Capítulo 19: Acciones inmediatas.

Carol, Leni y Ronnie Anne se encontraban comiendo un almuerzo ligero que constaba de un simple sándwich de albóndigas con salsa y una soda enlatada en uno de los restaurantes del centro comercial.

Las tres comían en silencio. No parecían tener muchas ganas de hablar o tal vez, solo tal vez, no se llevaban tan bien cómo lo pensaría cualquiera que las viera comiendo en la misma mesa.

Primero estaba Carol Pingrey. Ella no tenía ni idea de por qué trabajaba con una rubia inútil y una niña pequeña. Aunque la rubia tal vez era la chica más inútil que jamás haya tenido la desgracia de conocer. Si hubiera sido un poco más lista, tal vez, solo tal vez, hubiera podido hacer algo para que Lincoln no sufriera tanto.

Pero era cómo pedirle peras a un planta rodante. Por lo que simplemente se mantendría comiendo en silencio. Maldiciendo su suerte de tener que vivir en un país donde los secuestros y desapariciones son cosa de todos los días.

Por otro lado estaba Ronnie Anne, la chica de descendencia latina comía su sandwich con un dejo de tristeza. Se mantenía callada viendo su plato. Pensaba en cómo pudo haber hecho algo para ayudar a su tarado amigo pero al final cedió ante las súplicas de este. Sin duda alguna siempre ese lloriqueo de Lincoln siempre la hacía cambiar de opinión.

—Aaaaah... —Soltó un suspiro cansado.

No ganaría nada estando lamentándose a cada rato. Debía primero encontrar a Lincoln.

—Y luego le romperé las piernas para que jamás se vuelva a ir —murmuró en voz baja con algo de enojo. Le dio una gran mordida a su sandwich y siguió comiendo con tristeza.

Y por último estaba Leni. Ella intentaba entender su nuevo celular. Era de esos Nokia que podían romper el suelo de un golpe. Eran muy baratos. Por eso compró otro ya que el primero que había comprado tuvo la genial idea de usarlo en la ducha y obvio que se arruinaría.

No entendía mucho de este celular. No sé le instalaban aplicaciones cómo de redes sociales o tomarse selfies. Sólo podía llamar y enviar mensajes. Pero, ¿A quién?

Si, inconscientemente apunto nuevamente el número de su infinidad de amigas pero olvidaba que ninguna de ellas quería volver a verla jamás. Ni siquiera sus amigos.

Ni siquiera Chaz, ese gordito buena onda que le había robado su corazón. Pero lamentablemente no fue la excepción, él tampoco quería volver a verla al enterarse de lo qué su familia le hizo a su hermano. Tampoco Whitney, Becky, Dana y muchas otras personas más.

Muchos la hubieran perdonado por lo increíblemente inocente y poco inteligente que es. Pero a nadie le importó eso. Fue juzgada cómo todos en su familia o mejor dicho, en su casa.

Sin duda alguna le hacían falta sus amistades. También le hacía falta su celular táctil con aplicaciones y colores más bonitos. Pero fue lo primero que vendió para comprar las cosas de la habitación de Lincoln.

Pero...

Sin duda alguna, perder todas sus amistades y cosas materiales era un pequeño precio que estaba dispuesta a pagar con tal de poder darle una bonita bienvenida a su hermano menor.

Aunque aún no supiera dónde está él en estos momentos. Por qué si lo supiera entonces ya hubiera ido por él obviamente. Aunque estaba el hecho de que él no quisiera verla.

Ya saben, por lo del incidente de la mala suerte. Una completa estupidez incluso para ella.

—Aaaah —suspiró.

—Tsk... —Murmuró Carol con fastidio. La rubia idiota a su lado llevaba haciendo eso cómo unas veinte veces y ya la estaba exasperando.

Pero poco podía hacer para quitársela de encima. Aunque la idea que tenía en mente podría hacerlo de una vez por todas.

Leni por su parte pensó en el suceso extraño del baño. Por alguna razón las voces de las niñas que escuchó le habían resultado familiares. Aunque solo una de ellas y cuándo las vio, esa larga cabellera blanca sin duda alguna le había llamado la atención aunque estaba seguro de que su hermano no era una chica, debía contarle a sus amigas presentes o mejor dicho, a sus aliadas por pura conveniencia.

—Eh chicas... —Las llamó. Tanto Ronnie cómo Carol la vieron con cansancio. —Se que esto sonará extraño pero creo que vi algo raro con respecto a Linky... —Mencionó.

Las otras dos se miraron entre sí para luego abrir sus ojos lo más que podían y mirar con sorpresa a la rubia de los Louds.

—¿¡Viste a Lincoln!? —Exclamaron ambas al mismo tiempo.

Leni sudo un poco.

—Bueno no, miré a un chica con cabello blanco y...

—¡Ah por un demonio! —Exclamó Carol interrumpiéndola en el acto. Esta observó al cielo con una expresión un tango exasperada. —Por favor Dios, dame paciencia para soportar a esta bruta... —Pidió la rubia. Pero luego volteó a ver a Leni de una forma no muy amigable. —O la fuerza para no matarla de una forma muy violenta.

Leni apretó los labios y desvió la vista a un lado. Era cierto que Lincoln no era una chica pero solo quería informarles del sentimiento que tuvo. Pero al parecer estas chicas no tenían ganas de escucharla.

Puesto que Carol reaccionó de esa forma y Ronnie Anne pues simplemente siguió comiendo sin prestarle atención a Leni en lo absoluto.

Era oficial, no tenía amigas en el mundo. Ya que a estas dos parecía no caerles muy bien.

—Muy bien, ya vamonos —avisó Carol antes de levantarse de la mesa.

Leni vio cómo ella pagaba la cuenta al mesero y procedió a tomar su bolso y levantarse de la mesa. Vio que Ronnie Anne hacia lo mismo así que ella para alcanzarlas, por que sabía que no dudarían en dejarla atrás, se metió el resto del sandwich que aún le quedaba en su boca y las fue siguiendo.

No sabía a dónde iba Carol. A Ronnie parecía no importarle, solo la seguía de cerca y ella pues las seguía a ambas.

Pero no pasó mucho tiempo cuándo se detuvo de repente.

Este lugar la hacía recordar muchas cosas que vivió allí tanto con su familia cómo con sus amigas. Algunos eran buenos, otros eran muy malos. Aún recordaba cuándo sus amigas la enviaron al diablo por lo que le pasó a su hermano y vaya que se lo merecía.

Se quedó viendo el aparador de una tienda de ropa a la cuál ella venía a comprar muy seguido. Vio los vestidos muy bonitos y a la moda que allí habían. Nuevamente se vio a si misma en el reflejo del cristal.

Aún no dejaba de asombrarle la seriedad que había ahora en su persona. Nunca se espero para nada pasar de una chica muy bien vestida y sonriente a una chica malhumorada, vestida cómo delincuente juvenil y muy pero muy desaliñada ya que ni maquillaje usaba.

—Aaaahhh... —Suspiró con pesadez. —"¿Acaso continuaré así cuándo Linky vuelva a mi vida?". —Pensó. Ni ella sabía esa respuesta.

—¡Oye imbécil! —Se oyó gritar a Carol y la volteó a ver de inmediato. —¿¡Vas a venir o que!? —Gritó desde la distancia.

—Cómo sea... —Murmuró Leni con enojo. Cómo niña regañada se cruzó de brazos, frunció el ceño y se fue caminando hasta donde estaban aquellas dos esperándola.

Al parecer no la dejaron abandonada. Muy lindas de su parte no creen.

Más tarde.

¡Plat! ¡Plat! ¡Plat!

—Orden, pido orden —exclamó Carol al momento de golpear con su zapato una mesita de noche de la habitación de Leni, la cuál simulaba ser el estrado de un juez.

—Estamos quietas, ¿Acasó no lo ves? —Respondió Ronnie con cansancio.

—Es solo por si acaso niña —comentó la rubia de forma sarcástica.

La latina simplemente rodó sus ojos y le indicó con su mano para que continuará. Era tarde y estaba un poco cansada de esto.

Las tres estaban en la habitación de Leni. Carol movió una mesa de noche al lado de la cama y la colocó frente a ellas. Y a ellas les indicó que se sentarán en la cama para que escucharan lo que tenía que decir.

Leni observaba cómo ella golpeaba su zapato contra el mueble que le compró a Linky. Era inaudito. Podría arruinarlo por tanto golpe y no quería que su hermano tuviera cosas feas para cuándo volviera.

—No hagas eso por favor —pidió Leni al ver que Carol iba a golpear la mesita con su zapato otra vez.

—¿Qué? —Dijo Carol no entendiendo bien lo que decía Leni.

—Eso, no golpees la mesa de noche de mi hermano con tu sucio zapato —explicó Leni.

Carol iba a refunfuñar pero eso que dijo la Loud de que era de Lincoln pues la hizo desistir.

—Aaaah... —Suspiró con derrota. Se puso su zapato de nuevo y prosiguió. —Muy bien, es obvio que buscar a Lincoln en el pueblo es una pérdida total de tiempo.

Eso hizo que Leni y Ronnie se miraran entre sí para luego ver a la rubia.

—¿Y que sugieres? ¿Qué vayamos a buscar a Lincoln a otras ciudades? —Preguntó Ronnie de forma sarcástica.

Carol la observó sin decir nada, simplemente levantó una ceja por lo que acababa de decir la latina.

Ronnie por su parte abrió sus ojos muy abiertamente al entender el punto de la rubia engreída.

—No manches, ¿Es en serio? —Exclamó escapándosele lo mexicano por un segundo a la chica de orígenes Latinos.

—Si, debemos ir a buscar a otros estados a nuestro querido albino —comentó ella. —¿O que, me dirán que tienen miedo? —Las retó sabiendo que obviamente se negarían y por lo tanto quedaría completamente sola y libre para encontrar a su querido amigo.

Si, solo debía esperar.

—¿Y la escuela y eso? —Preguntó Ronnie alarmada.

—Estudiamos en línea, conozco muchos sitios legales de estudio académico —comentó cómo si nada la rubia.

—¿Y nuestras familias? —Continuó Ronnie.

—Mis padres obviamente me dejan sola mucho tiempo, prácticamente soy independiente y la familia de esta bruta obviamente está más desintegrada que un bosque hecho ceniza —bromeó con malicia.

—P-pe-pero la mía no y mis familiares obviamente me extrañaran y no puedo hacerles eso... —Bajo la vista con pena. No podía causarles problemas a su madre y hermano. Además de que en unos días se mudaran a casa de sus tíos los Casagrande. Si, su madre consiguió empleo en esa ciudad y les dio la noticia hace poco.

Por lo que ya no podría encontrar a Lincoln por méritos propios.

—Muy bien niña, agradezco tu ayuda y cuándo encuentre a Lincoln les avisaré y...

—Espera, yo iré —la interrumpió Leni al ver que no la incluían.

Carol parpadeo un par de veces. No podía creer que la tonta rebelde dijera eso.

—¿Qué? —Dijo anonadada.

Leni se levantó de su asiento y se acercó a Carol y le dijo en la mera cara.

—Dije que yo iré —mencionó molesta.

—Pero, ¿Y tus padres y hermanas? —Preguntó en un vil intentó de hacer que desistiera.

—¡Al demonio! ¡Quiero a mi hermano de vuelta y no descansaré hasta encontrarlo! ¿¡Oíste!? —Exclamó Leni muy decidida.

Carol sintió mucho orgullo de la rubia por un breve segundo. Pero rápidamente recordó que la odiaba.

—Esta bien, pero si me estorbas tan solo un poco, te daré una paliza, meteré tu cuerpo en un costal y te enviaré a casa por correo, ¿Entendiste? —Susurró Carol para qué Ronnie no la escuchará.

Leni trago saliva. Sabía de lo que está chica era capaz y que mejor no tentaría su suerte. Asintió con su cabeza y Carol entonces dio por finalizada esta reunión.

—Ven Ronnie te llevare casa —se ofreció Carol. Ya era tarde y debía hacerse responsable por la pelinegra.

–De acuerdo —aceptó Ronnie con tristeza.

Antes de salir de la habitación Carol ordenó todo cómo estaba y después de eso se acercó a Leni y le dijo.

—Alista lo más esencial en una mochila y encuentrame en la estación de autobuses hoy a la media noche —ordenó Carol con tono molesto y amenazador.

Leni sintió un frío recorrer su espina dorsal. No esperaba que fuera hoy mismo que iban a partir. Ella esperaba que fuera en una semana o dos. No hoy.

Pero todo era por Linky.

—Esta bien, allí nos vemos —confirmó Leni su encuentro con Carol.

—Más te vale —dijo Carol con tono serio.

Al final Leni quedó sola en la habitación que era de su hermano. Se recostó en la cama y observó el techo por un largo rato. En breve tendría que alistar una mochila con algunas cosas.

Pero empezó a darle sueño. Sacó su feo celular y vio que eran casi las cinco. Tenía mucho tiempo para alistarse e irse a reunir con Carol.

—Creo que tomaré una pequeña siesta... —Murmuró ella mientras cerraba sus ojos muy lentamente y caía en un profundo y rico sueño.

Quién lo diría, podría ser la primera en irse de la casa antes que Lori.

O tal vez no...

Quién sabe.

Aunque sería temporal. Sólo debía encontrar a Lincoln y regresar... O tal vez no...

De todos modos se iría a vivir lejos con él.

O tal vez no... Quién sabe.

Continuará...


El encuentro con Lincoln está cerca o tal vez no... Quién sabe.

Nos vemos en la próxima. No olviden dejar su review si gustan, adiósh.