Diste un suspiro de exasperación.
Por más que lo intentabas no podías lograrlo. Ya habían pasado dos días desde que empezaste tu entrenamiento con Enyd y no habías avanzado nada. Era frustrante, no sólo el hecho de sentir que nunca abrirías un portal, también por saber que el tiempo pasaba y no sabías lo que estaría haciendo Straid; su amenaza te preocupaba. Aunque solo pasaron unos pocos días, para ti fueron los días más largos que hubierass tenido, últimamente estabas teniendo una vida algo intensa en comparación con la que tenías antes.
Estabas entre un dilema: el querer regresar o no. Antes, no deseabas otra cosa más que estar el mayor tiempo posible en este lugar, después cuando recordaste el accidente que tuviste solo querías que todo acabara y, ahora que te encontrabas estable, no tenías idea de qué deseabas realmente. Jamás te habías sentido tan dividida. Y todo lo que Enyd te contó no te ayudaba mucho, al contrario, te hacía preguntarte miles de cosas más y anhelar un futuro diferente al que tenías planeado.
«Aunque no es como si quisiera un futuro normal.»
—¿Estás preocupada?
Kurapika te hizo volver a la realidad.
—¿Eh? No, no, solo… estaba pensando —Hiciste una pausa antes de agregar—: Perdón por haberte golpeado.
—Ya perdí la cuenta de las veces que te has disculpado.
—Perdón, de verdad —dijiste cubriéndote la cara—. A veces soy muy impulsiva.
—Creo que estoy acostumbrándome a eso.
Le sonreíste y se quedaron viéndose el uno al otro.
—¿Por qué te me quedas mirando? —Su mirada siempre lograba cohibirte.
—Pensé que eras tú la que me miraba —respondió suavemente. Acercó su mano y puso un mechón de tu cabello detrás de tu oreja—. No tienes de qué preocuparte.
Luz roja. Tu corazón empezaba a latir con fuerza y tu rostro a enrojecerse.
—«Friendzone, friendzone, (T/N), recuérdalo»—pensabas nerviosamente—. Lo siento Kurapika, no puedo hacerle esto a Senritsu, realmente los shippeo —dijiste retirando su mano.
El Kurta comenzó a reír.
—Trato de decirte que no tienes de qué preocuparte. No inventes historias en tu cabeza.
Definitivamente se estaba vengando por el golpe.
—Ja, ja. Muy gracioso imitando mis palabras.
Antes de que Kurapika respondiera Enyd los interrumpió.
—¿Avanzaste algo?
—Ehh…no.
La rubia suspiró.
No era tu culpa, esperabas que ella fuera mejor sensei que Togashi, sin embargo, te daba la misma explicación que el mangaka. No entendían que no sentías ninguna energía fluir o las raras descripciones que te daba.
—Empecemos de nuevo.
—Yo me retiro —dijo Kurapika—. (T/N).
—¿Sí?
—Encuentra tu propio estilo —Y con esas palabras se alejó.
—Encontrar mi propio estilo —repetiste—. Enyd, ¿cómo puedo hacer eso?
—Hacer las cosas a tu modo o de alguna forma en que te sientas cómoda.
—Eso no contesta mi pregunta.
—La respuesta estará en…
—…tu corazón, sí. Demasiado cursi. Deja los diálogos de coprotagonista.
—Iba a decir «en el siguiente ejemplo que te daré», pero veo que no te interesa así que te dejaré sola.
—No, no, espera. Solo bromeaba.
—Eso creí.
Era más manipuladora que tú. Punto para ella.
—No entiendo por qué no puedo abrir un portal si se supone que lo hice para llegar aquí. Y tampoco lo hice cuando el maníaco de Straid casi me tira de un precipicio.
—Tal vez el hecho de que seas una mestiza influya.
—Eso me parece un insulto.
—Así se le dice a quienes no nacen en la Dimensión Cero. La mayoría de los mestizos no crecen con el entrenamiento adecuado para usar su habilidad, quizá por eso se te dificulte más.
—¿Cómo puedo facilitarlo?
—Escucha —empezó a explicarte—, la mayoría de los transportistas usan una base, algo en lo que apoyarse al usar su habilidad. Este —te mostró un dije con forma de llave que llevaba al cuello— es el mío. Haces que tu energía fluya a través de él hasta la punta —giró la llave como si estuviera abriendo una puerta—, y luego la expandes.
Un agujero negro emanó desde el dije, manteniéndose ondulante por encima del suelo, luciendo como una puerta. Era algo insólito de ver a plena luz del día.
«Es increíble.»
—¿Cómo puedes abrir un portal en medio de la nada? —preguntaste sonprendida—. Togashi me dijo que era imposible hacerlo.
—Por eso utilizas una base sólida. Sin esto no podrás hacerlo —En cuanto retiró la llave el portal desapareció.
—¿Dónde consigo una de esas llaves?
—No necesariamente tiene que ser una llave, puede ser cualquier cosa. Es solo una opción que puedes tener en mente, muchos otros optan por utilizar el suelo o una pared, es lo más práctico.
—Bueno, eso puedo intentarlo.
—¡(T/N)!
«Oh no, esa voz.»
—¿Qué haces? —Senritsu te miró confundida.
—Buscando el camino hacia Narnia —contestaste intentando entrar en un baúl en medio del pasillo.
—¿Y podrás llegar por ahí?
—Originalmente se llega a través de un ropero, pero no hay mucha diferencia entre un baúl y un armario —Lograste acomodarte dentro—. ¿Podrías cerrarlo? No puedo mover mis manos.
—Puedes morir asfixiada allí dentro.
—Si Neon me encuentra moriré de asfixia de todos modos. Si me das a elegir, prefiero morir aquí.
—Ella estaba muy preocupada por ti cuando desapareciste, pude escucharlo claramente.
—Y entiendo su preocupación, pero ha estado acosándome y abrazándome tanto que ya no lo soporto. Termina con mi sufrimiento.
—Yo lo haré —Escuchaste una voz conocida acercarse—. Sin embargo, no te saldrá gratis.
—Pensé que ya no eras un asesino a sueldo, Killua.
—Todo sea por ayudar a una amiga —dijo poniendo su sonrisa más inocente.
—No me engañarás con esa carita, demonio. Solo cierren el baúl.
—¿Por qué debería hacerlo?
—Porque dijiste que era tu…
Gon cerró el baúl.
—¡Hey, déjenme terminar por lo menos! —tu voz se escuchaba ahogada.
—Jeje, dijiste que lo hiciéramos —respondió Gon rascándose la nuca.
—Sí, per…
—¡(T/N)! —Neon llegó corriendo por el pasillo—. ¿Han visto a (T/N)?
—Se fue por allá.
Killua y Senritsu apuntaron en direcciones diferentes.
—¿Por dónde?
—Por allá.
Volvieron a apuntar en direcciones contrarias.
—¿Eh? Si acabo de encerrarla en…
El albino le tapó la boca a Gon antes de que metiera la pata.
—Se fue por allá y luego dio la vuelta y se fue por esa dirección, si corres tal vez la alcances.
—¡(T/N) no huyas! —Se fue gritando hacia donde le apuntó Killua.
—Eso estuvo cerca —mencionó Senritsu.
—Y que lo digas —El albino le lanzó una mirada a su amigo—. ¡Gon!
—Lo siento —respondió el aludido sacándole la lengua.
—Está bien, no quiero morir aún, abran esto —gritaste golpeando el baúl.
—Ehhh —resopló Killua sentándose encima del mueble—. Esa no es forma de hablarle a tus mayores.
—Muéstranos respeto, (T/N) —imitó Gon a su amigo.
—Hijos de sus… santas madres.
—Yo soy hijo de Mito-san.
—Y yo de un cíclope.
Los odiabas. Te arrepentías de haberles dicho que no eras de este tiempo. Killua se mostró todo presumido por haber tenido la razón de que venías del futuro, ahora te torturaría toda la vida, vengándose de las veces que lo trataste como a un mocoso. Deseabas poder decir lo contrario de Gon, desafortunadamente no fue así. Los niños de ahora eran muy sensibles con su pubertad.
—Ustedes son hijos del mismísimo diablo. ¡Sáquenme de aquí! Hace mucho calor, por favor —empezaste a lloriquear.
—Qué llorona —Killua abrió el baúl—. Listo, salvé tu vida, ahora estás en deuda.
—Gracias, Gon.
—¿Por qué solo le agradeces a él?
—De nada.
El albino bufó molesto, cruzándose de brazos al verse ignorado por sus supuestos amigos.
—Ustedes tres se llevan muy bien —comentó Senritsu.
—Acabas de ver lo que me hicieron, ¡¿verdad?!
—Por cierto, (T/N), ¿cómo vas con tu entrenamiento?
Zoldyck ignorado de nuevo. El prestigio de la familia estaba decayendo.
—No tan bien como me gustaría —suspiraste con decepción.
—¿Por qué? Si tú eres genial.
—Lo sé, Gon. Creo que mi genialidad natural es tan grande que impide que habilidades simples surjan.
—Qué positiva eres —murmuró con sarcasmo el albino.
Les explicaste lo que te había dicho Blaut sobre encontrar alguna base y el consejo de Kurapika de encontrar tu propio estilo y el cómo Neon te interrumpió cuando lo estabas haciendo.
—Huiste de tu entrenamiento también, ¿no es así?
—Cállate, Killua.
—¿Por qué no usas tu imaginación? Eres buena creando historias.
—¿Es alguna clase de indirecta directa, Gon? Ya supera lo del alien.
—Gon tiene razón —intervino Senritsu—. Enyd dijo que había que tener una imagen del lugar donde se planeaba ir. Miró una foto del sitio que marcó Kurapika en el mapa y con eso logró llegar a ti. No creo que sea diferente a la hora de crear un portal.
—Ya veo —comentó Killua—. Sería algo como los materializadores.
—Sí.
—Mmm… Visualizar lo que quiero invocar —murmuraste.
—¡Oh! Kurapika me explicó eso —exclamó Gon—. Para materializar sus cadenas primero tuvo que sentir el peso y la textura de una cadena de verdad.
—No puede hacer eso con un portal —mencionó el albino.
—¿De qué están hecho los portales? Si averiguamos eso tal vez pueda servirle.
—Eso no será sencillo, Gon.
—Oigan, lamento interrumpir esta charla tan informativa, pero ¿podrían ayudarme a salir de aquí? —Al ver que ninguno de los tres presentes hablaba añadiste—: Me atoré.
Los tres se alejaron lentamente de ti.
Charlotte Bennet: Gracias por comentar :D Y me alegra que te guste :') Yo tampoco soy mucho de Ocs pero pensé que sería una manera de hacer sentir al lector en sintonía con la historia (y no soy buena inventando personaje xD)
Y gracias a todos los seguidores y a los que han puesto este fic en favoritos T_T Espero que continúen disfrutando la lectura
No estoy segura si las respuestas a sus reviews les llegan, así que los contestaré por aquí
¡OSU!
\(^0^)/
