Capitulo 18 Libérame y te destruiré.
La noche se extendió por todo el santuario, cubriendo con aquel manto oscuro cualquier rincón y envolviendo de tinieblas a la tierra, sus pasos resonaban suaves bajo el césped debajo de él que crujía debajo de su armadura dorada, se movió en silencio a través de las lapidas del cementerio ateniense, afilando su mirada para localizar los nombres que buscaba, paso de largo los epitafios de los santos de bronce y plata que habían caído en antiguas guerras y logro divisar a lo lejos la luz de un farol y una sombra que se mantenía de espaldas hacia él.
-"Shion no deja de ser puntual" – Pensó para sí mismo caminando decidido hacia su compañero, se coloco a un lado de él y miro la lapida que su amigo estaba observando. El nombre de Hakurei estaba tallado en la piedra, de tal forma que parecía que siempre había tenido ese nombre en ella pues las letras fueron hechas de esa forma para que perdurasen a través de los años.
-Todo aquello parece una pesadilla, si no fuera por el dolor que dejo en nuestras almas su partida, seguiría creyendo que solo ha sido una ilusión. – Miro la seriedad plasmada en el rostro del lemuriano que contemplaba aun con fijeza la lapida que tenia inscrito sobre ella el nombre de quien fuera su maestro. -¿Aun me pregunto porque fuimos los elegidos Dokho?
-Supongo que es una pregunta que siempre llevaremos Shion. – Puso su mano sobre el hombro de su compañero de armas y miro a las tumbas que rodeaban a la del maestro Hakurei, a su lado estaba la del patriarca Sage, Sísifo, Asmita, Aldebarán y de esa forma continuaban nombrando a los santos dorados de la anterior guerra santa. – Ellos siempre estuvieron mucho más capacitados para asumir esta tarea que Athena nos encomendó.
Ambos guardaron silencio, dirigiendo unas palabras en su mente hacia aquellos que les brindaron la oportunidad de sobrevivir a la guerra santa pasada y en cierta forma influyeron en que cada uno de ellos se preparaba para el futuro que les deparaba, un destino que afrontarían con gran dificultad pero que ambos lograrían sacar adelante, formando una nueva generación de caballeros al servicio de su diosa, santos que lograron volver a ganar una guerra santa contra Hades y que le pusieron punto final a esa lucha interminable.
-¿Crees que Manigoldo sabía que serias patriarca? – Dokho lo menciono sin más distinguiendo la tumba que perteneciese al antiguo santo de cáncer.
-No lo sé. – La respiración de Shion se volvió pesada una clara señal de la melancolía inundaba su alma al recordar viejos tiempos, los ojos de ambos se encontraron por primera vez aquella noche y la tristeza cubrió sus semblantes. – Aquel día cuando lo encontré en la casa de cáncer, no pensé… no creía creer que él hubiera muerto.
-Yo creo que ese vago lo sabía. – Repuso tranquilamente y elevo sus ojos zafiro hacia el cielo y contemplo la constelación de cáncer que brillaba con fuerza aquella noche oscura, que sin la presencia de la luna podía observar mejor. – Planeado o no, todo se dio. – Admitió. – Cuando Hades me atravesó con su espada sello mi alma y Deuteros… - Esta vez sus ojos se dirigieron a la tumba del gemelo menor. – Fue quien me dio la sangre de Athena y me sano, de otra forma mi alma hubiera permanecido como la de Seiya, supongo que las cosas simplemente se dieron ¿No lo crees así?
Supo que Shion compartía sus pensamientos sin embargo el actual patriarca no le respondió porque tenía fuertes sentimientos encontrados, aquella era la segunda vez que ambos habían visitado el cementerio donde se encontraban las lapidas de sus compañeros, pues muchos de sus cuerpos jamás retornaron al santuario después de cumplir sus misiones, tal fue el caso de Manigoldo, Degel, Kardia y de la mayoría. La primera vez que llegaron a ese lugar que estaba parcialmente destruido por las batallas y los ataques de Hades, fue para rendirles honor y un lugar de descanso a sus compañeros y en cierta parte a las almas de ellos mismos, después de eso ninguno de los dos volvió a pisar aquel lugar por más de 243 años.
-Aun les recuerdo a la perfección. – Susurro desanimadamente Shion a su lado. – Es como si les viera frente a mí, algunos sonriendo otros simplemente con aquella tranquilidad que les caracterizaba.
-Te entiendo Shion, pero cuando miro a mis actuales compañeros dorados puedo distinguir en algunos rasgos de ellos a nuestros compañeros, no me falta decir que Mu prácticamente es un clon tuyo. – Bromeo, vio que el semblante decaído de su amigo se ilumino con una leve sonrisa y luego le empujo levemente con su telepatía. - ¡Vamos Shion! No lo niegues.
-Jamás. – Tercio Shion divertido. – Tienes razón al comparar a nuestros compañeros con los santos dorados actuales, aun cuando se parezcan muy poco hay ciertos rasgos que me recuerdan a ellos.
-Por ejemplo, los dos Aldebarán a parte de casi doblarnos la altura siempre son alegres y cálidos de corazón. – Y en su mente recordó a su buen amigo Rasgado de tauro, que se distinguió por su nobleza de sentimientos.
-Mascara y Manigoldo casi no se parecen, pero ahora que el santo de cáncer se ha reformado ciertamente a adquirido la fortaleza de lucha de Manigoldo, aunque extraño su extraño humor negro. – Dokho miro a su amigo y le escucho reír por primera vez aquella noche, seguramente se había acordado de un mal chiste de cáncer y es que Shion y él prácticamente crecieron y se convirtieron en santos juntos, por la cercanía de sus maestros.
-Los gemelos, sin duda Saga inspira el mismo respeto que nosotros tuvimos por Aspros y Kanon tiene el mismo espíritu de liderazgo del demonio de la isla Kanon, que detalle ese ¿No? – Sonrió ante la casualidad acerca de que Deuteros viviera en la isla con el mismo nombre que su sucesor tendría 243 años después.
- Aioria cuando adquiere su semblante serio parece tener la misma mirada de Regulus, pero ciertamente ambos tienen un carácter muy jovial a pesar de las adversidades que ambos tuvieron que enfrentar. – Shion camino unos cuantos pasos hacia la tumba de Regulus, se agacho en cuclillas y acaricio el nombre del santo. – El sin duda no debía haber muerto, era demasiado joven.
-Ve el lado positivo, logro reunirse con su padre al final y le puso una buena golpiza a Radamanthys, sin duda creo que ha sido el santo dorado más fuerte. – Comento tranquilamente Dokho y se separo de Shion acercándose a la tumba del santo de virgo. – Asmita sin duda fue muy reservado, me alegra que Shaka se haya abierto más a sus compañeros.
-En eso tienes razón. – Shion se incorporo y retrocedió en sus pasos volviendo a la tumba de su maestro, pero sus ojos se posaron en el nombre de Kardia y Degel. – Sus muertes me sorprendieron, jamás pensé que Poseidón les estaría esperando de aquella forma. – Dokho le miro asombrado pero luego comenzó a reírse lo que hizo a Shion mirarlo extrañado.
-Es que de todos nuestros compañeros Milo y Kardia tienen la misma mente enferma y Camus te juro que si se pusiera unos lentes seria igualito a Degel, de nuestros compañeros ellos son los que más me los recuerdan. – Y continúo riendo.
-Es verdad cuando discutían parecía una crisis matrimonial y lo mismo pasa con Camus y Milo. – Rio alegremente Shion.
-Patriarca, si lo llegaran a oír los muchachos que pensarían de usted. – Fingió asombro Dokho llevándose una mano al pecho.
-Solo me llamas patriarca cuando te conviene. – Tercio Shion arrugando sus dos puntitos. – Aioros y Sísifo también se parecen, ambos sin duda son los santos más fieles y entregados a Athena.
-Comparto tu punto de vista, Shura y El Cid son en extremo serios pero agradezco a Athena que Shura no siga las reglas al pie de la letra a como lo hizo El Cid. – Dokho miro la tumba del antiguo caballero de capricornio y se sorprendió que esta era la única que se mantenía 100% recta, mientras las demás se encontraban ladeadas, lo que le hizo sonreír, hasta en eso debía haber perfección para los santos de capricornio.
-Afrodita tiene el mismo orgullo que Albafica tenía en aquel entonces, pero sin duda Albafica tenia un carácter más duro y recto que nuestro actual santo de Piscis. –Shion espero a que Dokho se pusiera a su lado y ambos intercambiaron una mirada, era tiempo de regresar al santuario.
-¿Sabes quienes no se parecen en nada? – Shion le miro lleno de curiosidad, alzando sus dos puntitos morados en su frente mientras esta se arrugaba con intriga. – Tú y yo, Shion no somos los mismos.
-Claro que no Dokho, la vida nos hizo crecer y las batallas madurar. – Determino el ariano pero se detuvo a la mitad del camino y giro su rostro hacia más de una docena de tumbas que dejaban a sus espaldas, Dokho a la vez se paró a su lado, esperándolo y observo a Shion que veía a cada lapida con cariño como si viera a cada uno de sus compañeros ahí parados mirándolos alejarse para continuar con la tarea que les fue encomendada y para la que ellos se sacrificaron, no solo fueron sus compañeros, aquellos fueron sus hermanos. – Muchas gracias por todo.
La mañana se alzaba una vez más sobre la tierra y los pobladores de esta reconocían el sacrificio del dios de sol para alumbrarles aun cuando su existencia se hubiese unido al cosmos después de su enfrentamiento con Cronos. Los densos rayos iluminaba con una apacigua intensidad al santuario de la diosa de la sabiduría desde las barracas hasta el templo de la misma diosa, donde cuatro deidades se encontraban sentadas desayunando con tranquilidad sin el furor de la guerra acosándoles por el momento. Athena estaba en el centro de la mesa y frente a ella Poseidón en su cuerpo de dios le miraba en silencio, a un lado de la mesa Ker llevaba un vestido blanco atado a su cintura y había recogido su cabello negro en un tocado que hacía que unos mechones cayeran en su cuello deslizándose hasta sus hombros, la ultima diosa que les acompañaba era Hestia sus profundos ojos negros que miraban comprensivamente todo a su alrededor, su cabello negro resbalaba por su espalda alzado por una amplia coleta que le elevaba y le hacía parecer como si fuera una cascada, su tez morena clara le daba un aspecto más divino pues parecía tener toques dorados pero la naturalidad de sus acciones le daban un toque hogareño y cordial a todo aquel que le viese.
-Así que Demeter desapareció. – Poseidón cerró sus ojos y guio su copa hacia sus labios pensando en el motivo tras aquel dilema, desde tiempos inmemorables Demeter y Hestia guardaban una estrecha relación entre ellas y que la castaña hubiese desaparecido sin avisar a la diosa del hogar solo implicaba a los titanes y Persefone tras ello.
-La emperatriz del inframundo pudo haberla engañado y conducido a una trampa. – Athena partió el desayuno frente a ella que Hestia preparo para ellos cuando hizo su aparición en la madrugada, saboreo aquella descarga de sabores que hacia milenios no probaba y si extrañaba algo del Olimpo, podía decirse que era la comida que su tía podía hacer. – Solo hay un motivo para que Demeter desapareciera de esa forma y ello implica a Persefone, sabemos que mi tía haría cualquier cosa por ella, la pregunta aquí no es el por qué fue, si no ¿Para que la necesitaban los titanes?
-La diosa Demeter no es un obstáculo para ellos ciertamente, en lo que se refiere a poder. – Interrumpió Ker, llevando su vista de Poseidón a Hestia y de ellos a Athena, que estaba recargando su mentón sobre el dorso de su mano.
-Mnemosine visito a Apolo antes de huir de sus hermanos en compañía de las musas, Dionisio escucho y me lo comento. – Hestia dejo los cubiertos a un lado de su plato y miro hacia Athena. – Ello implica que los titanes han comenzado a recordar. – Los ojos de Poseidón se abrieron con mesura al escuchar aquellas palabras abandonar los labios de su hermana.
-Hestia. – Le llamo y extendió una mano hacia ella la cual se poso sobre el dorso de la mano de la diosa pelinegra que comprendió todo al ver los ojos del dios del mar, por su parte Ker y Athena hacia un rato habían perdido el hilo de la conversación de ambos hermanos.
-¿A que se refieren? – Ker dejo de comer y empino su bebida.
-Durante la titanomaquia, Mnemosine nos ayudo a sellar las memorias y los poderes de los otros titanes en un cofre el cual ocultamos en el monte Parnaso. – Poseidón les explico a sus sobrinas las cuales entendieron la gravedad del asunto. – Si Demeter expuso aquella información, Cronos y el resto de los titanes intentaran recuperarlo y si lo consiguen su fuerza se incrementaran superando inclusive mis poderes y los tuyos Athena.
-En ese caso es preciso que impidamos que aquello suceda. – Athena sintió el peligro aproximarse, no sabía desde hacia cuanto tiempo los titanes habían obtenido esa información pero era preciso llegar al monte Parnaso antes que ellos de otra forma la balanza de aquella guerra se haría hacia el lado de sus enemigos.
-Bien partiremos en dos horas, esta vez te acompañare en esta batalla Athena. – Poseidón hizo una leve inclinación a las tres diosas, recorrió su silla hacia atrás y abandono la terraza para dirigirse a preparar a sus mejores generales marinos. El tiempo ya había comenzado a correr y era primordial ahorrar todo el tiempo posible.
…
Los soldados que Ares había colocado para defender y atender a Hera yacían en el suelo, a causa de heridas de espada que les atravesaba justo donde estaba el corazón o rasgaron su garganta en un corte por demás limpio, heridas provocadas por el dios del vino que veía de forma embriagante el olor de la sangre que teñía el mármol grisáceo de un escarlata. Algunos otros no habían fallecido por la habilidosa espada del dios marinero si no porque en su cuerpo estaban enterradas numerosas espinas o fueron atravesados por el tallo de alguna planta que la diosa del amor controlaba con su cosmos.
Ambos dioses se miraron con decisión, sabían que no solo asesinaron a los soldados del dios de la guerra si no que habían profanado con su sangre un templo regido al dios Ares pero a esas alturas del partido se encontraban en una guerra y en esta todo podía cometerse, su objetivo era claro y ambos le compartían; se iban a vengar de Hera a como diera lugar. Si la diosa pelirroja creía que el volverse humana era la peor desgracia que podía acontecerle, ellos le demostraría que ser un mortal era un paraíso a comparación de su castigo y de la humillación que le harían sentir a el ex reina del Olimpo.
Cada uno tenía sus motivos, por un lado Afrodita no veía otra forma en la cual podía vengarse de Ares y el lastimar a la emperatriz del Olimpo se alzaba como la única posibilidad, pues el dios de la guerra sin duda apreciaba a su madre y aquello era su único punto débil, la forma exacta de no herir físicamente al dios si no emocionalmente algo que muy pocos podían lograr hacer, lo haría por ella, vengaría a sus hijos.
Dionisio por su parte conocía la dificultad que Hera impuso desde el inicio de su vida y en cada paso que dio desde su nacimiento, no solo se encargo de adelantar su nacimiento si no de que su madre Semele pereciera a causa de las intrigas que la celosa emperatriz sembró en ella, después Hera lo hizo que se volviese loco y le puso a vagar por diversas partes del planeta, hasta que Rea le curó, pues la diosa del matrimonio utilizo al mismo vino en contra de él, no necesitaba más motivos para ir en contra de ella, más que los abusos cometidos contra los hijos de Zeus que nacieron fuera de su matrimonio.
Ambas deidades caminaron uno al lado del otro, impregnando sus sandalias de la sangre de aquellos guerreros, dejando sus huellas por todo el corredor hasta la habitación donde Hera reposaba tranquilamente, al haber sido privada de su cosmos divino no podía predecir ni sentir a ambos dioses que se aproximaban hasta ella, Dionisio apretó con fuerza la empuñadura de su espada e indicándole a Afrodita permanecer un poco alejada, se planto frente a la puerta de Hera la cual rompió de una patada haciéndola pedazos los cuales se impactaron contra la pared de la habitación, Hera grito al verse sorprendida de esa forma y miro amenazadoramente a sus agresores.
-¿Qué hacen ustedes aquí? – Rugió enfurecida moviéndose alrededor de la cama para poner algo entre sus agresores y ella, intentando ganar tiempo.
-Tal vez ya no te parece tan obvio ahora que eres mortal. – Refuto Afrodita extendió su tersa mano hacia el dios del vino que la tomo y le ayudo a entrar a la habitación sobre los trozos de puerta que estaba derribada sobre el suelo. – Una madre paga los pecados de su hijo.
-O los que ella misma cometió injustamente. – Los ojos de Dionisio destellaron rabia supliendo toda la alegría y despreocupación de su mirada ámbar, sus cabellos rubios le daban un aspecto muy similar al que Zeus tuvo en su juventud, pero su piel bronceada procedente de su origen mortal le hacía distinguirlo del rey del Olimpo.
-Ares aparecerá en cualquier momento y les destruirá. – Hera camino zigzagueante por la cama, pero para su sorpresa Dionisio comenzó a caminar hacia un lado de la habitación mientras Afrodita lo hacía hacia el otro lado, rodeándola.
-Tal vez, pero eso no quitara el placer que obtengamos contigo. – Refuto amenazante la diosa del amor, que subió su pierna torneada sobre la cama, la cual se descubrió por una abertura de su vestido y mostro una daga dorada, la cual estaba ajustada a su pierna por una liga, lo saco de aquella presión y lo balanceo divertida en su mano, mientras Dionisio jugaba con la espada. – Eres mortal pero aún como mortal la vida puede empeorar.
Hera se quedo paralizada al verse rodeada por ambos dioses rogando al cielo que Ares apareciera por aquella entrada destrozada en cualquier momento, pero no fue así, Afrodita chasqueo sus dedos y del frio suelo de mármol brotaron cuatro enormes raíces que le sujetaron con fuerza las manos y pies, haciéndola sangrar por las espinas que se incrustaron en su piel, la rubia camino con calma hacia ella mientras Dionisio se sentaba en su cama para observar el espectáculo.
-Nada de lo que ustedes puedan hacerme me aterra. – La indiferencia de su voz, hizo que ambos dioses intercambiaran una mirada divertida. – Pueden lanzarme al tártaro si quieren, ni eso siquiera hare que me retracte de lo que he hecho.
-No, como haríamos algo como eso, el tártaro es solo para dioses, no para insignificantes mortales, eso sería una terrible ofensa para nosotros. – Se burlo Dionisio enterrando su espada en la suave cama de la deidad del Olimpo. – Para tu cuerpo solo espera el inframundo, que al final el veneno era para tu alma por lo que aun reencarnaras como humana una o dos veces más.
-Maldito sean. – Les espeto furiosa mientras sacudía sus brazos para liberarse pero sintió que alguien tiraba con fuerza de su largo cabello negro y después la presión desapareció, giro su rostro y vio a Afrodita sosteniendo el cuchillo en su mano derecha mientras que en la izquierda tenía sus cabellos negros, la diosa les dejo caer al suelo y piso sobre ellos.
-Definitivamente el cabello corto no te sienta bien, te ves insignificante. – Afrodita camino hacia la cama donde Dionisio estaba sentado observando en silencio pero con una sonrisa realmente complacida en sus labios, la rubia tomo la espada que el dios del vino había clavado y la tomo por el mango y la retiro, camino hacia Hera y corto el vestido el cual cayó al suelo descubriendo sus piernas, Afrodita hizo un profundo corte en la pierna derecha en forma de una línea.
Hera contuvo un grito lleno de dolor y miro temblorosa como la espada expandía ese corte lineal por su muslo hasta darle un largo de 30 cm. Sintió como su piel se desgarro por el filo de aquel metal, la sangre resbalo rápidamente hasta su tobillo y comenzó a gotear. Clavo sus ojos rojos en ambos como si su mirada pudiese destruirlos, pero claramente no lo haría.
-Ese corte es por Dionisio, si Zeus no le hubiera mantenido con vida de esa forma el hubiera muerto y este es por mis hijos y por mí. – Afrodita clavo de nuevo la espada en el abdomen de la pelinegra la cual se retorció del dolor pero no dejo que de su garganta saliera ninguno ruido que complaciera los oídos de los otros dos dioses, la rubia apretó la empuñadura de la espada y la saco lentamente contemplando el dolor en el rosto de Hera.
Sus ojos rojos se posaron en el suelo, mientras sentía descargas de dolor que recorrían cada nervio de su cuerpo y como sus músculos se tensaban para impedir que sus órganos salieran hacia el exterior, pero sus ojos miraron como un liquido escarlata que no era su sangre comenzaba a inundar la habitación donde se encontraba, cubriendo todo el suelo bajo sus pies pero respetando un circulo a su alrededor.
-Es vino. – Menciono Dionisio que la tomo por la barbilla y le obligo a mirarlo. – Lo curioso de su preparado es que necesita de alcohol, un combustible perfecto para crear fuego, tú hiciste que mi madre muriera carbonizada yo te hare morir por asfixia aunque deberías quemarte en el mísero infierno, pero tal vez ese castigo lo reservemos para tus siguientes vidas como mortal. – Afrodita se coloco detrás de Dionisio y enredo sus manos en el cuello del dios del vino, depositando un beso lleno de lujuria en su musculoso cuello, el rubio acaricio el rostro de Hera y el cuarto comenzó a incendiarse quemando todos los muebles y provocando una densa capa de humo que se acumulo haciendo toser a la ex-deidad, Dionisio volvió a tomarla del mentón con fuerza y beso su frente. – Si hubieses sido una madre para mi hubiera peleado en tu nombre, pero tus celos te cegaron como a mí la venganza, adiós Hera. – Y un destello color rojo hizo al par desaparecer dejando que el fuego lo consumiera todo.
…
Era aun temprano, pero la asamblea dorada ya había sido convocada y todos los santos de las doce casas habían dejado sus actividades y obligaciones a medias para acudir al llamado urgente de su diosa, pues Athena una vez que Poseidón se retiro comunico por su cosmos a Shion su voluntad de ver a los 13 santos dorados en el salón patriarcal para una junta urgente y tal como ella pidió los trece ya se encontraban ahí aguardando por ella, pero después de apenas unos segundos que la elite más poderosa del santuario estuviera reunida las puertas del salón se abrieron para permitir la entrada a los 5 santos divinos.
-Buenos días caballeros. – Saludo Athena caminando hacia el trono mientras los dorados se arrodillaban respetuosamente frente a ella y los chicos de bronce le imitaban no por el protocolo si no porque captaron la rápida mirada inquisitoria de Shion sobre ellos. – Tenemos que actuar a la brevedad y partir hacia el monte Parnasos.
-Mi señora puede comunicarnos que hay en ese lugar, que atraiga su interés. – La voz suave de Shion resonó en todo el recinto, al tiempo que la peli lila les indicaba a sus santos que podían levantarse.
-Poseidón me informo que parte de los poderes de los titanes se encuentra sellado en aquel lugar si ellos consiguen obtenerlo esta batalla se volverá más cruenta. – Saori miro a los dorados que intercambiaron una rápida mirada entre ellos, de entre todos ellos los únicos que habían enfrentado a un titán habían sido Saga, Shura, Shaka y Milo, este ultimo siendo el único que realmente pudo vencer en su batalla contra Temis.
-Lo más probable es que ellos también concentren toda su fuerza en aquel lugar. – Informo Dokho llevándose una mano al mentón para sobarlo mientras ideaba un plan en su cabeza.
-Poseidón nos acompañara esta vez, se que no están acostumbrados a tratar con otros dioses pero esta vez es la única forma de vencer y realmente cualquier ayuda es bien recibida en estos momentos. – Se adelanto la peli lila a cualquier replica por parte de sus caballeros los cuales asintieron resignados y se miraron entre ellos, el que un dios mayor, como Poseidón les acompañase reducía el numero de caballeros dorados que Athena necesitaría.
-En ese caso yo mismo la acompañare. – Tercio Shion pero Saori negó rápidamente.
-Te necesito aquí, tengo el presentimiento que ellos trataran de impedir que yo me enfoque solamente en ese cofre. – Saori se levanto y coloco su mano sobre el hombro del patriarca. – Agradezco mucho tu ayuda Shion, pero los que se queden aquí necesitaran de tu guía para las posibles batallas que aquí ocurran.
-Lo entiendo. – Shion miro hacia los santos frente a él y analizo rápidamente en su mente las capacidades que cada uno de los santos dorados tenían, si bien no podría ir y proteger a Athena con su fuerza era prioridad que la diosa no fuera a correr ningún peligro.
-Yo iré con usted en lugar de Shion. – Dokho levanto su mano sonriente como diciéndole en tu cara, interrumpiendo los pensamientos de su amigo que expreso una leve mueca al ver que la diosa asentía conforme. – Buena decisión mi diosa.
-Saga y Aioros le acompañaran también. – Determino Shion aun recordando que la vida de Athena era más importante que cualquier peligro que ellos pudieran enfrentar en el santuario. Por un momento dudo en mandar a Kanon en lugar de Saga pero la sincronización que este y Aioros guardaban era perfecta con el gemelo mayor y no tanto con el exgeneral marino con quien el noveno guardián siempre tendía a discutir, pues sus ideas siempre eran diferentes y contradictorias. Aunque si bien Kanon había establecido una relación de respeto y compañerismo con Dokho durante la guerra contra Hades, sabía que el carácter impulsivo de Kanon tal vez le llevaría a desincronizarse del equipo de ataque lo que no era conveniente en ese momento y menos cuando la vida de Athena dependería de ellos.
-Me parece bien tres santos dorados serán suficientes. – Menciono Athena mirando a los santos restantes que la miraron con resignación, era su diosa y cualquier palabra que abandonara sus labios para ellos debía convertirse en una orden, una que tenían que limitarse a acatar. – Seiya y Shiryu también nos acompañaran.
-Pero Athena, tal vez podría escoger a un santo dorado más. – Se atrevió a decir Milo ganándose una mirada furtiva de Camus para que se callara, lo cual le hizo reír y golpeo levemente la mano de Aioria que intento detenerle cuando se aproximo a Saori. – Mi diosa con todo respeto es mejor que sobre poder y no que falte, está dejando a muchos santos dorados aquí cuando la verdadera batalla se va a librar en el monte Parnaso.
Saori le miro por unos segundos cuando Milo guardo silencio y todas las miradas de sus compañeros le miraban amenazadoramente por aquel comentario hecho hacia su diosa, pues el escorpión dorado se había aventurado a hacerle lo que él llamaría un "comentario inofensivo" a Athena solo para conseguir que él fuera contado entre los que irían a la misión.
-Tienes razón. – Admitió y observo como en los labios del escorpión dorado se dibujo una sonrisa triunfal que dirigió hacia sus compañeros, los cuales negaron al ver la actitud infantil de su compañero y la cierta confianza que había adquirido hacia ella. – Sería bueno que alguien más me acompañara. – Reviso rápidamente la lista de sus dorados disponibles y que no terminarían riñendo con Saga en el camino por lo que Aioria y Milo fueron descartados de entrada, necesitaba que Mu y Shaka se quedaran en el santuario en caso de que se necesitara de una defensa extremadamente fuerte y de Kanon por si Ares llegaba a aparecer. Eso reducía su lista considerablemente a 5 santos dorados.
Camus no había sanado por completo tras su batalla contra Minos, le daría unos días más de reposo para que sus heridas curaran, Aldebarán pareció ser tentador el llevarle pero le descarto al pensar en su aprendiz Teneo, lo que la llevo también a negar a Mascara de la muerte y clavo sus ojos azules en Afrodita y Shura que interpretaron su mirada al instante, para después intercambiar una entre ellos dos.
Si bien Afrodita podría serle útil, sabía que la relación con Saga y Aioros hacía mucho tiempo que había terminado y ella necesitaba de un equipo, tan cercano como lo eran los santos de bronce, que estaban dispuestos a dar todo por sus compañeros sin reprocharles ningún error, que se mantenían juntos hasta el final, impulsados únicamente por su amistad y la esperanza de ganar la batalla, así que sus ojos zafiros chocaron contra los verdes de Shura, si bien en un tiempo muy lejanos el trió había sido muy unido, conocía que después de la batalla contra Hades las asperezas entre Shura y Saga habían terminado y que ambos santos establecieron su antigua relación con Aioros por lo que tal vez ellos podrían forjar la relación más estable del santuario en ese momento.
-Shura tú me acompañaras. – Escucho la risa burlona de Aioria que se estaba divirtiendo a expensas de la cara de desilusión de Milo.
-Pero fue mi idea. – Susurro Milo con el ánimo decaído lo que hizo reír a sus compañeros. – Cabra con suerte. – Farfullo.
-Ya Milo, tendrás otra oportunidad de vencer a un titán en otra ocasión. – Respondió alegremente Aioros.
-Solo para que sepan yo ya derrote a uno, eso me pone 1-0 ganando yo. – Milo inflo el pecho orgulloso y sonrió triunfal hacia sus compañeros que negaron divertidos.
-Esto no es competencia. – Refuto tranquilamente Camus a su lado.
-Ya lo sé pero eso no quita que les lleve la delantera. – Volvió a bromear animadamente el escorpión dorado ganándose una palmada amistosa por parte de Aioria.
-Bien, tenemos que apresurarnos. – Interrumpió Athena, que contemplo aquella conversación entre los dorados con una sonrisa en sus labios, sin lugar a dudas los corazones de sus santos estaban sanando, tal vez lentamente pero comenzaban a hacerlo y verlos reír y bromear entre ellos era una clara prueba de ello. – Partimos en una hora mis santos.
…
Un destello morado le dio lugar a 8 siluetas a los pies de aquella montaña de piedra caliza y abundante bauxita que se situaba justo en el centro de Grecia, al norte se alcanzaba a visualizar el golfo de Corinto y en sus cercanías podía observarse los restos del templo del dios del sol, donde los escombros se apiñaban tras la batalla que Apolo sostuvo contra Cronos en aquel lugar.
-Este es el lugar donde está el oráculo de Delfos. – Menciono suavemente Febe, acercándose a sus hermanos, que miraron hacia la montaña la cual se rodeo de una densa capa de nubarrones azules oscuros que resplandecían de vez en cuando y se escuchaba a la lejanía el estruendo de un trueno o se apreciaba la estela de un rayo.
-Está lloviendo. – Tea repuso con suavidad. – Eso no augura nada bueno, hermanos.
-Solo apresurémonos, Athena y Poseidón tal vez lleguen pronto. – Cronos comenzó a subir seguido del sequito de sus hermanos que asintieron al escuchar su orden, los ojos rojos del titán viajaron hacia la ladera meridional del Parnaso y vio la fuente de Castalia y el santuario panhélenico de Delfos que había sido dedicado a Apolo, el lugar donde los dioses acudían a pedir consejo del mismo oráculo que Febe entregase al dios del sol.
-No está en el santuario del sol, le ocultaron bajo las aguas de la fuente de Castalia. – La voz de Febe fue disminuida considerablemente por el impacto de un rayo, pues a medida que ellos se acercaban al lugar donde se encontraba sellado el cofre la tormenta parecía arreciar y lanzaba rayos a diestra y siniestra. – Solo tenemos que abrir el cofre y los poderes de todos irán directo a nosotros.
-Bien. – Tercio Hyperion, sintió como una gota de lluvia cayó sobre su rosto; la tormenta les estaba alcanzando, pero nada le haría frenar, tenía que liberar sus poderes a como diera lugar, si Athena o Poseidón llegaban a tenerlos en su poder, deberían darse por vencidos pues ese cofre era quien haría la diferencia, les liberaría de las ataduras por las que Mnemosine les privo de su destino.
Los 8 a pesar de estar soportando una tormenta que caía sobre ellos sin piedad pudieron comprobar que la fuente se encontraba al pie de la peña de Hiampea, donde un enorme barranco de las rocas Fedriades se alzaba con una altura que serviría para matar a un mortal, aun si ese mortal era un dios, los manantiales borbotaban aguas cristalinas que llenaban de agua cristalinas las albercas de la fuente donde la pitonisa y los dioses solían bañarse para poder recibir el oráculo, rodeada por infinidad de laureles y otras exóticas plantas, sus ojos visualizaron una abertura en una de sus paredes que la sellaba una puerta de oro con varias piedras preciosas en sus esquinas y que tenía como emblema el rayo de Zeus, el tridente de Poseidón y la espada de Hades.
-Ese es el lugar. – La voz suave de Rea alentó a sus hermanos a aproximarse pero se vieron frenados cuando sintieron el cosmos de Athena y Poseidón aparecer detrás de ellos.
-No les permitiremos eso. – Saori que portaba la armadura divina y en su mano derecha llevaba a Nike lanzo un potente rayo dorado contra Cronos, que exploto a la mitad del camino cuando Rea elevo un muro de tierra para protegerle.
-No necesitamos llegar todos, con uno de nosotros basta. – La peli blanca miro con ferocidad a su nieta y apareció una enorme serpiente que se dirigió hacia la deidad de la sabiduría, esta detuvo su andar cuando enormes dragones de agua le frenaron provenientes del puño de Shiryu.
-Nosotros impediremos que consigan llegar. – El cosmos zarco del dios de los mares comenzó a rodearlo mientras el cosmos de Sorrento e Isaac se elevaban al igual que el de su dios de forma amenazante contra los titanes.
-No hay necesidad de continuar hablando. – Océano fijo sus ojos rojos en Poseidón y se lanzo al ataque contra él, Isaac iba a intervenir cuando una lagarto gigante se interpuso en su camino proveniente del poder de Rea, algo parecido ocurrió con Sorrento pero en su lugar Tea que le arrogo con un torbellino de viento. Por su parte Cronos le dio la espalda a sus hermanos y corrió tras el cofre, si llegaba a alcanzarlo Athena y sus santos no tendrían otra opción, más que la muerte.
-Aioros encárguense del resto. – Dokho corrió tras el titán mayor para impedir que llegase a alcanzar la fuente. El ataque del resto de los titanes no se hizo de esperar por lo que el resto de los santos tuvieron que apresurarse a frenar los ataques que se dirigieron contra su diosa. Saga freno con sus manos el ataque de Hyperion que fuese una esfera de fuego oscuro, por lo que al impacto retrocedió varios metros para lograr detener el avance del poder, sus manos comenzaron a sangrar debido a las quemaduras del ataque del titán, pero a final de cuentas este se extinguió en sus manos.
Shura lanzo a excalibur para cortar un rayo proveniente de Ceo que iba en dirección hacia él, por ningún motivo debía permitir que el rayo volviese a golpearlo a él o su armadura de otra forma Mu le mataría si le llevase de nueva cuenta a capricornio en ese estado. Su mirada esmeralda miro que el brazo que el mismo le había cortado al dios se había regenerado y poseía en su mano aquel rayo fatal.
Por su parte Aioros tuvo que esquivar el filo de la espada de Crios, que paso rosando cerca de su pecho. – Espadas tenían que ser, para mi mala suerte. – Menciono con cierta burla e intercambio una mirada burlona con Shura que alcanzo a escucharlo.
-Al menos no estás brincando de un lado a otro intentando que un rayo no te parta. – Se quejo el español, volviendo a elevarse en los aires para esquivar un rayo oscuro proveniente de la mano de Ceo, que impacto donde antiguamente el estaba parado.
-Dejen de quejarse como niñas. – Les espeto Saga apareciendo la otra dimensión que absorbió las esferas de fuego de Hyperion.
-¡Athena cuidado! – Seiya tomo entre sus brazos a Saori y brinco alejándola del peligro inminente y es que una órbita de fuego se dirigió hacia ella, la dejo sobre un peldaño de piedra alejada de las peleas que se estaban desarrollando en el monte Parnaso mientras la tempestad se alzaba sobre ellos sin piedad. El caballero de Pegaso pudo visualizar que a un lado de Rea aparecía un hombre alto, de tez morena, ojos rojos al igual que todos los titanes y de cabello rizado de color negro que le caía sobre la frente y alrededor de los oídos.
-¿Quién eres? – Tercio Seiya haciendo que su puño se rodeara del aura azul de su cosmos.
-El es Prometeo. – Susurro Athena a su lado sosteniendo a Nike con más fuerza y alzando un muro dorado que detuvo otro ataque del titán. – Aquel que robo el fuego a los dioses para dárselos a los humanos y por lo que tuvo que pagar un precio muy alto.
-Jamás les perdonare lo que le hicieron a mis padres. – El titán rodeo sus puños de fuego y golpeo la barrera de Athena la cual resistió los embates del pelinegro, que les golpeaba con furia, Rea apareció una quimera frente a ellos la cual se lanzo al ataque, sin dudarlo.
-¡Meteoros de pegaso! – Los halos azules del ataque de Seiya impactaron en la quimera la cual rugió con fuerza y se lanzo a ellos, el japonés se interpuso entre Athena y la quimera pero Prometeo le golpeo alejándolo de la diosa de la sabiduría la cual tendría que apañárselas solas contra Rea y sus creaciones, como titanide madre.
…
Dionisio estaba recostado sobre su cama a su lado dormía tranquilamente la diosa Afrodita que prácticamente se había envuelto en todas las sabanas que podía tener la cama y descansaban placenteramente después de lo que habían hecho a Hera, hasta el momento no sabía si actuó de forma adecuada o simplemente se dejo llevar por sus deseos de venganza y la motivación extra que la diosa del amor le había dado minutos antes de partir hacia el templo del dios de la guerra, pero sabía que abría grandes consecuencias por sus actos. Afrodita se acurruco más a su costado y ronroneo un poco, tomo su cabello y descubrió su cuello blanquecino y largo, se agacho a su lado y la beso con suavidad, su respiración le causo a la rubia un ligero cosquilleo por lo que dejo escapar una risita divertida.
-Tengo que ir con Athena. – Dionisio tomo las manos de Afrodita y planto un beso en ellas. – Apolo me dejo una urna que debo entregarle.
-En estos momentos ella y Poseidón pelean en el monte Parnaso contra los titanes. – Afrodita enredo sus manos en el cuello de Dionisio y le engatuso con sus piernas alrededor de las caderas del dios que rio, al verse seducido de nueva cuenta por ella. – Podemos relajarnos un poco más.
-Me gusta tu plan. – Admitió pero sus pensamientos estaban completamente en las palabras que Apolo le había dado, si ellos continuaban perdiendo el tiempo de esa forma, sería lo mínimo que perderían, la guerra muy probablemente la ganasen los titanes ya era el momento adecuado en que los dioses deberían unir fuerzas y no solamente de palabra. – Pero Athena y Poseidón están haciendo su parte nosotros tenemos que hacer la nuestra.
-Está bien. – Gruño juguetonamente, la vio levantarse de la cama y dirigirse hacia la ducha de su templo, contoneándose como si de un felino se tratara, tomo con delicadeza una toalla y soltó todas las sabanas que hasta el momento habienle servido como ropa, las cuales cayeron en un golpe seco y le permitieron contemplar la perfección del cuerpo de la diosa del amor, se levanto y se dirigió hacia ella, enredo sus brazos a su alrededor y beso su cuello hasta llegar a su hombro. – Tal vez podríamos bañarnos juntos.
-No encuentro como descartar esa maravillosa idea. – Los dos entraron al baño, tomados de la mano como simples amantes mientras ellos lavaban su cuerpo Ares acababa de descubrir los daños en su templo y visto el cuerpo inerte de la que fuera su madre, atada de manos y pies, sin que el fuego que devoro todo a su alrededor la hubiese alcanzado a tocar, pero sin duda el humo hizo el trabajo de las flamas pues el resultado había sido el mismo el cuerpo que yacía entre sus brazos era el único que había amado por completo en su vida; era el de su madre. Un grito cargado de dolor y odio salió de su garganta mientras apretaba con fuerza su espada y las lagrimas abandonaban por primera vez sus ojos, nunca antes había llorado, ni siquiera en sus peores derrotas o heridas, su orgullo le impedía tan siquiera sentirse triste por el contrario el odio suplía aquel fatídico sentimiento, pero ahora que contemplaba el cuerpo de su madre en sus brazos y sin vida, tan solo imaginándose el dolor que tuvo que haber pasado, le lastimo profundamente. Hera había llegado a esas consecuencias por solo revivirlo a él, traiciono a los otros dioses, libero a los titanes, sufrió los efectos del veneno preparado para Hércules y ahora Afrodita llego al limite de matar a la que fuera la diosa de dioses. Limpio con fuerza las gotas cristalinas que abandonaban sus ojos y deposito un cálido beso en la fría frente de su madre, la tomo en brazos y envolvió su cuerpo en su capa, salió con ella fuera de su templo que aun continuaba humeando pero el fuego se extinguió tan solo él elevo su cosmos.
Salió hacia sus jardines que continuaban teniendo todo su esplendor y deposito entre los diferentes tipos de flores el cuerpo de Hera, descubrió la mano blanquecina de su madre y le beso. – Te juro madre que no tendré piedad contra aquellos que te han hecho esto, ni con toda tu estirpe, les hare pagar, no habrá piedad solo muerte y cuando reencarnes en otro cuerpo, del Olimpo ya no quedara nada.
…
-Dionisio. – Hestia llamo a su sobrino que estaba sentado contemplando con atención una urna sin despegar los ojos del recipiente y que meneaba una copa de vino sin que el líquido dentro de él se derramara. – Dionisio. – Volvió a llamarle, desde que el dios del vino terminara de confesarle lo que le habían hecho a su hermana, guardo un profundo silencio y se perdió contemplando aquella vasija.
-Perdón tía. – Le sonrió cansadamente, sorbió un trajo de su vino. - ¿Qué ocurre?
-¿Qué es eso? – Pregunto con suavidad posando sus manos sobre los hombros de su sobrino.
-Es la urna que Mnemosine le dio a Apolo para que se la entregase a Athena, con ella podrán mermar el cosmos de Cronos. – Esta vez sus ojos ámbares se posaron en el contenido de su copa, mientras continuaba moviendo el líquido dentro.
-Estas intranquilo. – Refuto la diosa con suavidad mientras masajeaba los hombros del dios más joven, que se tenso al escuchar esto lo que la hizo reír. – Eres como mi hijo Dionisio, te conozco a la perfección, sabes que lo que le hiciste a Hera estuvo mal y que el placer que le dio a tu corazón el tomar aquella venganza ahora trae remordimientos.
-Hera ha ocasionado más dolor que un beneficio a los semidioses o incluso dioses, alguien debía hacérselo pagar, ella inicio esta guerra. –Contesto él. – Aun así cuando esto traiga muchas consecuencias no me arrepiento, pues le mostro a Hera lo vulnerable que también ella es.
-Pero… - Hestia no termino la frase porque tres cosmos oscuros aparecieron tras ellos, el primero era un cosmos iracundo; Ares, el segundo era el de Pesefone y el tercero pertenecía a Triptolemos. Dionisio se levanto con agilidad y tomo su espada, interponiéndose entre Ares y Hestia, jamás permitiría que el dios de la guerra tomara represalias contra la que él consideraba su madre. Pero en ese momento si no llegaba otro dios se las vería negras, el no podría contener la furia de Ares mucho menos las de los otros dos dioses.
-Hestia. – Le llamo con suavidad mientras observaba a Ares desenfundar su espada y se acercaba a él. – Tiene que llevar esa urna con Athena por favor.
-Dionisio. – Como diosa del hogar su obligación era quedarse al lado del quien ella consideraba su hijo, pues prácticamente la relación de ambos era esa, ella había educado y acompañado al dios del vino como si este fuera su hijo desde que ascendió a la divinidad y su vida como mortal termino. Y el huir de aquel lugar dejándolo a expensas de la ira de esos tres, le rompía el corazón. La mirada de ambos se encontró por un segundo y los ojos de Dionisio estaban decididos, enfrentaría su destino. – Bien.
Se giro rápidamente al tiempo que escuchaba las espadas de Dionisio y Ares chocar sin piedad, Persefone observo con igual atención la urna que ella y corrió para tomarla, por lo que alzo la mano y la diosa pelirroja salió despedida hacia el muro de fino mármol a causa de una ráfaga de viento que le estrello contra él, cayó al suelo en un golpe sordo y Triptolemos corrió en su ayuda.
-Por Demeter. – La pelinegra tomo con la punta de sus dedos la urna entre sus manos y desapareció, dejando a Dionisio enfrentar las pruebas del destino.
El dios del vino miro con precaución a Ares, ya que eran claras las intenciones del dios por destruir todo lo que se pusiera a su paso, así que pensó en los otros dioses dentro de su santuario por un lado sabia que Anfitrite estaba en Grecia velando con el resto de los generales marinos de su esposo, Artemisa se encontraba en el templo de la luna y ahora Hestia se encontraba a salvo, por lo que solo tenía que preocuparse porque Hefestos y Afrodita abandonaran su santuario a tiempo, porque la ira del dios de la guerra cruenta nadie podría detenerla.
….
A pesar de que ya caía la tarde en el horizonte se pudo deslumbrar un destello rojizo a los pies de la entrada a las doce casas, múltiples guardias se acumularon en la entrada para impedir el paso a los enemigos que se encontraban frente a ellos, en una posición desairosa debido a que aun siendo guardias de la misma diosa Athena no significaban absolutamente nada para sus enemigos. Una mujer de aspecto dulce, con cabello rubio que le llegaba a la altura del hombro y unos profundos ojos negros que les miraban con cierto dejo de alegría les contemplaba en silencio a su lado le acompañaban el batallón de la llama perteneciente al ejercito del dios Ares, el juez del infierno de Garuda, Muy de Papillon y el dios del comercio que miraba ciertamente divertido a los guardias frente ellos.
-Está prohibido el paso, este es territorio de la diosa Athena. – Se aventuro a decir uno de ellos, mientras sus compañeros se mantenían firmes detrás de él.
-¿Y quién no lo impedirá mortal? – La rubia alzo su mirada suspicaz y le indico a un soldado del batallón que se encargara de aquel guardia, que sin miramientos elevo su cosmos y creó una esfera de fuego la cual le lanzo al soldado frente a él, que se vio envuelto por las llamas, mientras Enio sonreía complacida. – Bien ¿Alguien más humanos?
-Me iré por mi cuenta. – Hermes se giro dándole la espalda a Enio y desapareció del lugar para encargarse de su misión a parte del salvajismo de la acompañante de Ares.
-Myu encárgate de esto, yo iré a divertirme. – Aiakos de igual forma regreso por el camino por el que venían.
-Ustedes. – Enio miro a sus subordinados. – Destruyan y maten por su señor, no tengan piedad con nadie, no importa si es aprendiz, guardia, mujer o niño, Ares su dios, solo quiere ver el suelo teñido de la sangre de los sirvientes de Athena ¿Entendieron?
-Si mi señora. – Hicieron una reverencia hacia la rubia y desaparecieron tras una llamarada.
-Mujer como guardianes de nuestra diosa nos es imposible atacar a alguien como usted. – Hablo un guardia, observando el cuerpo de su compañero tirado en el suelo sin vida.
-Yo me encargare de ella. – Siseo una voz femenina detrás de ellos, los guardias se giraron para ver la ayuda que llegaba y se sorprendieron de ver a la diosa de la muerte violenta atrás de ellos, llevaba un largo vestido blanco, que se ceñía a su cintura y dejaba descubierto parte de su abdomen y resaltaba en un escote sus pechos y su largo cuello, sus ojos verdes le miraban desafiantes y con un dejo de odio a quien fuera su compañera, su cabello negro continuaba arreglado en su tocado que le hacía lucir más orgullosa e imponente.
-Veo que Athena te ha domesticado. – Le ofendió Enio mientras sonreía con desdén. – Al fin alguien con quien medirme, aun cuando se trate de una sucia traidora.
-Prefiero eso, a seguir viviendo como una bruta. – Los ojos verdes de Ker contemplaron los grisáceos de Enio en un duelo de sus miradas cargadas de odio y altivez.
-Por mi está bien. – Enio desenvaino su espada y todo su aspecto físico comenzó a cambiar como aquella vez que peleo contra Kanon y Aioros su cabello comenzó a teñirse de negro muy parecido al de Ker y sus ojos grises se rodearon de un halo oscuro mientras contemplaba a su igual, todo aspecto dulce e inocente fue sustituido por la insolencia de un guerrero y la prepotencia de un verdugo. – Disfrutare al cortarte el cuello, hermana.
…
Myu paso a un lado de ambas deidades que apenas y se contemplaban, caminaba tranquilamente hacia lo que el sabia era el inicio de las doce casas, cuando llego a las escalinatas contemplo el primer templo que se alzaba imponente y caprichoso ante aquel panorama desolador y abandonado, sonrió con amargura al recordar que ese templo pertenecía únicamente a un enemigo ciertamente poderos y digno de ser su rival, aquel a quien enfrento en la guerra santa pasada, el caballero del primer templo, Mu de Aries.
Alzo su vista con altivez y le observo en la entrada del mismo templo, observándolo en silencio y de forma calculadora, sin ningún atisbo de miedo o preocupación, sonrio arrugando levemente la nariz y puso su pie en el primer escalon, analizando el semblante de Mu, que no se inmuto ante este hecho, lo que le hizo mirarlo de forma suspicas, asi que continuo subiendo los escalones sin despejar su mirada de la del lemuriano que lo observo hasta que llego a la explanada que se encontraba frente al primer templo del zodiaco.
-Es bueno verte de nuevo Mu. – Su voz sono burlona aunque su semblante era de total desprecio hacia el carnero dorado. – Jamás llegue a pensar que usarías una red de cristal para atrapar a mis amadas mariposas.
Mu guardo silencio y abandono la protección del primer templo, los últimos rayos del atardecer iluminaron su rostro y armadura la cual brillo aun más con su color dorado se acerco a su enemigo hasta que les separa una distancia de unos 5 metros, tomo su capa con cuidado y la desprendió de su armadura, permitiendo que el aire se la llevara. Myu arrugo el ceño al ver el mutismo de Mu y le miro con diversión.
-Veamos quien gana esta vez guerrero de Aries, solo déjame advertirte que usare todas mis técnicas contra ti. – Mu se preparo para recibir cualquier ataque y pese a que su sentido común le indicaba que levantara el muro de cristal se contuvo, tenía que probar de lo Myu era capaz, aquella vez que peleo en la casa de cáncer fue realmente su ingenio quien lo salvo sorprendiendo a Papillon aquella vez, pero esta vez las cosas serian muy diferentes.
…
Los tres iban corriendo uno al lado del otro, se habían encontrado en la casa de géminis donde Kanon les esperaba por orden del patriarca y una vez ahí, este utilizo la otra dimensión para sacarlos de las 12 casas sin intervenir en las peleas que se estaban llevando en la entrada a los doce recintos, por lo que ahora se dirigían a los tres diferentes puntos donde estaban atacando, podían sentir peligrosos cosmos destruyendo y causando diferentes desastres, sabían que los caballeros de plata y bronce estaban haciendo todo lo posible por contener al ejercito del dios de la guerra pero si sus generales no caían nada les haría frenar.
-Aquí nos separamos. – Hizo notar Milo a sus dos compañeros, los tres intercambiaron una rápida mirada de apoyo y se separaron en diferentes direcciones.
-No mueran. – Shaka y Milo escucharon la voz de Kanon en sus mentes al tiempo que cada uno corría al punto donde Shion les había indicado que debían ir.
Kanon corrió en dirección hacia el pueblo donde columnas de fuego se elevaban sin piedad destruyendo todo a su paso y el humo sembraba un aspecto más aterrador. Contemplo como Orfeo ayudaba a levantarse a Dio y vio que las cadenas de Shun y Albiore luchaban enzarzadas por proteger y controlar la furia del juez de Garuda que les observaba con una sonrisa cínica en el rostro sin el menor remordimiento por el que estaba haciendo pasar a los caballeros.
-Vaya, vaya. – Su tono de voz era demasiado burlón mientras la sonrisa en su rostro se amplio. – Si es el segundo caballero de géminis, aquel que no podía contra mí.
-¿Están todos bien? – Kanon continúo sosteniéndole la mirada al juez de garuda pero ignoro su comentario.
-Sí. – Tercio Shun aun conteniendo el ataque de Aiacos, Kanon elevo una de sus manos despreocupadamente y la otra dimensión apareció succionando el poder del juez del infierno.
-Bien, yo me encargare de él. – Kanon no espero contestación y se interpuso entre el juez y sus compañeros, que para sorpresa no rezongaron, pues el pelear contra uno de los jueces del infierno por más fuerte que fueran era una proeza el mantener sus poderes a raya mucho más difícil era el vencerles, por lo que Kanon entre todos ellos era quien más probabilidades tenia para hacerlo.
-¿Qué te encargaras de mi? – Aiacos no pudo contener una carcajada y comenzó a burlarse a risa tendida, mientras Kanon le miraba con una ceja alzada con cierta indiferencia.
-Vamos Aiacos no tengo todo el día para tus idioteces. – Siseo amenazante y elevo su cosmos como una advertencia, el juez dejo de reír pero no por ello borro la sonrisa complacida que estaba plasmada en su rostro. Salto del pilar sobre el que estaba quedando a la misma altura que Kanon.
-El placer de llevarle la cabeza a tu diosa será mío. – Y dicho esto el cosmos de Aiacos exploto igualando al del gemelo menor.
…
Milo alcanzo su destino poco después de sentir la explosión del cosmos de Kanon y el juez de garuda, se deslizo por un risco frenando su velocidad ya fuera con su mano o con ayuda de su cosmos, miro como aquella masa de tierra terminaba en un voladero y sonrió nervioso, imaginándose la caída que le esperaba. Cuando llego al punto donde el suelo bajo sus pies terminaba utilizo su cosmos para frenar su caída y se agacho al tocar el suelo. Se levanto haciendo a un lado su capa y sonrió al verse rodeado por un sinfín de guerreros del dios de la guerra.
-Definitivamente hoy me divertiré. – Alzo suavemente su mano y de su dedo índice comenzó a salir un destello rojizo, contemplo a la lejanía a un grupo de amazonas que luchaban contra los soldados de Ares y entre ellas pudo distinguir varios rayos que salían de las garras de una de ellas, alzo un poco su cuello al mismo tiempo que clavaba su aguja en varios soldados y soltó la carcajada al distinguir a Shaina luchando. – Este día no podría ir mejor. – Y continuo riendo mientras impactaba su puño en el rostro de uno de los guerreros de Ares.
…
Shaka visualizo al dios del comercio y mensajero de los dioses sentado en la gradas del coliseo, tenía la vista perdida y jugaba con una piedra entre sus dedos, que lanzaba de vez en cuando al aire, solo para volverla a cachar en su mano. Sus cabellos pelirrojos caían a un lado de su rostro y su semblante estaba demasiado serio. Se acerco con cuidado a él y le contemplo en silencio, Hermes parecía absorto en sus pensamientos pero sin más lanzo la piedra entre sus manos hacia él, la cual levanto una tempestad a su paso, el suelo se resquebrajo por la forma en la que aquella roca partía el aire, se elevo en el aire para esquivarla pero en cuanto menos se lo espero Hermes estaba frente a él.
-Eres rápido para un humano, demasiado lento para un dios. – Hermes creó una esfera de energía y la lanzo contra Shaka.
-¡Khan! – El escudo del santo de virgo se elevo justo a tiempo para protegerlo del impacto de dios.
-Vamos, puedes esforzarte más. – Le animo Hermes esquivando el puño de Virgo, se movió unos centímetros más y coloco una mano sobre el hombro de Shaka empujándolo con fuerza. – Quiero que hagas arder tu cosmos.
-¿Y se puede saber para qué quieres que hagas eso? – Shaka se detuvo con la ayuda de su mano y se elevo en el aire para esquivar el nuevo ataque de Hermes, con gran dificultad pues la velocidad del dios del comercio era impresionante aún él siendo un caballero dorado, le costaba trabajo esquivar la velocidad con la que aquel dios se movía, a pesar de no haber tenido ningún problema cuando enfrento a Hades en el pasado. – ¿No eras acaso nuestro aliado?
Hermes sonrió de medio lado y esquivo la capitulación del demonio de Shaka con facilidad mientras creaba una nueva esfera de energía y la lanzaba hacia el sexto guardián que lo freno al hacer estallar su cosmos con un Om. – Impresionante. – Menciono Hermes contemplando como la luz de ambas técnicas comenzaba a extinguirse. – Pero aun necesito que eleves más tu cosmos. – El pelirrojo ignoro por completo las preguntas realizadas por Shaka, observo como los ojos azules del guardián mostraban determinación, al igual que él hacía con el sexto guardián, Shaka le estaba probando de la misma forma. – Creo haberte dicho que te esforzaras más.
Hermes materializo una especie de energía purpurea que comenzó a rodearlo, se detuvo en medio del coliseo mientras Shaka hacia lo mismo analizando la energía que rodeaba al dios, que elevo sus manos en el aire y una especie de masa se formo sobre él la cual lanzo contra Shaka. La fuerza destructiva del ataque del dios, hizo que las paredes del coliseo comenzaran a derrumbarse y el suelo se desquebrajo a sus pies, sintió como las corrientes de aire que eran formadas por aquella técnica lastimaban su rostro, por lo que invoco su técnica defensiva para comprobar la energía de aquel ataque.
Pero cometió un error la técnica de Hermes formo una grieta al tocar su escudo dorado que comenzó a rasgarse más hasta que la técnica del dios de los mensajeros logro romper su defensa, la técnica se filtro y golpeo de lleno a Shaka que hizo estallar de nueva cuenta su cosmos para intentar frenarla pero su esfuerzo fue en vano, aquellas corrientes de aire le empujaron contra los escombros que se apilaban detrás de él, enterrándolo en ellos.
-Creí haberte dicho que quiero que luches en serio. – Hermes visualizo divertido la columna de polvo que se elevaba y puso sus brazos sobre su cadera, tamborileando su pie contra el suelo. – Quiero luchar contra aquel que se dice ser el más cercano a un dios.
El cosmos dorado de Shaka estallo bajo las rocas las cuales se desintegraron al instante y su cosmos ilumino a su alrededor, rodeándolo, Hermes sonrió divertido al sentir el poder temible de Virgo sin represalias y observo como el guardián limpiaba un hilito de sangre que salía de su labio.
-¡Capitulación del demonio! – Shaka concentro una gran cantidad de cosmos en sus manos y una esfera de energía dorada apareció frente a él, la cual lanzo hacia Hermes destruyendo todo lo que estuvo a su paso, pero como la vez anterior Hermes logro esquivarla sin embargo no contemplo que Shaka se lanzaría a su encuentro y le golpeo con el puño en el rostro derribándolo. - ¡Invocación de los espíritus! – Una horda de espíritus salió despedida del suelo y se dirigió hacia él lugar donde el dios estaba tendido en el suelo.
Hermes miro a las animas que se dirigían hacia él, se incorporo en una salto recuperando el equilibrio perdido y lanzo una estela de energía hacia estos los cuales se dispersaron pero no desaparecieron, volviendo a retomar su camino contra él, sonrió nerviosamente y se movió con agilidad a través del campo de batalla del coliseo, se elevo de un brinco hacia el aire y lanzo de nueva cuenta aquella energía purpurea que destruyo a los espíritus, cayó al suelo deteniéndose de pie y observo hacia donde Shaka se encontraba.
-Sin ningún rasguño. – Sonó fanfarronamente. "Pero sí que me dolió" - Me dejare de juegos virgo.
Hermes cerro sus ojos sintiendo al igual que Shaka elevaba su cosmos hasta el límite, justo en la barrera que separaba el poder máximo de un mortal al de un dios. Supuso que el sexto guerrero de su hermana no estaría para juegos y que en el siguiente ataque daría todo de sí mismo así que reunió sus cosmos en las palmas de sus manos, en las cuales se materializaron dos aros de color rojizo que despedían rayos color purpureo, elevo sus manos y las unió frente a él mientras aquellos aros se unían entre sí, formando una esfera de la cual broto una serpiente que se enrollo alrededor de ella.
-¡Tesoro del cielo! – Shaka alzo su mano y Hermes retrocedió al sentir el cosmos del caballero de virgo sobre pasando el límite del cosmos humano, definitivamente aquel santo podía alcanzar el cosmos de los dioses, a su alrededor comenzó a llenarse de infinidad de imágenes de Buda, pero vio la sorpresa en los ojos del caballero pues su poder no desapareció, lo que significaba que no había podido sellar su cosmos como lo había hecho con Shura, Saga y Camus.
-¡Veamos de lo que eres capaz Shaka! – Hermes lanzo su poder hacia Shaka mientras la técnica de Hermes ascendía, la de Shaka se acercaba en dirección contraria, ambos poderes pasaron sin rosarse uno al otro en busca del enemigo. El tesoro del cielo golpeo directamente a Hermes lanzándolo contra él suelo y provocando un boquete enorme en el mismo, la sangre divina del dios de los tramposos salió expedida en el aire y mancho las rocas cercanas a él. Shaka observo atento como su ataque golpeo al dios y se preparo para frenar la ofensiva enemiga pero esta se disolvió en el aire cuando el mensajero de los dioses chasqueo los dedos.
Abrió los ojos asombrado al ver aquella acción y se acerco con cautela hacia el lugar donde Hermes se encontraba tendido en el suelo rodeado de sangre, cuando llego al inicio de aquel agujero causado por su poder miro como el pelirrojo tenía varios cortes en el rostro producto de que el ataque le arrastrase por el suelo y en su hombro derecho tenía un profundo agujero del cual brotaba borbollones de sangre y alcanzaba a vislumbrar un profundo corte en el pecho del dios donde se encontraba incrustado una piedra afilada. Hermes abrió los ojos con pesadez y comenzó a toser sangre.
-Se que tus intenciones no es pelear conmigo, has querido probarme. – La voz fría de Shaka hizo al dios que luchaba con dificultad mirarlo con una leve sonrisa en los labios. – La pregunta aquí es ¿Por qué?
Hermes tocio un par de veces más escupiendo sangre y miro los pies de Shaka que se había detenido a su lado. – Porque necesito de tu ayuda. – Y sin que el rubio se la esperara el dios se abalanzo sobre él y deslizo su mano por la armadura de virgo la cual se tiño de sangre del dios mensajero, Shaka tomo la muñeca del dios y le alejo de su ropaje dorado el cual brillo con un tono violáceo y absorbió la sangre. – Prepárate Virgo que nos vamos.
El pelirrojo se reacomodo las ropas y hizo presión en los puntos donde se sentía herido, tomo con suavidad la roca incrustada en su pecho y la retiro con cuidado, la arrogo al suelo despectivamente y miro con una sonrisa llena de burla a Shaka. – Es la primera vez que sangro. – Rio alegremente, pero los ojos de Shaka le miraban llenos de seriedad y con un dejo de amenaza.
-¿Qué le has hecho a mi armadura? – Los profundos ojos azules de Shaka le miraron.
-Te lo dije necesito de tu ayuda. – Hermes apareció la súper dimensión que llevaba hacia el Olimpo muy diferente a la que conducía a Elíseos, aquella donde solo los dioses podían pasar.
-Por eso has impregnado mi armadura de tu sangre. – Susurro Shaka comprendiendo parte del plan del pelirrojo.
-Para ir al Olimpo a diferencia de Elíseos se requieren de dos cosas; el cosmos de un dios; el cual has demostrado llegar a alcanzar de lo contrario no estaría así y de la esencia divina, en este caso improvisamos como comúnmente Athena lo hace y he bañado tu armadura con mi sangre. – Hermes dio un paso hacia aquel vacio donde el espacio y el tiempo se distorsionaban. – Necesito de tu ayuda Shaka, tienes que confiar en mí.
-¿Para qué me necesitas? – Shaka envió una leve elevación de su cosmos a Shion para alertarlo de su posible desaparición y luego observo como la mano de Hermes le indicaba que entrara. Varios trozos del coliseo eran succionados por la gran presión que ejercía el camino de los dioses desintegrándose en su interior.
-Debes confiar en mí, he luchado contra ti para no levantar sospechas, Shaka la ayuda que me brindas no solo me beneficiaria a mí, sino también a Athena. – Los ojos ambares de Hermes fueron la descripción grafica del espejo del alma, aun cuando Hermes fuera el dios de los mentirosos y tramposos, sus ojos mostraron que no fingía ni traicionaría su palabra. Shaka dio el primer paso y entro a la súper dimensión. Hermes acumulo una gran cantidad de su cosmos en unas de sus palmas y la lanzo contra el coliseo destruyéndolo por completo.
-¿Por qué? – Shaka le miro al tiempo que la súper dimensión comenzaba a cerrarse y veía los escombros de la arena de combates del santuario.
-No quiero que la desaparición tan abrupta de tu cosmos levante sospechas. – Hermes sello la súper dimensión y ambos se encontraron en su interior, el dios pelirrojo tomo el hombro de Shaka para guiarlo, pero en ese momento la mirada de ambos se cruzaron ámbares contra los profundos ojos azules. – Shaka de virgo, necesito tu ayuda para liberar al dios Zeus y para ello tenemos que llegar al Olimpo.
…
La tempestad que se ceñía sobre ellos era digna de ser catalogada como el inicio del fin del mundo, los nubarrones ennegrecidos sobre ellos habían ocultado cualquier rastro de sol y cubrían la oscuridad al monte Parnaso, la lluvia arreciaba sobre sus cabezas cayendo sin piedad y volviendo el terreno fangoso imposibilitando la visión entre ellos, el viento que sacudía sin piedad la vegetación y que les lanzaba con furia las gotas cristalinas que se desprendían del cielo, rayos caían sin misericordia cerca de ellos aturdiéndolos y destruyendo, partiendo o pulverizando todo lo que tocaban, los continuos estruendos eléctricos parecían hacer sucumbir la tierra bajo ellos y retemblar el cielo, que ocasionalmente era iluminado por relámpagos azules que le deban el aspecto a una catástrofe natural.
Shiryu detuvo lanzo su ataque destruyendo a una de las serpientes que se formaban de la misma tierra, Rea observo seria el desenlace entre sus criaturas y el caballero del dragón, que giro suavemente su mano y los restos de la serpiente comenzaron a integrarse y formaron un monstruo con forma de serpiente que tenia 3 cabezas y que despedía un aliento verdoso cada vez que exhalaba a causa de la neblina que se había formado alrededor del monte.
-Es una hidra. – Menciono ensimismado el caballero del dragón, su primer idea fue utilizar a excalibur pero según las leyendas que él conocía si llegase a cortar una de las cabezas de la hidra en su lugar saldrían dos. Se apoyo en sus piernas y brinco esquivando una de las serpientes que se estrello duramente contra el suelo. Pero cuando la segunda cabeza le ataco no tuvo otra opción y el destello verde abandono su brazo, el cuello de la serpiente cayó pesadamente al suelo sin embargo del muñón comenzaron a formarse dos más.
Brinco esquivando de nueva cuenta las otras dos, pero una de ellas alcanzo a darle a penas un suspiro de su aliento, Shiryu se sintió mareado al instante y cayó pesadamente al suelo, tenía que recordar cómo diablos Hércules le había vencido, rodo por el suelo y dos de las cabezas de la hidra se golpearon mutuamente, se levanto rápidamente y busco con la vista al amigo de la infancia de Hyoga que enfrentaba en esos momentos a un lagarto que arrogaba fuego.
-Isaac, necesito de tu lagartija. – Le llamo, el peli verde utilizo una descarga de aire helado para apagar el fuego que se dirigía hacia él que ni siquiera la tormenta presente podía apagar.
-¿Qué? – Giro rápidamente sobre sí mismo y se cubrió con una piedra evitando que el fuego le quemara mientras observaba hacia donde Shiryu peleaba contra la Hidra. – No puede ser. – Nunca antes imagino lo que Hércules u otros semidioses habían enfrentado luchando contra aquellas criaturas que no se acercaban en lo mínimo a lo que se describían en los libros. – Tendrás que acércarla.
Ambos intercambiaron una mirada cómplice y Shiryu sonrió al imaginar que siempre se había acoplado muy bien a Hyoga y ahora le causaba gracia ver que se haya bien para pelear con los alumnos de Camus. Se agacho esquivando de nueva cuenta las cuatro cabezas de la hidra y cuando miro que el lagarto lanzaba una llamarada a Isaac, su brazo volvió a destellar de color verde y una dos de las cabezas cayó al suelo y el muñón fue alcanzado por las llamas. Shiryu brinco hacia atrás escuchando el gruñido del animal pero llevo por instinto su mano izquierda hacia su brazo derecho que había sido alcanzado por el fuego del lagarto.
-¿Te encuentras bien? – Isaac congelo una de las cabezas de la hidra a tiempo antes de que este lanzara su aliento a Shiryu, le vio asentir. – Polvo de diamantes. – El aire gélido y los microcristales de hielo plantaron una barrera contra el fuego que la lagartija lanzaba pero al darse cuenta que su fuego no avanzaba se giro con fuerza y su cola derribo el muro de hielo y lanzo a Isaac a estrellarse contra un muro de piedra caliza.
-¡Isaac! – Shiryu se apretó el brazo sintiendo como las gélidas gotas de la lluvia aportaban un tenue aporte a su brazo, miro como la hidra se abalanzaba hacia él giro para evitar el impacto y en ese momento la lagartija se lanzo hacia donde Isaac estaba. – Dragón naciente. – El monstruo escupe fuego se impacto con fuerza contra un muro y permaneció ahí tendida, dándole tiempo a Isaac de salir.
…
Sorrento aprisiono a Tea contra la pared, ya que hacía rato que la batalla entre ambos les había lesionado a los dos, la titanide había logrado separar a Sorrento de su endemoniada flauta que le taladro los oídos por mucho tiempo, pero gracias a las condiciones del ambiente lanzo la flauta dorada hacia el barrancón más alto, desde ese momento Sorrento utilizo toda la fuerza física que tenia para someter a la titanide, que al tener reducido sus poderes le estaba costando mantenerle la lucha al general marino, pero no por ello se dejaría vencer por él.
Aumento su cosmos y logro que un remolino absorbiera a Sorrento arrogándolo contra unas piedras con las que golpeo de costado, a pesar de la tempestad escucho como las costillas del guardián de Poseidón se fracturaron, pero este no detuvo al guerrero que volvió a ponerse de pie a pesar de que sentía una dificultad tremenda para respirar.
-Sin tu juguete no eres nada ¿Verdad guerrero? – Espeto Tea acercándose a su enemigo con indiferencia.
Océano alzo su mano y la corriente del agua creada por Poseidón fue detenida por el titán, arrugo el entrecejo con frustración, llevaba atacando al titán de diferentes formar y a pesar de que Océano no le provocaba ningún daño tampoco él podía causárselos debido a que ambos manejaban el elemento del agua.
-Esto va a llevarnos mucho tiempo. – Tercio Poseidón apareciendo su tridente en su mano derecha y le rodeo con su cosmos azulado listo para lanzarlo a su contrincante. – Te demostrare que puedo vencer como derrote a Japeto. – Los ojos de Poseidón analizaron los diferentes combates que se estaban llevando entre sus guerreros, los caballeros de Athena y los titanes pero solo conto 7 de ellos, cuando en realidad quedaban 8. Busco con su vista a Febe pero en su lugar vio a Prometeo luchando contra el caballero de Pegaso, busco con la mirada a Athena y cuando el azul de sus ojos se encontraron, le trasmitió a la diosa de la sabiduría su preocupación y pareció entenderlo pues en ese momento analizo la batalla al igual que él.
…
Dokho golpeo a Cronos arrogándolo lejos de la fuente, en ese momento sabía que si se esforzaba podía igualar el cosmos del titán pero si llegara a liberar sus poderes de aquella pila, las posibilidades se verían reducidas. Descendió por la colina hacia donde Cronos se estaba levantando y se detuvo a una distancia prudente pues el rey de los titanes le miraba cargado de odio, muy diferente a como el día en que peleo con Shion.
-Nada de lo que hagas este día impedirá que destruya la tierra. - El cosmos oscuro del titán comenzó a rodearlo mientras la tierra se movía bajo sus pies. – Has provocado la ira de un ser todo poderoso.
-Basta de hablar, ¡Dragón ascendente de Rozan! – El cosmos de Dokho comenzó a concentrarse en su puño derecho y lanzo una potente columna de agua que fue detenida por el titán.
-Dejémonos de juegos. – Cronos lanzo una llamarada hacia Dokho que la repelió con un chorro de agua que logro apagarla, el titán se acerco a una velocidad que superaba al de la luz y golpeo el rostro del chino lanzándolo a estrellarse contra el muro de la fuente, Dokho se impulso para impedir el avance del titán ignorando el dolor que sentía e intento patear el abdomen de Cronos pero la mano diestra del titán le detuvo, comenzó a apretarla con demasiada fuerza que incluso sintió como el hueso de la pierna de Dokho se partió, el santo no expreso ningún dolor y exploto su cosmos para separarse del titán.
Dokho se apoyo en sus manos respirando con dificultad, mientras sentía las corrientes eléctricas de dolor recorrerle por toda la pierna fracturada, utilizo su cosmos para reconfortar la herida y se levanto apoyándose en las piedras a su alrededor, Cronos le miro con una cínica sonrisa en los labios y le miro fieramente y su cosmos dorados comenzó a rodearle, no fallaría a su promesa a Shion haría todo lo posible que estuviera a su alcance para impedir que los titanes liberaran su poder y regresaría a los muchachos sanos y a salvo hasta el santuario.
-No sé que tienes tu y el patriarca de Athena que llaman la atención, tal vez es la fuerza de su cosmos o la juventud que muestran sus cuerpos que contrastan con sus ojos llenos de sabiduría, pero eso solo hace que me interese por doblegar sus fuerzas y destruirlas. – Cronos se lanzo de nueva cuenta hacia Dokho, pero el chino alcanzo a detenerlo y cuando Cronos intento golpearlo con su otro brazo igualmente el caballero de libra logro detenerlo y aprovecho que sus brazos se mantenían contrarrestando sus fuerzas que el chino golpeo con su cabeza al titán que zafo sus brazos y se alejo de él.
-¡Dokho! – Giro el rostro al escuchar la suave voz de Saori que lo llamaba, la encontró luchando fieramente contra una quimera que Rea había aparecido y a pesar de que la tormenta no le dejo escuchar las siguientes palabras después de su nombre y únicamente observo como su diosa movía lo labios, pero siguió con su vista hacia donde le apunto el dedo de la peli lila y observo como la titanide Febe acababa de entrar a la fuente.
Sintió como si su corazón se detuviera en ese momento, Febe estaba demasiado cerca al cofre y ninguno de sus compañeros dorados se había percatado de aquello, miro alrededor suyo para ver si alguien podría impedirlo pero él era el más cercano a ella. Lanzo un dragón ascendente de Rozan hacia Cronos solo para distraerlo mientras él se acercaba a la titanide en la cima del acantilado.
Febe sintió a Dokho acercársele por lo que estiro su mano y de esta se desprendió una esfera rojiza que le derribo en el suelo, el chino volvió a ponerse de pie pero esta vez Cronos se interpuso en su camino se rodeo de una materia oscura que salía desde el suelo y que giraba como niebla alrededor de él. – Gobierno de fenómenos. - La materia oscura se desplego formando todos los elementos existentes en esta ocasión los rayos también fueron controlados por él. Llamaradas de fuego se dirigieron hacia el castaño, mientras el suelo cimbraba bajo sus pies y desprendía partes de la montaña en dirección hacia el barranco, siendo devorados por el abismo, el viento se convirtió en cuchillas cortando la vegetación a su alrededor y el agua oscurecida se transformo en agujas negras que se dirigieron hacia él.
-¡Dragón volador de Rozan! – Dokho fue rodeado por su cosmos dorado que envolvió su cuerpo en un destello dorado mientras hacía arder su vida, la técnica de Cronos había lastimado severamente a Shion el no podía permitir ser impactado con esa técnica, cerro sus ojos azules mientras acumulaba su cosmos en su mano y la lanzaba contra el gobierno de fenómenos de Cronos como si esta fuera un proyectil dorado que tomo el aspecto de un dragón, ilumino la oscuridad en la que estaba sumido el monte Parnaso aquel día.
Ambos ataques chocaron entre sí justo en el momento en que Febe detenía el cofre entre sus manos y miraba a sus hermanos en aquella lucha enzarzada contra los mortales y los dioses, coloco su blanca mano sobre el candado y le abrió lentamente mientras sus ojos rojos eran iluminados por una luz que fue consumida por la oscuridad y los destellos rojos que se encontraba en el interior de aquel baúl dorado escapaban de su prisión y sin más el suelo comenzó a vibrar bajo los pies de todos los ahí presentes, la lluvia ceso por completo y las batallas se detuvieron para contemplar aquella catástrofe.
-No puede ser posible. – Mascullo suavemente Athena.
La tapadera del cofre salió desprendida y una columna oscura se alzo hacia el cielo y volvió hacia la tierra causando una fuerte explosión que hizo sacudir por el completo al Parnasos, mientras los poderes ahí contenidos buscaban a sus dueños, Saga salió expedido al suelo cuando la energía de Hyperion retorno a él y comenzó a destruir todo a su alrededor, que incluso tuvo que aferrarse al piso para evitar ser lanzado por la ola de choque. Y de la misma forma sus compañeros enfrentaban las adversidades que se le presentaban, Shura se sostenía con fuerza con ambas manos evitando caer al vacío después de que el lugar donde se encontraba parado sucumbiera bajo el poder de un rayo negro que cayó muy cercano a él.
-¡Maldición! – La voz de Dokho rasgo el aire encolerizado y se detuvo contra una piedra pues la explosión destruyo por completo la fuente y el monte se deslavo cayendo al vacio.
El deslave del monte Parnaso continuo viéndose potenciado por la infinidad de rayos que caían sobre él y las explosiones en su interior que arrogaban grandes trozos de tierra al vacio por lo que los santos y dioses se vieron en aprietos. Cronos recibió la descarga de su poder y golpeo con una esfera el suelo que destruyo todo el lado este de la montaña que comenzó a caer al vacío y en la que estaba situado Sorrento y Aioros, que al verse en ese apuro se ayudaron mutuamente para evitar ser aplastados por la inmensidad de rocas pero a penas y volvieron al monte Parnaso, Tea lanzo una esfera blanquecina hacia Sorrento que le hizo estrellarse contra la rama de un árbol que le atravesó el pecho.
-¡Sorrento! – Isaac se intento aproximar a su compañero pero el lagarto movió su cola empujándolo hacia el vacio, el caballero del dragón corrió y alcanzo a tomar de la mano a la marino del kraken, la hidra se movió peligrosamente y escupió su terrible aliento cerca de donde Shiryu envenenándolo, Saga corrió hacia ellos y les tomo antes de que cayeran al vacio justo en ese momento el cosmos de los titanes se habían potencializado al verse liberado sus poderes del encierro en que Zeus y los otros dioses les habían sellado.
Seiya fue golpeado contra el muro de piedra calva por Prometeo que había predicho cualquier ataque que el caballero de Pegaso había intentado, por lo que la situación del japonés era crítica, estaba demasiado herido, el pelear contra los ángeles de Artemisa y un titán distaba muchísimo en fuerzas. Movió su pierna y golpeo el abdomen de Prometeo alejándolo de él, al tiempo que unas cuantas rocas se desprendían sobre su hombro, miro de reojo y se sorprendió de ver al monte Parnaso destruyéndose pues en ese momento la punta donde los restos del templo de Apolo descansaban se vinieron abajo casi aplastándolo si no fue porque se movió con agilidad.
Athena luchaba entre la destrucción contra la quimera que la aprisiono bajo una de sus garras, la diosa hizo explotar su cosmos arrogando a la bestia hacia él acantilado en medio de partes del mismo Parnaso, pero apenas se giro Rea estaba tras ella con una actitud seria y fría, rodeada de un cosmos rojizo con destellos blanquecinos, la golpeo en el estomago lanzándola al suelo, Athena elevo su cosmos y interpuso a Nike en el cuello de la titanide, que desapareció y reapareció detrás de la deidad de la sabiduría la tomo por el cabello y la lanzo sin piedad contra un muro.
-¡Athena! - Seiya intento librarse de Prometeo pero el titán había recibido el cosmos sellado de sus dos padres por lo que Pegaso se la estaba viendo negras, al igual que sus compañeros dorados quienes luchaban con dificultad contra los titanes.
-¡Estoy bien! No se preocupen por mí. – Elevo su cosmos reconfortando a sus guerreros, pero en ese momento Febe se unió a su hermana Rea y ambas le lanzaron un aro color rojizo que la rodeo y comenzó a absorber el cosmos de la deidad de la sabiduría para después explotar, dañando a la deidad con su mismo poder. Saori cayó de rodillas respirando trabajosamente y su cabello resbalaba por sus hombros, analizo rápidamente la situación de sus guerreros y les vio sufriendo bajo el poder de los titanes.
Busco a Poseidón y le vio resistiendo los embates constantes por parte de Océano que ahora le superaba en poder y miro como del brazo del dios de los mares goteaba sangre, Sorrento estaba encajado en una rama de un árbol inconsciente, Shiryu estaba tirado inconsciente en el suelo tremendamente pálido cubierto de moretones y diversas heridas, Isaac luchaba a su lado a duras penas contra la hidra y el lagarto, por su parte Saga libraba una pelea titánica contra Hyperion.
-¡Athena! – Le advirtió la voz de Shura que detuvo con su excalibur una rafaga filosa de viento proveniente de Tea que al haber derrotado a Sorrento se encontraba libre, pero Saori miro de reojo el centellante relámpago de un rayo que iba directo al español.
-¡Shura cuidado! – El español se giro rápidamente y vio un rayo proveniente del arma de Zeus dirigirse hacia él, pero justo en ese momento centello otro trueno en la cercanía que desvió el ataque de Ceo.
-¡Trueno atómico! – Aioros llego justo a tiempo pero la espada de Crio se blandió contra él sin misericordia.
-¡Excalibur! – Shura detuvo el ataque de Crio a tiempo pero de su brazo comenzó a gotear sangre y una profunda herida apareció provocándole un sentimiento de dolor.
-¡Muérete de una vez Athena! – Rea lanzo una potente luz blanquecina hacia su nieta que atravesó inmisericorde el cuerpo de la diosa de la sabiduría, que se paralizo al instante y comenzó a sentirse mareada y poco a poco su vista se nublo mientras su cosmos escapaba de ella, Tea elevo sus brazos y rebano el monte haciendo que el montículo donde se encontraba inconsciente el cuerpo de Athena cayera hacia el barranco.
-¡Maldición! – Dokho retuvo por unos segundos el ataque de Cronos y le despejo hacia otro lado. – Aioros ve por ella, Saga saca a todos de aquí. – Intercambio rápidas miradas con ambos caballeros que asintieron ante su orden.
Aioros desplego las alas de sagitario y se lanzo al agujero en busca de Athena, Crio fue tras él pero Shura le cerró el paso no sabía cuánto tiempo aguantaría contra ambos titanes pero le daría el tiempo necesario para que su amigo rescatase a la princesa. Saga exploto su cosmos detrás para alejar a Hyperion y le indico a Isaac que tomase a Sorrento y Shiryu.
-¡Otra dimensión! – El vórtice se creo detrás de Saga que le defendía junto a Shura en la espera de que Aioros apareciera.
-Seiya tenemos que retirarnos ahora. – La voz de Dokho sonó demasiado vacía y seria para el gusto de ellos pero como santos no estaban a acostumbrados a dejar una pelea o huir de esta, comenzaron a reagruparse dándose las espaldas unos a otros para aumentar la protección entre ellos.
Isaac coloco a Shiryu cercano a la técnica del caballero de géminis y busco con la mirada a su compañero cuando le vio incrustado en aquella rama, corrió hacia él esquivando los ataques enemigos comprobó si tenía pulso y se alegro al sentirlo, débil pero ahí estaba le desprendió con cuidado y enfrió parte de su tórax con su cosmos para evitar que la herida sangrara profusamente, cargo a su compañero entre sus brazos y busco a su dios con la mirada, se sorprendió al verlo luchar ya no solo contra Océano si no también contra Febe, Rea y Tea, volvió hacia donde la otra dimensión estaba y se dispuso a ir en ayuda de su dios.
-¡Detente ahí! – Escucho la voz de Poseidón rugir, aunque no le observaba y esquivaba o lanzaba ataques, sabía que su dios estaba al tanto de lo que Sorrento y él habían estado haciendo y por lo que habían pasado. – Toma a Sorrento y sal de aquí Isaac.
-Emperador… - Dio unos cuantos pasos más acumulando en su puño su cosmos que se rodeo de una leve escarcha pero tanto la hidra como el lagarto le cerraron el paso, enfoco la mirada en ambos monstruos mitológicos, si no podía cortarle las cabezas a la hidra se encargaría que estas no volviera moverse y acabaría de una vez por todas con el maldito escupe fuego, abrió sus piernas para que se estabilizara y junto ambas manos frente a su pecho, las elevo por encima de su cabeza e hizo a su cosmos elevarse, la devoción de los santos de Athena solo le habían enseñado una cosa; que el arriesgar la vida por otros era la única forma de ser un verdadero guerrero. - ¡Ejecución aurora!
El frio glacial abandono sus puños con una gran fuerza, golpeando de lleno a la hidra que termino congelada en un instante, por su parte el lagarto lanzo una enorme llamarada que fue consumida y apagada por los cristales de hielo que no dejaron de salir de sus puños, el clima se helo al instante y todo fuego sobre la montaña ceso.
-Isaac tienes que salir de aquí, junto con Sorrento es una orden. – Los ojos azules del emperador se encontraron con el verde de su guerrero que asintió resignado y tomo a su compañero en brazos y entro a la otra dimensión. Poseidón sonrió al verlo desaparecer no sabría por cuánto tiempo resistiría aquellos ataques, pero presentía que el seria él único que podría ayudar a Athena y a sus santos salir de ahí.
Aioros alzo el vuelo en busca de Athena entre en medio de los derrumbes y las piedras que caían hacia el mismo precipicio, su corazón dio un vuelco de alegría cuando la miro caer en picada, aumento la velocidad de su vuelo y estiro su brazo para alcanzarla, sus dedos rozaron los de la deidad pero no pudo alcanzarla, se esforzó más por llegar a ella, pero sintió que le golpearon con fuerza por la espalda, lo que lo lanzo contra un muro de piedras por donde rodo en caída libre, se detuvo con ambos brazos y se impulso en aquella pared para cobrar más velocidad haciendo a un lado el dolor que sentía. Si era preciso volvería a darlo todo por aquella niña, su diosa.
-Athena… - Estiro su mano hacia ella, mientras se rodeaba de su cosmos para que le diera más propulsión, volvió a rozar los delicados dedos blanquecinos de la deidad, esta vez no la dejaría escapar, se esforzó más y la cogió por la mano, la halo hacia sí y detuvo su vuelo, para cargarla entre sus brazos. – Esta bien Athena, ya te tengo.
Alzo el vuelo hacia lo que quedaba del resto del monte Parnasos, observando la infinidad de destellos provenientes de su cima donde aún continuaban los embates embravecidos entre sus compañeros y los titanes, sobrepaso la altura del monte y observo las batallas desde las alturas, Seiya estaba dándole pelea a Prometeo pues había logrado acercar al titán hacia uno de los acantilados y le lanzo a uno de ellos con sus meteoros pegasos.
-¡Seiya tenemos que irnos! – Le grito descendiendo hacia un lado de él, el japonés asintió y se coloco frente a él para servir de escudo por si llegasen a atacar a Athena ya que Aioros no podría defenderla al estarla cargando pero Saga y Shura hacían un trabajo excelente frenando los ataques del resto de los titanes, se acercaron a ellos.
-¡Sácala de aquí Aioros! – Le apresuro Saga.
-¡Tenemos que salir todos de aquí! – Aioros miro como Shura frenaba la espada de Crio pero fue golpeado por la espalda por un potente rayo que le dio justo en el hombro derecho justo donde el santo de capricornio había perdido su armadura, aquel rayo era proveniente de la misma arma de Zeus, todos sintieron como el cosmos del español se vio mermado al instante y le lanzo a lo lejos cayendo sobre unas rocas.
-¡Shura! – Le llamo el noveno guardián pero este no reacciono se quedo inerte en el suelo, mientras la sangre abandonaba su cuerpo y teñía de carmín el gris de aquellas rocas, Aioros le dio a Athena a Seiya para que entrara al portal de Saga y él se hecho a correr hacia el santo de capricornio, lo tomo por los hombros y volvió hacia donde Saga estaba esta vez acompañado del antiguo maestro de libra.
-Les daré todo el tiempo que pueda adelántense. – Comenzó el chino, mirando hacia atrás, Shura estaba inconsciente y tremendamente pálido, más de lo normal, observo la profunda herida ennegrecida en su hombro y como la sangre corría por su hombro hasta sus dedos de la mano derecha, su cosmos no había desaparecido por completo todavía se sentía un atisbo, Saga cargo a Shiryu por el costado y tanto Aioros como el gemelo mayor entraron a la dimensión aguardando por él.
-¿Maestro? – El tono de voz de Aioros estaba cargado de preocupación.
-¡Los cien dragones de Rozan! – Dokho estallo su cosmos, mientras el poder de los cien dragones ascendían por el cielo combatiendo los ataques enemigos. Miro de reojo a ambos santos dorados mientras sus ojos mostraban determinación, le había dicho a Shion que entregaría su vida por defender la de ellos y él siempre cumplía sus promesas. Si entraba en ese momento a la dimensión los ataques de los titanes entrarían con ellos, posiblemente estallando en su interior por lo que alguien tenía que detenerlos y ese era él. - ¡Saga tienes que cerrarla!
-¡¿Qué?! – La voz de Saga y Aioros sonaron por demás contrariadas y observo la indecisión en su mirada.
-No es momento de dudar, jóvenes. – Les animo mientras hacía arder con furia su energía vital hasta el límite, la horda de dragones cósmicos que se alzaban en el aire destruían y frenaban todos los ataques que Crios, Hyperion y Ceos lanzaban hacia él, pero no sabía por cuánto tiempo más lo resistiría sus brazos le dolían como si fueran a desmembrarse de su cuerpo pidiendo clemencia por un poco de descanso. –Vamos Saga tienes que hacerlo ahora de otra forma esta energía destruirá todo dentro y al otro lado del portal. – Le indico.
Tanto Saga como Aioros intercambiaron miradas llenas de preocupación, sabían que lo que decía Dokho era cierto pero no era propio de ellos abandonar a alguien atrás, no importaba si esa persona era un caballero dorado de la experiencia del santo de libra, pues conocían que quien se quedara atrás con el poder de los titanes en pleno apogeo tal vez no sobreviviría. Saga miro una última vez más los ojos llenos de decisión del antiguo maestro y suspiro con resignación, cerró sus orbes esmeraldas y la dimensión se cerró mostrándoles oscuridad a ambos. Habían abandonado a Dokho atrás.
El chino observo como la dimensión se cerraba tras él y sonrió tristemente. "Lo siento muchachos, lo lamento Athena, perdóname Shion esta vez tú te quedaras para cuidar de ellos" Un grito lleno de furia abandono sus labios y el poder de su ataque aumento, los dragones destruyeron la espada de Crio arrogándolo contra un puñado de vegetación que se había logrado acumular durante el combate, Hyperion por su parte resistió los continuos ataques de los dragones y a su lado Ceo lanzaba rayos hacia los mismos para lograr eliminarlos, pero en ese momento el suelo retumbo bajo sus pies y Cronos que se había mantenido al margen de la situación volvió a aparecer, su cosmos era temible mucho mayor al de cualquier dios que Dokho hubiera conocido hasta la fecha. El pelinegro se abrió paso entre sus hermanos y formo una materia oscura mientras cientos de meteoritos destruían el resto de Parnaso.
-Dokho de libra, yo siempre obtengo lo que quiero y hoy terminare con tu existencia. – El ataque de Cronos se condenso y formo una larga lanza oscura que atravesó el cielo entre el medio de los dragones y se clavo justo en el corazón del chino, sintió el dolor recorrerle todo el tiempo, mientras una gran cantidad de sangre salía expedida de su pecho, su boca comenzó a llevarse de sangre y sus brazos cayeron a los costados de su cuerpo, Dokho cayó de rodillas sintiendo como aquella espina destrozaba su corazón y despedazaba su cosmos, borrando su existencia, un profundo mareo le embargo en medio de aquella destrucción, a su mente sobrevino la imagen de su casa en Rozan, donde tal vez Shunrei estaría ahí esperando por él y por Shiryu, al menos su discípulo había escapado, la imagen se oculto en sus recuerdos más profundos y todo comenzó a teñirse negro, hasta que todo se volvió una profunda oscuridad, su cuerpo golpeo fríamente contra el lodo bajo él, había fracasado rotundamente en su misión, Cronos y sus hermanos habían logrado obtener sus poderes, sin embargo había cumplido su promesa, ahora todo estaba en manos de Shion…
…
Cronos miro el cuerpo inerte de Dokho y le dio la espalda junto a sus hermanos, Athena salió físicamente ilesa de aquella pelea, pero le complacía el saber que sufriría la primera perdida entre sus filas, no habían terminado con la vida de cualquier humano, si no que asesinaron a la mano derecha de su patriarca, al antiguo caballero de libra. Una sonrisa sardónica se formo en su rostro mientras avanzaba hacia donde Poseidón aun luchaba encarnizadamente.
-Athena, Dokho de libra es el primero de muchos de tus santos que morirán en mis manos, hasta que seas tú misma la que enfrente el mismo destino que ellos. – Dirigió su pensamiento hacia su nieta, mientras sus ojos rojos como la misma lava de un volcán se encontraron con su hijo Poseidón. – Es impresionante el destino ¿No es así?
Poseidón se apoyo en un muro tras él para levantarse de pie y encarar a su padre por primera vez desde la era del mito, no le quedan fuerzas para continuar luchando su pelea con Océano, Rea, Tea y Febe le habían restado todas sus energías y gran parte de su cosmos, aún así junto parte de la ira que contenía contra su progenitor y elevo su cosmos. Esto hizo sonreír no solo a Cronos si al resto de los titanes que le miraban con inferioridad.
-Ceo dame el rayo de Zeus. – El mencionado saco de la palma de su mano la mayor arma del Olimpo que lanzo varios rayos alrededor de él y la cual tendió a Cronos. – Con esta arma Zeus ha pagado sus pecados y tú lo harás también. – Un rechinido mecánico comenzó a formarse en la punta del rayo y de este salió una gran chispa eléctrica que ilumino todo el Parnaso y golpeo el pecho de la deidad marítima, salió expedido contra el muro que antiguamente le había ayudado a levantarse, pero apenas iba a intentar ponerse de pie, cuando Cronos puso un pie sobre su pecho aplastando la herida bajo su peso, provocándole un dolor inmenso pero ningún grito escapo de sus labios, no le daría el gusto a Cronos de oírlo.
El titán pelinegro se agacho a su lado e introdujo su mano inmisericorde dentro del agujero donde el rayo le había penetrado buscando el corazón del rubio hasta que le encontró y estrangulándolo mientras Poseidón se retorcía del dolor y se sentía desfallecer, al igual que Apolo había sufrido de aquello y por unos segundos envidio a Hades que se había escapado de aquel castigo, cerró los ojos con fuerza y sintió como su cosmos se acumulaba, dejaría una marca lo suficientemente importante para que Athena la aprovechase para derrotarlos.
-¿Tus últimas palabras? – Cronos miro el rostro pálido del dios frente a él, pero arrugo el ceño al visualizar una sonrisa en sus labios.
-Váyanse al tártaro. – Poseidón estiro levánteme su mano, que fue rodeada por su cosmos azulado y su tridente que permanecía en el suelo, lejos de él, voló hacia los titanes clavándose en el pecho de Océano que profirió un grito cargado de dolor y sintió como su cosmos disminuyo unos segundos para restablecerse después, Cronos meneo la cabeza con desaprobación y termino con el dios frente a él, desprendiendo su corazón de su cuerpo…
…
Continuara…
Soy mala lo sé… pero era inevitable, lo siento.
Derama17: Perdón se que han sido muchas emociones en este capítulo, pero era inevitable continuar de esta forma lo siento mucho. Gracias a dios soy mexicana y entiendo muchos de nuestros dichos, pero si soy mala como Teresa jaja. Me alegra que te guste la relación de Camus y sus alumnos en realidad intento hacerlo más comprensivo con Hyoga y ahora también con Isaac. Si creo que nuestro alacrán y león, es una pareja fenomenal para hacer vagancias y Arles es simplemente la victima perfecta. Mi mascarita se va a redimir por completo, eso tenlo seguro levantara el orgullo de los canceres! Aunque yo sea acuario jajaja. Y obviamente Aldebarán ni nadie será un personaje de relleno mientras pueda ser explotados por mi maldad muajajaja. Se me hace tan triste la situación de Dokho pero creo que era lo mejor. Gracias por leerme.
Joana: Tenía que hacerlo lo siento. No me des idea que me asesino a un bronceado jajaja, pero ve el lado positivo no fue Camus ni Milo, por el momento.
Carlos: Adivino!
Guest: Pues esta vez no hubo tantas emociones, pero todo a su tiempo.
AnimeNextGeneration SNYC: Solo lo normal, jajaja Lamento haberlo hecho.
KarliCM: Hércules por el momento los semi dioses han de permanecer a raya, tal vez en la prosperidad le considere, pero lo dudo, él y otros semidioses van a ocupar una nueva historia que he estado planeando. Respecto a que no los mate lo lamento, lo siento mucho pero era la única forma lo juro.
Persefone X: Lo lamento era inevitable, jajaja te diré que considere matar a un bronceado pero dije no, no puedo, imagínate si lo hubiera hecho como se hubieran sentido los dorados al haber presenciado aquello y no intervenir, pero en Omega se muere Ikki
Beauty: Lamento la tardanza pero se me olvido la contraseña y fue un show para recuperarla, hasta que me acorde. Si me gusto la broma la verdad me divertí haciéndola. Pues la victima esta vez no fue cáncer.
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Atte: ddmanzanita.
