Hola Lectoras/res! ¿Cómo están?

Este capítulo me quedó más largo de lo que esperaba, así que decidí dividirlo en dos partes xD Gracias a todos por sus comentarios :D

Disfruten la lectura

\(^0^)/


—(T/N), suéltame —Sujetabas a Gon de la pierna, haciendo que te arrastrara cuando trataba de caminar—. Tengo que ir a mi cita con Palm.

—¡No! ¡No puedes cambiarme por ella!

—Pero no te cambiaré —Gon te hablaba tranquilo, como si fueras una niña—, sólo cumpliré mi promesa y haré que Palm entienda la situación.

—Te va a pervertir, Gon —Llorabas falsamente—. No permitiré eso.

—Esto es ridículo —mencionó Leorio recargado en el sillón—. Actúas como una madre celosa. Deja que disfrute su juventud.

—No te metas, Perveorio —Sujetaste las manos de Gon—. Hasta me levanté temprano. Eso no lo hago por cualquiera.

—(T/N) —Se soltó de tu agarre y te acarició la cabeza—, confía en mí.

Y se fue dejándote en el suelo llorando como Magdalena.

—Ah, ah, qué pena —mencionó Killua con falsa decepción—. Creí que este plan funcionaría. Pero mira el lado bueno —Se arrodilló a tu lado y te mostró el video de tu actuación—. Si subo esto a la red, es posible que te contraten para una película. Tendrías el papel de extra asegurado.

—Eres el demonio en persona, me dijiste que esto lo convencería.

—Me equivoqué —sonrió—. Por suerte tengo un plan B.


—Díganme qué demonios hago yo aquí —Leorio estaba sentado en medio de ustedes, en una banca alejada lo suficiente para ver a Gon esperando a Palm—. ¿Y por qué tengo que usar una peluca de mujer?

—Que sea larga no significa que sea de mujer —contestaste—. Recuerda, eres un padre a la moda.

—Desde cuándo el cabello largo en un hombre está de moda —escupió con sarcasmo.

—Desde el surgimiento de las estrellas de rock.

—¿Por qué ustedes no están disfrazados?

—Porque no llamamos tanto la atención como tú.

Leorio se sentía ridículo. Como si su brazo enyesado no fuera suficiente para llamar la atención, ahora tenía que usar esa fea peluca rubia. Hacerse pasar por el papá de dos mocosos como ustedes no le estaba agradando en nada.

—Pareces un travesti —murmuró Killua, intentando contener su risa.

—¡Ésta fue tu idea! —No se dejaría humillar por esa sabandija, pero antes de que pudiera siquiera ponerle un dedo encima, lo golpeaste con el periódico que tenías en la mano—. ¡¿Por qué me golpeas a mí?!

—Llamas mucho la atención.

—¡Es la peluca! —gritó exasperado. Ustedes dos lo sacaban de sus casillas—. ¿De verdad creen que esos gorros y lentes no harán que Gon los reconozca?

—Los disfraces son para que Palm no lo haga —respondiste. Y añadiste con humor—: Por lo menos no lucimos ridículos como tú

—¡¿Qué…?!

—Gon está mirando hacia acá —cortó Killua—. Periódicos.

Los tres extendieron de forma sincronizada el periódico, cubriendo sus rostros en el acto. Leorio miró en tu dirección.

—¿Por qué le hiciste dos agujeros? —preguntó con simpleza.

—Para poder mirar, duh —Pusiste los ojos en blanco ante la pregunta tonta—. ¿Lo vigilaré con el periódico tapándome la cara? Claro que no.

Leorio se dio una palmada en la frente, ahorrándose el comentario de que llamarías más la atención así. A veces se preguntaba si tu cerebro funcionaba de manera normal. La causa por la que decidió acompañarlos fue porque sabía que Gon no podría usar nen por los próximos treinta días, razón del por qué Killua no quería perderlo de vista; y más por la aparición de aquella Hormiga, no estaban seguros de si volvería. Sin embargo…

—Esa zorra está jugando sucio —Apretaste tus puños arrugando el papel, al escuchar cómo Gon se sorprendía por el cambio de Palm—. Sólo son toneladas de maquillaje.

… Dudaba que esas fueran tus verdaderas intenciones. No eras demasiado abnegada.


—La lleva a desayunar, qué original —comentaste con sarcasmo. Los habían seguido hasta un pequeño restaurante en el centro de la ciudad, sentándose a unas mesas por detrás de ellos—. Espero que ella pague su parte.

—No eres la más indicada para decir eso —mencionó Leorio al ver todos los platillos que habías ordenado y, que claramente, no pagarías tú.

—Yo soy VIP —le respondiste con la boca llena, salpicándole comida en la cara.

—Qué asco.

—Bajen la voz —murmuró Killua—. Harán que nos descubran.

—Es Leorio quien empieza —dijiste—. Por cierto, quiero hablar contigo Killua, aprovechando que estamos solos.

—Sí, y yo estoy pintado —Leorio se cruzó de brazos.

—Mal dibujado —corregiste, haciendo aparecer una vena de enojo en la frente del pelinegro—. Killua —lo llamaste, ganándote su total atención—, ¿te quitaste la aguja de Illumi? —El albino asintió y levantó la ceja extrañado por tu pregunta—. Entonces, ¿por qué te rendiste con Shoot?

—Ya te lo dije —contestó al desviar la mirada.

Estabas a punto de seguir insistiendo, pero Leorio avisó que Gon y Palm se marchaban del lugar. No tuviste más remedio que dejar el tema para después y continuar vigilando que la mujer no se quisiera propasar con tu inocente duende.

Siguieron sus pasos hasta el «Centro Comercial», no era un nombre muy original para un centro comercial, pero quién eras tú para criticar. Sonreíste al ver al lugar donde entraron.

—«Centro de Videojuegos», ¿es en serio? —Miraste a tus acompañantes y éstos se encogieron de hombros—. ¿Qué sigue después? ¿Centro de bebidas? ¿Centro de zapatos?

—Esos están por allá —señaló Killua, y suspiraste por tal falta de imaginación.

—Por lo menos Gon sigue mis consejos.

—¿Qué le has enseñado al pobre niño? —dijo Leorio mientras entraban y observaba a todos los solterones del lugar, desde infantes hasta treintañeros y ancianos—. Éste es el primer sitio en el que debes traer a una chica… ¡si no quieres volver a verla!

—Estoy tan orgullosa de él.

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Observaban a la pareja, mejor dicho, era Leorio quien lo hacía, ya que Killua y tú jugaban Fighter's Street sin prestar mucha atención a su alrededor.

—Deja de hacer el mismo ataque —decía el Zoldyck al intentar esquivar la ola de Hadouken que le lanzabas.

—Se llama spam mocoso —contestabas son sorna—. Y es permitido cuando vas perdiendo.

—Ustedes, niños ratas —Leorio trataba de llamar su atención—, esto no está funcionando. Miren su cara.

Asomaste tu cabeza desde la máquina, manteniendo un perfil bajo. Palm intentaba que su rostro no se desfigurara por la rabia de ser ignorada, puesto que Gon estaba muy concentrado jugando por su cuenta.

—Crecen tan rápido —Te limpiaste una lágrima invisible; sin embargo, toda tu felicidad se esfumó cuando escuchaste el game over—. ¡¿Qué?! ¡Eso es trampa! Estaba ocupada.

Cuando la moral y los principios son cuestionables, recuerda: Todo está permitido —dijo el Zoldyck de manera solemne.

Cuando dudas de la factibilidad de las palabras y la versatilidad de los hechos, recuerda: Nada es verdad —Killua y tú estrecharon sus manos—. Lo dejaré pasar esta vez, por el Credo de Asesinos.

—Por el Credo.

—Ustedes dos serán solteros toda su vida —Leorio los miraba como casos totalmente perdidos—. Su nivel de frikismo es más de nueve mil.

—Y tu nivel de… —Te interrumpiste al ver que Gon estaba enseñándole a Palm cómo jugar—. No. No. No —Estabas decidida a ir hasta allí y separarlos, pero Leorio te detuvo—. ¡Suéltame!

—¡Cálmate! —El pobre estudiante de medicina trataba lo mejor que un brazo le permitía detener a alguien cegado por los celos—. ¡Killua, ayúdame con ella!

—¡Idiota! —El albino te sujetó—. Harás que nos descubran.

—Ustedes no lo entienden —decías como poseída al intentar zafarte de su agarre—. Esa posición la usan los novios gamers cuando enseñan a sus novias a jugar, pero solo es un vil truco para unir sus cuerpos…

Las personas empezaron a reunirse a su alrededor para saber de qué iba tanto escándalo.

—¿Qué estará sucediendo por allá? —preguntó Palm al ver a toda esa gente.

—Alguien debió tomarse muy mal el perder —contestó Gon.

—¿Sólo por un juego?

—Eso pasa cuando no aceptas la realidad.

—¿Cuál?

—De que eres un mal jugador —Gon le sonrió de tal forma que la hizo sonrojar y, tomándola de la mano, la sacó de ese sitio lleno de malos jugadores.


—Por tu culpa casi los perdemos de vista —Killua te reprendía molesto, sus esfuerzos casi se venían abajo solo por tus berrinches.

—Ustedes jamás comprenderán el corazón de una hermana mayor —contestabas sin perder de vista a Gon, quien comía tranquilamente un helado con Palm.

—Espiar de esta manera es caer bajo, incluso para ti —mencionó Leorio.

—¿Qué quisiste decir con eso?

—Mira a todas esas mujeres solteras —dijo ignorándote. Al pelinegro se la caía la baba—, y yo aquí perdiendo el tiempo… ¡Ay, ay… me estás fracturando de nuevo el brazo! —Sujetabas el brazo herido de Leorio al ver que Palm limpiaba el rostro de Gon.

—Esa es otra técnica —dijiste entre dientes—. Es obvio que ella lo embarró de helado para hacer eso.

—¿Por qué eres tan sobreprotectora con Gon? —preguntó en voz baja el albino, un poco irritado por la insana atención que le ofrecías al pequeño Freecss.

—¿Y tú me dices eso a mí? —reíste con ironía—. La idea de vigilarlo fue tuya, yo quería detenerlo.

—¿Qué? —Killua se hizo el desentendido—. ¿Qué te gusta Gon por eso querías impedir su cita? Pedófila.

—¿Que tu verdadero propósito era observar a Gon sin que sospecharan de ti? —No te quedarías atrás—. Acosador.

—Pervertida.

—Pervertido acosador frienzoneado.

—Pedófila acosadora pervertida.

—¡Pedófila tu abuela! —Te abalanzaste sobre Killua jalando su cabello, mientras él se defendía de igual manera.

—Qué infantiles —murmuraba Leorio sobándose el puente de la nariz.

—¡Kurapika no te ama!

—¡Retráctate!

—¿(T/N)? ¿Killua? —Gon interrumpió su pequeña disputa—. ¿Qué hacen aquí?

Al estarse peleando, Killua y tú habían tirado sus gorros y los lentes estaban fuera de su sitio, permitiendo una vista total de sus rostros. Y, ahora, no tenían idea de qué contestarle a su amigo.

—Estábamos haciendo unas compras con Leorio —El primero en dar una excusa fue Killua.

—S-sí —secundaste.

—Yo no veo a ningún Leorio por aquí —dijo Palm—. ¿No será… que vinieron a arruinar nuestra cita? ¡¿Ehhh?!

—N-no es eso —Miraste nerviosa a tu alrededor, no había señales de tu papá falso.

«¡Huyó! Ese traidor.»

—Ellos no harían algo así, Palm —Gon confiaba ciegamente en sus amigos. Pobre ingenuo—. Debe haber otra razón.

—Sí, nosotros… mmm... estamos… ah… ¡Ah! —Sonreíste por tu repentina idea. Volteaste con Killua y entrelazaste tu mano con la de él—. Estamos en una cita también.

—¡¿Qué?! —gritaron al mismo tiempo los dos niños.

—¿Por qué te sorprendes tú? —preguntó Palm al albino.

—E-es la primera vez que lo escucho.

—Es un poco tímido con estas cosas —Apretaste su mano para que captara la indirecta—. Pero, ya que insistió tanto, decidí darle una oportunidad, ¿verdad, Killua?

—S-sí —Te devolvió el apretón más fuerte de lo que debería, provocándote un quejido que tuviste que disfrazar como risa—. Aunque en realidad, fue ella quien me… p-pidió s-salir.

—¿Por qué no me lo dijeron antes? —exclamó Gon con entusiasmo—. Así los cuatro hubiéramos salido.

Palm se giró hacia ustedes como la niña del exorcista, dándoles a entender que si se metían en su cita estarían muertos.

—N-no Gon, así está bien —contestaste—. T-todos necesitan su espacio.

—Iremos al acuario —O Gon era ciego, o era muy tonto para no darse cuenta de las miradas asesinas de Palm—, ¿no quieren acompañarnos?

Killua y tú negaron con la cabeza. Gon y Palm se alejaron después de despedirse, ésta última lanzándoles una amenaza de muerte.

Tendrían que ser más cuidadosos esta vez.


Alguien notó las referencias a Street Fighter y Assassin's Creed xD

¿Nadie? T_T

Subiré pronto la segunda parte n,n