Gracias por sus comentarios, les invito a ver Soul of gold está muy bueno los capítulos de verdad, aunque la animación es mala porque nos acostumbraron verlos en la saga de Hades a lo que va la historia es más o menos buena aunque mi Camuchis aparezca como malo y se pase la amistad con Milo por debajo del arco del triunfo, pero espero que no sea así y haya otra intención de por medio. Aquí está el capitulo disfrútenlo.

Capitulo 15 La caída del santuario.

El inicio de la guerra había comenzado y solo un bando se alzaría ganador mediante cruentas batallas, por lo que las estrategias entre cada equipo era algo vital para poder alzarse vencedores. Dioses contra titanes y como siempre la ayuda de Athena diosa de la guerra y de la sabiduría fue brindada, no para mantener un régimen contra el que ella estaba en contra si no por evitar la destrucción del planeta y los humanos al llevarse luchas llenas de poderes titánicos, ofreció su santuario y su vida para detenerlo aun cuando eso amenazaba de nueva cuenta sus deseos de darle una vida tranquila a sus santos.

En el Olimpo los gritos de Zeus llenos de coraje y dolor fueron sellados tras cerrar la puerta del templo de Hermes, donde se había encerrado al dios del rayo junto aquellos buitres que habían torturado a Prometeo durante años y ese solo era el inicio de los planes de venganza contra él, en la que más tarde se unirían Poseidón, Athena, Apolo y otros dioses.

Cronos camino por los extensos campos de plantas exóticas y hermosas que adornaban la vista del mundo de los dioses, una brisa fresca sobrevolaba el aire proveniente de una de las fuentes cercanas donde antiguamente las ninfas y musas se divertían y en la que ahora solo una de ellas se encontraba sentada mirando el agua en silencio, removiendo su mano dentro de ella, los ojos de Cronos le miraron cargados de indiferencia pero la joven ninfa lo vio como una amenaza y se escabullo dentro del jardín.

-Todos están en la sala Cronos. – Rea paso sus manos sobre los hombros de su esposo, quien tomo su mano, se giro para quedar frente a ella tomo su delicada extremidad y la beso, mientras la peliblanca sonreía. – Vamos.

Cronos siguió a su esposa, la madre de todo, entre los jardines hasta el templo mayor del Olimpo aquel que le perteneciese a su hijo, se adelanto para abrirle la puerta a la peliblanca que sonrió amablemente y entro, él la siguió en silencio muchas de las cosas que quería decirle bastaba dirigirle una mirada o un gesto para que Rea lo captara, era una forma extremadamente efectiva para comunicarse y aun en el tártaro bajo aquel sufrimiento pudieron hacer perdurar aquella habilidad desarrollada a atraves de los años.

En la sala estaba la mesa que tiempo atrás era el lugar donde los dioses se reunían y a que ahora eran ocupados por el resto de titanes que no estaban en combate, Ares y Persefone se encontraban ahí en silencio y entre ellos estaba la silla que debía ser ocupada por Hera y que ahora estaría vacía por siglos. Al verlo entrar sus hermanos hicieron una leve inclinación de cabeza y los dioses les imitaron, Cronos tomo la silla de Zeus con su mano y vertió lava ardiente sobre esta desfigurando la fina y entallada silla haciéndola una plasta en el suelo y formo con esta misma un trono de color oscuro que estaba resquebrajada y que aun podía verse por estas pequeñas hendiduras la lava activa.

-Cronos. – Océano le llamo con su habitual tranquilidad.

-Ya lo sé. – El titán se dejo caer en su silla y coloco su barbilla sobre su mano. – Athena y Poseidón van a ser duros de vencer por esos malditos humanos a quienes se les enseño a usar el cosmos. Pero confió en sus habilidades hermanos, además son humanos su cosmos no es ni siquiera cercano al nuestro.

-Les subestimas y ese es el peor error de todos. – Se atrevió a hablar Persefone ganándose la mirada de todos los presentes. – El hecho de que su vida sea limitada les hace esforzarse dando todo de sí mismos, esos humanos han derrotado a Poseidón, Hades, Ares y otros dioses.

-Fue el error de ellos por no terminar con su vida en un solo momento, son tan vulnerables que en un ataque les podemos matar sin darles tiempo a elevar sus cosmos. – Crio tamborileo con nerviosismo sus dedos y miro al rey de los titanes. – Opino que primero acabemos con Poseidón.

-Hyperion y Japeto se están encargando de él. – Temis intervino mientras miraba de Cronos a sus hermanos. – Y confió en que ellos pueden acabar con él.

-Es un dios mayor y no hay que subestimarle. – Rea defendió la fuerza de su hijo, pero se gano una mirada amenazante de su esposo lo que la hizo sonreír sarcásticamente.

-¿Qué va a pasar con los gemelos y Afrodita? Ellos también merecen un castigo, además de que los otros dioses que huyeron al templo de Apolo deben ser enviados al tártaro. – Febe sacudió su cabello sedoso y observo al resto de las titanides.

-Hay que organizarnos. – Cronos se levanto de su silla y camino pasiguamente por todo el salón con sus manos a la espalda. – Tetis y Ares serán los encargados de ir por Afrodita, le quiero viva porque va a pagar todas sus traiciones. – Mnemosine observo como su hermano la miro por unos segundos con cierta amenaza y duda pero después volvió su vista al resto de los titanes.

-Athena ha huido de su santuario. – Tea menciono pasiblemente mientras sus ojos veían con indiferencia a sus hermanos.

-No te preocupes Tea, yo me encargare de Athena. – Temis se levanto con impaciente y se aproximo hasta la puerta, su rostro demostraba frialdad miro hacia atrás de ella y empujo la puerta saliendo en silencio.

-Ella es muy efectiva. – Repuso Crio riendo ampliamente a media carcajada. – Jamás me atrevería a hacerla enojar.

-En ese caso yo me encargare de Apolo. – Cronos miro a sus hermanos en silencio. – Si él y Poseidón caen Athena no será nada contra nosotros.

Cuando dejo de sentir el cosmos de Persefone en el infierno se apresuro hacia la prisión que la emperatriz del infierno había destinado para Pandora, llevaba su casco bajo el brazo y prácticamente tuvo que esconderse de Aiakos que le miraba exasperante, pero sus habilidades como juez le permitieron huir de su escrutinio.

Cuando llego aquel lugar sumido en la oscuridad y alumbrado por un parte de velas escucho los gritos desgarradores de una mujer que claramente estaba sufriendo y su corazón sintió un vuelco al reconocer entre esos gritos la voz de Pandora, camino apresuradamente hasta la celda pero se detuvo y miro detrás de él, sintiendo que fallaba a Hades. Pero ¿El dios del inframundo permitiría que martirizaran de esa forma a su hermana?

-¡Creen que yo soy la culpable de que Athena haya ganado la batalla contra Hades! – Rugió con furia su voz pero su grito fue ahogado por un desgarrador dolor que hizo enronquecer su voz. – Los dioses gemelos han sido los culpables han intentado usar a Hades para cumplir con sus deseos, le han aconsejado de forma inadecuada y siempre han controlado la guerra santa desde detrás del telón.

-¡Cállate maldita bruja! – Y un golpe se escucho de nueva cuenta, era el sonido de un látigo rompiendo el aire e impactándose contra Pandora que volvió a gritar.

-Basta. – Radamanthys se atrevió a acercarse a dicha celda y su corazón estuvo a punto de detenerse cuando vio a Pandora arrodillada sus manos estaban atadas a un tubo en medio de la habitación las cuales estaban rojizas por lo apretado del agarre, tenía el labio partido y un moretón en el pómulo, su cabello estaba revuelto señal de que se lo habían estado jalando, su espalda estaba abierta y se veían su piel desgarrada por el látigo que un soldado llevaba en la mano y el cual tenía restos de sangre de la pelinegra.

-Señor Radamanthys. – Menciono el soldado orgulloso de su acción y volvió a golpear la espalda de Pandora, pero la mano de Radamanthys le tomo la mano desprendiéndole de aquel látigo que en su trayecto tenia púas, le agarro por la cara y le estrello contra el muro que había detrás de él, la sangre broto de su cráneo, descendió rápidamente la mano hacia su cuello y le propino tremendo puñetazo que le quebró el cuello al soldado.

-Radamanthys. – Murmuro por lo bajo Pandora halándose un poco para alcanzar a ver al británico detrás de ella que le daba la espalda ya que estaba contemplando el cadáver de aquel soldado. – Tienes que irte, Persefone enfurecerá si se entera de lo que has hecho.

-Soy un juez del infierno y tengo derecho a matar a un subordinado por no acatar una orden. – Radamanthys pateo el cuerpo que estaba frente a él volteándolo boca abajo y se acerco a Pandora, le ayudo a reacomodarse los trozos del vestido, cubriendo su lastimada espalda que emanaba sangre, se levanto y camino hacia la camilla donde Pandora solía descansar y tomo la sabana cubriendo su espalda. – Le voy a sacar de aquí señora Pandora.

-Radamanthys. – Sus ojos se abrieron sorprendidos cuando el británico se arrodillo frente a ella y comenzó a cortar las ataduras con su cosmos, sus manos rojas y aun con las marcas de las sogas se veían maltrechas y seriamente lastimadas signos de otros estragos de tortura. -¿Por… por qué?

-Se que el señor Hades no querría esto para ti Pandora. – Le ayudo a levantarse pero la peli negra se doblo del dolor pues también tenía los pies lastimados, él ingles hizo que Pandora enredara sus manos alrededor de su cuello y la cargo. Comenzaron a salir de la prisión y Radamanthys tomo dirección hacia la superficie, una vez que salieron donde solía estar el castillo perteneciente a la pelinegra el rubio se percato de que Pandora se había dormido en el camino, retiro unos mechones de cabello de su rostro. – Ni yo querría eso, quiero que tengas una nueva vida Pandora una donde puedas ser feliz, solo a ti te deseo eso.

El estruendo del soporte principal se escucho por toda la ciudad y el techo formado por el agua del mar se vino abajo filtrándose entre aquella sala vacía, con un gran borbollón de agua que arrastro todo a su paso, creo un remolino de agua la cual absorbió a sus generales marinos llevándolos hacia la superficie, el muro de agua que entro arrastro a Hyperion en una corriente de agua cristalina y con demasiada fuerza en un intento de ahogar al titán, el agua comenzó a caer a mayores proporciones sobre él y Japeto al tiempo que se escuchaban los estruendos de los otros pilares al romperse por la presión que había sobre ellos.

Un chorro enorme de agua cayo entre ellos dos y la fuerza de aquel impacto creó un cráter en aquel suelo, en el que tanto Poseidón como Japeto cayeron siendo enterrados por litros y litros de agua, Japeto sintió la desesperación, sus pulmones exigían el aire del cual estaban siendo privados, bajo aquella sala oculta sintió una potente corriente que le arrastro mientras entre las burbujas y el agua veía dos ojos azules intensamente iluminados que le miraban desde la profundidad.

El rubio fue lanzado fuertemente a tierra firme, se levanto torpemente mientras tosía y tomaba grandes bocanadas de aire, se percato que se encontraba en una isla desierta y observo el cuerpo de Poseidón tirado en la arena mientras las olas blanquecinas y su espuma lo cobijaban en un ir y venir sin fin, se acercó a él con un solo propósito: Matarlo.

Toco con su pie al cuerpo del peli azul y sonrió al darse cuenta que se encontraba inconsciente y que aun tenía heridas en su cuerpo, apareció sobre él un meteorito el cual rodeo de fuego. Pero sintió como le atravesó algo el estomago por la espalda, dirigió sus ojos rojos primero a Julián que aun estaba inconsciente en el suelo mientras un hilo de sangre salía de sus labios y luego hacia su abdomen y observo tres filos de metal incrustados en él de forma vertical abarcando también parte de su tórax, se llevo una mano temblorosa hacia aquellos pedazos de metal que sobresalían sobre su piel.

-¿Cómo lo has hecho? – Japeto se voltio para mirar a Poseidón a los ojos.

-Julián Solo solo es mi contenedor en esta época. – Un hombre alto de cabello rubio y ojos profundamente azules, con una barba de candado rubia le observaba a unos metros de él, un cosmos azul le rodeaba con intensidad mientras él agua del mar evitaba tocarlo haciendo una hondonada. – Aquella sala en la que entramos debajo del soporte principal era el lugar donde descansaba mi cuerpo divino Japeto, tú me orillaste a dejar el cuerpo de Julián y eso te ha llevado a tu muerte.

Japeto dio varios pasos hacia él y cayó de rodillas, varias olas rodearon su cuerpo hasta que este se convirtió en brisa marina, Poseidón llamo a su tridente y con este apunto aquella suave y fresca brisa que eran los restos de Japeto y la dirigió hacia el tártaro del cual no volvería a salir. Japeto era el primer titán vencido y aquel que recobraba su prisión eterna.

Poseidón se acerco hacia el cuerpo de Julián Solo coloco una de sus manos en las heridas del joven, las cuales comenzaron a sanar por medio de su cosmos; había abandonado el cuerpo de aquel humano para evitar que Japeto le matase en vano y derribo su soporte principal para alejar a sus guerreros de Hyperion que él sabía aún continuaba con vida, siempre había pensado que ocasionar la destrucción llevaba a dar segundas oportunidades y fortalecer los sentimientos con esperanza.

Una nube de polvo se alzo donde Fobos cayo y un cráter enorme se abrió en el suelo, mientras destellos del poder de Saga aun perduraban en el cielo, el dios sintió su orgullo herido, jamás nadie le había golpeado y menos derribado de aquella forma, escucho el grito de sus guerreros que caían ante los poderes de ambos gemelos mientras él se recuperaba de aquella impresión y sintió sus cosmos mermar hasta desaparecer por completo.

Espero con tranquilidad a que uno de los gemelos se aproximara hacia él y sonrió cuando miro a Saga acercársele, fue cuando reacciono, movió sus piernas haciendo un circulo con ellas y se incorporo de golpe, sacando una espada de color morada con la cual intento herir al gemelo mayor que retrocedió sin ningún rasguño mientras él y su gemelo le estudiaban con cierta cautela.

-Esto es una vergüenza. – Menciono una voz a espaldas de ambos gemelos quienes recibieron un impacto de una energía completamente oscura que les arrogo a ambos por el suelo.

-¿Qué diablos ha sido eso? – Kanon se levanto dando tropezones y miro a Saga ya de pie cubriéndole.

-Es Deimos, el hermano del dios Fobos y acompañante de Ares. – Saga elevo su cosmos mientras su hermano llegaba hasta pararse a su lado.

-Hermanos contra hermanos, porque no me sorprende esto. – Kanon sonrió con sorna mientras su gemelo se mantenía serio a su lado. – Parece que a los dioses les gusta que le pateemos el trasero, que hasta en pares vienen.

-Concéntrate Kanon. – Le regaño Saga seriamente pues tanto Deimos como Fobos les miraban de forma amenazadora y el hecho de que hubieran destruido a todos sus soldados no les garantizaba que los dioses a su mando fueran débiles.

Deimos corrió hacia Saga y le propino un puñetazo en el hombro pues el gemelo le había intercedido en su trascurso su mano, por lo que retrocedió unos metros por el impacto, Kanon frunció el ceño borrando cualquier sonrisa en su rostro y se torno serio, se movió a través de las dimensiones y apareció frente a Fobos golpeándole el rostro lo que volvió a derribar al dios.

-Mi misión es siempre seguir a mi hermano Fobos. – Deimos comenzó a acumular una especie de niebla negruzca tras de él y el cielo se tiño de oscuridad y un rojo parecido a la sangre. – No permitiré que ningún maldito humano le dañe.

-Tal vez maldito sí, pero me considero más un demonio. – Repuso Kanon mientras el aura dorada comenzaba a embargar su cuerpo. – Pero yo tampoco permitiré que lastimen a Saga.

-Te juro que vas a sentir mucho dolor. – Deimos condenso aquella niebla en su mano y la arrogo hacia el menor de los gemelos que palideció al sentir la cantidad de cosmos de aquel dios. A medida que el poder avanzaba la destrucción ocurría a su paso, las casas aledañas se incendiaban y sucumbían como si un temblor ocurriese en ese momento, las plantas y toda vegetación morían.

-Triangulo dorado. – El poder del dios fue tragado por una dimensión que se abrió oportunamente, pero solo una parte la otra se dirigió hacia Kanon pero Saga se interpuso entre su hermano y aquella técnica residiéndola en sus manos en un intento de frenarla, acumulo su cosmos en sus palmas y el impacto ocurrió.

-Saga… - Kanon miro con sus orbes verdes a su gemelo que claramente lo dejo sorprendido.

-Tampoco permitiré que te toquen Kanon. – Saga estaba resistiendo el impacto del poder de Deimos cuando una nueva onda expansiva acompañada del poder de Fobos golpeo las manos de Saga haciendo que estas comenzaran a sangrar y le hizo retroceder por la cantidad de poder que estaba luchando por detener.

Fobos y Deimos lanzaron sus poderes con mayor intensidad haciendo retroceder al mayor de los gemelos por la fuerza del temible ataque de esos dos, Kanon miro estupefactamente a su gemelo y por un segundo se sintió mal de haber nublado y hecho fracasar a su gemelo cuando para él lo único que pudo alzarse en su futuro fue grandeza, Saga tenía todas las posibilidades para haberle quitado el patriarcado a Aioros pero el ocasiono que su hermano fallara, así mismo y a toda la orden.

-Kanon abre la otra dimensión. – Demando el gemelo mayor llamando la atención de su hermano.

-Triangulo dorado. – Tres puntos sobrevolaron el aire y una línea dorada les conecto entre ellos, formando un triangulo que al inicio fue de un color dorado y que en su interior comenzó a aparecer la oscuridad de la otra dimensión que absorbió todo lo que tenía a su paso, Saga soltó el poder de sus manos y brinco hacia atrás permitiendo que la dimensión abierta por su gemelo absorbiera ambos poderes.

-¿Estás bien Saga? – Kanon miro como la sangre brotaba de las manos de su gemelo, que tenia la piel de las palmas destrozadas por los ataques de los hijos de Ares. Saga asintió clavando su mirada orbe en sus adversarios.

-Yo me encargo de Fobos. – La voz ronca de Saga avanzo hacia el dios que sonrió con sorna.

-El que se encargara de ti seré yo, le llevare tu cabeza a mi padre. – El pelinegro avanzo hasta situarse a escasos metros de Saga de igual forma que su hermano una densa niebla negra le rodeo, acumulándose en todo su brazo, el geminiano pensó que le lanzaría un poder pero Fobos no lo hizo, los ojos del dios pasaron de ser rojos a teñirse completamente negros. - ¿Cuál es tu peor miedo Saga de géminis?

Una luz cegadora encandilo los ojos esmeraldas del gemelo quien sintió como un nudo de sentimientos se revolvían en su interior paralizándolo por completo, mientras sus emociones se revolvían en su interior como si Fobos estuviera buscando el miedo dentro de él pero había algo más algo que realmente le hacía sentir angustiado y preocupado, abrió sus ojos con mesura al reconocer que Fobos no buscaba despertar el miedo dentro de él si no el motivo de aquel miedo, elevo su cosmos en un intento desesperado de sacarlo pero todo fue muy tarde.

-Es impresionante el miedo que uno puede llegarse a tener a sí mismo. – La densa niebla en el brazo de Fobos cayó al suelo y de esta comenzó a brotar una figura, Kanon que esquivaba uno de los ataques de Deimos miro a aquella forma humanoide que comenzaba a condensarse.

-Como el dios del miedo puedo materializar cualquier terror de mi oponente, el que sea Saga y para ello tengo que investigar cual es, tu miedo es más que sorprendente pero hoy será el día en que le enfrentes y te venza. – Fobos trono sus dedos y la forma humanoide tomo la forma de Saga. – El miedo a uno mismo es de los más raros y destructivos temores.

-¡Saga! – Le llamo preocupado Kanon, pero su gemelo pareció no escucharlo.

Saga se contemplo a si mismo frente a él, sus ojos rojizos y el cabello blanco le miraban penetrantemente mientras una sonrisa sádica y cruel se formaba en sus labios, sintió un escalofrió recorrerle por toda la espalda al contemplarse de nueva cuenta de aquella forma que le vio por más de trece años atraves de un espejo, que mato a Arles, le hizo levantar la mano contra su diosa, que hizo asesinar a Aioros y que destruyo todo el resplandor que pudo haber ocasionado la orden dorada, se miro a sí mismo.

-Cuantos errores cometiste Saga de géminis y aun así se te reconoce como aun santo dorado, eso es una vergüenza, tú hiciste caer a todos tus compañeros dorados, les arrastraste al mismo infortunio y deslealtad hacia tu diosa. – Siseo la figura frente a él, mientras un cosmos oscuro le rodeaba.

-¡Saga no le escuches! – Kanon pateo a Deimos en el estomago quitándoselo de encima y le lanzo una explosión de poder. - ¡Saga!

-¡Explosión de Galaxias! – Menciono la réplica lanzando el poder contra Saga que le detuvo contrarrestando con la misma técnica. El gemelo mayor a pesar de saber que era parte del poder de Fobos no podía negar que todo lo que había dicho fuera mentira cuando él la consideraba la verdad absoluta. Le había fallado a Shion y Athena no merecía ser llamado santo ni portar géminis.

La distracción y la culpa que embargaba al gemelo mayor le hizo desconcentrarse por lo que su poder perdió intensidad y el ataque de su réplica le dio de lleno, arrogándolo contra una construcción que milagrosamente no se vino abajo, comenzó a sangrar de la sien mientras una sensación de dolor le embargaba por completo, el peliblanco se aproximo a él, le tomo del brazo y le arrogo contra una enorme piedra la cual se destruyo, le volvió a tomar por el cuello y le golpeo la cabeza contra un montículo de piedras, le pateo e impacto varios puñetazos que el gemelo mayor no podía parar ni evitar.

Su respiración estaba entrecortada respiraba con dificultad y la sangre bañaba todo su cuerpo, tenía varios cortes y raspones por toda la piel, tenía el labio abierto y la ceja, estaba lastimado por las explosiones de cosmos que usaba el peli blanco contra él. Aun en la lejanía escuchaba la voz de Kanon llamándolo y que elevaba su cosmos para intentar contactarlo, pero toda aquella desolación y tristeza embargaban su alma cejándolo, era como si su culpa le consumiera. Su doble le golpeo el rostro y le tomo por una pierna lanzándolo contra unas ruinas cercanas.

-¡Explosión de Galaxias! – El ataque dio de lleno en el lugar donde Saga había caído destruyendo todo a su paso.

-¡Saga! – Kanon que también estaba herido y sentía oleadas de dolor por los ataques de Deimos elevo su cosmos al grado que el dios menor sintió la similitud entre el cosmos del gemelo menor y el mismo. - ¡Explosión de Galaxias!

-¡Dolor infernal! – Los ataques de ambos chocaron sin que ninguno de los dos retrocediera en un equilibrio perfecto, mientras el pesar de Kanon aumentaba nada de aquello hubiera pasado si él no hubiera despertado la maldad en Saga, sabía que su gemelo jamás se perdonaría todo el daño que había causado, todas las muertes que pesaban en su conciencia y el fracaso de sus compañeros por su propósito.

La onda de ambos poderes se vio interrumpida por el ataque de Fobos que se sumo en ayuda de la de su hermano y que comenzaron a hacer retroceder a la explosión de galaxias del gemelo, Kanon aumento más su cosmos al grado que sintió como este ardía por su cuerpo como si le quemase, pero el poder de ambas deidades fue más fuerte y extinguió la destrucción de aquellas estrellas dándole de lleno a Kanon, el poder destructivo de ambos le arrogo a lo lejos sepultándolo a la lejanía de Saga bajo cientos de escombros.

Fobos y Deimos caminaron hacia el lugar donde se alzaban las ruinas donde Kanon habían caído y pisaron la sangre que se filtraba atraves de las piedras formando un charco escarlata, miraron la mano del géminis menor enterrada bajo los escombros completamente flácida y con una palidez mortuoria, sus pulpejos estaban llenos de sangre y la armadura dorada había perdido aquel brillo con el que había comenzado a brillar al inicio de aquella fatídica pelea.

-Esto ha terminado. – Deimos sonrió a su hermano, mientras comenzaban a caminar hacia el santuario seguidos del doble de Saga, los santos del tercer templo ya no significaban una amenaza, nunca lo fueron.

Los pasos apresurados resonaban en el interior del pasillo iluminado por tenues velas mientras se observaba que la luz al final de aquel corredor, Shun e Ichi iba a la cabeza, Athena era custodiada justo al centro y a la retaguardia venia Milo. Lograron llegar hasta el final donde el octavo guardián avanzo posicionándose al frente y salió de un brinco entre unas rocas que se emparejaban entre ellas y cubrían la entrada a la perfección para cerciorarse de que no había ningún enemigo.

Percibió que no había nada y extendió su mano para ayudar a salir a Athena que tomo su fuerte brazo y prácticamente Milo la alzo sin ningún problema sacándola de aquel pasadizo secreto, pero a penas hubieron salido Shun e Ichi, Milo sintió una extraña sensación en el pecho y Athena también se detuvo de improvisto mirando hacia las barracas.

-Saga no puede ser… - Farfullo el escorpión dorado y aquella opresión que sentía aumento más cuando el cosmos de Kanon también se sacudió con violencia. Maldijo por lo bajo el no poder regresar a ayudarles pero su misión era más importante; tenían que escoltar fuera del santuario a su diosa.

Athena se arrodillo en el suelo ensuciando de polvo su vestido blanco, su cabello cubrió sus hombros y junto sus dos manos, su cosmos dorado comenzó a rodearla por lo que Milo la observo sorprendido.

Ella había sentido desde mucho antes de que salieran de aquel túnel como el corazón de su santo de géminis comenzó a envolverse en la oscuridad de nuevo y el sentimiento persistente de culpa le embriagaba cada vez más consumiéndolo por completo, no podía permitirse que Saga siguiera torturándose de aquella forma porque ella no había precavido aquel desastre y vivió durante años fuera del santuario permitiéndole a Ares hacer su voluntad en su santuario, lastimando a todos los santos a su nombre.

-Saga… Saga… escúchame. – Elevo su cosmos intentando conectar su energía con la del tercer guardián, pero se dio cuenta que le era más fácil hacerlo con los santos de bronce que con los santos dorados, con los de bronce la unía sus sentimientos pero con los dorados era muy diferente no solo ocupaba más poder si no que también más concentración. –Saga por favor esfuérzate en escucharme… se que estas muy débil por tus heridas mi guerrero, pero necesito que me prestes tu atención.

Pero no hubo respuesta por lo que aumento más su cosmos si tuviera a Nike le sería más fácil llegar a formar aquella conexión pero este había caído por el precipicio, cerro sus ojos con tranquilidad mientras imaginaba en qué estado se encontraría uno de sus guerreros más temibles y solo ello le mostraba el tamaño del dolor y la culpa con la que Saga vivía cada día, fingiendo indiferencia y frialdad a todo su alrededor cuando por dentro estaba siendo carcomido por sus fallas y a lo que ella había incorrespondido para ayudar.

-Kanon… -

-Athena. – El cosmos de Kanon le respondió tan débilmente que la griega solo pudo preocuparse más por ellos dos. – Tiene que ayudar a Saga… él no sabe…

Pero Kanon volvió a perder la conciencia y por más que Saori se esforzó para reconfortarlo con su cosmos le fue imposible justo en ese momento escucho maldecir a Milo y sintió como su octavo guardián elevo su cosmos.

-No sé quién diablos seas ni me importa pero no permitiré que interrumpas o dañes a Athena. – Escucho como Milo rasgo su capa y amenazo a alguien.

-Soy la titánide Temis y he venido por la cabeza de esa humana con la esencia de la diosa de la sabiduría y la guerra. – Tenia el cabello desmechado y corto color violeta sus ojos eran fieros y amenazantes aun más que los de Shaina y esto hizo sonreír al caballero de escorpio sus ojos eran de color rojo al igual que el resto de los titanes y su piel era morena.

-Lamento decirle que tendré que frustrar sus planes. – Milo apareció su ponzoña con la cual apunto a la titanide y luego miro a por su hombro hacia los dos caballeros de bronce. – Shun y tu defiendan a Athena por si no logro detener un ataque, ella por nada debe distraerse pues establece una conexión por primera vez con un santo dorado.

-Milo… - Pensó la peli lila con alegría y volvió a enfocarse en su misión – Saga se que crees que tú has sido el culpable de tus crímenes pero te equivocas nadie te culpa por lo que Ares ocasiono en mi ausencia, tus compañeros lo saben ellos…

-Athena... – El aura que el santo de géminis fue tan pesimista que la diosa de la tierra sintió todo su dolor y aquello la hizo sentir extremadamente derrotada.

-Entonces te quitare de mi camino santo. – Temis golpeo fuertemente el suelo con su pierna y una especie de haz luminoso broto de esta partiendo la tierra, muy parecido al Excalibur de Shura, lo que hizo que Milo lanzara una explosión de cosmos para detenerla.

-Jamás un humano debió levantar su puño contra los dioses. – Volvió a golpear con fuerza pero esta vez el numero de haces luminosos rojos que salieron de su extremidad fueron dos. – Debieron haber sido arrogados al tártaro. ¡Maldito! – Temis corrió hacia él y lanzo un puño contra Milo pero este logro detenerlo, entonces la diosa le tomo por el cuello con fuerza y le arrogo contra el suelo, a penas el griego hubo golpeado el suelo con su espalda se apoyo sobre una mano y brinco alcanzando a esquivar una patada de Temis que destruyo el suelo resquebrajándolo por completo.

-Es que no podían lanzarnos ahí. – Milo detuvo con su cosmos otro de aquellos ataques y con su aguja escarlata lanzo una especie de hilera rojiza que detuvo el otro haz. – Ya estaba ocupado por ustedes. – Le provoco.

Temis corrió hacia él enfurecida por aquella sublevación y prepotencia de aquel humano, ansiaba matarle, hacerlo que dejara de respirar y arrancar aquella mirada juguetona y burlona que el santo mantenía con orgullo. Corrió hacia él e intento golpearlo con sus dos manos, las cuales Milo detuvo sin dificultad pero lo que el peli azul no se esperaba fue la patada que le dio en el estomago, uso su técnica en ese momento y la sangre de su enemigo salpico su extremidad inferior.

Sintió como el ataque de la titanide le atravesó el estomago como si le hubiesen enterrado una espada, le golpeo el rostro a la peli violacio y se alejo de ella, para cerciorarse de la profundidad de la herida pues le dolía a morir, observo que si era profunda y no dejaba de mermar sangre de ella, ya no había tiempo para seguir jugando tenía que dar por terminada aquella pelea.

-¡Aguja escarlata! – Hizo uso de toda su velocidad para atinarle cinco y sonrió al ver que ni un dios había podido superar su velocidad como para esquivar un ataque como aquel. Temis reprimió un grito de dolor y le miro llena de odio al tiempo que volvía a atacarlo con sus patadas, la tierra bajo el se partió pero aun así logro quitarse del trayecto de aquellas cuchillas.

-¡Maldito humano! Como el titán que se encarga de la justicia te castigare. – La diosa comenzó a ser rodeada por un orbe rojizo oscuro. – Serás juzgado por tus pecados de acuerdo a mi juicio.

Frente a Milo apareció una enorme balanza con dos gigantescos platos que al principio se estaban manteniendo equilibrados pero que evaluaban los pecados de Milo según el ver y la moral de la titanide, quien ya consideraba que el levantar una mano contra un ser superior aun cuando este fuera un dios o titán ya era suficiente pecado para acabar con la vida de aquel santo, por lo que un plato de la balanza cayó encima de Milo, quien levanto sus brazos para frenar el peso e impedir que le aplastase.

-¡Maldición! – Gruño el griego al sentir que el peso de aquel plato estaba llevando al límite toda su fuerza física, sus hombros ardían y les sentía resquebrajarse bajo el peso que la titanide impuso sobre él, el suelo bajo sus pies también comenzó a sucumbir por la presión de las fuerzas contrarias y Milo pudo sentir como su herida en el abdomen se abría cada vez más. Miro de reojo que Shun corrió hacia él. -¡Alto! – Le ordeno mirándolo de reojo. – Mientras un santo dorado este de pie siempre significa que no ha sido vencido y los castigos que está loca me ha echado encima los acepto.

Temis miro con interés como Milo continuo resistiendo aquel peso por lo que aumento la presión sobre los brazos del escorpión dorado, sin embargo el oírlo decir que aceptaba aquellos pecados le llamo la atención, aun así tenía que terminar con la vida de él.

-Acepto todos los pecados por los que se me ha juzgado pero no por ello me arrepiento de ellos. – Milo elevo su cosmos y comenzó a hacer retroceder el plato sobre él, logro levantarlo de tal manera que le permitió por una fracción de segundo utilizar su técnica. – Aguja escarlata. – El chillido de dolor de Temis fue música para sus oídos a pesar de encestarle 6 agujas escarlata sabia que aun le restaban varias oportunidades a la titanide de arrepentirse, pero por el contrario Temis se volvió más cruenta en su batalla y el peso sobre los platos de la balanza volvió a arremeter contra él con mayor intensidad.

La rodilla de Milo golpeo el suelo al verse vencido por el peso de la balanza pero aun le mantuvo sobre él sin permitir que le aplastase, tenía que lanzar las 3 agujas escarlatas restantes para poder acabar con ella, por lo que aumento su cosmos que le ayudo a mantener el peso sobre sus hombros, sus brazos ya temblaban por el esfuerzo y sentía el dolor en sus articulaciones, pero a Temis parecía no impórtale en lo absoluto.

-Como la titán de la justicia te mostrare la forma más dolorosa de redimirte, pues la fuerza es la justicia que debe ejercerse sobre los pecadores. – Milo sonrió sarcásticamente ¿Dónde había escuchado eso? Por supuesto eran la ideología de Mascara y Afrodita. - ¡Muere de una vez santo de Athena!

El peso sobre sus hombros le hundió más en la tierra, elevo su cosmos al máximo y por un momento tres agujas escarlatas salieron de debajo del plato e impactaron el pecho de la diosa y después de eso el plato cayó al suelo levantando una nube de polvo. La diosa cayó al suelo sorprendida del dolor ardoroso que recorría todo su sistema sanguíneo, miro su sangre salir de aquellos agujeros, comenzó a marearse y miro hacia él lugar donde el polvo comenzaba disiparse solo para observar a Milo de pie, mirándola fijamente, en su rostro ya no estaba la mirada burlona ni juguetona en su lugar vio la seriedad de un verdugo.

-Acepto todos mis pecados Temis o al menos los que tú me impusiste, pero jamás me arrepentiré de ellos, pues mis fallas han salvado vidas valiosas y dado a mi diosa la victoria por la que muchos nos sacrificamos, no permitiré que nadie intente hacerle daño a aquello a lo que protejo. – La uña en la mano derecha de Milo comenzó a brillar intensamente preparando la potente descarga de poder, la técnica más poderosa de los santos de escorpio.

-¡Te matare! – Temis se incorporo rápidamente y mando fuertes descargas de energía que partían incluso hasta el aire pero justo cuando estaban cerca del rostro del escorpión dorado estos se desvanecieron en el aire. - ¿Por qué?

-He aceptado mis pecados a pesar de que mi alma sea condenada para el bien de otros Temis, de esa forma no son faltas si no sacrificios para proteger a otros, no hay justicia más profunda que la que se hace en beneficio de otros sin importar uno mismo. – Temis le miro encolerizada y continuo lanzando ataques en vano, pues estos se desvanecían antes de llegar a tocar al santo, por lo que saco una espada de su armadura y se corrió hacia Milo. –Yo solo acepto el juicio de Athena. ¡Antares! – La luz roja que se había formado en el dedo de Milo atravesó el cuerpo de Temis que retrocedió unos pasos con su arma aun en la mano y cayó al suelo, donde su cuerpo se convirtió en ceniza y el sello de Athena apareció en ese lugar para después dirigir a Temis hacia el tártaro. –Jamás la justicia será dada por la fuerza.

Sobre un montículo de piedras se veía la caballera castaña de Aioria, que había terminado recostado contra un pedazo de techo, la sangre recorría aquel camino de mármol hasta tocar la tierra bajo ella y las heridas en el quinto guardián eran impresionantes, ya les habían demostrado que no peleaban contra humanos, aquellos seres eran superiores en fuerza a ellos y pelear físicamente les llevaría únicamente a la muerte. Si querían ganarle debían encender su cosmos al máximo y sobrepasarlo.

Mascara de la muerte, estaba recostado boca abajo dentro de un charco de sangre que era de él, Atlas se acerco a él al percatarse que el italiano ya no se movía en lo absoluto, pero sus ojos rojos se percataron del leve movimiento de su respiración por lo que lo pateo haciendo el cuerpo de cáncer girarse, camino los pasos que le separaron y le puso su pie en el cuello comenzando a hacer presión con él.

-Ni siquiera te atrevas maldito. – El estruendo cosmos de Aioria exploto tras él lleno de furia, Atlas retiro su pie del italiano y se giro burlonamente pero se sorprendió al sentir el cosmos del hermano de Aioros. – ¡Explosión fotónica!

Aioria expulso una gran cantidad de cosmos que destruyo todo lo que estaba cerca de él, mientras múltiples esferas de fotones aparecían a su alrededor y comenzaban a dirigirse contra Atlas y comenzaron a atravesarlo perforando su piel y una vez dentro explotaron destruyendo y agujerando el cuerpo de Atlas que cayó pesadamente de rodillas con su cuerpo maltrecho, la sangre comenzó a brotar a borbollones y el titán comenzó a respirar entrecortadamente y jadeando para intentar introducir aire a sus pulmones, para ese momento las miradas de Aioria como Atlas brillaban con furia y decisión, cualquiera de los dos llegaría hasta hacer lo imposible para acabar con su oponente.

-No darás ni un maldito paso más. – Aioria apretó su puño con fuerza a pesar de que sentía estar al límite de su cosmos aquella técnica que había aprendido en su juventud y que solo uso en situaciones "especiales" le estaba cobrando factura pues era una de sus técnicas más fuertes y requería una gran cantidad de cosmos y energía que le dejaba agotado pero aun así reunió todo su orgullo y se mantuvo de pie, mirando a Atlas que luchaba por resistirse al dolor.

-Aioria… - Mascara de la muerte llego hasta el lado de él, dando tropezones y tambaleándose por el dolor, los ojos del león dorado analizaron rápidamente las heridas de su compañero que era todo un milagro mantenerse de pie. – Tenemos que acabar con él ahora…

-Mascara pero si estas… - Aioria le miro sorprendido pero el italiano movió negativamente el rostro.

-No importa. – Sonrió mordazmente elevando su cosmos al máximo, si aquella era la última técnica que lanzaría de su nueva vida la usaría para destruir a Atlas. – Tenemos que hacerlo. – El peli azul estiro su dedo índice que comenzó a formarse una esfera luminosa azul eléctrico en su punta y que acumulo el cosmos de su creador.

-¡Ondas infernales! –

- ¡Plasma relámpago! -

Ambos ataques volaron hacia Atlas quien aun arrodillado los detuvo en su mano, pero estos le hicieron retroceder varios metros pero ninguno de los dos ataques cedieron y justo a medidas de los dos una luz dorada atravesó rápidamente impactando en el pecho de Atlas que grito de dolor y perdió el control haciendo que ambos ataques impactaran contra él, lo que causo una leve explosión. Mascara de la muerte cayó de rodillas sujetándose el estomago y comenzó a toser sangre fresca, Aioria se agacho a su lado preocupado por su compañero que ya se veía tremendamente pálido.

-¡Mascara! – Escucharon a sus espaldas, Aioria levanto el rostro y miro a su hermano portando la armadura de Sagitario y aun apuntando con su arco hacia el lugar donde antiguamente estaba Atlas, en ese momento el quinto guardián comprendió que aquella luz que paso entre sus poderes no era otra cosa más que la flecha dorada de sagitario. Afrodita se aproximo hasta ellos y tomo por el hombro a su amigo, sinceramente preocupado. – Tenemos que llevarte dentro ¿Cómo se te ocurrió pelear en ese estado? Si aun no te recuperabas de tu batalla contra el cuarto juez del infierno.

-Alguien tenía que hacerlo y Aioria es un zopenco para hacerlo él solo. – Mascara sonrió al león dorado que correspondió francamente.

-Solo porque estas herido te perdono. – Menciono el castaño sonriendo ampliamente al ver a su hermano llegar hasta donde ellos estaban, sintió la mano de sagitario palmeándole la espalda fraternalmente lo que le hizo ampliar su sonrisa.

-Ambos tienen que ir, tú también estas herido. – Aioros le tendió la mano a Mascara de la muerte quien primero vio los ojos verdes de Aioros y luego observo su mano, Afrodita carraspeo un poco para sacarlo de sus pensamientos y fue entonces cuando la tomo.

-Yo estoy bien. – Menciono levantándose con orgullo e inflando el pecho, pero uno de los dedos de Afrodita toco su costado haciendo levemente presión lo que le hizo saltar del dolor. - ¡Auch! ¿Por qué haces eso? – Gruño.

-Solo para verificar que estabas fracturado de las costillas. – Menciono fríamente, Aioros le miro reprochándole cariñosamente lo que le hizo sacarle la lengua al santo de Piscis. – Vamos. – El de cabellos celestes se paso la mano de Cáncer por los hombros y le ayudo a caminar hasta la enfermería que aun se alzaba intacta a pesar de la destrucción que habían sufrido las casas que estaban delante de ella, para sorpresa de Mascara y Aioria todas las doncellas y maestros que curaban en aquel lugar les estaban esperando afuera.

-¿Y estos qué? Parecen una secta… - Repuso el italiano pero se quedo callado cuando estos comenzaron a agradecerles a Aioria y a él, el haber detenido a Atlas e impedir que destruyera aquel recinto que claramente era el objetivo del titán. El italiano se llevo una mano detrás de la cabeza rascándosela abochornado mientras Aioria le estrechaba la mano al jefe de aquel sanatorio.

-Es mejor oír gracias que gritos ¿No amigo? – Le susurro Afrodita en sueco.

-Sí que lo es. – Le respondió en el mismo idioma, mientras sonreía francamente y estrechaba la mano del aquel maestro, que les invitaba amablemente a pasar.

-Saga escúcheme, tienes que levantarte no puedes dejarte vencer. – Le animo la diosa pero a pesar de la distancia sentía como la gravedad del estado de salud de su guerrero, tal vez aquella era la primera vez que el gemelo mayor hubiese recibido una paliza y todo porque él creía que merecía ser castigado por sus crímenes. – Nada de lo que paso fue tu culpa, el destino siempre ha obrado en contra de mis santos de géminis, Saga no puedes continuar martirizándote por ello.

-Athena yo debí de detenerlo. – Saga sintió el peso de las piedras sobre su cuerpo, se encontraba demasiado débil e incluso pensó que se encontraba en un estado de sopor previo a la muerte, sentía el sabor escarlata de su sangre y mantenía los ojos cerrados con fuerza para calmar el dolor que recorría su cuerpo. – Si yo le hubiera dicho al patriarca sobre…

-¡No! Entiéndeme. – Demando con autoridad la peli lila. – Nadie lo hubiera podido evitar, ni siquiera yo pude impedir que Hades poseyera el cuerpo de Shun ¿Qué era lo que lo impediría en ti Saga? – Su voz se suavizo mientras intentaba reconfortarlo con su cosmos y curar sus heridas a la distancia.

-Porque yo no quería lastimar a mis hermanos de orden. – Athena sonrió para sí misma, pues había logrado elevar tanto su cosmos que logro hacer escuchar esta última frase de Saga por todos los caballeros dorados.

-Saga… - Esta vez fue la voz de Aioros quien le contesto a la distancia, animando al gemelo mayor con su cosmos.

-Ninguno de nosotros te culpa por lo que paso. – Respondió Milo mientras alentaba con su cosmos a Saga. – Todos nos equivocamos, pero tú no eres culpable de que no hubiéramos podido dar cuenta de ello. – El cosmos de Camus apoyo al de su amigo.

-Por el contrario nosotros te fallamos a ti. – Afrodita y Mascara se miraron entre ellos y sincronizaron su cosmos para ayudar al gemelo mayor.

-Saga no te perdonare si dejas vivir a esos malditos dioses. – Gruño animadamente Aioria.

-Frente a ti tienes la única forma de detener cualquier plan de Ares y demostrarle su debilidad. – Kanon exploto su cosmos llamando por igual a su hermano. - Tenemos que vencerlos.

-Debes levantarte. – El cosmos de Mu, Shaka y Shura le arroparon.

-Puedes vencer contra ellos. –La risa tranquila de Aldebaran resonó en su mente.

Saga abrió sus ojos sintiendo como el cosmos de sus compañeros a quienes él creía que jamás le perdonarían y muchos menos le apoyarían en una situación como aquella le animaban y pudo distinguir en su mente las sonrisas de cada uno de ellos, mientras imágenes de su infancia con aquellos volvían a su mente, una época que creía que había borrado de su mente, pues conocía que la felicidad solo era para aquellos que podían mirar a los otros a los ojos sin remordimientos, sin ver todo el dolor que había causado.

-Eres muy joven como para estar en el suelo sin hacer nada. – La voz de Dokho le animo.

-Saga no puedes seguir luchando solo, pues ya no lo estas. – Athena le lleno de la calidez de su cosmos y sonrió al sentir el latido de emoción de su guerrero, que había recobrado sus fuerzas para continuar luchando.

-En el nombre de nuestra diosa tienes que derrotarlo Saga de géminis, tienes la capacidad para hacerlo y la fuerza para destruir a un dios. – La voz de Shion le dio el plus que necesitaba para tomar una decisión.

Apretó con fuerza sus puños y elevo su cosmos que pulverizo todos los escombros que sepultaban su cuerpo con una explosión luminosa de energía dorada que fue acompañada por la de su gemelo que es encontraba en la misma situación a unos metros de distancia, miraron como Deimos y Fobos que iban caminando seguidos de su peor miedo se detuvieron y voltearon tranquilamente.

-Pensé que el poder de Athena no te serviría de mucho. – Deimos miro a Kanon y se encamino hacia él para terminar su pelea contra el gemelo menor.

-Me sorprende que hayas sobrevivido. – Fobos le indico con un gesto a su creación que fuera contra Saga y este obedeció sin chistar lanzándose al encuentro contra el gemelo mayor el peliblanco le lanzo una patada que el caballero dorado detuvo con facilidad, estrujándola en su agarre. – Esto es imposible.

-No lo es Fobos, la única persona que pudo haber detenido a Ares fui yo y le deje hacer su voluntad, esta vez voy a destruir cada mísero deseo que tenga el dios de la guerra y eso les incluye a ti y a tu hermano. – Saga golpeo con su puño el rostro del peliblanco que cayó cerca al dios del miedo que aun perduraba mirándolo sorprendido.

-¡Explosión de Galaxias! – Una ola de energía dorada se dirigió directo hacia Fobos y su creación, que contemplaban el poder tremendamente destructivo de los santos de géminis en todo su esplendor, aquella capaz de destrozar hasta las estrellas y que al tocar el cuerpo de su copia le pulverizo en ese mismo momento. – Ahora es tu turno Fobos.

El dios del miedo controlo sus emociones que sentía embargar su cuerpo y miro fieramente al santo de géminis que se mantenía con su antiguo porte orgulloso, camino decidido hacia el dios mientras su cuerpo era revestido por su cosmos que brillaba con libertad ahora que aquel yugo que sintió por años había desaparecido. Fobos saco una especie de lanza que Saga esquivo y logro patear rompiéndola en dos, Saga tuvo que agacharse hasta el suelo para esquivar de nueva cuenta el resto de la lanza que el dios había conservado en sus manos, una mirada inteligente y un plan que se creó a toda velocidad por la descarga de adrenalina le hizo tomar la punta de la lanza y se la clavo al dios.

Fobos retrocedió unos pasos, la sangre salía por aquel orificio en su pecho el cual miraba asombrado, un dios herido era lo de menos, le sorprendía que un humano como aquel que estuvo a punto de asesinar ahora le miraba con superioridad y le hubiese herido con su propia arma, algo tan indigno que sintió un repudio contra aquellos santos, contra Athena, apretó con fuerza la lanza que yacía enterrada en su pecho mientras sentía como su tiempo terminaba y el cosmos de la diosa de la sabiduría llegaba en orbes dorados para sellarle y lanzarle al tártaro, pero él no se iría solo jamás permitiría el perder tan deshonradamente, se llevaría a su enemigo con él.

Corrió aprovechando que la luz del cosmos de Athena era cejadora hacia Saga, que le miro sorprendido que aun pudiera moverse pues no solo había vencido al dios con aquella arma si no que le daño físicamente y sin que él se diera cuenta con la explosión de galaxias.

-¡Otra dimensión! – Saga entro oportunamente a aquel portal evitando la colisión contra Fobos, cuando volvió aparecer en la realidad, miro al dios de rodillas frente a él estaba nada menos que Ares que acariciaba el cabello de su hijo con suavidad, pero su mirada mostraba decepción. -¡Ares!

El dios de la guerra jalo por el cabello a su hijo, estirando su cuello hacia atrás y apareció en su mano una espada, sin darle oportunidad al dios menor de replicar cuando este le rajo la garganta con su arma, la sangre broto sin misericordia al tiempo que el sello de Athena ejercía presión sobre Fobos para que no se recuperase y le sellaba enviándolo directamente al tártaro. Saga permaneció sorprendido al ver aquel acto tan cruel y frio por parte de un padre hacia su hijo, por su parte la batalla entre Deimos y Kanon se había detenido al ver la acción de Ares.

-Padre ¿Qué has hecho? – Gruño Deimos acercándosele a zancadas, Ares ni siquiera le miro continuo viendo con una sonrisa a Saga mientras sus ojos rojos solo expresaban desprecio puro.

-Es mejor morir por la mano de un dios que de un miserable y cobarde humano. – Deimos se quedo perplejo al oír aquella palabras salir de la boca de su progenitor tan frías y crueles que por unos segundos comprendió a Ker, pero la ira siguió a la sorpresa y empuño con fuerza su arma, balanceándola hacia el cuello de su padre, ante la sorpresa de ambos dorados ¿Qué acaso los dioses no conocían el termino fidelidad? Ares retrocedió un paso e interpuso su espada que detuvo el filo del otro metal, pateo con fuerza la rodilla de Deimos la cual se fracturo y lo derribo al suelo, Ares no perdió ni un segundo cuando clavo su espada en el corazón de su hijo y la retorció lleno de placer.

-Fue estúpido de tu parte creer que podrías ganarme. – La luz del cosmos de Athena rodeo el cuerpo del dios de miedo, aun con más calidez que el frio filo de la espada de Ares, hasta que el dios se desvaneció y apareció el característico sello de Athena que desapareció con una luz cejadora. Fue ahí cuando la mirada de Saga y Ares volvieron a chocar como antiguamente lo habían hecho en un espejo por 13 años, esta vez Kanon se coloco a un lado de su gemelo mirando al dios retadoramente.

-Saga. – La voz del dios de la guerra sonó tan cruel y burlona que por un segundo la mirada llena de indiferencia del gemelo mayor desapareció para tornarse entre preocupada y agresiva. – Espero que sobrevivas porque deseo asesinarte con mis propias manos.

-Así como lo has hecho con tus propios hijos. – Kanon espeto furioso e indignado por aquel salvajismo del dios.

-No, voy a matar a todos tus seres cercanos desde Shion hasta tus compañeros de orden de una forma tan cruel y dolorosa y que cuando te enfrentes conmigo tu fuerza de voluntad se haya doblegado y quebrantado que solo seas una maquina de odio y pelea como lo fuiste por 13 años, solo una vasija vaga de sentimientos. – Amenazo Ares, lanzo una onda explosiva a Kanon que lo arrogo contra unas pilastras enterrándolo y cuando quiso lanzarse en un contraataque una fuerte presión lo derribo contra el suelo.

El dios se aproximo de un salto hasta Saga quedando cara a cara, por lo que el mayor de los gemelos lanzo un fuerte golpe que el dios detuvo con su puño, entonces Saga hizo uso de su otro brazo pero el resultado fue el mismo, ahora el dios le sostenía por ambas manos. – Te voy a destrozar Saga, esos trece años de sufrimiento serán la gloria comparado a lo que te voy a hacer a ti, a los tuyos y a tu diosa…

-Eso lo veremos. – Y el géminis mayor golpeo con su cabeza la frente de Ares con tal fuerza que la sangre broto de la frente del dios, quien sonrió mordazmente y sus ojos centellaban más furia que antes, lambio la sangre que corrió hasta su boca e hizo un último gesto a Saga antes de desaparecer.

-Te voy a destruir Saga de Géminis, tu existencia no es nada sin mí. – Ares se esfumo frente a ellos, Kanon pudo incorporarse al dejar de sentir el cosmos del dios de la guerra y llego hasta Saga que aun permanecía viendo el lugar del que había desaparecido Ares. – Recuerda que conozco a todos a la perfección.

-La ventaja es que yo también te conozco a ti. – Resoplo Saga mirando fríamente el lugar por donde había desaparecido Ares se giro con rapidez y comenzó a caminar hacia las doce casas seguido de su hermano.

-Esta vez Saga puedes luchar contra él, no hay que preocuparnos por eso. – Tomo el hombro de su gemelo quien desvió la vista hasta él.

-Lo que me preocupa es que conoce a la perfección desde Mu hasta Afrodita y eso les pone en riesgo. – Saga apretó sus manos haciéndolas puño hasta que sintió una descarga de dolor por la presión que estaba haciendo en sus palmas. – Pero si llego a pelear contra él le hare pagar por esos trece años Kanon, eso lo prometo.

Athena miro hacia atrás y pudo ver el humo que salía del templo principal y el camino de las doce casas, luego giro su rostro hacia el horizonte y miro a lo lejos el estrago de las batallas que sus santos dorados estaban librando justo en ese momento, Milo se acerco sangrando hasta ella, tomo su capa del suelo y limpio su herida.

-Lamento presentarme así ante usted. – Menciono respetuosamente el escorpión dorado.

-Que vanidoso eres. – Saori se llevo una mano hacia su boca para silenciar una risa divertida que escapo a sus labios al ver el rostro sorprendido de Milo, que alzo las dos cejas con sorpresa y se había quedado boquiabierto.

-Athena. – La llamo burlonamente Milo, mientras Shun detrás de ellos sonreía amablemente. – Que fijada. – Bromeo el santo de escorpión con ella con cierto dejo de reproche en su voz. – Que acaso no le gusta lo que ve. – Y el griego levanto su brazo e hizo fuerza haciendo que sus músculos del brazo sobresaliesen.

-No me gusta, para nada. – Milo hizo un puchero y Athena se acerco a él colocando su mano sobre su abdomen elevo su cosmos que ilumino tanto su rostro como el de Milo y la herida en su estomago sano al instante. – Ahora sí.

-Las heridas de guerra atraen. – Menciono seductoramente Milo jugando con su diosa, la verdad una ocasión como aquella pocas veces se presentaban y ciertamente el también quería establecer una relación de confianza con la griega. – Por eso soy tan deseado.

-Aja. – Menciono Ichi a sus espaldas lo que hizo a Saori reír y Milo lo miro amenazantemente, pero la diversión termino cuando hubo una fuerte explosión en el templo de Athena, haya donde Ker, Shura y Shaka enfrentaban a Ceo.

-Milo tenemos que regresar. – La peli lila vio como la duda apareció en el rostro de Milo, quien en realidad comenzó a debatirse entre cargarla hasta asegurar su seguridad y desobedecerla, que era la que más probabilidades tenía de hacer o bien obedecerla. – Andando. – Y se encamino hacia la entrada al túnel.

-Athena es muy peligroso que regrese, si algo le llegase a pasar no me lo perdonaría, no de nuevo. – Milo apretó su mano recordando cuando Saori se quito la vida frente a ellos, destrozándolos por completo, pues le demostró que hasta la vida de su diosa podía ser cegada por la mano de un humano.

-No te preocupes, me protege el más vanidoso de mis caballeros, dudo que deje que me toquen un solo cabello. – Rio alegremente Athena mientras Milo inflaba el pecho aun dudoso de aquella acción pero le siguió el juego a Saori.

-Pero el más vanidoso de los 12 es Afrodita incluso Saga. – Milo brinco hacia la grieta, con resignación elevo sus dos brazos al cielo para tomar a Athena y ayudarla a bajar, pero dentro de él sabía que la batalla de Shaka y Shura no era tan sencilla. – Espero que sepa lo que está haciendo.

Algunos arrojaron su casco hacia la playa, otros se arrastraron hasta que sus cuerpos tocaron la arena separándolos del mar, dejándose caer pesadamente mirando el cielo frente a ellos, mientras intentaban integrar todas las cosas que habían pasado en tan solo segundos en el fondo marino, su dios herido, el ataque de fuerzas tan potentes como lo eran la de los titanes, la destrucción del pilar principal por su propio dios, eran tantas cosas que aun les costaba saber si su dios aun permanecía con vida.

-Estamos en territorio de Athena. – Bian se impulso en sus rodillas para levantarse y miro hacia el cielo donde el humo de la destrucción del santuario se veía. – Poseidón nos mando hasta aquí ¿Por qué?

-El emperador nos salvo, de la destrucción del pilar principal y de el mismo. – Eo de Escila permaneció acostado respirando entrecortadamente. – Pero odio que nos enviara aquí.

-Sorrento ¿Cómo te encuentras? – Thetis tomo del hombro a su compañero, que permanecía aun herido por los ataques de Hyperion.

-Estoy bien. – Repuso incorporándose trabajosamente y mirando hacia el santuario. – Tendremos que pedir una audiencia con Athena, en lo que sabemos que ocurrió con el emperador. – Sorrento comenzó a dar pasos ayudado de Kasa que le tomo por un brazo y le ayudaba a equilibrar el peso.

-Odio a los santos de Athena - Menciono con enfado Bian siguiendo a sus compañeros. – Tal vez nos topemos con Kanon, ahora que es el santo de géminis el… - Pero guardo silencio al ver la mirada iracunda de Sorrento, Eo, Thetis y Kasa.

-Kanon traiciono al emperador y lo utilizo solo para conseguir sus planes. – Sorrento miro a lo lejos el santuario mientras pensaba en el antiguo dragón marino con cierto recelo. – El jamás fue una marina.

-Pero nos reunió a todos. – Isaac que se había mantenido callado hasta ese momento apoyo a Bian, pero al igual que su compañero tuvo que soportar las miradas sobre su nuca gran parte del camino, resoplo cansado y miro frente a ellos las calles desiertas de un pueblo y a lo lejos se alzaban las primeras barracas del santuario, luego el coliseo y un poco más allá el camino de las doce casas donde aprecio la onceava casa con interés, aquella que pertenecía a su maestro, el más grande mago de los hielos, la casa de acuario.

-¡Que horrible calor hace aquí! – Se quejo Eo a medida que se introducían en las partes despobladas de aquel pueblo cercano al santuario pero Krishna se detuvo de improvisto alzando una mano para detenerles y todos se pusieron a escuchar con atención, se escucharon levemente pequeñas explosiones no muy lejos de ellos, tal vez a unas cuadras y el cosmos de caballeros de Athena y de espectros de Hades.

-Están luchando, al parecer el fondo marino no fue el único atacado. – Kasa se adelanto para intentar visualizar la lucha pero Isaac reconoció a la perfección el cosmos de aquellos dos santos de Athena que peleaban contra los guardias de Hades.

-Es mi maestro y mi amigo Hyoga. – Repuso calmadamente se introdujo a una cuadra y a medida que avanzaba podía sentir el cambio de temperatura que densamente comenzaba a disminuir con rapidez, incluso noto como unos copos de nieve caían y la leve escarcha que recubría el suelo y que se hacía más gruesa a medida que avanzaban.

Camus había congelado las extremidades de Minos que se mantenía aun con una sonrisa en el rostro, el santo de acuario hizo un vistazo analítico de toda la situación y dejo de preocuparse por Hyoga su alumno le había demostrado una capacidad inigualable por lo que podría hacerse cargo de aquel espectro por lo que centro toda su atención en Minos. Sintió como los hilos del juez del infierno se enredaban alrededor de sus manos, apretándolas, pero un rápido descenso del cosmos de Camus congelo aquellas cuerdas haciéndolas inflexibles y con solo jalar sus manos logro destrozarlas.

-Bien veo que mi técnica es ineficiente contra santos como tú. – Menciono el juez, desapareciendo su técnica, rasco un poco su nariz y miro con una sonrisa en los labios a Camus. – Lo que me hace interesarme más en esta pelea.

Camus creó una esfera de polvo de cristal que estaba sobre su palma y una escarcha sobrevolaba alrededor de ella, cerró fuertemente su puño sobre ella despedazándola y lanzo una enorme descarga de hielo sobre Minos.

-¡Aleteo gigantesco de plumas! – Minos se elevo un poco por los aires moviendo las alas de su sapuri que ocasiono una explosión masiva de energía que destruyo todo a su alrededor, mientras la onda de choque formaba una poderosa corriente de viento, que contrarresto el polvo de diamantes del acuariano y le lanzo contra él, Camus estiro su mano absorbiendo por su palma la mayoría de la nieve pero parte de su antebrazo se congelo cubriendo de escarcha su armadura dorada.

-Maestro pensé que no alcanzaba el cero absoluto. –Hyoga congelo los tentáculos de Raimi y les rompió liberándose del agarre del espectro y mirando al francés, pensó que por eso había logrado vencer a Camus en la batalla de las doce casas.

-Yo también tuve que aprenderlo de la misma forma que tu, Hyoga, pero aquella vez cuando peleamos en acuario tu frio fue más intenso que el mío, nada de aquello fue fingido. – Camus regreso su vista a Minos mientras con sus manos detenía el poder destructivo del ataque del peli blanco, elevando un muro de grueso hielo solido que detuvo la técnica.

Camus rompió su propia técnica con una mano que levanto una densa nube blanquecina de cristales blancos, Minos intento lanzar de nueva cuenta su ataque aprovechando que tanto como él como Camus no se veían pero cuando intento moverse no pudo, bajo su vista y observo como un aro de hielo le rodeaba.

-¿Qué demo… -

-Es el Koliso impide cualquier movimiento de la persona dentro de él. – Camus apareció detrás de él y le propino tremendo puñetazo que el juez se arrastro casi hasta el final del pueblo donde el galo le pateo arrogándolo hacia las afueras del poblado. Camus miro sobre su hombro si hubieran seguido peleando de esa forma hubieran podido destruir el pueblo. – Levántate Minos. – Camus se percato de la presencia de otros cosmos cercanos a él e intento reconocer uno tenuemente lo había sentido eso lo sabia pero no terminaba de definirle en quien.

-Voy a terminar contigo Camus de acuario. – Minos aleteo fuertemente las alas de su sapuri, que produjo una enorme borrasca de viento que comenzó a arrastrar y destruir todo a su paso, la potente corriente de aire que se acompaño con fuego y esta vez destruyo el muro de hielo de Camus sepultándolo bajo el, Minos no perdió tiempo y voló hacia el lugar introdujo su mano despedazando los trozos blanquecinos y tomo a Camus por el brazo derecho estirándolo y golpeo con una patada el codo del francés rompiéndole el brazo. – Si no puedo desmembrarte con mis hilos lo hare a la antigua.

Camus no hizo ninguna expresión facial a pesar de que sintió el dolor recorrerle toda la extremidad, se giro rápidamente y derribo al juez en el suelo, retrocedió de un salto y miro como la sangre resbalaba por su brazo y teñía de escarlata la armadura dorada, no había tiempo que perder tenía que acabar a Minos al momento de otra forma el juez se haría habilidoso contra él.

Elevo su cosmos deteniendo su propia hemorragia y frenando un poco el dolor que sentía en su brazo. Minos se levanto rápidamente al sentir el cosmos de su adversario elevarse y la sonrisa sádica en su rostro desapareció y se preparo para ejecutar su siguiente ataque.

-Te destruiré santo dorado. – AL igual elevo su cuerpo con sus alas y ejecuto su único recurso para atacar al santo de acuario. Encendió peligrosamente su cosmos llevándolo hasta el infinito, dando claramente la idea de que destruiría a Camus con ese ataque o moriría en él. -¡Aleteo gigantesco de plumas!

Camus se preparo rápidamente, abrió las piernas para mantener el equilibrio, elevo sus brazos juntos hacia el cielo soportando el dolor de su extremidad que estaba bañada por su frio cosmos aunque sentía las punzadas de su brazo exigiendo que le quitase de aquella posición, reprimió cualquier dolor o sentimiento mientras la mujer de su constelación aparecía detrás de él, los ojos del francés se pusieron azules completamente y el aire a su alrededor comenzó a congelarse. Observo como las corrientes destructivas de Minos se aproximaban hasta él terminando con todo lo que estuviera a su paso. La temperatura descendió peligrosamente ventiscas de nieve eran removidas con velocidad por el ataque del peli blanco, el suelo estaba cubierto de solido hielo, mientras densas tormentas de hielo se formaban detrás del francés.

-Ejecución Aurora. – Dejo caer sus brazos en dirección a Minos, al tiempo que potentes descargas de hielo rodeadas del cosmos helado del francés chocaban contra el poder del juez deteniéndolo e impidiéndole el acercarse más. El cosmos del galo alcanzo el cero absoluto en segundos y comenzó a disminuir más su temperatura, la tremenda descarga de hielo se abría hacia los lados congelando la ventisca del peliblanco y buscando un lugar por donde filtrarse.

Minos comenzó a retroceder al sentir el impacto de la técnica del guardián de acuario le proyectaba hacia atrás, pero afirmo y tenso cada musculo de su cuerpo mientras se concentraba en mandar una borrasca contra el poder de acuario esta vez acompañada de fuego para internar frenar el avance de aquella técnica. Jamás pensó que el sujeto frente a él llegare a mostrarle una técnica tan superior a la que Hyoga había usado contra él en el santuario, estaba sorprendido y por ello quería matar al peli azul, si lograba hacerlo aquella victoria seria gloriosa para él. Camus le había desarmado casi al instante pues impidió utilizar su marioneta cósmica y solo le había dejado aquel recurso, aun así quería destrozarlo a como diera lugar.

Camus sentía que sus puños estaban congelados y que el hielo comenzaba a quemarle los dedos, el disminuir la temperatura aun por debajo del cero absoluto causaba estragos a su cuerpo, pues aun cuando estuviera acostumbrado al frio, aquella temperatura era casi mortal aun para un santo como él, que hubo convivido con el hielo desde temprana edad y el contraataque de Minos le había recordado que su brazo estaba fracturado pues sentía que este estaba a punto de ceder por la fatiga y el dolor, dirigió una parte de su cosmos hacia este para intentar contrarrestar el malestar y aumento la descarga de frio que abandonaban sus puños con fuerza y congelaba los átomos en microcristales.

-¡Maestro Camus! – Por unos segundos pensó que fue Hyoga quien le llamaba pero busco rápidamente el cosmos de su alumno y se cercioro que estaba aun dentro del pueblo, por lo que su mente hizo un rápido escaneo y recordó aquella voz, aunque ahora sonaba más dura y ronca, giro su rostro y sus orbes azules miraron el rostro de Isaac, que vestía una escama del ejercito de Poseidón, pero no fue eso lo que le impresiono, pues aquello ya se lo esperaba si no fue la cicatriz en su ojo, lo que le sorprendió.

Sintió como el poder de Minos le hizo retroceder, arrogándolo hacia atrás, perdió el equilibrio mientras la aurora ejecución se dirigía descontrolada hacia otros lugares y el poder del peli blanco comenzaba a ganar terreno sobre el suyo, se reprendió mentalmente por aquel descuido y reafirmo su pierna derecha y apretó mas sus manos y tan rápido como había perdido el equilibrio le recupero. Su cosmos se elevo peligrosamente y sintió como su armadura dorada comenzó a congelarse rodeándolo de un frio extremo y sus manos expulsaron una descarga de cristales blancos y azules que destruyeron la ventisca que se había formado entre su ataque y el de Minos para después continuar su trayectoria e impactar el cuerpo de Minos congelándolo y deteniendo cada célula, órgano y rastro de vida dentro de él.

El peliblanco cayó de rodillas, su piel estaba azulada y se veían los cortes y raspones que el hielo había hecho sobre cualquier parte de su cuerpo, el sapuri estaba destruido y se caían pedazos de su armadura, los ojos del juez se cerraron a media caída y su barbilla impacto el suelo, sus cabellos ocultaron la sorpresa que estaba marcada en su rostro y lentamente el cuerpo de Minos se convirtió en ceniza.

Camus miro hacia su espalda al tiempo que llegaba Hyoga a su lado y veía el lugar donde el juez había muerto, miro como la armadura de acuario estaba congelada y la piel de su maestro estaba tremendamente pálida y sus ojos se clavaron en el brazo fracturado de su maestro, pero antes de mencionar alguna palabra siguió con su vista el lugar donde el caballero de acuario se mantenía mirando fijamente y sintió un vacio en su estomago cuando vio ahí de pie a Isaac.

-Sobrepaso el cero absoluto por eso la armadura de acuario también se congelo. – Menciono impresionado el ruso, mirando aun con sorpresa como la armadura estaba descongelándose a medida que el cosmos elevado de su tutor disminuía.

-Sí. – Contesto fríamente Camus congelando la herida de su brazo para evitar el seguir perdiendo sangre, al tiempo que la temperatura comenzaba a volver a la normalidad y la armadura de acuario se descongelaba. - ¿Qué paso con Raimi?

-Le derrote maestro. – Hyoga camino unos pasos hacia Isaac pero Camus le detuvo por el hombro y dio un paso hacia las siete marinas de Poseidón.

-Buen trabajo Hyoga. – Le apretó suavemente el hombro y camino hacia los generales marinos. - ¿Qué hacen aquí? – Su voz sonó tan fría e imponente que más de una mirada se dirigió hacia Isaac, quien ahora observaba a Hyoga.

-Nuestro dios Poseidón, nos ha enviado aquí no se el porqué pero solicitamos una audiencia con vuestra diosa. – Menciono respetuosamente Sorrento, se soltó del agarre de sus compañeros y camino hasta Camus. – Se que nuestros dioses han tenido conflictos pero esta vez santo son aliados y el santuario marino ha sido destruido.

-Lo sé. – Resoplo con frialdad el galo mirando por el rabillo del ojo al ruso. – Vamos Hyoga. – Se dirigió a su alumno quien le siguió sin mencionar nada. – Síganos esperaran fuera de la primera casa mientras vemos que se hará con ustedes.

Los tres cayeron en un fuerte golpe separados, Ker atravesó varias paredes del templo de Athena, se levanto a tropezones, pues el rayo le había golpeado la pierna y ahora estaba sangrando profusamente mientras un dolor inaguantable recorría todo su cuerpo, una descarga eléctrica salió de sus dedos como secuela del impacto y su brazo izquierdo se entumió, chasqueo sus dedos y el vestido amarrado por su cintura desapareció tornándose en una armadura. Miro hacia el lugar donde habían caído los dos santos de Athena preocupada por ellos, si el rayo de Zeus podía herir a un dios no quería ni imaginarse del daño que podía causar en un humano.

Shura estaba a los pies de la estatua de Athena boca abajo mientras un profundo agujero se veía en su pecho, su armadura se veía seriamente dañada y el brillo dorado que parecía despedir estaba apagado, por lo que la diosa se dio al instante cuenta de que la armadura del guerrero de capricornio estaba muerta por el rayo, se teletransporto a un lado del peli verde y le tomo por los hombros girándole, puso sus dos dedos en su cuello y sintió su latido, respiro aliviada. Tal vez su armadura seguramente le había salvado de morir pero dudaba que lo hiciera por una segunda o tercera ocasión.

Shaka estaba a unos cuantos metros de ellos dos, se mantenía arrodillado y pudo distinguir la herida en su hombro derecho, su armadura había también perdido el brillo y estaba respirando con dificultad, mientras un hilito de sangre resbalaba de su frente.

-Ceo han caído dos que hoy mueran tres de ellos, asesínalos. – La voz resonó como un rayo sobre el santuario y el titán frente a ellos no espero dos veces a que se lo repitieran apunto con aquel rayo a los tres frente a él, Ker soltó a Shura y se teletransporto frente al titán, se giro rápidamente y le propino una patada, Ceo la tomo por la pierna y la arrogo hacia donde estaba Shura y lanzo un tremendo rayo hacia ellos.

-Khan. – Un poderoso campo de energía protegió a Shura y a la diosa del ataque de Ceo, deteniendo con gran dificultad el rayo de Zeus.

Ker respiro aliviada al ver el rayo frente a ella ser detenido por la barrera del caballero de virgo y se giro cuando escucho a Shura moverse detrás de ella. - ¿Caballero te encuentras bien? – El peli verde se llevo una mano hacia el pecho y comprobó su herida, que sinceramente le estaba restando muchas fuerzas sin contar todo el dolor que sentía.

-Sí, tenemos que quitarle esa arma de otra forma es intocable. – Menciono recargándose en la estatua de su diosa y mirando hacia el rostro de ella. – De otra forma nos matara antes de alcanzarlo a golpear.

-Los seres humanos no pueden tocarlo. – Repuso Shaka sentado en su acostumbrada posición de flor de loto manteniendo aun su técnica defensiva frente a ellos, mientras Ceo les miraba con atención. – De otra forma Shura moriremos si lo hacemos, esa arma es tan poderosa que solo un dios puede portarla en su mano.

-En ese caso es una suerte que uno este de su lado. – Ker se volvió a levantar, estiro su mano a Shura quien la tomo rápidamente y se incorporo de un salto solo para arrepentirse al sentir el mareo que le sobrevivo por aquella acción. -¿De verdad te sientes bien? Tu herida se ve muy grave.

-No me subestimes he peleado en peores condiciones. - Y una mirada traviesa escapo de los ojos verdes del español hacia Shaka que compartió con él una sonrisa cómplice, al entender que él se refería a la batalla en el salón de los sales gemelos, donde él le había quitado sus sentidos al trió de caballeros dorados.

-Es más perseverante de lo que imaginas. – Menciono Shaka, se levanto abandonando su antigua posición era inútil utilizar ataques débiles contra Ceo, si querían vencerlo debían usar sus mejores técnicas y llevarlas hasta el límite, encender su cosmos hasta el infinito, algo que para él no era tan difícil pues al tener un cuerpo humano tenia limitaciones pero al ser tan fugaz su vida no existían limites para su alma. – Capitulación del demonio.

Una esfera de energía fue liberada de su mano que libero una poderosísima descarga de cosmos con un enorme nivel destructivo, el suelo se elevo por los aires despedazándoos y golpeando con intensidad un rayo que Ceo envió hacia ellos contrarrestando su ataque, ambos poderes se mantuvieron luchando uno contra él otro.

-Doble Exalibur. – Shura se movió ágilmente hacia un lado y desempeño su técnica doble que se dirigió hacia el brazo de Ceo, la primer espada fue detenida por el otro brazo del titán pero no espero que el peliverde usara su brazo izquierdo también para lanzar un nuevo corte con el cual el brazo que portaba el rayo cayó al suelo amputado.

Ker se movió con velocidad aprovechando la sorpresa del titán la técnica de Shaka supero la de Ceo al ya no recibir un flujo de energía y la descarga del hindú le hizo retroceder varios pasos, alejándolo del rayo, pero apenas Ker hubo estirado su brazo para tomar el rayo una espada rojiza se materializo en el aire y atravesó el brazo de la deidad la cual profirió un grito al ver frustrado su plan. Pero su expresión cambio al ver que el dueño de aquella arma no era otro que Ares.

Ker halo su brazo con fuerza haciendo el corte más grande pero se logro liberar del arma del dios frente a ella, tiro un golpe con su mano derecha la cual el dios esquivo y la tomo por el cuello, elevándola en los aires, su cuello crujió ante la presión que hacía, al tiempo que sus pulmones pedían aire, Ceo se levanto para tomar el rayo pero Shaka le cerró el paso.

-Tesoro del cielo. – Shaka libero todo su cosmos acumulado y sello todo el cosmos que Ceo pudo haber utilizado para atacarlo o defenderse, elevo su mano y el poder más fuerte de los santos de virgo golpeo con rudeza al titán arrogándolo a lo lejos.

-Danza excalibur. – El español cruzo sus brazos lanzando cientos de cortes hacia Ares, quien libero a Ker para lograr escabullirse del ataque de Shura, el español se aproximo y ayudo a Ker a incorporarse pero cuando volvió la vista al dios de la guerra le vio con el rayo en su mano.

-Siempre has sido un iluso Shura, te has dejado guiar por tu rectitud y eso siempre te ha cegado, nunca has estado del lado importante, del lado del ganador. – Ares lanzo el rayo hacia el español, pero el paso apresurado de una persona se atravesó en la trayectoria de la descarga eléctrica recibiéndolo en su pecho.

-¡Athena! – La voz preocupada tanto de Milo y Shura resonó en el santuario rasgando el aire con desesperación.

Continuara…

Aclaraciones:

-Mnemosine traiciono a los titanes en la titanomaquia (guerra de dioses contra titanes) ella saco el rayo que Ceo oculto dentro de sí mismo y ella se lo entrego a Zeus y con este el dios del rayo venció a sus antecesores. Así que ¿Así o mas traición?

-El ataque de Milo con la aguja escarlata sin lanzar una aguja es la propiedad que Kardia tenía con aquella que podía partir cosas con su uña como si fuese una cuchilla.

-La explosión fotonica es única del episodio G pero me gusto así que la use, al final es el mismo Aioria quien la hace.

Kaito Hatake: Bueno no matare a los dorados si no a Athena, jajaja no te creas, depende a la evolución de la historia lo considerare.

Persefone X: Si Hera tenía que pagar sus pecados, pues Athena has visto que ha sido valiente en este capítulo. Me alegra que hallas creado un profile y que inicies a publicar historias intentare a la brevedad leer tu historia, aunque no fui muy fan de Inuyasha se algo de su historia.

Joana: Gracias por tu comentario.

Sabalu no Judith: La emoción es de lo más emocionante nos deja que nos piquemos con la historia, por eso siempre trato de dejarlo en el momento culminante, lamento la tardanza pero aquí esta y espero y le disfrutes.

Mugetsu-chan xD: Gracias por leer mi historia y me agrade que te guste. Poseidón no es un dios fácil de matar, más bien tiene más capacidades de lo que la serie nos mostro, es uno de los más fuertes así que no le matare tan fácil.

Carlos: Ya les di su estelar a los gemelos, pero espera la batalla de Saga contra Ares. Aioros ya despertó de su sueñito y en cierta parte ayudo a DM y Aioria.

KarliCM: Que bueno que te guste, intente actualizar lo más pronto posible espero y disfrutes de Pose.

Saheli: Si Hera no se me iba a ir limpia, que bueno que te guste las peleas intento redactarlas lo mas descriptivas posible. Si en mi historia ningún dorado es débil ni despreciado y Afrodita debió mostrarlo más fuerte así que el despertar a Aioros solo fue su poder. Espero y te haya gustado la conclusión de la pelea de los gemelos. La parejita de Shaina y Milo a ver qué tal se me da, porque hasta yo siento que será un reto.

Pyxis and lynx: La verdad Shaka le necesito vivo un tiempo más porque la batalla que le tengo preparada será olímpica y ocupo de alguien poderoso para ello. Si espero escribir de ellos dos más adelante porque por el momento tengo que sacar todos los líos del santuario pero será candente.

AnimesNextGeneratio SYNC: Ya no solo les dejare el protagónico a ellos tenemos más doraditos.

Beauty: siempre intento de manejar la misma extensión de capítulos pero a veces se requiere de más hojas de Word. Siempre leo los comentarios porque me gusta plasmar las ideas en mi historia y cumplir deseos. Definitivamente hare lo que sea porque MIlo dome a nuestra viborita. Y Definitivamente Ares va a vengar a su madre de eso no te quede duda.

Gracias por sus comentarios a todos aquellos que se toman la molestia de escribirlos y también espero y les agrade el capitulo. Comenten.

Atte: ddmanzanita.