Abriste los ojos y lo primero que observaste fue el techo. Blanco. Blanco. Tu cabeza empezó a doler. Era un color demasiado brillante y extrañamente familiar. Recorriste con tu mirada la habitación. Era sencilla pero acogedora, a tu derecha se encontraba una ventana que alumbraba el cuarto y abría paso a una brisa fresca provocando el movimiento de las cortinas. Todo parecía un sueño. Tu mente se sentía despejada, tu cuerpo ligero; era la sensación de levantarse de un sueño muy largo.
Antes de que pudieras pensar el qué hacías allí, la puerta se abrió dejando ver dos siluetas masculinas.
—…ha mostrado buenos signos de recuperación, pero en este tipo de casos hay que esperar a… — El hombre se sorprendió al verte—…que despierte. Vaya, esta mañana he tenido muchas sorpresas —Se acercó a ti de manera empática, sacando un pañuelo de su bata médica para limpiarte el rostro—. Debes estar confundida, pero estás a salvo. Todo va a estar bien. ¿Cómo te sientes?
De no ser por ese gesto, no habrías notado tus lágrimas, sin embargo, no tenías ningún dolor que las provocara. Intentaste responder un «bien» pero tu garganta estaba tan seca que tu voz apenas fue un susurro.
—Tranquila, toma un poco de agua — Te acercó un vaso. Mientras bebías el hombre volvió a hablar —. Soy el doctor Guinto y él es Leorio Paladiknight, estudiante de medicina —Leorio respondió con «un placer» mientras el doctor continuó hablando; pero tú ya no lo escuchabas.
Leorio.
«¿Leorio?»
¿Habías escuchado bien?
—«Fuck. Fuck. Fuck. Fuck. Fuck» —pensaste repetitivamente mientras seguías con tu cara de póker observándolo—. «Esto no puede ser, es un sueño ¿verdad? Pronto despertaré en mi cama ¿verdad?… ¿Por qué no despierto? Esto está mal, mal, mal, mal mal mal mal mal muuuuuuy mal. ¿Estaré loca? ¿De verdad es Leorio? ¿O solo un tipo haciendo cosplay? ¿Por eso el doctor lo mira raro? ¿O es a mí a quien mira raro?».
—¿Hay algún problema, señorita? —El doctor Guinto interrumpió tus pensamientos.
Moviste la cabeza negativa y afirmativamente. Los dos hombres se miraron entre sí preocupados.
—No, digo sí, es que… —Te aclaraste la garganta. —Soy (T/N) —dijiste rápidamente para salir de la incómoda situación.
—Eso es bueno ¿verdad, doctor? —murmuró Leorio al oído del médico—. El que sepa su nombre.
—Lo es. Excelente —le respondió—. Ahora, señorita (T/N), ¿podría respondernos algunas preguntas?
Asentiste.
Empezó a preguntarte cosas como tu nombre completo, edad, nombre de tus familiares, número telefónico, etcétera. Leorio escribía tus respuestas en una carpeta. Sin embargo, cuando mencionaste tu fecha de nacimiento el doctor te observó un poco extrañado. Él y Leorio se miraron insólitamente.
— ¿Podrías decirme la fecha de hoy?
—Mmmm…julio del 2015—respondiste dudosa al mirar sus expresiones.
—Estamos a finales de septiembre del 2005 —mencionó Leorio con un deje de preocupación en su mirada.
—¿Qué es lo último que recuerdas?
—Estaba en mi cuarto…y una chancla me golpeó—dijiste recordando a súperchancla—. ¡¿Por eso estoy en el hospital?! ¡¿Por qué una chancla me golpeó?! —reíste a lo absurdo de la situación.
—No lo creo —respondió con seriedad Guinto—. Una pareja de turistas te encontró desangrándote a mitad de la carretera. No pienso que una chancla pueda romper cuatro costillas y ocasionarte lesiones por todo el cuerpo. Fue una suerte que ninguna perforara un órgano interno. Pero lo que me preocupa ahora es la herida de tu cabeza. Leorio, ¿puedes quedarte con ella? Iré a pedir que le tomen una TC*.
—Sí, doctor.
Guinto salió y la jirafa de Leorio, como lo apodaste—no era tu culpa que le sacara como veinte centímetros al pobre doctor elfo, acercó un taburete y se sentó a tu lado. Se le notaba un tanto incómodo.
—Así que… —comenzó para romper el hielo.
—Así que estoy loca — terminaste por él.
—No quería decir eso.
—Pero yo sí. Estoy comenzando a creerlo —susurraste lo último.
—Espera, tranquila, comencemos de nuevo —dijo intentando cambiar de tema—. Así que…
—Así que me encontraron en medio de la calle —lo volviste a interrumpir.
— ¿Vas a dejarme terminar? —suspiró resignado—. Da igual. Sí. Eso es lo que me dijeron. Ya llevabas dos semanas aquí cuando yo llegué.
— ¿Dos semanas? —preguntaste sorprendida—. ¿Cuánto tiempo he estado aquí?
—Alrededor de un mes.
—¿He estado durmiendo alrededor de un mes? Con razón me siento tan bien —exclamaste e intentaste levantarte, pero inmediatamente volviste a acostarte por el dolor—. Como nueva.
—¡No seas tan descuidada! Cuatro costillas rotas no son un chiste. Tienes que reposar.
—Ya reposé mucho. Por cierto, si estamos en septiembre significa que ya pelearon con las arañas, ¿verdad?
Lo dijiste tan naturalmente que Leorio no sabía si había escuchado bien.
—¿Eh?
—Con las arañas, ya sabes, las patas de Chrollo, su crew*, su raza*, sus compinches, sus esclavos, como sea que les llamen.
Leorio seguía con la cara de idiota. Comenzaste a molestarte.
—Cuando Kurapika pelea contra Uvogin y tú y Gon y…espera, tal vez sea spoiler. Tendré que seguir la regla. Spoiler Alert: Cuando Gon, Killua y tú hacen sus tranzas con los pulsos para ganar dinero y entrar a la subasta y comprar ese juego que hizo Ging y…
—Espera, espera, espera, ya lo entendí —La cara de Leorio no tenía precio—. ¡¿Cómo rayos sabes todo eso?!
—Si te lo digo no me vas a creer.
—Escúpelo, niña.
—Vengo de otra dimensión.
Vengo de otra dimensión.
Al carajo con eso. ¿Quién en su sano juicio creería algo así? Leorio se estaba comiendo las uñas mientras recordaba lo que le dijiste. Eso lo puso algo nervioso. Te observaba entretanto te preparaban para la tomografía. El doctor Guinto lo había interrumpido antes de que pudiera argumentarte algo. Dijo que en un par de horas más te realizarían la TC. Te dijo que descansaras y a Leorio se lo llevó a revisar a otros pacientes.
Esas fueron las horas más largas para él. Intentó componerse, pero cada segundo lo ponía más alterado. ¿Quién rayos eras? Esa pregunta no dejaba su cabeza. Tenía que hablar seriamente contigo.
Intentó concentrarse en el trabajo que tenía que hacer. Mientras tanto, tú tarareabas y decías que jamás te habías metido en un súperescáner gigante.
¿Que quién rayos eras?
«Una maldita demente» —pensó.
*TC: Tomografía Computarizada
*Crew: Banda, amigos, pandilla
*Raza: Forma mexicana de decir "crew"
