El Zoldyck jugaba con los mechones de cabello de su frente mientras observaba por la ventana de la aeronave, todavía sintiendo la calidez de tus labios en esa zona, provocándole un cosquilleo en el estómago.

«Algo que comí debió haberme caído mal» —pensó y posó su vista en ti y Gon, que se encontraban dormidos en los asientos delante de él—. «Algo está mal en mí, no puedo bajar la guardia tan fácilmente»—Se reprendía mentalmente mientras el calor se agolpaba en sus mejillas.

Cada vez que estaba con Gon y contigo se relajaba. Era de esperarse, con ustedes la mayor parte del tiempo era diversión, nada comparado con las situaciones que vivía al estar con su familia, donde le enseñaron estar siempre alerta en cualquier situación; una simple distracción podría significar la muerte. Sin embargo, ahora más que nunca, se sentía seguro. Por alguna extraña razón se sentía feliz, como si nada pudiera salir mal. Nunca había tenido un sentimiento tan cálido y confortable, ni siquiera en su hogar.

Cerró los ojos, uniéndose a ustedes en su pasivo sueño.

Porque estando los tres juntos, ¿qué podría pasar?


—Entonces, el plan es… —Gon dejó la frase al aire esperando que respondieras.

—Ir con el presidente Netero y contarle todo —completaste su frase mientras caminabas con paso firme por las calles de la ciudad. Habían decidido ir a la Asociación de Cazadores para prevenir una catástrofe—. ¿Qué pasa, Gon?

—Bueno… esta no es la dirección correcta.

—¿Y por qué haces que te siga hasta acá? —Te detuviste.

—Generalmente cuando sigues a una persona vas detrás de ella, no delante —dijo Killua con voz cansina—. Tonta.

—No es mi culpa que caminen tan lento.

—Tú eres la que camina como tortuga y se cansa a cada rato, no vengas a decir que somos nosotros.

—Cierra la boca.

—Oblígame —respondió sacándote la lengua.

Así comenzaste a perseguirlo mientras él te esquivaba y hacía muecas burlándose de ti, lo que te enfadaba más. No podías aceptar que un mocoso fuera más hábil que tú y que se aprovechara de eso. Gon los observaba hacer el ridículo en la calle, acostumbrado a las escenas que hacían ustedes dos, sin embargo, una sensación lo puso en alerta.

—¡(T/N)! —gritó al ver como unas agujas pasaron rozando tu rostro.

—¿Eh? —parpadeaste, procesando lo que había sucedido. ¿Alguien te había atacado?

Killua dirigió su mirada al lugar de donde vino el ataque. El no darse cuenta de la presencia de él hasta que hizo su movimiento, lo irritó.

—Killu, ha pasado tiempo —dijo un hombre de larga cabellera saliendo de las sombras del callejón.

—H-hermano.

—Normalmente habrías sido capaz de detener ese ataque tan simple.

Killua no respondió, solo desvió la mirada.

«¿Y este tipo qué hace aquí?»—pensaste con una mezcla de miedo y enfado.

—¡¿Por qué atacaste a (T/N) de esa manera?! —preguntó con enojo Gon.

El Zoldyck lo miró inexpresivo, como si no lo hubiera escuchado.

—Ese fue un saludo un tanto agresivo, Illumi.

—¡Hisoka!

—No hay necesidad de alterarse, Gon, solo quisimos venir a saludar amigablemente —dijo el pelirrojo acercándose a ti.

«¿Y éste de dónde salió?»

—Es un placer verte de nuevo, (T/N) —Te saludó de la misma manera que la primera vez que se encontraron.

—H-hola —De nuevo los nervios te traicionaban haciéndote tartamudear. No podías evitarlo, Hisoka era demasiado encantador y…—. «Sexy».

Amigablemente —escupió con desdén el albino—. Esa no es una manera amigable de saludar.

—Como un Zoldyck siempre tienes que estar atento a tu entorno, ¿no fue eso lo que te enseñé? —mencionó el hermano mayor—. También recuerdo haberte dicho que eras incapaz de hacer amigos, y ahora veo que el número aumentó patéticamente —Te observó fijamente—. ¿Debo asesinarte?

Rápidamente Gon y Killua se pusieron en pose defensiva. Notaste lo pesado del ambiente en sus rostros y decidiste dar un paso atrás, no vaya a ser que Illumi de verdad quisiera asesinarte—aunque no sabías exactamente por qué. Hisoka los miraba divertido.

—Solo bromeo —dijo el Zoldyck en tono monótono—. No pienso matarlos por el momento. Traigo un mensaje de la familia, Killu, ¿podemos hablar?

—¿Eh?


Rememorando todo lo que habías pasado hasta hoy, esta era la situación más insólita, rara, extraña y demás sinónimos que se te pudieran ocurrir, que hayas vivido; y es que estar en un restaurante con Hisoka e Illumi como si fueran amigos de toda la vida jamás había pasado por tu mente ni en tus más locos sueños. Lo más incómodo era que después de que la mesera se fuera tras tomar sus pedidos, ninguno había hablado, lo que te estaba poniendo nerviosa.

Era ahora o nunca, tenías que hacer un tema de conversación o el silencio te mataría.

—Q-que buen clima hace, ¿verdad?

«¡¿El clima?! ¡¿De verdad fue lo mejor que se me ocurrió?!»

Ninguno de los presentes dijo nada, ni siquiera Gon, del que esperabas que te secundara. Malditos traidores. Ahora estabas más que avergonzada.

—En efecto —habló Hisoka.

«¡Mi salvador!»

Pero fue como si no hubiera dicho nada, no hubo reacción por parte de los demás.

Le lanzaste una mirada de «di algo más» y él respondió con una de «piensa un mejor tema».

Si supiera uno no te pediría ayuda —Abriste los ojos tanto como pudiste, esperando que te entendiera.

Entonces déjalo —El pelirrojo desvió la mirada.

Por favor.

No.

Este ambiente es demasiado pesado —Te inclinaste un poco hacia adelante.

¿Qué quieres que haga?

Illumi es tu amigo, habla de algún tema que le agrade.

Hisoka levantó una ceja.

Eso haría el ambiente más incómodo.

—Podemos escucharlos perfectamente —dijo el hombre de cabello largo.

Lo volteaste a ver sorprendida.

¿Puede leer los pensamientos? —Le diste una mirada interrogativa al pelirrojo.

Debe ser una nueva habilidad.

—Están susurrando cerca de nosotros, obviamente los escucharemos —mencionó con indiferencia el albino.

Al parecer Killua también puede hacerlo —Gon se unió a sus «miradas comunicativas».

Debe venir de familia.

Maldito traidor, ocultador de habilidades.

—¡Puedo escucharte!

Ah, ¿sí? Adivina lo que estoy pensando —Moviste tu cara de un lado a otro—. Tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto, tonto…

—¡Ahora sí te voy a…! —Se levantó del asiento con la intención de golpearte, pero la mesera llegó con las órdenes y no tuvo más remedio que lanzarte una mirada asesina antes de volver a sentarse. Era una suerte que Gon estuviera en medio de ustedes dos.

No obstante, no te importaba si Killua te hubiese golpeado. Volvía a comportarse como normalmente lo hacía. Verlo tan serio y cohibido enfrente de su hermano no te gustaba. La única que podía molestarlo eras tú.

«Rayos. Su hermano no es tan feo de cerca. Y su cabello es tan largo y bonito. Lo odio. Ojalá se quede calvo.»

—Creo que ella me odia —dijo Illumi al sentir tus malas vibras.

—Así es con todos —Killua le restó importancia—. Y bien, ¿de qué querías hablar? Si fuera un tema de la familia, no hubieras venido acompañado —dijo refiriéndose a Hisoka.

—Me dijo algo interesante sobre esta mujer.

—¿Hisoka te habló de mí? —Los ojos se te iluminaron de la emoción.

—Ves el futuro como si de un libro se tratase. Al parecer tienes un noventa y nueve por ciento de acierto en tus predicciones.

—Cien por ciento —dijiste seria.

«Se nota que quiere saltar de felicidad»—pensó Gon al ver que apenas podías ocultar tus ganas de reír.

«Es cierto»—pensaba Killua al analizar la situación—. «Hisoka todavía cree que (T/N) es una especie de adivina. Pero… ¿por qué se lo dijo a mi hermano? ¿Qué es lo que planea?»—Lo miró con suspicacia. El pelirrojo al percatarse de su mirada le sonrió—. «Sea lo que sea que esté planeando, no es nada bueno»—desvió la mirada, molesto.

—Es una habilidad muy interesante —Illumi continuó hablando—. Killu, ciertos rumores han llegado a nuestra casa.

—¿Rumores?

—Mamá está muy molesta, dice que aún eres demasiado joven. Por el contrario, papá y el abuelo están orgullosos de ti, dicen que es un paso más para que te conviertas en el líder de la familia.

—¿De qué hablas?

—Por eso quería comprobar por mí mismo si sería una buena esposa. He de admitir que su habilidad puede servir para el bienestar de la familia.

—¿Qué?

—Aunque tendrá que pasar por unas cuantas pruebas primero.

—¡¿Qué?! —Killua y tú ya no se pudieron mantener callados. Se voltearon a ver y enrojecieron al instante en que sus ojos se cruzaron.

—Tú… ¡¿desde cuándo me ocultas eso?! ¿Querías secuestrarme? —Lo señalaste acusatoriamente.

—¡¿Ahh?! ¡Es la primera vez que lo escucho también! —se defendió.

—Killua, (T/N), ¿por qué nunca me lo dijeron? Pensé que era su amigo.

—¡Gon! No estamos comprometidos, ni que fuera Hisoka para fijarme en un niño —dijiste con exasperación—. Sin ofender —te dirigiste a él.

—No hay problema.

—Pero no creas todo esto, es un malentendido. Sigo siendo soltera.

—Lo siento, no salgo con las prometidas de mis objetivos.

Sentiste tu corazón partirse en dos.

—Bueno, no es algo oficial hasta que todos los Zoldyck la aprueben.

—¡Illumi!

—¿Qué pasa, Killu?

—Deja de d-decir estupideces.

—Hablo totalmente en serio. De no ser así, no estaría aquí. Pero… —sacó sus agujas—, puedo deshacerme de ella, si es lo que quieres.

Killua sintió su garganta seca, la situación se tornaba peligrosa. Lo mejor era huir de aquel lugar. Sin pensarlo una segunda vez te sujetó y cargó al estilo nupcial.

—¿Qué haces? Estoy convenciendo a Hisoka de no creer esta mentira para que se case conmigo —exclamaste.

El albino no te contestó, salió corriendo contigo en brazos de aquel sitio. Su hermano era peligroso.

—E-esperen —gritó Gon saliendo detrás de ustedes.

—Arruinaste la diversión —murmuró el mago poniéndose al lado del asesino.

—Es una persona extraña.

—Te lo dije.

—¿No deberías estar persiguiendo a Chrollo?

—Nunca pierdo de vista a mis presas.

—¿Y ese extraño niño?

—Estoy seguro que lo veré de nuevo si me mantengo cerca de ellos. Así que no puedo permitir que le hagas algo (T/N) todavía —dijo en tono amenazante.

—No pienso hacerlo, yo también quiero saber más acerca de ese mocoso.

—Entonces tenemos una tregua por el momento.


—Creo que ya nos alejamos lo suficiente —dijiste. Killua llevaba varios minutos corriendo mientras te cargaba, pensabas que debería estar cansado—. Killua…

—Es mejor asegurarse —te cortó.

—P-pero soy algo pesada. Bájame.

—No te preocupes, puedo cargar toneladas de peso —Jalaste sus orejas haciendo que se detuviera—. ¡Auch! ¡¿Qué demonios te sucede?!

—Debiste decir que no pesaba nada.

—¡Pero si tú lo dijiste!

—No eres para nada un caballero.

El albino suspiró molesto.

—Quise decir que no me importa cargarte, ¿contenta? —dijo empezando a caminar.

—Es un poco incómodo.

—¿Quién te entiende?

—Espera —Levantaste el cabello de su frente.

—¿Q-qué haces?

—Tú todavía… —te interrumpiste al ver a Gon a unos metros de ustedes y detrás de él a…

—¡Esperen!

No esperabas verlo justamente aquí.


Leorio: ¡Aaaaaaaghhhhht! ¡¿Por qué esos raros salieron?!

Yo: Porque Kise equisdequisde

L: ¿Dónde quedo yo? ¡El gran Leorio-sama! Las fans se mueren por verme de nuevo.

Y: No lo creo.

?: Nosotros merecemos salir.

Y: Oh no -_-'

L: No te ayudaré con ellos.

Y: Traeré el insecticida.