Lamento haberme tardado tanto, pero es que estoy en mi internado y curso uno de los servicios más pesados pero me he dado una oportunidad para escribirles. Espero disfruten el capitulo y comenten que les ha parecido. Espero que 31 páginas y 14,783 palabras le sirvan de disculpa.

Capitulo 39 La ira puede nublar al juicio.

El estruendo del choque de aquellos dos cosmos fue tal que hizo retumbar todas las estructuras del santuario, como si un meteoro hubiese impactado la tierra. La abrumadora energía que emanaba por igual de ambas formaba potentes masas de aire que se arremolinaban en derredor suyo, golpeando fieramente todo a su paso y barriendo todo lo que había a su alrededor, como si tan solo fuera polvo, arboles y piedras eran aniquiladas y removidas por igual, hasta que sus átomos se desintegraran.

Ese era el cosmos del hombre más cercano a dios… Pero también el cosmos de un glorioso titán.

Aquel titán frente a ellos distaba del Hyperion que conocían, su rostro desencajado por la rabia mostraba a un ser intimidante, sus ojos ardiendo como la lava de un volcán y la aura negra rojiza que le rodeaba pronosticaba a un enemigo potencialmente letal. Puesto que en esta ocasión Hyperion no había contenido su ataque, quería hacerle daño a Virgo y de no haber sido porque el caballero de oro, desplego su cosmos al abrir sus ojos, el trió habría terminado con severas heridas.

-¡Shaka! – Le llamo preocupado Dante, pues el caballero de plata acababa de ver claramente como unas gotas de sangre se había desprendido del rostro del sexto caballero de oro, manchando el suelo de marrón.

-No te acerques. – Respondió calmado. Ciertamente el cosmos de Hyperion era extraordinariamente superior al suyo e incluso le estaba costando trabajo detener ese ataque, a pesar de usar su cosmos al máximo, ahora comprendía porque Hyperion había logrado derrotar a alguien como Mu de Aries.

-Su cosmos es impresionante. – Algol tenía a la doncella en brazos y miraba anonadado el terrible choque de cosmos entre un titán y un caballero dorado, Hyperion realmente estaba intentando destruir la barrera de Shaka con el fin de golpearlo directamente.

-Estas cometiendo un error, Hyperion. – Shaka sintió una muy minúscula parte del cosmos de Hyperion cruzar su barrera y golpearle por encima de la ceja, la sangre caliente resbalo rápidamente por su rostro. Enfoco todo su cosmos en su mano para sostener su defensa, sin embargo se impresiono al ver como el ataque del titán le hacía retroceder unos centímetros, a ese paso, la defensa que se rompería sería la de él.

-¿Error? – Espeto fuera de si el titán. – Mi único error ha sido no haberles enfrentado antes y permitir que sellaran a mis hermanos y mataran a mi pueblo. – Hyperion bajo lentamente su mano y el inmenso poder que brotaba de esta desapareció, ardiendo como brazas que se elevaron al cielo.

-¡Ustedes han sido los que han atacado a Athena y nosotros como sus caballeros tenemos el deber de protegerla a ella y al santuario! – Rugió Dante, que no terminaba de comprender la furia del titán. ¿Acaso no eran ellos los que enviaban a los gigantes a luchar al santuario? ¿Cómo esperaban que los recibieran? ¿Con flores?

-Acepto la culpa. Tienes razón caballero, es por ello que he venido personalmente, para terminar con la vida de mis enemigos. – Hyperion se teletransporto enfrente de Dante, tomando completamente desprevenido al caballero de plata, que abrió ambos ojos sorprendidos y con la misma velocidad con la que apareció, el pecho del caballero fue perforado por la mano del titán.

-¡Dante! – Algol dejo a la doncella en un lugar seguro y se aproximo en auxilio de su compañero. Acababan de despertar la furia de un ser muy superior a ellos y sus consecuencias seguramente serian devastadoras.

-Muere caballero y discúlpate con mi pueblo. – Hyperion exploto su cosmos en el interior del caballero que no tuvo oportunidad de responder, pues todo ocurrió en una fracción de segundo, muy superior a la velocidad de los caballeros dorados.

-¡Dante! – Algol observo como el cuerpo de su compañero salía despedido por los cielos, proyectando un gran chorro de sangre antes de que su cuerpo chocase contra el suelo.

Shaka sintió la ráfaga de aire pasar a su lado, ni siquiera había previsto que Hyperion fuera a atacar al caballero de plata, la velocidad y la determinación de Hyperion le habían tomado completamente por sorpresa a él también, que le fue imposible frenarlo. Sonrió ligeramente al darse cuenta del reto que sería vencer a un ser él.

Hyperion bajo lentamente su mano y miro de reojo como Algol se acercaba a su compañero que se encontraba tendido boca abajo, dentro de un charco de sangre y con una severa herida. – No te lamentes caballero, pronto estarás con él. – Hyperion se teletransporto tras Algol, quien tembló ante la velocidad con la que el titán se aproximaba a ellos, ni siquiera le daba tiempo de reparar en su presencia hasta que le tenían detrás.

-N-no… puede ser. – Hyperion alzo su brazo para arrancarle el corazón al caballero de plata, rodeo con su mano de su cosmos pero de pronto… tuvo que retroceder.

-No olvides que tu batalla es conmigo Hyperion. – Shaka se levanto pues había intentado golpear al titán con su puño, sin éxito.

-No te he olvidado Shaka de Virgo, simplemente me deshacía de los estorbos, a ti caballero te llevare agonizante frente a tu diosa, antes de arrancarte el corazón y lanzarlo a sus pies. – Hyperion sonrió complacido ante la idea de ver en el rostro de Athena, la sorpresa y el dolor que podría producir la muerte de uno de los 12 caballeros más cercanos a la diosa.

-¡Maldito! – Algol se recobro de su sorpresa y se lanzo enfurecido hacia el titán, quien sonrió divertido. Aquel caballero de plata era un estúpido al atacarle de frente y estaba cavando su propia tumba, pues de acortar extremamente la distancia entre ellos...

-¡Khan! – Shaka se teletransporto frente Algol y puso su mano sobre el abdomen del caballero de plata, de la cual se expidió una intensa luz dorada que lanzo brutalmente al santo hacia atrás, quien tan solo alcanzo a ver los ojos azul celeste del caballero antes de que su espalda golpeara con dureza el suelo. – Escúchame bien Algol, yo seré quien pelee contra Hyperion. Aun siendo yo un caballero dorado, mi fuerza y mi cosmos no se comparan a los poderes de un ser como él. – Shaka suspiro pesadamente y cerró su puño.

-Yo también…soy un caballero de Athena, Shaka… mi deber es… - Algol escupió una gran cantidad de sangre, mientras se tambaleaba al ponerse de pie.

-Eso ya lo sé. – Shaka miro con cautela a Hyperion que taladraba con su mirada al otro caballero de plata. – Pero no entiendes que el objetivo de Hyperion es matarlos y si le enfrentas solo estarías complaciéndolo. Tu única misión aquí, es llevar a la doncella y Dante al sanatorio antes de que sea demasiado tarde… del resto no te preocupes, seré yo quien lo enfrente.

-Sha…Shaka. – Virgo tenía razón, ahora veía todo con más claridad. De haber llegado a tratar de golpear a Hyperion muy seguramente este le habría terminado asesinando con un golpe, no tenía la velocidad ni la fuerza para medirse contra un ser como él, sin embargo era su deber enfrentar a cualquier enemigo de su diosa.

-Nadie se ira de aquí. – Hyperion se lanzo hacia el caballero de plata, pero Shaka le cerró el paso oportunamente.

-De verdad piensas protegerlo, Virgo. – Hyperion comenzó a condensar un orbe oscuro en su mano, mientras sus ojos rojos centellaban como el mismísimo fuego del infierno.

-Uno de mis más grandes deberes como caballero de oro, es defender y apoyar a mis compañeros, Algol no está huyendo de esta pelea Hyperion, va a evitar que tu logres tu objetivo, si Dante se salva, abras venido en vano. – Shaka se concentro en todo el cosmos que podía fluir en ese momento y que palpitaba en su interior.

Algol tomo a su compañero y se lo hecho en un hombro, mientras carga de la misma forma a la doncella, aquellas palabras de Shaka le habían abierto los ojos, Hyperion quería que Athena llorase la muerte de sus caballeros, de nada serviría si el moría enfrentando al titán, pero si lograba llegar a tiempo para salvar la vida de su compañero y la joven, habría evitado la misión principal del titán, aunque dejar a Virgo no le terminaba de convencer. El chorro de sangre que bajaba por el rostro de Shaka, le habría mostrado no solo la superioridad del cosmos de Hyperion, sino que además le había hecho darse cuenta que aún con la fuerza de un caballero como la del sexto guardián del zodiaco, su cuerpo era tan vulnerable como cualquier humano.

-No vayas a perder contra él. – Algol brinco hacia los acantilados que le rodeaban llevando a cuestas a su compañero y a la joven, no sin antes volver a encontrar miradas con el caballero de Virgo, quien se miraba calmado y tranquilo, muy a pesar de que otro en su lugar estaría aterrado o frustrado. Realmente Shaka de virgo era una persona temible.

-Le has dejado marchar. – Hyperion sonrió molesto, mientras agachaba su mirada. – Supongo que salvar la vida de esos dos caballeros de plata era tu principal objetivo ¿No es así?

-Estas en lo correcto. –

-En ese caso tu muerte no será en vano, caballero. – Hyperion desplazo su cosmos a los alrededores, la onda atravesó al caballero de Virgo, sin causarle ningún daño, pero pronto Shaka se dio cuenta que aquel despliegue de energía, no era un ataque, si no que tenía el objetivo de crear una barrera a su alrededor, de forma que ningún otro caballero pudiese intervenir en aquel combate, un escudo tal vez tan potente que Athena u otro dios serian incapaz de cruzar. Sería una batalla uno contra uno.

-Aun no he terminado. – Shaka cerró los ojos de nuevo y concentro su cosmos en su interior, acumulando cada pensamiento, cada palpitar de su ser y las vibraciones que ejercía su cosmos.

-He oído muchas cosas de ti, Shaka de Virgo. – Hyperion apareció en su mano izquierda una larga espada rojiza y delgada, que tenia tallada en su punta un sol oscuro del cual brotaba un aura escarlata que recorría toda la espada. – Enfrentaste durante la guerra santa a tres caballeros dorados, urdiste un astuto plan para llegar al infierno y acompañar a Athena hasta el muro de los lamentos, además de que fuiste capaz de detener el tridente que el mismo dios Hades lanzo contra ti. ¿Sabías que muy pocos humanos son capaces de detener el arma de un dios?

-Sí. – Shaka siguió con su cosmos el movimiento de Hyperion que se deslizaba por el suelo como si de un depredador se tratase, a través de la imagen que se forjaba en su mente al mantener los ojos cerrados, podía ver el aura rojiza del titán desplazándose con cautela, pero más que nada las ansias de un astuto asesino. – Entiendo tu furia, Hyperion pero hay algo que está escapando de tu conocimiento.

-¿A qué te refieres Shaka? –

-Al actor intelectual de todo esto. ¿Si tu no fuiste quien envió a ese gigante a atacar al santuario? ¿Quién lo hizo? – Shaka elevo su cosmos, que le rodio en un aura dorada, junto sus manos al centro, palma con palma y posteriormente junto su dedo índice con el pulgar haciendo el signo de Mudra, el cual le ayudaba a aclarar su mente, disipando cualquier duda, temor o remordimiento, logrando que su cosmos se disipara sin interferencias.

-Si intentas levantar un atisbo de desconfianza contra mis hermanos estas fallando, Virgo. - ¿Acaso ellos han faltado a su palabra? ¡Imposible! Cronos me ha dado su palabra, no permitiré que Virgo trate de hacerme dudar. Alzo su espada hacia el cielo y la dejo caer frente a él con fuerza partiendo el viento que provoco un silbido veloz que comenzó a partir el suelo en dos y creo corrientes de aire, tan filosas como la misma espada que se dirigieron al caballero.

-¡Om! – Shaka se rodeo rápidamente de su cosmos dorado que se junto directamente en el centro de su pecho antes de salir disparado en un potente rayo que golpeo el ataque del titán, aquel choque colosal de energía produjo un gran estruendo como si el mismo cielo se hubiera partido, cada vez que ambos cosmos se enfrentaban producían grandes cráteres en el suelo y extensas áreas de destrucción.

-¿Así que sigues utilizando técnicas para concentrarte? – Hyperion noto la elevación del cosmos del caballero de Virgo cuando ambos ataques se desvanecieron. Shaka estaba usando los mantras y las palabras del budismo para lograr llevar su cosmos al máximo. – Esta bien, te llevare a tu límite. Ya que deseo conocer tu verdadero poder Virgo.

Hyperion dejo caer pesadamente su espada al suelo, la cual se enterró, elevo seguidamente sus dos brazos sobre él y comenzó a condensar su cosmos en sus palmas, de las cuales comenzó a emanar una especie de sol gigantesco de color negro que crecía a medida que el titán aumentaba su energía, de este enorme sol, brotaron dos grandes cabezas de serpiente que se deslizaron hasta el suelo, contoneando su cuerpo, hasta que su cola broto del intenso sol. Ambas serpientes de plasma solar se abatieron velozmente contra Shaka a penas y posaron sus filosos ojos en el caballero.

-¡Khan! – El escudo dorado del caballero le rodeo oportunamente, justo cuando ambas cabezas de las serpientes chocaron contra ella, produciendo un gran estruendo ante las centelladas que daban estas contra la barrera. Shaka sintió como el flujo de equilibrio de su defensiva trastabillaba ante cada embestida de ambas bestias, por lo que abrió sus ojos celestes tratando de resistir el ataque, sin embargo una de las serpientes se enrollo por completo alrededor del escudo, tratando de romperlo con su cuerpo.

-¡Shaka! – A pesar que no pudo verlos pues el cuerpo de la serpiente se lo impedía, sintió el cosmos de Shun, Athena, Artemisa y Aioria, del otro lado de la barrera de Hyperion. - ¡Shaka!

La gran serpiente al ver inútil su técnica comenzó a derretirse sobre el escudo tratando que el plasma solar destruyese la defensiva del caballero de Virgo, sin embargo no se obtuvo el efecto deseado, Shaka sonrió triunfante, al ver que aquellas serpientes le resultarían inútiles a Hyperion pero a penas y la lava sobre el escudo se resbalo, visualizo a la otra serpiente enrollada sobre sí misma y que rápidamente se abalanzo sobre el escudo utilizando la forma de su cuerpo para proyectarse con mayor velocidad. La barrera logro cuartearse ante la presión de los colmillos de la serpiente.

-¡Om! – Shaka exploto su defensa, logrando que el cuerpo de la serpiente se despedazara ante la explosión de su cosmos, sin embargo uno de los colmillos logro atravesarla y se clavo en su hombro, la sangre mano rápidamente por todo su brazo izquierdo, manchando la tierra a sus pies, que absorbió su sangre como si de agua se tratara, tornándose de un marrón oscuro.

-Athena. – Hyperion desvió unos segundos su atención hacia la diosa que observaba preocupada a su caballero, volvió a posar su vista en Shaka para mirar con deleite el daño que sus serpientes habían causado y sonrió al ver como unas gotas de sangre se resbalaban de los dedos de la mano izquierda del caballero, pero se sorprendió al ver como Shaka detenía con su cosmos las hemorragias de su cuerpo, si bien Virgo no estaba curando sus heridas, si estaba impidiendo que estas sangraran.

-Hyperion tu batalla es contra mí, libera a mi caballero. – Demando la diosa de la guerra, apareciendo a Nike en su mano derecha.

-Yo destruiré su escudo Athena. – Aioria cerró sus ojos y apretó su bíceps de su brazo derecho, el cual destello de un intenso color dorado y de este brotaron millones de rayos que golpearon directamente la barrera del titán, sin embargo tal y como si se tratase del muro de cristal de Mu, esta le regreso su ataque al león dorado, elevándolo por los aires y lanzándolo brutalmente contra el suelo.

-¡Aioria! – Shun y Athena corrieron hacia el quinto guardián del zodiaco solo para darse cuenta que no solo la barrera le había regresado el ataque a Aioria si no que había sido capaz de aumentar el poder de la técnica del león con tal de causarle un daño más grave.

-N-no se… preocup…pe por mí. – Aioria levanto su rostro para ver borrosamente como la barrera se ondeaba de un color negro-rojizo y tras esta pudo ver a Shaka haciéndole frente a Hyperion. – Tenemos que derribarla, para ayudar a Shaka. – Sacudió su cabeza para quitarse lo aturdido y se detuvo con sus brazos, mientras su cosmos dorado volvía a incendiarse para lanzar un nuevo ataque. – Voy a derribarla, aun cuando mi cuerpo se despedace. – La última vez que Shaka le hizo frente a un enemigo él solo y las puertas de los sales gemelos habían permanecido cerradas impidiéndole el paso, había acabado con la muerte del hindú; esta vez no importaba cuan fuerte fuese la barrera de Hyperion no iba a permitir que Shaka enfrentase solo al titán.

-Aioria. – Shun miro asombrado la tenacidad del león dorado y por unos segundos la determinación del león le recordó a Seiya.

-¡Plasma relámpago! –

-¡Aguja escarlata! - Aioria vislumbro de reojo como varios centellas escarlatas pasaron a su lado, solo para darse cuenta de Milo iba a secundarlo. El caballero de escorpión había hecho una promesa a Virgo y alguien como él siempre cumplía sus promesas "Nadie estaba solo en esa guerra"

La barrera chirrió ante ambos ataques sin embargo tuvo el mismo efecto que la primera vez, los relámpagos de Aioria se encargaron de volverlo a lanzar por los aires, mientras las 4 agujas escarlatas lanzadas por Milo, atravesando su cuerpo, sumiéndolo en una descarga de dolor que lo hizo caer de rodillas al suelo.

-Están tratando de ayudarte. – Hizo notar Hyperion a Shaka. – Sin embargo esa barrera no se destruirá ante manos humanas. Toda esta batalla se resume entre tú y yo. Pero teniendo a Athena frente a mí, no puedo desaprovechar este momento. ¡Voy a asesinarte Shaka de virgo!

Hyperion tomo la empuñadura de su espada y la alzo de nueva cuenta apuntando con ella directamente a Shaka, el titán condeso su energía en una esfera sobre la punta de la hoja de su espada y de esta salió disparada una descarga de energía rojiza hacia Shaka.

-¡Supremacía celestial de espíritus! – Una gran dimensión apareció tras Shaka de la cual brotaron cientos de espíritus de forma espectral, que se dirigieron velozmente hacia Hyperion esquivando su ataque, solo para lograr morder piernas, brazos y el cuello del titán, los espíritus rápidamente salieron en cientos lograron cubrir el cielo y rodear al titán.

Shaka logro colocar una barrera, pero en esta ocasión el ataque de Hyperion la destruyo directamente, despedazándola por completo y golpeando a Virgo justo en el pecho, la coraza de la armadura de virgo se destruyo y perforo por completo el pecho del caballero, causando una grave herida en Shaka que termino tendido entre cientos de escombros.

-Estos espectros son simples almas. –Hyperion destruyo la más cercana a su mano, aplastándola como si fuera basura y después desplego su cosmos ardiente que incendio a cada alma reunida ahí, el fuego que emano de aquel terrible cosmos quemo todo a su alrededor y una intensa onda de calor se esparció por todo el lugar, como si estuviesen dentro de un volcán. Las almas se agitaron, con sus cuerpos de estela quemados, gritando agonizantes del dolor, aún estando muertas aquel fuego era capaz de quemarlas y hacerlas sufrir, hasta el grado de desintegrarlas y hacerlas desaparecer ante el intenso fuego solar.– Debes tener algo mejor para atacarme Shaka, porque esto es patético.

-Mal…maldito. – Milo cerró su mano sobre el suelo, apretando entre sus dedos un puño de tierra, mientras su cuerpo temblaba de dolor, había lanzado su ataque con todas sus fuerzas y sin embargo aquella estúpida barrera, no tenía ningún rasguño.

-Vamos Milo… ponte de pie, tenemos que derribar esa barrera. – Aioria se tambaleo al incorporarse, Shun pudo apreciar como el brazo derecho de Aioria todavía estaba bajo los influjos de la ultima descarga regresada por la barrera, pues pudo ver como un centella salía entre los dedos de Aioria mientras tensaba toda su extremidad.

Shaka abrió los ojos lentamente…aún estaba vivo, a pesar que el golpe de Hyperion había sido muy certero, de no haber tenido a Virgo protegiéndolo, su corazón habría sido perforado por aquel ataque, se sentó despacio, mientras su vista se acostumbraba a la descarga de dolor que le recorría y juntaba parte de su cosmos para impedir que sangrase.

-Milo, Aioria. – Se incorporo con la vista fija en sus compañeros, a quienes les sonrió cálidamente. – Es inútil que traten de destruir esa barrera, en cierta forma ese escudo, es tan resistente como el muro de los lamentos. No deben preocuparse por mí.

-S-Shaka. – Aioria miro desesperadamente a su compañero, si bien en un inicio jamás había soportado el carácter tranquilo de su vecino, después de la guerra de las 12 casas realmente él y Virgo habían forjado una muy buena amistad y verle a manos de un enemigo como Hyperion realmente le frustraba pues no podía ayudarlo.

-Levántate Aioria. – Milo se apretó la muñeca con fuerza tratando de suprimir el dolor e incendiando su cosmos que rápidamente brillo a su alrededor. Maldijo mentalmente a Virgo, pues aquellas palabras sonaban a despedida y por primera vez en su vida se dio cuenta de la gran brecha de cosmos que existía entre ellos y los titanes.

-Es una lástima que un hombre como tú, esté al servicio de Athena. En general, es un desperdicio que la raza humana eligiera a los dioses sobre nosotros. – Hyperion observo la determinación en la profunda mirada de virgo y supo al instante que el caballero estaba preparado para enfrentarle, aun cuando su vida se extinguiera en el proceso, sin embargo aún cuando el cosmos del caballero se encontrara a su límite, su cuerpo estuviera maltrecho y sufriendo terribles oleadas de dolor, que enloquecerían a cualquier humano, el rostro de Virgo reflejaba una paz y un amplio estado de concentración, ahora entendía porque le llamaban el hombre más cercano a dios.

-Tal vez para ti signifique una lástima, pero a mí ha sido un orgullo poder servirle como caballero. – Athena sintió como su corazón se destrozo en ese momento y varias lágrimas corrieron por sus mejillas.

-Shaka… ¿Co…como puedo ayudarte? – Empuño con fuerza a Nike y miro directamente hacia su caballero para comprobar cómo Shaka le dedicaba una cálida mirada celeste.

-Shaka, prometo que permitiré que te despidas de tu diosa antes de sucumbir en las manos de la muerte. – El gran sol negro que se encontraba tras Hyperion exploto en mil fragmentos azabache que se unieron a la espalda del Kamui del dios, formando unas grandes alas negras. El titán empuño su espada, que se encontraba clavada en el suelo y se lanzo hacia Shaka.

La distancia se acorto peligrosamente entre ambos, sin embargo la velocidad con la que el titán había comenzado a moverse era impresionante, pues incluso a Aioria, Milo y ambas diosas le eran imposible seguir todos los movimientos del titán, por fracciones de segundo lo perdían de vista o parecía que se encontraba en dos puntos diferentes. Y era por ello que el hindú estaba teniendo problemas para bloquear los constantes embates de su enemigo, habiendo ya recibido varios cortes en su cuerpo.

-¡Shaka! – Milo se frustro completamente al no haber ni siquiera causado una fragmentación en esa barrera.

-¡Maldita sea! – Aioria estallo su cosmos y golpeo con toda sus fuerzas la barrera que le lanzo por todo el suelo, arrastrándolo cerca de 10 metros hasta que su cuerpo impacto contra una gran roca que se destrozo por completo.

Shaka arrugo levemente el ceño al sentir la espada de Hyperion atravesar su pierna, retrocedió lo más rápido que pudo para crear una distancia entre el titán y él, sin embargo Hyperion ya se encontraba frente a él, lanzándole una nueva estocada, por lo que Shaka detuvo el filo de la espada con su mano, aunque esto significo un nuevo corte en su palma, concentro parte de su cosmos en este lugar y el sangrado se detuvo.

Dio una vuelta de 180° sobre Hyperion, esquivándole por unos segundos, pero rápidamente se dio cuenta que el titán se encontraba a sus espaldas, quien le pateo con una gran fuerza y le mando contra el suelo. El golpe de su cuerpo contra la tierra produjo un gran boquete, produciéndole múltiples heridas y dejando varios trozos de la armadura de Virgo por todo el lugar. Una gran cortina de polvo y cenizas se elevo en el aire, revoloteando en él, como una señal lúgubre.

Su cuerpo convulsiono ante el dolor, se reincorporo lentamente, apretando los ojos para tratar de suprimir el dolor que experimentaba pero en ese preciso instante, escucho el ruido metálico de la armadura de Hyperion, abrió los ojos solo para mirar directamente al titán frente a él con una mirada despiadada y con su espada posada a escasos centímetros de su cuello.

-Se ha acabado Shaka de Virgo. –

-¡Shaka! – De repente todo se pareció tanto al panorama desolador de la guerra santa.

Suspiro pesadamente al ver su reflejo en el espejo, jamás creyó volver a ponerse esa armadura, a tener ese escalofrió recorriéndole la piel, al sentir aquel frio metal tocando su piel y por unos segundos esa gelidez le recordó las manos del acuariano.

-Camus… - Se llevo la mano derecha a los labios, recordando como el francés la había besado, aquel beso por unos segundos la hizo olvidar todo, tan solo el tiempo se detuvo y todo en su mente se disperso, no hubo remordimientos de su pasado, su alma no se encontraba atada a la de un sangrienta guerrera, simplemente durante el tiempo en que unió sus labios al caballero se sintió libre.

-Tus sentimientos por ese caballero son muy intensos. – El dios del desamor entro a la habitación y reparo en ese detalle, pues aun cuando no lo pretendiera Anteios era capaz de sentir los sentimientos en el corazón de una persona, tal y como Eros lo hacía.

-Eso no es de tu incumbencia. – Repuso malhumorada, saliendo del pequeño cuarto donde habían descansado aquella noche, pero antes de que lograse salir el dios se puso frente a ella bloqueándole el paso.

-Eh. – Anteios la tomo ágilmente por el rostro y con un rápido movimiento la domino poniéndola contra la pared. – Recuerda que yo decidiré si te libero para siempre de esa alma.

-El que tenga que obedecerte, no significa que tenga que soportarte. – Aldana, alcanzo por muy poco el mando de su espada y la desenvaino apuntando directamente al cuello del dios, que sonrió divertido.

-Esa arma en tu mano parece un juguete, no eres un berserkers de verdad en estos momentos. – Se burlo el dios, acercando más su rostro al de la chica, quien le mantuvo fieramente la mirada. - ¿Qué será mejor darle ese cuerpo a la berserkers que vive dentro de ti o que tú seas quien patéticamente trate de dirigir este ejército?

-Al final de cuentas no abra mucha diferencia, no mientras tú seas el dios que nos conduce a luchar, este ejército en tus manos parece un patético juguete. – Contraataco despotamente Aldana, bajo su espada y la guardo en un ágil movimiento, sabiendo que sus palabras habían hecho eco en los oídos del dios y muy probablemente también en su orgullo.

-Eres hábil con las palabras Aldana, me agradas. – Rio dolorosamente el dios, mientras la liberaba. – Aldana, quiero que sepas que he dejado unos cuantos berserkers en las costas del santuario ateniense.

-¿Por qué me dices eso? – La escocesa alzo una ceja, extrañada por el cambio de carácter del dios, por unos segundos se portaba agresivo con ella, casi le hacía recordar a Ares, pero en otros sentía como si el dios se sintiese atraído por ella, como si tratara de protegerla.

-Porque si esta situación se descontrola, quiero que escapes Aldana, una muy pequeña fracción de tu cosmos continua unida a los berserkers, si la sigues podrás abrir un portal hasta el santuario de Athena, donde yo he dejado a varios de tus compañeros y podrás salvarte. – Anteios se acerco a ella de nuevo, esta vez paso con calidez su mano por el rostro de la chica y la detuvo por el cuello.

-No. – Menciono con firmeza, aunque su cuerpo tembló ligeramente, sin embargo por instinto había llevado su mano a su espada.

-No sé que me atrae de ti. – Anteios no la beso, pero si la estrecho entre sus brazos, aquella era la primera vez que sentía ese extraño sentimiento por una mortal, aquel deseo de tenerla a su lado, de tratar de sacar aquella parte rebelde de la joven y curar esa melancolía que expresaba, pero había un nuevo problema entre ellos; Acuario.

-Dios Anteios… -

-No digas nada. – Le dejaba muy en claro las cosas, con aquello que podía sentir en el corazón de la joven. – Prepárate nos marcharemos al castillo de Hades. – Anteios acaricio una vez más su rostro y salió de la habitación.

-Sí. – Asintió, sentía su corazón latir con fuerza en su pecho, al grado que podía escuchar su retumbar en sus oídos, suspiro aliviada al verse libre del dios e hizo una nota mental de no volver a quedarse a solas con él. No sabía que al dios le había quedado muy en claro que no sentía nada por él, pues cuando la abrazo ella únicamente pensó en Camus.

Suspiro pesadamente, tratando de aclarar su mente y planteándose un objetivo: Pasase lo que pasase ella iba a sobrevivir y liberar a su hermana del estado berserkers para siempre. Desabrocho el cinturón del cual pendía su espada y lo apretó con mayor fuerza a su cintura, ajustando los seguros de su armadura y se calzo sus botas, por ultimo vio su arco recargado al borde de su cama, se acerco a él y lo tomo junto con las flechas metálicas que chirriaron al chocar entre ellas.

-He perdido muchas de mis habilidades como Berserkers, pero sin duda soy una excelente arquera. – Se llevo las flechas al hombro y apretó el arco metálico otorgado por el mismo Ares con fuerza.

El sol de la mañana la encandilo por unos segundos y pronto vio a los 14 hombres que les acompañaban, sonrió tristemente al ver que de un ejército tan extenso como el de Ares, que tenía cerca de 150 hombres, solo 14 estuvieran listos para recobrar su libertad, aunque también entendía que el resto no quisiese pelear, a esa altura quien no estaría hastiado de los dioses.

-Es hora de irnos. – Todos eran hombres, la mayoría entre 20-30 años, aunque había tres hombres de aproximadamente 40 años, sonrió al verlos, reconocía los rostros de algunos de ellos, en algún momento le había tocado enfrentarles en el campamento de la guerra o bien curar sus heridas después de un combate.

Anteios cerró tranquilamente los ojos, disfrutando al menos que tendría a la peli azul como compañera un tiempo, ella iba a estar a su lado y tal vez ese tiempo lograse hacerla cambiar de opinión. Los haces rojizos de su teletransportacion rodearon a todos, mientras que las corrientes de aire generadas por su cosmos removían los cabellos azules de Aldana que para ese punto los llevaba completamente sueltos, dejando ver una larga cabellera azul celeste que contrastaba mucho con sus preciosos ojos ámbares.

-Estas sacrificando tu vida por tu hermana, tal y yo como en el pasado trate de salvar a Eros. Un riesgo, tal vez inútil. –

Aldana fingió no sentir la mirada que el dios estaba posando sobre ella con insistencia, muy al contrario desvió su vista hacia otro punto. Pronto la teletransportacion termino y se dio cuenta de que se encontraban en un amplio balcón de piedra, un abundante olor a flores cautivo su sentido, solo para darse cuenta que cientos de estas pendían de las grandes y numerosas jardineras del castillo. Por un segundo pensó que se habían equivocado de castillo, pues aquella guarida no parecía el refugio del dios Hades, ni mucho menos la entrada que conducía a las puertas del mismísimo infierno.

-Ella es la diosa Persefone. – El dios se adelanto por unos pasos hacia el interior del templo. Aldana se sorprendió a si misma de ni siquiera haberse percatado del cosmos de la deidad, quien estaba acompañada de una mujer de semblante serio, tan pálida como una perla, de un largo cabello negro y oscuros ojos y al lado de esta se encontraba un espectro de cabello rubio y ojos ámbares, con expresión dura y un tanto amenazante.

-Dios Anteios. – Saludo cortésmente la mujer saliendo de las sombras que proporcionaban los muros del castillo.

-¿Quién es ese hombre? – Gruño molesto uno de los soldados tras ella, llevando su mano hacia su espada, pues ciertamente aquel espectro, tenía un aura amenazante y provocadora hacia todos ellos.

-No lo sé, debe ser uno de los jueces del infierno. – Aldana se adelanto al mismo tiempo que el hijo de Ares lo hizo y clavo sus ojos con precaución sobre aquel hombre.

-He venido para conducir a tu basto ejército, para ir en busca de las almas de los dioses. – Se burlo Anteios, al ver únicamente a esa mujer y Radamanthys acompañar a la emperatriz del infierno.

-Radamanthys es un juez del infierno, él fácilmente podría destruir a tu extensa compañía que va a tu espalda – Contraataco la pelirroja.

-Eso me gustaría verlo. – Les provoco el dios.

Persefone tan solo asintió un poco para que Radamanthys explotara su cosmos amenazantemente y se lanzara hacia Aldana, quien también reacciono velozmente y alerto todos sus sentidos. El juez del infierno la había alcanzado a tomar por el cuello y lo apretaba con fuerza, alzándola del suelo.

-¿Y tú eres quien dirige a este ejército? Tus reflejos son demasiado lentos. – Espeto el juez apretando más su agarre y elevando un poco el cuerpo de la escocesa de forma que sus puntas de sus pies rozaran el suelo.

-Y tú has descuidado a tu diosa. – Anteios sonrió complacido al ver como Aldana, no solo había tomado desprevenido al juez si no a la misma Persefone, pues la espada de la guerra estaba justo en en el cuello de la emperatriz del infierno, incluso el collar que hacía unos segundos pendía sobre su esbelto cuello, se encontraba roto, pendiendo tan solo de uno de los extremos. – Muy bien Aldana. – Te ha servido estarme amenazando constantemente con tu arma.

Por unos segundos Radamanthys mantuvo fija su vista sobre los ojos de la escocesa quien le miraba filosamente, devolviéndole la misma mirada amenazante, pero despues volteo de reojo para observar como la punta de la espada de la peliazul se encontraba rosando el pálido cuello de su diosa. Aldana había coexistido muchos años con la amenaza constante que Ares significo para ella y su hermana, muchas veces su vida se había puesto en peligro a causa de la agresividad del dios y de su ejército, así que de una u otra forma se había enseñado a responder fugazmente ante situaciones de peligro.

-Es suficiente Radamanthys. – El espectro soltó a la guerrera y le dio la espalda para volver al lado de Persefone, por su parte Aldana bajo lentamente el brazo y guardo despacio su espada en su funda.

-Tal vez mis reflejos sean lentos, pero jamás descuido a la persona que debo proteger, nunca bajo la guardia. – Radamanthys miro de reojo a Aldana destruyéndola con la mirada.

-Aldana no solo ha afilado muy bien su espada, si no que sus palabras también lo son. – Agrego Anteios antes de reír divertidamente. – Sería bueno que nos dejasen hablar a solas a mí y a la emperatriz del infierno.

-Como gustes. – Aldana hablo roncamente, se dio la media vuelta y salió de nuevo hacia el balcón, sintiendo un terrible dolor en la garganta, incluso hablar le molestaba tremendamente, tenía que hacer acopio de todas sus fuerzas para ello. Estaba molesta de haber actuado de esa forma solo para diversión de Anteios y de esa diosa, no imaginaba cuan harta estaba de las deidades, de coexistir con ellas y tener que soportarlas.

-Radamanthys, Pandora esperen fuera por favor. – Ordeno Persefone.

Aldana se aproximo velozmente a la salida, pasando entre sus hombres y una vez fuera dio una gran bocanada de aire, se llevo instintivamente la mano al cuello, pues sentía aún las manos de ese juez sobre ella, no dudaba que tuviera el cuello enrojecido y las marcas de sus manos. Sin lugar a dudas Radamanthys debía ser un enemigo temible, pues de no haber estado alerta, le hubiera podido partir el cuello en un instante.

-¿Cómo te sientes? – Se sorprendió al ver que el resto de los hombres la rodeaban preocupados por ella.

-Estoy bien, gracias Isley. – Miro de reojo como Radamanthys y aquella mujer salían hacia el balcón y por unos segundos su mirada se reencontró con la del juez.

-Tu cuello está severamente lastimado. – Volvió a comentar su compañero.

-Lo sé, pero esto no es nada. – Nada comparado a lo que realmente pudo hacerme.

-Eres demasiado bondadosa, de haber sido su hermana Scatha, le hubiera abierto desde el abdomen hasta la garganta a ese hombre. – Interrumpió uno de los soldados más grandes. – Pero su estrategia evito que la pelea se prolongara más tiempo, de forma innecesaria, amenazar a la diosa del inframundo le ato las manos a ese hombre. Debo reconocer que fue una estrategia infalible y muy ingeniosa.

-Mi misión no es herir a nadie de forma innecesaria, ni para complacer a los dioses. – Aldana, se sorprendió de que alguien se hubiera percatado de sus intenciones, sin duda aquel guerrero debía de conocer muy bien a Scatha para hablar así de ella, pues tenía toda la razón, su hermana hubiera reaccionado de la misma forma despiadada que el espectro. – Al final todos estamos aquí para liberarnos de los dioses.

-No todos. – Contesto el hombre, Aldana volteo su rostro hacia él, aunque esta acción le produjo un intenso dolor. - ¿A qué te refieres?

-No es nada importante capitana, pero todo se aclarara con el tiempo. Cualquier cosa que necesite no dude en llamarme, mi nombre es Otto. – Aldana se extraño al ver aquel hombre marcharse como si nada, sin embargo lo dejo pasar, en ese momento no deseaba seguir hablando, pues sus cuerdas vocales pedían clemencia. Miro de nuevo al espectro, sabía que había herido el orgullo de ese hombre y muy probablemente no podría contarlo como aliado en las batallas futuras.

Radamanthys apretó fuertemente los puños tratándose de contener contra aquella mujer. ¡Como había permitido que ella levantase su arma contra su diosa sin ni siquiera darse él cuenta de ello! Maldijo mentalmente a la peli azul y a su dios, mientras la tonada de burla en la voz de Anteios se repetía una y otra vez. Había querido mostrar su poderío y su superioridad sobre el ejercito de Ares a tal grado que descuido por completo a su diosa y permitió que esa chiquilla se burlase de él en su cara.

-Deberías de calmarte. – Pandora se acerco a las jardineras, las cuales estaban repletas de flores, llenas de vida, tal y como recordaba en su infancia. – Ese encuentro entre ustedes, no significo nada Radamanthys, ambos sabemos que fácilmente podrías deshacerte de esa chiquilla.

-Mi deber es proteger a la señorita Persefone y me es imperdonable que alguien trate de atentar contra su vida. – Radamanthys miro en dirección a la berserkers que permanecía observando la entrada al castillo sin inmutarse, pues claramente aunque su vista estuviera fija su atención estaba perdida, bajo lentamente su vista y miro la marca de sus dedos en el cuello de la joven, que estaba enrojecido hasta el pecho. – Subestime a esa joven.

-He escuchado acerca del ejército del dios de la guerra, en la mitología fueron humanos que decidieron dar la espalda a Athena y le traicionaron, al no poder apegarse a sus leyes. El dios Ares que en ese tiempo estaba deseoso de un ejército fiel a su nombre y a su causa, busco a esos humanos y les indujo en el camino de la destrucción, haciendo que el alma humana de ellos se tornara en la de una bestia, logrando que entrasen en un estado inhumano y irrazonable, donde su fuerza era extrema, su resistencia inigualable y una crueldad infrahumana. – Pandora analizo rápidamente a cada guerrero frente ella, pero al final su vista se poso sobre la joven de caballeros celestes. – Cuando el ejército del dios Ares sucumbió ante Athena, Ares visito a nuestro señor Hades para pedirle las almas de esos guerreros, con el fin de poder hacerlas reencarnar en almas y cuerpos humanos, para volver a sembrar en la tierra muerte y destrucción.

-Ellos se ven bastante normales. – Radamanthys espeto con tranquilidad.

-En efecto, sin el cosmos de Ares, el poder de esos guerreros ha decaído. Serán una carga para ti. –

-Si no pueden seguir mi paso les dejare atrás. – Radamanthys se cruzo de brazos, justo cuando sintió una tercera presencia dentro del castillo, se giro hacia la entrada al balcón y se dio cuenta que la berserkers también la sentía pues sus ojos ámbares estaban fijos en la entrada. –Este cosmos es muy parecido al del dios…

- ¡No puede ser que ellos estén…!- Pandora tembló ligeramente y palideció al sentir aquel cosmos, tan conocido desde su infancia. ¿Acaso…ellos estaban vivos? ¿Habían logrado romper el sello de Athena? ¡Ese era el cosmos de los dioses gemelos!

Las puertas chirriaron y se movieron pesadamente, mientras el crujido de su madera se resistía al movimiento, la luz del exterior se fue filtrando hacia la parte interior del castillo donde emergieron el dios del desamor, a su lado venia la emperatriz del infierno y tras ellos acudía una figura agazapada como un animal.

Radamanthys observo como la berserkers retrocedió unos pasos, seguramente sintiendo la misma amenaza que ellos. El británico se coloco frente a Pandora protegiéndola de esa persona y desplejo parte de su cosmos como amenaza al intruso tras la diosa Persefone.

-Bien partiremos ahora mismo. – Anuncio Anteios. – Aldana y Radamanthys, permítame preséntales a nuestra entrada al palacio titánico, el es un dios menor del sueño, su nombre es…

-Ikelos. – Espeto el dios, quien continuaba agazapado como una bestia, su aspecto era parecido al de un hombre lobo o vampiro por los largos colmillos que sobresalían de su comisura labial y las largas uñas que llevaba en su kamui, que parecían las garras de una fiera terrible. Tanto el juez como la berserkers supieron al instante que su principal amenaza iba a ser ese dios y no estaban equivocados…

-Se ha acabado Shaka de Virgo. –

-¡Shaka! – De repente todo se pareció tanto al panorama desolador de la guerra santa.

Shaka tomo con la mano el filo de la espada de Hyperion en un veloz movimiento, sin importarle el profundo corte que se hizo de nueva cuenta en la mano y como su propia sangre resbalaba por su antebrazo, desprendiendo en su codo grandes gotas escarlatas. Coloco su mano derecha en el abdomen del titán y el cosmos dorado ilumino el rostro de Hyperion, que miro sorprendido al caballero. - ¡Capitulación del demonio! - La palma de Shaka expidió una intensa luz dorada que formo varias espículas de luz, que posteriormente explotaron, lanzando al titán contra el suelo.

-¡Muy bien Shaka! – Celebro Shun, festejando que Virgo hubiese logrado golpear al titán, pero a pesar de ello las miradas serias de Aioria y Milo le hicieron notar que la situación del hindú, no había dejado de ser critica, un golpe como aquel no iba a debilitar al titán.

-Tenemos que hacer algo. – Acoto Milo al observar como Hyperion se levantaba con una sonrisa sádica y limpiándose un pequeño hilo de sangre que resbalaba por su labio.

-Estoy seguro que Shaka le ha golpeado con todo, sin embargo Hyperion tan solo tiene unos cuantos cortes. – Aioria miro como su amigo era ya incapaz de contener las hemorragia de su cuerpo y la sangre salía de varias heridas marcadas en su cuerpo, verlo de esa forma mostraba que aunque Virgo podia ser considerado el hombre más cercano a dios, seguía siendo humano y su cuerpo era tan frágil y vulnerable como el de cualquiera.

Hyperion reconoció mentalmente la fuerza del caballero de oro, pero pronto todo honor que pudiera dedicarle al caballero fue cegado por la ira al ver un trozo de piedra que antiguamente había sido el torso del gigante, apretó la empuñadura de su espada y dedico una mirada iracunda a la diosa de la sabiduría, iba a matar a Virgo para demostrarle a Athena el dolor que su pueblo estaba experimentando.

Hyperion apunto su espada hacia Shaka, el viento alrededor de esta comenzó a moverse de forma violenta y rápida, creando primero ráfagas circulares alrededor de la espada que fueron creciendo en fuerza y amplitud, hasta crear un centro de presión que formo un torbellino alrededor de la espada del titán, fue entonces que este la apunto al hindú y un remolino de alta presión salió expedido del extremo de la espada. El viento recorrió la distancia que distaba entre ambos cortando y destruyendo todo a su paso, Shaka trato de esquivarlo una vez, sin embargo Hyperion continúo asediándolo con esta técnica.

El rubio toco a penas el suelo, cuando tuvo que lanzarse bruscamente hacia atrás para evitar ser golpeado por aquel torbellino, moverse de esa forma le recordó a lo difícil que fue enfrentar a tres caballeros dorados juntos y se dio cuenta que pelear contra Hyperion era muy similar a ello, la velocidad con la que se movían y atacaban sus compañeros en ese entonces era casi igual a la del titan.

Shaka tuvo que ladearse en el aire para evitar que el torbellino le golpease, cayó al suelo de pie, pero el ataque volvió a conducirse hacia él, así que se detuvo y extendió su escudo de nuevo frente a él, pero el remolino no solo pulverizo su técnica defensiva si no que le atravesó creando un enorme boquete en su cuerpo, Shaka abrió los ojos impresionado y cayó de rodillas, para que despues su cuerpo golpeara el suelo.

-¡Shaka! – Milo y Aioria golpearon con sus mejores técnicas el escudo del titan pero se vieron no solo impactados por sus propias técnicas si no que esta vez, el escudo les devolvió dos grandes esferas de cosmos negro que los hundieron a los dos en el suelo.

Hyperion suspiro pesadamente al ver como se formaba bajo el caballero un charco de sangre, se acerco lentamente hacia él, no sin antes mirar por encima de su hombro a Athena que parecía estar en Shock. Tomo su espada por la empuñadura y la clavo en la espalda del santo, justamente del lado donde se encontraba el corazón del guerrero. –Yo siempre cumplo mis palabras santo.

-¡Om! - Fue muy tarde para el titán, para cuando se dio cuenta que Shaka se encontraba tras de él yhabía utilizado una ilusión, aquel a quien apuñalo no era más que un espejismo creada por la hábilmente del rubio, su cuerpo golpeo duramente el suelo y sintió como el calor del cosmos del caballero, lacero su pecho y rasgo sus músculos, se estrello fuertemente contra el suelo, mientras su espada salía expedida de su mano.

-Me ha engañado… a mí, que soy un titán…se han burlado de mi estirpe y han masacrado a mi pueblo… - Hyperion empuño su mano apretando dentro de esta tierra y fragmentos de escombros, la apretó con fuerza pulverizando todo en su interior, se recargo sobre sus rodillas y miro hacia el cielo. – Ahora entiendo tu odio hacia ellos Cronos… - Su cosmos oscuro comenzó a rodearlo en forma de una flama, sus ojos centellaban cual fuego intenso y cuando volvió a mirar hacia Shaka tanto el caballero como ambas diosas se dieron cuenta que habían despertado a un ser muy diferente dentro del titán. – Shaka de virgo, Shaka de Virgo, Shaka de virgo…

Hyperion causo una enorme explosión de su cosmos que destruyo absolutamente todo dentro del escudo, el titán se lanzo brutalmente contra Shaka y su puño se incrusto en el abdomen de Virgo, la sangre del caballero resbalo por el antebrazo del titán, Shaka trato de volver a utilizar la capitulación del demonio, pero antes de hacer contacto directo con Hyperion, este le detuvo por la muñeca con demasiada fuerza y la giro velozmente logrando fracturar la mano izquierda de Virgo.

Hyperion creó un sol negro tras él, dentro de este se observaba una especie de plasma de la misma tonalidad que el ónix, que despedía grandes oleadas de calor que parecían consumir y derretirlo todo, incluso el caballero de Virgo tuvo que elevar su cosmos para impedir que ese mismo calor le afectara.

El titán afilo su mirada sobre el caballero de virgo y el gran sol a su espalda comenzó a generar una onda de viento solar que alcanzaba una velocidad de 700 km/seg. El cual se mantenía de forma constante y uniforme.

-¿Crees que mi técnica no va a afectarte Virgo? – Hyperion camino lentamente hacia el caballero que le miraba inquisidoramente. – Crees que este simple viento a la velocidad a la que se desplaza no te afectara porque ustedes los caballeros de oro alcanzan la velocidad de la luz (300, 000 km/seg.) pero lamento decirte que este viento que se mantiene de forma continua, anula la ventaja de la velocidad de la luz, ya que no hay forma que tú puedas evitar la tormenta solar. Pensé que les había quedado claro la diferencia de poder que existía entre ustedes y yo, al ver como deje al guerrero de Aries.

Shaka observo la forma pausada con la que el titán caminaba hacia él, a pesar de que las ondas de calor le estuvieran afectando a él, al grado que incluso estar de pie le costaba, sin embargo a Hyperion no parecía molestarlo pues se desplazaba tranquilamente, como si flotara por el suelo, incluso había podido llegar a distinguir que aquel viento negro parecía rodear las heridas del titán y sanarlas. ¿A caso no había una forma de vencerle?

-Ahora comprendo el porqué Mu no pudo derrotarle en el Olimpo, su cosmos es muy superior al de un dios. – Shaka sintió una gran punzada de dolor en el costado, dándose cuenta que cada vez le estaba costando más mantener su cosmos ubicado en las heridas de su cuerpo, por lo que estas comenzaban a producirle dolor y sangraban abundantemente.

Hyperion cerro lentamente el puño de su mano derecha y esta simple acción, removió la tierra que se encontraba en la superficie, creando una tormenta dentro del escudo que impidió que Athena y el resto que observaba desde afuera y perdieran de vista al guardián de Virgo.

-Shaka de Virgo, reconozco que eres un digno rival para mi, tal y como Aries lo fue en el Olimpo, sin embargo, ustedes entrenaron para alcanzar el nivel de poder de un dios y eso está muy por debajo del cosmos de un titán. – El pelinegro se abalanzo hacia Shaka quien trato de esquivarle, sin embargo las corrientes de viento solar, disminuyeron considerablemente su velocidad, por lo que recibió de lleno el golpe de Hyperion que le mando a impactarse directo contra el escudo que el titán formase al inicio de la pelea, que le proyecto contra el suelo.

-¡Shaka! –

Su cuerpo tembló ligeramente por el dolor que estaba escarmentando, trato de incorporarse pero su cuerpo no le respondió, sobreviniéndole un terrible mareo, a ese grado de la batalla la perda de sangre comenzaba a pasarle factura a su cuerpo. Entreabrió lentamente un ojo y la contemplo a ella, a esa joven que era la reencarnación de Athena, sus ojos estaban enrojecidos por estar conteniendo las lágrimas de impotencia, tal vez de rabia, tenía la frente fruncida pero sus ojos le miraban con una calidez que le infundió la fuerza que necesitaba.

-Tal vez esa barrera impida que mis compañeros de armas o Athena me ayuden, separándonos… - Shaka asimilo toda su fuerza y comenzó a elevar poco a poco de nuevo su cosmos, que al principio formo un simple destello dorado que se disemino por su cuerpo hasta formar un aura dorada, se incorporo lentamente hasta quedar de pie frente a su diosa. – Pero yo soy lo único que impide que Hyperion vaya directamente tras Athena.

-Milo…Aioria. – Volteo a ver a ambos santos dorados, quienes rápidamente intercambiaron una mirada con él, hubiese querido decirles tantas cosas a ese par de obstinados, sin embargo únicamente venia a su mente una palabra. – Gracias… - Gracias por estar ahí apoyándole, las heridas en el rostro de ambos mostraban que había tratado de derribar ese muro más de una vez y al final como Milo le había dicho en la casa de Virgo, ya no estaba solo, podía sentirles ahí apoyándolo, tratando de reconfortarlo con su cosmos y sufriendo la misma pena que él: Que su cosmos fuera insignificante para enfrentar a un titán.

Miro por ultimo a Shun y se alegro de verlo ahí, sin bien el caballero de Andrómeda no había atacado ni una vez la barrera, había sido por un gran motivo y se alegraba que su próximo sucesor fuese tan asertivo, ya que si Shun hubiese tratado de derribar el escudo de Hyperion con sus técnicas defensivas o ofensivas con la cadena, el titán muy seguramente hubiera logrado manipularlas, con las que atacaría a Athena seguramente y esas técnicas en manos de un titán incluso para dos caballeros dorados como Milo y Aioria se hubieran visto en aprietos.

Shaka regreso bruscamente a la realidad al sentir el cosmos de Hyperion tras él, así que en esta ocasión no trato de esquivar el golpe de Hyperion muy al contrario trato de frenarlo, pero el resultado fue catastróficamente peor, el simple contacto que hizo su palma con el puño del titán, no solo le hizo retroceder varios metros, si no que la energía de Hyperion logro carbonizar parte del brazo derecho de la armadura de Virgo, que se desmorono en polvo negro, aún así su brazo se disloco por el terrible impacto y le quemo la piel, produciendo un terrible escalofrió.

-¡Shaka! – Aioria conocía a Virgo y esa mirada que les había lanzado hacia un rato le supo a despedida, así que se inquieto cual león enjaulado y se acerco al muro con el fin de encontrarle alguna debilidad, acumulo gran cantidad de su cosmos en su puño y golpeo intensamente el muro, él cual le devolvió una descarga eléctrica, sin embargo la tenacidad del león dorado le hizo emitir un gruñido de dolor pero no se movió, al contrario empujo mas su mano contra la barrera, que al final le lanzo una fuerte descarga que le lanzo hacia atrás, Milo lo detuvo evitando que su cuerpo volviese a impactar el suelo.

-Aioria, no hay forma que un humano logre romper ese muro. Ya le hemos golpeado con todo nuestro cosmos y sin embargo no tiene ni un rasguño. – Milo arrugo el entrecejo con frustración y se maldijo mentalmente al no poder ser capaz de dañar ni una vez esa maldita barrera. ¿Acaso la brecha de poderes era tan grande?

Shaka se quedo arrodillado tratando de recobrarse del último golpe del titán y respirando agitadamente. Si Hyperion lograba golpear directamente su piel con su puño muy seguramente su brazo tendría el mismo resultado que su armadura y terminaría carbonizado. En ese momento cuando el titán le golpeo, pudo sentir un gran calor sobre su piel, era como si su mano hubiera estado en contacto con lava ardiendo, no, era mucho más que eso, ese era el calor producido por el mismo sol.

Todos sus sentidos se alertaron cuando volvió a sentir a Hyperion, el cual se lanzo hacia él, era inútil tratar de esquivarle, pero era aun peor hacerle frente a su golpe. Si no fuera por el viento solar, el cual disminuía su velocidad sería demasiado fácil esquivarle, sin embargo moverse contracorriente era casi imposible.

-Tengo que ir en la misma dirección que el viento… - Shaka abrió grandemente los ojos y sonrió levemente al dejar pasar tal obviedad, se impulso hacia atrás y el mismo viento aumento su velocidad, el titán golpeo el duro suelo con su puño el cual se destrozo y pulverizo ante las flamas solares, quedando únicamente ceniza a su alrededor que se movió con el viento. – Esta es mi oportunidad.

Aprovecho el desconcierto que surcaba en esos momentos la mente del titán y se incorporo rápidamente, coloco sus dos manos, una frente a la otra mientras se concentraba elevando su cosmos, el aura dorada comenzó a contrarrestar la oscuridad que se cernía en torno a él y una intensa luz proveniente de su cosmos, comenzó no solo a rodearlo si no que repelió por completo la oscuridad de Hyperion.

-Los tesoros del cielo. – Shaka elevo su mano derecha hacia el cielo, mientras la sangre resbalaba lentamente por su antebrazo herido, sus ojos manifestaron una decisión absoluta que asimilo el poder del universo dentro de ellos. La mano que Shaka mantenía alzada produjo sobre él una intensa luz celestial que comenzó a destruir todo su alrededor, cuando el budista exploto su cosmos.

-Es… es imposible… semejante poder… - Hyperion retrocedió unos pasos y abrió desmesuradamente los ojos al ver todas sus técnicas repelidas por la luz de Virgo, que se acercaba peligrosamente hacia él, emitiendo un ostentoso rugido al consumirlo todo, que parecía provenir de otra dimensión. Hyperion fue golpeado directamente por el tesoro del cielo y la intensa luz lo consumió.

-¡Shaka lo ha logrado! – Celebro Shun respirando aliviado por primera vez desde que iniciase la batalla.

-¿Lo logro? – Milo dudo, su sexto sentido le avisaba que algo no andaba bien, podía sentir como un intenso escalofrió recorría todo su cuerpo, indicándole que algo andaba mal.

-Esto todavía no termina. – Intervino Aioria. – Shaka ni siquiera se ha movido ni un centímetro y mantiene su atención fija dentro de su propio ataque, además esa maldita barrera no ha desaparecido.

-¿Qué? – Shun alzo su rostro y observo como la oscuridad del muro ondeaba sobre sus cabezas.

-Shaka. – Athena desapareció a Nike, algo en su interior le alertaba a que el tesoro del cielo de Shaka habría provocado un resultado peor en la ira de Hyperion que fuese cual fuese la respuesta del titán seria mil veces peor para el caballero de virgo, así que no podía continuar con los brazos cruzados, si el cosmos de un humano no podía derribar esa barrera, el de la diosa de la guerra lo haría. – Artemisa necesito tu arco.

-¿Hermana? – La diosa de la luna le miro intrigada sin comprender aún, cuanto estaba dispuesta a sacrificar su hermana por esos humanos.

Justo en ese momento del centro de luz que emano los tesoros del cielo apareció un punto oscuro que emano con fuerza y comenzó a destruir los haces celestiales de la técnica del caballero de Virgo. Por unos segundos no hubo más que calma y un aterrador silencio, mientras la bruma de ambos ataques comenzaba a disolverse.

El cuerpo del titán se encontraba tendido boca abajo, sin moverse. Shaka le miro desde la lejanía, los vientos solares habían cesado y el terrible calor sofocante había desaparecido, sin embargo sabía que su técnica más poderosa había sido incapaz de destruir al titán.

-¡Artemisa! – Le apresuro Athena, la diosa de la luna extendió su brazo y una luz celeste comenzó a formar un hermoso y estético arco de plata que parecía bañado por los rayos lunares y que Expedia una luz nacarada. Saori Kido no dudo ni un segundo y le tomo con decisión.

-¡Es imposible, se está levantando! – Escucho decir a Shun a sus espaldas, lanzo un rápido vistazo solo para comprobar como el titán se incorporaba lentamente, sus ojos escarlatas no estaban nublados como ella se lo esperaba debido a la perdida de los sentidos, pero si tenía graves heridas en su cuerpo, que emanaba grandes cantidades de sangre. Tal vez Shaka no había logrado acabar con él pero si lo había herido seriamente.

-Hermana, ten, no hay tiempo para explicaciones. – Artemisa le extendió a Athena la flecha con la que hubiera logrado sellar a Cronos, sin embargo sabia que en estos momentos su hermana menor necesitaba de algo más potente que lograra derribar esa barrera y atacar directamente a Hyperion. En su estadía en la tierra y al lado de Athena le había enseñado algo, es que para la diosa de la guerra, la vida de los humanos era más importante que vencer a su enemigo.

-Gracias Artemisa. – Saori tomo la flecha entre sus manos y la monto sobre el arco el cual apunto directamente a Hyperion.

Hyperion solto una carcajada y se incorporo lentamente, sin importarle el dolor que sintió, muy al contrario le fue tan placentero sentir ese ardor recorrer su cuerpo, hacia tanto tiempo que no lo sentía, que se había olvidado que incluso el cuerpo de un titán podía ser lastimado. – Shaka tu técnica es asombrosa, pero debes entender que la brecha de cosmos es inmensa.

Hyperion comenzó a sanarse con su cosmos oscuro, las heridas de su cuerpo se cerraban, las escoriaciones se desprendía de su piel cual ceniza y se formaba una nueva, incluso la sangre que hacia momentos resbalaba por su cuerpo desaparecía. – Esta batalla se acabara pronto.

-Aún tengo fuerzas para luchar. – Menciono calmadamente Shaka, aún podía continuar peleando, sin importarle las heridas acumuladas hasta ese momento, mientras su cosmos siguiera resplandeciendo, el daño físico no le detendría.

-Sin dudas podrías continuar peleando, pero he decidido terminar con esta batalla y vas a sucumbir a la misma técnica que casi asesino a Mu de Aries. – Hyperion genero a su lado un enorme torbellino de viento negro que se sacudía con una impresionante fuerza, succionando todo a su alrededor. Hyperion hizo un pequeño movimiento de mano y aquel vórtice que giraba a gran velocidad comenzó a acercarse a Shaka. – Este torbellino no se detendrá hasta que tu cuerpo quede destrozado y te desangres por completo.

-¡Hyperion! – Rugió Athena desde el otro extremo, su cosmos blanquecino la rodeaba y le miraba con determinación, a penas su ojos hicieron contacto con los del titán, soltó la flecha que había colocado previamente en su arco y un silbido poderoso cruzo el aire, la barrera colapso al ser atravesada por la flecha de la deidad de la guerra, produciendo un estruendo, pero no solo eso sino que se dirigió directamente a Hyperion quien interpuso su torbellino de aire, sin embargo las grandes corrientes y ráfagas de aire se disolvieron por completo, sorprendiendo al titán, si bien el torbellino no logro destrozar la flecha de Athena logro ralentizar su trayectoria y cuando esta se libro del remolino Hyperion logro esquivar la flecha por muy poco, pues esta paso rozando su rostro.

Saori no perdió tiempo reapareció a Nike en su mano y se lanzo a la velocidad de la luz hacia Hyperion haciendo que el filo de su báculo rozara el cuello del titán que claramente estaba sorprendido y se daba cuenta que había hecho enfurecer a la diosa de la guerra, pues a pesar de encontrarse en un cuerpo humano, sus ojos zarcos mostraban una luz y un poder en su interior, que reflejaban el cosmos del universo.

-Esto se acabo Hyperion. – Menciono decidida.

-Tienes razón esto se acabo. – La voz tras ella rompió el silencio y una silueta femenina reapareció tras ella que poco a poco mostro a una hermosa mujer de cabello blanco, largo y que terminaba en unos pequeños bucles, el porte de esta mujer y su rostro maduro y tranquilo acompañado de esos ojos rojos calmos y piel clara mostraban la elegancia y la clase de la reina de los titanes.

-Rea. – Vocifero Artemisa a penas la reconoció, el porte de Hera y Afrodita no podían ni siquiera comparársele a esa mujer, ella simplemente mostraba la magnificencia del universo.

Rea cerro lentamente sus ojos escarlata y a penas estos terminaron de cerrarse por completo de la tierra brotaron cientos de raíces que sujetaron a Nike alejándolo del cuello de Hyperion quien retrocedió, Athena al verse frustrada incendio su cosmos que se elevo por lo largo de Nike y quemo las raíces hasta su tronco.

-Vámonos Hyperion, no hay que adelantarnos a los pasos de mi rey. – Rea se desvaneció en el aire junto al viento, no sin antes mirar amenazantemente por el rabillo del ojo a Athena – No hay necesidad de discutir o continuar contra enfrentamientos absurdos, esta guerra ya está decidida Hyperion, puedes experimentar el mismo odio de Cronos hacia los dioses, ódialos a todos, eso está bien - . Hyperion no tardo en seguir a su hermana y se desvaneció de la misma forma en la que la titanide lo había hecho previamente, dejando tras él un panorama desolador y caótico.

-Athena… -Shaka volvió su rostro hacia la peli lila pero la observo borrosamente y su vista comenzó a oscurecerse, dio algunos pasos hacia ella pero el cansancio físico y las graves heridas que tenía en todo su cuerpo estaban pasándole factura, su cosmos dejo de arder y por ende las hemorragias que había estado conteniendo hasta ese momento, mostraron lo severamente lesionado que estaba el caballero de Virgo que se desplomo de rodillas en brazos de Saori quien le había alcanzado a detener.

-¡Shaka! – Milo y Aioria se aproximaron hasta su compañero y ambos se sorprendieron de ver al caballero de Virgo, no importaba las batallas pasadas, ni que previamente hubiesen muerto, nunca un santo dorado había resultado en un estado tan crítico como cuando peleaban contra los titanes y Shaka y Mu eran prueba de ello.

El atardecer rayaba el cielo con su hermosa combinación de colores, dando un hermoso aspecto a los enormes arboles que parecían teñir sus hojas en un sinfín de tonalidades rojizas. Sus pasos eran calmados no había prisa por retornar a Aries y el silencio que le rodeaba era total a no ser por el ruido metálico que producía su armadura de oro. Alzo un poco la mirada hacia los doce templos y les observo deteniendo su vista en Virgo.

-El va a estar bien Mu. – Escucho la voz tranquila de su maestro y percibió como este coloco su mano sobre su hombro, sintiendo un ligero apretón que trato de infundirle calma, pronto observo de reojo el rostro joven de su maestro y la característica palidez de su tez. – Aunque Shaka haya desobedecido un mandato directo de nuestra diosa Athena, al enfrentarse a Hyperion, la orden y todos los caballeros debemos estar agradecidos con él, pues de lo contrario ahora estaríamos lamentando la perdida de una doncella y dos caballeros de plata. – Hizo notar el patriarca, a su lado, asintió levemente en señal de que compartía el mismo sentimiento con él.

-Maestro yo enfrente a Hyperion en el Olimpo y a pesar de que eleve mi cosmos al máximo me fue imposible derrotarlo. Shaka utilizo sus técnicas más fuertes y tampoco le causo un gran daño. ¿Cómo podremos derrotarlo? – Mu visualizo la entrada al templo de Aries y las primeras escaleras que le precedían las cuales estaban destruidas por el último enfrentamiento que se había librado a su entrada.

El más antiguo de los lemurianos guardo silencio, no quería desalentar a su propio alumno al decir que no lo sabía, después de todo tenía un plan resquebrajado que no estaba completamente unificado y que sabía que los orillaría a un gran número de perdidas. Suspiro pesadamente al ver a lo lejos el estrago de la batalla de Hyperion y Shaka, los grandes boquetes que permanecían en el suelo teñido de cenizas en el cual no quedaba ningún asentamiento, árbol ni vida sobre él. Aun quedaban 5 titanes; Rea, Cronos, Hyperion, Koios y Crios, si la fuerza de uno era tan descomunal, no podía imaginarse lo que podrían causar un asalto de los cinco al santuario.

-Mu… - Inicio a responderle pero justo en ese momento Kiki asomo su rostro jovial a la entrada de Aries, por lo que volvió a guardar silencio.

-¡Maestro Mu! ¡Patriarca! – Saludo energéticamente el pequeño.

-Kiki deberías tener más respeto por el Patriarca. – Le reprendió cariñosamente Mu, despeinando un poco el cabello rojizo del pequeño.

-¡Lo siento! - Kiki hizo una mueca apenado y se inclino hacia el frente del ariano mayor que le resto importancia al asunto. - ¡Buenas tardes gran patriarca!

-Buenas tardes aprendiz de Aries. – Shion vislumbro en las manos del pequeño pequeñas escoriaciones y quemaduras, seguramente porque Kiki iniciaba a manejar las técnicas ofensivas de las estrellas y sin poder controlarlas adecuadamente, estas lograban quemar su piel, al no poder controlar su cosmos adecuadamente, antes que a Kiki le había ocurrido a Mu, en su época de aprendiz y antes que a Mu a él mismo. – Kiki podrías traerme un poco de agua, por favor.

-¡Sí! – El pequeño corrió animadamente hacia la cocina perdiéndose a su vista entre las pilastras que aun quedaban de pie.

-Mu ¿No crees que estas siendo un poco exigente con él? – El ariano menor lo volteo a ver sorprendido y luego agacho el rostro reflexionando. – A penas y ha logrado levantar el muro de cristal, debería perfeccionar un poco las técnicas defensivas antes de iniciar con las ofensivas tal y como lo hiciste tu. –

-Lo sé maestro y planeaba hacerlo así es solo que… - Ya no queda demasiado tiempo. –

-Mu. – Shion utilizo la tranquila voz con la que solía llamarle cariñosamente la atención. – No debes preocuparte por lo que puedas enseñarle o no, si no el tiempo que pases con él.

-Maestro… - Mu se sorprendió al verse descubierto con su maestro. Después de haber enfrentado a Hyperion en el Olimpo y haber sentido por primera vez el cosmos de un titán, supo que la última batalla que librarían contra ellos, ocasionaría muchas pérdidas en la orden y de ser ese el caso, él debía volver a enfrentar a Hyperion pues había quedado pendiente su batalla, por lo que en un resultado funesto a ella, debía dejar un sucesor ya preparado para ocupar el puesto de Aries, era por ello que en los últimos días había estado más ocupado entrenando a Kiki, quien cada vez se veía más entusiasmado y alegre, que equivocado estaba al creer que esos sentimientos de su alumno, era por mejorar en sus técnicas y no darse cuenta que era por pasar mayor tiempo con él.

-Mu, yo morí sin enseñarte todas las técnicas de Aries, que eventualmente tu aprendiste y perfeccionaste solo. Kiki no necesita de entrenamientos diarios y arduos para mejorar sus técnicas, Kiki requiere de tu guía y de ti. – Shion palmeo el hombro de Mu, que sonrió al comprender a su propio maestro.

-Lo entiendo, maestro. – Mu miro a Kiki venir desde la cocina utilizando su telequinesis para llevar una bandeja con una jarra con agua y varios vasos con hielos.

-Maestro ¿Y cómo se encuentra el señor Shaka? – Pregunto respetuosamente, mientras servía con ayuda de su mente los vasos con agua.

-Él se encuentra bien, gracias al cosmos de Athena, sus heridas están sanando. – Aunque no sé si Shaka lograra sanar sus heridas antes de que tenga que librar otra batalla y si realmente lograra recuperarse. –

-Gracias Kiki. – Shion tomo el vaso de agua entre sus manos y se empino el contenido cristalino. – El caballero de cáncer me informo de cómo fuiste capaz de detener el ataque de un gigante, utilizando el muro de cristal, eso demuestra lo formidable de tu cosmos.

-He… - Kiki se sonrojo y miro hacia un lado para restarle importancia. – Gracias patriarca.

-Bueno tengo que retirarme. – Shion coloco su mano sobre la cabeza del pequeño pelirrojo y le miro directamente a los ojos. – Eres un gran aprendiz y serás un excelente heredero de Aries. – Le dijo vía cosmos al pequeño que abrió sus ojos asombrado y volteo a ver a Mu agradecido. – Me acompañas a la salida Mu.

-Sí, maestro. – Kiki miro a ambos arianos retirarse hacia la salida del templo y supo en ese instante que aunque conociera desde hace muy poco al verdadero patriarca, le debía mucho, por haberle forjado un maestro como Mu de aries a quien le debía todo. Y deseo por unos segundos llegar a poder ir hombro a hombro con su maestro ya como portador de Aries tal y como el patriarca y su maestro iban en estos momentos.

-Mu, el haber enfrentado a Hyperion y perdido, no significa que en tu próximo combate vaya a ocurrir de la misma forma. – Shion se detuvo antes del primer escalón y miro a su alumno con una sonrisa. – En aquella ocasión no le conocías, pero ahora sabes tanto tu como Shaka de lo que es capaz el cosmos de ese titán, antes de pensar en las posibilidades que tienes para morir en esta guerra, usa ese tiempo para analizar una forma en que puedas vencer a Hyperion.

-Maestro no respondió mi pregunta de hace un momento. – Mu supo que el llamado de atención que le hacia Shion no era para simplemente reñirle había un trasfondo a todo ello.

-No tengo idea de cómo los vamos a derrotar Mu. – Suspiro desalentadoramente y cerró los ojos para no ver el impacto de su respuesta en el rostro de Mu. – Solo sé que no podemos rendirnos ante ellos, tengo algunas ideas en mente pero no son claras.

-Maestro y ¿Athena qué piensa hacer? – Mu miro angustiado al antiguo caballero de aries, quien le miro de reojo.

-Es la primera vez que enfrentamos a los titanes desde la era de la titanomaquia, en las antiguos escritos no hay nada sobre ellos, ni como sellarles, ni el límite de su cosmos, tanto Athena como yo vamos a ciegas por este camino, no sabemos las consecuencias de nuestros ataques, ni tampoco sabemos la verdadera fuerza del enemigo. – Shion se quito el casco de patriarca y le miro directamente, cuestionándose el puesto que le había sido otorgado. – Pero somos humanos y tenemos que aprovechar que nuestros espíritus no tienen un límite. Aun no pierdo la esperanza en que los vamos a derrotar Mu y tú tampoco deberías siquiera dudar.

-De nosotros solo Milo y Kanon han enfrentado a un titán hasta acabar con ellos, perdóneme que lo cuestione maestro pero…

-Mu. – Shion abrazo inesperadamente a su discípulo y luego le separo de él y revolvió paternalmente el cabello de su discípulo.– No me estas realmente cuestionando a mí, estas dudando de tus propias habilidades, se que para un caballero dorado no es fácil perder una batalla pero debes entender que aun tienes probabilidades de ganarle a Hyperion.

-Gracias maestro. – Mu miro un poco más optimista hacia la estatua de Athena y luego desvió su vista hacia el patriarca, quien comenzaba a subir las escaleras que dirigían hacia tauro, aun así decidió hablarle. – Patriarca le agradezco todas sus enseñanzas que me ha brindado como maestro y como si fuera mi padre. – Mu hizo una gran reverencia hacia el santo pontífice que se detuvo en medio de las escaleras, dándole la espalda, sin saber que aquellas simples palabras hacían engrandecer de orgullo el corazón de Shion.

-Me siento honrado de que me consideres así. – El patriarca se giro hacia él, con una sonrisa en el rostro y descendió las escaleras que le separaban del lemuriano, para abrazarle una vez más con ternura. Y es que cada vez que miraba a Mu a pesar de que este fuese un poderoso guerrero, para él seguían siendo el niño que había encontrado indefenso en las montañas de Jamir y quien posteriormente sería el más grande, único y su mejor discípulo; Mu de aries.

Escucho la detonación de aquel tremendo cosmos delante de ella, que ilumino por unos segundos su rostro, que impresionante cosmos era el de aquel hombre. Se recargo contra uno de los pocos muros que aun quedaban de pie, respirando entrecortadamente, le había sido toda una odisea llegar hasta donde estaba él. Se llevo una mano a la frente sintiendo que se desmayaría, mientras su pecho ascendía y descendía rápidamente ante la fatiga que estaba azotando su cuerpo. Tal vez sería una tonta por haberse incorporado de esa forma después de tanto tiempo recostada en cama, pero tenía un muy mal presentimiento.

Bajo lentamente la mano que había colocado en su frente y la hizo permanecer al nivel de sus ojos, solo para apreciar como su piel blanquecina lucia, sin la presencia de aquella marca que había llevado durante años, como un recordatorio constante de a que dios le pertenecía su alma.

-Ares… - No podía evitar sentir una mezcla de melancolía y odio al mismo tiempo por ese dios, por quien había sufrido durante toda su vida, pero si comparaba su sufrimiento con el que el dios había soportado por siglos por sus iguales se daba cuenta que prácticamente no era nada. – Ya no estás… ni sobre la tierra ha quedado tu marca.

Suspiro pesadamente, pensando que todo se lo debía al inútil de él, sonrió de medio lado al pensar que al final había cumplido su palabra, pero… si todo había sido tan perfecto al final ¿Dónde estaba su hermana menor? – Aldana… - Y era precisamente cuando pensaba en ella que ese mal presentimiento aumentaba considerablemente.

-¿Qué haces aquí? – Le cuestiono una voz ronca, sacándola de sus propios pensamientos, se impulso del muro en el que estaba recargada y clavo sus ojos en los del caballero dorado.

-No te busco a ti, si no a tu hermano. – Sonrío al ver el rostro de sorpresa del caballero menor de géminis, quien no esperaba que la escocesa le reconociera, ni que pudiera diferenciarlo de Saga.

-¿Cómo has… - Pero antes de que Kanon terminase de preguntar.

-Porque ella ya tiene muchos años de conocerme ¿No es así? – Recrimino Saga alzando la ceja y utilizando la información que Aldana le había dicho, aquella vez que interrumpió a la guerrera y Camus.

-¿Lo has recordado o alguien te lo ha dicho? – Scatha sonrió juguetonamente, mientras se le plantaba de frente al mayor de los gemelos.

-Ahora entiendo porque no te sorprendiste al verme en aquella montaña. – Saga miro la tremenda palidez en el rostro de la pelirroja y los múltiples moretones que tenia escondidos bajos los vendajes de sus brazos, piernas y torsos, sin embargo un gran moretón escapaba de ser cubierto al estar justamente en la barbilla de la joven.

-¿Y bien no me vas a decir como lo descubriste? – Scatha se frustro al darse cuenta que Saga no iba a confesar como había recordado aquello, pero algo le decía que Aldana tenía que ver con ello.

-Sera mejor que me vaya. – Rio Kanon. – No quiero seguir interponiéndome entre esta "tensión" – Remarco el gemelo menor, quien entrecruzo sus manos sobre su nuca y comenzó a caminar hacia el templo de géminis, no sin antes lanzarle a su hermano una mirada burlona.

-Lamento interrumpir tu entrenamiento con tu gemelo. – Scatha se dio la media vuelta sobre la punta de sus pies, dejando al gemelo sin una explicación, con el fin de que el cediera primero a como había recordado ese detalle.

-Si no planeabas decírmelo ¿Entonces porque me has buscado? – Saga la detuvo por el brazo, obligándola a mirarle.

-Simplemente deseaba agradecerte por cumplir con tu palabra y liberarme de Ares. – Scatha deslizo su mano derecha sobre la izquierda, solo para retirarse una parte de la venda que cubría su muñeca severamente lastimada pero la cual carecía de la marca del dios de la guerra. – Todo te lo debo a ti, ya que yo era incapaz de enfrentarle.

-Scatha, yo vencí a Ares, pero la marca en tu muñeca no desapareció por mí. – Aquel golpe de sinceridad del geminiano fue como si le hubieran echado una cubeta de agua helada, retrocedió unos pasos, mientras su mente trabajaba rápidamente, tratando de hilar todas las cosas que recordaba desde que llego al santuario, sin embargo todo terminaba con aquel terrible impacto al lanzarse junto a Pegaso en un intento de matarlo y aún despues de despertar por unos minutos de ese golpe, recordaba sentir como el cosmos de Ares, era sellado pero aún la marca permanecía marca en su muñeca.

Ella no debía ser libre, no se había librado de Ares ni aún después de ser derrotado por el gemelo mayor. Su labio inferior tembló ligeramente al comprender que Aldana posiblemente estuviera involucrada en hacer desaparecer su sello. ¿Acaso ella…?

-Scatha. – Saga la llamo de nuevo, al ver como la pelirroja estaba consternada por sus propias lagunas mentales.

-¿Qué… que quieres? – Scatha se recobro rápidamente de su impresión.

-Nada. – Gruño el gemelo mayor, se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia géminis, malhumorado suficiente era aguantar el sentimentalismo de Aioros y la bipolaridad de Kanon, como para ahora agregarle el de la pelirroja.

-Saga. – Le llamo tenuemente. – Discúlpame, es solo que tengo muchas cosas en la cabeza, no quería ser grosera. Sabes solo venia a agradecerte por sellar a Ares, me quitases esta maldición o no, realmente has retirado un gran peso sobre mis hombros, aun después de todos los problemas que te he causado. – Menciono sinceramente.

-No tienes nada que agradecer, era mi deber enfrentarle. –

-Pero no lo era el arriesgarte hasta llevarme con Athena. – Scatha se inclino un poco hacia el frente en forma de agradecimiento y comenzó a retroceder unos pasos para marcharse. – Saga. – Le llamo una vez más. – Te conocí hace mucho tiempo en los palacios de la guerra, cuando Ares manipulaba tu cuerpo, solía visitar el campamento para ver cómo iba la formación de sus guerreros. Es por ello que te reconocí y supe quien eras, te vi durante 13 años, siendo una marioneta más de ese dios, otro más de nosotros y es gracias a ello que puedo diferenciarte de tu gemelo.

Saga observo a la pelirroja darle de nueva cuenta la espalda y caminar en dirección contraria a la que él estaba y a pesar de lo mucho que pudiese esforzarse la pelirroja por caminar todavía se notaba los grandes estragos de haber incendiado su cosmos y el haber reaccionado al último momento para saber la vida de Pegaso, quien prácticamente salió ileso del impacto.

-¿Qué piensas hacer? –

-Voy a ver en que está metida mi hermana, no puedo sentir su cosmos cerca. –

-Estas en lo correcto al pensar que ella es quien te libero de Ares. – Saga le alcanzo con facilidad y se puso a su lado.

-Esa es mi mayor preocupación, Saga. – Scatha se detuvo, escondió sus ojos al mayor de los gemelos bajo su flequillo pelirrojo y agacho el rostro, mientras mantenía empuñadas sus manos. – Yo todavía puedo sentir a Ares…

El humo venenoso salió del recipiente que se encontraba batiendo, el cual era de un color ocre pegajoso y que expedía un olor muy cercano al azufre. Ese líquido era tan venenoso que podía llegar a quemar su propia piel si introducía su mano dentro, pero su deseo de venganza era aun mayor y aunque tuviese que sufrir para lograr su deseo iba a hacerlo.

Introdujo su mano dentro del veneno que inmediatamente comenzó a burbujear y quemo su piel blanquecina, produciendo que su piel se desintegrase por completo y que su carne se quemase, si no fuera porque era un ser divino hubiese terminado sin brazo, pero al tener una capacidad de regeneración mucho mayor, su dolor era interminable.

Cerró los ojos experimentando un cruento dolor, tan parecido al que había sufrido durante años en el tártaro, movió lentamente su mano dentro del líquido, lo que le produjo un nuevo escarmiento y trato de concentrarse.

-Rea ¿Qué estás haciendo? – La voz de Críos a su espalda la desconcentro, pero noto la preocupación en la voz de su hermano más sanguinario.

-Guarda silencio, Críos. – Vocifero entrecortadamente.

-¿Qué? –

Apretó fuertemente los ojos e incendio su cosmos, el cual resplandeció dentro del liquido ocre, movió lentamente sus manos dentro del veneno y pronto pudo sentir como se retorcían entre sus dedos dos seres que fueron aumentando de tamaño y absorbiendo ese veneno dentro de sus cuerpos, la vasija se quebró frente a Rea, la cual retrocedió rápidamente para evitar que el veneno le tocase los pies y miro como frente a ella, se arrastraban dos serpientes.

-¿Rea que has hecho? – Críos miro el brazo quemado de su hermana y se sorprendió de que por primera vez observase el hueso de un titán, mientras la carne de Rea se iba regenerando, pero aun más llamo su atención aquellos dos seres que había creado su hermana. - ¿Qué diablos son esas cosas?

Rea no respondió, se arrodillo lentamente y extendió su brazo hacia ambas serpientes quienes la observaron por unos segundos con desconfianza con sus grandes ojos de color ocre, su piel era de color negra y su lengua de un escarlata brillante, de su boca sobresalían dos grandes colmillos plateados.

-En el universo aún existen muchos poderes que los dioses desconocen. – Una de las serpientes se arrastro hacia el brazo lesionado de Rea y primero permaneció viendo a la titanide fijamente a los ojos para después comenzar a enredarse en su brazo hasta colocarse a nivel de su cuello. – Y mi habilidad es crear a partir de mi cosmos y de las primeras sustancias que abundaron en el universo, sustancias que podían dar vida y que podían ser letales.

Rea atrapo con su mano la cabeza de la otra serpiente quien abrió sus mandíbulas mostrando los afilados dientes y removiendo su lengua con odio, Críos poco a poco observo que de la punta de esos colmillos salía un chorro de veneno de color ocre que al caer al suelo le perforaron sin dificultad.

-¿Qué vas a hacer con esas criaturas? –

Rea soltó una dulce risa y removió su mano izquierda en un remolino el cual dio origen a un pequeño abajero negro, en el cual deposito a la serpiente que tenía en su mano derecha, luego tomo a la otra que descansaba sobre sus hombros y la acaricio, con ternura. – Ellas van a vagar por la tierra hasta que encuentren a nuestros queridos dioses, ya que su mordedura no solo puede destruir nuestra piel Críos, dentro del cuerpo de un dios, puede lograr sellarlo, sumiéndolo en un profundo sueño al instante.

-Rea… -

-No deseo que Hyperion vuelva a ir a luchar al santuario, no por ahora. – Rea deslizo a la última serpiente en el vórtice y después lo cerró. – Y tampoco quiero que los gigantes nos abran camino, mis dos hermosas serpientes van a derrocar a dos dioses sin problemas.

-No podrán acercarse a los dioses, les percibirán a penas pongan un pie en sus templos. -

-No podrán. – Rea observo como su piel comenzaba a formarse sobre su carne y miro hacia su hermano. – Esas serpientes aunque lleven dentro de su cuerpo el veneno más potente de la existencia, son simples serpientes, no gozan de ningún cosmos, ni otra habilidad especial. En pocas palabras ellas solo tienen un solo objetivo: Morder y posteriormente retornar de nuevo al cosmos.

-Rea tus estas… - Pero Rea le interrumpió.

-A estas alturas hermano, deseo terminar con esta guerra cuanto antes y lo voy a hacer por mis propios medios. Los dioses han provocado mi furia hermano y voy a mostrarles de lo que soy capaz, no por nada me llaman la reina de los titanes. –

-Rea simplemente no vayas a cometer una estupidez, Cronos no toleraría perderte a ti también. –

-No voy a hacer nada que afecte a mi querido rey. – Rea abrió en esta ocasión un portal más grande y entro en él, no sin antes mirar a su hermano una última vez, Críos podría ser cruel y despiadado, pero dentro de él la lealtad hacia Cronos y el amor que le tenía a su familia, siempre hacían sobresalir al titán tranquilo y hogareño que fue en la antigüedad. – Me retiro hermano, puesto que hemos dejado un asunto pendiente sin resolver, que vaga en la tierra sin ninguna consecuencia de su traición…

-Ella es una diosa y debes tener cuidado, pues vas a sus dominios. –

-Ella no pertenece a ningún lugar, ni al cielo, ni al inframundo, mucho menos a la tierra. – Rea cerró su portal a sus espaldas. – Como nosotros tampoco…

Continuara…

Comentarios:

Fuman chu: Lamento mucho el retraso, tratare de no ausentarme tanto para los próximos capítulos.

Andy: Perdóname yo también extraño traerles mis ideas locas al fic, pero he regresado. Este no será el ultimo capitulo, créeme y no tengo la costumbre de dejar las cosas a medias, nunca.

Darkmiss01: No te disculpes por escribir un comentario tarde, yo estoy peor, tardo siglos en actualizar. Si nuestro pobre Milongas no fue muy bueno para soportar la bebida de hombres lomo plateado del buen Dohko. Sé que engañaron a Hyperion y lamentablemente Cronos ni Críos nunca se lo digan, mucho menos Rea y Koios que no tuvieron nada que ver, pero es que el rey de los titanes no iba a dejar que su mano derecha, dudara de aquella guerra y menos cuando están tan cerca de obtener lo que quiere.

LadyMadalla-Selena: Yo también volvi! Shaka se llevo la tunda de su vida, igual que Mu, la única diferencia entre el combate de ambos es que cuando lucho contra Mu, Hyperion fue directo porque están sus hermanos y con Shaka digamos que fue ascendiendo poco a poco, pues no uso la técnica que casi le partió la madre a Mu, pero lamentablemente la ira de Hyperion fue provocada por sus hermanos. Me alegra que te hayan gustado el capitulo pasado. Respecto a Aldana no sé si sobreviva es el personaje más matable por ahora, pero si muere será épico.

MarianaMa: Muchas gracias por leerme, espero nunca haberte defraudado. Me alegra que mis actualizaciones te hagan feliz y espero me perdones por tratarte tan mal a Shaka.

Radamanthys Queen: No me imagino cómo has de estar ahorita por mi tardanza de verdad perdóname. De verdad que agradezco mucho tu comentario. Siempre trato de que todos los personajes tengan su momento de luz. Jajaja me encanto tu reacción de POR FIN, es que ese beso ya lo había provocado muchos caps. Digamos que el reto de la bebida es como una proyección mía jajaja. Kanon y Tethis siento que es amor apache, pero del bueno.

Beauty4ever: Es que las fiestas si son buenas acaban en problemas siempre. Nuestra Shaina es una damita hecha y derecha y quiere que Milo se comporte como se debe, a la altura de todo un caballero.

Niki1213: Hey! Nunca debe darte pena, a mi es a la que debe darle, ya que los dejo esperando. Espero que la batalla no te haya hecho sufrir demasiado, porque apenas se avecina lo bueno. Saludos.

Atte: ddmanzanita.