Te despertaste más temprano de lo usual, no habías dormido muy bien. Últimamente tus noches de insomnio incrementaban. Te levantaste de la cama y te acercaste a la ventana, observando la ciudad hasta que el sol salió alumbrándola. Hasta el momento todo iba bien, probablemente, la angustia de saber que una hormiga gigante se encontraba en una cueva comiendo peces y murciélagos le quitaría el sueño a cualquiera. Sacudiste la cabeza tratando de alejar esos pensamientos negativos. Te dirigiste al baño a prepararte y estar lista para el viaje.

Saliste de tu habitación al mismo tiempo que Killua y Gon salían de la suya. Miraste con desdén al primero y saludaste alegremente al segundo.

—Gon, buenos días, ¿cómo amaneciste?

—Buenos días, (T/N). Muy bien —te contestó con una sonrisa—. Íbamos a buscarte para ver si estabas despierta. Al parecer gané.

— ¿Eh? ¿Qué ganaste?

—Gon apostó a qué estarías despierta y yo a que seguirías durmiendo. Ahora tendré que pagar el desayuno —dijo Killua decepcionado, lanzándote una mirada de reproche, como si hubieras sido la culpable de que perdiera.

—¿Por qué mejor no apuestan con qué mano los golpearé: derecha o izquierda? —dijiste sonriendo. ¿Qué se estaban creyendo? Te utilizaban como un objeto.

—Derecha —contestó Gon.

—Error: Con las dos —Levantaste los dos puños para pegarles.

—Error: Ninguna de las dos —Ambos mocosos esquivaron tu ataque y huyeron—. Jamás nos atraparás —gritó Killua.

Comenzaste a perseguirlos, ellos corrieron por el lobby hasta tomar el elevador y se metieron en él antes de que los alcanzaras. Las puertas se cerraron justo en tu cara. Sentiste un líquido espeso salir de tu nariz.

—Oh, oh, sangre. Genial —Inclinaste la cabeza hacia arriba tratando de parar el sangrado.

—Usa esto.

Tomaste el pañuelo que te ofrecían.

—Muchas gracias —Te giraste para agradecerle al hombre—. «Holy shit» —No era nada más ni nada menos que el mago más sexy, malvado y gay de todos los tiempos—. Hisoka.

—Veo que me conoces.

—Sí, d-digo, es… Es famoso por aquí. Cualquiera sabe quién es usted.

—No me llames de usted, me haces sentir como un viejo cortejando a una hermosa niña.

«Pero si sí lo eres, aparte pedófilo. Pero está bien guapo.»

—No me has dicho tu nombre —interrumpió tus pensamientos.

—(T/N) —dijiste extendiendo tu brazo.

Hisoka, en vez de estrecharla, llevó tu mano a sus labios.

—Un placer.

Un hormigueo te recorrió el cuerpo. Escuchabas los latidos de tu corazón resonando en tus oídos, el calor invadía cada parte de tu ser. Era mucho más alto que tú, no tanto como Leorio, pero te sobrepasaba por mucho, no podías evitar sentirte pequeña a su lado.

—G-gra-gracias por el pa-pañuelo —Retiraste lentamente tu mano de la suya, tenías que alejarte de él.

«Pero no quiero. Me asusta, pero me gusta.»

—Puedes conservarlo —te dijo con una sonrisa seductora—. ¿Usarás el ascensor?

No te habías dado cuenta que las puertas del elevador estaban abiertas.

—S-sí, tengo que buscar a mis amigos. Fue un placer conocerlo, conocerte —corregiste rápidamente.

—No hay prisa por despedirse. Puedo ayudarte a buscarlos, también iba al piso de abajo.

—Emmm…— No alcanzaste a responder porque te introdujo dentro del ascensor.

«Cálmate (T/N), esto no será como en 50 sombras de Gray*. Aunque no sería tan malo recibir tu primer beso de Hisoka.»

El pasar de los segundos era una eternidad.

«Me siento como Light esperando a que pasen los 40 segundos para matar a Higuchi*. Si vas a besarme hazlo ya, shinigami.»

Las puertas del elevador se abrieron nuevamente. Llenaste tus pulmones con oxígeno; habías aguantado la respiración todo ese tiempo.

«No era para tanto» —pensaste—. «Ni me gusta 50 sombras de Gray de todos modos» —Ilusiones rotas de nuevo.

Ahora que había un poco más de gente alrededor, pensaste con más claridad. No creías que a Gon y a Killua les haría mucha gracia encontrarse con Hisoka. Tenías que deshacerte de él… u olvidarte de los mocosos y huir con el pelirrojo a escribir su propio libro de «50 sombras».

—¡Hisoka! —Era la voz deFreaks.

Adiós libro.

—Gon —respondió el aludido—. Qué gusto verte de nuevo.

—¿Qué haces con (T/N)? Déjala en paz.

—No tienes que ser tan agresivo. Solo la ayudaba a encontrar a sus amigos que la dejaron sola en el corredor —Te pasó su brazo por tus hombros—, ¿verdad?

—C-claro. Él no me hizo nada malo.

«Desgraciadamente.»

—Suéltala entonces —Killua apartó al pelirrojo de ti—. Ya terminaste tu buena obra del día.

—Y yo que creí que éramos amigos después de Greed Island.

—¡Ja! ¿Después que nos mintieras? Lo dudo —respondió sarcástico el albino.

—¿Su amiga tuvo algo que ver con que lo supieran?

—Ella no tiene nada que ver en eso —Gon se puso delante de ti. No se dio cuenta que ese movimiento defensivo confirmó la sospecha del mago.

—No hay necesidad de ponerse violento, Gon.

«¿Por qué lo dice como si tuviera un orgasmo?»

—Cumplí con mi deber de ayudarla, así que me voy. Ya nos encontraremos de nuevo, (T/N). Adiós —se despidió de los niños con la mano y desapareció entre la multitud.

—¿Por qué aparece en cada lugar dónde estamos? —dijo para sí el Zoldyck.

—¿(T/N), estás bien? Tienes sangre —Gon preguntó con preocupación.

—No es nada. Me salió un poco cuando me golpeé con la puerta del ascensor. Hisoka solo me ofreció su pañuelo —Les mostraste el pedazo de tela manchado con tu sangre. Killua te lo arrebató y lo arrojó al bote de basura—. ¡Hey! ¡¿Sabes cuánto pagarían las fangirls de Hisoka por eso?! ¡Millones!

Trataste recuperarlo desesperadamente.

—Ya deja eso —El albino te arrastró lejos del bote de basura.

—¡Mi dineroooooooo!

Gon los miraba con una gotita en la frente.

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.

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«No deberías ser tan descuidada», «¿sabes lo que ese loco puede hacerte?», «¿por qué las mujeres son tan débiles?», «blah blah blah»; Killua no había dejado de sermonearte en todo el desayuno, estabas perdiendo la paciencia. ¿Qué se creía?

—Sí, papá, lo que digas. Sé lo que hago.

—¿De verdad? ¿Qué pasa si descubre tu identidad? No pensaste que tal vez…

—¿Que tal vez Hisoka ya sabía que estaban aquí? —lo interrumpiste—. ¿Por qué otra razón estaría en un piso menor que el 200? Lo más probable es que los haya divisado cuando los perseguía y se acercó a mí por esa misma razón, no porque pensó que era linda, ¿sabes lo decepcionante que es eso? No, no lo sabes. Y lo más probable es que ya sepa que fui yo quien les dio toda esa información por culpa del disimulado de Gon. ¿Y dices que yo soy fácil de leer? Por favor. Además, nada de esto hubiera pasado si se hubieran dejado golpear. Por ende, es tu culpa; como también fue tu culpa toda la farsa del alien —terminaste alzando la voz más de lo que querías, la gente volteaba a ver a su mesa—. Métanse en sus propios asuntos —les dijiste ya exaltada. Te sentías molesta y no sabías exactamente la razón.

Killua te miraba sorprendido, abrió la boca para decir algo, pero al final no lo hizo. Y entonces te diste cuenta de tus palabras.

—¿Farsa del alien? —Los ojos de Gon reflejaban la tristeza de un niño cuando le quitan su juguete.

—No, no. Quise decir… me re refería a… —Era el momento de la verdad— Gon, en realidad…

—Creí que no alcanzaría a despedirme. Me alegra encontrarlos —Zushi se acercó corriendo a ustedes.

«¡Salvada por la campana!»

—Qué bueno verte —Te abalanzaste sobre él aliviada—. Eres mi salvador.

— ¿P-por qué? —No se acostumbraba a tus abrazos todavía. O a tus momentos de acosadora.

—Por nada.

—¿Y Wing-san? —preguntó Gon.

—Mi maestro se disculpa por no poder despedirse personalmente. Sin embargo, les desea buen viaje.

—¡Osu!

—¡Osu!

—¡Osu!

—¡Osu!

—¡Osu!

—¡Osu!

—¡Osu!

—¡Osu!

—¡Ya fueron muchos osus!

—Killua rompió la cadena. ¡Yay! Perdió —Chocaste tu mano con la de Gon—. Ahora morirá —dijiste con tono lúgubre.

— ¡¿Ahhh?!

—Cien flexiones, Killua —lo retó su amigo.

—Bien. La próxima vez no perderé —Comenzó a hacerlas resignado.

Zushi se despidió con un «¡osu!» y partió. Se alejaron a un lugar más desierto para utilizar la tarjeta.

—Compañía activ…

—¡Espera, espera!

—¿Qué sucede ahora? —El albino puso los ojos en blanco.

—Ya estaba inspirado —El pelinegro bajó la cabeza.

—Hay que tomarnos de las manos. N-no es que esté asustada o algo así, p-pero se pueden perder mientras volamos.

—Pfft, bebé.

—Está bien, toma mi mano, (T/N).

Tomaste la mano de Gon.

—Killua, dame la tuya. Te lavaste las manos, ¿cierto?

—Tú eres la que me pegará sus gérmenes —Se hizo el indignado, pero al final te dio su mano.

—Ahora sí.

—¿De verdad?

—Sí.

—¿No vas a cortarme la inspiración?

—Gon, no seas un Killua, por favor.

—¡Oye! Qué rayos crees que…

—¡Compañía activada! ¡Nigg!

Y desaparecieron.

— ¡Oye, Gon! Déjame terminaaaaaaaaaar...


*Referencia a la escena del elevador donde Christian besa por primera vez a Anastacia en 50 sombras de Gray.

*Referencia a Death Note.

Killua: ¿Qué es eso de un "Killua"? *carita enojada*

Yo: Es que eres único y especial :P

Gon: ¿Yo puedo ser un "Gon"? :D

Leorio: Tú eres raro niño.

K: ¿Y a ti quién te invitó viejo? ¬¬

L: Quiero salir también, ¿algún problema? ¬¬

K: Nos contagiarás lo "Liorio". _

Y: Deberías aprender de Kurapika Liorio, no chilla por salir como tú.

*En algún lugar por ahí*

Kurapika: T_T