Gracias por acompañarme otro año más con esta historia, espero que la estén disfrutando tanto como yo, de verdad trate de darles el capitulo a tiempo, pero tuve varios contratiempos, incluyendo que actualice dos historias de mi página: Los hijos de la arena (Naruto) y La ascensión al poder (Kanon) por si gustan pasar a leerlas. Por lo pronto me despido de ustedes, deseándoles que este año sea mucho mejor y que sus propósitos se cumplan. Nunca se rindan.
Capitulo 52. Hasta que la última ola caiga.
-Shun… -
-Shaka. – No pudo ver al hindú, pero sin duda aquel era el cosmos del caballero más cercano a dios. -¡Shaka!-
-Escúchame atentamente Shun. – Su voz sonaba algo apagada y tenía cierta alarma que le apremiaba. – El portal frente a ti, es una puerta directa a la prisión de los titanes, donde retozan esos demonios atormentando las almas encerradas en este lugar, pero ese no es el verdadero peligro, Shun. Dentro de este lugar, se encuentra una presencia lo suficientemente oscura para hacerme pensar que se trata de Tártaro, una de las deidades primordiales como Urano, Gea y Pontos.
-¡No puede ser posible, Shaka! –
-Shun, debes cerrar inmediatamente ese portal. – El cosmos tan intenso del guardián de virgo comenzó a titilar, amenazando con desaparecer. – Si, ambos atacamos al mismo tiempo, lograremos sellarlo e impediremos que este maligno ser logre llegar al santuario.
-Pero Shaka, si hiciéramos eso tu… -
-¡Shun! – La voz de Shaka espeto la desesperación que experimentaba en ese momento. - ¿Acaso no lo entiendes? Si, estos demonios o Tártaro llegan a salir, Athena, ni ninguno de nosotros, seremos capaces de hacerle frente, no en las condiciones actuales a las que se está enfrentando el santuario.
-¡Pero quedaras atrapado! – Para un santo de bronce, no, para alguien como él, era inconcebible dejar a un amigo atrás. – No, no puedo hacerlo.
-Es inútil, tratar de prolongar una vida con el sacrificio de cientos. – El cosmos de Shaka fue apagándose lentamente, mientras la luz era devorada por una profunda oscuridad.
-¡Shaka! ¡Shaka! – Shun abrió de golpe sus orbes verdes y se irguió de golpe, alzando su mano, como si tratara de alcanzarlo.
-Shun. – Le llamo Shura con cierta consternación al oír pronunciar el nombre de su compañero, cuando este ni siquiera se encontraba frente a ellos. - ¿Cómo te encuentras, Shun?
-Aún… puedo pelear… - Trato de incorporarse, pero las lanzas en su cuerpo habían desgarrado varios tendones de sus músculos, por lo que sería un reto incorporarse sin ayuda.
-Dime todo lo que sepas de ellos. – Cerró un ojo e hizo una mueca de dolor, producto del intento de mover vanamente su pierna. Entonces se arrastro hacia una gran piedra y se sirvió de esta, para arrodillarse. – Son los demonios del zodiaco, él que esta frente a ti, es Virgo. Aquellos son Libra y Leo. Es imposible que nosotros logremos vencer a los que pertenecen a nuestro signo zodiacal.
-Entonces es una suerte. – Observo como Shura dibujo una leve sonrisa y lanzo varios destellos verdes de su brazo hacia Asura, que retrocedió asustado. Lo que aprovecho el dorado para correr hacia donde se encontraba el demonio de Libra, que mantenía preso a Shiryu por una red de cosmos, Shura dio un salto en el aire esquivando fácilmente un puñetazo de este y cortó esta unión con facilidad, con su brazo.
El pelinegro golpeo pesadamente el suelo, su cuerpo convulsiono ligeramente, pero pronto comenzó a moverse torpemente, alzo el rostro y se sorprendió al ver como Shura extendía la mano frente a él para ayudarlo a parar, pero lo que lo asombro fue ver que la mano que le ofrecía era la derecha e inquisitivamente llevo sus ojos hacia el hombro del capricorniano, solo para ver como la piel del santo estaba sanada por completo, como si él Keraunos nunca hubiera golpeado su hombro.
-Shu…Shura… -
-Es una larga historia. – Shura tomo su mano y le ayudo a pararse al tiempo que Geist llegaba al lado de estos sosteniéndose el abdomen. - ¿Te encuentras bien, Geist?
-Más tranquila, si a eso te refieres. – Menciono orgullosa, omitiendo la herida que llevaba en el abdomen, como si no tuviera importancia. Pero se acerco a él y puso con suavidad su mano sobre su espalda, dedicándole una sonrisa aliviada que solo pudo notar él.
Los tres demonios se detuvieron en seco, al ver al santo dorado a aparecer, como si estuvieran midiendo las capacidades de este, se agruparon entre ellos y observaron con precaución al santo, que pertenecía al signo de Capricornio, un signo, que ninguno de ellos representaba.
Shun se acerco hasta donde se encontraba Ikki, pero este había recobrado la consciencia y miraba de forma fiera hacia el trió de enemigos.
-Hermano… - Le llamo, pero justo en ese momento el portal expidió una ráfaga de viento y rayos, que comenzaron a impactarse en torno a él, mientras unos gigantescos cuernos comenzaban a brotar del portal.
-¿Y ahora qué? – Menciono fastidiado Shura, parecía como que dioses, titanes y demás seres míticos, siempre llegaban a acuerdos para atacar el santuario al mismo tiempo.
-Posiblemente sea el demonio de capricornio, debemos destruir ese portal antes de que logre salir. – Acoto Shiryu.
-¡No, Shaka está dentro de él! – Intervino precozmente Shun.
-¿Qué? – Shura aún no terminaba de comprender por completo esa batalla, pero sin duda todo intento por cerrar ese portal se acabo, al escuchar el nombre de su compañero, no iba a volver a dejarlo morir, menos si se encontraba en sus manos el impedirlo.
-Shaka está dentro de ese portal y si lo destruimos quedara atrapado, pero… - Shun agacho el rostro y empuño sus manos ante la impotencia. – De no hacerlo esos demonios y el mismo Tártaro serán liberados.
-¿Qué? – El decimo guardián se golpeo el rostro con la mano y negó varias veces, como era posible que Athena y Shaka tuvieran tan mala suerte. - ¿Cómo lo sabes?
-Shaka me lo dijo, quiere que ataquemos al mismo tiempo ese portal. – Shura giro su rostro hacia el portal y luego miro su brazo derecho, cuestionándose que debía hacer. Shaka estaba siendo demasiado claro con el peligro a desatarse, pero estaba olvidando las complicaciones que significaba acatar sus palabras.
-Debemos hacerlo. – Suspiro con decisión el español, mientras comenzó a caminar hacia el trió de gigantes tiempo que su cosmos dorado recubría su brazo derecho. – Yo te cubriré Shun, si Shaka te ha confiado esto, no tenemos otra opción. –
-No podemos abandonarlo. – Espero molesto Ikki.
-Como caballeros no serian digno abandonar un compañero. – Intervino Shiryu.
-Nosotros, los santos dorados, resolvemos las cosas de forma diferente. – Shura exploto su cosmos y el suelo a sus pies se resquebrajo. - Has lo que Shaka te ha dicho, yo me encargare del resto.
-Ya lo escuchaste, Shun. Nosotros te cubrimos. – Geist concentro su cosmos en la parte de su abdomen para detener la hemorragia. – Shura y Shaka son conscientes de lo que va de por medio y si han tomado esa decisión, es porque es la única.
-No eres el único en desacuerdo, Shun. – Inicio Shiryu al tiempo que el impacto entre Excalibur y uno de los brazos de Asura resonaba como un trueno. – Pero creo que no tenemos otra forma.
-Tenemos que aprovechar antes de que Shura también se vea en problemas, si se libera ese demonio. – Ikki apunto con su barbilla hacia el vórtice donde la cabeza de un demonio con grandes cuernos se asomaba y parte de sus hombros ya era visible.
-No tenemos otra opción… - Soltó el caballero de dragón, mientras seguía los pasos de Shura.
Ikki ya no dijo más, simplemente le lanzo una mirada dura que pudo ver hasta el interior de su alma, le palmeo un par de veces el hombro y camino hacia donde se encontraba sus compañeros.
El peliverde agacho la cabeza en forma derrotada, ocultando su rostro y cerró los ojos con pesar, pudiera ser que muchos le consideraran un cobarde por no tomar las decisiones o acatarlas en el momento preciso, siempre dudando y perpetuamente divido entre su deseo de paz y la voluntad de cumplir sus deberes como santo, sin importar cuánto tuviera que sacrificar.
-Shun.- Ikki le miro sobre su hombro y sonrió confiado. – Si Shaka te encomendó esa tarea, únicamente a ti, es porque escondes un terrible poder en tu interior, que hace que confié ciegamente en ti.
-Ikki… -
-Contrario a lo que la mayoría cree, tu, Shun quizás seas el que guarda el poder más destructivo de nosotros cinco y Shaka es consciente de ello, por eso te ha pedido ayuda, porque Athena y él, crearon ese portal y ocupa una fuerza similar para destruirse, la tuya, Shun. –
…
La situación les había superado en toda la extensión de la palabra, ningún esfuerzo, coordinación, estrategia les resultaba efectiva y aunque lograran asesinar al ejercito titánico, estos tardaban más en morir que en revivir y reincorporarse a la pelea.
Sus cosmos estaban ardiendo, pero sus cuerpos maltrechos exigían por descanso y más de una ocasión fallaron en acertar golpes o tropezaron ante el cansancio, solo era cuestión de tiempo para que comenzaran a caer uno a uno, ya que ninguno de ellos podría pelear eternamente. Así que necesitaban de ayuda pero… nunca imaginaron que él, acudiría para brindarles apoyo.
-¡Tu...! – Orfeo observo los rasgos espectrales de aquella sapuri, sintiendo una mezcla de deja vu, al volverle a ver a su lado, con su sonrisa torcida y la imponente figura que expresaba únicamente su presencia. - ¡Radamanthys de Wyvern!
-He venido a salvarlos. – Espeto roncamente, mientras destrozaba una gran piedra con su pisada. – Les he visto desesperados desde hace kilómetros.
-No necesitamos tu ayuda, espectro. – Gruño Aioria desplazando un escombro que se encontraba sobre él. – Puedes volver a la coladera de dónde has salido.
-Veo que tu orgullo aun sigue herido, después de que te derrote a tus compañeros y a ti. – Radamanthys amplió su sonrisa orgullosamente, se cruzo de brazos y dejo que su mirada retadora aumentara la tensión entre él y Aioria.
-¿Mi orgullo? Yo no fui el que necesito valerse de la barrera de su dios. – Aioria soltó una leve carcajada que fue cortada por una descarga del dolor. –
-Debo recordarte lo que ocurrió en la Antártida. – Espeto burlón el juez.
-¿Hablas de cuando tu diosa fue a salvarlos? – Touche, el león le dio la espalda molesto al espectro, jamás aceptaría trabajar con un juez del infierno, no después de todo el dolor que habían causado y a quien servían, pero aquel no era el momento para distraerse peleando contra él, si lograba sobrevivir a esos gigantes él se encargaría de demostrarle a Wyvern la fuerza de un caballero dorado.
-Hablas sin fundamento, santo. – Contesto el británico, se coloco a su lado y le miro de reojo. – No estoy aquí porque me nació ayudarles, lo hago para conveniencia de mi dios.
-Ahórrate tus palabras. – Ladro Aioria, adelantándose hasta Alcioneo. – No se te ocurra hacer ninguna estupidez o de lo contrario lo pagaras muy caro. – Sentencio.
-Solo estoy aquí para salvar tu insignificante alma y la de tus compañeros. – Respondió de mala gana el espectro.
-Bien. – Aioria chasqueo una gran cantidad de cosmos en su puño, que pareció producir el rugido de un inmenso león, mientras este formaba una centella de rayos dorados, comenzó a correr en dirección a la antítesis de Hades y dio un gran salto, para esquivar un puñetazo del gigante, cayo elegantemente sobre su extremidad y comenzó a correr por esta, en dirección a su cabeza.
-Es inútil santo. – Alcioneo abrió su boca y soltó un gran rugido, libero su aliento que formo varias corrientes de aire potentes que hicieron al caballero perder el equilibrio, derribándolo. Fue entonces que reparo en que el espectro también se aproximaba a él, dio un salto para establecer una prudente distancia y golpeo con su pierna derecha el suelo y de esta broto un chorro de agua con la que congelo sus piernas. - Supongo que verlos trabajar en equipo es muestra clara de su desesperación. Pero este es el fin.
-Tienes razón, estoy desesperado, pero no me he dejado golpear a lo tonto, he estado preparando esto. – Aioria se detuvo con su mano y alzo su vista esmeralda hacia el gigante. No podía continuar jugando con él, tenía que ir enserio si pretendía derrotarlo, sus ataques físicos y cargados de cosmos no le iban a afectar, aunque se arriesgara a quedarse sin energía tenia que intentarlo. – ¡Explosión fotónica! –
Aioria había estado soportando los ataques de los gigantes con el fin de acumular el cosmos necesario para preparar su técnica máxima, aquella que le había ayudado a terminar con Koios junto con Milo.
Su cosmos se expandió en forma de estrellas en miniatura que brillaban con gran intensidad, las cuales rodearon al gigante atravesándolo a gran velocidad, lo que le hizo imposible esquivarlas, incrustándose en su cuerpo a pesar de su armadura, entonces detonaron al mismo tiempo, estallando y destruyéndolo desde el interior.
-Gran precaución.- Radamanthys no se dejo impresionar por la técnica del dorado, empuño su mano y golpeo el hielo que apresaba sus piernas entonces, separo sus brazos y los extendió a 180 grados, mientras hacía arder su cosmos al máximo, concentrándolo en sus manos, desencadenando una onda expansiva cuando libero, la energía acumulada en su cuerpo, la cual avanzo hasta golpear múltiples veces de forma fulminante y devastadora al gigante.
El resto de los caballeros a penas vieron a Alcioneo recibir ambas técnicas supieron que estarían acabado en su totalidad, la fuerza del espectro no tenía nada que envidiarle a la del caballero, ambos habían detonado sus técnicas destructivas en su mayor potencia y acababan de dejar en claro que iban en serio al otro gigante. Así que una vez sintieron el golpe del cuerpo del gigante en el suelo explotaron su cosmos, con la finalidad de acabar con la mayoría de los guerreros titánicos que se encontraban a su alrededor.
June y Albiore liberaron sus cadenas en forma defensiva, las cuales al sentir la gran cantidad de cosmos de sus enemigos se tornaron sumamente ofensivas, atravesando sin piedad a cuanto estuvo en su cercanía. Ban tomo a dos por el cuello y los derribo contra el piso, mientras aprisionaba sus gargantas en sus manos, hasta que ambos dejaron de moverse. Orfeo exploto su cosmos, el cual destrozo a los guerreros a su alrededor, mientras avanzaba entre ellos quemándolos con las ráfagas generadas por su energía.
-El….siguiente…serás tú…Porfirion - Aioria estaba con una rodilla hincada en el suelo, respirada agitadamente por la boca y su cuerpo temblaba a causa de las heridas previamente sufridas y el agotamiento total de haber realizado esa técnica en dos ocasiones. Trato de incorporarse pero sus brazos le fallaron e incluso sus piernas se negaron a responder. – Maldita sea Milo, ¿Dónde estás?
Radamanthys había mirado en silencio la cantidad de cosmos que Aioria había utilizado en un solo ataque, en un manejo tan extremoso y tan bien manipulado del cosmos, que por unos segundos le hizo recordarle la fuerza que tenía su hermano mayor; Aioros de Sagitario.
-Celebran demasiado pronto. – La voz frívola de Porfirion les alerto por igual a ambos, entonces le vieron expresar una sonrisa malévola, al tiempo que sus ojos se tornaban del color del carbón, tan negros como el mismo vacio, lo que le recordó al espectro la larga caída del monte Yomotsu. – Parece que han olvidado que cada uno de nosotros los gigantes, fuimos creados para poder derrotar a nuestras antítesis los dioses, Alcioneo no tenía la capacidad para revivir a nuestro ejército, si no yo. Lamento deciros que sus ataques han sido en vano.
Porfirion clavo la vista sobre ellos con severidad al tiempo que los guerreros titánicos caídos durante las explosiones de cosmos de los caballeros de bronce y plata comenzaban a revivir, volviendo a retomar rápidamente la pelea, pero lo que le helo la sangre a ambos guerreros de elite, fue ver como el cuerpo maltrecho de Alcioneo comenzaba a sanar y a moverse.
Los ojos verdes de Aioria se abrieron por unos segundos con terror, no sabía cuánto él y los otros podrían aguantar seguir peleando, ya que la cantidad de energía que le quedaba después de utilizar la explosión fotónica francamente era pequeña y ciertamente era reacio a dejar a Radamanthys tomar el mando en la defensa del refugio.
-¿Qué debo hacer? – Soltó para sí mismo, nunca antes se había visto orillado a esa situación.
-No flaquear, gato. – Milo poso su mano sobre el hombro del castaño, con compañerismo, mientras sus ojos azules se clavaban en la antítesis de Hades, el cual se había vuelto a poner de pie. – Recuerda que entre ese ejército y las personas inocentes, solo nos encontramos los caballeros de Athena, ¡Ah! Si, es cierto y ese juez del inframundo. – Milo se rio tranquilamente, al tiempo que apuntaba despectivamente con su pulgar al británico, el cual le respondió con un gruñido. – Sea como sea, Aioria, no podemos darnos por vencidos…
…
-Piensa fríamente…es imposible vencer a Tifón, ni siquiera el rey de los dioses pudo hacerlo por sí mismo, no importan cuantos humanos lo intentemos, derrotarle es ilógicamente posible. – Retrocedió para evitar que uno de los ataques del abrasador ser llegase a golpearlo, se detuvo en lo alto de un peñasco y recorrió velozmente con su vista aquamarina todo el panorama que le rodeaba, buscando alguna solución. – Aunque puedo conseguir detenerle, al congelarlo muy por debajo del cero absoluto, pero eso dificultara obtener el cofre.
-Sorrento ¿Cuál es el plan? – Le llamo Bian, preocupado.
-Debemos detenerle, a como dé lugar. – El marino más cercano a Poseidón comenzó a caminar a paso firme hacia Tifón, se detuvo justo donde la arena y el agua se tocaban, analizando la infinidad de veces que paso al lado de su dios, sintiendo un aura de protección otorgada por las aguas cristalinas del mar y que ahora se mostraban agresivas y amenazantes. – Camus de acuario, ¿Crees que tu hielo pueda detenerlo?
-Sí. – Sus orbes azules chocaron contra los violetas del general. – La humedad del clima, me permite detener con mayor facilidad los átomos de agua y congelarles, pero al descender tanto la temperatura, dudo que sus propias escamas puedan resistirlo, sería un arma de doble filo.
-No importa, estamos dispuestos a correr ese riesgo. – Eo se recargo en el hombro de Bian y miro con seriedad a sus compañeros. – Hare lo que sea por liberar el alma de mi emperador.
-Así se habla. – Thetis se coloco al lado de Sorrento y dio algunos pasos dentro del mar, permitiendo que sus piernas fueran golpeadas por el vaivén agitado del océano.- Iniciare yo, aprovechen el tiempo que les otorgare.
Tifón admiro la valentía de la joven sirena, pues parecía ser la única de todos los presentes que aun no le temía al agua, por lo que junto en su mano una gran proporción de su cosmos, que genero una enorme flama, que danzaba juguetonamente en su mano, pero antes siquiera de pensar lanzársela, comenzó a escuchar como una sutil melodía iba captando toda su atención, busco con su mirada el lugar del que provenía tan bella voz y se asombro de ver a la rubia entonando la misma, su tono musical no era agudo ni grave, parecía guardar el equilibrio perfecto, lo cual hipnotizaba completamente sus sentidos.
-Trampa mortal de coral. – Thetis sonrió al ver como la vista del titán adquiría mayor intensidad sobre ella, por lo que supuso que acababa de caer completamente cautivado ante su armonioso canto, mientras gigantescos corales de múltiples colores comenzaban a apresar, los pies del último de los hijos de Gea, si continuaba así, ni siquiera ocuparía la ayuda del caballero de acuario.
-Te ayudare Thetis. – Eo aprovecho que el ataque psíquico de Thetis había funcionado, entonces brinco desde la playa en dirección a Tifón y en medio del aire, dio un ligero giro deteniéndose hasta quedar frente a él, entonces libero una poderosa descarga de cosmos, que formo una enorme garra de oso.
Los ojos de Tifón se movieron velozmente de Thetis hacia Eo, enfocándolo como un depredador, extendió su brazo para tomarlo, Bian que había reparado en la estrategia, creo una ráfaga de viento, con la cual golpeo a su compañero, evitando que fuese apresado. Entonces Tifón volteo hacia ellos, al tiempo que Eo se hundía en las agitadas aguas, perdiéndose de la vista de sus compañeros, por lo que la sirena salto al agua, para auxiliarlo.
Tifón abrió ampliamente sus fauces de la cual broto una cantidad impresionante de lava, que salió como si se tratase de un proyectil, por lo que Camus incremento considerablemente su cosmos y forjo una gran y gruesa barrera de hielo. Que produjo un choque entre ambas temperaturas dimensionalmente diferentes provocando una espesa neblina a medida que la lava comenzaba a enfriarse y el hielo a derretirse, mientras se formaba en el suelo de ambos ataques inmensas burbujas de cristal de roca, producto del efecto producido por la vaporización del hielo.
Bian miro asustado el lugar donde Eo y Thetis se habían perdido en el mar, aislados de la protección que el muro del acuariano les otorgaba, sin embargo a pesar de la disminución tan brusca de la temperatura, comenzó a ver como el calibre del muro de hielo comenzaba a ceder, cada vez podía notar con mayor precisión el rojo anaranjado intenso de la lava y como hacía que impresionantes grietas en el hielo.
-Retrocedan. – Camus les dio ciertos segundos de ventaja a sus compañeros de batalla antes de saltar y observar como el bloque de hielo era devorado por la sangre de la tierra. – Sin duda alguna, la lava es incontenible y a menos que lleve mi cosmos más allá del cero absoluto, no podre hacerle frente.
Bian observo el magma acercarse a ellos, por lo que comenzó a mover sus manos en círculos, lo cual creó varias corrientes de aire que generaron una barrera defensiva e hicieron retroceder la lava al mar, entonces dio un salto de 180 grados y se introdujo en el agua tibia en un clavado. Bian, proyecto su cosmos que revolvió las corrientes marinas con fuerza, provocando que el agua se desplazara verticalmente en dos grandes olas, que partieron el mar en dos.
-Thetis, saca a Eo del agua, yo les abriré el camino. –
-Sí. – La rubia, tomo a su compañero por el brazo y comenzó a caminar junto a él hacia la orilla. Desde que habían regresado a la vida, la guardia real de Poseidón se había unido más, pero sin dudas Eo y Bian se habían vuelto grandes amigos y la muestra estaba tan clara, pues ahora el general del pacifico norte estaba ayudando al del sur, arriesgando su vida. Algo que ni los regaños y amenazas de Kanon hubieran logrado hacer en el pasado.
-Si tan solo pudieras verles, Kanon. – Pensó para sí misma la sirena.
Tifón vio una de sus piernas liberadas de la oposición natural del agua, lo que llamo su atención, vio como la amazona llevaba a cuestas a su compañero semiconsciente, por lo que refregó una poderosa ventisca con su boca dentro de la técnica de Bian lo que estuvo a punto de desestabilizarla.
-Yo seré el pilar que lleve a ambos hacia la superficie. – Bian separo las piernas y coloco sus brazos rectos al lado de su cuerpo, tomo una fuerte bocanada de aire y lanzo desde su boca un fuerte soplido, con la cual creó un espiral de aire, en forma de torbellino que arrojo a Thetis y Eo hasta la playa.
Tifón piso con fuerza el suelo submarino, el cual se fragmento produciendo una gigantesca grieta que fracturo uno de los muros de agua, que sucumbió y cayó sobre el otro, haciendo que ambas colapsaran y golpearan con brutalidad a Bian, apresándolo entre sus corrientes y haciendo que este se perdiera a la vista de sus compañeros.
-¡Bian! – Thetis se viro violentamente hacia el mar, dispuesta a regresar por su compañero, pero la mano de Sorrento la detuvo, le miro con cierta desesperación, pero cuando vio al flautista negar cabizbajo comprendió que no debía malbaratar el sacrificio de su compañero.
Un ataque, un golpe, inclusive el pequeño roce de cualquier ataque o técnica de Tifón era suficiente para sacarlos automáticamente de la jugada a cualquiera de ellos, no eran rivales para un colosal cosmos y eso Camus lo había entendido a la perfección.
Camus sondeo con su cosmos velozmente todo el santuario en busca del de sus compañeros y Athena, sin poder creer el resultado de las batallas que se estaban desarrollando por todo el lugar, apretó el puño sintiendo su sangre hervir dentro de su pecho aunque su rostro permaneció impasible. Parecía que la desgracia siempre bañarían los doce templos del zodiaco y a sus guardianes, fuese como fuese la forma en que ellos se condujeran, la mala suerte siempre les sortearía con guerras internas o externas.
Agacho el rostro, mientras la careta de su armadura ocultaba sus ojos zafiro, entonces elevo su brazo derecho verticalmente al cielo, produciendo un resplandor azul celeste en la punta de sus dedos que formo diversos haces gélidos y brillantes de cosmos que rodearon su mano y golpearon a Tifón, creando de forma progresiva bloques de hielo que se esparcieron por su cuerpo.
En otra situación Camus no hubiera utilizado el ataúd congelante en un objetivo móvil, sin embargo la técnica precisaba de utilizar las moléculas de agua presente en el aire y ahora se encontraba en un sitio sumamente húmedo, lo que aceleraba la formación del enorme bloque de hielo.
-¡Sinfonía de la muerte final! – Sorrento posiciono su flauta a escasos centímetros de sus labios y comenzó a soplar sutilmente por las aberturas de todo su cuerpo, produciendo una preciosa música. En un intento de entorpecer sus sentidos y limitar aun más sus movimientos para que la técnica del onceavo guardián funcionara. Deslizo sus dedos con agilidad permitiendo que la melodía variara de intensidad, tratando de producirle el mayor dolor posible, antes de su golpe final.
Tifón sintió como la temperatura bajo drásticamente el oleaje del mar comenzó a detenerse y cristalizarse en su superficie en un hielo solido, la sensación térmica cambio por completo y la brisa cálida se detuvo, tornándose fría y cortante, mientras parte de su cuerpo comenzaba a paralizarse por grandes bloques de hielo y aquella melodía taladraba sus oídos.
Resquebrajo el hielo bajo sus pies, logrando liberar sus piernas y comenzó a correr hacia ambos guerreros, sin importar que la intensidad de sus técnicas aumentaron, poso su ígnea mirada en el par de guerreros sin perderlos de vista, abrió sus amplias fauces expulsando un chorro de fuego que lanzo hacia el onceavo guardián, mientras sacudía potentemente sus alas, generando una poderosa ráfaga de viento cortante que golpeo primero el arma principal de Sorrento que se partió a la mitad y después continuo hasta golpearlo a él en el hombro derecho y el pecho, produciendo una cortada de unos 30 cm de largo y demasiado profunda que lanzo un chorro de sangre al tiempo que el marino caía pesadamente de espaldas a la arena.
Camus logro esquivar en parte el ataque de Tifón, pero no por completo, se arranco con la mano izquierda los protectores de su antebrazo y brazo, los cuales estaban ardiendo a causa de la cercanía con el fuego, los dejo caer al suelo y se hundieron pesadamente en la arena, entonces arrugo levemente el entrecejo por el dolor ardoroso que sentía en todo su brazo derecho el cual estaba enrojecido y en algunas partes su piel estaba completamente quemada.
Tifón no se detuvo, continuo su avance dentro de la playa lo cual alerto a los últimos marinos que quedaban de pie, al dorado, la berserkers que se había mantenido al margen hasta entonces y a la emperatriz del océano. Camus se irguió velozmente y comenzó a saltar entre los peñascos con el fin de darle alcance al último titán.
-No puedo permitir que se adentre al santuario. – Camus freno su avance sobre una gran plataforma de piedra, separo las piernas para obtener un buen equilibrio, junto sus manos frente a su pecho con sus dedos entrelazados y los brazos estirados, formando una especie de urna, la cual elevo por encima de su cabeza al tiempo que los apuntaba hacia el cielo, su cosmos fue aumentando, lo que sin duda hizo virar a Tifón su vista hacia él, observando como una bella mujer vestida sencillamente con un manto al estilo griego y el cabello suelto, cargando una ánfora, apareció tras él santo.
Camus atrajo poder de su misma constelación así como de su propio cosmos, con el fin de disminuir aún más la temperatura que le rodeaba, sus ojos resplandecieron en un centello celeste y bajo los brazos enfocando como su objetivo a Tifón, mientras un rayo de energía glacial y se fusiono con una tormenta de aire helado que broto de sus manos.
Tifón se detuvo por completo y se giro al sentir cierta amenaza en el cosmos del aguador, tomándolo en serio por primera vez, ya que aquella corriente gélida, mantenía una tremenda descarga de cosmos helado que sostenía una temperatura aun menor al cero absoluto. Por lo que abrió su fauces soltando una bocanada enorme de lava en forma de un chorro que se enfrento directamente contra la ejecución aurora. No pudo evitar sonreír al ver que tenia completamente al santo bajo su disposición, ya que este no podría atacarlo al estar utilizando sus brazos para mantener su técnica. Por lo que extendió sus brazos hacia el frente, apuntándolo con las palmas de sus manos en las cuales formo un minúsculo punto anaranjado que fue creciendo hasta generar dos enormes esferas de fuego, que se transformaron en inmensas columnas ardientes que tomaron la dirección hacia el caballero.
-¡Camus! – Aldana tomo una de las pocas flechas que le quedaban, la posiciono velozmente en su arco, incendiándola con su cosmos, entonces la soltó en contra de Tifón, pero un inmenso bloque de hielo se interpuso en su camino, produciendo que ambas técnicas de destruyeran.
-Este es tu fin, caballero. –
Camus valoro el terminar abruptamente la ejecución aurora, pero el disminuir el flujo gélido haría automáticamente que el chorro de lava lograra golpearlo, pero de no hacerlo aquel fuego abrasador le incineraría por completo, viera como lo viera no tenia salida, pero de repente la temperatura descendió aún más a lo esperado y dos inmensas columnas de hielo pasaron a sus lados, contrarrestando ha ambas columnas de fuego.
-¡Ejecución aurora! – Sus orbes celestes se abrieron sorpresivamente al escuchar las voces de Hyoga e Isaac a sus espaldas.
…
-Serás apresada en tu propio cuerpo, tu conciencia se perderá y desaparecerás. – La voz de Ares resonó en su mente como un fuerte eco y nublo por completo su visión, mientras sentía como su cuerpo comenzaba a entumecerse.
-Ares. – La pelirroja recargo su frente en el suelo y se sostuvo con ambos brazos la cabeza mientras las fuertes punzadas de dolor dentro de su mente se esparcían por todo su cuerpo, en una lucha interna entre el cosmos del dios y el de ella, levanto su torso tratando de huir parcialmente de aquella agonía, soltó un fuerte quejido y abrió sus ojos azules para mirar el cielo ennegrecido. - ¿Por qué? ¿Por qué alejas a todos los que se preocupan por ti?
-No necesito la lastima de nadie. – Ares invoco el alma de su berserkers en el cuerpo de la pelirroja y comenzó a otorgarle a este el poder en el interior de la joven.
-No es lástima. – Scatha se levanto en contra de su voluntad, mientras tomaba el mando de la espada que llevaba a su espalda y la desenvainaba. – ¡Puedo entender porque a todos nos llevas a realizar actos atroces! ¡Ahora comprendo porque me hiciste asesinar a mi familia!
-La sangre es el manjar que me gusta derramar en la tierra que pertenece a Athena. – Se acerco a pasos torpes a la cabaña, mientras su cuerpo trataba de resistirse desesperadamente.
-¡Síguete mintiendo! ¡Pero yo se la verdad! ¡Todo este tiempo a tu lado, estuve analizándote! ¡Ese dolor que nos hiciste pasar…el sufrimiento…la soledad, ese terrible remordimiento fue para que lográramos comprender lo que guardabas en tu interior por siglos, tan solo un atisbo de lo que has soportado! – Scatha blandió la espada, despedazando la puerta de madera, sus ojos azules ardieron en un destello escarlata y contemplo como una hermosa joven vestida con un manto griego retrocedía espantada.
-Que patética eres. – Susurro Ares con más fuerza en su mente.
-Escúchame Ares, acudí a ti porque confió en quien eras antes, en el dios que hizo que cientos de berserkers le siguieran y juraran fidelidad, aquel que hizo justicia por su propia mano en el pasado, sin importarte el titulo de asesino. -
Sus fuertes pisadas se quedaron marcadas como quemaduras en el piso de la cabaña, al tiempo que la preciosa joven se interponía en su camino, extendiendo sus brazos a los lados, para impedirle el paso.
-¿Otra vez tu? – Acoto asustada Zahra. Esta vez comprendiendo que Athena no aparecería para detenerla.
-¡Muévete de mi camino! – Ladro acercándose a la rubia. -¡Ares! ¡No vayas a lastimarla!
-¿Quieres comprenderme? ¿No es así? Bien, pues hare que la asesines. – Scatha tenso todos sus músculos al tiempo que despertaba gran cantidad de su cosmos para tratar de detenerse.
Zahra retrocedió un par de pasos, pero no se quito del camino, barrio rápidamente a la pelirroja frente a ella y la reconoció al instante como un berserkers, una de las que había estado en el salón principal el día que Ares invadió el santuario.
-¡No te lo entregare! – Espeto furiosa la joven. – No liberaras a Ares.
-¡Asesínala! -
Se abalanzo sobre ella y le planto un puñetazo en el rostro el cual derribo a la joven que ni siquiera vio venir el golpe, Zahra cayó en un grito ahogado al suelo mientras la sangre salía apresuradamente de sus fosas nasales, entonces se acerco a ella para tomarla por el cuello, pero el collar que llevaba amarrado a su cuello, brillo con intensidad y un puñado de raíces brotaron de ella, las cuales golpearon a la berserkers contra el muro de la cabaña y apresaron sus extremidades, que comenzaron a sangrar al incrustarse numerosas espinas en su piel.
-¿Quién iría a pensar que Afrodita le protegería con su cosmos? – Espeto burlonamente Ares.
Scatha elevo su cosmos, que rodeo sus brazos y piernas de un color azabache, produciendo que las raíces verdes en un principio comenzaran a secarse hasta transformarse únicamente en cenizas, cayo ágilmente al suelo y se trono la muñeca tratando de aliviar una torcedura en su mano. Mientras se acercaba a la joven rubia que estaba completamente estupefacta, aun sin comprender que había pasado.
-Si quieres sobrevivir, apártate de mi camino. No eres un soldado, eres una simple sirvienta a la que se le dejo una tarea demasiado grande para ella. – Espeto con cierta crueldad, mientras comenzaba a caminar lentamente hacia ella, disfrutando del sobresalto de la joven, quien se levanto torpemente, pero aun así permaneció en su camino.
-No. – Zahra estaba temblando de miedo, su cuerpo estaba paralizado e incluso los pocos movimientos que trataba de hacer los hacía patosamente, pero nada haría que se quitara de en medio, no iba a fallarle a ninguna de las dos diosas que habían confiado en ella.
-Imbécil. – Scatha sonrió retorcidamente, sus ojos se cubrieron de oscuridad y su rostro se desfiguro ante la ira, mostrando a la bestia que había en su interior. El collar volvió a reaccionar al sentir a la rubia en peligro, creando un nuevo racimo de raíces, pero el cosmos de la berserkers comenzó a quemar estas a medida que se acercaba a la oji verde.
Zahra observo aterrada como la mano izquierda de la joven comenzó a acercarse a ella, trato de moverse, lanzarle un golpe, pero su cuerpo estaba paralizado, distinguió de reojo una marca en su muñeca en forma de una A que era atravesada por una gran espada y que portaba en su mango un casco griego, antes de que la tomara del cuello y le arrojara con brutalidad contra el suelo, cerrando su agarre.
-Muérete escoria. – Scatha se coloco sobre la joven, apresando sus brazos con sus rodillas, entonces giro la espada que tenía en su mano derecha y la clavo en la palma de la mano de la rubia, que chillo ante el dolor, su grito complació a la berserkers que amplió su sonrisa, al tiempo que soltaba su espada y utilizaba sus dos manos para asfixiar a la joven, que luchaba desesperadamente por respirar.
-Detente. – La berserkers observo una mano posarse sobre su hombro izquierdo y sintió una descarga de cosmos caliente en su interior que detuvo momentáneamente el dominio del dios sobre Scatha que recobro la claridad por unos segundos. Estaba aturdida, miro sus manos alrededor del cuello enrojecido de la joven y vio su dolor y desesperación, la soltó de golpe y saco su espada de su mano, lanzándola lejos.
-Lo… lo siento. – Atino a decir con torpeza, mientras retrocedía asustada. Volteo su vista a sus manos las cuales temblaban por la tensión que había ejercido sobre el cuello de la joven, no podía creer que había perdido el control de nuevo, que había caído en el engaño de Ares.
– Te dije que no estabas tomando la mejor decisión, nadie puede confiar en él. – Menciono la mujer de cabellos anaranjados detrás de ella.
-¿Por…qué? ¿Por qué te comportas así cuando lo único que quiero es ayudarte? – Scatha sentía un nudo en la garganta, sus ojos comenzaron a arderle y su vista se nublo a causa de las lágrimas que amenazaban con salir, entonces cerró los ojos con fuerza y un torrente cristalino comenzó a caer por sus mejillas. - ¡Jamás pretendí que ayudaras a los dioses! ¡Eres incapaz de hacer algo bueno por los demás! ¡Me equivoque respecto a ti, he vivido engañada tratando de justificarte! ¡Me controlaste por años, asesine a mi familia e inocentes por ti, aún así trate de salvar a Afrodita y vengue a tu hijo Anteios, incluso… rescate a tu hija Harmonia! – La impotencia de la pelirroja era palpable al grado que la deidad tras ella, sintió algo de pena por la confianza que la joven deposito en quien fuera su padre. - ¡Tú me hiciste destrozar a mi familia, mientras lo único que intente hacer yo para ti, fue salvar la tuya, Ares!
Scatha se limpio el torrente de lágrimas con la muñeca donde tenía tatuada la marca de Ares y su cuerpo tembló de cólera y dolor.
-Creí poder entenderte, porque me hiciste pasar el mismo dolor que has padecido por años, pero… fui tan estúpida e ilusa. – Scatha sintió un fuerte pinchazo en su cerebro que borro por completo su visión, mientras su cosmos era embargado por el de Ares.
-Vamos guerrera, ya has comprobado que tu teoría ha fallado, mi padre no ve más allá de sus ambiciones. – La escultural diosa de cabellos anaranjados y finas facciones tomo de nueva cuenta el hombro de Scatha.
-No. – La pelirroja volteo a ver de reojo con una clara expresión de odio en su rostro, mientras el aura negra de la berserkers comenzaba a poseerla de nuevo. – Siempre fuiste demasiado blanda, Harmonia. – La diosa supo que quien hablaba a través de la escocesa era su padre, pues el cosmos que despidió esta fue enorme. – Ahora no vengas a inmiscuirte en esta guerra. – Scatha observo a Zahra, quien estaba tosiendo y se arrastraba para alejarse de ella, se acerco velozmente, la tomo por el cuello con brusquedad y la levanto. - ¿Vas a liberarme? – Siseo amenazante.
-Ja…ja…más. – El cuerpo de Zahra atravesó el muro de la habitación y se estrello contra la mesa de su cocina, la cual se rompió ante el impacto.
-No intervengas en esta guerra, padre. – Le enfrento la deidad.
-No debiste abandonar, Elíseos. – Acoto fríamente Scatha, mientras posaba su mano sobre la tapadera del cofre, la cual lanzo unas pequeñas descargas de cosmos, apenas sus dedos tocaron el sello de Athena. – Regresa o enfrenta tu muerte si apoyas a Athena… -
…
Shun visualizo toda la escena, miro en dirección a Shura, sin comprenderlo por completo ¿Acaso estaba dispuesto a sacrificar a Shaka? ¿Ese era el compañerismo tambaleante entre los santos dorados? ¿Sacrificar o sacrificarse por un bien mayor? Shura tenía razón al decir que ellos solucionaban las cosas de otra forma, pero no por ello el tenia que acoplarse a la misma.
Contemplo como Shura enfrentaba con agilidad a Asura, sus movimientos eran veloces y los cortes producidos por su brazo eran exactos, ya fuera despedazando las nuevas alas del demonio o incluso amputándole partes de su cuerpo, pero a cambio Asura se había acercado demasiado al portal del tártaro donde el demonio de capricornio ya había logrado liberar uno de sus brazos, el cual terminaba en una gruesa cuchilla, por lo que el español, no solo tenía que atacar a Virgo si no defenderse de los embates del demonio de su mismo signo.
-¡Shun! – Le llamo, mientras se rodaba por el suelo, para esquivar por poco el ataque del demonio medio cabra.
-Demonios, Shaka… - Apretó los puños con impotencia, mientras caminaba en su dirección.
Shiryu estaba enfrentando junto con Geist al demonio de Leo, el cual se replegaba constantemente entre sus compañeros con la finalidad que se pudieran invertir los oponentes y el tuviera acceso a Ikki, como el demonio de Libra a Shiryu, pero aquello parecía imposible, pues los santos se detenían justo cuando aquello estaba a punto de suceder.
-¡Shun! – Le regaño Ikki, mirándolo de soslayo, al tiempo que se agachaba para esquivar una de las jaulas de metal, que paso por encima de su cabeza, entonces espero que la cadena de esta, le pasara a su lado, la tomo y la halo con fuerza, obligando al demonio a acercarse hasta él, rodeo sus brazos con fuego y lanzo una llamarada con su puño, el cual envolvió las piernas del demonio, que emitió un chillido de dolor.
-Shun, tienes que hacerlo ahora. – Geist observo de reojo como cada vez a Shura le estaba costando más trabajo mantener su combate con ambos demonios, de continuar así, el demonio de capricornio lograría liberarse por completo y Shura tendría que poner toda su atención en combatirlo, mientras el demonio de Virgo quedaría completamente libre para atacarla a ella o a Shun. – Si, algo he aprendido de los santos de oro, es que cuando una idea se les meta a la cabeza, por más absurda que sea es imposible sacársela.
-Maldición, debo hacerlo… - Apretó los ojos con fuerza y su puños palidecieron ante la presión que estaba ejerciendo. – Shaka, perdóname.
Shiryu golpeo con su puño el abdomen del león, lanzándolo de espaldas contra el suelo, donde Geist le remato con un inmenso golpe de cosmos, proveniente de las garras de su mano, el león produjo un gruñido de dolor y trato de alcanzar a la pelinegra, la cual se deslizo con agilidad, esquivándolo.
-Tu amigo debe apurarse. – Acoto secamente la pelinegra.
-Lo sé. – Shiryu asintió con decisión, pero no pudo evitar voltear a ver a su amigo con tristeza, tal vez nunca lograría comprender por qué la gente más amable y bondadosa, con alma pura, inocente y tranquila, era obligada a actuar de forma tan temeraria, fría y desinteresada, dejando siempre en su alma una dolorosa herida y remordimientos.
Shura resplandeció su cosmos en su brazo derecho en un halo esmeralda, mientras veía acercarse una inmensa fila de hielo que partía la tierra y congelaba todo lo que estaba a su paso, tan similar al puño de diamantes de Camus, utilizo con agilidad a Excalibur, al tiempo que percibía de reojo como el demonio que estaba medio apresado en el portal, lanzaba su cuchilla en su dirección, por lo que dio una voltereta en el aire, solo para ver como el demonio creaba entre sus prominentes cuernos un intercambio de centellas, que lanzo contra él, la cual formo una increíble tormenta de rayos, que le golpeo de lleno, derribándolo contra él suelo. Sus músculos se tensaron de forma grotesca y quedo paralizado por unos segundos, para luego percibir una terrible descarga de dolor, debido a las cortadas producidas, así como un ardor donde el rayo le había impactado.
Shun sintió un vacio enorme en su pecho, no podía creer que volvía a encontrarse en una situación como aquella, si acataba lo que Shaka le había ordenado, encerraría a este para siempre en el averno mitológico, pero de no hacerlo Shura y los demás resultarían aniquilados por los demonios de sus propios signos, no. No solo ellos, si no también Athena y el resto tendrían que enfrentar una batalla por dos frentes.
No tenía más remedio. El peliverde oculto su mirada bajo su flequillo y agacho el rostro, su cosmos ondeo a su alrededor como un vapor rosado que se disperso en el aire, al tiempo que su cosmos comenzaba a crecer. Cuando estaba combatiendo contra Asura había utilizado su corriente nebular en una ocasión, lo que iba a incrementar la potencia de sobre manera de su tormenta nebular, ya que su cosmos se encontraba entremezclado por todo el lugar.
-¡Tormenta nebular! – El vapor rosado ondeaba en el aire, inicio a revolverse con intensidad, comenzando a generar una poderosa tormenta que aumento gradualmente, la cual provino de su mano derecha, removiéndose en círculos hasta generar la forma de un torbellino, sin embargo el aire cada vez aumentaba más su ímpetu siendo cada vez mayor y violenta, por lo que se elevo primeramente hacia los cielos para después caer en una tempestad devastadora sobre el vórtice, que trato de absorberlo.
-Shun. – Murmuro Shura impresionado, al ser el mismo repelido por la increíble ventisca, que creó el caballero de bronce, ahora entendía porque Afrodita había muerto al recibir aquel ataque. Se apoyo con fuerza sobre el suelo y cruzo sus brazos por enfrente con el fin de evitar ser arrastrado por este.
La fuerza de la ventisca del caballero de Andrómeda comenzó a golpear con intensidad el vórtice en el suelo, despedazándolo poco a poco, mientras el demonio de capricornio aun se encontraba en su interior, sufriendo por completo el embate de ese ataque, uno de sus cuernos fue arrancado sin más y devorado en el interior de la dimensión.
-¡Cuidado! – Alerto Shura desde el otro lado donde se encontraba y es que tanto Asura como los demonios de Leo y Libra habían redirigido la mayoría de sus ataques contra Shun, ya que al realizar una técnica 100% ofensiva, como era la tormenta nebular, el peliverde bajaba por completo su defensiva, dejándolo a merced de sus oponentes. Capricornio era conocedor del riesgo que conllevaba este ataque, ya que el mismo Afrodita, se lo había confirmado a él y a sus compañeros dorados, en una de las asambleas doradas, donde se toco el poder que poseían los santos divinos, sus técnicas, las desventajas de las mismas y la posibilidad de usar una armadura dorada, como futuros sucesores.
El demonio de Leo había extendido las garras de sus manos las cuales, habían salido volando como proyectiles azul eléctrico hacia Shun. Geist logro interponerse entre estas y exploto una gran cantidad de su cosmos, con lo que refreno a la mayoría y desvió el resto del ataque, hacia puntos donde no tocarían ni un pelo del caballero de Andrómeda.
-Supremacía de los 100 dragones de Rozan. – Shiryu se interpuso entre el demonio y su amigo, hizo arder su cosmos al máximo en cuestión de segundos, coloco velozmente sus brazos en torno a su cuerpo y los extendió hacia adelante, proyectando toda su energía en un solo movimiento que creó un centenar de dragones de cuerpos azules y ojos escarlatas, que surcaron el oscuro cielo griego impactando con sus fauces al inmenso León que fue despedazado por partes.
Ikki corrió a lo largo del devastado jardín de los sales gemelos para alcanzar a detener las cadenas de las jaulas de hierro que el demonio de Libra había lanzado a su hermano, las rozo en un inicio con la yema de suss dedos, pero a penas y las tuvo a su alcance tomo ambas, una con cada brazo y clavo sus pies en el suelo, dejando un surco con ambos hasta que pudo detenerlas.
-Nunca te perdonare. – Ikki estaba de espaldas al demonio, sus dedos se entornaron con fuerza en las cadenas y su cosmos rojizo comenzó a rodear sus manos, calentando velozmente las cadenas a altas temperaturas que se tornaron del color gris oscuro a un rojo vivo, lo que obligo al demonio a soltarlas, al sentir como sus brazos se chamuscaron ante ese fuego abrasador.
Sus cadenas cayeron pesadamente al suelo, mientras observaba como sus brazos estaban marcados con la imagen de sus cadenas, debido a la quemadura del hierro sobre su piel, gruño con molestia, pero no tuvo tiempo de quejarse, cuando el simple movimiento del santo de fénix, le alerto, tuvo un muy mal presentimiento y no pudo ocultar su temor, cuando le vio completamente serio, su cuerpo se mantenía tenso y sus puños se encontraban a la altura de sus hombros, fue entonces cuando pudo distinguir un gran fénix detrás del caballero, ardiendo en una llamarada.
-¡Alas del Fénix! – Ikki libero un fuerte viento que arrastro al gran ave a sus espaldas, que rápidamente se transformo en una infernal ola de fuego, la cual golpeo con brutalidad al demonio, generando un amplio vórtice de llamas, que se aglomero hasta explotar en una fuerte onda expansiva, que pulverizo al demonio.
Shura corrió a la velocidad de la luz hasta posicionarse frente a la docena de lanzas de hueso que el demonio de Virgo había lanzado contra Shun, afilo su cosmos a cada una de sus extremidades, convirtiéndolas en extensiones de la espada sagrada Excalibur y comenzó a mover sus brazos y piernas contra estas, generando proyecciones de su espada que partieron a la mitad los huesos del demonio. Cayo de pie al suelo y corrio en dirección al demonio de Virgo , pero a medio camino se vio obligado a esquivar un golpe de su propio demonio.
Se detuvo con las manos, aplastando sus dedos contra el suelo, para detener la velocidad que llevaban sus piernas y a penas recobro el equilibrio, blandió su brazo derecho, con vigor el cual genero un impresionante filo de Excalibur que recorrió la distancia entre el demonio y él a una velocidad mucho mayor a la luz, el filo de su espada corto inclusive las ráfagas de aire creadas por Shun y cambio el trayecto del aire, redirigiéndolo hacia el demonio quien no solo recibió el filo de la potente espada, si no fue cortado por las ventiscas de viento, pero no importo realmente este daño extra, ya que la hoja principal acababa de decapitarlo.
-No tengo tiempo que perder. – Shura solo se aseguro que su golpe fue preciso y contundente y se introdujo peligrosamente en la ventisca del caballero peli verde. – Aun tengo un asunto pendiente.
La exposición del gran poder del santo de Andrómeda, continuo replegándose en feroces ráfagas de viento y rayos, que generaban un tempestuoso torbellino que despedazaba poco a poco la dimensión del tártaro, arrancando y disminuyendo cada vez más su orilla, al tiempo que el demonio de capricornio luchaba de forma desesperada por liberarse e impedir que el santo lograse colapsar el vórtice.
-Hades, no me eligió por la bondad que poseo, si no por la oscuridad oculta en mi corazón – Justo en ese momento, pudo sentir como el cosmos de Shaka comenzaba a explotar del otro lado de la dimensión, llevando a colapsar el puente entre ambos mundos.
…
Sus cosmos resonaron a la par, mientras la constelación de géminis y sagitario brillaban con la misma intensidad aquella noche, bañando a sus guardianes con la energía del universo.
-¡Implosión cósmica! – Saga estallo su cosmos al máximo, forjando aquella técnica con la que había derrotado a Ares. Sus puños generaron gigantescos meteoros, planetas y estrellas que le rodearon y comenzaron a brillar de un tono escarlata, que produjeron un leve chasquido en su interior que les fragmento o les colisiono entre sí, generando grandes explosiones cósmicas, que generaron una amplia columna amarilla rojiza que se dirigió hacia Cronos.
-¡Agujero negro supermasivo! – Le secundo Aioros. Sus puños se cubrieron de cosmos dorado, mientras su constelación aparecía tras él y sus puños se entrelazaban por rayos blancos y negros que destellaban chispas, entonces Aioros junto sus manos, encontrando palma con palma, generando un chasquido que dio paso a una enorme masa negra circular con una gran presión negativa que comenzó a absorber todo incluso el suelo bajo sus pies fue arrancado con brutalidad.
El ataque de ambos fue magnánimo, el cosmos inmerso en ambas técnicas era sin duda, divino, mucho más de lo esperado para que un humano pudiera alcanzarlo, en ese instante comprendió el porque los mismos dioses habían modificado el destino de ambos jóvenes, ya que de continuar en las filas de Athena, esta poseería en sus filas dos auténticos mata dioses.
El ataque de Saga recorria la distancia en una inmensa columna de cosmos galáctico destrozaba todo a su paso, cortándolo, quemándolo y pulverizando todos sus átomos, hasta desintegrarlo. Mientras el gigantesco agujero negro procedente de la estrella principal de Aioros, creaba rayos negros y violetas que golpeaban en forma de pinchazo cualquier cantidad de cosmos, no importaba si esta era mínima, incinerando, fragmentando y perforando, para que su gran vórtice lo succionara sin importar que tan anclado estuviera al suelo.
El rey de los titanes se teletransporto varias veces para poner una distancia segura de ambos golpes, sin embargo estos no disminuyeron de intensidad, por lo que no le quedo de otra que contrarrestarlos con su cosmos y cortar el flujo de energía de quienes provenían.
-Los seres humanos han decidido utilizar la fuerza del universo, sin llegar a comprender que este está muerto a excepción de un lugar, la tierra; donde la naturaleza ha generado vida. El origen del cosmos realmente puede ser el universo, pero su vida radica aquí. – Los ojos de Cronos destellaron como dos brazas y su cosmos se unió a la misma naturaleza, por lo que hubo una explosión de los elementos de la misma. El viento formo cuchillas que fragmentaron la técnica de Saga disminuyendo el calibre de su fuerza, mientras inmensos rayos caían del suelo, bloqueando su avance y columnas de lava y fuego brotaban del suelo. La tierra comenzó a temblar fragmentándose en inmensos bloques, a su vez que por sus grietas salían chorros de agua que eran absorbidos por el gran agujero negro de Aioros, con el objetivo de saturarlo.
Cronos sincronizo su cosmos con el ataque de Saga y comenzó a redirigirlo hacia Aioros, sintiendo la fuerza de los elementos que estaba manipulando el gemelo mayor, no tardo en ver como el inmenso ataque de Aioros comenzaba a succionar la técnica de su compañero. Entonces aprovecho su oportunidad para generar una neblina que rodeo rápidamente a ambos caballeros, sus ojos ardieron y todo el espesor de aquellas densas nubes explotaron, generando chuchillas invisibles que comenzaron a cortar el cosmos y la fuerza vital de ambos santos.
-¡Aioros, Saga retrocedan ahora mismo! – Shion distinguió velozmente la naturaliza del ataque del titán, al sentir como los cosmos de ambos santos comenzaron a mermarse velozmente.
Saga detuvo la implosión cósmica y retrocedió en un gran salto, para salir de la niebla, aterrizo con las rodillas forzadamente, respirando agitadamente, había estado escasamente cinco segundos dentro de esa niebla pero su cosmos y energía vital se encontraban cerca de la mitad, su cuerpo le respondía torpemente y su vista estaba nublada.
-Aioros…¿Dónde estás? - Pensó al no ver salir a su compañero de la densa neblina.
Aioros escucho claramente la orden del patriarca, pero retroceder tan de golpe, provocaría que el ataque de Saga le golpeara, lo cual no dudaba que lo matara en un instante, así que tuvo que mantener su técnica hasta que absorbió por completo la otra, pero para entonces se encontraba casi sin energía, dio varios tropezones intentando librarse del alcance de aquella niebla, pero su cuerpo dejo de responderle y cayó pesadamente de rodillas.
-¡Aioros! – Shion se aventuro sin pensarlo dos veces dentro de la niebla, ignorando las consecuencias de la misma, pero perder a Aioros no era una opción.
-Pa…triar…ca. – Dudo siquiera que le escuchara, apretó con impotencia las piedras bajo su mano y sus ojos comenzaron a cerrarse. – Debimos haberlo derrotado, es imposible que no…no…- Vio la figura borrosa de Shion acercarse a él y sintió como le tomo.
El patriarca percibió como Aioros perdió la consciencia justo en sus brazos, le tomo por el costado y se teletransporto hasta el lado de Athena, le deposito con cuidado en el suelo y palpo por precaución su pulso, respiro aliviado al sentir la leve intensidad de su flujo sanguíneo y miro angustiado a Athena. Aioros a penas y había estado escasos 15 segundos en esa maldita niebla y su fuerza vital estaba reducida por debajo de un cuarto.
-Saga y Aioros han sobrepasado el cosmos de un dios con esos ataques, sin embargo la energía del rey de los titanes va mucho más allá de nuestro limite, incluso del mío. – Menciono con cierto pesar Athena, mientras se acercaba a ambos santos dorados y les cubría con su cosmos. – Shion, ¿Podrías colocar tu Muro de cristal?
-Sí. – El ex santo de aries elevo la barrera y miro de reojo a su diosa. – No evitara un ataque de Cronos, pero al menos nos dará tiempo.
-Así es. – Athena coloco su mano sobre la frente de Aioros y Saga y les infundió su cosmos. – Muy pocos resistirían esa terrible técnica, es una fortuna que ustedes salieran de ella. – Respiro aliviada. No importaba lo fuerte que sus santos llegaran a ser, parecería que sus técnicas nunca podrían alcanzar al titán. Cronos sin duda era el peor enemigo que hubiesen enfrentado, su poder era abismal.
Athena respiro profundamente, al tiempo que su cosmos comenzaba a danzar en torno a ella, cerro sus ojos, mientras parte de su cosmoenergia hacia brotar un cegador brillo más allá de la barrera de Shion, la cual resplandeció como un relámpago en medio de la niebla y creó una grieta dimensional que comenzó a absorberla.
Los ojos violetas del patriarca rápidamente detectaron el aura negra de Cronos y le vio caminar con paso tranquilo hacia el lugar donde se encontraban ellos, así que el tomo la iniciativa, redujo la barrera en la palma de su mano y fue al encuentro del titán.
Cualquier estrategia había errado, Mascara de la muerte se había sacrificado defendiendo al imprudente de Pegaso, por su parte, Saga y Aioros fallaron colosalmente al intentar derrotarlo y no quedaba ningún santo de oro o plata en la cercanía, por lo que todo su plan había resultado ineficaz. Así que dejaría actuar como el patriarca y asumiría el cargo del caballero dorado que solía ser.
-Extinción de luz estelar. – Shion cruzo los brazos frente a él y cuando les separo hacia los lados de su cuerpo, sus manos expedían una brillante luz blanca rodeada por halos de luz, su cosmos detono en una explosión cósmica frente al titán, quien la refreno con un muro de piedra que se forjo desde el suelo. Sin embargo, no se dejo amedrentar por el fallo de su técnica, se teletransporto hacia el titán y le tiro un puñetazo, el cual esquivo ágilmente y le regreso un golpe directo a su estomago, que bloqueo con su antebrazo. Ambos se separaron en un brinco hacia lados contrarios para analizarse con sigilo.
-Supongo que debe ser un honor pelear en serio contra ti. – Reconoció Cronos. – O una medida desesperada.
Shion omitió cualquier palabra producida por Cronos, no tenía tiempo que perder y no se iba a prestar a provocaciones del mismo, corrió de frente a él, reuniendo gran porcentaje de su cosmos en su mano derecha y lanzo su puño contra su rostro, pero se detuvo a escasos centímetros, invirtiendo la cantidad de su cosmos respecto a su mano izquierda y derecha y logro encestarle un puñetazo en el abdomen, lo cual hizo retroceder al titán, entonces lo siguió y le lanzo una patada, que detuvo con su brazo, logrando darle un rodillazo en el estomago, que le hundió en el suelo.
Cronos se posiciono sobre el patriarca, apresando sus brazos con sus rodillas y creo dos gigantescas manos negras que manaron de su espalda y apresaron su cuello, entonces el santo dorado exploto su cosmos, pulverizando ambos brazos, utilizo sus piernas para enrollarlos en torno a Cronos e invertir la posición en la que se encontraban, pero apenas y trato de hacerlo, Cronos posiciono su mano sobre su pecho y estallo una esfera de energía en el lugar preciso de su corazón.
Sintió como si le desgarraran el pecho, mientras su ropa y piel se quemaban, escupió una gran cantidad de sangre y por una fracción de segundos sintió su corazón detenerse, se llevo instintivamente la mano al centro del tórax e hizo presión, mientras se levantaba trabajosamente y su mano se llenaba de su propia sangre, de seguir enfrentando a Cronos sin una armadura, todos los daños irían a parar directamente a su cuerpo.
-Sinceramente esperaba más de ti. – Se burlo el dios.
-Eso debieron haber dicho los demás titanes y dioses que han enfrentado a mis santos y sé que tu estas al tanto del resultado. – Supo que con su respuesta seguramente había desatado la furia del titán, pero realmente poco le importaba para ese momento.
-Voy a matarte. – Sentencio.
-Eso ya lo veremos. – Espeto con rebeldía. No iba a permitirle que se burlara así de sus caballeros, no sin demostrarle que no solo Athena estaba perdiendo parte de su ejército, si no también él. - ¡Revolución de polvo estelar! – Separo las piernas para mantener el equilibrio, al tiempo que elevaba la palma de su mano hacia el cielo y separaba los dedos, entonces su mano comenzó a crear pequeñas y brillantes estrellas doradas, que se entornaron en forma de un espiral. Elevo su cosmos al máximo, generando un aura dorada incandescente y una sensación térmica a su alrededor, fue entonces que deslizo su mano rápidamente hacia adelante y cientos de estrellas fugaces y su polvo comenzaron a llover sobre Cronos.
Cronos creo un circulo negro a sus pies del cual comenzaron a salir impensas espinas negras que surcaron el suelo hacia el cielo para detener a las flameantes estrellas fugaces de la técnica del patriarca.
El cielo nocturno se tiño de un enfrentamiento entre la luz, proveniente de los meteoros y estrellas de la técnica del ex santo de aries, mientras la tierra brotaba cuantiosas cantidades de oscuridad, en forma de lancetas azabaches que se estrellaban unas contra las otras.
-Siempre iré un paso delante de ustedes. – Cronos apareció frente al patriarca, atravesando la gran distancia que les separaba y golpeo con brutalidad con la palma de su mano, el lugar que antiguamente había quemado con su cosmos, el cuerpo del mayor santo de Athena fue lanzado de nueva cuenta al suelo, produciendo que su cuerpo se arrastrara y dejara una zanja a su paso. – Hubiese sido mejor que corrieras. – El titán oculto su mirada bajo su flequillo, mientras sus ojos ardían como esmeraldas y alzo su mano hacia los cielos, donde las espinas que surcaban los cielos victoriosas se detenían y cambiaban su trayectoria velozmente hacia el patriarca. - ¡Muere!
-¡Shion cuidado! –
El ariano se olvido por un segundo de la descarga de dolor que recorría todo su cuerpo, al escuchar el grito de alerta de Athena, abrió un solo ojo para observar las inmensas lanzas negras dirigirse hacia él, por lo que creo el muro de Cristal a una buena distancia de su cuerpo, sin embargo estas le atravesaron con facilidad.
-No puede ser… -
Cronos se relamió complaciente al ver a una de sus mejores técnicas destruir aquella lluvia de meteoros y atravesar sin problemas la mayor defensa que poseía el santo más cercano a Athena, dirigió una rápida mirada a la misma, solo para ver el terror reflejado en los ojos de Athena, al ver como su patriarca seria atravesado por decenas de agujas creadas con su cosmos.
Sin embargo un instante antes, una luz dorada cejadora se interpuso entre el patriarca y su técnica, escucho con claridad como sus agujas impactaron algo metálico, pero le fue imposible ver por completo. ¿Acaso Athena había utilizado una parte de su escudo sagrado para defender a ese mortal?
-¿Mu, tu…? – El rubio miro sorprendido frente a él la caja de pandora de la armadura de Aries, la cual recibió todo el impacto, protegiéndolo no solo a él, si no también a la misma armadura guardada en su interior, la cual broto con velocidad hacia su cuerpo, arropándolo como la primera y última vez que lo había hecho en la antigua guerra santa, como si nunca hubiese dejado de ser el santo dorado, Shion de Aries.
Se reincorporo ignorando la terrible punzada de dolor que sentía en su pecho y la sangre que emanaba a borbollones de él. Cerró los ojos al tiempo que notaba todos los detalles, las piezas, el color, los sentimientos y la vida guardada en la armadura de aries, escuchando los susurros producidos por el cosmos guardada en ella y se dejo envolver por primera vez en esa mezcla de sentimientos; lo que Mu y quienes los precedieron a ambos querían comunicarles.
-Gracias. – Abrió los ojos y su cosmos destello en compañía del brillo de la armadura de Aries, la cual se encontraba en perfectas condiciones. Y es que la sangre que Mu había estado derramando durante su batalla contra Hyperion, este la había estado utilizando para reparar a su propia armadura, para que cuando su batalla llegara a su fin, pudiera enviársela a su maestro, en caso de que el la necesitase. – Su sacrificio no será en vano, como patriarca y caballero de Aries, defenderé con mi vida a nuestra amada diosa.
-Diosa Athena, por favor ayude a estabilizar a Aioros y Saga, por favor. – Pidió seriamente, mientras sus ojos ambares se clavaban con decisión sobre Cronos, no importaba como acabara su cuerpo, ni hasta donde tendría que llegar, no iba a dejar a Cronos salirse con la suya y mucho menos dejar que los sacrificios de esa guerra fueran en vano.
Seiya se retorció en el suelo, al sentir levemente el cosmos dorado de Mu, incluso llego a pensar que estaría frente a él, cuando vio el resplandecer de la armadura dorada de Aries, pero vaya fue su sorpresa al ver el cabello de quien la portaba, no era morado, si no rubio. Entonces distinguió las facciones del patriarca, quien había precedido antiguamente a Mu, como el guardián del primer templo.
Vio a Shion lanzarse contra Cronos a una velocidad mucho mayor que el de la luz, sus ojos apenas y pudieron seguir, el intercambio de golpes que hubo entre ellos, antes de que volvieran a separase, en esta ocasión vio como un hilillo de sangre salía de la comisura del labio del patriarca, así como Cronos tenía una mejilla abierta, ambos se miraban con odio, por lo que no tardaron en volver a enfrascarse en la batalla. Shion realmente estaba demostrando la diferencia de habilidades extraordinarias que poseían los santos de oro, sus golpes y patadas en ocasiones lograban acertar en el cuerpo del titán, así como detenía los golpes provenientes de este.
-¡Extinción de luz estelar! – Shion detono su cosmos produciendo una descarga impresionante de luz dorada, mientras su cosmos rugía más allá del límite alcanzado en su primer ataque, Cronos creo de nueva cuenta una barrera que se destruyo con facilidad. Entonces Shion apareció frente a Cronos y le propino un tremendo puñetazo cargado de cosmos en el rostro, que lanzo al titán de espaldas contra el suelo, por varios metros.
Cronos se puso de pie rápidamente y se envolvió con su propio cosmos, curando las heridas, se lanzo hacia Shion, quien había hecho exactamente lo mismo, pero segundos antes de que pudieran golpearse, el patriarca se teletransporto a espaldas del titán y le planto una patada en la espalda lanzándolo de cara de nuevo contra el suelo.
-¡El patriarca es impresionante! – Seiya logro incorporarse a pesar de su herida y dio unos pasos mirando asombradamente la batalla entre el patriarca y el titán. – Puede mantener una batalla contra Cronos.
-No. – Escucho la suave voz de Athena a sus espaldas lo que le hizo voltearse hacia ella. – Shion esta exigiéndole más a su cuerpo y cosmos de lo que realmente puede mantener, pero se está agotando, su velocidad a disminuido y todo lo hace por ellos… - Athena bajo su vista enternecida hacia Aioros y Saga.
-Pero él… - Volteo a ver al patriarca, al tiempo que Cronos lograba propinarle una patada en el abdomen que le estrello contra un muro en ruinas, hundiéndolo en estas. -¡Meteoro Pegaso! – Su cosmos resplandeció en la oscuridad, formando una lluvia de orbes celestes que lograron golpear de lado a un desprevenido Cronos. Eso solo indicaba que el mayor de los titanes estaba preocupado o al menos con toda su atención en el peligro que podría significar en el patriarca.
-Seiya… - Aioros tomo la muñeca de Athena con suavidad y la retiro, mientras le sonreía y le agradecía con la mirada a la deidad. – No intervengas.
-¿Aioros…? –
-De lo contrario el sacrificio de Mascara seria en vano. – Saga se levanto y analizo ágilmente el campo de batalla. – Además tú eres un santo divino, estas por encima de nosotros y tu misión es proteger a Athena.
-¡Están equivocados, si llegue a ser un santo divino fue por ustedes! ¡Aioros, tu cosmos siempre me protegió y tu, Saga, siempre me exigiste más, nunca me dejaste rendirme. – Seiya miro a ambos sonreír complacidos por su respuesta, pero no le dijeron nada más, pasaron cada uno a su lado, dejándolo a sus espaldas. Por una fracción de segundos los ojos grises de Athena y los marrones de él se encontraron. Athena le miro con suavidad y le sonrió, indicándole con su mirada que todo estaba bien, que confiara en ellos, tanto como ellos lo hacían en él.
-Todos son valientes y hoy es un honor pelear a su lado. – Athena se incorporo lentamente, al tiempo que Nike aparecía en un rayo de luz blanca a su lado. – Nuestros esfuerzos han hecho que el rey de los titanes, nos reconozca como una amenaza, una que puede vencerlo.
-¡Revolución de polvo estelar! – Los escombros donde se encontraba el patriarca resplandecieron en varios rayos luminosos y explotaron, al tiempo que eran perforados por una lluvia de miles de estrellas, que sobrevolaron en dirección a Cronos, bombardeándolo en detonaciones doradas, al ocurrir el terrible impacto entre los meteoros y la lluvia de cuerpos celestes, contra el piso. El titán retrocedió y esquivo algunas cuantas, pero una de ellas logro darle y las demás no tardaron en alcanzarlo, hundiéndolo en un diluvio de disparos galácticos dorados, que explotaron en un inmenso medio circulo dorado y que produjo una onda expansiva a su entorno.
-¡Es impresionante! – Acoto secamente Seiya. De repente el patriarca se teletransporto frente a ellos y sus ojos miraron intensamente a Sagitario y Géminis sin emitir una palabra, los cuales asintieron. Fue entonces que él comprendió realmente la relación que existía entre los dos dorados y el antiguo santo de aries, a veces no había necesidad de hablar, sus ojos o al menos sus pensamientos parecían estar conectados.
-Patriarca, vestido así, me hace sentir que Sagitario es demasiado grande para mí. – Rio alegremente Aioros.
-Si estas arropado con ella, es porque la mereces. – Shion observo a Seiya y sus ojos pudieron sentir el peso que estaba dejando caer verdaderamente sobre sus hombros, lo que él planeaba, no lo que ellos querían hacer…iba a dejarlo solo contra Cronos y su verdadera misión empezaría una vez que se encontrara él, contra el titán. La ultima defensa de Athena.
-Mi diosa, fue un honor el que me permitiera conocerla en su esencia divina, mucho más el compartir un campo de batalla con usted. – Shion hizo una leve inclinación de cabeza a forma de reverencia.
-Confió plenamente en tus acciones y en ti. – Contesto Athena, no importaba haberle prohibido a sus caballeros realizar lo que tenían en mente, ahora mismo era necesario.
-Saga, Aioros discúlpenme por elegirlos para estar a mi lado hasta el final. – Shion se coloco justo en medio de ellos, al tiempo que sus ojos volvían a encontrarse entre la nube de polvo con los carbonizados de Cronos. Suspiro pesadamente, hinco una rodilla en el piso y elevo sus brazos frente a él, oponiendo sus muñecas en el centro de su pecho y dirigiendo sus palmas a su enemigo.
-Para nosotros siempre será un honor seguirte. – Saga se coloco al lado izquierdo de Shion, permaneciendo de pie y le dio la espalda, levantando su brazo al lado de su cabeza y el otro justo a la mitad del tórax.
-La situación no esta tan mal. – Aioros cerró los ojos mientras sonreía al pensar que era novato en aquella técnica. Shion la había usado en la guerra santa del siglo pasado y Saga en la pasada guerra contra Hades. – Estamos haciendo lo correcto, para proteger a Athena y a los demás. - El castaño rápidamente imito la posición de Saga, si bien nunca había realizado esa técnica, conocía al menos la teoría y tenía el poder para hacerla, incluso sabia de los estragos morales que implicaba el realizarla. – Saga a veamos quien tiene que esforzarse en alcanzar a quien.
-No te presiones tanto, tratando de igualar tu cosmos al mío. – Sonrió el gemelo mayor con compañerismo hacia Sagitario quien le respondió con una risa traviesa.
-Es hora. – Shion incremento la energía que estaba concentrando entre sus manos, mientras un aura dorada producida por Aries, Géminis y Sagitario iluminaba con su cosmos la oscuridad…
…
La oscuridad total de aquel sitio le hacía experimentar un mal presentimiento de forma constante, como si un peligro mayor al que sus ojos o sentidos podían percibir se encontrara oculto entre las sombras de aquella mítica prisión, sin embargo la realidad le había mostrado que no solo era solo una intuición, si no que también se encontraba rodeado del resto de los demonios del zodiaco y del mismo Tártaro, así mismo de la miseria, la maldad, la podredumbre y desventura de sus prisioneros.
El sentir el cosmos de Shun en la casa de virgo realmente había sido muy buena suerte, por lo que no dudo en pedirle apoyo, el podría haber cerrado el portal solo, si tan solo, Asura no le hubiese arrastrado a esa mazmorra, ni el cosmos maligno de Tártaro le hubiera tomado por sorpresa dándole de lleno. Aunque el plan continuaba siendo el mismo: Impedir que Tártaro o cualquier otro demonio abandonase el vórtice.
No importaba el sacrificio que él tuviera que hacer, era el santo más cercano a un dios, pertenecía celosamente a la gran orden dorada, la elite de la diosa Athena y como tal iba a cumplir con las obligaciones de un caballero; prometió amar y proteger a la tierra, cuidar y velar por el bien de Athena y acabar con cualquier enemigo o amenaza que se lanzase contra ella.
Estaba de bruces contra el suelo, podía sentir el calor producto de la lava del suelo, sin embargo sentía la frescura de un liquido bajo su cuerpo, el cual supuso que era sangre y rápidamente lo confirmo, al sentir su rostro bañado en el vital liquido, así como el sabor metálico que percibió en su boca. Abrió sus ojos azules con determinación y se apoyo en sus manos para reincorporarse.
-Has recobrado el conocimiento. – Murmuro una voz gélida y espectral que le produjo un escalofrió.
Shaka sintió como varios pares de ojos se posaron sobre él, se levanto con mucha dificultad, realmente se sentía muy cansado, pero sentía la turbación que su cosmos provocaba en sus adversarios. Sacudió levemente el rosario, el cual derramo varias gotas de su propia sangre que cayeron en la lava.
-Shun confió plenamente en ti, se que comprenderás mi decisión, como Saga, Camus y Shura lo hicieron en su momento. – Shaka alzo su vista hacia lo que sería el techo de aquel lugar y visualizo entre la oscuridad un pequeño punto de luz grisáceo, que sin duda alguna correspondería al otro extremo de la dimensión. – Los demonios del zodiaco, fueron antiguamente seres humanos que optado por el odio y la maldad, por lo me es imposible no ser compasivo con ellos, debo enseñarles los efectos de sus vidas pasadas, para que puedan reformarse y encontrar la paz.
Shaka tomo en su mano izquierda el rosario y se sentó en la posición de loto, mientras colocaba sus manos en el centro de su abdomen formando entre sus dedos la imagen de una flor de loto, respiro agitadamente, mientras su cosmos dorado volvía a destellar en haces dorados.
-Tu antigua técnica no resulto, caballero. – Le susurro una voz gruesa a sus espaldas la cual no lo inmuto.
-Este ataque es diferente al pasado, es la técnica final y más poderosa que poseemos los santos de Virgo. - El tesoro del cielo era su técnica por excelencia, no había enemigo que pudiera resistirla, no importaba la cantidad de cosmos que poseyera.
-Aún con tus heridas, crees que podrás detenernos. – Acuso otra voz, burlesca entre las sombras.
-No tengo otra opción. – Cerró los ojos por un momento, tratando de concentrar su cosmos en su interior, ya que el tesoro del cielo, requerían de la máxima expresión de su cosmos, un destello de esplendor de su energía.
-¿Un santo con semejante cantidad de poder? – Pudo percibir la intranquilidad que desprendía el resto de demonios a su alrededor. – Si bien el demonio de virgo no está, nada nos impide atacarte.
Un magninimo fulgor broto de entre las manos del caballero, como un fogonazo de luz dorada, que cejo a los demonios de un momento a otro, para luego verse rodeados de un sinfín de imágenes de Buda y mantras a su alrededor, desapareciendo por completo la oscuridad cómoda que les rodeaba antes, fue entonces cuando los ojos azules de Shaka volvieron a abrirse, incendiando su cosmos al máximo.
-¡Tesoro del cielo! – Shaka vislumbro la desesperación en el rostro de los demonios, quienes se lanzaron con enfado hacia él. – Son seres que rehuyeron del camino de la iluminación, para hundirse en las tinieblas, me es imposible abandonarlos en este abrumador lugar.
Shaka contemplo con cuidado al resto de demonios del zodiaco, normalmente acabaría con los seis sentidos de forma lenta, permitiendo al enemigo reflexionar, pero de hacer esto le sería imposible golpear el vórtice al mismo tiempo que Shun, así que decidió atacarlos al mismo tiempo y efectuar la detención total de su corazón. - ¡Ahora alcancen la transmigración! - Shaka sacudió su mano izquierda con fuerza y su cosmos resplandeció en varios haces dorados, que produjeron una onda expansiva que golpeo en su totalidad todos los sentidos y el cuerpo de los demonios, aboliendo cualquier signo vital, sus cuerpos volvieron a transformarse en humanos y se desplomaron en el suelo.
La magnitud de energía dorada que se desprendió de su cuerpo se extendió en una ola expansiva hacia todos los sitios del tártaro, que Shaka redirigió exclusivamente hacia lo alto de la boveda, en el sitio donde se encontraba el buble, el cual disparo varios rayos al sentir el impacto, mientras el rugido de cosmos del caballero, seguía golpeándolo y asolando su compuerta, hasta que esta colapso.
-Destruye a mis demonios y mi reino si te place, pero he de advertirte que el tártaro no tiene salida y tú aniquilaste la única. – Una voz sumamente hueca resonó en todo el lugar. Shaka era consciente que no había apresado en su técnica a Tártaro, de quien ni siquiera era capaz de lograr percibir su esencia o su cosmos. – Sin embargo, la furia de tu ataque te ha dejado encerrado aquí. Así que Corromperé tu alma y te trasmutare en el próximo demonio de Virgo, tu cosmos y tu fuerza me serán de mucha utilidad…en el futuro, ex santo de Virgo.
Shaka se había levantado de forma inconsciente, tratando de sentir al Tártaro, pero le era imposible, su cosmos estaba disperso por todo el lugar. Era por ello que le había sido tan fácil atacarlo en el pasado, además el cosmos que poseía era tan abismal, que había logrado herirlo de gravedad. Se dejo caer en el suelo de rodillas, sujetándose el costado a causa de la fractura de estas, pero incluso con la mano que se sujeto, su brazo estaba perforado por su propio hueso, el cual sobresalía, el resto de su cuerpo no estaba en mejor condiciones, tenía más fracturas esparcidas, moretones, contusiones y heridas por todos lados.
-Mi cuerpo yacerá en este lugar, lo que apresara mi alma aquí, sin embargo la oscuridad siempre será iluminada por Buda y Athena. – El resto de su armadura comenzó a desprenderse de su cuerpo, salpicando en la sangre bajo él. Sonrió al pensar en que en ningún combate lo habían hecho sangrar de esa forma, mucho menos con un solo ataque. De repente un fogonazo glauco ilumino momentáneamente la oscuridad en su dirección…
…
Continuara…
Comentarios:
Lilith71: Gracias por tu comentario, creo que por enaltecer a nos santos dorados, humillaron a otros, por ello intento llevarlos a un nivel neutral a todos. Ya casi termina este sufrimiento.Lo prometo.
Guest: Agradezco tu comentario, siempre es válido los diferentes puntos de vista, aunque se expresen de una forma no muy amable, en la mayoría de las ocasiones.
Siempre he tratado de hacer la aclaración, que mi ortografía no es excelente, pero trato de mejorarla en lo que se pueda, así que tomare en cuenta tu comentario para bien y mejorar. Gracias.
Camilo Navas: Mil gracias por tu comentario. Así es la muerte no está teñida únicamente de tristeza, si no también de orgullo, es el final de todo lo que hicimos como personas.
Tratare como siempre de dar un poco más de batallas aunque esta historia también está llegando a su desenlace final.
Meiyami: Lo siento por Aldebarán y Afrodita. Me mataste de risa con lo de los perritos.
Siempre existen formas truculentas de arreglar los problemas, así que tal vez puedan volver a la vida, pero solo tal vez. Yo siempre he pensado que los santos dorados nacieron salados por el destino. Espero haber resuelto algunas de tus dudas.
Acuarios alexa: Muchas gracias por tu hermoso comentario. Pronto tal vez te haga sufrir un poquito más pero créeme no todo será tan malo.
Jazsmith: Gracias por tu comentario. Siempre trato de dejarlos un poquito picados con la historia.
Saori, siempre ha sido un personaje difícil de manejar, pero una relación de amistad entre ella y Piscis, fue perfecta para esta ocasión, aunque tuvo que mezclarse con la muerte de Afrodita para reintroducirla. El final de esta guerra se producirá, en uno o dos capítulos más a lo mucho. Pero tendré que quebrarme la cabeza para encontrar una solución a este matadero. Muchas gracias por tus buenos deseos.
Pyxis and Lynx: La luz al final del túnel ya casi se encuentra cerca, esperemos que las cosas dejen de complicarse tanto. Pero todo sacrificio, valdrá la pena. Ya solo queda un titán y esa guerra habrá terminado.
Te daré tres consejos como la escritora inexperta que soy; 1)Siempre disfruta tus historias, que te gusten a ti en cada letra que escribas, antes que a otra persona. Total lo hacemos por diversión. 2) Imagina cada escena ¿Cómo es el clima? ¿La posición de los personajes? ¿Qué sienten? ¿Están heridos? ¿Tienen una estrategia? ¿Cómo es su oponente? Cosas así y modifícalo de acuerdo a la temática. 3) Siempre ve un paso adelante de lo que escribes, ¿Qué propósito tiene esa batalla? ¿Estará conectado con algo más? Y el plus que siempre uso, es crece, al redactar, al leer los comentarios, al recibir críticas (Solo toma las partes buenas, las ofensas solo déjalas pasar) y no desesperes el tiempo dará el resto.
Andy: Jajaja tu "Ya te los echaste a todos" me hizo reír. Aun tenemos algunos santitos vivitos y coleando, claro no por mucho (¿Quién dijo eso?)
Yo por lo pronto me iré a vivir al inframundo, con tanto musculo, belleza y poder.
Ya, ya que son estas pequeñeces que se me ocurren, total solo he terminado con un par o cuarteto de dorados de por medio.
Muchas gracias por tu comentario y espero hayas pasado lindas fiestas. De verdad trate de darte el capitulo el 24 de diciembre pero me fue imposible. Lo siento.
Atte: ddmanzanita.
