Nuevo proyecto. Ustedes sabrán si le dan una oportunidad.
Esta vez la protagonista es nuestra querida y amable, Leni Loud. Si, sufrirá un extraño cambio y los invitó a leer la historia para que sepan el porque :').
The Loud House y todos sus personajes son propiedad de Chris Savino y a Nickelodeon. Mientras que los demás Oc y la historia son de mi propiedad.
Nos vemos al final del capítulo :D.
Capítulo 1: Cambio.
Estúpida...
Era todo en lo que podía pensar.
Soy una estúpida...
No dejaba de repetirlo.
¿Por que no me di cuenta antes del daño que le hacíamos?
Ya era tarde para cualquier tipo de arrepentimiento.
Oh cierto, por que soy una estúpida sin cerebro...
Decidió no hacer nada y apoyar la idea de ponerse en contra de su único hermano, el único que la apoyó desde siempre y nunca pero nunca, la llamó tonta... A propósito, y eso que habían veces en los que merecía ser tratada como una tarada.
Mirenlos llorar... Que montón de hipócritas...
Le daba asco su propia familia. Llorando la pérdida de su único hermano como un montón de niños hipócritas arrepentidos, simplemente le daban asco. Mucho asco. Demasiado asco.
Si tan solo lo hubiera visto antes... Pero no pude... No Leni, no llores. No debes ser igual a esas personas a las cuáles no sabes si llamar familia o delincuentes.
Desearía haber huido junto con él pero no pudo hacerlo. Cuando llegaron del cine, Lincoln, su pequeño copo de nieve ya se había ido y posiblemente, para siempre.
Eso es oficiales, haganle preguntas a esos malos padres y luego suban al cuarto de Linky para que vean como sufrió él y el estado en el que vivía.
Deseaba con todas sus fuerzas que todos pagarán por sus crímenes.
—Oigan oficiales —los llamó Leni. Captando su atención.
—¿Qué sucede jovencita? —preguntó un robusto uniformado de pelo negro con aspecto afroamericano.
Leni se acercó y lo tomó de la mano. Su enorme sonrisa parecía muy forzada y hasta daba miedo.
—Tal vez si revisan el cuarto de mi hermanito Linky, encuentren una pista para encontrarlo... Digo, como que, yo los puedo guiar —comentó la rubia con la misma sonrisa.
Los oficiales se miraron entre sí y asintieron.
—Me parece una buena idea —dijo el compañero del otro oficial. Un policía de estatura media con cabello negro también pero con tono de piel claro.
Los señores Loud y las demás hermanas mayores temblaron ante eso. No podían creer que Leni sugiriera ese tipo de cosas, tal vez solo estaba siendo amable y quería ayudar a encontrar a su hermano. Pero si los oficiales subían, entonces todos menos las más pequeñas, sabían lo que pasaría.
—Por aquiiiii —dijo ella con voz melodiosa.
Ambos uniformados se adelantaron al segundo piso, con Leni de escolta. Solo ella sabia para que se había quedado atrás.
Ambos padres se quedaron sin habla al ver la mirada de odio puro que su segunda hija mayor les lanzó antes de que se perdiera por completo en el segundo piso.
—¿¡Pero que es esto!? —Se escuchó gritar a uno de ellos.
—Mis padres vendieron las cosas de mi hermanito por que estaban infectadas con su mala suerte, por eso dormía en el patio usando un traje de ardilla, que según mi hermana Lisa y mi talentosa hermana Lynn contiene su mala suerte y la convierte en buena suerte, pero como que... Eso deberían preguntárselo a mis padres, ellos son los que me dijeron todo eso —explicó con normalidad la rubia sonriente. Su sonrisa era tan grande que ponía incómodo a cualquiera.
Pero no a los dos oficiales que tuvieron que pedir refuerzos y enseguida bajaron a la planta baja para hablar seriamente con los padres de esta chica tan tonta.
Eso es, ahora pagaremos por nuestros errores y tal vez algún día... Vuelva a ver a Linky y rogarle que me perdone por no ser la mejor hermana y ser un buen ejemplo a seguir para él.
Bajó la cabeza y no aguantó más. Se puso a sollozar y voltear a ver el cuarto de su hermano perdido solo la hizo romper en llanto, pero era un llanto con gritos y algo de agresividad de por medio.
Entró al cuarto de su hermano y empezó a tirar todo. Sacó la basura al pasillo dejando limpio el cuarto. Abajo se podían escuchar más gritos de enojo y afuera el llegar de más patrullas de policía.
—¡Hhhhaaaahhh! —Se jaló el cabello con clara intención de querer arrancarselo, cayó de rodillas mientras lloraba con todas sus fuerzas.
Le importó una mierda que un par de oficiales nuevos y Lori mirarán la escena con pena. Su hermana mayor intentó consolarla pero...
—¡No Leni, espera! —gritó Lori al momento en que Leni se le abalanzó y comenzó a atacarla.
—¡Por tu culpa Linky se fue! —Le daba golpes con sus manos y arañaba el rostro de su hermana.
Una oficial que había llegado tuvo que detenerla sujetandola por la espalda o si no, terminaría matando a su hermana mayor.
Las cosas empeoraran... Debo buscar a Linky y encontrarlo cuanto antes.
—A ver Leni, ¿Te afectó mucho la pérdida de tu hermano menor? —preguntó su psicólogo. Un hombre de unos veinticinco años, pelo marrón corto y ojos rojos. Usaba un traje de negocios color negro.
Leni se movió en el diván.
—Lo extraño, debo ir a buscarlo y decirle que lo siento mucho, que lo amo como cuando éramos más jóvenes y que ya no pude hacerlo después y que muchas veces quise decírselo cuando tenía puesto ese horrible traje pero que Lori y las demás me decían estupideces para evitar que lo ayudará... —Lo miró con ojos suplicantes. —Por favor señor Rex, debe dejarme ir. Debo encontrarlo, debe estar perdido y en las calles hace frío. Seguramente tiene hambre... Necesitó traerlo de vuelta y cuidarlo. —Empezó a sollozar causando un poco de pena en el psicólogo.
—Lo siento Leni, pero tengo ayudarte con tu problema antes de dejarte ir —Se levantó del asiento y miró por la ventana. —¿Sabes que tus padres fueron encarcelados por maltrato infantil y tal vez pasen un largo tiempo en la cárcel? —Preguntó con algo de tristeza y volteó a verla con tristeza.
—No me importa, yo solo quiero buscar a Linky... Además esa será una buena lección para ellos, para que aprendan a no ser malos padres —eso dejó sin habla al psicólogo. Quién simplemente se volvió a sentar en su asiento y la miró fijamente.
—¿Qué hay de tus hermanas? —soltó otra pregunta. —¿No te preocupa lo que les pase si sus padres terminan en la cárcel? Podrían terminar en orfanatos o peor, en casa de algunos de sus familiares que viven lejos y todo eso.
Leni negó con la cabeza y con mucho enojo respondió.
—Ellas con el tiempo aprenderán de sus errores y se darán cuenta de lo que le hicieron a Linky, por lo que me importa muy poco lo que les pase de ahora en adelante —dijo de forma fría.
Rex sonrió ante lo que escuchó. Escribió algo en una libreta y seguidamente arranco la hoja y se la pasó a Leni.
—¿Qué es esto? —preguntó ella mientras leía lo que decía la hoja.
—Es una prescripción para que compres pastillas para dormir, las necesitarás si quieres estar bien descansada y con energías para que puedas buscar a tu hermano perdido —se levantó de su asiento y se dirigió a la salida. —Ya no tienes que volver, al parecer aprendiste tú lección. —Leni se levantó del diván y se dirigió a la salida pero antes de salir, él le habló. —Y Leni... —Ella lo volteó a ver. —Suerte en tu búsqueda y recuerda elegir las palabras correctas cuando encuentres a Lincoln.
Leni le sonrió débilmente.
—Gracias señor... —Salió por la puerta y se dirigió a su casa.
Al llegar a casa se encontró con todas sus hermanas en un estado deprimente.
—Puff... Buenas para nada... —Susurró por lo bajo.
Luna se le acercó a hablarle, se veía preocupada.
—Leni, hermana... ¿Cómo te fue? —preguntó la rockera.
Leni la miró con cansancio.
—Bien... Con permiso... —Se fue a la segunda planta lo más rápido posible.
Luna levantó una mano en su dirección pero la bajo rápidamente al igual que su cabeza.
Miraba con tristeza el cuarto vacío que ella misma se encargó de vaciar y limpiar por completo.
—Me preguntó como podré comprarle nuevas cosas a Linky... —Pensó en voz alta.
Io único que se le ocurrió fue, buscar un trabajo o vender algunas de sus cosas.
—Creó que haré ambas... Por Linky...
Unas semanas después.
Había logrado vender varias de sus ropas que ya no usaba por un buen precio. Pudo reunir lo suficiente para comprarle una cama y sábanas nuevas a la habitación de Lincoln.
Poco a poco las cosas mejoraban según ella, pero lo cierto era que se estaban poniendo peor. Sus padres lograron salir bajo fianza y todo gracias por que aquel raro psicólogo influenció a un juez para que les permitieran ese derecho.
Ni siquiera los saludó el día que volvieron. Ya no hablaba con nadie y su radiante sonrisa estaba oculta hasta nuevo aviso.
Tenía cosas más importantes que hacer como para tontas reuniones familiares.
Tuvo que hacer un doloroso gasto para comprarse una chaqueta negra y unos pantalones azules con zapatos negros. Aun usaba sus gafas de sol, le daban un toque de madurez. No tuvo que comprar la camisa verde que usaba por debajo de la chaqueta por que ya la tenía guardada por allí.
Un mes después.
Ya habían llegado la vacaciones de verano y aún no sabia nada de su único hermano. Ni la policía había dado reportes o noticias de su búsqueda.
—Uhmm... Se necesita mesera, de dieciséis a veinte años, sin experiencia y que tenga buen trato con las personas —leía el periódico sentada en la mesa de la cocina. Ya había repuesto ella sola el ochenta por ciento de las cosas de su hermano. Pero necesitaría mucho más dinero para reponer el armario y los demás muebles. —Bien, creo que iré a solicitarlo... No está tan lejos de todos modos.
—¿Hija por que no dejas que te ayudemos con una parte del dinero? —Habló su madre mientras cocinaba.
Ella más que nadie notó el cambio repentino de su hija. Incluso se portaba agresiva con las demás mayores y más distante de todos. Tanto, que dormía en la habitación de su hijo perdido. Si, lo extrañaban y al parecer poco a poco sus demás hijas se daban cuenta de su error. Se dieron cuenta muy tarde del error que cometieron, solo rogaban al cielo que estuviera bien y que algún día regresará a casa para que puedan rogarle por su perdón.
—Gracias pero no, gracias —dijo de forma cortante.
No confío en nadie de ustedes, en cuanto encuentre a Linky me voy a vivir con él, lo más lejos posible.
—Vamos cielo, no debes... —El señor Loud no pudo terminar.
«Pam»
Leni azotó el periódico en la mesa y se levantó de su asiento.
—Dije que NO —finalizó y emprendió camino a su habitación.
Pero se topó con sus hermanas menores, las gemelas para ser más precisos, intentó ignorarlas pero tenían ese mal hábito de hablarle.
—¿Leni, me ayudas a peinar mi cabello? —Lola le ofreció un cepillo, pero Leni negó lentamente con la cabeza.
—Pideselo a Lori —las paso de lado y siguió a su habitación pero la otra tuvo que hablar.
—¿Aun estas molesta? —preguntó Lana.
Leni detuvo su andar y les habló sin mirarlas.
—No Lana, ya no...
Ambas se miraron entre sí y la gemela mayor volvió a tomar la palabra.
—Pero eres... Diferente... —Dijo con inocencia.
Leni lo pensó un poco y respondió.
—Las personas cambian Lana, es cuestión de madurar... Cuando crezcan lo entenderán —finalizó para seguir su destino.
Ambas se quedaron allí por un instante. La rubia mayor no notó las lágrimas en los ojos de las pequeñas, tampoco vio cuando se tomaron de las manos y se dirigieron a su habitación.
Y mucho menos notó a cierta deportista que miraba la escena desde la puerta de su habitación. En ella se notaba un rostro de arrepentimiento mayor que las demás y las bolsas en sus ojos daban a entender que no podía dormir bien por qué la culpa la carcomía por dentro. Si, Lynn era la que más sufría pero a Leni no le importaba para nada.
La exmodista había abandonado la habitación de su hermana mayor. Al deshacerse de la mayoría de sus ropas y telas, pudo hacer más fácil su mudanza por que se quedó casi sin nada. La que más sufrió fue Lori, ella había perdido a una buena amiga y a una buena compañera de cuarto.
Leni aceptó sus disculpas, pero no su amistad.
Leni perdonó a todos pero ya no quería tener tratos con personas tan crueles y tan falsas. Simplemente quería tener a su hermano de vuelta con ella.
Ordenaba y limpiaba las cosas nuevas que le compró a su hermano. Debían estar en buenas condiciones cuando el regresará. O mejor dicho, cuando ella lo encontrará y lo trajera de vuelta, para después irse a vivir lejos con él.
—¡Y listo! —dijo con un sonrisa tranquila. Todo se veía reluciente. Era cierto que dormía allí, pero procuraba dormir en posición fetal en la cama nueva, a la cuál ni el plástico le había quitado.
Se recostó en la cama en esa posición y cerró sus ojos. Mañana era sábado e iría temprano a ese restaurante para ver si podía conseguir ese trabajo.
Dormiría un poco aunque fuera temprano. La noticia del abuso llegó rápido a sus amigas y conocidas, eso hizo que le dejarán de hablar y que se quedara sola. Pero ella sabia que se lo merecía y que era un precio justo a pagar por ser tan lenta y boba.
Hubiera seguido tranquila pero la puerta se abrió de repente, dejando pasar a Lori. Leni abrió los ojos y se molestó por su presencia. Es cierto que ya habían arreglado las cosas y que se habían perdonado. Pero su relación se distanció mucho, haciendo sufrir más a Lori ya que a Leni ni le importó.
—¿Leni tienes un minuto? —Preguntó con timidez.
Leni ni se inmutó y respondió con seriedad.
—¿Disculpa, no te enseñaron a tocar antes de entrar?
—P-pero... —Intentó hablar pero Leni le daba la espalda.
Lori tuvo que resignarse y volver a salir.
«Toc» «Toc» «Toc»
—¡Adelante! —Habló Leni para luego sentarse en la cama, pero su semblante aún era muy serio.
Lori entró a la habitación y cerró la puerta tras de sí.
—Leni... Hola, ¿Tienes un minuto? —preguntó mientras se frotaba las manos y miraba a su hermana con tristeza.
Leni movió su mano dándole vueltas indicándole que continuará. Mientras que con la otra se sostenía la quijada y la miraba con aburrimiento.
Ella miró a un lado y luego a otro para luego continuar.
—Este... Verás, mañana hay una venta especial en el mall y me preguntaba... —No pudo continuar.
—No tengo tiempo —la cortó Leni para luego volver a acostarse en posición fetal dándole nuevamente la espalda a su hermana.
—Pero Leni, vamos necesitas salir más... —La tomó de la mano pero su hermana la apartó bruscamente y no sólo eso, se levantó de la cama y la miró con furia.
—¡Ya dije que no quiero nada contigo! —La comenzó a empujar fuera de la habitación y ya en el pasillo, le siguió gritando. —¡Ni de nadie, ya que todos son unas malditas mentirosas-Agh! —Se sujetó la cabeza y empezó a sufrir de un dolor de cabeza.
—¡Leni! —Gritaron Luna y Luan, habían salido a ver por que gritaba y la vieron sufriendo de un ataque, el cuál incluía un sangrado de nariz.
—¡No, no, no quiero su ayuda-agh! —Intentó alejarlas pero fue tarde, cayó inconsciente al instante.
Al poco rato, Leni se encontraba descansando en la habitación de sus padres. Por que si despertaba y veía que estaba en alguna de las habitaciones de alguna de sus hermanas, pues le daría otro ataque.
—¿¡Qué le dijiste Lori!? —De pronto empezaron a interrogar a la mayor de todas. Luna ya había perdido a Lincoln por una estupidez y no permitiría que otra de las suyas sufriera.
—No le hice nada, solo la invite al mall... Pero se puso agresiva cuando le insistí —se defendió Lori.
—Pero Lori, cariño. Recuerda que tu hermana esta muy mal aún por lo de tu hermano... —Su madre se corto en ese instante. —Todos lo estamos... —No pudo seguir y corrió hasta el baño mientras lloraba.
—¡Cielo! —Él señor Loud la fue siguiendo de cerca.
El humor de todas recayó en ese instante.
—Si... Buenas noches... —Luan se despidió y se fue a dormir rápidamente. No tardó en romper en llanto al igual que su madre.
Con la cabeza abajo y con mucha tristeza, sobre todo Lynn y Lisa se fueron a dormir a su habitación. Pero Luna le dijo una ultima cosa antes de ir a consolar a Luan.
—Será mejor que olvides esa idiotez tuya de volver a manipular a Leni o si no, te arrepentirás y lo pagarás muy caro —la amenazó para después irse a dormir.
Lori se fue a su habitación mientras lloraba y se cubría el rostro con sus manos.
—Hipócritas... —Dijo Leni. La rubia había despertado y escuchado todo el drama de sus hermanas y padres. Pero para no toparse con ellos, decidió seguir acostada en la cama de la habitación de sus padres.
Decidió esperar un poco más para salir. No quería encontrarse con nadie, podría encontrarse con sus padres pero no seria problema, con un par de palabras se podía deshacer de ellos.
Continuará...
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Nos vemos luego, se me cuidan, bye, adiosh :).
