—con que….¿señor de la ceniza?- se dijo así misma.
Hestia se encontraba dentro de la habitación que se le fue dejada temporalmente en la recién creada mansión de Bell; la pequeña diosa rememoraba la cena que compartió con el peliblanco y el resto de mujeres ocupantes de dicha mansión, la diosa de la familia y el hogar ya no se sentía tan cómoda dentro de sus paredes como hace unos minutos, el pensar que el peliblanco era un dios llegado de otro mundo, y no solo eso sino que se le permitió permanecer en Orario con su arcanum; puede que Hestia no sea una diosa Bélica o una luchadora, pero incluso ella podía sentir y ver el peligro en dejar semejante persona anduviera libremente por Orario.
Sacudió su cabeza intentando alejar esos pensamientos, ya estaba allí y era muy tarde para cambiar de opinión, mañana se marcharía a primera hora de la mansión y buscaría otro lugar en el cual hospedarse; podría pedirles a algunos de sus inmortales amigos una ayuda temporal en lo que encuentra un lugar; no deseaba involucrarse con el peliblanco dios ni los problemas que de seguro traería semejante personaje. Tomo la sabana cubriéndose por encima de su nariz dejándose abrazar por la calidez de las mantas; había tenido un día muy pesado y cansado, necesitaba un descanso.
En el piso superior de la mansión de Bell, todo ese piso era una única habitación la cual era usada por el peliblanco y sus reinas, los cuatro personajes compartían una amplia cama en donde sobraba espacio para más personas; en medio de todo estaba Bell quien era cariñosamente abrazado por Hikari, Yuria y Rei; un leve sonrojo podía apreciarse en las mejillas de las féminas quien estaban sumidas completamente en el sueño.
Por otro lado Bell estaba despierto, con los ojos cerrados pero bien despierto; por su mente pasaban imágenes y recuerdos pertenecientes de la diosa quien dormía en una de las habitaciones del segundo piso; una expresión de ligero disgusto era reflejada en su cara al ver los recuerdos de Hestia, no eran cosas que deseaba ver, pero que necesitaba saber acerca de ese mundo; aunque poca información podría obtener de la diosa, no tenía familia por lo que poco o casi nada sabía acerca del aspecto militar de Orario salvo el nombre de algunos aventureros fuertes, algunas familias poderosas y poco más.
Aunque logro enterare de algunas cosas que podrían serle verdaderamente útil al peliblanco, cosas que se aseguró recordar, no queriendo sumergirse mucho dentro de los recuerdos de Hestia salió de su mente, corría el riesgo de ser descubierto si permanecía más tiempo dentro; puede que la diosa no fuera la persona más conocedora sobre cómo se mueve Orario, pero era inteligente, algo infantil pero eso no le resta inteligencia; habían recuerdos y momerías a las que quería acceder sobre su vida antes de bajar al mundo inferior como ellos lo llamaban, pero no podía comer ansias, ya tendría tiempo para desentrañar los secretos de los dioses.
Tenía principal interés en saber porque descendieron, no creía esa estúpida razón de que fue por puro aburrimiento; aunque el experimento de primera mano lo que milenios de nada que hacer podían hacerle a una persona, algo más tenía que haber tras el descenso de los dioses, e iba a descubrirlo, solo tenía que presionar un poco más y a su debido tiempo dentro de los recuerdos de Hestia, pero debía mantenerla cerca, o en otro caso, buscar algún otro dios con la mente más débil al que sacarle información.
Apartando esos recuerdos de su mente se relajó por fin en su cómoda cama y se dejó llevar por el sueño; sintió costillas en su pecho y no eran de Rei quien descansaba cómodamente en su pecho para ser precisos, una leve sonrisa se formó en sus labios y dejándose llevar por el sentimiento, su alma su invadida por la presencia de sus amadas quienes le abrazaban con afecto; no fue el único afectado por tal acción porque junto a el Rei, Yuria e Hikari se aferraron aún más a él, dejándose "tocar" por las almas de las mujeres con quienes compartieron tanto al lado de Bell.
—será mejor que descanse bien…- abrazo a Yuria e Hikari por la cintura quienes estaban a sus costados respectivamente. —mañana nos espera un gran día-
Otro día había llegado a Orario, apenas solo paso un día y la noticia de la llegada de un nuevo dios recorrió cada esquina de la ciudad del laberinto como pólvora; el impacto que un dios que podía usar su arcanum residía en Orario era algo simplemente insólito; tanto el Gremio como Uranos fueron víctimas de quejas y reclamos tanto de mortales como dioses disgustados. Y no era para menos, el que toda deidad tuviera prohibido usar su poder en el mundo inferior era una regla tallada en piedra y no había perdón para quien la desobedeciera, y que de repente llegara uno que se negaba a obedecer tal regla era algo completamente inaceptable decían los dioses.
Pero claro sus quejas iban dirigidas a Uranos y no al respectivo dios en sí, pues el simple hecho de recordar el amenazante, pesado y peligroso poder que desprendía el peliblanco dios causaba escalofríos; aún más al pensar que pese a verse superado en número no estaba dispuesto a retroceder, los dioses podrían ser muchas cosas, pero no eran estúpido, incluso un dios menor podría causar una gran devastación en el mundo antes de que cualquiera pudiera contenerlo si es que se lo proponía; no sabían en que categoría estaría Bell, pero nadie quería ir a averiguarlo.
El mencionado dios, curiosamente caminaba por las calles de Orario ignorando, pero consiente de las miradas y dedos señalados que apuntaban hacia él, ya se esperaba algo como eso, conocía bien la naturaleza humana, él fue uno el algún punto de su vida; aunque había algo que le estaba llamando mucho la atención.
—(esas…..¿son almas?)-
Fue la afirmación que paso por su mente, pues mientras caminaba podía apreciar como pequeñas almas es forma de orbes no más grandes que una pelota de béisbol flotaban y seguían a los mortales que transitaban las calles de Orario, no todos era seguidos por ellas, solo ciertas personas, algunos eran seguidos por una, dos o tres, conto un máximo de cuatro almas tan solo siguiendo a una persona. Curioso, sin dejar de caminar levanto su mano al nivel de su pecho, y usando su poder atrajo un alma separándola de la persona a la cual seguía, la examino con sus ojos, definitivamente era un alma mortal, que intentaba liberarse de su agarre en un intento de volver con aquella persona la cual seguía.
La apretó ligeramente, destrozándola en pequeñas partículas y posteriormente consumiéndola.
—(es jodidamente débil)-
Se dijo así mismo al consumir el poder del alma, incluso el más débil hueco de Lothric tendría mucho más poder que esa pobre alma; viendo que no obtendría nada al consumirlas paso de ellas centrándose en llegar a su destino; un alto edificio de piedra pulida que se asemejaba a un templo, el Gremio, ingresando en sus interiores examino con sus ojos a cada miembro de personal y aventurero dentro quienes le devolvieron una temblorosa mirada. Haciendo caso omiso a eso último se acercó un mostrador el cual no nia ninguna fila.
—bu..bu..buenos….días…en…¿en qué puedo ayu…darle?- temerosa de su presencia dijo la persona frente a él, una semi elfo de negros y cortos cabellos, y ojos verdes detrás de unos lentes de aumento, su vestimenta no era diferente del resto del personal del gremio.
—buenos días, soy Bell Cranel, Señor de la Ceniza, y vengo con una petición- se presentó cordialmente a la persona detrás del mostrador.
—en…encantada, soy Eina Tulle…..como puedo servirle- la semi elfo se estremeció al sentirse observaba por esos intensos orbes color sangre.
—quisiera presentar una solicitud para fundar mi propia familia-
Uranos se conmociono al escuchar semejante declaración, desde su bola de cristal observo como el Señor de la Ceniza entro por las puertas del gremio, queriendo presentar una solicitud para fundar su propia familia, ¡¿estaba hablando enserio?! !Un dios que fue un humano queriendo dar su bendición a humanos para que formasen parte de su propia familia!
Aun sin saber porque le permitió conservar su poder, pero ¿podía permitirle tal cosa? En un principio dicha petición no sonaba ni representaba ningún problema, pero si se pone a pensar más detenidamente el peliblanco tenía el poder para rivalizar con dioses, si se le daba el lujo de fundar su propia familia en términos simples estaría formando un pequeño ejército, sumado a que el dios no parecía cómodo siguiendo sus reglas existía la posibilidad de que le diera ventajas a los humanos bendecidos por el otorgándoles alguna clase se poder o habilidad única; tal acción no era imposible y era mucho más fácil de lo que se pensaba para un dios; pero por obvias razones estaba prohibido.
—Fels- el dios llamo a su único hijo quien no tardo en salir de las sombras —por favor dile al Señor de la Ceniza que deseo hablar con él y que se trata de la petición que ha venido a presentar-
Asintiendo en silencio el mago encapuchado fue en busca del nombrado; en su trono Uranos presionaba el puente de su nariz, como ¿podría lidiar con el peliblanco?
Bell estaba por llenar el formulario dado por la empleada del gremio para poder hacer que su familia fuera oficialmente reconocida por el gremio y Orario como legitima, pero antes de que pudiera trazar la primera letra un extraño y sombrío hombre vestido con una túnica le pidió que lo acompañara, Uranos deseaba verlo; y ahora se encontraba siguiendo al extraño hombre por los pasillos del Gremio hasta el sótano de este, un extraño lugar para que un dios pasara sus días, pero no menciono nada. El salón donde Uranos levantaba sus silenciosas oraciones era particularmente familiar para el sin dudas, una habitación sumida en la oscuridad únicamente siendo iluminada por una gran hoguera que estaba a espaldas del trono donde el dios estaba sentado.
—no esperaba tener que verlo tan pronto….Uranos-dono- fue Bell el primero en hablar saludando a la deidad haciendo una leve inclinación.
—créame que yo tampoco- le respondió el al momento que Fels se paraba a un lado del trono —escuche que deseas fundar tu propia familia…¿es eso cierto?-
—completamente-
—¿Por qué exactamente? Ya tienes suficiente poder no, ¿para qué más?-
—creo que te estas confundiendo, no lo hago por poder, solamente busco lo que todo dios quiere, algo de diversión-
—para ello no necesitas una familia-
—lo mismo le digo a todos los dioses en Orario, pero aun así todos ellos tienen familia cierto-
Ambas deidades mantenían una reñida pelea de miradas, Bell ni siquiera necesitaba hacer uso de su poder para ver lo nervioso que estaba el dios en ese momento, no por su presencia si no por su solicitud al gremio, no se lo iba a dejar tan fácil estaba claro.
—¿sabes lo que implica fundar una familia? Para ello necesitas dar tu bendición y una falna a un mortal quien voluntariamente desea formar parte de tu familia- le explico Uranos.
—eso lo tengo entendido, puede que no lo creas, pero se cómo grabar una falna, amablemente un dios me dio acceso a esa información-
—¿amablemente?-
—no tuve que obligarlo, amenazarlo o extorsionarlo, el me consulto algo y a cambio de responder a sus preguntas el respondió las mías, fue un simple intercambio de información, así de simple-
Teóricamente Bell no mentía, durante la cena Hestia hizo más de una pregunta a su persona y el respondió honestamente todas y cada una de ellas, o al menos a la mayoría, pregunta que por lo general iban orientadas a su persona, como era el otro mundo, que intenciones tenia, porque había vuelto y ese tipo de cosas.
—¿podría conocer el nombre de ese dios?-
—lamento decirle que no me revelo su nombre, hablamos tan solo unos minutos durante un pequeño recorrido por Orario, me dijo que se llamaba Gwyn pero dudo que ese sea su nombre real-
Indirectamente el peliblanco le revelo el nombre del muy conocido dios de Lothric, no por descuido o algo parecido, solo buscaba alguna reacción que le indicara que Uranos supiera de esa deidad, algo que por lo visto solo arrojo resultados negativos. Uranos como su expresión lo indicaba estaba confundido ante la mención del nombre de dicha deidad; no recordaba ese nombre, pero por alguna razón sentía que no debía pasarlo por alto.
—si le hace sentir más tranquilo solo deseo formar una familia, una como la que siempre quise unirme cuando era humano, llena de valientes y honestos guerreros, que tengan historias que contar, eventos que narrar y mil cosas por la que pudiera decir con orgullo, esta es mi familia, por obvios motivos ya no poder llamarlos camaradas, pero al menos quisiera tener la oportunidad de llamarlos hijos-
Uranos escuchó atentamente la explicación del peliblanco, había honestidad en sus ojos y no detectaba mentira en sus palabras, pero se preguntaba, ¿acaso sus ojos podrían leer al peliblanco como su otro humano fuese? la respuesta es un rotundo no, de ser así no sentiría tan intranquilo ante la idea.
—nobles intenciones, pero ya te he permitido conservar tu poder pese al disgusto de los demás dioses quien no permanecerán callados durante los próximos milenios, no puedo permitirte también consolidar una familia-
Bell ya se esperaba una respuesta como esa, esta claro desde que Uranos lo cito que iba a ser para negarle su petición, cobardes, pensó, le disgusto bastante la respuesta, ya que no había mentido en sus palabras, deseaba poder tener una familia llena de valerosos guerreros como los que enfrento en Lothric o Anor Londor, incluso como esos tantos latentes que una y otra vez fueron tras su alma; tenía una intensas ganas de empezar a jugar nuevamente con su mente y manipularlo, pero podría ser descubierto, el dios ya dudaba de "su" decisión de permitirle conservar su poder, seguir jugando con su mente sería contraproducente para él.
—comprendo su preocupación, pero ¿no hay ninguna manera?-
—se tendría que tener la aprobación de los demás dioses para poder permitirte esa posibilidad-
—comprendo, entonces no queda de otra- dio su brazo a torcer sabiendo que de seguir insistiendo no lograría nada más que aumentar su creciente disgusto—supongo que eso es todo, ¿hay alguna otra cosa que desee hablar conmigo?- Uranos negó —en ese caso me retiro, lamento hacerle perder el tiempo-
Bell hizo una leve reverencia y se vio la vuelta para marcharse, Uranos lo miraba desde su trono aun con cautela, esperaba más insistencia de su parte, pero por su tono de voz parecía comprender que tal petición no se le iba a permitir.
—podría esperar un minuto, acabo de recordar una cosa-
Bell lo miro por encima de su hombro —dime…¿conoces las reglas de los dioses?-
—¿reglas de los dioses?- Se hizo el desentendido pues el si conocía dichas reglas gracias a Hestia, aunque no las sabia en su totalidad pues no eran de su importancia.
—sí, nosotros también tenemos ciertas reglas que debemos acotar para poder permanecer el en mundo inferior, mantener nuestro arcanum sellado es una de ellas, pero no es la única-
—entiendo, en ese caso pues no, no conozco ninguna-
—ese es un problema, seas de este u otro mundo no te puedo permitir andar por ahí sin conocer esas reglas, no puedo seguir pasando por alto esas cosas, por lo que deberás aprender lo que debes y no debes hacer como dios que habita el mundo inferior-
—comprendo, en ese caso investigare esas reglas-
—me sentiría más seguro si viene personalmente a gremio y las aprenda-
—¿me enseñara usted esas reglas?-
—la respuesta es no, pero hay muchos empleados en este gremio quienes pueden enseñarles todas esas reglas, tendrá que tomarse el tiempo para aprenderlas, no espero ninguna objeción-
Nuevamente sus ojos se cruzaron en una intensa batalla de miradas donde Bell le cedió la victoria al dios.
—está bien, mañana estaré aquí para ser instruido en esas reglas-
—eso espero-
—ahora si me disculpa, ahora si me retiro-
Y sin darle tiempo a que Uranos pueda decir alguna otra cosa, Bell salió con cierta prisa del Gremio; en su cara se reflejada el disgusto que sentía, no estaba para nada contento con lo que se le acababa de negar.
—(imbéciles)-
En tan solo un momento uno de sus planes fue arruinado, uno que no tenía importancia alguno pues no necesitaba de una familia, podía tener todo el dinero que su poder le permitirá crear y todos los lujos que el mundo podría ofrecer y mucho más; pero le hacía mucha ilusión tener una familia, aunque siempre estuvo solo en su travesía en el otro mundo, no podía negar que había cierta camaradería entre él y los demás latentes y no muertos, eran un grupo de inadaptados los cuales se respetaban mutuamente por tener el suficiente valor como para enfrentarse a la oscuridad de ese mundo.
Suspiro por lo bajo, aunque una leve sonrisa se dibujó en sus labios, aunque no fuese lo ideal ni practico, aún tenía la oportunidad de "formar " una familia.
—¿Hestia?- fingió confusión al ver a la pequeña diosa en el puesto de comida rápida, pues él ya sabía de su lugar de trabajo.
—¿Bell-dono?- le respondió la nombrada el ver al peliblanco.
—no esperaba encontrarte aquí, ¿estás trabajando?- finjo interés a lo que la diosa asintió —ya veo entonces no te molesto, aunque supongo que es oportuno encontrarte, quisiera preguntarte algo-
—y que sería- interrogo dudosa Hestia quien miraba con cierto recelo a Bell.
—¿has encontrado un lugar donde hospedarte?- Hestia levanto una ceja ante la pregunto dudosa de si responder o no
—no, pero…hablare con un amigo para ver si existe la posibilidad de que me permita alojarme en su casa unos cuantos días-
—ya veo…..mi oferta de permanecer en mi casa sigue en pie por si te interesa-
—y lo agradezco pero….- no se sentía cómoda era la palabra que quería usar —no quiero molestar- pero obviamente no podía decírselo tal cual.
—comprendo, pero sabes yo…- bajo levemente la cabeza —disfrute tu compañía- la pequeña diosa abrió ligeramente los ojos, no espero esa respuesta menos ver la cara ¿apenada? Del peliblanco.
—pe…pero….si apenas hablamos- exclamo algo nerviosa y ligeramente sonrojada.
—lo sé pero…cuando pasa tanto tiempo en soledad aprendes a apreciar la compañía de los demás, aun si no cruzamos pocas palabras, disfrute el tiempo contigo- Hestia se sonrojo, lo hizo aún más al escuchar las burlas y la risa de su compañero de trabajo.
—pero…tú tienes a Hikari-dono, Rei-dono y Yuria-dono para hacerte compañía cierto-
—eso es verdad, y espero que estén conmigo hasta el fin de mis días, pero aun así…eso no quita que fue agradable tenerte con nosotros- el corazón de Hestia palpito con esas palabras —fue un gusto poder pasar tiempo contigo Hestia, ¿aún podemos seguir siendo amigos cierto?-
—claro, por supuesto- le dio una sincera sonrisa a lo que Bell le devolvió una igual.
—por cierto, no sé si será suficiente pero me gustaría darte esto- Bell le extendió una gema roja que tenía el tamaño de una pelota de tenis —sé que vale mucho, aunque no se cuánto y tampoco sé si cubrirán los gastos de tus pertenencias - los ojos de Hestia brillaron al ver la preciosa gema en las manos del peliblanco.
—tu…tu…estas…-
—completamente seguro de dártelo- antes de que pudiera poner un pero Bell puso la gema en manos de la pequeña diosa —bueno si me disculpas hay muchas zonas de Orario que quiero recorrer antes de que termine el día asique si me disculpas-
Y el peliblanco se perdió entre las multitudes ante la mirada de Hestia quien solo lo vio alejarse; miro nuevamente la gema en sus manos y la guardo entre sus pechos oculta de cualquier persona. Mientras tanto el peliblanco sonreía levemente, en su camino se debatía internamente que hacer con la diosa, tenía pensado en que ella fuese la que formara una familia por él, conseguir aventureros prometedores quienes formaran parte de su familia, si no le iban a permitir que el tuviese una familia pues buscaría a un dios que la tuviera por él, aunque tenía dudas sobre la pequeña diosa, era demasiado inocente e infantil, no tenía madera para liderar una familia de aventureros; dio un fuerte suspiro, luego se encargaría de eso pensó, una familia no era algo que necesitara con urgencia sino que era más bien un capricho, por ahora tenía otras cosas en que concentrarse.
-¡sigamos con la celebración!-
Bell alzo una copa con un ligero entusiasmo, la noche se había apoderado de Orario y desde que se despidió de Hestia, Bell junto con sus reinas habían salido a celebrar, habían recorrido gran parte de Orario en busca de buena comida y bebida, la féminas que acompañaban al peliblanco estaban asombradas con las maravillas de ese mundo, habían seguido a su señor a cada restaurante deleitándose con platillos que nunca en su vida habían probado y tan solo disfrutando de esos dulces recuerdos en compañía de Bell. Ahora estaban en el distrito de los negocios, que al contrario de lo que indica su nombre es una zona de entretenimiento exclusiva para personas de cierto estatus social; dicha zona tenia de todo desde bares, restaurantes, clubes, teatros y casinos; El Resort Dorado era el nombre del casino donde estaban el peliblanco y sus acompañantes.
De todos los lugares del mundo Bell no se esperaba terminar en un casino, sin embargo fue por el gran renombre que tenía dicho lugar de ser anfitrión de granes eventos y mucha diversión; en un principio solo grandes personajes destacados o con invitación podían entrar al casino, pero nada que un lavado de cerebro a los guardias lo arreglaba todo; Bell no se consideraba bueno en los juegos de azar, pero nada perdía con probar, al fin y al cabo habían ido para divertirse y si se quedaban si dinero en segundos podía crear más; había repartido grandes sumas de varis intercambiados por fichas a las féminas y les había instruido como jugar, las tres eran terribles jugadoras, pero seguían jugando más por las risas que por un intento de ganar dinero; Bell realmente podría decir que estaba disfrutando el ver a sus adoradas pasarla bien, y quemar neuronas en un intento por descifrar el juego, despues de tanto tiempo se estaban divirtiendo.
—disculpe señorita, ¿me permitiría invitarle un trago?-
Y hay estaba nuevamente, otro imbécil tratando de llamar la atención de una de sus chicas, de ser otra situación Bell ya habría destruido por completo todo el distrito de negocios, pero no quería arruinar el día teniendo que lidiar con Uranos otra vez.
—piérdete- fue la fría y cortante respuesta de Hikari quien ni se molestó en despegar los ojos de la mesa de Black Jack.
—vamos linda no seas tan…..- inmediatamente callo al ver los intimidantes y malévolos ojos grises de Hikari quien la miraba con una combinación de ira y asco, el hombre se retiró casi corriendo de la mesa para diversión de Bell.
—creo que esta mano es mía- pronuncio Rei mostrando sus cartas que sumaban un 19, las otras dos féminas tiraron sus cartas en la mesa rechinando los dientes —parece que gane Bell-sama-
—pues a mi parecer no- un quejido salió de la garganta de Rei al ver el perfecto 21 en las cartas de Bell.
—no es justo, definitivamente está haciendo trampa- se quejó como buena perdedora indignada, con toda razón pues en las tres manos de partida anteriores Bell nunca sacaba un número más alto que 21 ni menor que 19.
—si quieres culpar a alguien pues culpa a nuestro querido crupier quien me ha dado unas cartas excelentes- le echo la culpa al inocente trabajador.
—queridos cliente- antes que Rei pudiera pronunciar otra queja una voz llamo su atención, Bell giro en busca del dueño de la voz encontrándose con un mayordomo que debería estar ya en sus 60 años —el señor cervantes dueño del casino desea verlo-
Más de uno levanto una ceja, las féminas voltearon a ver a Bell esperando su respuesta.
—¿Qué desea el dueño del casino con mi persona?-
—tendrán que preguntarse a él personalmente, ahora si tuvieran la amabilidad de seguirme-
Bufando Bell camino detrás del mayordomo curioso por saber que quería el dueño del casino, tanto el cómo las chicas siguieron al mayordomo hasta una puerta custodiada por aventureros, había visto esa entrada de reojo más de una vez, por lo visto era otra ala del casino, reservada para miembros vip; pasando las puertas lo que vio no fue diferente al salón donde estaban antes, un cuarto bastante amplio con varios juegos de azar y personas de cache por la pinta que vestían; Bell ni se molestó en remplazar su armadura del caballero Artorias por un traje de gala, ni sus reinas cambiaron sus atuendos para asistir al casino, no es como si les importara al fin y al cabo; caminaron hasta un hombre enano, de cabello y barba marrón perfectamente peinadas, con un pulcro traje de gala, rodeado por esas personas ricas y adineradas.
—ohh asique es usted- pronuncio el enano volteando hacia ellos.
—depende a quien se refiera podría o no podría ser yo-
—jajaja soy Terri Cervantes, les agradezco que hayan venido todo el camino hasta aquí esta noche señor….-
—Bell Cranel-
—señor Bell Cranel….¿.y quienes son estas encantadoras damas?-
—le presento a mis damas, ellas son Hikari, Yuria y Rei- las mencionadas hicieron una leve reverencia ante la mención de su nombre, Bell no paso por alto el quejido del enano ante su claro hincapié en la frase "mis damas", claramente el enano mostro un claro disgusto que disimulo rápidamente —podría por favor explicarnos el ¿porque nos ha llamado aquí?-
—un momento parece que llego nuestro otro invitado-
Bell ladeo la cabeza para ver como detrás de se acercaban dos personas más, un elegante elfo vestido en un traje de gala negro, su ojo izquierdo era cubierto por un gran parche que tapaba casi la mitad de su cara; a su lado lo era seguido por una hermosa y joven mujer, vistiendo un largo y hermoso vestido color lavanda caminaba abrazando el brazo del elfo; cruzo los ojos con la chica de pelo plateado, sus ojos grises mostraron sorpresa e impresión, pero rápidamente aparto la mirada y cubrió la parte baja de su cara con un abanico que tenía en su mano libre.
—le agradezco su invitación, mi nombre es Alluden Maximilian, y ella es mi esposa Syrele- se presentó el elfo y a su esposa, el peliblanco no pudo evitar levantar una ceja.
—mi esposo y yo hemos disfrutado de gran diversión en su casino señor dueño- levantando su vestido "Syrele" hiso una leve reverencia como toda una princesa.
—pero que hermosa esposa tiene Maximilian-dono- alago Terri a lo que "Syrele" agradeció, el enano miro tanto a la nombrada como a las reinas del peliblanco con una mirada que le provocó nauseas a Bell.
—me hubiese gustado verlos a todos ustedes antes, pero hay muchos invitados esta noche, como es usual; una vez más gracias por venir- Tirri ofreció la mano a ambos hombres en la espera de que alguno la estrechara; Maximilian miro de reojo a Bell esperando que este la tomara, pero el peliblanco solo volteo la mirada en un gesto de rechazo, como diciendo que no iba a darle la mano al enano, cosa que no paso desapercibido por ninguno.
—lo siento, pero jure amor a mi esposa, no dejo que nadie aparte de ella toque mi piel- se excusó el elfo escapándose de estrechar la mano de Terri.
—bien bien, como se ve Maximilian-dono es un alto elfo después de todo; usted sí que es amada madam- expreso Terri tanto al elfo como a su esposa ignorando el rechazo que acababa de recibir de parte de Bell.
—vuelvo a preguntar ¿para qué mi persona fue llamada a este lugar? Y en tal caso ¿ya podemos irnos?-
—oh cierto, por nada en específico, solo que según escuche parecen tener mucha suerte hoy Cranel-dono y también usted Maximilian-dono-
—¿y eso es un problema?- por lo visto el hombre no tenía conocimiento de su estatus de dios, era eso o no le importaba pues pese a usar un honorario y llamarle por su apellido no parecía tener algún tipo de respeto hacia su persona; por otro lado estaba esa tal "Syrele" quien no paraba de lanzarle mirada que para nada pasaban desapercibidas por el peliblanco y sus chicas.
—todo lo opuesto Cranel-dono, por los invite a esta sala vip, aquí jugamos juegos de alto riesgo mientras disfrutamos de mejores servicios y juegos que solo se pueden encontrar aquí-
—en pocas palabras solo buscan recuperar todo lo que les quite- bufo con cierta gracia Bell provocando una ligera risa en el enano.
—si esa es su forma de verlo no puedo hacer nada- el enano ahora paso su vista al alto elfo.
—¿pasa algo Terri-dono?- pregunto él.
—no nada, es solo que siento como si ya lo hubiera visto ante….pero probablemente este mezclando cosas- descarto rápidamente Terri pasando de el —por favor si gustan vengan a esta mesa-
Terri les señaló una mesa donde un juego de póker se estaba llevando a cabo; el elfo y su esposo no se demoraron en seguirlo, pero en cambio el Bell estaba más concentrado observando su entorno.
—¿pasa algo Cranel-dono?- le interrogo Terri al ver como Bell ni sus chicas se había movido de su lugar.
—tiene mujeres muy hermosas sirviendo aquí Terri- sin siquiera molestarse en tratar con respeto al enano le dijo Bell.
—¡oh! Ellas…aunque sea algo grosero decirlo de esta manera ellas son mis amantes, ellas aceptaron sinceramente a un hombre como yo si es que lo digo yo mismo; como sea seguro que seré castigado por algún dios por las bellezas que reguardo para mí, por lo que por más arrogante que parezca las tengo…ayudando sirviendo bebidas para el placer de los ojos de todos- narro el enano con "pasión" y devoción, tomando la mano de una de las tantas mujeres quienes servían bebidas como el propiamente dijo.
Bell no pudo sentir más que asco al ver la repulsiva sonrisa del enano quien no paraba de manosear a la chica junto a él quien parecía estar a punto de saltar en llanto, a su alrededor quienes estaban sentados en la mesa le aplaudían y alababan su "generosidad" mientras admiraban a las damas de su "colección". Aun así el peliblanco sonrió en sus adentros, pues con tan solo unir puntos podía saber el Terri los había llamado tanto a él como a el alto elfo y su esposa al salón vip, que obviamente no fue por un simple gesto de cortesía; como iba a disfrutar desmoronando su plan, y no tenía que hacer más nada que seguirle la corriente.
—y hablando de ellos, escuche que recientemente has obtenido otra bella mujer-
—¡yo también lo escuche! ¡Escuche que era de un país lejano!-
—por favor preséntala a nosotros!-
Exclamaron y pidieron los miembros de la mesa de póker a Terri quien rio con su ego por los cielos.
—ustedes sí que tienen buenos oídos; si así es he obtenido una nueva amante; ya que lo mencionan sería bueno que se las presente- dio un par de aplausos y por la misma puerta que llego el peliblanco y sus chicas entro una muy hermosa joven de cabello castaño cuyos ojos morados, pero su belleza era arruinada por esa expresión triste grabado en su rostro.
—un gusto en conocerlos, soy Anna- se presentó cordialmente, su tono de voz se escuchaba igual de triste que su expresión, el peliblanco no paso por alto la mirada que el alto elfo y su esposa le dirigieron.
—ah…otra belleza-
—realmente encantadora-
—un regalo para nosotros-
—hiciste bien en encontrarla Terri-dono-
Bell casi vomita ante las palabras de los sucios hombres, y no era el único a sus espaldas sus amadas tenían una expresión que reflejaba la misma o más cantidad de asco.
—la encontré mientras realizaba un viaje, me quede instantáneamente obsesionado con su encanto y belleza- les conto Terri, aunque el enano no pasó desapercibido el intercambio de miradas que hubo entre Anna y Maximilian —Maximilian-dono, ¿hay acaso algo con el rostro de mi Anna?-
—no…solo…se asemeja bastante a una chica que conozco- le dijo calmadamente tomando asiento en la mesa de póker.
—…¿y que ocurrió con ella?-
—es solo la historia de un conocido que fue influenciado por un grupo de rufianes…probando su suerte con las apuestas, perdió toda su fortuna y al final….su única hija fue tomada como ficha por su deuda- la expresión calmada de Terri cambio a una de total sorpresa al igual que la de Anna.
—de seguro es solo una coincidencia- sorpresivamente quien dijo esas palabras no fue otro que Bell quien apareció sentado al lado de Maximilian —cosas como esas suelen pasar muy a menudo aunque no lo parezcan, y además Terri lo dijo cierto, la conoció en un viaje- el alto elfo le fulmino con la mirada.
—es ese el caso- afirmo Terri casi de inmediato.
—bueno ¿no vinimos aquí a jugar?- Terri sonrió malévolamente por las palabras de Bell.
—Cranel-dono, Maximilian-dono ¿qué tal si en este juego el perdedor concede un pedido al ganador? El ganador podrá pedir lo que sea- propuso el enano —para eso- chasqueo los dedos —usaremos las fichas de mayor valor en este fuego- un empleado trajo consigo una carretilla con las mencionadas fichas —les prestare estas fichas, o si no, no podremos proceder nuestro juego de otra forma-
—valla pero que juego tan interesando…eem…ok, yo entro- acepto fácil sin siquiera pensarlo una segunda vez —(que simples y que idiotas son estos humanos)- miro de reojo a Maxilian quien parecía pensar, pero tras unos segundos acepto entrar al juego.
Bell no era un experto en el póker ni mucho menos, había jugado una que otra partida en sus días de extremo aburrimiento con los latentes con los que alguna vez compartió una misión pero nada más, pero eso era suficiente para ganarles a todos los que estuvieran en esa mesa, el juego comenzó normal, algunas buenas cartas y otras no tanto, no apostaba ni muy poco ni demasiado, solo se mantenía al margen de la jugada como si solo fuera un jugador de relleno. Mira al elfo sentado a su lado, el elfo ni siquiera se estaba dando cuenta de que la personas con quien estaban jugando se pasaban mensajes revelando sus cartas secretamente bajo ciertas señales y códigos; que idiota estaba siendo.
El peliblanco estaba calmado, ni siquiera necesitaba hacer uso de sus poderes para ver a través de todas y cada una de esas personas, en más de una ocasión cruzo miradas con Anna a quien solo le dedico una leve sonrisa para completo disgusto de Terri.
—Cranel-dono, ¿no cree que está descuidando a…..sus damas?- le dijo Terri observando con anhelo y deceso a las nombradas —puede que las pierda si sigue descuidándola-
—¿mis damas?- interrogo Bell levantando una ceja seguidamente negó con la cabeza —ellas no son mis damas-
—¿ah no? Pues perdone la….-
—ellas son mis diosas- le interrumpió Bell —incluso mucho más que eso, no hay nada que no hiciera por ellas, incluso hacer arder el mundo es una petición insignificante si viene de parte ellas- el peliblanco se tocó el pecho al sentir esa calidez y cariño de sus amadas, se estaba haciendo adicto a tal sentimiento, detrás de él las féminas sonrieron con un ligero sonrojo en sus mejillas.
—no deberías hacer promesas que no puede cumplir…Cranel-dono- le dijo Terri de forma burlesca.
—¿promesa?...eso no fue ninguna promesa, esa una absoluta realidad- pese a la afirmación del peliblanco el enano solo bufo, por otro lado "Syrele" la esposa de Maximilian retrocedió ante tal declaración.
El juego no hizo más que avanzar, y el único que tenía grandes pérdidas no era otro que Maximilian quien empezaba a desesperarse, dicha desesperación se reflejaba claramente en sus ojos; por el contrario, Terri y sus "socios" reían asquerosamente por lo bajo, más no era otro más que Bell quien tenía la sonrisa más amplia de todas, sus ganancias no hacían más que aumentar, cosa que para nada parecía gustarle a Terri. Al final el resultado fue obvio.
—creo que con estas cartas me declaro ganador- mostrando una escalera real Bell termino llevándose las ultimas fichas de Terri y Maximilian quienes eran los únicos en la mesa y no era casualidad; el peliblanco había eliminado selectivamente a cada miembro de la mesa aliados de Terri, el peliblanco atacaba cuando Maximilian se retiraba o en caso contrario después de hacer una gran apuesta se retiraba dejándole la mano a Maximilian para mantenerlo en el juego, tal acción no fue pasada desapercibida por el alto elfo y su esposa. Terri apretaba fuertemente sus nidillos hasta dejarlos blancos y rechinaba sus dientes y lanzaba uno que otro gruñido a Bell que se erguía triunfante; Maximilian lo miraba cauteloso, por alguna razón se sentía tranquilo de que el peliblanco allá salido ganador en lugar de Terri, pero aún no había hecho sus peticiones.
—en ese caso creo que puedo pedirles cualquier cosa ¿cierto?- la sonrisa de Bell solo creció mientras apoyaba sus codos en la mesa.
—si…ese fue el trato- aunque disgustado, Terri no podía permitirse quedar como un mentiroso y un hombre de poca palabra ante tan importantes personas, y Bell lo sabía.
—en ese caso empecemos por ti Terri…ves esa chica detrás de ti- señalo a Anna quien dio un paso atrás al ser el centro de atención.
—tu…¿acaso la quieres?- las venas en la frente del enano parecían estar a punto de estallar.
—no no no, déjame terminar, ¿también ves a esta hermosa dama que nos ha estado sirviendo las copas?-
—no me digas que también…-
—sssh, que me dejes terminar he dicho- la voz de Bell se oscureció enviando un escalofrío al enano —y aquella chica quien reparte aperitivos, y esa otra que recibe a los invitados, y a esa otra quien reparte las fichas…-
—¡no me jodas dime a quien quieres de una vez!- Terri azoto la mesa con sus mano llamando la atención de los presentes.
—a todas-
E inmediatamente todos los ojos fueron a parar en la mesa de póker, todas las mujeres miraban a Bell con sorpresa en sus ojos temblorosos, incluso Maximilian y su esposa quedaron estupefactas ante tal petición.
—has estado abusando de ellas por mucho tiempo con tus asquerosas manos y exponiéndolas como trozos de carne en tu repulsiva colección, y eso a mí me desagrada, por eso las quiero a todas y cada una de ellas sin excepción alguna-
—creo que no entiendes…- ya no importándole la cordialidad Terri observo al peliblanco con unos ojos maliciosos —¡YO SOLO DISFRUTO DE UN JUEGO CUANDO GANO! Acabas de convertirte en un enemigo, acaso ¡pensabas que ibas a salir de aquí con ida? No abra quien te proteja-
—¿proteger? ¿salir vivo? Creo que eres tú el que no entiende- el aura de Bell no hizo esperar liberando una presión y una cantidad tan absurda de poder que dejo sin aliento a casi todos los presentes llevándolos al mundo de la inconciencia —sabes a mí me desagradan muchas cosas, tu entre ellas, ¿sabes lo que yo hago con las cosas que me desagradan?- Terri, "Maximiliano", "syrele", Anna y las EX chicas de Terri eran los únicos conscientes en la sala, aparte claro de las damas del peliblanco, tanto el personal trabajador como los clientes quedaron inconscientes, y no solo era dentro de esa habitación, sino en todo el casino cada persona callo víctima del inmenso poder del peliblanco —las convierto en ceniza- Terri estaba aterrado, no hallaba palabras que decir que pudieran sacarlo de esa situación, no fue hasta ese momento que la realidad lo golpeo de la peor manera posible, y esa realidad era que probablemente solo viviría hasta ese día.
—pero tienes suerte de que en este mismo momento me encuentre….limitado en la cantidad de cosas que puedo hacer, de otro modo habría acabado con tu vida tan pronto te divise con la mirada- la presión y la carga impuesta por el poder de Bell desapareció, pero el miedo y el terror seguían hay —por lo que te daré dos opciones, conviértete en ceniza a mis pies o…entrégate al Gremio, Ted ¿cierto? Ese es tu nombre, un antiguo criminal que se dio por muerto y suplanto el lugar de un millonario bajo el nombre de Terri- el enano callo de rodillas —a mi poco me importa meterme en problemas con tal de eliminar una escoria como tú, asique tú eliges, muerte o encarcelamiento-
Ya en el suelo, el enano no podía hacer más que balbucear palabras incoherentes, sumido completamente en la derrota; Bell se puso de pie y camino en dirección a la puerta.
—creo que tu elección ya está tomada….una última- los ojos de Bell se encendieron y perforaron hasta lo más profundo del alma del enano —si descubro que huiste, te are rogar que te convierta en cenizas como lo tenía pensado en un inicio, no abra lugar en el mundo donde tu miserable persona pueda esconderse de mi- ya sin poder aguantar más la presión callo también inconsciente; Bell suspiro y tras unos segundos dio unos ligeros aplausos para llamar la atención de las féminas dentro del salón —bien señoritas ustedes ahora pasan a ser de mi pertenencia- declaro Bell conmocionando a las nombradas —y como su nuevo amo…yo las libero-
—…-
—…-
—….-
—….-
—¡eh!-
—lo…lo dice ¡enserio!-
—¿no es ninguna broma?-
—¡¿de verdad?!-
—por supuesto pueden irse, no tengo interés en ninguna de ustedes, por lo que pueden volver con sus familias o hacer lo que les plazca- anuncio el peliblanco —excepto tu- señalo a Anna, rápidamente Maximilian salto frente de ella y le susurro que huyera —¿Por qué nadie en este mundo me deja terminar?!- suspiro cansado Bell —"Maximilian" y "Syrele"- llamo a ambas personas haciendo especial énfasis en sus nombres —es hora de que cumplan mi petición-
—de ninguna manera are algo de lo que tú me digas- le exclamo iracunda la elfo.
—¿enserio?...bueno entonces tendré que llevar yo a esta señorita a su casa- en su parpadeo Bell apareció delante de Anna tomando su mano.
—¿eh?- exclamo la elfo.
—ya que te niegas a cumplir mi petición de llevarla a casa entonces tendré que llevarla yo-
—e…¿esa es tu petición?-
—pues lo era, hasta que no me dejaste terminar…elfo maleducado-
Haciendo caso omiso a como la llamo mantuvo sus ojos en él un tanto dudosa.
—¿Por qué?-
—¿Por qué que?-
—¿porque pides algo como eso?-
—porque se me da la gana y porque perdiste en el juego y puedo pedirte lo que se me antoje…¿entonces lo aras o no?-
El elfo aparto a Anna de Bell y asintió con la cabeza.
—hmpf, elfo maleducada, al fin y al cabo- Bell se dio la vuelta en dirección a la salida una vez más seguido de sus chicas.
—¡espera!- pero fue llamado por Anna —yo…por todas…muchas gracias-
Bell solo sonrió, y dándose la vuelta hacia ella hizo una leve inclinación con su mano derecha en el corazón como todo un caballero asiendo suspirar a más de una.
—e…es como todo un caballero-
—que genial-
—~Bell-sama~-
Fueron los suspiros de muchas, Anna no era diferente, un fuerte sonrojo estaba marcado en sus mejillas las cuales tuvo que cubrir con sus manos en un intento por ocultarlas; Bell se dio la vuelta despidiéndose de ella con una mano, detrás de él caminaban sus reinas quienes se habían mantenido al margen en todo momento.
—ese fue un acto muy amable Bell-sama- le dijo Rei ya en las calles de Orario, el grupo abandono rápidamente el casino antes de que fuera invadido por la familia Ganesha y apresara a casi todo el personal junto con Ted/Terri y sus socios.
—de no ser por lo repulsivo que me parecía ese enano ni me hubiera involucrado-
—Bell-sama es un mal mentiroso- fue la discreta burla de Hikari
—como sea ¿se divirtieron hoy?-
—por supuesto Bell-sama, no me espere que ese mundo tuviera tantas maravillas- le respondió Rei que entre todas era la más ilusionada.
—me alegro de ello, espero que a partir de ahora todos nuestros días sean iguales-
—de seguro que si Bell-sama, pero por otro lado….- avanzando más hacia el peliblanco Yuria lo abrazo por la espalda —debe estar cansado por tratar con tantas pestes el día de hoy…..- paso sus manos por su pecho —¿no quiere un descanso? Déjenos consentirlo-
Bell ni se molestó en detener a la mujer quien le ofrecía sus servicios, en su interior las almas de sus amadas lo abrazaban de forma posesiva queriendo llamar su atención, logrando su cometido.
—eso…suena que es justo lo que necesito- se dio la vuelta tomando en sus brazos a Yuria plantándole un beso en los labios —vamos a casa- tomándolas a toda en un abrazo desaparecieron de las calles de Orario en un parpadeo.
En la mansión crepúsculo, la diosa de dicha mansión estaba sentada en su escritorio moviendo su pierna de forma errática y frenética, varias botellas de vino y sake vacías estaban esparcidas a lo largo y ancho del piso, y una de ella a la mitad aún estaba en sus manos, la acerco a su boca dándose un buen trago del fuerte alcohol. La razón de todo eso no es otra que el nombrado Señor de la Ceniza, la diosa embaucadora no estaba para nada cómoda con su presencia en Orario, como casi todo los dioses en la ciudad; y no era solo eso, un miembro de su familia había llegado con la noticia de que había visto al peliblanco dios entrar al gremio; curioso le siguió de cerca solo para escuchar que quería fundar una familia.
La diosa embaucadora corrió al gremio directo al trono de Uranos ignorando los llamados de todo el personal, iracundas la diosa exigió a Uranos una explicación de lo que había hablado con Bell, a lo que Uranos le contesto con verdad, que Bell quería fundar su propia familia, petición la cual que le negó claramente. Loki suspiro más calmada, no quería ni imaginarse los monstruos que el peliblanco podía crear con su bendición y el desequilibrio que crearía en Orario con ellos.
Una vez más la diosa pidió, no, exigió conocer el motivo que Uranos de permitirle no solo quedarse en Orario, sino además de conservar su poder, pregunta a la que Uranos no respondió; Loki no podía sospechar de Uranos, el dios literalmente paso una eternidad en la sombra del gremio rezando para mantener la mazmorra a raya, pero tampoco podía confiar completamente en el después de eso.
—que problemático, aparte Aiz-tan no ha querido salir de su cuarto desde entonces-
Y hay el otro problema causado por el peliblanco, la princesa de la espada se había encerrado en su cuarto desde su encuentro con Rei la creación de Bell; no podía culparla, se encontró con quien creía era su madre y en esos mismos segundos le arrebataron esa creencia; Loki amaba a Aiz más que nada, y no iba a perdonar al peliblanco por crear semejante ser con tal parecido a la princesa de la espada; no sabía como, pero se las cobraría al llamado Señor de la Ceniza.
Nos movemos ahora a otro lugar, una persona blindada con una oxidada una desgastada armadura de caballero negro recorría los abandonados pasillos del antiguo señor de la Ceniza Bell Cranel, todos sus rincones habían sido abandonados por sus guardianes quienes se desplazaban por el castillo en busca de su señor, dándoles la oportunidad a los latentes de llegar a zonas las cuales nunca pudieron alcanzar a deslumbrar ni con la entrada.
Ese era el caso del latente vestido con un set de caballero negro, tenía un inmenso espadón apoyado en su hombro derecho y caminaba con cautela intentado hacer el menor ruido posible, asomándose en cada esquina revisando cada pasillo antes de entrar por él; no había ningún obstáculo en su camino que frenara su avance; llegando a unas masivas puertas de metal detalladamente adornada las empujo con ambas manos hasta que estuvieran lo suficientemente abiertas para permitirse entrar por ellas. Hay estaba, el trono del gran Señor de la Ceniza regente absoluto de Anor Londor, completamente vacío, los estandarte que adornaban sus pilares ya no estaban, ni los poderosos y gigantescos guardias quienes custodiaban la entrada o alguna de las concubinas del gran señor.
Dudoso, el latente se acercó paso a paso en dirección al trono, una fina capa de polvo podía verse cubriendo cada centímetro del gran salón, señal de que llevaba un tiempo abandonado, el latente se acercó aún más al trono, rosando la punta de sus dedos por el reposabrazos de este; tras unos segundo sucumbió a la tentación y se sentó en el, pasaron segundo, minutos e incluso horas, y el latente se había perdido en la agradable sensación de sentirse un rey sentado en el gran trono, tan sumido estaba en sus pensamientos que ni se dio cuenta de lo que pasaba justo frente de él sino hasta que abrió los ojos.
Cientos de huecos habían invadido en salón del trono, asustado se levantó de golpe tomando su gran espada entre sus manos listo para lanzarse al ataque, y lo hubiera hecho de no ser por lo que escucho.
—nuestro gran señor….nuestro amable señor…denos ordenes-
Susurraban los cientos de huecos quienes, apenas se dio cuenta estaban postrado ante él, ¿ellos creían que él era su rey? Observo a los huecos, luego al trono, a los huecos y al trono otra vez; dudoso volvió a tomar asiento en el sin soltar su espada, los susurros de alabanza no se hicieron esperar.
—almas…..- pronuncio el latente con una voz gruesa y rasposa —tráiganme tantas como puedan- ordeno.
Los huecos se pusieron de pie y salieron del gran salón a cumplir la orden de su nuevo señor, cerrando detrás de ellos las masivas puertas de hierro dejando a solas así al nuevo Señor Hueco.
Buenas buenas, una semana fin actualizar pero ya estoy aquí con un cap moderadamente más largo que el anterior; como ya se abran imaginado ninguno descubrió quien era la chica, y lo dire bien claro por si alguien aún tiene dudas, es Anna Claes, para quien no tenga idea de quien es aparece en la novela ligera DanmaMachi Familia Chronicle: Episode Ryuu, y en el manga del mismo nombre, una personaje que a mi parecer fue un desperdicio ponerla en esa novela ligera, no mal entiendan, me encanto esa novela tanto como el manga, solo que tenía un diseño tan precioso que me hubiera gustado verla participar en la historia original. Pero bueno no se puede obtener todo en esta vida, y lo siento si se esperaban a un personaje más….no sé, a alguien mucho mejor pero a mi parecer Anna es un gran personaje, hay lo dejo.
Que quede claro en un principio pensaba omitir la participación de Ryuu (que para quien no se haya dado cuenta era Maximilian) y Syr (que era Syrele) pero cambie de opinión justo en el último momento porque me pareció una oportunidad perfecta para empezar a introducirlas a la historia, pero recalco que en un inicio no tenía pensado ponerlas ni hacer que tengan una interacción con Bell, aunque no es que hayan tenido mucha tampoco; y no piensen que solo fue un cap de relleno, Anna será una personaje importante al menos en este fic, tendrá un comienzo bastante lento en lo que de a poco va tomando importancia.
Otra cosa que cambie de último minuto fue el hacer que Uranos negara su petición de formar una familia, ya que eso avanzaría mucho la historia y me haría omitir ciertos eventos pequeños pero que a la larga tendrá mucha relevancia en el desarrollo de eventos MUCHO más grandes; pero la familia Cranel no morirá aquí señores eso ténganlo seguro. Más cambios de último minuto fue la corta aparición de Loki, sin querer he estado descuidando ciertos puntos como la participación de la diosa embaucadora como de la belleza; repito es sin querer, en muchas ocasiones cuando escribo suelo cambiar toda la idea que tenía para un capitulo por otra muy diferente como este caso por ejemplo.
Loki empezara a hacer sus movimientos en un intento de o sacar a Bell o horario o tomar venganza por Aiz, Freya por otro lado, no quiero dar falsas esperanzas pero si es que no decido cambiarlo de último minuto lo más probable es que la veamos en el próximo cap interactuando con Bell.
Probablemente a muchos se les hizo extraño que hiciera que Hestia abandonara la mansión de la Ceniza (literalmente acabo de inventar ese nombre en este preciso instante) pero aunque no lo crean ese si era un evento planeado y no una modificación de último minuto, me justaría que su relación sea de una forma natural y no tan abrupta, por lo que al final opte por hacer que tomara cierta distancia dejándose guiar por su instinto que decía que Bell era peligroso, a mi criterio era lo mejor aún si muchos piensen lo contrario.
Más puntos a tratar son el tema de la familia Hestia, no planeo dejar que nuestra diosa favorita se quede en completa soledad, aunque sería lo ideal para hacer que su relación con Bell avance más rápido.
A ver que más les puedo contar, déjenme pensar
…..
¡cierto! ¡cierto! Lo de la escena final, como dije en el cap pasado si no mal recuerdo, esto sigue siendo un crossover entre el mundo de Dark Souls y el de DanMachi (aunque no lo marque como uno cosa que debería cambiar) un crossover que no planeo limitar a únicamente a un viaje de Bell al mundo de Dark Souls, no no no para nada, aun veremos MUCHOS más elementos del mundo sumido en la oscuridad y ceniza presentes en este fic.
Algo también que mencione justamente en el cap pasado fue que cada cap iba estar acompañado de un pequeño flash back que desentrañaba la vida de Bell en el Dark Souls, pero al final me decante en hacerlo únicamente en caps donde sea necesario o donde aparezcan ciertos personajes y no en todos los caps, pienso que quedara mejor así. Y para finalizar tengo que decir que me informe bastante sobre la hermana Friede; y como conclusión puedo decir que quede fascinado con el personaje, definitivamente la veremos en futuros caps, ¡se viene Friede al Señor de la Ceniza!
Por el momento voy a responder algunos reviews para poder irme tranquilo.
Edward50090: gracias por el comentario, me alegra haberte hecho el día, espero que el cap te guste, Artemisa no era la chica como te abras dado cuenta, pero tenlo por seguro que va a aparecer "pronto"
sadkali727: ni cerca pero igual apareció.
Guest: es tal cual dijiste, si Hestia hubiera estado presente hubiera complicado su acercamiento con Bell, pero igual lo va a descubrir tarde o temprano; como ves las cosas están moviéndose mucho más rápido de lo esperado, y Uranos va a tener más que un dolor de cabeza.
hikaru-fukawara: gracias por el comentario y la idea que me diste en caps pasados, y como leíste ya comencé a aplicarla, no tanto pensé pero es solo el comienzo; Bell tendrá su respectivo encuentro con las personas que mencionaste y les dirá lo que tenga que decirles aunque sus palabras les pesen
ZGMF-X13A Providence: gracias por el comentario una vez más; el cap pasado fue corto por lo que me esforcé para que quedara bien; espero que este no sea diferente. Bell todavía conserva una parte de él que es amable cómo pudiste apreciar en este cap, aunque no siempre será así y el de su actuar "amable" es por una razón que será revelada en caps más adelantes, pero Bell no es un pan de dios ni mucho menos, solo diré eso y grábate esas palabras tendrán su significado en un futuro. Siéndote sincero no conocía a Alfia, me pareció una personaje interesante, aunque dudo incluirla en la historia, si se me ocurre o me dan una buena razón que valla de acuerdo a la trama de la historia no dudare en incluirla.
Uros Milosevic: gracias por el comentario amigo, pero no capte completamente lo que me querías decir; ¿te referías a que Freya podría estar interesada en la oscuridad de Bell? Si es eso lo que querías decir pues eso no es una mala opción pero Freya estará tan segada observando el amor que desprenden las amadas de Bell en su interior que para cuando se percate de esa oscuridad ya estará perdida en ella.
Gracias en general a todos los que comentaron y se dejan su tiempo en hacerlo; espero poder seguir leyendo sus comentarios de apoyo, nos seguimos leyendo en futuros caps.
