No fue muy inteligente el querer empezar una batalla con Killua, mucho menos en una biblioteca, con libros que no podías leer. Además de odiar las matemáticas, no sabías leer los textos escritos con ese extraño abecedario que tenían. Kurapika te había enseñado lo básico, pero apenas y podías leer unos cuantos símbolos, a parte, no tenías tan buena memoria, menos si no repasabas. Así que prácticamente estabas en blanco, no pudiste ayudarle a Gon y Killua resultó ganador. O eso creía él.

—Te enseñaré a leer —se ofreció Gon.

Punto para ti. Pasarías más tiempo con él.

Pero demonio blanco no lo permitiría.

—Yo también te enseñaré.

—No es necesario, con Gon es suficiente.

—Será un problema el que no puedas ayudarnos —No daría su brazo a torcer—. Te enseñaremos y al mismo tiempo estaremos buscando información, será beneficioso para todos —sonreía inocente (malvadamente).

No tuviste otra opción que aceptar, había convencido a todos alrededor con esa falsa sonrisa. Hasta la bibliotecaria que antes lo había callado, ahora lo miraba como si fuera el niño más bueno del mundo.

Durante el tiempo que duraron en la biblioteca hiciste ejercicios de escritura que venían en un libro para niños.

—¿Por qué usan jeroglíficos tan complicados? Te maldigo Togashi, la escritura japonesa es más sencilla que ésta —Ya estabas cansada de aprenderte simbolitos raros.

—Creí que sabías leer y escribir, como puedes hablar nuestro idioma —dijo Gon.

—Yo también me sorprendí, no me esperaba que hablaran mi idioma —diste un suspiro de frustración—. Hay muchas cosas que no entiendo y no hay nadie que pueda contestarlas —Miraste a Killua quien estaba absorto leyendo—. ¿Encontraste algo bueno?

—Creo que sí. Un agujero de gusano es la mejor explicación que tenemos hasta ahora —Te acercó el libro para que lo leyeras. Lo viste con cara de «¿lo haces a propósito?». Al darse cuenta de su error lo retiró—. Leeré en voz alta.

—Gracias —dijiste con sarcasmo.

—«Los agujeros de gusano son atajos en el tejido del espacio-tiempo —comenzó a leer—, que conectan dos universos paralelos. Tienen una entrada y una salida en puntos distintos del espacio o del tiempo. El túnel que los conecta está en el hiperespacio, que es una dimensión producida por una distorsión del tiempo y la gravedad».

—¿Se refiere al portal que mencionaste antes? —interfirió Gon.

—Eh… creo —Ahora que lo pensabas, era exactamente lo que les habías dicho—. «Mi mente científica sale a la luz sin que me dé cuenta» —pensaste.

—Déjenme terminar —Killua continuó la lectura—. «Se cree que un agujero de gusano tiene una vida muy corta. Se abre y vuelve a cerrar rápidamente. La materia quedaría atrapada en él o, aunque consiguiera salir por el otro extremo, no podría volver. Evidentemente, tampoco podría elegir adónde la llevaría».

—¿Es lo único que dice? —preguntaste.

—Sí, lo demás es sobre la teoría de la relatividad en que se respalda. No hay pruebas concretas.

—Hay que buscar más sobre eso entonces —agregó Gon.

—No te ves muy convencida —mencionó Killua al verte hacer una mueca.

—No es eso… Solo se me hace imposible que haya entrado en un agujero de gusano. No es como si viviera en el espacio.

—No podemos descartarlo, es la única base que tenemos —Hizo una pausa antes de agregar—: A no ser que hayas recordado algo.

—No he recordado nada —dijiste no muy convencida al pensar en ese extraño sueño.

—Cualquier cosa, por más insignificante que sea, aunque no estés segura de ello —su tono hacía ver como si lo supiera, su mirada era intensa. Quería hacerte hablar a como dé lugar.

—Dije que no —Desviaste la mirada a la mesa—. Cuando tenga algo te lo diré a ti primero, o si quieres —Lo miraste retadoramente—, puedo inventar algo, ya que te gustan mucho las historias de alienígenas.

—Es obvio que ocultas algo —Frunció el ceño—. Kurapika mencionó que tenías pruebas que no quisiste mostrar. ¿Qué dices a eso?

—Se las mostré a Leorio —dijiste cruzándote de brazos. Te molestaba tanto cuestionamiento.

—Al más tonto del grupo.

—¡Leorio no es tonto! Es buena gente. Mejor que tú.

—¡Entonces regresa con él y haz que te ayude como nosotros!

—Tranquilos, no suban la voz —Gon trataba de calmarlos, pero lo ignoraron.

—Eres un… ¡Yo no soy la única que oculta cosas! —Lo señalaste—. ¿Quién empezó con todo el asunto del alien? ¡Tú! Killua te mintió todo este tiempo, Gon —Te volteaste hacia él—. No soy un alienígena, si supe todo lo que pasaría fue porque en mi mundo ustedes son un programa de televisión, no porque tenga súper poderes. Y aquí tienes tus pruebas mocoso —Le aventaste tu celular en la cara al albino—. Busca lo que quieras saber, oh espera, no puedes, ¿verdad?, porque no está en tu idioma, no lo puedes leer. Esa es la prueba de que no miento, no pude haber inventado todo eso porque soy taaan tonta. Jódete Killua.

Antes de que continuaras lanzando insultos, los guardias los sacaron a los tres por escandalosos.

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Estaban sentados en unas bancas cerca del lugar donde se reunirían nuevamente con Kite. Te cubrías el rostro con las manos, avergonzada por lo que pasó.

—Eres muy explosiva —dijo Killua con las manos detrás de la cabeza.

—Lo sé.

—Y muy tonta.

—Lo sé.

—Debiste mostrarnos esto primero —Jugaba con tu celular lanzándolo al aire—. Nos hubiéramos ahorrado muchos conflictos.

—Si lo rompes te mato —Volteaste a mirar a Gon—. Lo siento mucho. De verdad lo siento, no quería decírtelo de esa forma. Tampoco quería mentirte.

—Está bien —sonrió—. No fue una mentira del todo, vienes de otra dimensión. Eso es lo que importa.

—Tus palabras me hacen sentir como un objeto de colección —murmuraste.

—Por las caras que tienen pienso que no les fue muy bien —Kite hizo su aparición.

—Sin comentarios —dijiste.

—Tengo noticias. Aunque no sé si sean buenas o malas para ti —Lo miraste esperando a que continuara—. No hay indicios de ninguna especie desconocida. Las Hormigas Quimera no muestran alteraciones recientes.

—Esas son buenas noticias —suspiraste aliviada. No tendrían que preocuparse por esos animales. Aunque la duda de saber por qué no fue como en el anime te carcomía por dentro.

—Bueno, resueltos algunos asuntos, ¿qué haremos ahora? —preguntó el Zoldyck.

—Deberíamos dirigirnos a uno de los lugares marcados por Kurapika— dijo Gon.

—¿Por qué no se quedan un tiempo con nosotros? —dijo Kite, refiriéndose a él y sus compañeros—. Hay cosas que puedo enseñarles, claro, si quieren ser verdaderos Cazadores.

Como si hubieran sido palabras mágicas aceptaron inmediatamente. Gon te preguntó si estabas de acuerdo, obviamente lo estabas, no había prisa por viajar. No te molestaba quedarte allí y conocer la vida salvaje. Así que estaba decidido, pasarían un tiempo con Kite y compañía.


En cierto lugar, la silueta de un hombre se reflejaba tenuemente por la luz de las velas.

—Mi Señor, ¿está seguro de esto?

Una segunda silueta observaba lo que al parecer era el cuerpo de la Hormiga Reina.

—Tengo que ganarme su confianza de alguna manera. Pero si las cosas no salen como pienso —El hombre se acercó a la puerta, dejando ver el colibrí bordado en su capa—, usaré un método más agresivo.

—Entiendo.

—Ahora ve. Encuéntrala. No toleraré otro error.

—Sí, mi Señor. No volveré a perderla de vista —Hizo una ligera inclinación.

El hombre desapareció tras la puerta, dejando tras de sí al que era su subordinado y a la Hormiga en la habitación.