Parte 1

Cerca del mediodía, en una zona alejada de una pequeña población, un hombre mayor, vestido con un grueso abrigo y una máscara protectora, encontró tirada en medio de la nieve a una menuda chica, que aparentaba unos 12, desmayada; daba la impresión de que se hubiera caído desde aquel acantilado abrupto y sus cosas estaban regadas en el suelo. Su cara, que se podía ver gracias a su corto pelo, estaba llena de cortes y el hielo parecía haber quemado su piel. El señor que se encontraba frente a ella la vio con cierta lástima, a veces tiraban cadáveres en la zona, para infringir temor y que la gente tome respeto. Pero la joven todavía estaba respirando, con cierta dificultad; deliberó que aún tenía oportunidad de salvarla y pidió ayuda por la radio a los otros exploradores.

Entre ellos la cargaron y la llevaron en una camilla improvisada, con los objetos tirados ya recogidos y acomodados junto a su cuerpo. Su mujer, angustiada, estaba esperándolos en la puerta de su casa al enterarse de lo ocurrido; gritó apenas los vio entrar al pueblo y la dejaron ahí, al cuidado de ella. No tenían médicos en la villa, pero el hombre sabía lo básico, y junto a su esposa curaron las heridas visibles. Después de dos días, vino un doctor de la capital quien la revisó y respondió para su alivio que la niña no tenía contusiones graves; sin embargo, no despertaba, causando inquietud entre ellos dos.

La señora, cuyo nombre era Amanda, cuidaba a la muchacha como si fuera su hija, le cambiaba las compresas, dejaba ventilar la habitación y le revisaba la temperatura verificando si tenía fiebre. Pasó una semana a su lado mientras su marido revisaba las cosas que había en su mochila, buscando información. No tenía identificación ni algo que le revelara sus datos, solo había algunas ropas, dos libros y varias armas. El resto se había roto en la caída, los frascos de comida, los envases de vidrio, binoculares y demás cosas frágiles que, supuso, ella cargaba. Cuando la chica despertó, lo segundo que quiso preguntarle -lo primero era asegurarse si estaba bien- era de dónde venía pues era obvio que no era de ese país.

-¿qué tal pequeña? ¿Cómo estás?[*]

-uhm…¿quien…quienes son ustedes?-le contestó en perfecto inglés

-tranquila, somos los Warton, soy Amanda y mi esposo es Roger-respondió con dulzura la mujer-te cuidamos mientras estabas herida, te habías caído desde un acantilado

-¿si? No…no recuerdo

-no te preocupes, cielo, lo importante es que te recuperaste, ¿quieres comer algo?

Aceptó entre tímida y encantada, tenía mucha hambre y no sabía desde cuando no había comido. La señora Amanda amablemente le trajo un par de panecillos y un poco de té caliente, que la chica devoró con avidez, pero su estómago se revolvió y vomitó lo casi digerido. Roger le acarició la espalda, ayudándola a que expulse todo. Cuando terminó se echó de nuevo en la cama, sintiéndose mejor.

-perdón…

-no hay cuidado, supongo que tu organismo no esperaba eso luego de tantos días así

-yo lo limpiaré-intentó levantarse, pero la señora Amanda la detuvo

-no cariño, yo me encargo, tú solo descansa

Y salió en busca del trapeador y el aromatizador. Su esposo se quedó con ella, contándole como la encontraron, con esa ropa de viajero y una pesada mochila, algo poco común en esa tierra remota, olvidada del resto del mundo, donde a nadie se le ocurriría ir por cuenta propia. "No tengo idea de dónde vienes, pero estoy seguro de que no fuiste enviada aquí por error, pequeña" refiriéndose a la antigua guerra que se había disputado. También le mencionó que habían pensado que estaba muerta, después de caer desde esa altura, no cualquiera sobrevivía y menos ileso como ella.

-oye pequeña, ¿nos podrías decir tu nombre? No te voy a llamar a cada rato "pequeña"

-yo…-parecía confundida-yo no recuerdo

El señor Roger se sorprendió, el doctor había asegurado que no tenía ninguna lesión en la cabeza. La chica estaba esforzándose en recordar, frunciendo las cejas, con la mirada concentrada en las mantas.

-¿tampoco recuerdas quien es tu familia?

-no…

-¿ni dónde vienes?

-no recuerdo nada- estaba pálida como el papel, sus pupilas se contrajeron y parecía tener náuseas otra vez, recién caía en cuenta de que no tenía idea absoluta de algo en realidad.

La señora Amanda regresó y limpió el piso, preguntándole a su esposo que pasó para que la muchacha pusiera una cara así.

-no sé quién soy

Sentada dentro de la bañera, llena de agua tibia y jabonosa, la chica reflexionó sobre su condición. La amable señora Amanda se había ofrecido a ayudarla, pero rechazó su oferta, quería ver por sí misma como estaba su cuerpo luego del accidente. Alzó sus brazos, que tenían algunas cicatrices, pero eran pequeñas, igual que en sus piernas. Lo que le preocupaba eran dos que abarcaban buena parte de su abdomen. Parecían curadas y de hace tiempo, pero se preguntaba que había hecho para que quedaran marcadas así. No podía ver su rostro, así que usó un espejo de mano. Estaba relativamente normal, con algunas banditas para sus rasguños, pero nada más, la exposición al frio y a la nieve no fue tan grave. Se sintió más tranquila y lo dejó en la mesita que había al lado. Se lavó el pelo y se jabonó todo lo demás, sintiéndose más fresca y limpia cuando terminó. Se colocó un albornoz que le habían dejado, quedándole algo grande. Secó sus cabellos con la ayuda de una toalla, rozando accidentalmente la oreja izquierda, doliéndole justo unos segundos, como un pequeño electrochoque. Se la tocó instintivamente, sintiendo una fina cicatriz que abarcaba casi toda la circunferencia del mismo, como si se la hubieran cortado y vuelto a coser. Un recuerdo pasó fugaz por su mente, una señora de cabellera negra cuyo rostro no veía acariciaba su cabeza, bajaba hasta sus orejas y las tocaba, llamándola dulcemente por su nombre, mientras ella le decía mamá. Eso la tumbó, cayendo en el piso estrepitosamente, arrastrando consigo los enseres del tocador; la cabeza le daba vueltas y un dolor punzante empezaba a crecer en su pecho. Sintió ganas de llorar, mientras el momento se disolvía como papel quemado, quedando solamente el sentimiento vago y el tono de su voz. Acarició el collar que colgaba en su cuello, no se lo había sacado ni siquiera para bañarse, por alguna razón le hacía sentir segura. Un murmullo crecía en su cabeza, resonaba en sus oídos y le hacía temblar, susurrándole "No deberías esforzarte…no vale la pena recordar-una voz sin edad ni género se escuchaba- eso no sustentará tu futuro" la última palabra se repetía incansablemente, hasta que su propio eco se calló, confundiéndola, pero despertando su espíritu decaído, comprendiendo sin saber cómo a que se refería.

Apareció ya cambiada en el umbral de la cocina, donde los Warton preparaban la cena. Vestía una camisa algo grande para su delgada figura, unos gruesos pantalones polares y alpargatas gastadas. Parecía nerviosa y emocionada al mismo tiempo, sonriendo por primera vez desde que la rescataron.

-¿qué pasa linda?

-recordé algo- sus ojos tenían un brillo que no habían visto-mi nombre es Emma

Apenas despertaron en la playa, se dieron cuenta de la ausencia de su hermana mayor. La familia Ratri los trasladó a la mansión que estaba en el distrito donde los encontraron, dejándoles en una de sus habitaciones. Norman, quien caminaba intranquilo por la enorme sala, estaba dispuesto a buscarla en ese mismo instante, sin tener idea de dónde empezar. Ray, quien lo conocía y sabía que pensaba hacer, lo detuvo.

-¿qué haces?

-voy a buscarla-mencionó con obviedad

-tenemos que hacer un plan

-necesito encontrarla

-yo también, todos queremos eso, pero no puedes ir así sin más-

Se sentó inquieto ante la mirada de Ray, una que decía que no debía hacer algo estúpido. Ellos esperaron a que volviera Mike Ratri, mientras tanto planeaban algo con Oliver y los otros, exasperando un poco a Norman, que siempre se caracterizaba de ser sereno.

El dueño de la mansión regresó y los guio a sus dormitorios, explicándole como vivirían en la casa, las reglas que había y sobre su educación. Ray le cortó y le preguntó cómo iban a ayudar en la búsqueda de Emma.

-debido a que es un enorme 'país' tendremos que empezar con poner carteles de ella y pedirles a los dirigentes de los distritos ayuda con la policía.

-¿cuánto tardaría eso?

-considerando que encontrar a una sola persona en EE. UU. antes demoraba semanas, no creo que sea en poco tiempo.

Norman se desesperó

-¡necesitamos encontrarla ya! ¡no tenemos tiempo de preguntar persona a persona!

Ray lo calló, tomando el papel de hermano mayor.

-maldita sea, ¡cálmate Norman!-se dirigió al líder-¿y si ponemos a gente que pueda buscarla?

-¿detectives privados? - respondió - tenemos algunos a disposición, pero no creo que eso lo haga más rápido

-entonces yo voy -zanjó Norman- pueden ayudarme alguno de mis hermanos así seriamos más los que-

-Eso no será posible-replicó serio-ustedes son menores de edad y al mismo tiempo huérfanos, no pueden irse cuando necesitan cuidados y la protección de un adulto.

Varios de sus hermanos se sorprendieron ante de la expresión. Si bien sonaba hipócrita gracias a los miles de años en que fueron abandonados, era la primera vez que eran tratados como niños desde que se escaparon de la granja al descubrir la verdad y desde que Lucas y Yugo los dejaron para salvarlos de la muerte. Debían actuar como mayores para poder sobrevivir en aquel mundo maldito, siendo tomados como mero ganado y mercancía, madurando rápidamente y dejando atrás su inocencia. Pero por dentro todavía guardaban el sentimiento de cobijo de su madre, querían sentirse queridos y refugiados bajo el brazo de un adulto. En la esquina, Don abrazaba a Gilda, quien tenía la mirada aguada desde que habían llegado; Ana tomaba la mano de sus hermanitos; el pequeño Phil se agarraba de la camisa de Ray, quien acarició sus cabellos. Todos los pequeños habían enmudecido, los más grandes se mordían la lengua, sin saber que decir.

-yo tengo 18- habló por vez primera Vincent, que estaba junto a Bárbara y Cislo, luego de un largo rato en silencio -yo puedo hacerlo

-bueno…

-tengo una amplia experiencia en la informática e investigación, puedo ayudar en eso

-nosotros también -se acercó Oliver- tenemos 16 en adelante, podemos buscarla mientras los demás se quedan aquí con usted

-no tendremos que ir todos en su búsqueda, algunos pueden revisar cámaras de seguridad y viajar a los distritos a investigar- Ray se expresaba con seguridad siendo respaldado por los demás niños -nosotros nos quedaremos aquí mientras tanto, al menos hasta cumplir la mayoría de edad. Además, Norman y otros del Lambda necesitan tratamiento médico.

Norman asintió algo contrariado. Él todavía quería ir con ellos a buscarla, pero entendía que la idea de Ray era lo mejor que podían pensar por ahora, dada su situación. Por otra parte, podría ayudar desde ese lugar.

-…bien, supongo que lo tienen decidido -terminó Mike Ratri- los que quieren hacerlo tendrán que ir con mi asistente, él les guiará hasta la sala de seguridad para empezar a llamar a la gente necesaria. Por cierto, ¿tienen una fotografía de ella?

-…e-está la foto en la que sale junto a Norman, pero no sé si Em-ella la llevaba o lo tienen uno de ustedes-respondió Gilda con una voz que intentaba ser fuerte

-probablemente la haya llevado consigo

-entonces tendrán que darme datos sobre su aspecto

Discutieron sobre sus rasgos, intentando dibujarla hasta dar con imagen señalada. Al finalizar, las madres y hermanas llevaron a los niños a sus camas. Varios de ellos lo necesitaban. Gillian y los otros niños mayores fueron a ver al equipo de Vincent más Hayato y Jin, pues se los habían llevado a la enfermería por un chequeo rápido antes de enviarlos al hospital. Solo se quedaron Norman y Ray, parados en la sala. Las palabras que Oliver le dijo al ojiazul todavía estaban en el aire. El pelinegro se acercó a su amigo, intentando apoyarlo.

-ya verás como la encontramos

-... sí

-no tienes que preocuparte, hasta puede que ella nos esté buscando, con lo terca que es.

-sí, tienes razón - sonrió más tranquilo - conociéndola ya estará pensando en donde podemos estar

-entonces…

-entonces tenemos que hacernos más notorios

Se sonrieron como en los viejos tiempos. Salieron de la habitación juntos, con la decisión chispeando en sus ojos, en rumbo a recuperar a su amiga.

Emma no iba a escaparse de su confesión esta vez.

"Ella siempre está tratando de hacer lo que pueda, cual sea su costo, imposible y sin sentido; ¿entonces porque no habría ella de ser importante? ¿Acaso importa dónde este?"

ḷሪኌጦኴ miraba con diversión sentado en el lomo de su dragón, viendo a los niños ganado luchar por encontrarla mientras que ella vivía tranquila con su nueva familia adoptiva.

"El precio a pagar no siempre es dolorosa para quien hace la promesa, sino para quienes lo necesitan con desesperación"

Vaya que es impresionante como esos humanos quieren volver a ver a su hermana, ni siquiera se cuestionan si ella quiere volver con ellos.

Y esa niña no parece sufrir por ello, ¿cierto? A pesar de darme la recompensa que quería se ve muy feliz con su actual familia. Bueno, un poco de bondad no hace daño a alguien que lo arriesgó todo. Y quedarse sin recuerdos por el bien de sus seres queridos, es un precio justo a mi parecer, aunque se logren encontrar, no los reconocerá.

Les tomará su tiempo, pero no creo que dure tanto como imagine, después de todo son niños especiales, ¿no?

Y se rio suavemente, esperando a ver qué tan entretenido sería el recorrido que iban a tomar.
[me diviertes de tantas formas]

"Esto será interesante"

Primera parte terminada

[*]La conversación está en inglés y se preguntarán ¿cómo es posible si ellos son japoneses? Pues ahí está la duda con su respuesta, vivían en otro mundo y todos los niños ganado se criaron juntos y hablaban el mismo idioma a pesar de ser muy diferentes entre sí, así que pensé "no creo que sea japonés sino inglés el idioma en que se comunicaban"; usado desde un inicio gracias a la familia Ratri y sus investigadores, es algo como head canon. Y si responden que el anime y manga están en japonés es porque es para público japonés

-Emma parece algo OCC pero como perdió la memoria todo es posible, no? :v

Notas finales:

Es una teoría que tenía cuando salió el cap 179, mi mente voló al ver a Emma tirada en la nieve y, al igual que varios, atiné a la pérdida de memoria. Plasmé mi idea en un Word y quedó abandonada hasta el final del manga, donde afiné los detalles y pasó de ser unas 2 hojas a casi veinte, sin contar el epílogo que pienso agregar. Me sentí emocionada cuando el trío se volvió a reunir, pero sentí los capítulos muy rápidos, sin contar que ya habían pasado dos años (no se si hubo un error en la traducción) en el último cap y no parecían haber crecido, teniendo cerca de los 16 años. Estoy conforme con que no haya hecho canon ninguna de las parejas, pues siguen siendo adolescentes y estoy segura de que, si el autor decide hacer otra novela, puede que ahí si hagan florecer el romance. Aquí pongo normanxemma pues tiene más probabilidad de ser real, aparte de que se sabe sus sentimientos y he tratado de seguir con la línea del manga; si Ray sentía algo por la antena (aparte de cariño de hermanos) nunca se supo (canónicamente).

Mi triste corazón que está del lado del RayEmma ("está" porque aún hay fe) solo le queda consolarse con fanarts y fanfics ;-; mientras pueden recomendarme AUs de la pareja, se los agradecería.

Si han leído esto en otra parte es porque también lo subí a Wattpad, pero lo estoy corrigiendo un poco.

Gracias