-Me encontré con ella

Parte 3

Su mirada lucía demasiado sorprendida como para que se tratara de una broma, su rostro se tornó serio y se acercó a él.

-¿estás seguro?

-sí, no, no sé. Ella dijo que no me conocía, pero respondía al nombre

-¿tenía los números?

-…

-mira, si no los tenía, puede que no sea ella. Ya pasamos por ello antes, varias chicas se parecían, pero nacieron en este mundo y no tenían las marcas

-No recuerdo, pero estoy seguro de que era ella. Si era Emma, Ray

-…ya veo-dijo algo inconforme- ¿y dices que no te reconoció?

-sí

-¿y dónde te la encontraste?-preguntó con interés

-en la universidad, debe ser de primer año

-¿conque nueva? Entonces será fácil hallarla

-¿piensas que si es?

-tengo que comprobarlo

-¿Verificar los números en su cuello, su ausencia de oreja y el collar?-alzó una ceja

-tú lo sabes mejor que yo-le recriminó con sarcasmo-y si resulta ser ella, podemos afirmar que la recompensa fue eso

Norman asintió con tristeza. Si el precio había sido sus recuerdos, entonces por ello no lo recordaba, tenía sentido. Pero estaba viva, y él estaba seguro de que era su Emma, con memorias o sin ellas, ya no la perdería otra vez.

-No hay que decirle nada a los demás

-sí, entiendo-Ray comprendía que no valía la pena ilusionarlos si no resultara ser su hermana-hasta mañana

-hasta mañana

Se fueron a acostar, esperando que su búsqueda sin tregua por fin termine con la llegada de la joven.

No hace falta decir que no pudieron dormir bien esa noche.


Durante la primera semana de clases, Emma conoció y vio a varios chicos interesantes por sus carreras, desde medicina hasta derecho, todos tan vibrantes e inocentes en la vida, siendo lentamente corrompidos por los de mayor grado, charlando sobre la nueva política y sobre lo que podría ser mejor para la nación. La invitaron a fiestas de bienvenida que daban a los de primero, a los que no asistió por consejo de una superior suya; emborrachaban a las novatas y las drogaban, apareciendo desnudas al día siguiente o durmiendo con un desconocido. Obviamente no era el caso de todas las facultades, y ella no era estúpida para caer en ello, pero le hizo caso porque era muy simpática y su primera amiga dentro de la universidad. Se la pasaba la mayor parte en la biblioteca, redactando breves ensayos que le mandaban a hacer e investigando con el internet libre que había. Parte de la beca ofrecía una estancia donde dormir, comidas diarias y una laptop para trabajar. En esas largas horas es que conoció a un muchacho un grado mayor que ella, era algo sombrío y sarcástico, pero se sentía cómoda en su presencia.

La primera vez que se encontraron, él la miraba raro y ella pensaba que era por ser de un país fantasma, sus ropas eran de segunda mano y su inglés era lento comparado con los demás. Lo ignoró y él hizo lo mismo, para curiosidad de ella. Luego de varios encuentros, le dirigió la palabra, pues era obvio que estudiaba solo igual que ella, y un poco de compañía no haría daño. Empezaron a estudiar juntos y una fuerte amistad comenzó. Le contó retazos de su vida sin entrar en detalles, no iba a contarle de frente sobre su pérdida de memoria y él actúo similar, le daba datos imprecisos, como que tenía varios hermanos, pero sin dar el número exacto; que vivía cerca; que su otro hermano estudiaba también ahí; que eran huérfanos, pero todos ya habían sido adoptados, cosas así. De la biblioteca pasaron al campo libre y el comedor, paseando como una pareja sin serlo. La esperaba en la salida y viceversa, invitándole a cenar cerca del campus, conversando de cosas triviales y burlándose de ella de vez en cuando.

Luego de un mes de relacionarse, le invitó a su casa un fin de semana, proponiéndole conocer a su familia. Ella aceptó encantada, no tenía nada mejor que hacer. Quedó en buscarla para que no se pierda y esperó impacientemente hasta que el día llegara. Su compañera de piso le prestó alguna de sus ropas, no tenía un atuendo para salir y no podía ir a presentarse con sus camisetas gastadas y sus jeans desaliñados. Le dio un bonito vestido rojo que le llegaba hasta las rodillas, un blazer celeste claro de la misma tela que sus pantalones y le peinó el pelo en un moño, dejando su rostro libre con algunos mechones rebeldes y sin maquillaje. Emma sentía que era algo exagerado pues el chico no era su novio y no iban a ver a sus padres, pero ella la miró como si estuviera loca y murmuró algo sobre niñas patatas que no sabían nada de moda. A las 10 am tocaron el timbre y su rostro apareció en la pantalla, llamándola para salir. Al verla, silbó admirado, diciendo que las enanas pelirrojas también podían verse bien. Ella enojada le golpeó el hombro y avanzó sin voltear a verlo.

Al llegar, se quedó paralizada, el lugar era enorme y sobrio, tenía un estilo clásico y era todo blanco, estaba enrejado, como todo edificio importante y era rodeado por un enorme jardín. Él la empujó para que siguiera y atravesaron el inmenso portón.

Norman ya sabía que vendría gracias a Ray, quien al verla la primera vez pensaba lo mismo que él. Luego de conocerla por un tiempo, averiguó sobre su vida, recolectando información. La chica le había dicho sin notarlo sobre su falta de memoria en la niñez y fue atando los cabos poco a poco. Si bien no tenía los 5 dígitos tatuados en su cuello, su oreja izquierda tenía una cicatriz que se notaba cuando peinaba su pelo hacia atrás, el collar de Música que colgaba en su pecho, escondiéndolo en un principio pues era muy valioso para ella. No tenía la misma actitud y era más madura que la Emma que conocían, y también más femenina; no sabía manejar un arma, no le gustaba las películas de terror y había aprendido a tejer. Su pelo largo era una prueba, cuando le preguntó por ello, le respondió que quería parecerse a su madre, y con el pelo corto la confundían con un chico. Le habría contado más detalles, pero prefería que el chico se dé cuenta por si mismo, tenía el resto de su vida para hacerlo.

Desde su balcón podía verlos atravesar el jardín, pasando a la antesala y guiándola a uno de los salones del primer piso, donde la dejó y se retiró, seguramente para traer té y bocadillos. Sus hermanos estaban en sus habitaciones y era poco probable que bajaran y pasaran por ahí, así que era seguro para que él fuera, pero tenía que ser cuidadoso, no quería asustarla otra vez.

Emma esperó un rato mientras Ray salía a traer algo de tomar, distrayéndose con las cosas que había en la habitación. Tenía objetos muy valiosos, como vajillas de porcelana y cuadros, que daban un toque pintoresco al lugar, también había un enorme librero repleto de libros, varios en distintos idiomas, muebles de cuero y una enorme ventana que daba vista hacia el exterior. Se sentó cerca, admirando el paisaje y pensando en la comodidad donde vivía su amigo, comparado con su pensión abarrotada de alumnos y de espacios pequeños. Miró su reflejo, algo fastidiada con su pelo, no le gustaba que este amarrado tan fuertemente; así que lo desató un poco, soltando su trenza de aquel moño tenso y acomodándola en su sitio. Sintió unos pasos mas no giró de inmediato la cabeza, pensando que Ray había vuelto, y en su lugar empezó a comentar sobre su hogar.

-tienes una bella casa, ¿sabes? -inició-se parece al edificio donde me dieron la beca, aunque claro, no era tan enorme. Gracias por…

No era Ray quien estaba en la puerta, sino el muchacho con quien se encontró el primer día

-tú…

-hola-le sonrió tímidamente

-¿quién…eres?

-soy Norman, el hermano de Ray, un placer

-…igualmente

-tú eres Emma, ¿verdad?

-sí, pero no soy con la que confundiste la otra vez-le replicó seria

-sí, ya sé, Ray me contó sobre ti

A pesar de la dulzura de su voz, parecía algo triste cuando la miraba. Sus ojos azules le eran muy atrayentes, tan claros y cálidos, como el cielo plateado de su villa en los días de invierno.

-¿y…tú también estudias en la universidad?

-sí, esa era mi facultad

-uhm

-estoy cursando el segundo año, así que puedo ayudarte en lo que gustes

-sí, gracias…

-perdona, me demoré un poco-Ray traía una bandeja con una tetera, tazas y una caja-oh, hola, Norman

-te ayudo con eso- los acomodó en la mesa, sirviendo el café en las tres tazas que había, mientras Emma abría la caja de galletas y la ponía junto a lo demás.

-oye, ¿ya se presentaron?

-sí, tu hermano ha sido muy cortés-se adelantó Emma, viendo que el joven quería hablar

-él es así, es algo pesado, pero te acostumbrarás

-jaja, lo dice el que se pone dramático en momentos difíciles

-mira quien habla, solo fue una vez-le miró fingiendo indignación

Emma no entendía a que se referían, debe ser algo de hermanos pensó y lamentó no haber tenido uno para sentir lo mismo. Conversaron un rato, incluyéndola en la charla y sintiéndose cómoda entre ellos, riéndose de vez en cuando. Ella no lo sabía, pero era recordar los buenos tiempos para Norman y Ray.

Iban por la mitad de la caja cuando se oyeron unos pasos hacia esa dirección, ambos chicos se miraron mas no alcanzaron a ocultarla. Su verde cabellera ya se asomaba en la puerta entreabierta, llamándolos.

-Chicos, aquí están, ya va a estar el almuer-sus ojos pasaron de sus hermanos a la chica de pelo anaranjado, deteniéndose abruptamente

-Emma…

-Gilda, espera-

-¡Emma!

Se acercó corriendo hasta donde se encontraba, abrazándola fuertemente mientras los ojos de la mayor se teñían de miedo y confusión. Ray no sabía qué hacer y Norman intentaba separarlas. El griterío se escuchó por toda el ala de la mansión, para consternación de los dos muchachos quienes no querían que sea tan rápida la presentación. La chica la apretó por un rato y empezó a canturrear

-¡Emma!, ¡por fin apareces!, ¡¿dónde estabas?! Te hemos buscado por años y… ¿quién te encontró?, fue Ray, ¿verdad? Él siempre investigó las cámaras… eso no importa, al fin estás con nosotros-sus ojos estaban bañados en lágrimas, la miraba dulcemente al igual que Norman la primera vez que se encontraron. Emma se sentía rara que la confundieran con esa persona, pero igual intentó ser amable.

-hey, eres la hermana de Ray ¿no?, ¿Cuál es tu nombre?

-¿qué?

No pudo decir nada más, el resto de su familia bajó atraída por sus gritos, entrando en tropel por la puerta. Don y Phil saltaron el sofá cuando la vieron y la tomaron de las manos, exclamando su nombre

-¡Emma!

-por fin estás en casa, Emma

-¿quiénes…quiénes son ustedes?

-¿qué?...estás bromeando, ¿no?-Don no podía creerlo, Emma no era de bromas y no era buen momento para ellas, pero iba a seguirle el juego-que graciosa, jajaja, te vas por un largo tiempo y tu sentido del humor crece jajaja

Pero la chica seguía mirándolos asustada; volteó a ver a Ray quien esquivó su mirada, entendiendo de que se trataba

-espera, ¿es en serio? ¿No nos recuerdas? -no tuvo respuesta de ella- debe ser mentira ¿verdad? No nos pudiste olvidar, aún me recuerdas, ¿no es verdad?

-Emma-Phil seguía repitiendo su nombre, pero ya había soltado su mano, observándola con tristeza

-aún nos recuerdas, ¿verdad, Emma?- la tomó de los hombros

-suéltame…

-¡DIME QUE NOS RECUERDAS!-la zarandeó, molestándola

-¡te dije que me soltaras!-le apartó de un empujón

Todos los chicos estaban a su alrededor, mirándola con tristeza y confusión, al igual que ella, pero ellos si sabían de qué se trataba. Miró a su amigo, pidiéndole con los ojos una explicación, pero no la obtuvo. Norman en cambio, le respondió en su lugar

-no queríamos que fuera así, ¿sabes?

-¿qué?

-no esperamos que nos creas, pero tú eres Emma

-sí, ese es mi nombre, ¿a qué quieres llegar?

-que eres la Emma con que nosotros crecimos. Eres nuestra hermana

-ja, ¿qué dices? Yo no los conozco

-ya sé que te parece imposible, pero-

-pero ni nada, esta es una casa de locos, yo me largo-alistó su pequeño bolso y se dirigió hacia la puerta-perdona, Ray, pero no creo que nos podamos ver después de esto por un tiempo, adiós

Salió de la habitación, dirigiéndose a la salida, con Ray y sus hermanos tras sus pasos. No aminoró el paso, pero tampoco los evitó.

-¿recuerdas que me contaste sobre tu infancia?

-sí

-no tenías recuerdos de ella

-sí, ¿qué tiene?

-y que un día, apareciste de la nada en un pueblo abandonado, inconsciente y sin recordar nada

-¿cómo? eso no te lo conté

-pero así pasó, ¿verdad? Llegaste con un impermeable blanco y una enorme mochila de viaje, luego te encontraron unos pobladores y te llevaron con ellos.

-…-se detuvo en la puerta principal, sin voltear a verlos

-estabas sola

-…si

-cuando te cambiaste de ropa, te encontraste con el collar dorado; ese que guardas con recelo, y probablemente viste las dos enormes cicatrices en tu estómago y en tu oreja izquierda

-…¿cómo sabes esas cosas?, eso es acoso, ¿sabes?-intentó bromear

-eso es porque nos separaron de ti, te llevaron a ese lugar sin que nosotros supiéramos donde estabas

-….

-te quitaron tus recuerdos porque querían que nos olvidaras y no pudieras encontrarnos

-…

-perdón por dejarte sola, Emma

-…no

Se giró enfurecida, con las manos hechas puños, a punto de estallar.

-¿qué estás diciendo?, ¿que éramos una familia y que, por alguna razón, me llevaron hasta el otro lado del mundo y sufrí de amnesia para no recordarlos? ¡¿EN SERIO QUIERES QUE ME CREA ESO?!

Los ojos negros de Ray eran sinceros, pero también llenos de dolor. No podía continuar sin sentir un nudo en la garganta, restregando sus manos en su rostro, ocultándolo. Norman ocupó su lugar, recibiendo los ataques de Emma.

-esa es la verdad

-¿y porque tardaron tanto, eh? ¿No podían buscar a la persona que me llevó y preguntarle? Si es que esa historia es cierta, claro

-no es algo fácil de explicar

-pero pudieron hacerlo ¿no? Entonces no me vengan con que son mi familia, ¡YO TENGO MIS PADRES, QUIENES ME CUIDARON Y ME QUISIERON POR ESTOS TRES AÑOS!

-nosotros también te queremos, Emma-dijo el pequeño Phil-y nunca lo dejamos de hacer

-¡no, no, no! ¡Cállate!

Se derrumbó, jalando su pelo hacia atrás, despeinándose, y maldiciendo. Respiraba rápido y sus ojos pasaron de la ira a la tristeza. Empezó a llorar sin saber por qué, sintiendo calidez en su pecho y a la vez dolor, y no entendía, se suponía que eran unos desconocidos.

-¿por qué….por qué me duele?

Norman también sollozó un poco, una lagrima caía por su mejilla. Se acercó a la chica que estaba sentada, abrazando sus piernas, y le acarició los cabellos, hablándole con ternura

-no importa si dices que nos olvidaste, si eres diferente a la de antes, siempre seremos familia

-¿Norman?

-te encontramos, Emma

Y volvió a llorar, pero esta vez era de alegría, de pena, de angustia, una maraña de sentimientos que crecía en ella y brotaba por cada poro de su piel. Le miró esperanzada, mientras los demás niños festejaban y lloraban de alegría, sonriéndoles a su hermana mayor, y ella les devolvió el gesto.

Ray se acercó a ella, algo nervioso, y le preguntó si la podía abrazar. Emma se rio y asintió, siendo rodeada por sus fuertes brazos, correspondiendo de inmediato. Una vez que se separaron Norman parecía querer lo mismo. Ella le sonrió incómoda, haciéndole entender que era muy pronto para ello. Ray lo solucionó tomando sus dos manos y dándole una a su hermano, formando un círculo entre ellos.

Se sostuvieron mientras sonreían, como en los viejos tiempos.


Una vez que su reencuentro salió bien, la invitaron a comer. Se sentaron en la enorme mesa mientras los chefs traían los platillos y los depositaban frente a ellos. Se sentó a la cabecera, con Ray y Norman a su lado, con quienes hablaba sobre la comida. Ana y Gilda le recomendaron el postre, que era muy dulce, tal y como le gustaba, mientras Phil le daba su presa, porque a ella le encantaba la carne.

-no es necesario, pequeño

-pero a Emma le gusta la carne

-pues sí, pero no puedo comer tanto

-es increíble que Norman te haya encontrado primero-habló Don, quien se había disculpado con Emma

-bueno…

-no fue el mejor encuentro que se puede pensar

-este estúpido la abrazó de frente, aterrando a la pobre de Emma-se burló Ray

-jajaja, es que la extrañé demasiado

-¿sí?, yo me asusté mucho, siendo sincera

-la verdad es que yo también hubiera hecho lo mismo-intervino Chris

-tú eres el hermano que estuvo en coma, ¿verdad?

-sí, pero gracias a la familia Ratri me recuperé rápido

-¿la familia Ratri son sus patrocinadores?

-algo así, nos pagan nuestra educación y esas cosas

-¡ah! Como a mi-refiriéndose a su beca

-más o menos, ellos están en deuda con nosotros-Norman lo mencionó de tal forma que Emma sintió curiosidad- por ejemplo, esta casa les pertenece a ellos

-¡¿qué?!

Se rieron de su ingenuidad, y siguieron comiendo.

-a propósito, ¿de verdad todos somos hermanos? Es que no nos parecemos mucho

-no lo somos de sangre, si es lo que piensas, solo nos criamos así

-ahh, ya veo

-excepto nosotros, éramos pareja

-¿qué?-fue un grito general. Ray le miro pícaro, pensando en que este tipo no perdía el tiempo.

-es broma

Emma le miró sospechosa y Norman se rio, contagiándola y riendo con él, con todos los demás, reincorporándose poco a poco a la nueva rutina de su vida, pasando más momentos agradables con ellos y haciendo nuevos recuerdos. Si las memorias con ellos se habían perdido, tenía que crear nuevas y más agradables, donde por fin se sienta libre y sin el miedo de perderlo todo otra vez. Porque tenía a sus hermanos, quienes la buscarían una vez, no, un par de veces más si volvían a separarse. Vivirían juntos, al fin, como familia.


FIN

Y hasta aquí llega la historia-teoría, espero que les haya gustado, una buena parte es producto original mío y el resto está basado en partes del capítulo final de TPN. Este el primer proyecto que acabo y no estoy segura si me salió bien, pero el esfuerzo que hice por ello es confortante y creo que ese es el motivo de escribir, quedar satisfecha de mostrar las ideas que están en tu cabeza y plasmarlas en el papel. Puede que lo último si sea difícil (a veces frustrante) mas el resultado vale la pena.

Como dije al inicio del fic, esto es Noremma aunque normalmente me enfoco en el otro ship, si no te gusta la pareja no hay problema, gustos son gustos.

Puedes dejarlo aquí o continuar con el epilogo, que se centrará en el futuro, no diré cuantos años pasaron, pero si que será muy dulce comparado con lo leído, igual denle una oportunidad.