Estabas desbordante de alegría, y no era para menos. Después de la larga espera por fin se reunirían con Gon y Killua. La impaciencia era tan grande que no pudiste ni dormir. Las horas pasaban tan lentas, al igual que un niño esperando abrir sus regalos la mañana de navidad. Leorio, Kurapika y tú se encontraban en los jardines de la mansión, platicando como los adultos que eran…
—Por lo menos yo no escribo con jeroglíficos como tú, ya sé que estás estudiando para doctor, pero no te pases.
…o eso intentaban.
—Por lo menos yo sé leer.
Auch. Eso fue un golpe bajo.
—Kurapikachu dile algo. —Pusiste tu cara de perrito triste.
—Leorio, déjala en paz —dijo dándole una mirada gélida al futuro médico.
—¡Ja! Gané. Punto para el gran Leorio. Siempre acudes a Kurapika cuando no sabes qué decir —rio con cara de presumido.
—Buchi* de jirafa.
—Enana.
Y de nuevo comenzaron a pelear. Kurapika solo suspiraba resignado a la situación, ya se había acostumbrado a sus tantas peleas verbales. Para él era difícil de creer—incluso viéndote, que esas palabras salieran de tu boca, y más con esa cara de «no rompo un plato» o, en tu caso, «no rompo ni un jarrón».
El Kurta investigó sobre mundos paralelos en el sitio de Cazadores, sin tener buenos resultados o alguna pista. En realidad, no encontró absolutamente nada. Visitó las bibliotecas cercanas obteniendo el mismo resultado. No había nada, y mucho menos, un caso parecido al tuyo. Era la primera vez que se encontraba en un callejón sin salida. Sus divagaciones fueron interrumpidas por una voz que conocía muy bien.
—Ah, allí están. ¡Kurapika! ¡Leorio! —gritó Gon acompañado de Killua y Senritsu.
—Gon, qué gusto verte de nuevo. A ti también, Killua.
—Sí, sí. Lo que sea. ¿Dónde está? —respondió el albino ignorando el saludo de Kurapika.
—Es verdad, ¿dónde está? —concordó Gon.
—Aquí. (T/N)…—El Kurta miró la silla en la que estabas sentada, ahora vacía—. ¿A dónde…? —Leorio apuntó con el dedo «debajo de la mesa» contestando su pregunta.
En cuanto escuchaste la voz de Gon te escondiste. No sabías ni por qué lo hiciste, solo te ganaron los nervios.
—«Tranquila (T/N), todo está bien. Solo son dos mocosos, dos mocosos…» —te repetías mentalmente. Tenías que controlarte, si no lo hacías saltarías a ellos a abrazarlos y a pellizcarles sus lindos cachetitos. No era tu culpa que fueran tan adorables. Definitivamente era el día más feliz de tu vida.
Al intentar salir de tu escondite te golpeaste la cabeza, tirando la mesa y a Leorio en el proceso.
—¡¿Lo haces a propósito verdad?! —te gritó. Ibas a disculparte, pero al mirar que era don jirafón no lo hiciste —¡Hey, no me ignores!
—¡Ah! Allí está, Gon. Te lo dije, es un alienígena —dijo el ex asesino con ojos brillantes.
«¿Eh? ¿Alien...qué?»
—Ohh, es verdad. Pero —replicó Gon pensativo—, creí que sería más…verde.
«Ni que me vistiera como tú mocoso.»
Los dos niños te observaban fijamente, con sus ojos llenos de ilusión al ver algo nuevo. Quedaste en shock, ¿de verdad parecías un extraterrestre? Este tenía que ser el día más feliz de tu vida, pero todo lo que habías creído se derrumbó. Killua Zoldyck quería conocerte porque pensaba que eras un alien y no una persona genial como creías, Gon igual. Y al parecer también era el día más feliz de su vida. No te atreverías a desilusionar esas caritas tan inocentes, ¿o sí?
Leorio por su parte no paraba de reír, Kurapika y Senritsu trataban de ocultar su risa sin mucho éxito. Así que tomaste una decisión.
—Hola terrícolas —dijiste usando un tono espacial que te hacía sonar más como un robot y no como un alien—. Yo también estoy sorprendida que luzcan como nosotros, los aliens, porque yo soy un alien, no humana como ustedes, sino un alien, porque soy un alien—terminaste de decir con un ligero sonrojo—. «Nadie se tragará esta actuación». —Y no eras la única en pensar eso, todos los adultos tenían una gotita en la frente.
—¡GENIAL!—dijeron al unísono los niños.
—«¡Cayeron! ¡De verdad me creyeron! ¿Por qué son tan inocentes? Ahora me siento mal por mentirles. Pero me sentiría peor si rompo sus ilusiones. ¿Qué hago? Mami ayúdame». —Los tres adultos ignoraron tu mirada de súplica. —«¡No me ignoren, perras! ¡Los mataré! Es broma, no los mataré, pero por favor ayúdenmeeeeee».
Gon y Killua te arrastraron con ellos para que les contaras cosas de extraterrestres. Hora de usar la imaginación.
—Deberíamos ayudarla —dijo Senritsu apenada.
—No —respondió Leorio—. Hay que dejar que se responsabilice de sus actos.
—Totalmente de acuerdo.
«Maldito Kurapika Uchiha traidor.»
.
.
.
Intentaste hacer de tu mundo más interesante de lo que realmente era. Plagiando historias por supuesto, no tenías tanta imaginación. Por suerte ellos creían todo lo que les decías. Los traidores se unieron a la conversación, obviamente no te echaron de cabeza por tu mentira, sino que se divertían con ella. Deberías estar agradecida, sin embargo, decidiste odiarlos.
—Todo lo que dijiste que pasaría sucedió —mencionó Killua—. Tengo que admitir que fue un poco escalofriante.
—¿Todos los de tu raza pueden ver el futuro? —preguntó Gon emocionado.
—La mayoría tienen otros tipos de habilidades, son raros los que son como yo.
Tenías que verte genial.
—¿Cuáles son sus otras habilidades? —Leorio comenzó a molestar.
Lo miraste despectivamente. Kurapika se compadeció e intentó cambiar de tema.
—Por cierto, Gon, ¿no ibas a ir con tu padre?
—Es lo que le dije, pero me ignoró completamente —dijo molesto Killua.
—Ya te dije que quiero presentarte con él. No quiero que sea tan sencillo. Prefiero tardar más en encontrarlo contigo a mi lado.
—Tonto.
«¡Ahhhhh! ¡Killua sonrojado! Ya puedo morir en paz.»
—Iremos a ver a Kite.
—Antes de eso Gon, hay algo que quiero pedirles —comentó Kurapika—. ¿Podrían ayudar a (T/N) a regresar a su planeta?
«Gracias Kurapika. Ahora soy un marciano.»
—¿Eh? ¿Ya quieres regresar? —Gon parecía decepcionado.
—No es eso… —No podías contradecir a esa carita—. En realidad, no sé cómo volver.
—¿Qué le pasó a tu nave espacial? —preguntó Killua.
—No vine en una nave.
—¿No? ¿Qué clase de marciano no tiene una nave?
«No ayudes, Leorio.»
—Bueno… «Piensa en algo rápido» …tenemos otro sistema de transporte… «Eso es, soy un genio, muajaja.»
—¿Qué tipo de transporte?
«Cállate, Leorio. No me hagas cagarla más.»
—Es… «Piensa, piensa» … un portal… «¡¿Eso es lo mejor?!» …Sí, un portal de dimensiones. Un portal que te teletransporta… «Por el amor de Dios, que alguien me calle» …Y ese portal, está conectado con muchas otras dimensiones. Creo que así llegué aquí, realmente no lo recuerdo muy bien —dijiste lo último en un susurro, después de todo no era totalmente una mentira.
—Entiendo. Eso es un problema.
—Es lo mismo pensé yo, Lukia* —Leorio estaba serio.
—Qué inmaduro, Liorio.
—He estado buscando información —empezó a hablar Kurapika—. Sin embargo, no ha sido una búsqueda fructífera. Pero… he encontrado bibliotecas que poseen libros muy antiguos en otras partes del mundo —Extendió un papel sobre la mesa—. En este momento no puedo salir de la ciudad, es por eso que les pido que la lleven a esos lugares, tal vez encuentre información útil. Aquí les apunté los nombres de las bibliotecas y los lugares donde se encuentran —señaló el papel.
—Kurapika… —dijiste con lágrimas en los ojos—. ¿Hiciste todo esto por mí?
—Sí —Se aclaró la garganta—. Es lo menos que puedo hacer, después de todo me ayudaste con la hija del jefe todo este tiempo —sonrió.
—Ehh, aquí hay algo raro. — Killua les dirigió una mirada pícara.
—Eso mismo pienso —concordó Leorio con una sonrisa burlona.
Gon los miraba con cara de «no entiendo nada».
—Aquí no hay nada raro. —Kurapikachu trató de disimular su sonrojo.
—No lo niegues. —Intentaste molestarlo.
—Cierto Kurapika, no niegues tus sentimientos.
—¡Senritsu! ¿Tú también?
Todos comenzaron a reír. Excepto Kurapika y Gon.
—No entiendo nada.
—Nunca lo haces, niño —le contestó Leorio.
—Da igual. Nosotros ayudaremos a (T/N) a volver a su hogar, ¿verdad, Killua?
—Seguro.
—Gracias —respondiste un poco avergonzada—. Pero no tengo tanto dinero, no tendría para pagar todos los gastos de un viaje.
—Eso no es problema. Tenemos dinero suficiente —dijo Gon.
Killua puso su cara felina.
—En realidad solo nos queda tu dinero, Gon. Ya me gasté el mío en chocobots, jeje.
—¡Killua!
—No te preocupes, podemos ganar más en el Coliseo del Cielo.
Gon solo hacía pucheros.
«Tengo que aplastar esas mejillas.»
—Muchas gracias, chicos —dijo su amigo rubio.
—Iremos al Coliseo del Cielo y después a buscar pistas —Gon alzó su brazo.
—¿No iríamos con Kite primero?
—Cierto. Entonces primero iremos al Coliseo del Cielo, después con Kite a averiguar cosas de Ging mientras investigamos cómo lograr que (T/N) vuelva a su casa y viajar a muchos lugares en el proceso, enseñándole nuestro mundo y así hacer que quiera quedarse y evitar que regrese a su planeta. Ah, y después encontraremos a Ging juntos para presentarle a mis dos nuevos amigos —terminó de decir con una sonrisa marca Colgate.
«Siempre quiere hacer todo a la vez», suspiró Killua.
«Eso suena más a un plan de secuestro», pensaste.
«¿Desde cuándo son amigos?», pensaba Liorio.
«¿Es correcto que le deje esto a Gon?», se preguntaba Kurapika.
«¿Cuándo tendré más diálogos?», lloraba internamente Senritsu.
—Okaaay… —dijeron todos al unísono.
Tu aventura apenas comenzaba.
*Aunque es incorrecto, coloquialmente en algunas zonas de México se utiliza el término BUCHI para referirse al cuello de una persona.
*En un capítulo de la versión del 99 Liorio llama a Killua Lukia.
L: ¡Me llamo Leorio, no Liorio! ¡LEORIO!
Yo: Lo que digas Liorio *comiendo chocobots*. Si tienen alguna duda o quieren que los personajes principales les contesten algunas preguntas dejen un review :D
L: ¿A quiénes les hablas?
Y: A nuestros lectores.
L: Si nadie lee esto.
Y: T_T
L: Tendrías más si no me hiceras tanto bullying ;)
Y: Nunca :3
L: -_-'
