—Los guardias no vieron a ninguna mujer con sus rasgos salir de la mansión —decía Senritsu al reunirse con los demás.
Los primeros rayos del amanecer hacían su aparición. Habían pasado la noche entera buscándote. Cuando Kurapika apareció sin ti fue cuando se preocuparon realmente. El Kurta había ido a buscarte en el último lugar que estuvo contigo. Lo único que encontró fue el saco que te prestó tirado cerca de las jardineras.
Después de eso no encontraron ninguna otra pista que ayudara a tu paradero.
—Todo esto es culpa tuya —Killua tomó al rubio por la camiseta—. Tú estabas con ella, ¿por qué la dejaste sola?
—No tengo palabras para disculpar mi error.
—Bastardo… ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
—Killua, detente —Gon dijo con seriedad—. Yo también estoy molesto, pero esto no ayudará a (T/N).
El albino soltó a regañadientes a Kurapika.
—Solo dime una cosa —Lo miró fijamente—. Si hubieras sabido que algo le pasaría, ¿aun así la habrías dejado sola?
El Kurta no respondió.
—Eso pensé.
No dormiste casi nada al pensar en todo lo que Straid te había dicho. Eso de que tenías habilidades no sonaba nada mal, te hacía sentir como la protagonista de un manga shonen, sin embargo, era difícil de creer. De un momento a otro tu vida completa cambia: Tienes un encuentro con la muerte, viajas a otro mundo y ahora resulta que tu padre, quien solo te llamaba de vez en cuando, era un «transportista»—algo que no te quedaba claro todavía. Y si ese sujeto necesitaba uno, no entendías por qué tú tenías que ayudarlo. Para eso estaba Togashi.
Te estiraste levantándote del frio suelo. Pequeños rayos de luz se colaban por la diminuta ventana, supusiste que ya era de día.
—¿Qué hace aquí? —dijiste al ver a Yoshihiro acostado al otro lado de los barrotes—. ¿Vigilándome?
—No —contestó bostezando—. Aunque no lo creas, este es el mejor sitio para dormir.
Miraste a tu alrededor examinando el lugar. No era muy grande.
—¿Por qué ese sujeto me quiere a mí si ya lo tiene a usted? —preguntaste después de que no encontraras algo por donde huir.
—El mundo está dirigido por reglas. La Dimensión Cero es la que se encarga de la administración de las demás dimensiones. El Consejo controla a cada mago y a cada transportador, llevan el registro de cada uno de ellos desde el día de su nacimiento —Giró su dedo índice en círculos—. Mantienen el equilibrio de todo.
—Y Straid quiere desequilibrarlo todo.
—Para lograrlo necesita a un transportista que no esté registrado en el Consejo.
—¿Y por qué yo no estoy registrada? Dijo que lo hacían desde su nacimiento, si soy uno, ¿entonces por qué no lo estoy?
—Tu padre se retiró por un tiempo. Por lo que investigué después, me enteré que se casó, al parecer, con una mujer normal. Si el Consejo se enteró de eso, no le tomó mucha importancia, generalmente los mestizos no obtienen la habilidad.
—¿Por qué trabaja para él y por qué lo llama de esa forma tan ridícula, «mi señor»? —preguntaste con incredulidad.
—Prometió hacer de mi serie la más famosa, y me paga por hacerlo —Se encogió de hombros restándole importancia.
—Pero si su manga ya es famoso.
Rio ante tu respuesta.
—No como Dragon Ball o Naruto.
—Naruto aplasta a todos con su relleno, además todos saben que es plagio de su gran historia.
—Pienso plagiarlo antes de que me plagie. Si reescribimos el futuro tomaré todas las ideas y haré de mi manga el rey de la Jump, será tan infinito como One Piece.
—Con todos los hiatus que tiene va por buen camino.
No podías creer que por un deseo tan avaro hiciera todo eso. Las consecuencias serían peor que las ganancias. No lograbas entender los deseos de Straid.
—No te preocupes —dijo al ver tu rostro angustiado—. Lo peor de él son sus chistes. La mayor parte del tiempo es un fanfarrón.
—Yo lo veo muy en serio.
—Le gusta lucirse. Te diré una cosa —dijo inclinándose—, un día me dijo: «Togashi, ¿cuánto tiempo crees que tarde el Consejo en darse cuenta que un mago está yendo contra las reglas?», y de allí surgió todo esto. Investigué a todos los mestizos y saliste ganadora. Debes sentirte afortunada.
—Bueno, en cierta forma gané.
—No es un plan elaborado —Volvió a recostarse—, únicamente quiere divertirse.
—Por favor, debe haber algo. No puede simplemente despertar un día y decir que quiere hacer algo malo para divertirse. Va en contra de los estereotipos de todos los villanos shonen.
—Esto no es un manga. Mira, en estos tiempos la mayoría de los transportistas sacan dinero de la vida de otros, yo, por ejemplo. Ya nadie quiere cambiar el mundo, por eso embellecemos las historias, no todas son como crees.
—Eso es horrible, ¿me está diciendo que prefieren dejar morir a alguien para tener una buena historia a salvarlo? ¿Por qué no lo salvan y escriben lo contrario?
—No hay tanta imaginación para eso.
Lanzaste un bufido, molesta. Ya cuando pensabas que eran algo como súper héroes, te sale con algo como eso.
«Como diría Light Yagami: El mundo está podrido.»
—Lo mejor será empezar con tu entrenamiento —dijo bostezando.
—¿Es el momento en que la protagonista se vuelve más fuerte?
—Ya dije que esto no es un manga.
—¡Estoy lista sensei!
—«¿Por qué me pasa esto a mí?» —pensó al ver tu energía, ya no estaba en edad para ser niñero.
Gon te buscaba desesperadamente por cualquier sitio. Recorrió cada rincón de la mansión y cada sitio alrededor de esta. Ahora estaba por las calles gritando tu nombre.
—Gon, no llegaremos a ningún lado buscando sin tener alguna base—. Killua estaba agotado mentalmente, habían estado yendo de un lugar a otro sin resultados.
—No puedo quedarme sin hacer nada.
Si algo te había pasado jamás se lo perdonaría.
—Tal vez… volvió a su hogar —comentó el albino.
—¿Sin despedirse?
—Tampoco me agrada mucho la idea que lo haya hecho, pero… ¿por qué otra razón desaparecería de la nada? En primer lugar, fue así como llegó aquí.
El pequeño Gon se sentó en cuclillas. ¿De verdad te habías ido? Te habías ganado un lugar muy especial en su corazón, como cualquier otro de sus amigos. Él quería ayudarte a regresar a tu hogar con la promesa de que se volverían a ver, no deseaba que las cosas resultaran de esta manera.
—Al final —dijo cabizbajo—, no pudimos ayudarla.
—Hicimos lo que pudimos.
El Zoldyck no sabía si esas palabras las decía para consolar a su amigo o a él mismo.
—Disculpen —Una voz femenina los interrumpió.
—¿Qué quieres? —dijo en tono agresivo al ver a la extraña.
—Killua, ella es…
—Llevamos horas en esto y no has podido abrir un pequeño portal.
—Bien, no soy un genio como imaginé, y usted no es un buen maestro.
—Ya lo repetí cientos de veces: siente tu energía fluir y después la canalizas en tus manos —Se estaba exasperando—. No intentes abrir portales en el aire, no podrás, tiene que ser en algo sólido.
—¿Qué energía? No siento nada, si fuera más específico…
—Me rindo. Tomemos un descanso.
—Qué sorpresa, otro descanso —Rodaste los ojos.
Habían «entrenado» por quién sabe cuánto tiempo, aunque la mayor parte se les fue en modo hiatus. Togashi en verdad era perezoso.
Te morías de aburrimiento. Estabas segura que si Gon y Killua estuvieran aquí, todo sería diferente. Los extrañabas demasiado. Te sentías incompleta, no imaginaste que te volverías tan apegada a ellos. ¿Estarán preocupados? ¿Te extrañarán? Tal vez sí, tal vez no. Pero el deseo de verlos era demasiado fuerte.
Si no hacías algo te pondrías a llorar.
—Señor Togashi, ¿por qué Straid dijo que había congelado mi tiempo como el de la Hormiga Reina?
Yoshihiro soltó un gruñido fingiendo dormir.
—Sé que está despierto, nadie se duerme tan rápido.
—Straid tiene una habilidad especial —suspiró, si no te contestaba no lo dejarías dormir—. Los magos del tiempo, generalmente lo retroceden; hay excepciones, claro, son los llamados genios, que desarrollan su habilidad a un nivel superior. Él, por ejemplo, puede detener el tiempo de las personas, ya sea poniéndolos en un estado de hibernación como lo hizo con la Hormiga, o deteniendo el crecimiento o envejecimiento.
—¿Eso es lo que hace conmigo?
—Contigo es diferente. En realidad, él… congeló el futuro.
—¿Qué quiere decir?
—Por esa razón tú y yo mantenemos nuestra forma futura aun estando en el pasado.
—No entiendo.
—Si el tiempo fluyera correctamente, al momento en que llegaste aquí, hubieras vuelto a ser una niña.
—Oh.
Ahora comprendías la diferencia de las fechas entre tu mundo y este.
—¿Alguna otra pregunta?
—No, bueno, sí. Mencionó que la habilidad se desarrolla a través de entrenamiento o de un incentivo. ¿A qué se refería con eso? ¿Es como una iniciación de nen?
Antes de que Togashi pudiera responder, Straid entró.
—Veo que no has progresado mucho —dijo al verte—. Creo que debo hacer algo que te recuerde el incentivo que te di.
—Mi Señor, no creo que…
—Silencio. Ya has hablado mucho.
Te sujetó y te condujo nuevamente por el laberinto de puertas hasta salir al exterior. No veías nada más que montañas y acantilados, a excepción de un estrecho camino que al parecer era para bajar o subir al lugar.
—Este sitio era una prisión. Aquí se encerraban a los peores criminales. El lugar perfecto para ser olvidado por el mundo. Ahora —Te empujó por el precipicio—, será mejor que te sujetes.
Te agarraste rápidamente del borde intentando no caer.
—¿¡Está loco?! —gritaste con pánico. Movías tus piernas buscando un lugar donde apoyarte.
—Un encuentro con la muerte es la mejor manera de despertar tu habilidad —Se inclinó acercando su rostro al tuyo—. Hazlo rápido o caerás.
—¡Ayúdame! —Miraste a Togashi con súplica. Este solo desvió la mirada—. Por favor…
Sentías que te resbalabas, tus dedos deslizándose poco a poco por la orilla. Ibas a caer. Cerraste los ojos con fuerza, ya no pudiendo sostenerte más.
Y caíste.
Escuchaste una risa burlesca.
—¿Eh?
Estabas confundida, inclinaste la cabeza hacia arriba y viste el brazo extendido de Straid sujetándote.
—Debiste ver tu cara —dijo al subirte—. Cerraste los ojos en la parte divertida.
—¿Divertida? —dijiste con sarcasmo—. ¿La parte en que muero? —Ahora la ira reemplazaba el miedo que habías tenido hace un momento—. ¡Está completamente loco! ¡Eres un jodido psicópata!
—Qué decepción. Esperaba que fuera como la primera vez que nos vimos.
Se estaba divirtiendo.
—Jamás lo he visto en mi vida —dijiste con desprecio.
—No es la primera vez que te enfrentas a la muerte, ¿ya lo olvidaste?
Recordaste la noche en que tuviste el accidente. No podía ser…
—Huiste de mí, pero lo entiendo, es normal querer escapar del causante de que tu vida cambiara totalmente.
—¿Qué?
—Tenía que probarte, y los resultados fueron mejor de lo que pensé. Sin embargo —Golpeó tu frente—, ese golpe que te hiciste en la cabeza te hizo olvidar algunas cosas.
—Usted…tú…fuiste el causante de… —Lo observaste un momento con confusión antes de abalanzarte sobre él. No alcanzaste a tocarlo porque Togashi te sujetó—. ¡¿Qué le hizo a mi familia?!
—Regrésala a su celda.
—¡No! Espera… Dime qué les pasó —Tratabas desesperadamente de soltarte de su agarre. Pero fue inútil.
«Si tan solo fuera más fuerte…»
Wavywavy: Jajaja, ahora comprendo, creo que necesito ampliar mis conocimientos xD No te preocupes, no habrá pedofilia en este fic, solo me gusta jugar con los sentimientos de los personajes (quiero ver el mundo arder muajaja)Tenía entendido que el manga se tomó otro descanso, pero espero estar equivocada T_T A veces me la fumo peor que el mangaka de Bleach xD Después de ver Gintama mi mente está podrida de humor negro :')
Y ojalá que todos los que me leen sigan interesados en la historia
¡Osu!
\(^0^)/
