Leorio nunca había sido una persona muy paciente cuando se enojaba, y tú siempre te las arreglabas para eliminar la tolerancia que tenía hacia ti. ¿Por qué se sentía excluido de la plática? Después de resolver el malentendido, Kurapika y tú no habían dejado de hablar. Al parecer, el tema favorito de la charla era él. Leorio. Y sus momentos vergonzosos. Le contabas a Kurapika los fracasos que tuvo al intentar ligar a las enfermeras del hospital o a la chica del aeropuerto que al final resultó ser un chico. «No sé por qué no me sorprende» respondía Kurapika y después reían a carcajadas.
No podemos culparlo, después de todo estabas hablando cómodamente con Kurapika sobre sus desafortunados intentos de conquista.
—«Bastardo» —pensaba Leorio al observar a Kurapika mientras éste reía. El bastardo de la cadena ni siquiera se disculpó con él por la gran ofensa que cometió, solo lo hizo contigo—. «Como si hubiera sido la única ofendida en todo el asunto. Es una ofensa que piense eso de mí en primer lugar, soy tu amigo, ¿no? ¿Y por qué me siento excluido de la conversación si hablan de mí? ¿Desde cuándo esa mocosa es tan educada? ¿Por qué actúa tan tímida alrededor de Kurapika? ¿Por qué demonios no lo ofende como a mí? Mugroso, cara de niña…»
Y continuó ofendiéndolo en su mente, sin darse cuenta que Kurapika y tú empezaban a hablar de temas más serios.
—Así que el líder de las arañas fue quien robó los poderes de Neón —Te miró fijamente—. ¿Estás segura? —Asentiste—. Entiendo por qué Leorio creyó en tu historia, tienes unos ojos muy puros; pero no puedo descartar la posibilidad de que seas cómplice de La Araña y te hayan enviado con otro propósito.
—Oye, Kurapika —Leorio salió de su trance de ofensas hacia su amigo al notar el ambiente y se unió a la conversación—. ¿Qué te hace decir eso? Parecía que creías en su historia.
—Sé que puede venir de otro…mundo, pero eso no explica el por qué sabe todo eso.
—«Kurapikachu siempre tan calculador» —pensaste—. Tengo pruebas, puedo mostrártelas si…
— ¡No! Nonononono —interrumpió Leorio—. Confía en mí Kurapika, no querrás ver eso, no pude dormir en una semana —comenzó a sacudirlo por los hombros.
—Suéltame, Leorio, estoy conduciendo. Si tiene pruebas quiero verlas. No confío en tu versatilidad para discernir —dijo al quitárselo de encima.
—Te lo advierto Kurapika, cuando lo veas no habrá vuelta atrás. Te sentirás observado.
Ciertamente Kurapika estaba poniéndose nervioso al ver la angustia de Leorio, y tu cara inocente no hacía más que empeorar el asunto; pero tenía que comprobar si las pruebas que poseías eran confiables. Por tu lado, ya no te sentías tan confiada al hacerlo. Una cosa fue mostrarle tu celular a Leorio, en ese momento no pensabas más que demostrarle que no estabas loca. Pero ahora la situación era diferente, Kurapika era diferente, de alguna forma te sentías intimidada. No querías que pensara que eras una rara, o peor, una acosadora. Debías pensar en otra alternativa.
—¿No has hablado con Killua? —continuaste al ver su expresión de confusión—. En estos momentos ellos están en el juego de Greed Island, no sé exactamente la fecha, pero Gon y Killua descubren el nombre de Chrollo en el juego. Es entonces cuando Killua sale del juego nuevamente para avisarte.
—¿Nuevamente? —preguntó.
—La primera vez sale para tomar el examen de Cazador. Por cierto, es el único en pasarlo —dijiste orgullosa.
No lograbas descifrar la cara de Kurapika, sentías que analizaba cada rasgo de ti por el retrovisor intentando encontrar un fallo en lo que decías; eso te ponía nerviosa, jamás te gustó que la gente se te quedara viendo y menos que te tacharan de mentirosa. Y eso no lo permitirías, no señor, ese monito chino no se impondría. Así que ocultaste tu nerviosismo y lo miraste retadoramente. Kurapika suspiró.
—Bien, si eso sucede confiaré en ti. No obstante… si no llegara a suceder, tendrán que mostrarme esas pruebas, ¿entendido?
— ¡Sí, señor! —contestaron Leorio y tú aliviados de su respuesta.
Solo faltaba esperar y desear no haber cambiado algo drástico en la historia original.
