
—Si... Creo —respondió Bow con algo de preocupación, haciendo parar en seco a las dos chicas que voltearon a verle con el entrecejo fruncido —¡Quiero decir!, eso dicen las lecturas, pero de pronto se alteran y marcan otra dirección, y...
—No puede ser —gruñó Catra rodando los ojos, hasta que de pronto, una fuerte luz resplandeció en un punto clave del bosque. Una luz cálida y luminosa que te incitaba a seguirla y a descubrir de dónde provenía.
La luz captó la atención de los tres chicos, que después de intercambiar una mirada silenciosa decidieron ir en aquella dirección.
Aquella luz también llamó la atención de Adora enseguida, sentía que algo muy en su interior le pedía ir hacia ella. Era un sentimiento muy extraño, jamás se había sentido de aquella manera que le resultaba incluso algo inquietante, y sin pensarlo mucho, decidió dirigir sus pasos hacia esa dirección.
Adora pronto llegó a un claro en aquel bosque, donde el brillo que la estaba atrayendo era emitido en realidad por una majestuosa espada rodeada de una enramada de raíces mientras el objeto se encontraba clavado en el suelo.
—Wow... —susurró la joven cadete con una media sonrisa, totalmente fascinada por el descubrimiento que había hecho, y con pasos lentos, comenzó a abrirse paso por el claro para llegar hasta la espada, sintiéndose sumergida en una especie de hipnosis.
Unos movimientos entre los arbustos y árboles provocaron que Adora detuviera sus pasos abruptamente, buscando la razón de aquellos ruidos que parecían estar acercándose más a ella, poniendo sus sentidos en alerta.
—Definitivamente es por aquí —dijo Catra manteniéndose detrás de la pelirrosa mientras se mostraba alerta a esa área del bosque, por alguna razón, sus instintos se mantenían alerta al encontrarse en esa área inexplorada del bosque.
—¿Y si me dejan ir adelante? —cuestionó Glimmer mientras se adelantaba a Catra y Bow, dejándolos de inmediato atrás con la única finalidad de obtener el mando.
—El rastreador dice otra cosa, este no puede ser el camino —refutó Bow mientras observaba su artefacto tecnológico, siguiéndole el paso a ambas chicas mientras apartaba con su mano las ligeras capas de hojas que colgaban de los árboles para abrirse paso.
Cuando Glimmer se abrió paso hacia el claro, se detuvo en seco al observar a aquella chica rubia que les miraba con algo de sorpresa y desconcierto a la vez. Adora comenzó a fruncir el entrecejo mientras notaba como una chica con orejas y cola de gato aparecía con un chico moreno detrás, que al verla mostraron sorpresa en su mirada.
—¡Soldado Hordiano! —gritó Glimmer a todo pulmón, alertando al resto.
—¡La veo! —respondió casi al instante Bow guardando rápidamente la tableta para tomar su arco y flechas. La pelirrosa lanzó un grito que fue secundado por el moreno, para después ambos correr hacia la Hordiana quien de inmediato buscó dirigirse a la espada para tomarla y largarse de ahí.
—¡Maldición! —exclamó Catra con irritación ante el imprudente movimiento de ambos al lanzarse de improviso contra la espía, y los siguió con rapidez, tomando los tres, diferentes posiciones en un santiamén.
Antes de que Adora pudiera llegar a la espada, Glimmer se transportó hasta ésta, tomando el objeto solo unos segundos antes que la rubia a quien le sacó la lengua en señal de burla para después desaparecer frente a sus narices.
Adora de inmediato giró su cabeza hacia todas direcciones buscando a la chica de cabellos rosas, quien reapareció al lado de Catra.
—¡Dame esa espada! —exigió Adora corriendo hacia el par en un intento de tener en sus manos el objeto, que por alguna razón, sentía que debía tomar.
—¡Ve por ella! —le retó Catra tomando la espada de los brazos de Glimmer y lanzándola hacia el arquero quien había apuntado su flecha a la espalda de la rubia —¡Atrápala, Flechitas! —ordenó haciendo que el joven algo inquieto soltara sus cosas y atrapara la espada en sus brazos.
Adora frenó inmediatamente sus pasos hacia las chicas y se giró hacia Bow, el cual por un momento pareció alarmarse por tener la atención —¡Dame eso! —gritó corriendo hacia él, pero antes, Catra dió un salto habilidoso con el que logró plantarse sobre los hombros de la hordiana, dando un impulso para tirarla al suelo y llegar de una hasta el arquero. Ese desequilibrio casi hizo a Adora caer de espaldas, pero en un ágil movimiento interpuso sus manos en el suelo logrando dar una voltereta que la llevo de nuevo a estar de pie firmemente.
—Nada mal, basura hordiana —le felicitó Catra con una media sonrisa cargada de burla. Adora imitó el gesto, llevando su mano hasta su cinturón del que tomó lo que parecía ser una pequeña vara, pero al activar un botón, se volvió un bastón.
—No me iré sin esa espada, lamento decírselos —dijo Adora mientras miraba por sobre su hombro a la chica pelirrosa, quien estaba a su espalda lista para lanzarse contra ella —. No quiero hacerles daño, solo quiero la espada —anunció. Intentaba llevar como sea las cosas por la paz, no necesitaba recurrir a su entrenamiento y hacerse heridas innecesarias, lo único que quería en ese momento era aquella espada que parecía estar llamándola con más fuerza.
—¿Desde cuándo los Hordianos no quieren hacernos daño? —cuestionó Catra con dureza, mientras que con un movimiento brusco en sus manos, sus uñas se alargaban mostrándose filosas y brillantes.
—¡No la tomarás! —gritó Glimmer lanzándose contra Adora, quien de un rápido movimiento la esquivó dirigiéndose hasta Bow, pero éste fue empujado de inmediato por Catra para apartarlo del camino y con sus manos, tomó el bastón de la rubia comenzando a forcejear con ella.
—Somos tres contra una, ¿crees que tienes oportunidad? —le cuestionó Catra con diversión, mientras empujaba el bastón contra el pecho de Adora quien hacía un esfuerzo por no perder aquella lucha.
—¿Crees que por ser más no tengo oportunidad? —una sonrisa llena de arrogancia se dibujó en sus labios, por alguna razón, la actitud de esa chica le provocaba responder a sus confiadas palabras. Adora miró de reojo hacia una dirección específica, para después volver su atención a la castaña —. Jamás subestimes a tus contrincantes —le dijo con seriedad borrando su sonrisa y frunciendo el entrecejo, para después alejar de un impulso a la de rasgos felinos quien perdió el equilibrio enseguida apartándose lejos de la rubia, la soldado en un rápido movimiento pasó el bastón por las piernas de Catra mientras se movía con gracia, logrando tirar a la felina al suelo duramente.
Adora giró rápidamente y lanzó con gran fuerza su bastón de forma horizontal hacia Glimmer, que corría en dirección a Bow, la cual al darse cuenta tuvo que transportarse repentinamente alejándose debido a la escalofriante precisión con la que el objeto estaba por llegar a ella e impactarla. El arquero al ver cómo la rubia al hacer aquello se había aproximado a él corriendo, intento también correr, pero la chica lanzó una especie de cuerdas contra él que se enredaron en sus piernas con total precisión, haciéndolo caer de frente y soltar la espada, dándole así la oportunidad a la cadete de llegar hasta el objeto.
—¡No lo harás! —gritó Glimmer apareciendo sobre Adora y cayendo sobre ella, haciéndolas a ambas quedar en el suelo muy cerca del objeto. Mientras la pelirrosa forcejeaba con la hordiana en un intento de que dejara de arrastrarse hasta la espada que cada vez estaba más cerca de sus manos, Catra rompió con sus garras la soga que estaba en las piernas de Bow para liberarlo y lo puso de pie de inmediato para después correr hacia las otras dos.
Pronto Bow y Catra se unieron a Glimmer, intentando agarrar al soldado de la Horda lanzándose sobre ella. Adora por su parte, seguía logrando forcejear con ellos mientras su mano se acercaba cada vez más a la espada que estaba solo a centímetros de sus dedos.
Y por fin lo logró, Adora tocó con la yema de su dedo índice la gema que tenía aquella espada, provocando que una intensa luz se desprendiera del objeto y cegara el lugar por completo...
Un zumbido retumbaba en los oídos de Adora, quien con pesadez abrió sus ojos mientras yacía en el suelo, aquel destello que emitió la espada había terminado por aturdirla, provocando unos breves instantes de inconsciencia.
—¿Dónde estoy? —preguntó mientras observaba su alrededor totalmente confundida. Fácilmente podía decir que ya no estaba en el bosque, sino más bien en lo que parecía ser una estructura llena de cristales con inscripciones en ellos. Una vez se recuperó del aturdimiento, la rubia decidió ponerse de pie mientras seguía inspeccionando el lugar.
Una nueva punzada llegó a su cabeza, Adora soltó un gruñido ante el repentino dolor hasta que de pronto, a su cabeza llegaron una serie de imágenes confusas, con diferentes vistas a distintos sitios, como páramos, áreas verdes, un desierto en dónde una bola gigante de fuego caía y después... Una misteriosa figura de una mujer con un cabello que ondeaba en el aire y lucía un porte firme y recatado, cuando aquella figura volteó su mirada sus ojos brillaron y el llanto de un bebé resonó hasta cesar y desaparecer todo aquello.
—¿Pero qué...? —susurró casi sin aire, llevando la palma de su mano a su frente y haciendo presión, en un intento de calmar el ligero mareo que le provocaron esas imágenes en su cabeza.
Una intensa luz apareció frente a la rubia, quien elevó la mirada de inmediato solo para notar, como la figura de una mujer con extrañas túnicas comenzaba a hacer acto de presencia
—Hola, Adora —le saludó en un tono casi robótico, la joven se sobresaltó al escuchar la mención de su nombre por parte de aquella figura desconocida.
—¡¿Quién eres?! ¡¿Que pasa?! —cuestionó Adora elevando sus manos bruscamente, claramente estaba algo alarmada por la presencia de aquella desconocida y eso podía ser fácilmente interpretado por las facciones en su rostro.
—Mi nombre es Light Hope —se presentó la figura con tono apacible, sin mostrarse preocupada o afectada por las reacciones de la chica —. Llevo mucho tiempo esperándote —el entrecejo de Adora se frunció ante aquel dato —. No pude encontrarte hasta que ingresaste a los bosques susurrantes y estuviste cerca de la espada, solo así, ésta pudo llamarte para que escucharas su llamado. Y ahora que te conectaste con la espada, es que he podido contactarte.
—¿De qué estás hablando? —Adora se atrevió a preguntar mientras una ligera pizca de asombro y desconcierto se reflejaban en su mirada, intentando entender lo que Light Hope le decía —¿La espada era para encontrarme?
—La espada es para ti —recalcó enseguida Light Hope, mientras frente a ella, el holograma de la espada hacia su aparición, arrastrando a Adora a un pequeño trance al observar la figura de aquel objeto —. Etheria te necesita, Adora —dijo con seriedad. Justo en esos momentos, la joven intentó tomar con su mano aquella espada frente a ella, pero su mano la traspasó —¿Responderás al llamado? ¿Pelearás por el honor de Grayskull? —cuestionó obteniendo de nuevo la mirada de Adora quien había mantenido sus ojos en el holograma de la espada. La incertidumbre había vuelto a Adora al escuchar aquellas preguntas.
—¿De qué está hablando? ¿Qué es Grayskull? —preguntó inmediatamente, sintiéndose abrumada por lo que Light Hope le había dicho —¡Lo que dices no tiene ningún sentido! ¡No lo entiendo! —exclamó con frustración. Light Hope no respondió, en cambio, comenzó a desaparecer entre borrones de luz —¡No! ¡Espere! —Adora extendió su brazo como si intentara sujetarla para que no se marchara, pero una nueva luz resplandeció en el lugar volviendo a hacer que la joven cerrara sus ojos por su potencia...
Adora abrió sus ojos lentamente, sintiendo el aturdimiento aún golpearle la cabeza, las palabras de Light Hope aún seguían haciendo eco en su cabeza en un intento de hacerle entender algo que obviamente desconocía. Cuando la soldado de la Horda intentó acercar sus manos a la cabeza por acto reflejo, fue que se dió cuenta que las tenía atadas, provocando que abriera sus ojos exaltada, notando que tenía a su alrededor a los tres chicos con los que se había enfrentado mientras ella estaba sentada en el suelo.
—¿Qué pasó? —preguntó Adora elevando sus manos para ver mejor las ataduras en sus muñecas, pero de pronto, la punta de la espada llegó hasta su visión, haciendo que elevará la mirada de inmediato, encontrándose con los ojos bicolor de Catra.
—No hagas un movimiento más, basura hordiana —le ordenó Catra con autoridad, mirándole con total desdén mientras acercaba la punta de la espada al cuello de Adora, quien endureció su mirada ante el gesto amenazador de la castaña.
—Nosotros hacemos las preguntas, así que guarda silencio —Glimmer se colocó de cuclillas al lado de la rubia, captando de inmediato la mirada de la susodicha —¿Cómo llegaste hasta aquí? —cuestionó de inmediato apuntándole con el dedo índice a la vez que su entrecejo se mostraba completamente fruncido ante el notorio desdén que sentía por la Hordiana.
La rehén miró de reojo hacía Catra, quien le observaba expectante a la respuesta que daría sin bajar la espada.
—Entre caminando —respondió Adora con obviedad, dejando entre ver que la pregunta en sí era algo estúpida y no especifica.
—No juegues con nosotros —gruñó Catra con notoria irritación, pegando la punta de la espada al cuello de Adora, quien mantuvo firme su mirada en la de rasgos felinos, ya que si algo le habían inculcado en la Horda... Era jamás amedrentarse frente al enemigo, no importaba la situación en la que estuviera.
—Catra, cálmate —le susurró Bow acercándose a ella, colocando su mano en el hombro de la castaña que lanzó otro gruñido, para después alejar la espada un poco de la rubia. Glimmer miró de reojo a ambos para después volver su atención a su rehén.
—Eres una espía, así que serás llevada a Luna Brillante para ser interrogada —dijo la pelirrosa con severidad mientras se ponía de pie —, además, intentaste robar nuestra espada así que no esperes mucha suerte para ti.
—No es su espada, yo la encontré primero —refutó Adora enseguida, sintiéndose completamente molesta por lo irritante que le parecía aquella "princesa".
—Lamento informarte que los bosques susurrantes están bajo la protección de la rebelión, así que es nuestra —informó Catra con una sonrisa llena de burla, mirando con cierta superioridad a Adora quien rodó los ojos debido a que la actitud de ella también ya la estaba cansando.
—Vamos, tenemos mucho camino que recorrer y debes ser interrogada con rapidez —dijo Glimmer con seriedad, tomando a Adora del brazo en un claro gesto a que se pusiera de pie.
Adora no tuvo las opción que hacer lo que le decían, después de todo ahora sí que se encontraba en desventaja y no tenía oportunidad de hacer algún movimiento, además, la espada estaba en manos de Catra, y la rubia no tenía intención alguna de escapar sin esa espada.
—Comienza a caminar, y nada de trucos —indicó Catra moviendo la espada señalando el camino a seguir. La rehén rodó los ojos en silencio para después comenzar a caminar con el arquero a su lado. Catra y Glimmer pronto les siguieron el paso por detrás manteniendo la mirada sobre la Hordiana.
Una sonrisa pronto se dibujó en los labios de Glimmer —. Encontramos tecnología de los Primeros y capturamos a una espía hordiana —soltó un chillido lleno de emoción mientras tomaba el brazo de Catra y la zarandeaba levemente obteniendo un gruñido por parte de ésta —. Mamá quedará impresionada —celebró con gran felicidad, todo eso significaría que Angella eventualmente olvidaría el castigo y sus discusiones, para centrarse en el hallazgo que habían tenido.
—Eso espero, porque si esto no la impresiona nos esperan 3 semanas más de castigo —musitó Catra rodando los ojos, su madre era demasiado "responsable" y "protectora", haber realizado aquella expedición y haberse enfrentado a un soldado Hordiano, además de haber explorado los bosques sin más apoyo, no era algo que les permitiría hacer, así que había dos escenarios posibles por la hazaña que acababan de realizar.
[...]
Los minutos pasaban y los tres jóvenes que llevaban consigo a la espía Hordiana caminaban entre los abundantes árboles y arbustos del bosque. Tanto Glimmer como Catra iban al frente mientras la de cabellos rosas llevaba en sus manos en la tableta,
—¿Estás segura de que éste es nuestro camino? —preguntó Bow sintiéndose algo nervioso mientras miraba a los alrededores, caminando justo al lado de la chica rubia quien frunció el entrecejo al sentir la diferencia de ambiente en el que antes estuvieron en el claro al de ahora.
—Sé lo que hago, Bow —respondió Glimmer con una ligera pizca de irritación —¿Puedes confiar en mí? —le preguntó en un hilo de voz y con completa irritación.
—Confío en ti, pero estoy comenzando a asustarme. Crecí en estos bosques y nunca ví esta parte de ellos —Bow miró de forma algo nerviosa e incómoda la vegetación que les rodeaba —. Incluso he escuchado historias sobre cosas raras que suceden en las áreas desconocidas del bosque.
—Resolveremos esto, deja de preocuparte —gruñó Catra —. Sigamos más adelante —le dijo a la pelirrosa quien asintió. Pronto las dos se adelantaron dejando al chico con la espía capturada.
—Lo siento —dijo Bow con una tenue sonrisa mirando a Adora, mientras con su arco se encargaba de mover algunas plantas que colgaban para abrirle paso a que la de cabellos rubios siguiera avanzando —. Suele ser muy amable —excusó el morena, volviendo a colocar su arco en su espalda. La chica no respondió, desviando su mirada de nuevo hacia el frente —. No te gusta hablar mucho, ¿eh? —comentó alzando una ceja.
—No hablo con mis captores —dijo Adora secamente, sin volver la mirada al chico.
—Como quieras —aceptó Bow su postura, encogiéndose de hombros. La rubia observó a ambas chicas frente suyo, notando que hablaban de algo que veían en la tableta.
—Dime, ¿cómo puedes estar con ella? —le preguntó Adora sin poder evitar sentir curiosidad. El chico siguió la dirección de a quien la rubia miraba llegando hasta Glimmer —. Es decir, es una princesa.
—Corrección, ambas son princesas —le dijo él deteniendo sus pasos mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa. La rubia se detuvo en seco y frunció el entrecejo —. Son hijas de la reina, ambas son hermanas. Y además, ¿qué tiene de malo que esté con ellas?
—Las princesas son una amenaza para todos en Etheria —respondió Adora con seriedad y firmeza, recalcando sus enseñanzas en la Horda y el concepto en el que tenían a las princesas rebeldes.
—¿Eso es lo que te dijo Hordak? —cuestionó Bow entre el asombro y la confusión.
—Pensé que era algo que todos sabían —murmuró Adora frunciendo el entrecejo, completamente confundida por ese cuestionamiento —. Son instigadoras violentas que no controlan sus poderes —
—Nunca has conocido a una princesa, ¿no? —dijo el joven cruzándose de brazos e inclinando su cabeza un poco hacia un lado, mostrando notoria curiosidad por ese concepto que tenía la chica.
—Bueno, no personalmente —respondió Adora desviando un poco la mirada por el punto que el chico tenía —, pero... —intentó argumentar cuando un jadeo lleno de sorpresa por parte de Glimmer se escuchó a lo lejos, alertando a ambos. Bow tomó de las muñecas a la rubia y ambos se apresuraron a llegar a dónde las otras dos estaban.
Cuando alcanzaron al par lo que encontraron fue algo desolador. Glimmer mantenía sus puños cerrados con fuerza mientras su cabeza estaba agachada. Por su parte, Catra observaba aquel panorama con firmeza mientras apretaba la mandíbula con fuerza, apretando sus manos en el mango de la espada. Bow suspiró con cierto pesar para después acercarse junto a la rubia al par que miraba de forma absorta aquellos rastros que la guerra dejaba a su paso. Escombros, cosas rotas, una infraestructura caída.
—¿Qué pasó aquí? —preguntó Adora observando aquello con cierta pena.
—¡No te hagas la tonta! —bramó Catra con rabia, girándose hacia la chica —¡Tú gente y aquellos a los que les sirves hicieron esto!
—Apuesto que fuiste parte de esto —dijo Glimmer acusatoriamente mientras se acercaba hasta la rubia mientras le apuntaba con su dedo índice haciéndola retroceder.
—¡¿Qué?! —cuestionó Adora con cierta indignación —. Los Hordianos no hicieron esto —añadió elevando sus brazos para hacer un ademán con su mano señalando aquel desastre.
Glimmer mordió con fuerza su labio y con brusquedad tomó de las muñecas a la chica arrastrándola hasta un puñado de escombros mientras los otros dos simplemente les siguieron los pasos —¿Y eso que es? —le cuestionó con desdén señalando el símbolo que había en una de aquellas máquinas destrozadas.
—No, Lord Hordak dice que hacemos lo que es mejor para Etheria —dijo Adora con convicción, recordando cada una de las palabras que le dijeron desde pequeña y que comenzó a entrenar —. Queremos mejorar las cosas... Poner orden.
—¿Orden? —preguntó Catra con burla, emitiendo una ligera risa llena de ironía —¡¿Esto es orden para ti?! —cuestionó extendiendo su brazo señalandole aquel triste panorama.
—Han evenenado nuestras tierras, quemado ciudades, ¡han destruido todo a su paso! —exclamó Glimmer mirando a Adora con enojo —, y tú eres parte de eso —finalizó para después alejarse de ella hacia otra dirección para continuar su camino, Catra de inmediato le siguió el paso para dirigirse ambas a una zona arbolada.
—No tiene sentido —susurró Adora bajando la mirada hacia el suelo, sintiéndose aturdida por bastantes instantes por toda aquella información que ambas habían arrojado —. Los Hordianos nunca harían eso —la pizca de duda e incredulidad se reflejó en su mirada, por supuesto no quería aceptar que en realidad, su gente era la mala en la historia.
—¿Enserio no sabes nada de esto? —le preguntó Bow obteniendo de nuevo la mirada de la rubia —. Es decir, a su ejército lo llaman "la horda del mal".
—¿Quién nos llama así? —cuestionó Adora a la defensiva y con el entrecejo notoriamente fruncido.
—¡Todos! —enfatizó Bow abriendo sus brazos en un gesto exagerado, el chico enserio no podía creer que aquella espía no supiera ese dato tan popular.
—Me rescataron cuando era bebé y me dieron un hogar —dijo Adora bajando la mirada hacia el suelo y apretando sus manos en puños —. Son mi familia, ustedes no los conocen como yo —argumentó volviendo su mirada a él, transmitiendo convicción en su voz.
—Tal vez no los conoces como crees que lo haces —le dijo Bow alzando una ceja, cediendo a la sospecha de que en verdad, ella no conocía a su gente.
—Hay algo grande ahí —chilló Glimmer corriendo hacia ellos junto a Catra que miraba hacia atrás. Pronto las dos llegaron hasta ellos sin apartar la mirada de aquel punto del que habían salido.
—¿Que tan grande? —preguntó Bow oscilando entre la curiosidad y confusión. De pronto, la tierra a sus pies se sacudió, haciéndolos a todos caer al suelo y frente a ellos, la tierra se abrió de dónde salió una criatura enorme con al menos ocho ojos, seis extremidades y diversos dientes puntiagudos que se dejaron ver cuando aquella cosa lanzó un rugido.
—Bastante grande —respondió Catra observando a la criatura para después levantarse enseguida del suelo y tomar la espada de nuevo en sus manos.
Bow se levantó de inmediato y ayudó a Adora a ponerse de pie, de pronto la criatura lanzó otro rugido para después apresurarse a lanzarse sobre ellos, lo que provocó que se dispersaran.
—¡Hey! —le gritó Glimmer a la criatura captando su atención. La pelirrosa se transportó frente al rostro de la criatura tocandola con sus manos las cuales emitieron un poderoso brillo que se volvió una ligera explosión alejando enseguida a ambas partes de sí.
—¡No fue suficiente! —le dijo Catra a la de cabellos rosas que mordió su labio nerviosa y comenzó a lanzar diferentes bolas de brillos.
La criatura empezó a correr de un lado a otro en un intento de atacarlos, Adora por poco esquivó una de aquellas embestidas, pero sin darse cuenta de una abertura de tierra su pie se atascó en ella.
—Maldición —musitó Adora al verse atorada en aquella grieta. La criatura se aproximó hasta ella pero el impacto de la flecha en el cuerpo de aquella cosa golpeó su costado, haciéndole llevar su atención a otro objetivo, Bow.
El arquero rápidamente le esquivó dándole paso a Catra, quien dándose un impulso con sus piernas se abalanzó contra la criatura golpeándole con la espada. Esto solo hizo enfurecer a la criatura que se removió con brusquedad golpeando a la castaña que cayó en seco en el suelo.
Adora por fin pudo sacar su pie de aquella grieta y elevó su mirada hacia la criatura, notando como Glimmer lanzaba bolas de energía contra la criatura que cubriendo a Catra que estaba siendo ayudada por Bow para intentar que se pusiera de pie. Su mirada pronto inspeccionó el alrededor encontrando lo que buscaba, la espada. Pronto, ella tomó el objeto en sus manos y decidió que con esa oportunidad podía marcharse, pero el grito de Glimmer captó su atención enseguida, notando como ésta era golpeada por la criatura, dejando a los tres chicos frente a la inminente criatura que estaba por lanzarse contra ellos. La rubia mordió su labio, reflejando indecisión en su mirada, podía irse, tenía la oportunidad, pero una punzada en el pecho le decía que aquello no estaba bien, que debía ayudarlos.
—¡Hey! —gritó Adora con firmeza, sosteniendo torpemente la espada en sus manos. La criatura giró su atención a ella y comenzó a casi correr hasta la rubia haciéndola entrar en pánico —. Vamos, espada mágica, ¿dónde está tu brillo cuando se necesita? —murmuró nerviosa viendo cómo la criatura cada vez se acercaba a ella. En el último instante, ella alzó la espada en un intento de detener la extremidad de aquella criatura que estaba por golpearla. Cuando su extremidad tocó la espada, ésta emitió un potente brillo que iluminó todo, cegando por un momento la visión de todos. Diversas imágenes aparecieron en un flash en la mente de Adora, las cuales había anteriormente, solo que está vez, la pregunta de Light Hope resonó en su cabeza, dándole las palabras exactas a decir —¡Por el honor de Grayskull! —exclamó con seguridad provocando que aquella luz se intensificara más.
Cuando la luz cesó, los tres jóvenes observaron atónitos la figura de la soldado de la Horda, que ahora portaba una tiara dorada junto a un cabello largo y brillante, su estatura ahora era más alta y vestía un peculiar traje blanco con detalles dorados mientras sus ojos se iluminaban en un tenue azul celeste. Adora simplemente observaba a la criatura con una sonrisa apacible pero con un porte firme, mientras la criatura parecía volverse dócil frente a ella...
[...]
N/A: ¡Hola! Perdón por tardar, pero me ocupe en mi otro fic, además de que mis clases ya empezaron así que hasta ahora eh podido venir aquí :'c Bueno, espero les haya gustado este primer capítulo. Recuerden dar una estrellita y dejar sus comentarios ya que no saben el buen rato que pasó leyendolos, los quiero mucho y nos leemos pronto
PD1. Y pensar que llevo una semana escribiendo este capítulo por culpa de la escuela x"D espero lo hayan disfrutado.
PD2. Ando totalmente deprimida por el Cap de TOH que salió hoy, así que me iré a llorar otra ratito :")
