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Extra
Parte I. Di No.
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Edward dependía emocionalmente de Alphonse.
De algún modo lo sabía, tardó años en darse cuenta, mas no encontraba forma de explicar un origen concreto, se le ocurrieron varias ideas, cada cual más compleja que el anterior. Entenderlo le ayudaba a sobrellevar la situación actual dónde se encontraba, y que las emociones que se agolpaban en su pecho puedan ser más leves. O al menos lo intentaría, para hallar una solución. Tal vez eran los vestigios de la culpa, por haberle hecho eso a su cuerpo, por convertirlo en una armadura y durante mucho tiempo, sentado en esa silla de ruedas no era tan siquiera capaz de mirar a su propio hermano... no lo reconocía como tal. Todo a su maldito alrededor siempre le recordaba la jodida realidad que debía enfrentar. Despertar en una casa vacía, echar en falta sus miembros perdidos y el sonido del acero con cada movimiento de la armadura.
Entonces se forzó a ser la mejor versión de sí misma delante de Alphonse. Aguantar el dolor de la implantación de automail, recuperarse en el margen de un año y volverse en un perro del ejercito... todo lo haría por Alphonse. Realizaría el papel del hermano mayor digno, ya no podía esperar de ningún adulto para protegerlos, solo se tenían a ellos mismo. Edward protegería a Alphonse e incluso daría toda su vida en conseguir recuperar los fragmentos perdidos. Hallaría una solución a sus problemas, y esta vez, estaba seguro de hacer lo correcto.
Mientras tanto, en todo el camino hacia su meta le daría a Alphonse todo lo que le correspondía y más, las circunstancias no requerían de menos pues no se trataba de una situacion normal a diferencia de otros hermanos que debían cuidarse... pronto, se dio cuenta que cubrir las necesidades básicas de alguien que no puede ni dormir ni comer iba a ser mucho más complicado, no podía mimarlo de la única forma que conocía, no podía darle nada material, no podía abrazarlo porque no sentía. Sus pensamientos siempre giraban entorno a lo mismo, determinando que nunca sería lo suficiente, para conseguir algo debía llevar las cosas al extremo, siempre un poco más allá de lo convencional, un trato emocional mucho más profundo. Edward nunca sabía si estaba haciendo lo correcto en el momento indicado, miraba a Al en busca de aprobación y solo veía una armadura en movimiento sin expresión, el cual a veces emitía su opinión pero nunca hablaba de cómo se sentía en realidad.
En momentos de silencio, cuando estaban a solas a veces la ansiedad lo carcomía, y preguntar de forma directa era inútil pues Alphonse siempre diría con voz tranquila "Estoy bien, Nii-san" Y "yo te apoyaré en todas tus decisiones"
— Siempre voy a estar a tu lado, Nii-san.
No tenía pistas, tenía que inventarlas, e imaginar a Alphonse sonriendo en todo momento sobre sus inexistentes labios, siendo valiente a su lado. Una sonrisa solo para Edward.. Era demasiada la responsabilidad, ser el mejor, mostrarse siempre fuerte... no para él, todo para su hermano.
Todo para Alphonse, lo que sea para Alphonse, el mundo para Alphonse.
Necesitaba asegurarse en todo momento de que las cosas entre los dos estaban bien incluso cuando estaban mal. Quería hacer a Alphonse feliz, quería la ilusión de hacer feliz a Alphonse en unas circunstancias donde Al no podía serlo. Y para ello, a veces debía tomar decisiones precipitadas. Todo el mundo de Edward se venía abajo cuando Al dudaba y decía. — Ed, no creo que esto esté bien.
El Alquimista Estatal se llenaba de inseguridades, ese era su punto flaco, una realidad que no quería ver y mostrando una determinación falsa, lo interrumpió. — Está bien Alphonse, confía en mí. Todo va a salir bien.
Todo va a salir bien. Pelearé porque todo salga bien.
Decía las palabras que quería oír, decía las palabras que Alphonse necesitaba, y él mismo se lo creyó hasta el final incluso cuando lo estropeaba todo. No podía permitirse derrumbarse y rendirse, no como con el miedo a que se enfrentó con Barry el Carnicero, o la derrota cuando su brazo se rompió en pedazos peleando contra Scar. El miedo le pudo y Alphonse lo regañó.
Otra vez, otra decepción. Pero solo era un niño de catorce años, y también era débil emocionalmente ante una carga tan grande. Cuando eso pasaba miraba con temor a Alphonse, en sus ojos se reflejaba un "lo siento, lo siento".
"Lo siento Alphonse, tu hermano mayor no pudo..."
Se dio cuenta entonces que Al no buscaba en Ed tanto apoyo como a la inversa, Edward se encontraba costantemente buscando la aceptación y el perdón por su pecado, su felicidad dependía de la aprobación de Alphonse. Si volvía echarlo todo a perder, si nunca lograba restablecer el cuerpo perdido de su hermano, Edward se sentiría un fracaso total. El miedo se apoderó de él incluso en el momento donde Alphonse dudó de si realmente existía, si no era más que una mera creación, con recuerdos implantados, fruto de la diversión del mayor de los Elric.
Y aún así, cada vez, Alphonse lo perdonaba. Siempre...
"No importa si lo arruino todo, porque Alphonse me va a perdonar." Pensó de forma egoísta y con una actitud derrotada y de auto compasión.
Todas sus emociones formaban un torbellino en su interior, cuando se dio cuenta que el único que podía consolarlo era Alphonse y nadie más, quería ser fuerte y tirar de todo solo. Y por hacer las cosas solo terminaba cayéndose a cachos. Aún dudaba ¿Lo odiaba por lo que hizo? ¿Alphonse podía encontrar el consuelo en alguien más que él? ¿No era capaz de protegerlo? Necesitaba tanto estar a su lado que la sola idea de alejarse lo atemorizaba ¿Al también quería estar con él? ¿o estaba harto de ser arrastrado de un lado para otro?
¿Cómo iba a saberlo? ¿Cómo iba a saberlo?
— No lo hagas. Ed.
Le dijo. Le advirtió.
— No.
No está bien, no.
Intentaba justificar su dependencia emocional, sus arrebatos de celos cuando hablaba de novias y bobadas. Ellos siempre habían estado juntos y solo se tenían el uno al otro, no necesitaban a nadie más. El día donde Alphonse decida ser independiente, tomar sus propias decisiones, emprender sus propios viajes y solucionar sus propios problemas... cuando llegue ese futuro. Edward no sabía si iba a poder soportarlo, aceptarlo...
Era un sentimiento insano.
No lo pensó demasiado y en su lugar se centró en trabajar otras partes de su culpa, como su incapacidad de aceptar la nueva forma de su hermano. Así que se obligó a sí mismo a mirarlo, a aceptarlo y valorarlo por cómo se veía, las manos grandes y de cuero, el cuerpo duro y frío, enorme e imponente. Lo cuidaría con amor, siempre pendiente en arreglar cada desperfecto con alquimia y pulirlo durante la ducha hasta que quedara bien brillante. Intentó tomarle cariño a su casco, intentó verlo adorable incluso en toda su inexpresividad. Se forzó a sí mismo a gustarle la sensación de besarlo, como cuando eran pequeños y Al siempre se veía adorable siguiéndolo como un patito a todas partes.
Solo amar cada parte de Alphonse
E imaginaba sus expresiones faciales, lo observaba todo cuanto podía, hasta estar seguro de diferenciar incluso en su silencio y sus palabras calmadas cuando estaba cabreado y molesto, feliz y tranquilo. Era él único capaz de leer las emociones de Al, sorprendiendo a los demás, lo llenaba de orgullo. Edward sabía que era algo necesario, pues en el peor de los casos, cabía la posibilidad de que Alphonse nunca pueda recuperar su verdadero cuerpo... y quedará así para siempre, a un costado de la humanidad. Mientras no se rendía, mientras peleaba y buscaba por todo Amestris en busca de una pista hacia la piedra filosofal, Edward se preparaba por otro lado para lo peor, para la resignación.
Entonces Edward iba a tener que complacerlo en todos los sentidos, y si nadie podía amarlo, lo haría él mismo... No, en realidad, solo él podía amar cada parte de Alphonse físicamente, y nadie tenía porqué entenderlo. Cuando las personas lo trataban como El Alquimista de Acero y compañía, como si Alphonse no tuviera ni voz ni voto, solo una jodida armadura Ed lo aceptaba y decía "mejor para mí", no iba a compartir Alphonse con nadie, pues nadie iba a poder comprenderlo como él, todo su dolor. Incluso cuando Al fantaseaba con la idea de una novia Ed sonreía con molestia y a veces lo miraba con hastío en sus fantasías.
"Nadie puede quererte en ese estado, pero yo sí. Solo yo"
Te quiero Alphonse.
Te quiero.
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— Entonces solo hazlo. — Al lo estaba mirando con seriedad, en medio de toda esa maldita discusión. Edward no se sentía a gusto, estaba tan descontento... De repente, a su hermano menor se le había metido la estúpida idea en la cabeza de conseguirle una novia o algo parecido.
"No tengo tiempo para estupideces" Pensó con disgusto y maldijo su pubertad. No podía luchar contra las erecciones de su cuerpo, y no podía hacer nada para evitarlo. Solo quería dejarlo estar.
Tampoco quería estar con ninguna chica, porque eso significaba quererla a ella y desearlas... y no iba a hacer algo como eso. Ya hacía bastante que había tomado la decisión de solo amar a Alphonse. Y además, darse cuenta que a Al desconocía sus secretas intenciones, y si quiera le importaba compartir el cariño de su hermano con alguien de afuera solo para suplir su necesidad fisiológica era... doloroso de algún modo.
No era tan sencillo, y no era justo para Al, así que no comprendía como estaba tan de acuerdo con el comentario de Havoc. Ed lo miró desafiante, toda esa conversación le ponía de los nervios, lo peor es que no podía decirle todo aquello a Alphonse sin que sonara mal, sin que pensara que Edward estaba enfermo.
No lo estaba, su amor era puro, era fraternal... tal vez un poco retorcido por llevarlo al extremo, pero pensaba que se lo debía, que debía compensar la falta de afecto de Al. Lo miró desafiante e imaginó en el silencio de Al, una expresión desafiante también en su armadura. — ¿Hacer el qué?
Habló con voz áspera, las cejas fruncidas y los brazos en jarra. No intimidaba a Alphonse.
— Masturbate.
Todos los colores ascendieron a sus mejillas, en una situación humillante para él, estupendo, ahora también parecía mojigato o algo así. En ningún maldito momento... se le ocurrió masturbarse como una solución, era vergonzoso e injusto a partes iguales, pues no quería tocarse si Alphonse tampoco podía hacerlo. Era como... disfrutar otro privilegio de la vida, degustar comida deliciosa delante de él o tomar largas siestas mientras esperan el tren. No, maldita sea. ¿O qué pretendía? Despertarse por la mañana, ver que tenía el pito parado y decir — Disculpa Al, voy a meterme en el baño a hacerme una paja. Mientras tanto, espera fuera.
¡No mierda, no!
Quería regañarle por decir palabras obscenas, no quería ver a su hermano menor pervertido por cualquier mala influencia y siendo descarado con él, no iba a permitirlo. Es más, estaba a punto de prohibirle volver a hablar tan descaradamente sobre su pene y lo que debía hacer con él, cualquier depravado se podía aprovechar de su inocencia...
Recapacitó, dudaba que alguien pudiera aprovecharse luciendo ese aspecto, pero su comportamiento de sobre protección extrema lo hacía actuar y pensar en el peor de los casos. Le imperaba la necesidad de aún proteger a toda costa la inocencia de su hermanito. Fueron los siguientes comentarios lo que lo hicieron despertar. — Me gustaría saber qué se siente, tener una erección.
Dijo con voz de ensueño. Propulsó una palanca en el Alquimista, comenzando a mover los engranajes suavemente dentro de él hacia una dirección nueva. Edward primero lo miró, a su rostro... y tuvo que imaginar ¿qué expresión estaría haciendo Al en este momento? ¿Se vería sonrojado? Tal vez ilusionado o... un poco desesperado por ver resultados inmediatos. Estaba siendo tan jodidamente insistente que era molesto. Era su problema, era su maldita erección, Alphonse no tenía porque...
Pero las ideas peligrosas comenzaron a plantarse en su mente. Acaso... ¿Acaso Alphonse quería verlo?
La culpa se instaló en su garganta como una daga, por todo lo que le había arrebatado, su sexualidad, masculinidad, parte crucial de su humanidad... Edward estaba seguro que perder su pene hubiera sido más duro que perder un brazo o una pierna. Sin nadie a quien acudir, Al tuvo que leer putos libros de reproducción biológica a sus espaldas para saber... porque él quería saber cómo funcionaba la anatomía de la cual carecía. No quería simple teoría en páginas llenas de polvo, necesitaba ver, era su único reemplazo a tocar, a experimentar.
Solo fue cosa de un día ante tanta insistencia cuando la idea germinó.
Era su deber como hermano mayor enseñarselo... aunque él tampoco nunca lo hubiera hecho, siempre reprimiendo las emociones que estorbaban en su camino de darle todo a Al. Si bien había experimentado la urgencia y el placer con accidentales roces sobre sus partes íntimas, lo había ignorado bien hasta ahora.
Ya no más, y le ofreció quedarse a su lado mientras se masturbaba para hacer más fácil el camino. Al lucía apenado... quieto en su lugar, sin moverse, sin ofrecer mayor resistencia, esas señales Edward las tomaba como positivas. — No miraré.
Si realmente no hubiese querido, le hubiera dicho no. Tan simple y llanamente...
— Puedes hacerlo, si quieres... — Le dio un pequeño empujón más. La verdad, no iba a mentir... estaba también emocionado con la idea, e incluso su excitación aumentó diez veces más cuando Al, ni corto ni perezoso, tomó su mano para ayudarlo. Agitando de arriba a abajo, descubriendo nuevas zonas, jugando con los ritmos y sin dejar de mirar a Al... porque quería al menos transmitirle aunque solo sea el uno por ciento de todo. Era tan jodidamente bueno.
Su propósito de mostrarle funcionó, cuando se corrió, su hermano se encontraba inclinado sobre él, sin perder ni un solo detalle de su cuerpo sudoroso...
"¿Te gustó, Al?" Se mordió el labio antes de decir aquello tan desvergonzado ¡Claro que le gustó! En su lugar miró su propia experma enredada entre los dedos... es increíble que una cosa tan pequeña podía dar vida. Había sentido la emoción cuando vio el embarazo de Gracia, un ser humano creado a partir de dos partículas pequeñas del hombre y la mujer. El Sol y la Luna. — Es semen. — Dijo Al, y notó lo interesado que él estaba. Edward sintió que había hecho lo correcto, compartiendo algo tan íntimo los había unido aún más. Sentía que Alphonse estaba muy abierto al tema, tal vez queriendo también experimentar sobre sexualidad a su lado. Solo Edward podía mostrarle cómo, y ya no quería privarle de más experiencias de las que se veía limitado.
Incluso una noche el menor le confesó. — Tú me consolaste... Desde que soy una armadura, nadie nunca ha hecho eso por mi. — Los engranajes dentro de Edward comenzaron a moverse aún más deprisa, aceitados de la manera correcta por las palabras de Al.
"Consolar. Hacer algo por él" Pensaba Edward. "Masturbarse, placer, curiosidad..."
Cuando se colocó en sus brazos para dormir pegado Alphonse, supo que se estremeció, llenando el vacío en su interior... había sido tan estúpido de pensar que un abrazo era inútil, pues el tipo de cariño que Alphonse más necesitaba cubrir era el emocional, y Edward se lo daría todo, absolutamente todo su cuerpo para que Al pueda disfrutar sin sentirse tan privado del sexo.
— Nii-san... Gracias.
"Gracias" Por primera vez en mucho tiempo, Edward había conseguido algo por su hermano, algo solo para él. No tenía que ser siempre el más fuerte, el más valiente o victorioso para impresionarlo y transmitirle seguridad, pues a ninguna de esas acciones Al le había agradecido como ahora.
Se sintió inmensamente feliz. Algo estaba llenando su cuerpo de una calidez inmensurable, su cabeza se encontraba atolondrada, en las nubes todo el tiempo, si antes se desvivía pensando solo en su adorable hermano menor, ahora lo pensaba cinco veces más que antes, pues el factor "sexualidad" se estaba mezclando, opacando la urgencia de encontrar la piedra filosofal, cubriendo la culpa, lo ayudaba a sonreír, a desear... los sentimientos solo se desbordaban por todos los lados y ya no podía retenerlos. Solo quería saber que lo que estaba haciendo no era egoísta, y estaba bien para Al.
Nunca creyó que esas emociones era amor romántico, ni mucho menos pensó en algo incestuoso... Tal vez era extravagante y sabía que no era normal, pero solo necesitaba asegurarse de ser el mejor hermano mayor para Alphonse.
Solo eso.
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Notas finales.
Como ven, al final decidí partir el extra en 3 partes. Al parecer me emocioné demasiado escribiendo y se me hizo más largo de lo que tenía originalmente escrito. Pero creo que estos extras van a ser importantes para comprender las acciones de Edward y sus sentimientos.
Por otro lado, finalmente me puse a dibujar una portada para el fanfic, la imagen que tenía anterior me gustaba mucho, pero no quería utilizar algo que no fuera mío (y peor porque nunca le di autoría porque siempre creí que iba a ser momentáneo) dejo aquí un link para que lo puedan ver en mejor. Nada, espero que le haya gustado, nos leemos 3
Portada: patitodesu/art/My-Iron-Lung-FMA-852699724
