¡Hola! ¿Se acuerdan de esta pobre escritora? Lamento sinceramente mis tardanza para escribir este capítulo, no fue por falta de ideas, si no por él tiempo. Pero aquí les traigo este capítulo de 34 o 35 páginas de Word, con el fin de que disfruten el capitulo, me perdonen la tardanza y me puedan dejar un comentario de apoyo, gusto, reclamo o castigo. De verdad estoy en una época muy estresada de mi vida y voy sin rumbo, pero trato de dejarles lo mejor de mí.
Capitulo 49 Hasta la última gota.
Todos los que se encontraban dentro del sanatorio, ejerciendo su amada profesión se habían dado cuenta de que la guerra había llegado a sus puertas, cuando observaron a la hermosa titanide y sus preciosas y esplendorosas bestias aparecer frente a ellos, sabían que por primera vez se verían envueltos en un conflicto y que el resultado sería devastador, pues antiguamente ya los habían salvado los santos de cáncer y leo, pero en esta ocasión se encontraban completamente a la deriva.
-Maestro ¿Qué haremos? – Pregunto ateromorizada una sacerdotisa que se mantenían asustada viendo al igual que él por la ventana.
-Cierren todo. – Sabia que una barrera física no sería absolutamente nada contra aquellas enormes bestias mitológicas, pero para humanos como ellos, era la única forma de defenderse o al menos la única que tenían hasta el momento, pues obligar a los santos a su cuidado, a pelear en esas condiciones, era inhumano y condenarlos a su fin.
Jamás creyó, que gente tan pacífica como ellos se verían envueltos en un conflicto de aquella índole, mucho menos creyó que moriría de una forma tan traumática y a merced de esas criaturas. Pero justo cuando sus ánimos decaían observo como un caballero dorado salía a toda velocidad de entre los arbustos y le observo gritar la misma orden que él había dado hacia tan solo unos segundos, pero así como vio aparecer al santo, pronto lo vio regresar dentro del bosque debido a una inmensa espina que atravesó su pecho.
-¡Dios mío, Maestro! – La doncella a sus espaldas se llevo aterrada las manos a los labios. - ¿Qué haremos?
-Lamento deciros que no podemos hacer nada. – Suspiro angustiado. – Quedarnos aquí es nuestra última opción, de salir tan solo les facilitaríamos el trabajo a esas criaturas.
-Maestro, ya hemos cerrado todas las entradas y estamos bloqueándolas con todo lo que tenemos a la mano. – Informo otro ayudante.
-Lo único que podemos hacer en estos momentos es rezar a Athena y pedir por el santo de Piscis y nosotros. – Asevero duramente el anciano.
Entonces agudizo su vista y se quedo en silencio viendo como el santo de oro era herido múltiples veces por la titanide y sus criaturas, sin embargo, cada vez que este caía se volvía a incorporar, una y otra vez, sin rendirse, a pesar de los duros ataques de sus adversarios. Hasta que de pronto le vio caer de rodillas y colocar sus manos en el suelo, mientras la sangre se desprendía del caballero como una lluvia sobre el suelo.
Jamás creyó llegar a ver a un santo dorado en ese estado, mucho menos al prodigioso Afrodita de Piscis, que era conocido como el santo más bello entre los 88 caballeros de Athena y aunque su belleza no se había perdido, el santo si estaba más que desaliñado.
Entonces la titanide comenzó a dirigirse hacia ellos, vanagloriándose de hacer sucumbir a uno de los hombres más fuertes del planeta y por unos segundos todos los que estaban tras él, se aterraron y comenzaron a retroceder asustados, pero entre los cuchicheos de miedo una voz se alzo con un dejo de esperanza y apunto hacia el frente, entonces observo cómo el campo frente a ellos se llenaba por completo de bellas rosas rojas que expedían un roció escarlata.
-No los tocaras mientras siga vivo. Athena no nos ha abandonado y yo soy la muestra ferviente de ello, mientras el cosmos de mi diosa arda, el mío no dejara de florecer. ¡Prisión carmesí! – Se asombro de escuchar la fiel promesa del doceavo guardián y pronto sintió como el suelo comenzó a vibrar bajos sus pies, retrocedió unos pasos para evitar que el fuese a lastimarse en caso de que el vidrio llegase a romperse y entonces observo como broto del suelo, gigantescas raíces que oscurecieron todo el sanatorio al resguardarlos en el interior de un enorme capullo.
-¡Nos está protegiendo! –
-¡Él nos salvara! –
-Realmente eso espero. – Se acerco a la ventana con lentitud y miro entre las grandes raíces un pequeño agujero por el cual observo hacia el exterior.
Tenía muchos años trabajando en ese sanatorio, había visto las terribles heridas que se causaban los aprendices y guardias entre sí, los daños con los que podían retornar los caballeros después de sus misiones, incluso el había sido el encargado de sanar a los sobrevivientes de la batalla de los 12 templos y se consideraba el médico personal de los santos divinos, pues prácticamente curaba a estos cada vez que peleaban, su experiencia lo respaldaba y entendía que las heridas que portaba el santo de las rosas, así como sus temibles oponentes iban a ser un inalcanzable reto para el santo.
Afrodita miro al gigantesco León de Nemea correr hacia él, lanzando rugidos llenos de furia. Sin embargo, respiro tranquilamente y analizo rápidamente la situación, tenía cuatro enemigos, Rea, Quimera, Equidna y ese estúpido León. Sin embargo su mayor preocupación era Rea, jamás ganaría aquella guerra, si ella continuaba invocando seres mitológicos, aunque tampoco le resultaría sencillo vencer a tres inmensas criaturas de la era del mito.
El enorme león abrió sus fauces para devorarlo de una dentellada, pero en ese momento Afrodita brinco hacia arriba y lo esquivo en el aire con elegancia una de las patas del león, apenas y toco el suelo, corrió en dirección hacia Rea, lo que alerto a las otras dos bestias.
Entonces se detuvo en seco desconcertando a Quimera y Equidna, lo que le dio tiempo al gigantesco León de ir tras él. Afrodita agradeció mentalmente todas las horas que Shion lo había sentado a Mascara de la muerte, Shura y a él a leer en griego antiguo, los pergaminos de la era del mito, gracias a ello sabia que las garras del león de Nemea eran mucho más filosas que sus propios colmillos y que serian de ayuda no solo para acabar con él, sino también con las otras bestias.
Lanzo una docena de flores negras hacia él león tratando de provocarlo, pues ya sabía que no existía arma humana o divina que pudiese atravesar la piel del león y sonrió al ver que su plan resulto efectivo, pues el fiero animal se lanzo con más ímpetu en su búsqueda, en ese momento se acerco aún más a Quimera, que al igual que el León soltó varios zarpazos y dentelladas, los cuales esquivo con dificultad.
-Provocar a dos enormes fieras ha sido una de mis peores ideas. – Afrodita perdió el equilibrio y cayó al suelo, lo que motivo a ambas bestias a lanzarse sobre él, entonces apoyo su mano en el suelo y con una descarga de su cosmos, creo una densa neblina escarlata que impidió la adecuada visión del León y Quimera, pero no evito que estos le atacaran. – Pero es efectiva.
Se tiro y rodo por el suelo, evitando los ataques de ambos animales, que sobrevolaron sobre él, observo como Quimera escupió una llamarada de fuego de su cabeza principal y de su cola de serpiente lanzo un veneno paralizante y aún así trato de embestirlo con su cuerpo chocando únicamente contra él León de Nemea, que rugía furioso y lanzo varias dentelladas y zarpazos que lo único que atravesaron fue el pecho de Quimera, la cual chillo lastimosamente antes de caer pesadamente de espaldas.
El león de Nemea retiro su pata del pecho de Quimera desprendiéndole el corazón al otro animal que poco a poco dejo de retorcerse en el suelo, pero el León también se hecho pesadamente sobre el suelo, con movimientos lentos a causa de que el veneno de Quimera, le había bañado los ojos, con su veneno paralizante.
Rea se quedo anonadada al ver como el santo se las había ingeniado para acabar con la vida de Quimera y sedar por unos segundos al León de Nemea. Realmente, debía de reconocérselo como un excepcional guerrero, su resistencia, destreza y habilidad eran prodigios entre los hombres y era por ello que lo mataría.
Pero justo se proponía a atacarlo cuando percibió como una inmensa masa de energía se dirigía hacia donde estaba ella, así que alzo el rostro hacia el cielo y miro una gran estela de luz blanquecina que surcaba el cielo en su dirección, entonces supo que ese ataque a larga distancia pertenecía a la única diosa sobre la tierra que continuaba de pie en la tierra y que se plantaba como una leve amenaza; Athena.
-La joven Athena de la era del mito ha regresado. – Los ojos rojos de Rea brillaron con intensidad y sonrió confiada, su cosmos exploto en una centella de partículas negras y blancas que rodearon todo a su alrededor y extendió su mano hacia el frente mientras un aura negra rodeaba por completo la mano de la reina de los titanes. Rea recibió en su mano el impacto del ataque y al principio ambas energías lucharon entre sí en un equilibrio perfecto, la luz contra la oscuridad, en un hermoso balance, como si fuese el yin yang, ambos ataques no se entremezclaban pero se mantenían firmes uno contra el otro, hasta que varias espículas de cosmos negro de Rea contaminaron el ataque de Athena, que no desapareció, pero si se transformo en una esfera oscura. -¿Acaso crees que eres la única que puede enviar ataques a distancia? –Rea exploto el cosmos en su mano y el ataque que antiguamente pertenecía a Athena y que resplandeció en el cielo como una luz de esperanza, volvió a salir expedido por este ahora siendo un una masa negra. – Ahora piscis, créeme que llegara tu fin.
Afrodita suspiro cansadamente y se incorporo con lentitud, apoyándose en sus rodillas para hacerlo, pero su cuerpo no le respondió y cayó pesadamente de rodillas, cerró los ojos con fuerza mientras sentía un inmenso mareo que le imposibilitaba siquiera ver, sus músculos no le respondían y en ese instante reparo que por mínimas que fuera la brisa del veneno de Quimera había logrado alcanzarlo y eso era más que suficiente para neutralizarlo.
-Maldi…ción. – Afrodita alzo un poco el rostro para ver a Rea y justo en ese momento solo observo a la emperatriz de los titanes parada elegantemente y de la palma de su mano le lanzo cinco espinas alargadas como varillas de color negro que perforaron su cuerpo, dos en su pecho, uno en su abdomen, uno en la pierna y el ultimo se incrusto justo en una de sus manos.
Rea sonrió complacida al ver la sangre del caballero salir expedida por los orificios que habían causado sus espinas y como la punta puntiaguda de estas se derramaban gotas de color carmín, se desprendían y manchaban el suelo. Poco a poco los movimientos del santo se detuvieron, hasta que dejo de moverse.
-Equidna, destruye ese capullo y asesina a todos los que estén dentro de ese edificio. – Rea sonrió ampliamente al pensar, en el rostro que estaría haciendo Athena en el momento que se percatara de la muerte de Piscis.
…
La dimensión negra de espacio se abrió produciendo un crujido grave que hizo voltear por instinto a los caballeros que se encontraban frente a él y que observaron como una región finita de un agujero negro aparecía y en cuyo interior se observaban tres gigantes que les observaban con severidad y muchos pies debajo de estos se hallaban más de un centenar de guerreros que portaban armaduras negras y como en su pectoral se encontraban marcado el signo de los titanes, sus rostros estaban completamente distorsionados y ahora parecían, una mezcla entre humanos y bestias. Cuando los ojos marrones de Aldebarán observaron con cierto temor a aquellos seres, un grito de guerra fue exclamado por todos ellos.
-No vamos a poder contra ellos, señor Aldebarán. – Ban miro aterrorizado hacia el portal, al tiempo que observaba angustiado como todos iniciaban a correr contra ellos.
-Lo mismo pensaste acerca de Encélado y le hemos derrotado. – Aldebarán encendió su cosmos dorado y se preparo para el encuentro con ellos. – Ban, Sirius debéis de entender que nosotros somos lo único que impide que ellos lleguen hacia las personas que se encuentran en el refugio, si caemos, miles de inocentes morirán. – Les menciono a ambos vía cosmos.
-Aldebarán es imposible que podamos contra tantos. – Sirius exploto su cosmos, sin embargo sonrió confiado. – Aunque ciertamente no retrocederé.
-Por Athena. – Ban incremento su cosmos y comenzó a correr en dirección hacia los primeros guerreros titánicos.
Aldebarán brinco con fuerza hacia donde se encontraban los guerreros y lanzo una patada a uno de ellos, que la detuvo con su escudo, mientras asomaba sus ojos negros atraves de una abertura en el metal, entonces el gran toro tuvo que retroceder pues este trato de clavarlo con su lanza.
-No puede ser posible… - ¿Acaso la fuerza de esos guerreros iba más allá de lo que se imaginaba?
-¡Aldebarán! – Sirius y Ban se colocaron a sus lados para cubrirse las espaldas mientras que los guerreros comenzaban a rodearlos.
Ban trato de golpear a uno de ellos, pero este detuvo su puño y le planto semejante cabezazo que le abrió la frente, la sangre corrió por todo su rostro y le desconcertó, entonces Sirius tiro una patada al guerrero, para alejarlo, pero este enrollo un tentáculo en su pierna que lo lanzo hacia los gigantes, quienes le plantaron un puñetazo que lo hundió en el suelo.
Aldebarán tomo la cabeza de uno de los guerreros y la aplasto con su mano, pero a cambio obtuvo varios cortes en el brazo y una lanza se incrusto por debajo de su axila izquierda, se volteo hacia sus agresores, tomo la lanza alejándola de su cuerpo y rompió con esta el escudo del guerrero al cual tomo por el cuello y lo derribo en el piso.
-¡Gran cuerno! – Aldebarán extendió sus brazos y utilizo todo su cosmos acumulado, concentrándolo en las palmas de su mano, las cuales brillaron de un color anaranjado, lanzando un golpe a una alta velocidad en forma de una explosión de energía cósmica acompañada de una onda masiva, en dirección de los guerreros que en su mayoría salieron volando por los aires. Pero para su sorpresa las armaduras no se destruyeron e inclusive estos se recobraron rápidamente del ataque.
Sin embargo el lanzar ese ataque, fue un error, pues los guerreros a sus espaldas aprovecharon el momento, uno de ellos brinco sobre su espalda y planto una espada sobre su cuello, que Aldebarán logro detener con la palma de su mano, entonces los demás aprovecharon la oportunidad para atacarlo con sus armas, las cuales se fueron incrustando en las piernas, en el costado y abdomen del toro dorado que cayó con una rodilla al suelo, al verse superado en número.
-¡No! – Aldebarán se incorporo y exploto su cosmos para alejar a todos su oponentes que terminaron derribados en el suelo, entonces incremento su cosmos, con el cual rodeo sus puños, golpeo con brutalidad el rostro de uno de los guerreros el cual se despedazo, se giro velozmente y le planto una patada a otro que iba a atacarlo por la espalda, destruyendo su abdomen y traspasándolo, apenas iba a golpear a otro cuando un inmenso puño lo aplasto contra el suelo.
-¿Qué diablos esperáis inútiles? Tenéis todo un festín por delante y se conforman con tres caballeros. – El gigante mantuvo su mano sobre Aldebarán para impedir que este se levantara del suelo, pero no con la fuerza necesaria para matarle quería que observara cuando los guerreros entraran al refugio y comenzaran a matar a los aldeanos.
Aldebarán estaba boca abajo, su barbilla golpeaba con dureza el suelo, sentía que le partirían la cabeza, sin embargo sus ojos observaron como los guerreros comenzaban a correr directamente al refugio, lanzando sus armas contra las puertas que estaban ocultas entre varios peñascos, pero el ruido metálico que hizo fue tan característico y gélido, que supo que ya habían descubierto el lugar. Se impulso con sus brazos desesperadamente para levantarse pero fue completamente inútil, el gigante ejerció más presión sobre él, derribándolo de nuevo.
-Demonios… - Sirius trato de zafarse de dos guerreros que le sostenían por los brazos pero fue imposible.
Uno de los guerreros titánicos, lanzo una gran esfera de cosmos que golpeo una de las esquinas de la compuerta, la cual se fracturo por la mitad, haciendo que la parte superior cayera y se desplazara sobre su otra parte hasta el piso, fue entonces que escucho el grito de terror de las personas dentro del refugio, un grito tan lleno de angustia y terror que pareció motivar a los guerreros para penetrar la compuerta.
El guerrero tenia forma de un lagarto humanoide brinco entre las piedras del cerro y se coloco a una distancia oportuna que le permitiera ver hacia el interior, entonces siseo emocionado cuando sus pequeños y agudos ojos observaron a la gente en su interior que grito aterrada al ver a semejante animal y comenzó a agolparse los unos contra los otros, exclamando por ayuda.
-¡Voy a matarlos a todos! – El lagarto alzo su lanza y la arrogo contra las personas que trataron de correr despavoridas. Ahora el refugio se había convertido en jaula y era imposible huir de ese lugar, todos se habían encerrado para morir.
-Él único que morirás serás tú. – Una cadena pasó justo al lado del oído del guerrero, sin embargo no alcanzo a golpearlo, él no era su objetivo, si no la lanza en la cual se enrollo hasta frenar su avance.
El lagarto siseo molesto al ver el resultado inefectivo de su ataque y a penas iba a sisear cuando un santo se acerco a él en un movimiento fugaz, como si se teletransportase, era un joven de cabellos celestes, finos y cabellera ondulada, con ojos del mismo color y de una tez impresionantemente blanca, el santo alzo su mano empuñada y le planto un tremendo golpe que derribo al guerrero de la montaña, lanzándolo al vacio.
-No van a tocar a estas personas… – Orfeo de Lira se trono con suavidad los nudillos y miro amenazante a todos los guerreros de los titanes bajo él.
-Ellos se encuentran bajo la protección de la diosa Athena… - Albiore de Cefeo retrajo su cadena lentamente hasta que la lanza llego a su mano. – Ustedes han invadido este santuario sagrado y por ello, no tendré piedad. – El rubio lanzo con fuerza la lanza la cual atravesó al guerrero que antiguamente la había arrojado.
-Maestro. – June de Camaleón se coloco al lado del caballero de Cefeo.
-Así que hemos llegado justo a tiempo. – Aracne de Tarántula se agacho divertido y miro a los guerreros que sujetaban a Ban y Sirius los cuales habían caído en su trampa y se encontraban inmovilizados, pero además salieron expedidos con brutalidad hacia atrás, hasta que sus cuerpos se despedazaron por aquella cantidad de cosmos.
-¿Cómo estás? – Shiva de pavo real tomo a Sirius y retrocedió con él.
-Pude estar peor. – Respondió a secas, Sirius observo como Ágora de Loto estaba al lado de Ban y supuso que ellos habían causado esas grandes explosiones de cosmos, no por nada eran discípulos de Shaka de Virgo.
El gigante frunció el ceño molesto y cuando trato de terminar con el caballero de oro bajo la palma de su mano una suave melodía comenzó a sonar neutralizando todos sus movimientos, entonces Cefeo lanzo una de sus cadenas la cual se enrollo en la muñeca izquierda de Aldebarán y lo jalo hacia ellos.
-Gracias. – Aldebarán se sacudió el polvo de la armadura, se incorporo, mientras miraba en dirección a sus enemigos. Agradecía inmensamente el apoyo que los santos de plata y bronce, tan solo rogaba a Athena que fueran suficientes ya que frente a ellos, se encontraba un ejército digno de pelear contra semidioses y no solo eso, había tres gigantes que hasta el momento se había mantenido a raya…
…
El choque de Dokho contra la tierra fue tan bestial que produjo un enorme cráter en la tierra, con una completa devastación a su alrededor, columnas de fuego se esparcían por todos lados y ríos completos de lava consumían toda la vegetación a su paso, mientras densas brumas de humo se esparcían por todo el lugar, en el cual reinaba un silencio aterrador.
-Kanon. – Mu llamo a su compañero al cual distinguió moviéndose entre las sombras. – No percib… -
-No lo digas, Mu. – Kanon elevo su cosmos para ayudarse a sanar las heridas de la espalda y a la vez llamar directamente la atención de Hyperion.
-Tenemos que entoncontrarle. – Mu se trono el hombro izquierdo bruscamente el cual produjo un terrible chasquido y lanzo un chorro más de sangre que resbalo por los detalles de su armadura.
Ambos se rodearon de su cosmos mientras buscaban detectar la presencia de Hyperion y a la vez a Dokho, ya que su visibilidad se había tornado reducida debido a la gran cantidad de humo que se encontraba esparcido a su alrededor.
-Kanon, cada ataque que utilizamos contra Hyperion, pareciera que solo lo hace más fuerte. – Mu conocía de lo que hablaba, él había sido uno de los primeros en enfrentar solo al titán y sin embargo todo su cosmos, todas sus técnicas habían resultado inútil nisiquiera para lastimar al pelinegro, incluso las técnicas más poderosas de Shaka de virgo y del antiguo maestro de libra parecían resultan insignificantes frente al titán.
-Vamos a encontrarle una maldita debilidad, aun tenemos varios as bajo la manga, ¡Mu... – Kanon dio un mal paso y cayó en un gran boquete, que termino de desgarrarle la mal trecha espalda y le lanzo de bruces al suelo.
-¡Kanon! – Mu se detuvo a tiempo para observar el gran hoyo por el cual había caído el gemelo menor, sin embargo el humo era más denso en aquel lugar y le resultaba imposible ver el fondo de aquel pozo.
-¡Antiguo maestro! – El gemelo menor, sintió la mano del chino a escasos centímetros del lugar que palpaba a ciegas para levantarse, se irguió velozmente ignorando el dolor en su espalda y se acerco al hombre al que el mismo consideraba un ejemplo a seguir, la cantidad de humo imposibilitaba su vista, por lo que encendió su cosmos para iluminarse en la oscuridad y lo que vio le asusto, que por instinto toco el pulso del antiguo tigre y respiro aliviado al sentirlo, pero la cantidad excesiva de heridas y quemaduras de su cuerpo prácticamente le impedirían seguir peleando contra Hyperion, al contrario ahora su cosmos debía enfocarse en mantenerlo vivo.
-¡Mu! – alzo su rostro hacia lo alto del acantilado como si pudiera ver al pelilila pero fue imposible, entonces elevo su cosmos solo para darse cuenta que el cosmos de Mu se había alejado y ahora estaba en compañía de Hyperion. - ¡Maldición! ¡Odio a ese titán tanto como a Ares! – Renegó, tomo los brazos de Dokho y lo hecho sobre su espalda mientras empezaba a escalar ese maldito agujero.
Por su parte el ariano había detectado a tiempo el cosmos del titán, logrando así evitar que este le atravesase con uno de sus ataques, pero la distancia fue muy corta para evitar enfrascarse en una pelea a puño limpio contra el titán, quien era también un diestro luchador, pues casi todos los puños y patadas que Mu trataba de encestarle este los detenía o esquivaba hábilmente.
Tenía que darle el tiempo suficiente a Kanon para auxiliar a Dokho, después de todo el tenia más experiencia enfrentando a Hyperion, así que tiro varios puñetazos que el titán logro esquivar debido a su velocidad, entonces el pelinegro decidió regresarle sus propios golpes, pero al primero que lanzo directo hacia su pecho choco contra el esplendoroso muro de cristal, Mu cerro lentamente su puño y la barrera se encogió hasta apresar el puño derecho del titán, entonces el primer guardián de Athena hizo explotar su cosmos.
-Extinción de luz estelar. – El impresionante destello de cosmos pulverizo todo el humo en derredor suyo y golpeo con su inmensa luz al titán, que comenzó a desaparecer a causa de los múltiples y brillantes golpes de luz, que engullo al titán para teletransportarlo hacia un mar de lava en el cual el titán se hundió. Mu espero expectante en la orilla, reconociendo que algo como aquello no frenaría a la mano derecha de Cronos.
-¡Revolución de polvo estelar! – Mu acumulo todo su cosmos en forma de luz estelar, levanto su brazo derecho hacia el cielo, donde se comenzó a condensar millones de estrellas y al moverlo hacia el frente, estas cayeron disparadas en una lluvia de polvo de estrellas que comenzaron a hundirse en la lava, como meteoritos, en busca de Hyperion, entrando al mar rojo con una fuerza devastadora que comenzó a destruir todo a su paso.
Mu podía sentir la intensidad del cosmos en su interior, como corría por cada fibra de su cuerpo y el calor que emanaba hacia su sangre y tejidos, podía asegurar que jamás había golpeado a nadie con la revolución de polvo estelar con ese nivel de cosmos y sin embargo tenía un muy mal presentimiento.
Hyperion estaba asombrado por la forma en que Mu había aprendido de él, después de su primer enfrentamiento en el Olimpo, podía reconocer que Mu se había preparado para enfrentarle en el futuro y la muestras eran claras, había logrado sorprenderlo en dos ocasiones y logrado golpearlo con sus técnicas, incluso ahora bajo ese torrente de lava le era imposible esquivar las técnicas del ariano, pero fue entre las descargas de dolor que le producían la lluvia de polvo estelar de Mu, que sintió el cosmos de Koios despidiéndose de él, lo que le trago brutalmente de regreso a la realidad. Tres caballeros de Athena habían logrado de nueva cuenta sellar a uno de los suyos, Koios a pesar de poseer el keraunos en sus manos había perdido contra tres miserables caballeros.
-¿Acaso sus ideales no eran tan fuertes como los de esos humanos? – Su cosmos exploto en el interior de la lava, la cual salió expedida hacia todos lados, como si de agua se tratase, entonces se recargo en el límite del curse del rio de fuego, mientras sus tejidos comenzaban a regenerarse y lanzo una serpiente de magma hacia el guardián del primer templo, pero antes de que esta le alcanzara un gran vórtice negro se abrió paso detrás del peli lila y lo succiono por completo, desapareciéndolo.
Pudo sentir la gravedad y la presión negativa del agujero negro del gemelo menor que lo absorbió por completo, rodeándolo de una oscuridad impredecible, donde no había un horizonte, ni puntos cardinales y tan de repente como este se abrió la primera vez, volvió a hacerlo para lanzarle a un lado del geminiano, que suspiro tranquilo cuando lo vio.
-¡No escaparan de mi! – Hyperion se teletransporto frente a Kanon y le planto tremendo puñetazo en la cara que lo arrojo contra un puñado de piedras tras él, entonces el pelinegro se giro ágilmente y golpeo con su rodilla el rostro de Mu derribándolo sobre el suelo, entonces se posiciono sobre él, aprisionando las manos de este bajo sus rodillas y cuando Mu logro zafarse de una de estas, el titán impacto su puño con el antebrazo del ariano con tanta fuerza que lo fracturo, entonces comenzó a golpearle con el puño cerrado inmisericordemente, sin ni siquiera darle piedad de recobrarse de uno cuando le asestaba otro.
-¡Suéltalo! – Kanon se lanzo sobre Hyperion y logro plantarle un severo puñetazo en el pómulo al titán, el cual se amorató al instante. Kanon trato de plantear una férrea defensa contra el titán, dándole tiempo a Mu de recobrarse, sin embargo se dio cuenta que Hyperion no solo poseía un cosmos superior al suyo, si no que era un hábil luchador cuerpo a cuerpo, por lo que comenzó a ser difícil para el marino atacar y defenderse al mismo tiempo.
-¿Cómo…se supone… que lo venceremos? – Mu se arrodillo lentamente, recargando su peso sobre sus manos y sus rodillas, mientras varios hilillos de sangre se desprendían de sus cejas, nariz y labios en delicadas líneas rojas para caer al suelo en pequeñas gotas.
-Mu… ¿Acaso estas dudando? – La voz del antiguo maestro le hizo volver un poco en sí. – Se que Hyperion es sin duda, el enemigo más fuerte con quien nos hemos enfrentado, pero aun no hemos utilizado todos los as que tenemos a nuestra disposición.
-A estas alturas cualquier idea es buena. – Mu cerró los ojos con cierta presión, para tratar de mitigar el mareo que le sobrecogió, pero los abrió velozmente al escuchar un fuerte impacto, rebusco con su mirada a Kanon e Hyperion y vio a este ultimo tirado en el suelo, levantándose con cierta dificultad. – Tiene razón, maestro. Hyperion también esta herido.
-Así es, ninguno de nuestros ataques han sido en vano. – Kanon se plato firme entre ambos y luego volvió su vista hacia Hyperion que se levantaba con los ojos inyectados en sangre y con su cosmos negro rodeándole.
-Tenemos que detenerle. – Dohko extendió su mano hacia sus lados y se apoyo sobre sus palmas para ayudarse a levantar, al tiempo que encendía su cosmos dorado.
Cualquier humano, ser mitológico, dios o titán que observara aquella escena se sentiría asombrado de la valentía de aquellos tres hombres, el simple hecho de verles levantarse ya era una proeza digna de aplaudir a cada uno de ellos, sus cuerpos estaban maltrechos, las heridas recorrían cada parte de su ser y de ellas manaba sin ser detenida sangre, como el agua emana de las montañas, pero era la misma volitad de los guardianes, lo que los hacía erguirse sin importar las consecuencias que ello pudiera traer y no solo eso, sino que incendiaban sus cosmos de nuevo, haciéndolo hervir en su interior, llamando la fuerza del universo una vez más y sincronizándola con su alma.
-Es digno que hombres como ellos, continúen levantándose para cumplir la misión que les fue otorgada por Athena y es una lástima que su objetivo sea detenerme, pues no lo lograran, quisiera que hubiese una forma alternativa a la muerte para detenerles, humanos como ellos no merecen morir, pero, al igual que ellos, yo lucho por un pueblo que fue encarcelado en el tártaro de forma injusta por Zeus y si mis hermanos o yo caemos, ellos retornaran con nosotros a ese oscuro lugar y ya he visto como las tinieblas corrompieron sus sentimientos y transformaron sus aspectos. – Hyperion observo atento la palma de su mano y sonrió con cierta tristeza. – No solo lo hicieron con ellos, nosotros también nos vimos afectados por estar tanto tiempo encerrados en el tártaro, transformo un ideal en venganza, ahora apenas y si puedo recordar como éramos antes de ser encerrados en ese lugar. No quiero destruir a los dioses, ni a sus aliados, pero no voy a volver al tártaro, nadie lo hará.
...
Aquel santuario en llamas, destruido y con escombros por doquier en el cual abundaban columnas de humo que salían de un suelo carcomido y fraguado por las llamas para entrar en contacto con nubarrones negros, que auguraban un mal presagio para todos aquellos que se encontraban bajo él. Aquel mítico y hermoso lugar estaba al colapso de su destrucción. ¿Acaso ese era el fin de todo el fruto que por generaciones había retoñado en el santuario?
-Por unos segundos realmente creí en la justicia que profesaban los caballeros. – Críos tomo la empuñadura de su espada y miro furioso a Shura. – Creí que por primera vez en siglos me enfrentaría a alguien digno de ser llamado un guerrero, aquel que transmitía su espíritu a través de su espada, pero me has defraudado Shura de capricornio, tan solo eres otra espada rota.
-¿Rota? – Shura reparo en la última palabra y observo sus dos manos manchadas de sangre y como si un recuento de sus pecados hubiese sido recordó cada error que había cometido durante sus vidas, el asesinato de Aioros, el hostigamiento y dureza con la que convirtió la vida de Aioria en un infierno, cada misión y asesinato injusto que cometió en nombre del patriarca impostor, el enfrentamiento con Shiryu en la casa de capricornio y el haber alzado su mano contra los ideales de Athena, el jurarle lealtad a Hades, atacar a Mu y Shaka que claramente estaban en desventaja, haber realizado la exclamación de Athena y asesinar a uno de sus compañeros con ella, el combate contra Mu, Aioria y Milo que finalizo en el asesinato de Athena, muy probablemente podía considerar que excalibur estaba manchada por la sangre de aquellos a los que juro proteger que por sus enemigos, por la sangre de inocentes. Su espada había sido opacada por la sangre de Aioros aquella fatídica noche y desde entonces podía decir que su arma jamás había vuelto a brillar en sincronía con su espíritu.
-Shura. – Geist apretó su mano con suavidad para llamar su atención. – Vamos…
-No. – Repuso fríamente y ni siquiera volvió a mirar a la amazona que claramente se extraño por el tono de su voz. – Shiryu, quiero que tu y Geist se retiren de este lugar.
-¿Qué? – Geist soltó su mano molesta y le encaro, rebuscando furiosa con sus ojos celestes la mirada ópalo del español. - ¿Acaso estás loco?
-Shura no podemos dejarte. – El pelinegro se acerco a la pareja confundido por la nueva solicitud del decimo guardián, aunque no se atrevió a cuestiónale. Si algo le había enseñado sus interacciones con el español, es que era una persona en la que se podía confiar ciegamente.
-Ya lo habéis visto, mi brazo izquierdo está severamente lesionado, dudo que soporte este combate, así que me veré obligado a usar mi brazo derecho, ambos saben que aun no puedo contralar el cosmos de Excalibur que se libera por mi herida, por lo que podría dañarlos con ella. – Shura miro con dureza a ambos, sin darles siquiera una pauta para replicar, después de todo no estaba a discusión que ellos se quedaran. – Tengo que usar todo mi cosmos si deseo derrotarle.
-No pienso irme. – Geist se acerco a él y le tomo con cuidado por el brazo. – Estamos juntos en esto ¿Recuerdas?
-No. –Shura se alejo de ella y comenzó a caminar hacia Críos que miraba divertido la escena. - Por esta vez Geist no discutas y obedece a la primera. – Shura giro levemente su rostro y le sonrió a la pelinegra que le miraba perpleja y es que ahora más que nunca, no quería alejarse de su lado.
-Shu…ra –
-Deberías aceptar lo que te dice niña, capricornio solo está prolongando sus vidas por un instante más, pues para cuando termine con él, acabare con ustedes. – Críos dejo de recargarse en su espada y la tomo por el mango.
-Shiryu, váyanse ahora. – El peliverde volvió su rostro hacia Críos, mientras Shiryu acomodaba a Ikki sobre su espalda y a Shun lo tomaba por un brazo para salir de ese lugar.
-Vamos Geist. –
-¡¿Qué?! – La pelinegra volteo sorprendida, de que el dragón apoyase la idea estúpida del capricorniano, acaso no entendía que era imposible para Shura derrotar solo a Críos, esa maldita herida en el hombro del decimo guardián, era la más grande desventaja que tenia de entre todos los caballeros dorados.
-Shura tiene razón en estos momentos somos más un estorbo que ayuda, solo limitaremos más sus ataques si permanecemos aquí, además nos guste o no, Shura es un santo de oro y como tal, tu y yo estamos en un rango inferior y debemos obedecerle. – El chino casi escucho el resoplido de disgusto de la oji azul tras su oído, incluso Shura rio al ver tremendo argumento contra la italiana, que paso furiosa a su lado.
-¡Eres la misma copia de rectitud de Shura! – Geist no volteo a ver al español, sabía que tal vez se arrepintiera después de no despedirse de él, pero su orgullo le impulsaba a alejarse de ahí, si el señor rectitud y su estúpido novio querían que ella se largara de ahí, lo haría y que después no se arrepintieran cuando observaran las consecuencias de ese tonto plan.
-Shura. – Shiryu se encontraba de espaldas al español, sabia las probabilidades de que Shura perdieran eran muy altas, Críos no solo lo superaba en cosmos, si no que su estado de salud era mucho mejor, pero aún así reconocía aunque le molestase que tanto Geist como él, eran una distracción enorme para el español. – Más te vale no perder.
-No lo hare. – Shura incremento su cosmos dorado que le rodeo como especulaciones, mientras las piedras que eran atrapadas por el halo de cosmos, se pulverizaban hasta convertirse en cenizas. – Esta vez Crio ire en serio.
-Ya era hora. – El titán acepto gustoso el reto y rodeo su espada con su cosmos azabache. – Enséñame lo que tienes o mejor aún lo que puedes hacer con esas espadas rotas.
Shura corrió hacia Críos y levanto su brazo izquierdo que trono ante el movimiento y le produjo una descarga de dolor, pero en ese momento era la única posibilidad que tenia para seguir peleando, así que ignoro la luxación de su propia articulación y la fractura de su brazo y lanzo un poderoso Excalibur que choco contra la espada del titán, que resistió sin esfuerzos su filo.
-Parece que tu sagrada espada, tan solo es una leyenda, el único logro que realmente ha tenido, fue el de engañar a todos con una fama falsa. – Críos aumento la presión de su espada contra el brazo izquierdo de Shura, que comenzó a sentir como la espada del titán se incrustaba en su carne, si no retrocedía terminaría por cortarle el antebrazo, así que brinco hacia atrás para alejarse, pero Críos giro ágilmente su muñeca y le produjo un profundo corte en la pierna que le hizo caer, luego volvió a girar su arma y clavo con una ágil estocada el hombro izquierdo del peliverde.
-Este es tu fin. – Críos tomo el mango de su espada y lo giro haciendo crujir por completo la articulación del español y despedazando todos los ligamentos y músculos del hombro que se desgarraron, Shura se retorció del dolor y pero no dejo escapar ningún grito, entonces Críos saco su espada y la dirigió velozmente contra el cuello del español, quien al verse liberado se giro sobre sus espalda y logro derribar con sus piernas al titán que cayó pesadamente al suelo.
Shura se rodo por el suelo, mientras se tomaba con su mano derecha el hombro izquierdo, que le punzaba con intensidad y que había dejado de responderle, ni siquiera era capaz de mover la punta de los dedos, su espada izquierda estaba destrozada por completo. Se tambaleo para levantarse, ya que la herida de su pierna al parecer también había estado dirigida en especifico contra algún tendón, cojeo un poco y se volteo hacia Críos.
-No me falles Excalibur. – Comenzó a incrementar su cosmos, mientras preparaba su brazo derecho para realizar su técnica, sabia de sobra las consecuencias de realizar un ataque como ese, el doble filo que imponía el hacerla, un riesgo tanto para Críos, como para él, pero en esos momentos era su última opción.
Shura levanto su brazo derecho hacia el cielo y lo deslizo hacia el frente, formando un inmenso haz de luz dorada que se expedido desde su hombro hasta la punta de sus dedos, pero su cosmos se descontrolo y produjo tres grandes filos, una de ellos abrió aún más su herida al salir y luego choco contra el templo patriarcal, derribando parte de su fachada, el segundo haz opalescente se desplego contra Críos quien se levanto del suelo para esquivarlo, pero el tercer haz logro golpearlo en la mano, produciéndole un corte profundo entre los dedos que le obligo a soltar la espada.
Shura se balanceo hacia atrás torpemente y la descarga de dolor le hizo temblar todo el brazo, mientras la sangre manaba profusamente de su herida, no creía que pudiera lanzar otro Excalibur sin terminar perdiendo el brazo, realmente las opciones se le estaban terminando y comenzaba a sentirse mal por la pérdida de sangre.
Fue entonces que recordó el frasco que Camus le había entregado de parte de una de las berserkers, con el único fin de utilizarlo para poder atacar sin sentir el dolor de su brazo, tal vez tan solo seria momentáneo o le permitiría realizar un par de ataques pero en una situación como aquella, no había una gran cantidad de probabilidades, su brazo izquierdo estaba destrozado y el derecho no era de gran ayuda, pues cada vez que le utilizaba se volvía un arma de doble filo.
Tomo con su mano derecha el frasco que llevaba atado a la cintura y le miro por unos segundos, era un frasco pequeño con un liquido ocre en su interior y con un pequeño corcho que impedía que este se saliera, lo observo con cuidado considerando justo o no el utilizarlo.
-¿Sabes? – Críos volvió a llamar su atención y le vio levantarse apoyándose en su espada y observo como sangraba levemente del hombro izquierdo, incluso podía observar un pequeño hilillo de sangre que resbalaba por su kamui. – Pensé que tu "gran técnica" me afectaría más pero tan solo me ha provocado un rasguño, así que eso solo ha incrementado mi duda de cómo alguien tan débil como tú, pudo resistir el Keraunos de Ceo.
-Entonces debes agradecer a tu hermano, por hacerme esta herida y mermar mi cosmos. – Shura apretó con fuerza el frasco en sus manos, cerró los ojos y suspiro pesadamente, mientras lanzaba el frasco hacia el vacio. – Como caballero dorado y guerrero es deshonesto utilizarlo. Si voy a vencer a Críos será con la misma arma que Athena entrego a mi signo en la era mitológica y probare sin ninguna trampa o ayuda, que el filo y fuerza de Excalibur van más allá que cualquier otra arma, pues su hoja solo es un reflejo de un alma que lucha por la justicia.
-¿Crees que tenias la posibilidad de vencer? – Críos levanto su espada y sonrió con cierto sarcasmo. – Pues te equivocas.
Shura corrió al encuentro contra Críos e invoco a Excalibur cuando estuvo cerca, varios de los haces ópalos golpearon el filo de la espada del titán que las repelió con éxito, entonces Críos se agacho para esquivar el brazo derecho de Shura y desde esa posición levanto su espada y la clavo en el pecho del santo, que escupió una gran cantidad de sangre.
Críos escucho como un leve quejido se le escapo al capricorniano, lo vio temblar ligeramente de dolor, mientras tensaba su mandíbula y por su boca se desprendió un hilillo escarlata, Shura retrocedió varios pasos llevando aún la espada en su interior y tosió un par de veces.
-Parece que esto se ha terminado, Shura de capricornio. – Vio al santo elevar su cosmos para tratar de controlar la herida, sin embargo ambos sabían que algo como aquello era completamente inútil.
-Sí, eso parece. – Shura cayó pesadamente de rodillas, aun cubierto por su cosmos dorado y levanto su mano derecha hacia la espada en su pecho y la tomo justo por el centro por su filo. - ¡Danza Excalibur!
-¿Qué? – Críos miro sorprendido al caballero, lo creía derrotado y en una situación desesperante, pero ahora entendía todo, capricornio se había dejado herir a propósito.
Shura exploto el cosmos de la Excalibur de su brazo derecho y múltiples cortes potenciados por la herida del Keraunos y que fragmentaban su cosmos aun más, proyectaron una inmensa cantidad de golpes cortantes al mismo tiempo, que cubrió toda la superficie en torno a él y comenzó a golpear directamente el filo de la espada de Críos.
-¿Acaso piensas destruir mi espada? – Críos dio unos pasos para alcanzar a tomar el mango de su arma, pero en ese momento, el ángulo de proyección del ataque del español aumento logrando golpear al titán en múltiples partes de su cuerpo, pues era casi imposible lograr escapar de aquella cuadricula de ataque, cubría en toda su extensión el campo de batalla…
El cosmos del ibérico comenzó a descender poco a poco, mientras retiraba la espada de su interior y los haces dorados disminuían, soltó la espada de Críos, la cual cayó al suelo en un replique metálico y entonces él se desplomo de espaldas, respirando con dificultad y sintiendo como su garganta se llenaba de sangre constantemente.
-Ni siquiera moviste…tu brazo para realizar esa técnica. – Críos sonrió débilmente y se volteo boca arriba, mientras dejaba caer su cabeza hacia atrás y miraba al cielo ennegrecido y ya a punto de oscurecer. – Me tomaste por sorpresa. – Se sentó y escucho como gran parte de su Kamui caía al suelo partido en pedazos e incluso observo varios cortes en su propia piel, entonces miro hacia atrás justo donde el caballero estaba, respirando con dificultad, algo había cambiado en Shura.
Se levanto aún mirado con cautela al santo que permanecía tendido en el suelo y se acerco a su espada, la cual observo detenidamente, parecía que a pesar de la gran cantidad de cosmos que el santo había utilizado, no había logrado hacerle el más mínimo rasguño, se agacho para tomar su mango y cuando la levanto frente a sus ojos tan solo observo una pequeña fisura transversal.
-No has logrado destruirla a pesar de tu técnica. – Críos dejo de sonreír y se torno demasiado serio, mientras apuntaba con su espada al cuello del santo, quien ya se veía bastante mal por las heridas que el mismo le había causado, así como las lesiones causadas por el doble filo de su Excalibur derecha. – Pero debo reconocer que has sido el primero en lograr hacerle una fisura.
-¿Por qué me dices eso? – Shura entreabrió un ojo y observo la punta de la espada del titán que se encontraba a escasos centímetros de su cuello.
-Creo que me equivoque respecto a ti, Shura. – Críos retiro su espada del cuello del español y le dio la espalda. – Eres un digno guerrero y debes pelear como tal, hasta el final. Por ello ponte una vez más de pie y probemos una vez más los filos de nuestras armas.
-¿Críos? – Shura se incorporo lentamente, mientras sentía como los músculos destrozados de sus brazos y piernas clamaban por un descanso.
-Soy un titán, Capricornio he vivido desde hace mucho tiempo y soy consciente de los sacrificios que se hacen en una guerra, lo supe en la batalla pasada y lo sé ahora, he analizado ambos bandos con detenimiento, cuestionándome muchas veces cual es el correcto, pero no importan cuantas veces lo he analizado, ambas partes tenemos razón para pelear con el mismo fervor y ello me ha permitido conocer a guerreros con un talento excepcional y tu, Shura eres uno de ellos. – Críos alzo su vista hacia el amplio cielo de Urano, su padre y el verlo en aquellas condiciones solo le hizo pensar que a diferencia del duro y sádico carácter de su padre, su madre Gea siempre les había amado con una intensidad más cálida que cualquier volcán o sol en todo el universo.
Shura observo a Críos con un temple sereno y relajado, parecía que otro titán había tomado su lugar y verlo de aquella forma le hizo recordar en cierta parte a Kanon y Saga, después de todo el porte que caracterizaba a ambos gemelos, era tan solo un disfraz para ocultar sus verdaderos sentimientos.
-Tú también eres un buen espadachín. –Shura ignoro por última vez las heridas de todo su cuerpo y se paro dando algunos tropezones y temblando a causa del dolor, pero no sabía qué era lo que le impulsaba a levantarse de pie. ¿Eran las palabras del titán las que lo motivaban? ¿Las personas? ¿Sus compañeros? No, era ella… Athena era quien le estaba alentando con su cosmos desde la lejanía y podía sentir la vibración de su cosmos en su interior.
Y fue entonces que por primera vez después de tantos años, sintió que Excalibur se retorcía ansiosa en su interior, como si el filo de su hoja recorriera cada parte de su sistema sanguíneo, su cosmos comenzó a elevarse rodeándolo de un inmenso haz dorado y fue entonces que lo entendió, las palabras que Saga había dicho en la guerra santa "No hay un ser humano que no hubiese muerto sin cometer algún error" tal vez el era una prueba viviente de lo dicho por Saga, pero a pesar de sus errores, siempre y cada vez que enfrento un enemigo, fue pensando que lo hacia lo más acorde a la justicia de Athena y por el bien de la humanidad, aunque fuesen errores y había enfrentado a la justicia por tales y eso había logrado limpiar su alma.
-"Una espada se hace más resistente al descubrir las hendiduras y fisuras causadas por los continuos combates, entonces se le repara y vuelve a forjar con el fin de que su hoja sea más fuerte, sus movimientos más limpios y su filo imparta rectitud" "Se puede aplicar lo mismo al alma humano su evolución es constante y cada lucha que se enfrenta es para ser mejor a su versión pasada" "Yo ya no debo buscar pulir a Excalibur como la primera vez que la proyecte, debo desenvainar su nuevo filo" –
Críos miro la gran llamarada de cosmos dorado que proyectaba el santo y sonrió levemente, ahora entendía un poco más a Athena y compartía con ella la admiración que sentía hacia los seres humanos, era impresionante verles estar al borde de la muerte y aun así luchar férreamente por la esperanza.
El cosmos de Críos ardió como llamaradas negras que crecieron descontroladas, su cosmos lanzo una onda expansiva transversal de cenizas negras que se rego desde el templo de Athena hacia los edificios y lugares que se encontraban bajo ella, el cielo retumbo con fuerza, mientras el suelo comenzaba a agrietarse y hundirse por la impresionante energía que poseía el titán. Críos levanto su espada frente a su rostro y sus ojos rojos resplandecieron en medio de la oscuridad, como dos rubíes podrían hacerlo ocultos en el carbón.
El templo de Athena y el salón patriarcal ciertamente eran las estructuras más altas del santuario y como tales podían ser vistas desde toda la periferia, así que cualquier ser vivo a la redonda observo un desplante impresionante de cosmos en su superficie, una pequeña estela de luz dorada que era rodeada por una gigantesca ola de cosmos negro y como la misma montaña donde se encontraban ambos cosmos ardiendo al máximo comenzaba a desmoronarse.
Shura y Críos corrieron, uno contra el otro e impactaron con todas sus fuerza sus espadas, el brazo derecho del caballero crujió ante el impacto y la armadura de su antebrazo se rompió cayendo al suelo, entonces sintió el filo del arma de Críos comenzando a cortarle la piel, lo que le hizo retroceder varios pasos, pero no despego ambas armas.
-Este será el fin, Shura. – Críos apoyo aun más su espada contra Shura y pateo con fuerza la rodilla del español la cual trono ante el impacto y derribo al santo al suelo, sin embargo este mantuvo un temple impresionante, no retiro su espada a pesar del dolor que experimento y le desafío con la mirada.
-Tienes razón, cometes un error al creer que excalibur fluye a través de mis extremidades, excalibur se encuentra en mi alma y cosmos y mientras mi vida arda mi espada no se romperá. ¡Excalibur! – Shura detono todo el cosmos que le quedaba y el Excalibur de su brazo derecho centello con intensidad, pero en esta ocasión no lanzo un doble filo, al contrario fue perfecta, su nivel de cosmos se integro en un solo haz dorado, unidireccional y que convertía todo el cosmos de Shura en una filosa hoja. Shura se incorporo levemente e impulso aún más Excalibur, entonces un terrible crujido se escucho entre el choque de ambas armas y la espada de Críos se fracturo justo por la mitad donde antiguamente se había figurado rompiéndose ante el impresionante filo de Excalibur que atravesó por mitad al titán y fue a impactar los restos del salón patriarcal, las escaleras posteriores de Piscis y la puerta trasera del mismo que se derribo en parte.
Shura entreabrió un poco la boca para suspirar cuando su brazo atravesó justo por en medio el pecho de Críos, entonces ambos se observaron fijamente a los ojos, chocando en una guerra de emociones aquellos ojos como brazas y los esmeraldas del santo. Críos lo tomo con fuerza por el brazo y lo apretó, al tiempo que el cosmos del titán comenzaba a decrecer, apagándose poco a poco, fue en ese momento que un último estruendo se esparció por todo el cielo y un inmenso aguacero comenzó a caer en todo el santuario.
-Críos. – Shura sintió como unas gotas de agua caían sobre su rostro y refrescaban su cuerpo maltrecho, la sangre sus heridas comenzó a ser lavada cayendo en ríos diluidos por su armadura, entonces miro con intensidad al titán quien tenía una media sonrisa en su rostro, se hizo hacia atrás, sacando el brazo de Shura de su pecho, que termino con un boquete justo en el centro, dio dos pasos hacia atrás y tosió una gran cantidad de sangre.
-Siempre he pensado que las palabras sobran… - Críos camino hasta el borde del acantilado, sintiendo la mirada de Shura tras su espalda y recorrió despacio con sus ojos toda la destrucción que yacía a sus pies ¿Acaso eso era lo que significaban los titanes? ¿Destrucción? ¿Temperamentos en descontrol? ¿Era por ello que los dioses les temían? – Pero, creo que hoy no están demás… los titanes y los humanos no estamos tan alejados, somos fuerzas que escapamos del control de los dioses y por ello nos temen y tratan de suprimirnos.
-¿A qué te refieres? – Shura observo como Críos le miro sobre el hombro con el ceño fruncido.
-¿Aún crees que peleamos por nosotros? ¿Qué queremos gobernar sobre un reinado creado por los dioses? – Críos rio levemente y negó. – No, te equivocas. Lo hacemos por el pueblo que peleo a nuestro lado en la titanomaquia, por los humanos que compartieron nuestros ideales y fueron condenados al mismo sufrimiento, al tártaro. – Por ello era que una vez que los titanes derrotaron a los dioses mayores, jamás residieron en el Olimpo, al contrario retornaron al monte Otris que estaba en la tierra, a ese lugar pertenecían.
-¿Críos? –
-No somos tan malo como les han hecho creer. – Críos se voltio de espaldas al acantilado y observo que el caballero de capricornio se había acercado a él que le quedaba tan cerca que podía tocarlo si extendía su brazo. - Si mi destino hubiese sido otro muy diferente al que llevo ahora, me hubiese gustado enseñaros todo lo que se. Eres un gran espadachín Shura de capricornio y un digno guerrero, no cabe duda que la sangre de Athena ha bañado tu espada y que tú has sido muy diestro en usarla. – Críos tomo el hombro derecho de Shura con fuerza, tomándolo desprevenido y le sonrió. – Te encomiendo y lego mi espada divina, pues reconozco a los seres humanos el orgullo y el coraje que poseen para sacrificarse por lo que parece imposible.
Shura abrió los ojos sorprendido, Crios le había mostrado en segundos una persona completamente diferente a la que había sido durante aquella guerra. ¿Acaso los titanes habían sufrido un cambio igual al de su pueblo, durante el tiempo que estuvieron en el tártaro? Críos le soltó del brazo y retrocedió hasta caer de espaldas al vacio.
-¡Críos! – Shura corrió a asomarse, pero tan solo vio como el cuerpo del titán comenzaba a disolverse su cosmos en el vacío.
-Mi amada Euribia lamento no haberos visitado, pero deseaba no involucraros en esta guerra" – Críos sonrió al sentir en la lejanía de Elíseos como el cosmos de su amada se agito al sentirlo, para él ese desplante de emoción fue más que suficiente.
Shura permaneció en el borde del acantilado, observando como el cosmos azabache de Críos se quemaba como cenizas y brazas hasta disolverse por completo, entonces alzo su vista al horizonte y giro su rostro hacia su brazo derecho, solo para darse cuenta que la herida hecha por el Keraunos había desaparecido…
…
-Ella no va a entregarte nada. – Camus se planto férreamente entre ambos, sin retroceder a pesar de que el titán se acercaba amenazante contra ellos. – Ella y ese cofre están bajo la protección de Athena y yo, Camus de acuario, defenderé ambos.
-¿Athena? – Tifón sonrió retorcidamente y el agua del mar comenzó a arremolinarse con furia. – Ella no significa nada para mí, todos los dioses me temen y ella no será la excepción.
Ni Camus y ni Aldana respondieron a las palabras del último de los titanes, no había forma de contradecir a un ser que se creía superiores a ellos, las palabras para ellos no valían nada, solo los hechos serian quienes marcaran un punto y aparte, tal y como siempre se los habían demostrado.
Tifón amplio aun más su sínica sonrisa y extendió los brazos hacia los lados, como invitándolos a pelear contra él, entonces se tiro de espaldas al mar y desapareció en el agua. Camus y Aldana intercambiaron una mirada sabiendo que aquello no auguraba nada bueno y que esa pelea apenas empezaría.
-Aldana, debes de entregar ese cofre a Athena. – Le recordó.
-Camus, debes entregárselo tú. – La peli azul desamarro el cofre de su cintura y lo tendió temblorosa al galo, que la miro consternado. – No…no creo poder entregarlo… no me queda cosmos para sanarme…yo voy…
Aldana no alcanzo a terminar de hablar cuando el agua se sacudió abruptamente sobre el tempano de hielo creado por Camus, sin embargo esa marejada solo fue el comienzo pues una ardua cantidad de agua y un oleaje embravecido los golpeos. Aldana cayó pesadamente al suelo y el cofre se le resbalo de sus manos.
-¡Camus! – Ambos llevaron la mirada hacia el cofre que se deslizo hasta uno de los bordes de la plataforma de hielo, balanceándose peligrosamente por caer al mar.
Camus no lo pensó dos veces, enfrió el ambiente de nueva cuenta con su gélido cosmos y expandió la plataforma evitando de esa forma que el cofre se hundiera en el mar. Intercambiaron una leve sonrisa cómplice entre ambos y Camus se acerco a ella para ayudarle a levantarse pero apenas extendió su mano, el hielo se fragmento y se vieron lanzados y proyectados con brusquedad por el aire, cuando algo golpeo directamente la plataforma por debajo.
Camus se estabilizo en el aire y lanzo una oleada de cosmos frio al mar creando una nueva plataforma de hielo, pues sabía que si caía al mar estaría perdido pues al parecer Tifón podía controlar perfectamente al agua. Cayo en cuclillas sobre la plataforma y observo detalladamente donde se encontraba Aldana y la vio luchando de nueva cuenta con la terrible corriente del mar, hasta que una ola la hundió, entonces a su mente vino el recuerdo de Hyoga e Isaac atrapados por las corrientes submarinas en Siberia.
Se lanzo al mar, como hizo aquella vez cuando vio a Hyoga todo mojado tiritando de frio, llorando y observando fijamente un agujero en el hielo, esa había sido la primera vez que realmente había estado aterrado en su vida y había marcado un gran impacto, pues el haber perdido a Isaac siempre contaría como su primer error.
-¡Aldana! – Camus observo como la cabeza peli azul de la joven salía de nueva cuenta y el gran bocado de aire que esta tomaba, dio las ultimas brazadas para acercarse a ella y la tomo con cuidado, ayudándola a mantenerse a flote.
-Camus…lo perdí. – Aldana rebusco con sus hermosos orbes celestes el cofre, temiendo ver la desilusión en los ojos del francés. – No pude recuperarlo…
-No te preocupes. – Camus creo otra nueva plataforma de hielo y ayudo a Aldana a subir en él para luego hacer el lo mismo.
-Eso fue demasiado fácil. – Aldana se sobresalto al sentir como Tifón le hablo al oído, ni siquiera ella o Camus lo habían percibido, incendio una de sus manos para golpearlo, pero el titán la retuvo por la muñeca. – Te agradezco que me entregaras el cofre.
-¿Qué? – Tifón la lanzo con fuerza hacia atrás y su espalda choco contra el pecho de Camus quien la detuvo.
-Yo te permití que lo robaras del Monte Otris y tu a cambio, me has traído hasta Athena. – Tifón apareció en su mano izquierda el cofre y les sonrió cínicamente de nuevo. – Y me temo que esta vez no podrás recuperarlo. – Tifón rodeo el cofre con una bruma escarlata y luego lo acerco a su pecho en donde introdujo. – Athena no podrá pelear conmigo y contra Cronos al mismo tiempo.
Camus arrugo levemente el ceño y tenso la mandíbula, tenía que impedir que Tifón se adentrara en los terrenos del santuario y aún más importante evitar que se acercara a donde Cronos y Athena se encontraban y si corría con demasiada suerte lograría recuperar el cofre. Pero en aquel terreno, peleando sobre el mar, tanto Aldana como él tenían una desventaja; tenían que llegar a tierra si querían pelear en serio.
-¡Koliso! – Camus abrió su mano derecha y de esta se formo un anillo de hielo que golpeo el cuerpo del titán, quien realmente no hizo mucho por esquivarla, incluso volteo divertido a ver el aro de hielo que lo rodeaba y hasta cierto punto limitaba sus movimientos.
-¿Piensas detenerme con esto? –
-¡Polvo de diamantes! – Camus le dio la espalda y lanzo un puñetazo de cosmos gélido hacia la playa, el agua se congelo a su paso, creando un largo puente de hielo, entonces tomo la mano de Aldana y la hizo correr hacia la playa.
Tifón observo la táctica del caballero, paralizarlo momentáneamente para disminuir una ventaja que él tenía sobre ellos, era un buen plan, sin embargo ya no quedaba tiempo para seguir jugando con esos humanos, ya había evitado que Athena liberase a los dioses griegos sellados y ahora su único motivo era ayudar a su hermano Cronos a acabar con ella. Por lo que acumulo una parte de su cosmos en torno a sus brazos y destruyo el coliso de Camus, que se esparció como una leve escarcha.
Tifón apenas y movió ligeramente su dedo índice y una enorme ola de aproximadamente unos 20 metros se levanto del nivel del mar, Camus concentro su cosmos en su puño para lanzar el ataúd congelante cuando la ola se rodeo de un cosmos aquamarino verdoso y esta se disolvió apaciguadamente en el mar.
-¿Qué? – Aldana se desplomo sobre la arena mirando por su hombro como la inmensa ola, retornaba al mar, mientras las aguas de este comenzaban a serenarse poco a poco.
-Aún estoy en deuda contigo, santo de acuario, por los servicios que me prestaste anteriormente. – Camus observo como la diosa Anfitrite y los generales marinos a excepción de Isaac se iban materializando sobre la playa.
-Era mi deber como su maestro. – Contesto secamente.
-Aun así, estoy en deuda contigo y he venido a pagarte ese favor. – Repuso tranquilamente la emperatriz de los mares tranquilos mientras se acercaba al aguador y la berserkers, los ojos de la diosa se posaron sobre esta última y la terrible herida que tenía en un costado. –Kasa lleva a esta joven al sanatorio ate…
-No. – Aldana apretó la arena que estaba en contacto con la palma de sus manos, reunió toda la fuerza de voluntad que le quedaba y se puso de pie. – Aún no he terminado mi misión, voy a quitarle a Tifón el cofre donde están selladas las almas de los dioses.
-La emperatriz tiene razón tus heridas son muy graves, tan solo morirás en este lugar. – Thetis arrugo levemente la nariz.
-No me subestimen. – Aldana tomo el arco que estaba en su espalda y monto una flecha sobre la cuerda y el cuerpo, mientras lo tensaba con fuerza, rodeando con su cosmos, la flecha que estaba suspendida y apunto hacia Tifón. – Ustedes no conocen las condiciones en las que Ares nos obligaba a pelear, para un berserkers, para mí, las heridas y sus consecuencias es lo menos que me preocupan. – Y sin más soltó la flecha.
Tifón no pudo evitar reír de la situación desesperada de sus adversarios, jamás creyo que los dioses necesitaran de ejércitos para pelear en su nombre, ni mucho menos que estos tuvieran que unirse para compensar la falta de cosmos. Así que observo como la flecha de la berserkers rasgo en un silbido veloz el aire, levanto una pequeña cantidad de agua para cubrirse, pero apenas y la punta de la flecha toco el agua esta se convirtió en cenizas, por lo que tuvo que teletransportarse para esquivar la flecha que impacto en el agua, la cual fue absorbida en buena cantidad por una masa de oscuridad.
-Si tantos deseos tienen de que los mate, podréis atacarme todos juntos. – Tifón se convirtió en un montón de partículas de agua que se fundieron en el mar, la tierra cimbro produciendo un crujido mientras las aguas saladas que antiguamente habían retornado a la tranquilidad volvían a agitarse vigorosamente, levantando una gran cantidad de olas que golpeaban los peñascos y la playa con fuerza.
-Lo has cabreado, niña. – Menciono Kasa, mientras los generales marinos se colocaban alrededor de ellos.
-Supongo que me terminare acostumbrando a pelear a su lado, caballeros. – Sorrento se coloco al lado de Camus y le miro con cierto recelo por el rabillo del ojo.
-Ya deberías estar acostumbrado, después de todo te entreno uno. – El general de Sirena abrió los ojos antes las frías y cortantes palabras del galo, mientras Ío y Bian soltaban una leve carcajada.
-Claramente el no tiene el carácter de Isaac. – Hizo notar Krishna, que expreso una sutil sonrisa.
-No tengo intención de convencerlos para que peleen a mi lado, pero si van a hacerlo les sugiero que se concentren. – Camus no dirigió su mirada hacia los generales marinos, no tenía tiempo, ni la paciencia suficiente para ponerse a discutir en esa situación, podía sentir un inmenso cosmos debajo del océano y Tifón era a quien pertenecía.
El mar crujió con fuerza removiendo sus olas con brutalidad y sacudiéndose en todas las direcciones, creando corrientes que impactaban en tierra y otras que lo hacía contra sí mismo, la arena bajo los pies de los guerreros comenzó a vibrar y a sacudirse, mientras dentro del agua, una luz rojiza comenzaba a observarse y de repente el agua se alzo aproximadamente unos 20 metros en diferentes direcciones.
Ante sus ojos un colosal y espeluznante hombre con alas en su espalda como las de un ángel, cuya estatura era tal que el agua del mar le llegaba a los muslos y su cabeza parecía que rosaba las nubes, poseía varias cabezas de dragón en la punta de sus dedos y una gran cantidad de serpientes se hallaban dispersas entre sus muslos y sus caderas, mientras sus brazos eran tan grandes que podían tomar una montaña entre ellos y volverla polvo, ahora entendían porque hasta los dioses habían temido a Tifón.
…
-Te he estado esperando. – Cronos no pudo evitar sonreír al ver al único obstáculo que le impedía obtener su venganza, pero ahora ella estaba tan cerca, tan al alcance de su mano, que aplastaría con todo su cosmos a la última arma construida por Zeus.
El cosmos azabache del titán genero una completa oscuridad en torno a todos ellos, el suelo a sus pies comenzó a vibrar y fragmentarse, Cronos cerró los ojos juntando toda la fuerza que su madre Gea y su padre Urano habían depositado en él y que le pertenecía por naturaleza. Sintiendo como esta palpitaba en su interior y parecía resonar con el universo.
Su cuerpo se encontraba destrozado en su parte izquierda y inmensos hoyos se esparcían por el lado derecho de su cuerpo, pero aquella inmensa oscuridad que superaba por mucho a la expresada por Hades, comenzó a reconstruir el cuerpo del titán que les miraba con una frialdad impresionante.
Cronos extendió su brazo izquierdo el cual continuaba recuperándose y cuando visualizo sus dedos, les cerró y abrió en varias ocasiones sintiendo la inmensidad de cosmos que corría por sus venas y del cual sabia Athena apenas comenzaba a ser consciente.
-Athena. – Cronos sonrió al ver su cuerpo reconstruido y fijo sus orbes rubíes sobre los grisáceos de la diosa de la sapiencia. – Si te inclinas ante mí y me juras lealtad, te dejare vivir y también a tu dichosa raza humana. No seas el arma que Zeus diseño para acabar con sus enemigos, eres mi nieta, fruto del cosmos y del universo, destruirte seria acabar con el futuro de los dioses, lo cual no deseo, únete a mí y esta guerra terminara.
-No. – Athena tenso la mandíbula, alzo su cabeza viendo fijamente a Cronos y empuño sus manos, mientras Nike aparecía frente a ella con un destello de luz. – Has llevado esta guerra hasta el límite, exponiendo a tu propia familia y tu ejercito solo para cumplir la venganza contra mi padre, tu odio no tiene límites, así como tampoco conoces el perdón, has destruido el Olimpo, cazado a los dioses, uno a uno, castigado a tus propios hermanos por tomar una decisión y has venido a mi santuario para acabar conmigo, porque sabes que aún existe una mínima esperanza de que logre derrotarte.
-No es porque te tema pequeña, te he ofrecido esta redención por la misma causa que se la di a Persefone y Ares, ustedes nietos míos, son los dioses renegados, alejados del Olimpo y de su gloria para satisfacer los caprichos de los demás, les dejaron de lado, hundiéndolos en la oscuridad, en el odio y la soledad, por haber tomado sus propias decisiones. – Un inmenso rayo surco el cielo negro que resplandeció por unos segundos antes de tornarse a su terrible oscuridad y entonces comenzó a llover sobre ellos, Cronos alzo la palma de su mano hacia el cielo y las gotas de la lluvia se congelaron en el aire, deteniendo su curso por completo. – Yo asesine a Urano y como resultado fui maldecido con el mismo destino, pero lo que tú no sabes pequeña niña, es que yo deje caer la misma maldición sobre Zeus y alguno de ustedes nietos míos, va a hacer a Zeus enfrentar el mismo destino.
-Eso es imposible. – Athena tomo el báculo de Nike e incendio su cosmos. Aunque en su mente Cronos produjo el efecto que deseo, dejar la intriga en su interior, de ser verdad lo que decía la duda persistiría en su cabeza por siglos, tal vez urdiéndola en desconfianza hacia el resto. Pues de ser así ¿Cuál de todos los hijos de Zeus seria quien acabaría con el dios del Olimpo? Incluso ella misma podía ser una de las posibilidades. En caso contrario tan solo era una oscura manipulación más del titán.
-No tengo razón para mentirte. – Cronos atrajo las partículas de agua negra a su mano y creó una flama con su cosmos, que forjo a esta como una larga espada de la misma coloración. – Veamos que tan hábil eres, diosa de la guerra.
Cronos se teletransporto frente a la diosa y una vez frente a ella, despejo una onda expansiva que lanzo a Seiya, Aioros, Saga y Shion al suelo, donde grandes cadenas negras brotaron el suelo aprisionando sus cuerpos, Athena refreno el ataque con el báculo de Nike con cierto sopesar pues la fuerza y velocidad del titán pareció superar a la suya.
-¿Sorprendida? – Cronos acerco aun más su rostro al de Athena y sintió como la energía oscura del titán comenzaba a tratar de controlarla.
Athena produjo un destello de Nike, que genero una onda de choque y que obligo a Cronos a alejarse de ella, entonces la oji gris, elevo su cosmos y llamo a su Kamui, que la arropo con velocidad, pero para su sorpresa sintió que algo había cambiado en su armadura a como ella recordaba haberla portado hacia siglos atrás y pronto distinguió el porqué, cuando pudo sentir el cosmos de Poseidón, Afrodita, Artemisa, Demeter y Hestia en su interior. Tomo su escudo con el brazo izquierdo y entonces observo la insignia de los dioses tatuada en aquel fino metal.
-Parece que no peleare sola contra ti. – Athena concentro su cosmos en Nike y se lanzo contra el titán, extendió su mano con su báculo hacia su tórax, pero solo encontró la férrea resistencia de su espada, entonces golpeo con su escudo el filo de la espada y dirigió a Nike contra su abdomen pero una mano negra broto del suelo y alcanzo a detenerlo, tomándolo por el mango.
-Eso estuvo cerca. – Cronos apareció un trió de manos que rodearon a Athena afilando los dedos en impresionantes garras.
Athena concentro su cosmos dorado que broto desde su mente, cubriéndola en un halo de la misma coloración y que funciono como una barrera invisible cuando Cronos trato de cerrar sus garras entorno a ella, entonces produjo un destello sobre su báculo y de este escapo una onda de energía acumulada en una destellante pared luminosa que destruyo los brazos oscuros de cosmos del titán, empujando a este hacia atrás.
Levanto a Nike hacia el cielo y del centro del campo que había generado con su cosmos, se formo un campo electromagnético que lanzo un potente rayo dorado hacia Cronos, que logro desviarlo con su espada.
-Voy a sellarte, Cronos. – Athena retrocedió unos cuantos pasos y dejo caer pesadamente el escudo modificado por los demás dioses de forma vertical, lo que hizo que este se enterrara en la tierra, manteniéndose firmemente parado, entonces soltó a Nike que reposo verticalmente a su lado y junto sus dos palmas la una con la otra, mientras una inmensa luz dorada se producía entre estas, Athena fue separando lentamente sus manos hasta que aquella luz, tomo la forma de una gran urna que los ojos de Cronos distinguieron a penas y la observaron.
-¿Cuántas veces seré maldito por ti, Padre? – Siseo rencorosamente el titán, observando con sus dos orbes como brazas hacia los amplios cielos ennegrecidos. Desde que había derrotado a su padre y liberado a sus hermanos, su madre, Gea le había hecho conocer acerca de la maldición que Urano había dejado caer sobre él, pero si bien espero que sus hijos le traicionasen, nunca previo que Mnemosine hiciese lo propio y les apuñalara por la espalda en la primera titanomaquia y ver de nuevo, un atisbo del cosmos de su hermana volviendo a hacer lo mismo lo enfurecía, puesto que no solo le estaba dando la espalda a él, si no a Rea y los demás y a su propio pueblo.
-Como ya te dije antes, no estoy peleando sola Cronos. – Athena deposito con cuidado la urna tras su poderoso escudo y volvió a retomar Nike en su mano.
-Yo no conozco la soledad. – Cronos se rodeo de su cosmos. – Aunque la traición siempre me ha rodeado, nosotros los titanes si conocemos el significado de la palabra familia, muy a pesar de ustedes. ¡Lluvia del caos!
Cronos convirtió el agua que caía en aquella tormenta negra creada por su cosmos en una lluvia de espinas penetrantes que comenzaron a caer alrededor de ellos. Athena elevo su cosmos y cubrió con una barrera a sus santos, mientras hizo lo propio sobre ella, donde las inmensas agujas se clavaban traspasando unos cuantos centímetros la barrera pero sin alcanzar a tocarla.
-¿Por qué no me ataca con todo su cosmos?– Había escuchado hablar a su padre durante siglos de los inmensos poderes que Cronos poseía y que eran capaces de igualar sin problemas a los tres grandes dioses olímpicos, ya que Zeus no lo hubiera derrotado sin la traición de Mnemosine que robo el Keraunos de Koios y sin la ayuda de Hades y Poseidón. - ¿Acaso me está probando?
-No creí que lograras frenar mi ataque, Athena. – Cronos extendió la palma de su mano hacia ella y un inmenso vórtice negro se materializo en su palma, de la cual salieron una inmensa cantidad de espinas, por lo que tuvo que teletransportarse para evitar que estas lograran golpearla.
Athena reapareció tras Cronos, elevo firmemente su brazo derecho, el cual quedo extendido frente a ella y desplego un halo dorado de su cosmos sumamente ardiente, que forjaron unos anillos alrededor de su brazo de fuego y con un suave movimiento de sus manos, los aros de fuego ardiente se dispararon, proyectando enormes ondas de calor uno a uno en su dirección, el primero de ellos fue rebanado por la espada del titán, pero el segundo consiguió atraparlo en su interior, ajustándose a su cuerpo y quemando el kamui de este, a medida que le hacía imposible el moverse.
Los aros de fuego restantes se impactaron en el suelo, en torno al titán y comenzaron a crear una llamarada que aumento la temperatura considerablemente, produciendo que la armadura de Cronos comenzara a calentarse, de continuar así esta comenzaría a fundirse.
-Estas llamas son insignificantes. – Cronos genero un potente flamazo de llamas negras que destrozaron el anillo de fuego que le aprisionaba y consumieron el fuego anaranjado haciéndolo sucumbir ante la terrible oscuridad del cosmos del titán, entonces este corrió hacia Athena, tomándola de sorpresa, logrando hacerle un corte en el brazo y desprenderle unos mechones de cabello.
-Si no hubiera reaccionado a tiempo, el hubiera golpeado mi cuello. – Athena giro hábilmente a Nike entre sus dedos y trato de golpear el pecho del titán, quien cambio su espada ágilmente de mano y detuvo el impacto. – Es como si leyese todos mis movimientos.
Cronos expandió su cosmos por todo el campo de batalla, que estaba completamente sumido en ruinas y cenizas, mediante el cual comenzó a manipular las fuerzas de la naturaleza. El viento se agito con fuerza, creando cuchillas de aire que destrozaban y partían todo lo que su haz tocaba, la tierra se sacudió brutalmente lanzando escombros y partes del suelo por los aires, como si una erupción volcánica estuviera detonando bajo ellos y de repente inmensas llamaradas azabaches surgieron de la tierra, mientras que la lluvia volvía a tornarse en poderosas espinas y lanzas de hielo.
Athena retrocedió hasta donde se encontraban sus caballeros apresados por las cadenas de Cronos y concentro su cosmos en sus manos, dejo escapar de su cuerpo una gran cantidad de energía acumulada, en forma de una pared luminosa que género un poderoso escudo que la cubrió a ella y a los demás. Además aquella energía se rodeo de un campo magnético.
El impacto entre el ataque ofensivo de Cronos y las barreras de protección de Athena, produjo un ruido ensordecedor, desplegando una gran cantidad de cosmos en ambas técnicas, como si una batalla entre la luz y la oscuridad estuviese ocurriendo en aquel sitio.
Athena estaba completamente sorprendida de la habilidad y cantidad de cosmos que el rey de los titanes poseía en su interior y que al parecer no tenía un límite, pues entre más estudiaba su cosmos, más el titán se empeñaba en ocultarlo.
-Ahora entiendo porque eres el arma de Zeus. – Cronos sonrió malévolamente y sus ojos parecieron ensombrecerse por completo, entonces el cielo resplandeció en una inmensa luz blanquecina que dio origen a un rayo negro que desbarato los escudos de la deidad.
Athena concentro velozmente parte de su como energía en Nike y dejo escapar de este un fuerte haz de luz cargado eléctricamente que se impacto contra el magnánimo rayo negro de Cronos, ambos rayos se golpearon a una alta velocidad, proyectándose y desviando sus haces hacia diferentes puntos en la tierra, donde desaparecieron.
Athena genero una segunda descarga eléctrica que no encontró oposición a ninguno de los ataques de Cronos, logrando golpear el hombro izquierdo del titán, sin embargo descuido su defensa por lo que varias de las espinas rasgaron su piel y un haz de viento rasgo su mejilla izquierda, desprendiendo unas cuantas gotitas de sangre.
Athena aprovecho el momento pues sabía de sobra que la descarga eléctrica que había proporcionado al titán le daría unos segundos de ventaja, en lo que pasaba el entumecimiento de su ataque, así que intensifico su cosmos, haciendo arder el subsuelo, atrayendo una gran cantidad de magma que se dio paso atraves de las grietas del suelo y las lanzo contra Cronos a quien logro apresar, entonces utilizo su cosmos para modificar por unos milisegundos la lluvia y la inmensa cantidad de hielo, logrando enfriarla y convirtiendo el magma en una piedra solida, atrapando en su interior a Cronos.
Athena se teletransporto hasta donde se encontraba su escudo y le retiro, invocando con su cosmos, el sello que Mnemosine había colocado sobre aquel recipiente el cual comenzó a brillar con intensidad entre una luz amarillenta con matices rojos y produjo una gran columna de cosmos que golpeo directamente a Cronos, justo en el pecho, neutralizando su cosmos al instante, mientras unas pesadas cadenas comenzaban a salir de la urna.
-Esto ha acabado, Cronos. – Athena se produjo un ligero corte en la palma de la mano, de la cual broto un hilillo de sangre que corrió por su antebrazo entonces, toco la urna, bañando esta con su sangre divina con el fin de crear un sello, del cual Cronos jamás pudiera liberarse.
El cosmos del rey de los titanes descendió de golpe y pareció que el titán comenzó a quedarse inconsciente pues este dejo de moverse. Entonces las pesadas cadenas que habían salido del suelo y que apresaban a sus santos desaparecieron, liberándoles.
Shion se medio incorporo admirando el enorme cosmos y poder de la Athena de la era mitológica y que distaban mucho de las habilidades parciales de sus reencarnaciones, ya que había resistido los constantes ataques del rey de los titanes, sufriendo en el proceso apenas algunas heridas mínimas, pero lo que realmente le impresionaba era sus capacidades ofensivas, como defensivas que había visto por primera vez en su vida, su cosmos era inmenso y sobrepasaba infinitamente el cosmos de los humanos, superando por mucho sus capacidades. Ahora comprendía el porqué se le conocía como la diosa de la guerra y la estrategia.
Para Aioros y Saga el ensimismamiento fue el mismo que el del patriarca, su diosa no dejaba de sorprenderlos y mostrar su habilidad para pelear, incluso había demostrado algo que Saori no había hecho en el pasado, que era la capacidad de pelear de una forma tan activa.
Seiya se levanto de un salto y se quedo quieto observándola en silencio, sintiendo como en su corazón se producía un intenso palpitar y un extraño sentimiento inundaba su pecho. La admiración y cariño que sintió por ella fueron indescriptibles, como si se conocieran de toda la vida y compartieran la misma felicidad y la tranquilidad que experimentaba al sellar a Cronos. Y tan solo a su cabeza venia una frase acompañada de una gran nostalgia y alegría. "Athena seguía siendo su Athena y el su fiel Pegaso"
…
La densa nube de polvo estaba dispersa por todo el ambiente, dificultando aún más la visión que de por sí ya era mala, por la noche y los grandes nubarrones que se ceñían sobre ellos y que cubrían la inmensa luna escarlata, que aparecía cada noche de esa coloración desde que la diosa Artemisa fuese sellada. La lluvia y los rayos lejanos formaban pequeños riachuelos de lodo y agua que se esparcían por todo el lugar.
Una gran cantidad de escombros se entremezclaban con la nieve y agua helada que embellecía un tanto aquel desolador panorama, agudizo la mirada buscando a su compañero, sin embargo le fue imposible verlo, alzo su ojo verde hacia lo alto del acantilado por el que había caído y supuso que Hyoga había utilizado el polvo de diamantes para amortiguar la caída.
Sus pasos avanzaron con más firmeza entre la nieve, dejando pequeños hoyos en forma de pisadas, que le fue inevitable que no le recordaran a su antiguo lugar de entrenamiento y la época en la que anhelo ser un caballero de Athena, pero tan rápido como había acudido ese pensamiento a su cerebro le desecho, su vida no era mala, tenía un buen dios al cual servirle y el cual no resultaba ser tan conflictivo como Athena, además sus compañeros eran buenas y agradables personas.
Elevo ligeramente su cosmos dorado y una fuerte brisa polar congelo el agua que antiguamente había sido nieve y la convirtió en micro cristales, los cuales disperso hacia las cabañas amazónicas que ardían en grandes llamaradas a pesar de la lluvia, el contacto entre el frio y el calor, produjo una masa de vapor que permaneció en el ambiente.
Observo la melena rubia de su compañero entre algunos pedregones, se encontraba tendido boca abajo y aún algunos fragmentos de hielo y escarcha se habían negado a separarse de él, arropándolo con suavidad, sin embargo pudo notar que el nítido color que solían tener había sido sustituido por un matiz escarlata. Se acerco lentamente a él y lo volteo por lo hombros con cuidado, entre buscando con preocupación la herida del cisne.
Pero su ojo verde no tardo en encontrarla, justo sobre el hombro izquierdo del ruso se encontraba un largo y fino corte que había atravesado la piel y parte de sus músculos, además de unos cuantos moretones y raspones a causa de la caída, pero al parecer ninguna herida pondría en peligro la vida de su amigo, así que respiro aliviado.
-No sé porque me sigo preocupando por ti. – Le menciono aunque sabía de sobra que Hyoga no le escucharía. Arranco una larga hilera de su capa y la ato con fuerza al hombro izquierdo del caballero, dándole así algo de estabilidad y deteniendo el sangrado. Lo tomo por el brazo derecho y se lo paso por los hombros, mientras que con su otra mano lo aprensaba por la cintura. – El utilizar el polvo de diamantes ante semejante caída, fue arriesgado pero útil, al final.
-¿Eso…crees? – Hyoga giro su rostro hacia Isaac que le ayudaba a caminar.
-Sí, de lo contrario no estarías vivo, una caída de semejante altura, sin amortiguamiento podría matar a cualquiera. – Acoto.
-Isaac… ¿Por qué? – El peliverde se negó a hacer contacto visual con los ojos del ruso. Conocía a fondo la pregunta de Hyoga y el motivo por el que se la expresaba. Después de todo, había ido hasta las filas de la montaña donde se erguía el templo de Athena, por él, cuando sus compañeros se encontraban del lado opuesto, luchando contra Tifón. – Me salvaste aquella vez en Siberia…
-Ya lo sé. – Isaac se detuvo unos segundos y volteo a ver los ojos azules del próximo caballero de acuario. – Sabes muy bien que lo hice por el mismo motivo, que aquella vez, Hyoga.
-Isaac… -
-Porque eres mi única familia, Hyoga. Sabes bien que daría mi vida por ti. No me arrepiento de haber saltado ese día en Siberia. – Hyoga desvió la mirada hacia el horizonte, cuestionándose que hubiera pasado, si ese día ambos hubieran logrado surcar juntos la corriente. No le hubiese importado ser el caballero de cisne, renunciando a acuario para que su mejor amigo, aquel que había arriesgado su vida por él, fuera el onceavo guardián de las doce casas.
-Isaac, gracias por todo, siempre fuiste un pilar importante en mi niñez, cuando la inflexibilidad del maestro Camus destrozaba mis esperanzas por ver a mi madre, tu siempre me apoyaste, incluso en la guerra contra Poseidón, a pesar que peleábamos cada uno por nuestros dioses, pude sentir que tras ese odio que fingías tener hacia mí, se encontraba mi amigo, me advertiste del peligro y confiaste en mi.
-Ya te lo dije, Hyoga. – Isaac le sonrió amigablemente y le tallo con los nudillos el cabello rubio, como solía hacerle en su juventud. – Somos los únicos caballeros de los hielos y tenemos que apoyarnos él uno al otro, hombro a hombro, no importa lo que pase. Además, me ayudaste con el maestro Camus, eso ya es un gran favor, considerando lo imposible que es él que admita sus sentimientos. – Y ambos rusos se rieron. Incluso para Hyoga el escucharse reír de esa forma fue bastante extraño, tenia tanto tiempo que no disfrutaba de esa empatía y confianza con nadie, que el tener a Isaac a su lado le hacía sentir un deja vu.
-Él ya no es tan estricto como antes. – Hizo notar el rubio y es que si bien el francés no era una manzana dulce, tampoco continuaba mostrándose tan huraño como solía ser.
-No, ya no lo es. – Isaac escucho un fuerte crujido proveniente de una explosión de cosmos en la lejanía, por lo que borro la sonrisa de su rostro y se puso serio, Hyoga le imito al instante y ambos voltearon en dirección a Cabo Sunion, donde muy a lo lejos pudieron distinguir una enorme masa de agua elevándose. – Hyoga ¿Puedes caminar?
-Sí. – El cisne sintió el cosmos de su maestro y el resto de generales marinos elevándose y lanzando detonaciones de energía, pero no pudo ponerse más serio cuando percibió un cosmos tan abisal, mucho mayor al de los dioses gemelos o Hades. – Isaac, vayamos hacia allá, ese cosmos no puede llegar hasta donde esta Athena, se trate de quien se trate, debemos frenarlo.
-¿Estás seguro? – Isaac volvió a analizar velozmente las heridas de su mejor amigo, pero este se retiro el vendaje improvisado que le había colocado el general marino y antes de que iniciara a sangrar, helo con su cosmos la herida, haciendo que la hemorragia se detuviera y provocándole una sensación de analgesia en el brazo.
-Sí. – Hyoga comenzó a correr hacia Cabo sunion e Isaac lo siguió a su lado, ambos caballeros iban hombro a hombro, como lo solían hacer cuando apenas eran unos críos y Camus permitía que los osos hambrientos de Siberia les corretearan, el caballero de acuario siempre les solía decir que "Cuando se arriesga la vida, siempre había que pensar con la cabeza fría" y ambos parecieron recordar el mismo pensamiento, pues se sonrieron y miraron por costumbre de reojo. Si tan solo ellos hubieran sabido que ese "entrenamiento" siempre ocurría cuando Milo estaba en Siberia y que este era quien siempre les comunicaba esa extraña orden de Camus.
…
-¿Qué soy humano? – Asura mostro toda su puntiaguda sonrisa, pero la apertura de sus labios, dejo a la vista los inmensos colmillos que portaba, los cuales en su mayoría estaban llenos de sangre y tenían el aspecto de huesos.- Tal vez lo fui, hace mucho tiempo, pero te aseguro Shaka de Virgo que ya no queda nada de ese débil ser.
Asura ya no respondió más sus pequeños ojos se afilaron y se lanzo contra Shaka, extendió una larga proyección de hueso de su puño derecho, mientras el hindú interponía su potente escudo, que resplandeció entre las tinieblas, pero su largo hueso afilado atravesó sin misericordia la defensiva del caballero y se incrusto en el hombro izquierdo de Shaka, quien no se inmuto. Unas cuantas gotas de sangre comenzaron a caer al suelo volcánico del tártaro y otras más formaron un riachuelo sobre el hueso.
Shaka empuño su mano derecha y le asesto un golpe en el pecho de Asura, pero sus nudillos crujieron y sintió una descarga de dolor recorrerle hasta el hombro, como si el cuerpo del demonio estuviera forjado por una especie de coraza impenetrable. Retrocedieron unos cuantos metros y la herida de su hombro izquierdo al perder el contacto con la lanza que le perforaba, arrojo un chorro de sangre.
-Te lo explique antes, caballero. – Asura desdoblo sus alas de ángel y estas se extendieron ampliamente hacia el cielo, alargándose y tomando una angulacion en dirección hacia Shaka. – En este sitio mi cosmos predomina sobre él tuyo. Cuanto más tiempo estés en este sitio, tu cosmos se irá debilitando poco a poco, el tártaro absorbe en estos ríos de lava el cosmos de su prisionero de forma indirecta para evitarles el que pueda salir de este sitio, es por ello que aún cuando los titanes poseen el cosmos de Urano, les es imposible abandonar este sitio.
Shaka se lanzo sobre el demonio rodeando sus puños de su propio cosmos y comenzó a golpear con toda su fuerza a su oponente, esquivando con agilidad las cadenas y estacas que el demonio le lanzase. Pero al igual que las veces anteriores su propios ataques eran inefectivos, pues no le provocaban ningún daño a Asura.
Retrocedió una vez más, no conocía por completo las técnicas del falso ángel, ni cuanto podrían llegar a afectarle, no tenía un plan como siempre solía tenerlo, ni siquiera un atisbo de sus inicios y pensó que tal vez había llegado la hora de hacer lo que Milo y Aioria siempre hacían y esto era improvisar.
Asura se decidió a contraatacar pero Shaka le esquivo con una elegancia que hizo reír entre las sombras a los otros demonios, quienes se burlaron y produjeron que la furia de su compañero aumentara. Por unos segundos Shaka se distrajo pensando en los oponentes que tendrían sus compañeros y maldijo al darse cuenta que de todos tal vez el llevaba la peor parte, pues estaba en un lugar desconocido, enfrentando a un enemigo que juraba ser la parte maligna de su signo y rodeado de otros tantos demonios y tal vez hasta del mismo Tártaro, que podrían atacarlo potencialmente en cualquier momento. De verdad que el tenia mala suerte.
-Sea como sea no puede continuar recibiendo los ataques de Asura para comprobar todas sus capacidades, además mi cosmos a empezado a ser mermado. –
Asura expandió los huesos que formaban sus alas y las sacudió, rompiéndolas en grandes fragmentos filosos que lanzo a Shaka como si de una catapulta se tratase. El caballero les vio elevarse y perderse en la oscuridad, entonces desplego su cosmos para presentir el lugar por donde caerían y apenas dio unos cuantos pasos, cuando las pesadas cadenas del demonio brotaron hirvientes desde la lava y apresaron las piernas del caballero.
-¿Y así te dices ser uno de los más poderosos santos de Athena? – Asura se perdió entre las tinieblas de aquel averno y pronto el sexto guardián percibió las filosas lanzas que se desplegaron en el aire sobre su cabeza, dio un leve paso pero el ruido metalico de la cadena, le recordó que estaba inmovilizado, entonces extendió su mano derecha que produjo un completo flujo de su cosmos dorado que ardió con la misma intensidad que esa lava.
-¡Om! - El cosmos de Shaka irradio una luz dorada similar a la de un astro, que se volvió intensamente roja y le envolvió en una gigantesca flor de loto, mientras su cosmos se maximizaba, entonces su cosmos estallo, haciendo una gran explosión que salió proyectada en una inmensa columna hacia la bóveda del tártaro, en ese momento los haces de hueso se destruyeron, pero además tan pronto como la luz de su cosmos se alzo por el cielo, la oscuridad la devoro, como si de gasolina se tratase sumiendo todo en la espesura.
Asura se teletransporto tras el caballero y le lanzo una patada, sin embargo Shaka se agacho y reunió parte de su cosmos en la palma de su mano, la cual coloco en la espalda del demonio para alejarlo. Asura sintió la calidez del cosmos de Shaka que exploto en fracción de milisegundos y le arrojo hacia atrás con brutalidad.
-Creí haberte escuchado decir que me vencerías. – Shaka produjo dos destellos de cosmos en sus piernas que rompieron por completo las cadenas que le ataban. – Hasta ahora tan solo has dicho palabras en vano, para ser un demonio que dice ser la contraparte de Virgo, dejas mucho que desear. - Shaka realmente estaba tentando su suerte, después de todo ese era uno de los guardianes del tártaro y algo tenían que tener para mantener a raya hasta los mismísimos titanes. Pero según él, aún tenía todo controlado.
Asura distorsiono la sonrisa en su rostro no iba a permitir que el caballero continuara burlándose de él en esa forma, aunque de antemano sabía que Shaka de Virgo era uno de los caballeros dorados más poderosos, un sobresalienta a su propia elite y un enemigo digno para él.
Así que sin esperar un nuevo ataque por parte de Virgo, desplego un torrente de cosmos a su alrededor que golpeo el suelo enterrándose bajo el subsuelo y manchando los ríos de lava de una mezcla de negro como si hubiera petróleo espeso debajo de él y sin más, miles de estacas ardientes como el hierro más caliente brotaron del suelo, Shaka brinco tratando de esquivarlas y bloquearlas tano como pudo, dio un giro hacia atrás y se encontró de espaldas a Asura quien lo tomo bruscamente del cuello y le clavo una larga estaca en el pecho, la cual retoño con numerosas espinas que se aferraron a su carne y piel, volviendo negra la parte de la armadura dorada la cual perforaron.
Shaka abrió sus ojos azules al sentir tremenda herida, un hilillo de sangre escapo por la comisura de sus labios y su cuerpo tembló ligeramente al sentir el dolor, pero no era solo eso, Asura estaba comenzando a tratar de sellar su cosmos, entonces no lo pensó dos veces, tomo la estaca mientras las espinas se incrustaban lentamente en su mano y la jalo hacia atrás, sintiendo como sus tejidos se desgarraban, Shaka cayó de rodillas al suelo y apretó los ojos, ante el dolor, llevándose la mano indirectamente a la herida.
-Esto apenas ha iniciado Shaka de Virgo mis poderes van más allá de lo que tu mente puede siquiera imaginar. – Asura abrió la boca de la cual broto una lengua puntiaguda y con esta limpio la sangre de Shaka, la cual saboreo con gusto. – Me subestimaste Shaka y ese fue tu error.
-¡Supremacía de los espíritus celestiales! – Shaka abrió una nueva dimensión, de la cual emergieron pequeños espíritus unidos en una horda furiosa espectral, que hicieron un círculo alrededor de Shaka antes de girar hacia Asura, rodeando al demonio por el cielo y por todos los flancos posibles, formando un inmenso tornado de espíritus que exclamaban lamentos y gritos de agonía. Los espíritus clavaron sus encías con fuerza, tratando de machacar la carne seca y dura del demonio, mientras trataban de arrastrarlo hacia el portal por el cual habían emergido.
Asura proyecto varias estacas de todas las partes de su cuerpo, las cuales atravesaron el cráneo de los espectros, que se volvieron ceniza y cayeron a los ríos de lava de los rodeaban, el demonio sonrió, sin ninguna herida, aún significativa en su cuerpo. Shaka era un completo iluso al creer que algo como aquello podría dañarlo.
Shaka se incorporo lentamente, mientras el rosario de las 108 perlas en su mano hacia un ligero cascabeleo, dio un paso hacia atrás, sin percatarse de un cráter de lava que se había secado se encontraba tras él, por lo que su pie su hundió y le hizo tropezar, oportunidad que Asura no desperdicio para darle tremendo golpe en la mandíbula que le derribo en el suelo y le aturdió por unos segundos, realmente la fuerza del demonio era descomunal, tal vez incluso ese golpe hubiera dejado hasta confuso a Aldebarán. Pero Asura no perdió tiempo, se elevo en el aire con sus alas de hueso y creó una esfera rojiza en sus manos, la cual lanzo hacia Shaka, que no le dio ni tiempo de reaccionar, recibiendo de lleno el ataque.
Las cenizas del tártaro se elevaron, produciendo una nube de polvo, Asura observo a Shaka tendido en el suelo, su armadura aun emitía un intenso brillo dorado, que resonaba junto al cosmos del guardián, así que le vio incorporarse lentamente, mientras su cosmos le rodeaba. -¡Capitulación del demonio! – Shaka junto sus manos en el centro de su cuerpo, palma contra palma y genero una esfera luminosa blanca, mientras en su interior Asura fue capaz de distinguir los flujos de cosmos, entonces la esfera se transformo en un intenso dorado y se proyecto en una poderosa descarga de Cosmos, acompañada de una gran explosión que tomo por sorpresa al demonio, quien no creyó que Shaka se recobraría de su ataque tan pronto.
El ataque golpeo directamente su costado, produciendo una inmensa descarga de luz y poder, que por unos leves segundos ilumino el tártaro de forma cegadora, Shaka comprendió que parte de su cosmos estaba disminuyendo con cada ataque que hacía y recibía, era como si no solo Asura pudiera sustraer su cosmos, si no también todo lo que le rodeaba.
El demonio se encontraba aún de pie, pero su ala izquierda había sido destrozada por el ataque del caballero, sus huesos estaban quebrados en especulaciones y trazos deformes, algunos otros aun pendían de su espalda, colgando lastimosamente. Lo cual demostraba la gran resistencia del demonio, pues ante ese ataque muchos de sus enemigos habían sucumbido, había casi destruido la casa de cáncer por el impacto de ese poder y sin embargo en ese demonio solo le había provocado un rasguño.
-¿Por qué seres humanos decidieron transformarse en demonios? – Shaka miro con detenimiento el rosario de las 108 perlas, cualquier humano que moría durante el reinado de Hades y al cual le era imposible alcanzar la iluminación estaba condenado a ir al… - Infierno, esos doce demonios jamás habían sido juzgado, nunca han puesto un pie en el inframundo y la única forma de acabar con ellos, era enviándolos ahí.
Shaka sonrió confiadamente y elevo su cosmos a proporciones cósmicas, incluso Asura se irguió cauteloso, sabiendo que el caballero ya se traía algo entre manos. El hindú concentro su cosmos de nueva cuenta en sus manos, marcando algunos mantras con ellas, mostro las palmas, de las cuales provenía una luz blanca, se coloco de pie, bajo el brazo izquierdo extendido hacia el suelo y el derecho lo elevo hacia arriba, mientras una esfera de luz emergía de su pecho y sin más aquella cantidad de energía concentrada en las palmas de las manos del sexto guardián, produjeron un estruendo en el tártaro, como si todo el lugar pudiera entender el significado de ese ataque y le temiera, el suelo a los pies de este comenzó a resquebrajarse y la lava se fue hundiendo en el subsuelo desapareciendo.
-Acabare con todos ustedes y les retornare hacia los mismísimos pies del inframundo, pues las almas corrompidas como las suyas deben vagar en penoso sufrimiento para expiar sus pecados. – Asura comprendió tardíamente lo que Shaka iba a realizar, ya que una técnica de carácter como aquel le enviaría a sus compañeros y a él, directamente hacia el infierno, donde sus almas serian apresadas y pagarían por todos sus pecados.
La luz que se proyectaba directamente del pecho de Shaka comenzó a formar especulaciones de luz, en diversos grados, mientras su cosmos continuaba elevándose peligrosamente, los ojos celestes del guardián se fijaron amenazadores sobre Asura e intuyo las posiciones de los demás demonios que le observaban desde las sombras. Shaka libero su potente cosmos que se propulso como un gigantesco rayo luminoso que se elevo hacia el techo del tártaro para desdoblarse y acabar con los doce demonios del zodiaco.
-¡Los seis caminos del Samsara! – Shaka estallo toda su energía y todo el tártaro se ilumino, permitiéndole ver por completo a los doce demonios y toda la extensión de esa prisión, en la cual las almas bajaban penosamente encadenadas con ardientes cadenas que quemaban sus carnes y sus inmensas prisiones de tortura que iban más allá de lo que el inframundo ofrecía como castigo.
Su ataque resplandeció peligrosamente en el cielo y los demonios retrocedieron antes de que les alcanzara, Shaka sonrió al pensar lo fácil que había sido aquello, cualquier alma perteneciente a un ser humano debía continuar con la vida más allá de la muerte, donde sus logros y desagravios serian sumados y restados, para confinarlo al infierno al cual pertenecía.
Sin embargo un cosmos maligno broto desde su costado, sin que él lo hubiera percibido antes y lanzo una desmesurable descarga de cosmos negro que destruyo en toda su totalidad el rayo luminoso de su ataque, sumiendo todo en su habitual oscuridad, pero además esa descarga de energía, avanzo hacia él a una gran velocidad, logrando golpearlo, en fracción de milisegundos.
Shaka no había logrado percibir a ese enemigo, ni siquiera fue consciente de él, hasta que su técnica había sido destruida y le había golpeado a una velocidad que ni siquiera el mismo había logrado ver.
Shaka cayó al suelo gravemente herido, varios huesos se le habían fracturado ante el impacto, su pecho, brazos y piernas estaban perforados, tenia múltiples moretones y contusiones por todos lados, su sangre salía a borbollones, hundiéndolo en un lago de sangre y su armadura estaba completamente destruida, era como si se hubiera vuelto polvo, no quedaban ni siquiera una minúscula partícula que pudiera tomar entre sus dedos, todo su cuerpo punzaba de dolor, sentía como si su alma hubiera sido quemada y su cosmos había sido obligado a apagarse de golpe.
Abrió los ojos con un esfuerzo sobre humano, un terrible mareo le sobrevino y observo todo negro por unos segundos, escupió una gran cantidad de sangre y cuando su vista se recupero momentáneamente y alzo el rostro del suelo, vio como varios hilillos y gotas de sangre se desprendían de su cara, entonces miro hacia el frente y tan solo vio borrosamente a Asura de rodillas, haciendo una reverencia hacia alguien que permanecía en las sombras, su vista volvió a nublarse y todo se volvió oscuridad….
…
Continuara…
Comentarios:
Hell Laufey: No tengo palabras para agradecerte a ti por leer mi historia. Realmente me hace feliz que puedas experimentar tantos sentimientos con mis ideas locas, espero que este nuevo capítulo no te cause un infarto, ni que haya tardado mucho en actualizar. Espero volver a tener noticias de ti y que disfrutes mucho la actualización. Agradezco infinitamente tu atención.
Acuarios alexa: Jajaja cómo crees que Milo iba a morir, si aun tengo mucho sufrimiento para él. Muajajajaja.
Niki1213: Hola queridísima amiga que me ha acompañado a lo largo de esta historia. No te apures a veces trato de darles una orientación a las personas, para que se vayan por ese lado y luego les muestro la verdad. Jajaja me alegra que tu corazón siga en tu pecho y lamento causarte ese sufrimiento aunque espero que este capítulo sea más sano para tu corazón. Voy a poner algo asi como no me quiero ir señora Athena jajaja.
Beauty-amazon: Una batalla ganada, no significa que la guerra lo haga, además mientras no termine nadie está a salvo.
Aya: Son titanes, su poder va más allá del de los dioses, por eso para vencerlo tienen que sufrir tanto. No prometo nada, aunque si te soy sincera me cuesta matar a los dorados. Agradezco todas tus palabras y que siempre seas constante en dejarme comentarios ¿Sabes? Siento que al menos provoco algún sentimiento en ustedes. De nuevo mil gracias y espero te encante el capitulo.
Artemiss90: Por el momento quise darle un poco más de protagonismo a la diosa respecto con Cronos, pero créeme que Saga y Shion tendrán sus estelares, lamentablemente Cronos es un titán, aquel que destruyo a los cielos, así que vencerlo no será fácil. Es feo decírtelo pero a Camus no le va a ir muy bien contra Tifón, ya verás porque. A mi me encantan los titanes, también los santos jaja y eso no puede traer nada bueno.
Atte: ddmanzanita.
