El resto ya se lo saben…

Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi

Nota de la autora: Breve fic por celebración del 27 de mayo, día de Ranma y Akane en el fandom japonés.

Música ambiente en este capítulo:

"Flaws" de Bastille (música de fondo para la primera escena POV Akane)

"Toothpaste Kisses" de The Maccabees (música de fondo para la segunda escena POV Ranma)

"Leave a trace" de Chvrches (música de fondo para la tercera escena POV Akane)


-Pterophoridae-

-Es aquí Akane- habla Ranma, quien va delante de mí con los boletos revisando la numeración tratando de encontrar nuestros asientos, cuando se detiene y me mira.

-Ok- contesto y me acerco más, los dos contemplamos los asientos –creo que Ryoga debería ir en medio de ambos ¿no?- pienso que sería lo más correcto.

Ranma aprieta la quijada –si es lo que tú quieres.

-No- escucho a Ryoga tras de mí –yo en el pasillo por favor, necesito ir constantemente al baño.

Me río y veo que Ranma también lo hace y cuando me mira suspira –anda Akane, toma la ventana prometo no hacer nada para incomodarte.

Somos dos adultos en un vuelo, tan simple como eso ¿cierto? Tomo aire y sonrío más relajada –esta bien.

Me paso el cabello que cae sobre mi mejilla tras la oreja y con cuidado avanzo en la fila para tomar mi lugar junto a la ventana, misma que aprovecho para no ponerme nerviosa en el instante que Ranma se sienta a mi lado.

-¿Necesitas ayuda con el cinturón?- le escucho preguntarme pero yo de inmediato niego con la cabeza.

Buscando nerviosa la cinta.

-Yo puedo.

-Esta bien.

Sigo mirando por la ventanilla, los empleados del aeropuerto están revisando los últimos detalles de nuestro vuelo. Pero el silencio entre ambos es tan palpable.

-¿Qué compraste?- pregunta Ryoga a Ranma mientras escucho unas bolsas plásticas.

-Unos dulces y algo para el guía de Jusenkyo por sus atenciones para avisarnos- responde Ranma.

Cierro los ojos tomando aire, mi pecho sube y baja agitado. Su voz es aún más sensual de lo que recordaba. Su tono grave hace que me suden las manos, mismas que froto sobre mi pantalón disimuladamente para que no se de cuenta que me está poniendo nerviosa.

-Pues yo voy a dormir tanto como pueda y luego veré una película- responde Ryoga revisando lo que hay para entretenerse en la pantalla frente a él.

Una azafata camina por el pasillo revisando que nuestros cinturones estén correctamente abrochados. Para mi suerte no tuve problemas con el mío porque ya me imagino que se hubiese ofrecido Ranma y yo no sé que tanto hubiese sido capaz de soportar su cercanía sin ponerme a gritarle o a llorar.

Me río ligeramente pensando en lo bien que huele.

Siento como se remueve en el asiento y deja caer en el respaldo su cuerpo cuando el piloto nos da la bienvenida, recordando nuestra trayectoria y el tiempo que tomará llegar a la capital China. Desea que pasemos buen viaje y la nave se mueve.

Ranma se pone tenso, aferrando con su mano el apoyabrazos y yo lo miro de reojo.

-¿Te da miedo volar?- pregunto pensando que es una rara cualidad que no recordaba en él.

Ryoga se ríe –desde aquella vez que el avión donde viajábamos no podía aterrizar por el mal clima.

Me acomodo mejor en mi lugar, cierro la cortina de la ventana y sujeto el brazo de Ranma para tranquilizarlo -¿quieres una pastilla para dormir?

Pero él niega –estaré bien, aunque- me mira de reojo sonriendo de ese modo tan atractivo que enmarca sus facciones –no sé si estoy más nervioso ahora porque estas sujetando mi brazo o por el vuelo.

Río avergonzada –entonces lo Don Juan no se te ha quitado ¿no?

-Bueno sigo siendo tan guapo como siempre- responde arrogante.

Lo miro con una ceja levantada y antes de poder contestar relaja los hombros y gira su rostro hacia mí.

-Pero tú estas más hermosa de lo que recordaba Akane- su forma de decirlo me provoca escalofríos.

Sonrío de lado -¿te quieres burlar de mí?

-No, jamás- se muestra serio.

-Pero antes sí que lo hacías- le reto.

-Porque antes pensaba que siempre estarías ahí.

-¿Y ahora?

Acerca más su rostro, sus ojos me analizan sonrientes –ahora estoy feliz de que hayas decidido venir con nosotros. No hubiese deseado a nadie más a mi lado, que tú.

Suspiro.

Hipnotizada con sus palabras.

El avión se mueve con un jaloneo firme cuando toma altura y Ranma suelta el apoyabrazos para sujetar mi mano con fuerza. Sorprendida estoy por reclamar cuando veo su rostro, está de verdad aterrado. Los ojos cerrados, los labios entre abiertos, toma aire con dificultad y pareciera estar rezando.

Acerco más mi cuerpo al suyo y sujeto mejor su mano –tranquilo Ranma- susurro –aquí estoy.


-No, no, es en serio- ríe Ryoga y yo estoy encantado de escuchar la risa de Akane también cuando mi amigo insiste que la historia que cuenta es verdad.

Estábamos revisando la cena que nos han traído cuando Akane le pidió a mi amigo que le contara el cómo yo había adquirido este nuevo miedo por volar.

Quisiera que hubiese sido una estrategia para que Akane me tuviera compasión y aceptara tomar mi mano. Pero no, desgraciadamente Ryoga no lo está inventado.

-El avión se mecía como si fuera de papel- explica cuando separa los palillos para poder comer.

-¿Entonces había una tormenta?- pregunta Akane imitando lo mismo que Ryoga y yo decido comerme el postre antes sin dejar de sonreír como el gran idiota feliz que soy ahora por estar junto a la mujer de mi vida de nuevo.

-Fue repentino- dice Ryoga tomando un bocado de su arroz –y entonces el capitán nos pidió colocarnos los cinturones pero la tormenta envolvió por completo la nave. Algunos pasajeros lloraban y un señor se puso a rezar en voz alta. Yo estaba encantado viendo la lluvia golpeando el ala cuando vi de reojo a Ranma temblar.

Akane ríe de nuevo.

-Y desde entonces detesto ir en la ventanilla- le explico y ella abre la boca mientras afirma.

-Pero tú podías volar prácticamente dentro de tormentas de agua y ahora me dices que ¿temes los aviones?

Afirmó su pregunta -porque un avión no lo controló yo- resuelvo y ella suspira.

-Entonces se fue la luz- continua Ryoga con el relato.

-¡No!- grita Akane tomando ahora un poco de alimento con sus palillos también.

Verla sorprendida me devuelve la vida. ¿Cómo pude pasar todos estos años alejado de ella?

-Pero al menos pudo aterrizar- me dice sonriente, sé que me he perdido parte de la charla por estar mirándola.

-Con mucha dificultad y tras casi una hora de estar volando alrededor de la ciudad- explico separando ahora mis propios palillos para también comer algo.

-Nunca he ido a Estados Unidos- explica Akane –pero ahora que lo cuentan no se me antoja.

Ryoga se ríe –fue una mala suerte.

-Vaya pues que mal- dice sonriente antes de tomar un poco más de su cena.

-La verdad es que en vuelos largos sí que tomo algo para dormir- explico y ella asiente.

-Pues ha sido una mala suerte- comenta de nuevo mirándome y luego sonríe –por un momento creí que era una de tus jugarretas.

Trago saliva, mientras escucho la carcajada de Ryoga que estoy seguro se pudo oír hasta Tokio.

-No sería capaz de algo así- respondo sin dejar de atender mi cena.

-¡Ah! ¿ya no?- insiste Akane.

-Nunca fui capaz de algo así.

-¿Qué me dices de aquella vez que Shampoo te ignoró?

Río frustrado, maldiciendo a mi yo de 17 años –era un idiota Akane- imploro su compasión –movido por mi vanidad.

-¿Entonces ya no eres un vanidoso?

-¿Crees que deba serlo?- pregunto interesado en buscar cual es el punto al que realmente quiere llegar -o mejor dime cuál es la verdadera pregunta que parece no te atreves a hacer.

-Saber si has madurado o es solo la fachada- su sonrisa de lado me desarma.

-Hay que aprender de las estupideces que uno comete ¿no?

-Sí- suspira destapando la bebida que ha pedido para acompañar su cena –de otro modo que sentido tendría haber cometido tantas.

De repente nos quedamos callados.

-¿Aunque hay una de la que no me arrepiento?- pienso en contarle lo que hice hace unos años.

Me mira de lado y yo no puedo evitar sonreír.

-Pero creo que será mejor mostrarte cuando haya oportunidad.

Akane mira a Ryoga pero mi amigo desvía su atención –bueno la cena no ha estado tan mal para ser de avión ¿cierto?

Tanto yo como Akane asentimos –la verdad no.

-Si me disculpan, tengo que ir al servicio- Ryoga se levanta con cuidado de no tirar la charola vacía -¿podrán sobrevivir sin mi presencia unos minutos?- pregunta mirándonos alternadamente a ambos.

Akane ríe tierna –por supuesto.

El cerdo se marcha por el pasillo.

-¿Te ha gustado la comida?- pregunto a Akane cuando veo que termina lo suyo, yo aún tengo un poco en mi plato.

-Sí, tenía un poco de hambre y ha estado bien.

-Nabiki fue muy directa- comento recordando el golpe que recibí, todavía me duele.

Akane se encoge de hombros apenada –lo siento tanto, no debió haberse comportado así.

Asiento mientras trago otro bocado –tienes razón- tomo un poco del líquido de mi vaso y miro a Akane –esa debiste haber sido tú.

Ella me mira tranquila y mueve su cabeza meditando –te lo mereces- sonríe -¿quién dice que no es lo que tengo planeado cuando bajemos del avión?

No puedo parar de mirarla, estoy hechizado por su belleza.

-En algún punto tendremos que hablar de lo sucedido- le digo sin más.

Y ella asiente repetidamente –lo tengo claro, pero no ahora. No es el lugar.

-Esta bien.

Estiro mi brazo para buscar los dulces de arroz y cereza que he comprado en el aeropuerto, mismos que saco de mi mochila con cuidado de no tirar nada.

-Sé que te gustan y espero que sigan gustándote- le entrego la charola cuando la saco del empaque.

-¿Para mí?- pregunta alegre.

Asiento.

-Dulces de arroz y cereza.

Ella los toma y luego de que los mira se ríe. Lo que me saca de juego, no comprendo porque se ríe.

-¿Pasa algo malo?

Akane abre el paquete, toma uno, lo muerde y cierra los ojos disfrutando. Yo disfruto también de lo que veo, sus gestos de placer me hacen tener pensamientos lascivos. Carraspeo para dejarlos atrás o puede pasarme un accidente mucho peor que algún golpe bien merecido de ella.

-¿Sabes porque me encantan estos dulces?- pregunta abriendo los ojos y por la forma como me mira seguro debería saber el motivo.

-¿Es por la tarta de cerezas que prometía decirte si un chico estaba destinado a ti?- recuerdo perfecto el episodio traumante que tuve que vivir con aquellas horribles tartas, pero también mi curiosidad me empujó a comerlas.

Akane sonríe más –decidí que debía aprender a hacerlas bien.

-¿Para poder verificar algo en especial Akane?- me siento un poco ofendido, al final del día las tartas le habían dicho a ella que yo era el indicado. Aún cuando en realidad ella no supiera que todo había sido por culpa de las patas de P-Chan.

Ella niega.

-Quería regalártelas en San Valentín siempre o en nuestro aniversario- su voz se vuelve triste, como su rostro.

Quiero hablar. Quiero tomarla en mis brazos y decirle que yo hubiese amado las tartas aún no fuera comestibles.

Pero solo me atrevo a tomar su mano y susurrar –aquí estoy.

Akane no me mira, desvía su atención hacia la ventana y yo comprendo que he sido imprudente.

El resto del viaje me dedico a leer, mientras Ryoga y Akane duermen. En algún punto inclino la cabeza de Akane para que se recargue en mi hombro y ella se acurruca contra mi cuerpo cuando lo hago.

A pesar de los pequeños incómodos momentos que vivimos antes siento que mi animo solo ha mejorado.


Durante el aterrizaje he tenido que tomar de nuevo la mano de Ranma, su palma sudaba un poco pero no importaba.

Además, como todo un caballero ha estado al pendiente de mí durante el viaje, siempre preguntándome si necesitaba algo o si tenía frío.

En serio que ha cambiado.

Suspiro mientras acomodo mi mochila en mis hombros cuando vamos caminando hacia la fila para la aduana con las tres maletas ya en un carrito que empuja Ranma.

-¿Dónde hay que recoger el auto Ryoga?- pregunta a nuestro amigo.

El chico en cuestión está revisando su teléfono –la agencia está a un lado de la taquilla para el tren. Supongo que no estará aquí el vehículo.

-Tal vez tengamos que tomar el tren primero para acercarnos a donde tengan los autos ¿no?- comento a Ranma y este asiente.

-Es posible, ¿tienen listos sus pasaportes?- pregunta cuando intenta abrir su mochila que cruza su pecho.

Me acerco a él –deja que te ayude- abro la mochila y mi mano se introduce en el compartimento. Siento el libro electrónico que tenía en el vuelo antes de que me quedara dormida con la película que miraba -¿te sigue gustando la lectura?

Ranma sonríe encantado de que recuerde algo tan sencillo supongo –sí, pero me ha dado una etapa por leer cosas de detectives.

Encuentro su pasaporte –yo lo llevo- le digo cuando cierro la mochila de nuevo.

-Gracias.

Tiene sentido ¿cierto? Él mantiene sus manos ocupadas empujando las maletas de los tres. Solo estoy siendo amable.

-¿Cómo está tía Nodoka?- pregunto para hacer un poco de conversación en lo que esperamos nuestro turno.

-Mamá está bien, acabo de comprar hace unos meses una casa que me ayuda a remodelar ella.

-¿Compraste un inmueble?- pregunto asombrada.

-¿Creíste que vivía con mis padres?

Asiento –lo supuse, aunque tiene sentido- digo un poco cabizbaja. Claro que tiene sentido, es un hombre adulto, con su propia empresa, además sigue siendo guapo y se comporta como un caballero –debe haber muchas chicas tras de ti ¿no?- sonrío un poco amargada.

Ranma se rasca la nuca –la verdad no es algo en lo que me fije mucho, aunque para ser sinceros Kodachi siempre está obligándome a salir con alguna de sus amigas.

-Claro, olvidaba que los Kuno son sus socios. ¿Kodachi te obliga a salir con alguien que no sea ella?

Se ríe –los Kuno saben sobre Ranko.

Abro mucho los ojos, es algo que desconocía -¿volviste a intentar explicarle a Tatewaki?

-Resulta que me transformé estando justo frente a él, no había un refugio cercano y fue inevitable. A menos que hubiese cavado un hoyo en la tierra, que pensándolo ahora pude al menos haberlo intentado.

-¿Y él que dijo?

-Se molestó- alza un hombro mientras empuja el carro cuando avanzamos en la fila –trató de molerme a golpes- ríe.

-Tan propio de Tatewaki.

-Pero no gano, fácil pude detener la mayoría de sus ataques. Entendía que lo hacía por despecho.

-¿Y Kodachi?

Volvemos a avanzar.

-Su hermano le dijo, creí que se pondría más furiosa que Tatewaki. Pero extrañamente me pidió convertirme frente a ella. Luego me preguntó sus dudas relacionadas con el tema. Se obsesionó y me pidió llevarla. Creía que al poder convertirse sus habilidades en las artes marciales mejorarían. Pero le expliqué que no tenían nada que ver.

-Aunque si lo piensas- medito lo que me cuenta –todos los que tenían la maldición eran excepcionalmente buenos en el combate.

-Tal vez por el trabajo que costaba llegar a los estanques malditos. Pero no por convertirnos en algo distinto.

-Kasumi tenía mucha curiosidad con volverse uno de ustedes.

Ranma se ríe alegre –a Kasumi le parecía divertida la idea de ser un panda como papá, pero no puedo imaginarla.

Ambos reímos ahora.

-Eso no explica porque Kodachi no sigue interesada en ti.

Ranma baja la vista –le explique que no había forma en que yo la pudiera amar- y entonces vuelve a alzar su rostro y me mira directamente a los ojos y yo siento un escalofrío en la espalda –le dije que se convenciera como que era una verdad. Tal como la existencia de Ranko lo era- sonríe de lado y luego se distrae mirando a la gente en la fila cuando sigue hablando –y ella cambio, se convirtió en una amiga.

La calidez en la mirada de Ranma cuando cuenta sobre su extraña amistad con quien alguna vez se proclamara una de sus prometidas me sorprende.

-Ella estaba muy sola- explica seguramente notando mi desconcierto –y creo que saber un secreto mío le ayudó a centrarse. Sigue siendo egoísta casi todo el tiempo y mandona- se ríe -pero ya no está sola.

-Comprendo ¿Y que hay de Tatewaki?

Ranma se ríe de buena gana, incluso la gente frente a nosotros se voltea a mirarnos –sigue siendo un idiota, está totalmente embobado en su persona. Quiere volverse un famoso artista marcial en Europa.

-Escuché que se había casado con una prima de Picolet.

Asiente –sí, la verdad es que la chica ha sabido controlarlo.

Estoy tan perdida en la charla que no me doy cuenta que tenemos que seguir avanzando, pero él me hace una seña con los ojos y yo me muevo y seguimos hasta llegar a la revisión de aduana.

Tras pasar sin problema alguno Ryoga comienza a guiarnos por el aeropuerto, al parecer lo conoce mejor. Yo guardo el pasaporte de Ranma en mi mochila junto con el mío.

En silencio vamos hasta donde la renta de autos y es Ryoga quien se dedica a revisarlo.

-¿Quieres que te entregue de una vez tu pasaporte?- le pregunto moviendo mi mochila al frente de mi pecho para sacarlo pero el niega.

-No hace falta ¿no?- sonríe cálido –además vamos a volver juntos.

Me pongo roja al instante por sus palabras pero solo asiento avergonzada bajando la vista. Sé que no lo ha dicho en el modo como yo lo pienso, que sus palabras han sido totalmente inocentes porque al final del día volveremos los tres en el mismo vuelo. Así que sí, juntos es correcto.

Ryoga se acerca a nosotros riendo frustrado mientras golpea un panfleto en la palma de su mano –no me maten olvidaba que la reserva es para mañana temprano.

-¿Qué?- pregunto con los ojos abiertos, y cuando miro la reacción de Ranma lo veo también riendo.

-Soy un imbécil- ríe también –no sé donde tengo la cabeza, Kodachi ya nos había hecho reservas en el hotel del aeropuerto- suspira antes de mirarme -¿está bien?- me pregunta.

-Bueno el viaje lo planearon ustedes- alzo los hombros resignada –solo espero que haya suficientes habitaciones.

¡Ah! ¡Claro que no! Ni loca pienso dormir en la misma habitación que Ranma. Me niego, me niego rotundamente. Pero aún así no me puedo hacer tonta que la sonrisa que trato de disimular es porque una mínima parte de mí se imagina lo que podría ocurrir de ser la única opción.

Los dedos me cosquillean de tocar algo más que su brazo, de repente siento que mi animo solo ha mejorado.


Hello guapuras! Otro día más, otro capítulo más.

Algo de lo que me he dado cuenta es que es cierto, no les doy gusto jajaja. No es bronca es solo que me parece muy curioso el abanico de peticiones que me han llegado o que he visto con este fic en particular.

Lo que sí es que la mayoría quiere sangre del trenzudo y les puedo confirmar que creo que sí que me he pasado. Pero así es la vida. Mua ja ja!

¿Habrá Lemon Row? Sí

¿Muchos? Tal vez solo uno o casi uno, no lo sé aún.

Procedo a la resolución de reseñas, por cierto que estoy teniendo problemas con la página y no aparecen. No sé porque y si alguien puede orientarme se lo voy a agradecer infinitamente.

Mmm… no creo que haya capítulo nuevo para este fin de semana, tengo unas cosas del trabajo que requieren mi atención y aún no he editado esos capítulos. Así que nos leemos el lunes o martes según me pueda desocupar. ¡Esta vida adulta!

Cuidense mucho y abrazos gordos!

SweetAkane: Jajaja ah sí! aunque a mi se me hizo un toque lindo de su personalidad, es un celoso pero jamás lo iba a admitir. De Akane te puedo decir que va a recibir algo más fuerte que golpes, hasta me da miedo la reacción que van a tener! Sigo pensándome lo de hacerlo más largo, probablemente no suceda pero creo que en definitiva tenía potencial de adentrarnos más. Abrazos súper gorditos!

A .R .Tendo: Es qué algunos ya los tengo listos y solo es cosa de editar, cortar, agregar, revisar, ya sabes… lo normal jajaja. Perdona! Es que ya había subido el capítulo a la plataforma y no me di cuenta de tu review. Abrazos gordos!

Pedro: Jajaja ese es mi cruel secreto para que me sigan leyendo, dejarlos con la espera de más. Ya casi llegamos a eso y no creo que les guste como se va a ir desarrollando.

Hinatacris: Las sorpresas de la vida! Es como cuando se encuentra uno un billete en la ropa ¿no? Abrazos gordos!

Benani0125: Siiiii! Él que es tan celoso! Y luego con quien va llegando Akane! Era necesario.

Azucena Osuna1: Bueno es un fic RanmaxAkane, como todos los que tengo jajaja así que seguro terminan juntos pero lo interesante será el camino ;)

TatyGuerrero: Jajajaja anda! Yo lo he pensado también que con una buena sesión de besos y abrazos todo se resolvería. Aunque cada uno tiene su versión de lo ocurrido y lo que sienten así que ya llegaremos a esa sesión apasionada. La música es súper básica en este fic, es mucho más importante para mí que en otros. ¡Ah! ¿Costarricense? Encantada! Pues toda latinoamérica la estamos sufriendo más que Europa yo creo, sobre todo porque nuestros sistemas de salud dejan mucho que desear en general, no porque tengamos malos médicos sino que no hay la infraestructura necesaria. Cuídate mucho!

LuzAureaPliegoRomero: Jajajaja yo también quisiera poder actualizar más rápido No Me Dejes Ir, pero ese es mi nuevo bebé precioso y quiero darle todo el amor y el tiempo ¿sabes cuantas veces leo cada capítulo de esos? Cambio todo, muchas veces jajajaja Abrazos gordos!

GabyCo: Hermosa Gabs! Ya estamos a nada de empezar, pero antes de que se adentren en las montañas para llegar a Jusenkyo prometo que pasará algo que no sé si les haga felices a ustedes. Hasta yo sentí feo pero luego se me paso jajaja. Por fin! Eres la única que ha dicho algo sobre que Akane sea ahora la que conduzca la moto! Abrazos súper extra gorditos!

Lucitachan: Jajaja el trenzudo se ha comportado porque sabía que no le convenía causar una escena en frente de Akane. Solo tiene esta oportunidad para recuperarla. Bueno eso de los bebés escondiéndose hasta el último minuto creo que no es tan común, son pocas las afortunadas. Aunque hay mujeres que tienen esa constitución y desean fervientemente que sus embarazos se noten. ¡Que tal con tu mamá! Casi que esperó tenerla ahí mismo para avisarle a su jefa jajaja. Abrazos gordos!

AkaneKagome: Jajajaja y casi un milagro que alcanzara a ver tu review antes de actualizar! Por un lado si quiero que sea corta pero mi corazón anhelaba saber más de estos dos bajo este ambiente. Aunque creo que hubiese sido muy torturante ese "sí/no" de ambos lados para fines de la historia. Bueno es que ya están grandes y creo que los dos se han dado cuenta que como se manejaban de adolescentes no les llevó a nada más que a malos entendidos y a terminar su compromiso. ¿Cómo estas? Espero que ya un poco más tranquila, te dejé mensajito privado hace días pero no quería ser inoportuna antes jaja Te mando muchos abrazos guapa! Cuídate y besos tronadores a ese bebé Coco.