El resto ya se lo saben…
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Nota de la autora: Breve fic por celebración del 27 de mayo, día de Ranma y Akane en el fandom japonés.
Música ambiente en este capítulo:
"Adore you" de Harry Styles (música de fondo para la primera escena POV Ranma)
"It's you" de Lou Doillon (música de fondo para la segunda escena POV Akane)
"Imaginary Dragon" de Foreign Dog (música de fondo para la tercera escena POV Ranma)
"Be Still" de The Fray (música de fondo boda Ryoga y Akari)
-Metamorfosis-
Mis manos dibujan los hombros desnudos de Akane, quien sigue plácidamente dormida con los labios entre abiertos y su rostro ligeramente iluminado por los primeros signos del alba.
Yo, en cambio, no he podido dormir nada por no dejar de mirarla. Sigo tan inquieto como anoche y el motivo es tan irreal que aún no puedo concebir la idea de que ha ocurrido. Que nos hemos entregado el uno al otro físicamente porque… porque las palabras y las devociones no eran ya suficientes.
Akane se remueve un poco, encogiendo su cuerpo. Seguro tiene frío y es que a pesar de que el clima es muy cálido por la temporada y que me he pasado todo el rato abrazándola y cubriendo nuestra desnudez con las yukatas de ambos el aire del amanecer que se aproxima es demasiado fresco.
-Mi vida- le llamo con mis labios pegados a su sien –tenemos que volver a la cabaña del guía.
Ella se queja pegando su espalda a mi pecho -¿tan pronto?- murmura.
-Sí, lo siento pero está ya casi amaneciendo.
-¡Ah!- suspira abriendo sus ojos y cuando estira su cabeza para encontrarse con mi mirada atenta sonríe de lado –pero no me quiero ir de aquí.
-Lo sé- suspiro también –te entiendo, pero no creo que sea buena idea darle de que hablar al guía.
Akane ríe alegre –pero no tendría nada de malo.
No comprendo.
Su mano palpa suavemente mi mejilla –tú y yo estamos comprometidos ¿no es verdad?
Abro mucho los ojos y ella se vuelve risueña al ver mi expresión pasmada, observando mis labios mudos y es que seguro estoy balbuceando una pregunta.
-Si es que no te has arrepentido- continúa.
-Jamás Akane- consigo formar palabras -nunca me he arrepentido de nuestro compromiso.
-Ni yo.
Bajo mi cabeza para besar con suavidad sus labios. Mis brazos sujetan su pequeña figura mientras Akane se sujeta a estos.
-Ahora más que antes deseo tanto hacerte el amor- le digo sin reparos cuando recorro con mi nariz su cuello, aspirando su aroma.
-Ya tendrás tiempo.
-Tenemos todo el tiempo del mundo.
Los ojos de Akane entonces se dirigen hasta mis hombros y en especial hacia el tatuaje que dibuja mi brazo.
-¿Dijiste que era una metáfora de Ranko y tú?
Afirmo moviendo la cabeza, mirando el diseño de los peces koi encontrados, uno hacia arriba y el otro hacia abajo.
Los delgados dedos de Akane acarician la forma de este -¿y porque flores como fondo y no agua?- sus cejas se unen un poco al centro de su rostro cuando hace un gesto gracioso de incertidumbre y preguntas que están naciendo en su mente.
-¿No es obvio?
Ella me mira a los ojos cuando busco su mirada.
-¿Obvio?- susurra con su mano aún sobre mi piel tatuada.
-Son flores de rubia cordifolia.
Akane me mira con los ojos abiertos y sus mejillas comienzan a cobrar un color más rojizo, luego mira de nuevo el tatuaje bajo sus dedos –flores de Akane- susurra y mi corazón explota en la contemplación de su asombro.
-Siempre te he llevado en la piel Akane y quería enseñarle al mundo tu belleza.
Y entonces nuestros labios vuelvan a encontrarse en un dulce beso.
-.-.-.-.-.-
Avanzamos con cuidado por entre los árboles, el único sonido que se escucha es el de nuestras pisadas.
Doy un brinco para bajar la pendiente y me giro mirando a Akane tratando de buscar una estrategia para el como descender.
-Salta- le pido –yo te alcanzo- estiro mis brazos para ayudarle.
Se cubre los labios de forma recatada, guardando su risa. Veo la euforia también en su expresión.
-Ok. Aunque soy capaz yo misma- me mira seria.
De inmediato hace lo que le pido y cuando mis brazos la pescan escucho que algo se rompe tras nosotros. Cuando doy la vuelta, con Akane aún pegada a mí vemos a Plum con expresión avergonzada.
-¿Pasaron la noche en el bosque?- nos interroga asombrada mirando nuestras vestimentas.
-Nosotros… tuvimos un pequeño percance- explica Akane y yo asiento.
-¿Tú que haces fuera a esta hora?- la miro tratando de cambiar su atención -¿tampoco dormiste en la casa?
Al igual que nosotros Plum lleva la misma ropa que la del día anterior.
La chica comienza a mover su cabeza de un lado al otro, negando efusivamente –no es lo que parece solo hemos estado hablando- esta nerviosa.
-¿Hemos?- Akane baja de mis brazos y me dedica una mirada que reconozco como una indicación a que espere.
Ella camina hasta donde Plum, quien ya se ha cubierto su rostro enrojecido con ambas manos.
-Tranquila- habla en voz baja Akane sujetando los brazos de la joven -¿qué ha sucedido?
Plum levanta poco a poco su mirada, veo rastros de lágrimas y comprendo que tal vez no debería estar aquí.
-Yo puedo…- hago una seña hacia la casa –te puedo ver arriba Akane- digo al fin.
-¿Ustedes siempre se han querido?- pregunta de la nada Plum limpiando sus mejillas, en realidad pareciera que la pregunta está más dirigida a mí -¿o alguna vez dudaron de su compromiso?
Una sombra de sonrisa aparece en el rostro de Akane, esto se siente como una prueba por parte de los dioses. ¿Acaso quieren hacernos dudar?
-A tu edad nada es claro aún Plum- responde mi novia –nosotros también tuvimos nuestras dudas.
Me acerco hasta donde la chica y me coloco frente a ella en cuclillas para que pueda verme a pesar de su cabeza agachada.
-Pero no es que dudáramos de lo que sentíamos sino que teníamos miedo- recojo una lágrima del rostro de la joven –miedo a no saber que hacer si éramos rechazados.
Plum toma aire y sonríe o al menos lo intenta –no sé si lo quiero- susurra y luego abre mucho sus ojos preocupada –no sé si él me quiere.
-Necesitan conocerse más- explica Akane -¿ha venido a verte?
Yo aprovecho para levantarme de nuevo.
Plum asiente enrojeciéndose aún más –lo había invitado a la celebración pero me había dicho que no creía poder venir. Al final lo vi después del banquete, recargado con los brazos cruzados en una de las casas mientras yo bailaba con el joven Hibiki.
-¡Oh!- dice admirada Akane.
-Él estaba muy molesto, podía ver su rostro enfurecido así que salí corriendo para ver que le sucedía.
-¡Ah!- ahora soy yo quien comienza a entender.
Su prometido seguramente estaba celoso.
-Y cuando estaba llamándole para que me esperara una chica de su aldea llegó también. Abrazándolo con fuerza- el puño de la joven se cierra en un furioso gesto.
-¿Entonces tu prometido tiene una novia?- Akane pregunta aturdida, abriendo y cerrando muchos sus ojos.
-No- niega Plum –al menos es lo que él ha dicho cientos de veces, pero ella lo sigue como un gatito perdido e insiste en que él y ella son pareja desde niños y que algún día se casaran.
-¿Eso lo sabe tu padre?- me escucho preguntar.
-Sí, pero dice que es mentira- la chica alza su mirada y puedo ver el dolor en la frágil figura –nuestro compromiso se pactó desde que nacimos, así que no es posible. Pero… en el corazón no se puede mandar ¿verdad?
Akane abraza contra su pecho a la adolescente y ella esconde su tristeza en su hombro.
La escena se me antoja como un recordatorio de lo sucedido entre Akane y yo cuando adolescentes. Y es entonces que comprendo que el dolor que vivió por años Akane siempre lo pasé por alto, porque daba por hecho que lo nuestro era la única realidad y no tomé en cuenta lo que ella podría sentir.
-Lo siento mucho- susurro, pero mis palabras no son para Plum sino para Akane.
Quien me mira con los ojos abiertos.
-En verdad, lo lamento- mis manos están apoyadas sobre mi corazón.
Pero antes de que Akane pueda decir nada escuchamos un ruido tras nosotros y luego una voz hablando quedamente.
-¡Hey! ¡Plum!
La joven se pone recta y cuando buscamos de donde proviene el sonido una figura alta y fornida se aproxima tras unos árboles.
-¿Qué haces aquí?- pregunta Plum con el ceño fruncido –creí que había sido clara, no quiero saber nada de ti.
Tanto yo como Akane nos movemos unos pasos, dándoles un poco de distancia.
-¿Seguirás siendo una necia?- el chico aprieta los dientes –ya te dije que ella no significa nada para mí- luego se cruza de brazos y suspira -que insista no implica que yo la quiera.
-Pues no parece ser cierto que se lo hayas dicho alguna vez- le grita Plum –además ya te dije que no me importa si estas con ella, nuestro compromiso fue algo acordado por nuestras familias.
-¡Arrgh! ¡Eres una necia!
-¿Y a que has venido si soy una necia que no soportas?
Akane me mira –tal vez debamos dejarlos solos ¿no crees?
Trago saliva, preocupado ahora por la seguridad del joven cuando Plum le arroja una de las vasijas que están a un lado de la casa.
Me encojo de hombros por el ruido del objeto al romperse -supongo que estará bien- respondo colocando una mano en la espalda de Akane –vámonos.
-¡Arrgh! ¡Siempre tan violenta! ¿quién podría quererte así?
Tanto Akane como yo reímos por lo bajo, sabiendo que esos dos algún día no podrán estar alejados el uno del otro.
Luego de tomar algo ligero por desayuno el guía nos espera en la puerta de la casa para iniciar el camino hasta los estanques.
-Ahora que hablé por teléfono con Akari me pidió algo que no pienso llevarle- habla Ryoga cuando comenzamos a caminar por el sendero.
-Déjame adivinar- habla Ranma avanzando lo suficiente hasta alcanzarnos a Ryoga y a mí -¿agua de algún estanque?
Ryoga asiente –dice que tiene curiosidad por sentir lo que ella llama "la conversión"- marca con sus dedos las comillas cuando dice la expresión con la que se refiere Akari a la maldición de Jusenkyo.
-Yo también siento curiosidad- aporto como si nada a la conversación mi comentario y los tres hombres me miran como si acabaran de ver un fantasma.
-¿De verdad?- pregunta el guía.
Asiento –tal vez saber que ser algo o alguien más no es magia sino una posibilidad me hace verlo como algo normal- me encojo de hombros.
-Pues esta es su oportunidad señorita Tendo- responde el hombre pero Ranma carraspea para llamar nuestra atención.
-No sabes lo que dices Akane- dice alzando el mentón –no es…- me mira de reojo –no es agradable.
-Lo sé- respondo consciente de todas las dificultades que vivió Ranma por tener la maldición de Jusenkyo –pero no era algo tan malo.
-Tuvo sus ventajas- habla Ryoga mirando el sendero.
-¡Ryoga!- gritamos al mismo tiempo Ranma y yo.
-Ni siquiera te atrevas cerdo- le señala Ranma con un dedo y nuestro amigo se ríe con ganas.
-No lo decía por P-chan- me mira avergonzado bajando casi al instante su mirada –pero fue gracias a ser un pequeño cerdo negro que descubrí el potencial de mis capacidades como artista marcial.
-¿Te refieres a sobre pasar las limitaciones cuando ocurrían los cambios involuntarios?- cuestiona Ranma.
Ryoga asiente –tal vez si no hubiese caído en el estanque no habría desarrollado tanta agilidad.
-¿Tú que piensas?- pregunto a Ranma y él sonríe de medio lado.
-Ser Ranko tuvo su parte divertida y no lo digo solo por los dulces gratis que podía conseguir.
Me mira de reojo y no puedo evitar poner los ojos en blanco.
-Pero ayudó mucho en ocasiones importantes, el ejemplo más próximo que se me ocurre es cuando conocimos a Toma.
Tanto Ryoga como yo asentimos.
Ranma suspira -e igualmente no niego que fue un buen entrenamiento, los desafíos de pelear con un cuerpo de distintas proporciones mejoró mis habilidades.
-No por nada Jusenkyo es el lugar por excelencia para las prácticas profesionales y de mayor nivel entre los artistas marciales ¿cierto?- añade el guía a nuestra plática.
-Es cierto- contesta Ranma.
-Tengan cuidado con esta parte del camino- dice el guía con naturalidad –por las lluvias que tuvimos muchas rocas se desprendieron y aún no se terminan los trabajos para limpiar el paso.
Ryoga avanza delante de mí mientras Ranma se acerca hasta donde estoy cuando vemos el primer obstáculo, una serie de piedras que deben escalarse para continuar.
Y así andamos, escalando y esquivando, rodeando y avanzando por el sendero hasta toparnos con la montaña que sirve de refugio para los estanques.
-¿Quieren tomar algo y descansar antes de bajar?- pregunta el guía cuando nos acercamos hasta la pequeña cabaña que se convierte en el hogar de aquellos valientes que practican las artes marciales cuando están en entrenamiento justo aquí.
-Francamente estoy tan nervioso que solo quiero terminar con esto- dice Ryoga mientras se quita la mochila que cruza su pecho.
-Bien, entonces dejemos aquí sus cosas y vayamos hasta el estanque donde se encuentra el Nannichuan ¿de acuerdo?
Ambos chicos inspiran y ríen nerviosos mientras se miran cuando el guía abre la puerta de la cabaña.
Los tres entramos y tanto Ranma como Ryoga dejan sus pertenencias en la mesa que está en el área de la cocina cuando yo tomo asiento sirviéndome un vaso con algo de agua fresca.
-¿Listos?- pregunta el guía guardando más tabaco en el bolsillo de su pantalón.
-Hace años que estoy listo- responde Ranma y se dirige a mí de una forma que me provoca escalofríos, un recordatorio de la noche anterior hace que mis mejillas enrojezcan.
Así que me levanto de prisa para salir del lugar.
Tanto el guía como ambos chicos salen de la cabaña luego de unos minutos. Yo me dedico a mirar el cielo, buscando tranquilizarme.
-Akane- me llama la voz de Ranma.
Cuando me giro lo observo bien, con su brazo estirado hacia mí y la mano extendida esperando que le tome.
Lleva una camiseta de algodón verde olivo y unas bermudas que llegan casi a sus rodillas en color azul oscuro. Los lentes de sol se han quedado sobre su cabeza desde que salimos de la aldea. Y entonces me sonríe galante y mi corazón se detiene.
Y un suspiro sale de mi boca alegrando más el ego del idiota de mi prometido.
-Dame tu mano- insiste contento –esta parte del sendero está un poco resbalosa.
Me roba el aliento, así que solo muevo torpe mi cabeza de arriba abajo cuando estiro mi mano para sujetar la suya.
-No me sueltes Saotome- le digo firme.
Ranma me mira por encima de su hombro –nunca más te volvería a soltar Tendo.
-.-.-.-.-.-
Caminamos con cuidado entre los estanques, escucho que el guía va explicando algunos y las historias trágicas detrás de estos. Pero mi atención esta solo enfocada en Ranma, quien va delante de mí por los diminutos espacios disponibles para andar.
El Ranma de 16 años o de 20 incluso ha quedado muy atrás al que tengo frente a mí. Sus rasgos se han vuelto más toscos, los callos en sus manos son más gruesos y puedo ver lunares nuevos en sus brazos junto a marcas y cicatrices causadas seguramente por los entrenamientos.
En sí su figura completa es la de un hombre. Un hombre con quien he pasado una noche mágica y a quien no puedo negar sigo queriendo.
A ratos sus dedos acarician los míos o a veces se gira para asegurarse de que me encuentro bien.
Se ha vuelto atento y más educado, posiblemente gracias a que tía Nodoka ya es parte de su vida desde hace años, pero siendo honesta siempre fue cuidadoso de mí. Me protegía ocultando sus atenciones tras rabietas infantiles. Y aunque ya me ha dicho que temía mi rechazo no puedo negar que también ha sido culpa mía que se sintiera así.
Creo que ambos pusimos una barrera para evitar la humillación y el dolor durante años.
Y tal vez Ranma tiene razón, si no hubiese pasado lo de Ukyo no habríamos tenido el espacio necesario para crecer, averiguar nuestro propio camino y saber que esa distancia física entre ambos no podría hacernos olvidar lo que en nuestros corazones siempre había existido.
-Y aquí está- anuncia de repente el guía, sacándome de mis pensamientos, cuando rodeamos un pequeño monte que esconde unos tres estanques del resto.
-¿Uno de estos es el que contiene el agua?- pregunta Ranma con voz trémula.
-Sí, aquel en la esquina izquierda- señala el guía –el más pequeño de los tres.
-¡Vaya!- un asombrado Ryoga camina hasta el sitio.
-Para que funcione la transformación deberán estar bajo el efecto de la maldición que les aqueja.
Creo que los dos saben perfecto esto, pues ambos asienten. Ryoga vuelve hasta donde estamos Ranma y yo.
Mi prometido suelta mi mano luego de besarla y entonces se coloca a un lado de nuestro amigo.
-Míranos bien Akane- comenta Ranma –esta será la última vez.
Los dos se quitan las camisetas entregándoselas al guía cuando camina hasta donde ellos con un termo lleno de agua.
-¿Preparados?
Ambos asienten y el hombre deja caer bajo los dos el agua fría. Ryoga desaparece cuando queda bajo la tela de su short. Mientras que Ranma solo se hace más pequeño y fino.
Camino hasta donde están y busco a Ryoga entre la ropa. El guía se ha sentado ya en una roca cercana encendiendo el tabaco y descansando.
-Tendrán que entrar al agua uno por uno- comenta y Ranma se agacha a mi lado para sujetar también al pequeño cerdo que ya está entre mis brazos.
-Adiós P- chan- le dice Ranma a su amigo y él gruñe ligeramente.
-Adiós- beso su nariz y Ryoga cierra los ojos suspirando.
Ranma lo toma de mi agarre y camina con él hasta la orilla del estanque. Luego lo coloca en el suelo y el diminuto animal de color oscuro da unos pasos antes de brincar y caer dentro del agua.
-¿Estás nervioso?- pregunto a Ranma cuando le abrazo por la espalda de la cintura y él se recarga en mi pecho. Como mujer es más pequeño de estatura que yo.
-Sí- toma aire –pero no puedo esperar para dejar esta maldición en solo un recuerdo.
-Ranma- le llamo para que me ponga atención –aún si no hubiera existido una cura- gira su rostro para mirarme a los ojos –yo siempre te he aceptado tal como te conocí.
Veo el dibujo de una tímida sonrisa en sus labios –lo sabía- luego baja su rostro y me besa lentamente.
De repente escuchamos el agua moviéndose y los quejidos de Ryoga por salir del estanque. No veo nada porque de inmediato Ranma me tapa los ojos y yo me río de sus celos.
-¡Eso fue doloroso!- se queja Ryoga mientras escucho el ruido de tela –en serio había olvidado lo espantoso que se sentía ahogarse en los estanques.
-¿Crees que era necesario cubrirme los ojos Ranma?- me burlo.
-Lo he hecho por Ryoga- dice mientras siento sus labios sobre mi nariz cuando me da un beso –no pienses que son mis celos.
Me río más y luego la mano de Ranma descubre mis ojos. Ryoga ya está vestido con su short y está colocándose la camiseta.
-¿Listo?- pregunto a Ranma cuando me giro sin soltar su agarre.
-Sí- responde tomando aire –es la hora.
Lo beso nuevamente –adiós Ranko.
Ranma asiente y tras acariciar mi mejilla y regalarme una última sonrisa como la chica pelirroja que un día llegó a mi casa en una estrepitoso día de lluvia me suelta, camina hasta la orilla y se arroja dentro del estanque.
Mi corazón palpita furioso dentro de mi pecho, puedo incluso escucharlo y sentirlo golpeando contra mis costillas cuando me abrazo por la cintura.
El agua del estanque no es del todo cristalina, tiene un toque verdusco que imagino se debe al musgo que crece por todos lados en este lugar, así que no veo para nada el cuerpo de Ranma dentro.
-Será mejor que camines hacia acá Akane- me pide Ryoga –ten cuidado de no tocar nada.
Afirmo haciendo lo que me dice y cuando me giro a ver lo que ocurre el movimiento del agua se vuelve más intenso al momento que la figura de Ranma como hombre emerge.
Y lo primero que hace es buscarme con sus ojos azules.
Dos meses después…
Miro por la ventana del auto el paisaje de Tokio, la ciudad que durante años fue mi hogar y que ahora visito cada fin de semana sin falta desde que regresamos de Jusenkyo.
Cuando el auto da vuelta en la esquina me siento en casa ya, veo la propiedad de la familia Tendo y los nervios agitan mi estómago, como si fuera la primera vez que estuviera aquí.
El taxi se detiene frente a la puerta de madera y me aseguro que el segundo taxi también se estacione.
-No tardaremos mucho- le digo al hombre y él asiente.
Bajo del auto e igual hago una seña al segundo chofer, quien también mueve su cabeza de forma afirmativa.
Tomo aire y toco el timbre.
-¡Papá!- escucho la voz de Akane –ese debe ser Ranma.
De pronto la puerta de madera se abre y Kasumi es quien me recibe -¡Hola Ranma! Has llegado antes de lo pensamos- comenta sonriente cargando en su hombro una mochila infantil y en sus manos tres ramos de flores idénticos, y tras sus piernas una carita sonriente se asoma –anda Nyoko, saluda a tu tío.
La pequeña de ojitos color chocolate alza su manita y esta se abre y cierra repetidamente, saludando.
-Hola hermosa- le digo.
La niña se esconde otra vez tras Kasumi, aferrando el kimono de su madre, así que ella entonces se agacha para cargarla –tendrás que perdonarla Ranma, aún no se acostumbra a tu presencia.
-Ni lo menciones- le digo –ya me ganaré a esta pequeña- sujeto su mano y acaricio sus dedos regordetes mientras ella ríe contenta.
-¡Llegaste antes!- escucho la voz de Akane a lo lejos cuando sale por la puerta principal de la casa con un par de maletas –pudiste haberme avisado.
-Lo siento- le digo dejando a Kasumi en la entrada y corriendo hasta donde ella para ayudarle con el equipaje -¿falta algo más?
-Sí- dice con tono enojado pero lo siguiente que hace es tomar mi cara y darme un beso en los labios –no me besaste tonto y tampoco me has dicho lo linda que me veo en este kimono.
-Lo siento- me disculpo nuevamente agachando la cabeza en una reverencia arrepentida –te ves preciosa mi vida.
-¿Estás bien?- pregunta acariciando mi mejilla –andas más distraído que de costumbre.
-Sí, es solo que es la primera vez que irás a mi casa- digo siguiendo el sonido de la puerta cuando sale Nabiki con el equipo fotográfico en un maletín y llevando de la mano al otro hijo de Kasumi.
-Hola cuñado- me dice contenta Nabiki cuando llega hasta donde estamos Akane y yo –Toshio saludo a tu tío Ranma.
-Hola- dice el pequeño efusivamente estirando su brazo para sujetar la manga de mi traje.
-Hola Toshio ¿estas emocionado por la boda?
Nabiki continúa su camino sin esperar que el pequeño responda y cuando le sigo con la mirada veo que Kasumi ya está hablando con el taxista –ya platicaran de hombre a hombre luego, tenemos que llegar con la novia a tiempo- habla sin mirarnos.
Escucho a Akane suspirar, por lo que me volteo para ponerle atención -yo también estoy nerviosa- me dice –pero ahora hay que enfocarnos en la boda de Akari y Ryoga ¿sí?
-Bien- de nuevo hago otra reverencia.
Entonces el señor Tendo sale de la casa, cerrando la puerta tras él con llave.
-Ranma- me mira serio –nos iremos tu y yo juntos, que las chicas se vayan por separado. Necesito hablar contigo.
Trago saliva abriendo mucho los ojos por el tono serio de su voz -sí- respondo –es buena idea.
Siento la mirada acusadora del tío Soun, desde que supo que Akane y yo somos pareja no para de portarse intimidante. Todo lo contrario a como cuando estábamos comprometidos.
-Los veremos entonces en el hotel- habla Akane a su padre.
-Yo me llevare tu equipaje- le digo a mi novia.
Akane se estira para darme un beso en la mejilla –no te dejes intimidar, ya sabes como es papá- susurra –te amo.
Sus palabras son como miel –yo también te amo.
De pronto carraspea el tío Soun y Akane se aleja para alcanzar a sus hermanas. Cuando me giro para buscar al hombre que se convertirá en mi suegro oficialmente, una vez que Akane y yo nos casemos, lo veo observarme con el rostro más serio que al inicio de nuestra conversación.
-¿Vamos?- habla y yo le sigo cuando avanza.
Al salir del portón el taxi que lleva a las tres hijas del señor Tendo ya se marcha. Mi suegro se sube al segundo taxi mientras el chofer baja para abrir la cajuela y así poder subir las maletas.
Cuando subo y me siento al lado del tío Soun este me mira con seriedad. En silencio hasta que el chofer del auto sube y avanza tras el primer taxi.
-¿Piensan casarse tú y Akane entonces?- es lo primero que me pregunta.
Estoy tan nervioso. Lo cuál no comprendo porque durante años el tema del matrimonio con Akane fue algo que constantemente salía de los labios tanto de mi padre como del tío Soun. ¿Por qué ahora me causa tanta ansiedad que me lo pregunte?
-Aún no lo hemos hablado.
-¡Mmh!- responde y a mi me empiezan a sudar las manos -¿tú quieres a mi hija Ranma o solo estas jugando con ella de nuevo?
-Yo la amo.
-¿Y entonces cuál es tu plan Ranma?
-Claro que quisiera proponerle matrimonio.
-¿Y por qué no has venido a pedirme su mano?
-Porque primero pensaba consultarlo con Akane, saber si ella también lo desea.
-¿Cuándo se lo pedirás?
Me río, por nervios y mi suegro me fulmina con la mirada.
-¿Te parece gracioso lo que te preguntó Ranma? ¿Acaso solo estás jugando entonces nuevamente con Akane?
Frunzo el ceño molesto, es la segunda vez que habla sobre que estoy jugado con Akane y eso no es verdad.
-Yo nunca he jugado con los sentimientos de Akane, cuando usted y mi padre nos comprometieron aún éramos muy jóvenes para saber que sentíamos. Y ahora que Akane ha aceptado ser mi novia creo que es justo nos tomemos el tiempo necesario para disfrutar nuestro noviazgo, sin…
-¿Sin una atadura?- me interrumpe con los ojos abiertos.
De repente sujeta mi hombro con fuerza, no cabe duda alguna que el señor Tendo es un hombre muy fuerte a pesar de su edad.
-No quiero que mi pequeña vuelva a sufrir por causa tuya.
-Jamás permitiré que Akane sufra- digo serio –la amo, con toda mi alma.
El señor Tendo, el tío Soun, se cruza de brazos y asiente sin mirarme ya –entonces proponle matrimonio Ranma y no dudaré de tus intenciones.
Asiento. En parte porque definitivamente es algo que deseo hacer pero como ya había pensado antes no quiero que Akane huya de mí.
¡Ah! Ni hablar, tendré que decirle a Akane.
-.-.-.-.-.-
La música del cortejo empieza mientras yo giro a Ryoga para que ponga atención a lo que está por acontecer cuando ambos nos acomodamos en nuestro sitio en el altar.
Él y Akari se decidieron por una boda muy occidental, todo porque su prometida deseaba lucir un vestido esponjoso como princesa.
-¡Oh vaya! Estoy tan nervioso- musita Ryoga por lo bajo, solo para que yo le escuche.
-Y no pienses que además eres padre.
Ryoga abre mucho los ojos y yo me río de su expresión. Se ha puesto incluso pálido.
De repente las luces descienden y las damas de honor de Akari caminan por el pasillo ya lleno de flores gracias a los pequeños de Kasumi que han actuado de pajecitos.
Akane es la última en aparecer, camina lento y sostiene con cuidado el ramo entre sus manos y cuando nuestras miradas se cruzan mi corazón se detiene al segundo que ella me regala una tímida sonrisa antes de regresar su atención al pasillo por donde van también sus hermanas.
Luego la música cambia y aparece la novia del brazo de su padre, la miro de reojo porque no puedo parar de contemplar a mi novia y el deseo de pedirle matrimonio se convierte en una necesidad por la cual no puedo esperar.
Hello guapuras! Bueno este es el capítulo final pero todavía queda un epílogo.
De cualquier forma les agradezco el apoyo para esta historia y prometo planificar mejor cualquier otro fic que se me ocurra y no mal informar. Y es que siendo francos para mi no era un Universo Alterno como tal porque estaba partiendo justo de la historia original, dejé lo de las maldiciones y Jusenkyo así como las prometidas de Ranma, pero si me queda claro el descontento general por plantearlo así.
¡Ojo aquí! Creo que ningún fanfic puede ser denominado canon, por el simple y sencillo hecho de que nadie de los que escribimos somos Rumiko ¿cierto?
De todos modos prometo ser más cuidadosa con las etiquetas en futuras ocasiones para evitar descontentos.
Abrazos gordos para todos!
Respuestas a sus reseñas.
Maryconchita: Y todavía falta otro lemon, un poco diferente al anterior porque la relación de ellos ya es distinta. Como siempre muchas gracias por leer y por creer en mis universos jajaja. Abrazos gorditos!
JAGuerrero: Muchas gracias por leerlo! Bueno pero es que era una historia peque jeje.
Benani0125: Justo! Muchas gracias por notarlo! La primera vez de ambos no podía ser muy "perfecta" o "excesiva" Te agradezco por leer y muchos abrazos gordos!
Guest No.1: Eh! Mil gracias! Ya es el último capítulo pero falta un epílogo apasionado!
Jhon007: Bueno es que la primera vez que estuvieran juntos, a mi parecer, no podía ser tan detallada en cuestión de caricias. No lo sé, me la imaginaba torpe incluso pero creo que lo han hecho bastante zukulento aún así jajaja. De todos modos el epílogo igual tendrá lemon. Gracias por leer!
Airyisabel: Aaaay! Me da mucho gusto que haya sido de tu agrado, la verdad es que ya sabíamos que iban a terminar juntos * guiño, guiño * pero el camino para llegar es lo divertido ¿cierto?
GabyCo: Hermosa! AH! No sabes como me emocionaron tus palabras, la verdad es que este lemon para mí era todo tierno y apacible porque era la primera vez que ambos estarían juntos. Así que me hayas regalado todos esos bellos adjetivos para este capítulo es lo máximo! Gracias a ti por ser siempre tan linda conmigo. Abrazos gorditos!
Hikari: Si y si! Es que iba a ser obviamente un one shot largo pero mi cabecita seguía pensando que había cosas que creía yo importantes como para dejarlas fuera. Por eso al final se volvió un mini fic. Muchas gracias por leer!
KarlyS: Aaah! Que bella visión lo de las luciérnagas, alumbrando los cuerpecitos de nuestros protagonistas jeje Muchas gracias por leer!
ElisaLJ: Mil gracias por tu reseña y tus hermosos comentarios.
KiraFanel: Y creo que me tardé pero la espera era necesaria para que conociéramos toda esa tensión y ganas que se traían jajaja. Muchas gracias por leer!
Yazz: Jajaja debo preguntar ¿qué fue lo que te molestó del capítulo anterior?
Angie: Jajajajaja aaaaaaaaah! Bueno creo que nuestra salud mental durante esta pandemia ya es un tema que no puede explicarse ¿no? Te agradezco infinitamente tus reseñas, de verdad me motivan. Y bueno, espero ya vaya descendiendo esa fila de pendientes porque igual merecen algo de amors! Abrazos enormes y gorditos!
RossBcc1: Creo que todas envidiamos a Akane, siempre y bajo cualquier contexto jajajaja Aaain! Me pude imaginar la sonrisa de Ryoga al verlos irse. Muchas gracias por leer, en serio! Abrazos gordos!
Danotello: ¿De verdad es el primer fanfic que has leído? Oh cielos! Pues muchas gracias por esa curiosidad que te ha hecho leer el mío. Espero haya servido para distraer tu estrés laboral. Gracias, gracias, gracias! Abrazos esponjosos!
AkaneKagome: Hermosa! Había que despistar a los lectores * risa malvada * desde que empecé el fic me imaginé a estos dos reconciliarse bajo la luz de las estrellas. Aaaah! Todo cursi y bello. Bueno yo sé que algunos capítulos dan la impresión de ser "de relleno" pero no es del todo así, porque de no existir esos capítulos más relajados no podría a lo mejor justificar otras escenas por venir. Sé que no tiene mucho sentido cuando las entregas son pausadas pero en conjunto esos "de relleno" ya no se notan.
En fin, ya este capítulo fue el último, el viernes publicaré el epílogo y a otra cosa mariposa!
Te mando muchos abrazos y seguimos en contacto, prometo escribirte en Insta y ya te cuento porque me había tardado jajaja cuando te enteres te va a dar risa.
