—¿Puedes devolverla a su hogar? —preguntó dubitativo Killua.
—Puedo ayudarla a regresar —contestó Enyd—. Como he dicho anteriormente, no puedes llegar con una persona o viajar de un sitio a otro sin tener una imagen nítida del lugar. Si no puedes abrir un portal —se dirigió a ti—, entonces te ayudaré a hacerlo.
—Pero Straid dijo que un mago y un transportista trabajan juntos, ¿no necesito a uno?
—Solamente si estás en una línea de tiempo diferente. Cuando se trata de viajar en un tiempo lineal, no es necesario.
—Yo no estoy en un tiempo lineal.
—¿Qué?
Enyd se mostró sorprendida mientras los demás presentes te miraron con confusión. Era de esperarse, no fuiste muy explícita en los hechos que sucedieron.
Esta vez lo hiciste detalladamente, contándoles todo lo que te había dicho Togashi y Straid, y la personalidad retorcida de éste y su malévolo plan. Te reprochaste mentalmente por haber olvidado contarles algo tan importante como la amenaza con la Hormiga Quimera.
—Esto es peor de lo que pensé —dijo Blaut.
—Lo es, si dejamos que la Reina tenga al Rey habrá muchas muertes —contestaste.
—No me refiero a eso —respondió restándole importancia a lo anterior—. Tu presencia aquí está alterando el flujo temporal.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Kurapika.
—Universos alternos, destrucción de la realidad, paradojas, entre otras cosas. Puedo decir una lista entera de los riesgos que hay. La más mínima intervención de un objeto no perteneciente a la línea temporal es fatal. Lo que no entiendo —te miró fijamente—, es ¿por qué te mantienes en tu forma adulta?
—Tampoco lo entiendo muy bien —dijiste un poco incómoda—. Togashi dijo… que Straid había congelado el futuro.
—¿Congelar el futuro? —preguntó Gon con confusión.
—Eso es imposible —dijo dudoso el albino—, ¿verdad?
Su pregunta quedó en el aire, sumergiendo a Enyd en un mar de dudas. Principalmente, no quería violar el contrato que ella había hecho con el Consejo a cambio de su libertad, aún no estaba segura si tú no eras una trampa enviada de los Ancianos para anular su contrato.
—Te haré una pregunta, y quiero que me respondas con toda sinceridad —te miró fijamente—. ¿No eres una enviada del Consejo?
—No —dijiste con seguridad—. Ni siquiera sé quiénes son esos tipos. Togashi y tú los han mencionado, pero no sé quiénes son.
Blaut miró la honestidad en tu respuesta, no tenía más remedio que contarte algunas cosas.
—¿Podría hablar con ella a solas? —Al ver la negativa de los presentes insistió—. Es información clasificada, no puedo darla a personas que no estén relacionadas.
—Nosotros ya estamos implicados en esto —comentó Killua.
—Y es mejor que no sigan implicándose más.
El Zoldyck la miró retadoramente, sin embargo, ella no se inmutó, mantuvo su mirada tranquila.
—Bien, estaremos afuera por cualquier cosa —dijo el albino antes de retirarse junto con Gon y Kurapika. Después de todo ella había ayudado a encontrarte, era digna de confianza, por el momento.
Te ponía un poco nerviosa el quedarte sola con ella. ¿Mostraría su verdadero ser? Es probable que te amenazara y quisiera quitarte el papel protagónico
—Lo siento —dijo al ver que eran las únicas en la habitación—. No acostumbro a actuar de esta forma, pero hay demasiadas cosas en juego y… Espero que puedas comprenderme.
—Te escucho.
«No me engañarás con esa sonrisa falsa.»
—Por donde empiezo —hizo una pausa—. De donde vengo, comúnmente se le conoce como Dimensión Cero. Nací en un pueblo llamado Beynac-et-Caznac, en la República de Krems. Supongo que no has oído hablar de él, pero eso no es lo importante. La Dimensión Cero es el centro de las demás dimensiones, en la actualidad su principal función es la importación y exportación de información para fines propios.
—Entonces, fue la primera dimensión en existir.
—No se sabe a ciencia cierta. La verdad, el origen de las dimensiones es algo que hasta la fecha sigue siendo un misterio. No obstante, la Dimensión Cero fue la primera en descubrirlas. Hay una leyenda donde se dice que la Dimensión Cero fue formada por distintas personas de diferentes mundos: los primeros magos y transportistas. En la antigüedad, a los transportistas se les conocía como adivinos, ya que ellos poseían información de mundos a los que no pertenecían. Y con ayuda de los magos del tiempo, crearon un lugar donde buscaban solventar las necesidades de todas las dimensiones.
—Adivinos… «Le Devin». ¿El libro que encontré hablaba sobre ellos?
—Sí, mi madre fue quien lo escribió. Ella y mi padre escribieron muchos libros donde se hablaban de las funciones de los Guardianes. Anteriormente, a los magos y transportistas se les conocía así, pero ahora, ya no protegen nada —dijo con cierta decepción.
—Solo buscan el bien propio —murmuraste al recordar las palabras de Togashi.
—Antes, se consideraban vigilantes y protectores de mundos, sin embargo, eso cambió con el tiempo. La sed de poder llevó a discordias y a traiciones que acabaron destruyendo el antiguo régimen, fue entonces cuando se creó el Consejo. Tomaron el control absoluto de todo, y los Guardianes, que antes se consideraban héroes, fueron olvidando su propósito y la misma gente terminó por olvidarlos.
—Guardianes —mencionaste al recordar la capa de Straid—. Por eso usan al colibrí como símbolo.
—Exactamente, hay diferentes secciones, pero las principales son el colibrí dorado y el colibrí rojo, magos y adivinos.
—Eso es genial, tu mundo quiero decir, es increíble.
Todo lo que te contó te pareció impresionante. ¿Habías vivido toda tu vida sin saber que pertenecías a un lugar así? Querías saber más.
—¿Por qué me preguntaste si era parte del Consejo?
—Yo ya no formo parte de la Dimensión Cero.
—¿Por qué?
Se miraba reticente a continuar hablando, pero al final lo hizo.
—Mi padre formaba parte del Concejo de Ancianos, es el nombre que se les da a los de más alto rango en el mismo. La mayoría de los Ancianos son poderosos hechiceros del tiempo. Ellos… —Se mordió el labio—. Mi padre pensaba diferente, él quería volver a nuestras raíces, a ser llamados nuevamente Guardianes. Sin embargo, eso era considerado una idea primitiva, una falta a las nuevas leyes impuestas. Así que ellos tomaron medidas… —Su mirada reflejaba un dolor profundo—. Sus propios camaradas lo traicionaron.
Nunca habías perdido a un ser querido, así que lo único que podías decirle eran palabras vacías.
—Lo siento.
—Mi madre sufrió el mismo destino al compartir sus ideas y yo… solo era una niña. Mi abuelo me crio y jamás me mintió. Por eso me alejó de aquel lugar y me trajo aquí, junto con Kilian y Aledis que se convirtieron en mi familia. Son lo único que me queda ahora.
—¿Y tu abuelo?
—Falleció hace tiempo.
Bien, su pasado era más trágico que el tuyo y te sentiste mal por pensar mal de ella.
—¿Te escondes de ellos?
—No es algo que pueda hacer. Cuando tuve la edad suficiente para trabajar para ellos, vinieron a buscarme. Después de un tiempo tratando de huir, me di cuenta que era imposible, una vez que estás en su registro controlan todos tus movimientos. Hice un caos en ese tiempo —sonrió—. Trataba de seguir los pasos de mis padres. Al parecer los molesté, así que hice un trato con ellos: si ellos me daban la libertad, yo dejaría de inmiscuirme en sus asuntos.
—¿Y aceptaron?
—Forzadamente, pero no les di más opción. Ahora continúo con el legado de mis padres, escribiendo libros, tratando de hacer recordar a los que alguna vez fueron guardianes.
—Hay algo que no entiendo. ¿Por qué estás ayudándome? Dijiste que el trato era no meterte en sus asuntos.
—El tío Kilian, él me lo pidió. Es muy sabio en ciertos asuntos, y asusta cuando lo desobedezco —mencionó lo último en voz baja.
—El anciano no es solo un mal bromista —reíste—. Gracias.
—No es necesario que agradezcas. Lo único que haré será ayudarte a usar tu poder, lo demás tendrás que hacerlo sola.
—¿Qué tengo que hacer?
—Tendrás que ir de nuevo con ese mago, Straid, y convencerlo de que te devuelva a tu mundo.
—Es fácil decirlo, ese tipo está loco.
—No hay otra opción, no puedes seguir aquí.
Antes de que pudieras seguir haciendo más preguntas, Enyd se levantó dando por terminada la conversación.
—Avísame cuando estés lista para empezar. Entre más rápido mejor —Y con esas últimas palabras salió por la puerta.
No te quedaste conforme, aún tenías muchas dudas, y no te quedarías sin resolverlas.
