¡Cápitulo 50! :') No puedo creer que haya llegado tan lejos xD Sería genial llegar al capítulo 100 ¿Debería intentarlo? *carita pensante*
Creo que algunas quieren escena de beso / Me esforzaré por hacer algo decente (si tienen ideas o sugerencias que me ayuden a inspirarme se los agradecería mucho T_T), así que por favor vayan ahorrando para mi fianza xD
¡Muchas gracias a todos por su apoyo y seguimiento!
Disfruten la lectura
\(^0^)/
—Muy bien mocosos —dijiste mientras sostenías una revista enrollada que utilizabas como altavoz—, prepárense para escuchar los peores spoilers de sus vidas. Pero antes de eso —Señalaste a las dos personas que considerabas intrusos—, ¿qué hacen ustedes aquí?
—Leorio y yo entrenaremos juntos —mencionó Pokkle, sentado junto con los demás en la sillas que habías puesto, haciendo parecer la sala como un salón de clases—, puesto que ambos somos de tipo emisor.
—También se ofreció a compartir sus conocimientos —añadió Ponzu—. Haremos un buen equipo.
—Sugerí que por lo menos hubiera un grupo médico —explicó Leorio al ver tu cara totalmente perdida—. Creo que Ponzu es una buena opción, aparte que sus abejas pueden mandar mensajes sin ser detectadas tan fácilmente.
—Para eso existen los celulares —dijiste—. Ellos no pueden ir con nosotros.
—¡¿Por qué dices eso?! —preguntó molesto el arquero.
—Porque… —Pusiste un semblante serio—. Son mi OTP…
—Ya va a empezar —murmuró Leorio.
—…Mi One True Pairing —Levantaste la vista como si estuvieras soñando despierta—. He escrito fics de ustedes… en mi cabeza. Imaginándolos haciendo esto y aquello.
—¿E-esto y a-aquello… q-qué quieres d-decir? Pokkle se sonrojó a más no poder mientras Ponzu disimulaba una pequeña sonrisa—. N-nosotros n-no…
—«Esto y aquello» es esto y aquello, no «lo otro y aquello» —mencionaste como si estuvieras convencida de estar dando la mejor explicación del mundo.
—Esto no viene al caso —murmuró Killua con aburrimiento. Miró a Gon que estaba sentado a su lado, sujetando la libreta que lo obligaste a traer para que apuntara todo lo importante—. ¿Qué haces?
—«Esto y aquello» es diferente a «lo otro y aquello» —repetía mientras escribía en el cuaderno—. Estoy tratando de descifrar lo que quiere decir.
—Olvídalo, Gon —suspiró por la idiotez de sus amigos—. Ni siquiera ella sabe lo que dijo.
—¡Está bien! —dijiste de repente, ya cansada de la interferencia de Leorio y de discutir con Ponzu y Pokkle sobre el por qué no querías su ayuda—. Hagan lo que quieran, pero lejos de mi vista… Excepto si van a besarse o a hacer ese tipo de cosas; tengo que recaudar información para inspirarme cuando haga eso y aquello para mis futuras lectoras.
—¡Estás loca! —dijo el arquero mientras se retiraba rojo de vergüenza, seguido de Ponzu y Leorio, quien le susurraba que él había pensado lo mismo la primera vez que te vio.
—¡Míralo como una ayuda a cumplir mi sueño! —gritaste para que te escuchara—. ¡Ser escritora!
—Vas a irte al infierno —dijo entre risas Leorio antes de salir.
—«Si supieras la razón que tienes» —pensaste mientras sonreías con tristeza—. «Pronto iré ante las puertas del Averno»
Te giraste en dirección a Gon y Killua, quienes hablaban animadamente de algo que no lograbas escuchar. Tu mente estaba lejos de ellos, y no sólo eso, presentías que algo en ti estaba cayendo en algún lugar donde sería difícil volver. Por un momento comprendiste a Kurapika, y pensaste en llamarlo para pedirle consejos de cómo ser un buen «emo vengador». Sacudiste la cabeza y volviste a tu expresión normal
—Escuchen —dijiste ganándote la atención de los niños—, como consecuencia del nacimiento del Rey habrá una selección en Gorteau… O eso pasaría originalmente. Antes de eso, las Hormigas descubrían la existencia del nen debido a que capturaron a Pokkle y le sacaron la información con unas antenitas de insecto… No me pregunten cómo —Gon y Killua te escuchaban atentamente—. Sin embargo, cuando el conejo nos atacó a Leorio y a mí… no miré aura alrededor de él, y estoy segura que Leorio tampoco. Así que creo que en ese momento las Hormigas no podían utilizarlo. Quizá para Straid hubiera sido problemático lidiar con eso. Aunque ahora no estoy segura.
—Hay que pensar en el peor de los escenarios —comentó el albino—, para actuar con cautela —Si bien ya no estaba bajo el control de Illumi, no se lanzaría hacia el enemigo sin cuidado—. Hay algo que he estado pensando— Ustedes lo miraron, y después de una pausa agregó—: Podrían tener a Kite como prisionero.
—Eso pienso también —concordaste.
—Y podrían utilizar eso en nuestra contra —Gon y tú asintieron—. Debemos movernos teniendo eso en cuenta.
—¿Cuál sería el plan? —preguntó el pelinegro—. ¿(T/N)?
Guardaste silencio antes de responder.
—Continuar como hasta ahora, siguiendo las reglas de Knov y Morel —Arrastraste una silla y te sentaste frente a ellos—. El problema es que ustedes no han tenido ninguna experiencia luchando contra ninguna Hormiga, eso podría hacerlos cambiar de opinión respecto a dejarlos ir con ellos.
Eso dejó pensando a los Cazadores. Deseabas que realmente no los dejaran ir, pero sabías que era demasiado pedir. Ahora que lo pensabas con detenimiento, el que Killua y Gon no hubieran peleado contra ninguna Hormiga podría no ser una coincidencia. La primera vez que enfrentaron a Straid los tres juntos, Togashi se encargó de mantenerlos alejados de su jefe. ¿Por qué razón haría algo así? ¿Straid era débil? Si fuera así, ¿por qué Togashi huyó, y por qué Enyd parecía tenerle miedo? Además, tenías la duda de cómo lograba que las Hormigas le obedecieran o, por lo menos, le siguieran. Aparte de saber que era un mago del tiempo y de las habilidades especiales que tenía, no sabías nada más. Cada vez que pensabas en él, surgía una ira dentro de ti; sin embargo, eso no te cegaría en tu razonamiento. Lo principal para ti, era ayudar a Killua y a Gon a que tuvieran las herramientas necesarias para defenderse. Una forma de agradecimiento por haber hecho tanto por ti. Era lo menos que podías hacer por ellos.
—Pero no se preocupen de eso —Te levantaste dispuesta a empezar tus clases. Eso de ser maestra te estaba gustando—. Les enseñaré algunas técnicas que están destinados a desarrollar en el futuro. Bueno… sólo Killua.
—¿Y por qué yo no? —se quejó Gon.
—Porque tú debes seguir una serie de reglas —Te pusiste enfrente de él y lo golpeaste con la revista que seguías sosteniendo—. Regla número uno: Está prohibido, prohibido, hacer contratos o votos de nen —Lo golpeaste de nuevo—. En especial si estás furioso o fuera de tus cabales —Otro golpe—. Regla número dos: No se deja a los amigos de lado —Lo golpeaste varias veces en la cabeza—. Ni les dices cosas hirientes, ni los dejas de lado, ¿entendido?
—Ya lo habías dicho… auch… Sí, ya entendí… —decía el pequeño tratando de protegerse de tus golpes.
—Es para que quede claro, Gon —sonreíste antes de propinarle otro golpe.
—¿Por qué a Killua no le pegas? —dijo haciendo un puchero.
—Porque Killua subirá de nivel su chidori.
—Nunca acepté ese nombre —mencionó con asco el albino.
—¿Sigues gritando «rayito» cada vez que lo haces?
—Es relámpago —dijo al tiempo que se sonrojó.
—¿Cuál es la diferencia? —reíste.
—Es mi poder y yo le pongo como quiera —respondió entre dientes.
—Gon, apunta en la libreta «impactrueno» —dijiste ignorando al Zoldyck—. Escribiremos varios nombres y al final elegiremos uno.
—¡¿Están escuchándome?!
—Bien —Gon asintió—. ¿Qué tal «jankenrayo»?
—Demasiado largo, se supone que es un ataque rápido… ¡Ya sé! «El Faster», eso suena rápido. O Fast and Furious… 7… no, mejor 3, Tokyo Drift, y lo lanza así súper genial —Moviste los dedos de tus manos como si tuvieras artritis.
—¿Pero por qué tres? ¿Dónde quedó el uno y el dos?
—Son detalles Gon, puede crear el ataque uno y dos después.
—¡Tienes razón! (T/N), eres muy inteligente.
—Lo sé.
—Son nombres ridículamente estúpidos —mencionó Killua.
—Si te quejas tanto, ¿entonces por qué tomarse la molestia de decir el nombre de tu ataque? —dijiste con ironía.
Killua se quedó callado.
—¿La magia del anime? —comentó Gon algo inseguro.
—Correcto. «La magia del anime», esa lógica que aún en la actualidad no se ha podido resolver. Si miramos hacia el pasado nos daremos cuenta que desde la antigüedad, los primeros mangakas dieron vida a este credo que seguiría existiendo por milenios y milenios y milenios y milenios y milenios… ¿Alguien puede interrumpirme? Ya no sé qué más decir.
—Sigue buscando nombres para mi habilidad y comienza a explicarme ese poder que desarrollaré —Killua apoyó su mejilla en su mano, sonriéndote con suavidad.
—¿De verdad? —sonreíste con alegría—. ¿Me dejarás escoger el nombre?
—Si encuentras uno que me convenza.
—Ya escuchaste, Gon —dijiste entusiasmada—. ¡A trabajar!
Por alguna extraña razón, Killua no podía apartar la vista cuando te miraba tan feliz. Le gustaba escucharte, incluso cuando decías puros disparates; algo que le divertía y que jamás te diría.
Eras igual a Gon y, a la vez, eras tan diferente. Y él quería proteger esas sonrisas.
Illumi: ¿Escuché algo de un beso?
Yo: Emmmm... nop
I: ¿Sabes lo que te ocurrirá si haces algo como eso?
Y: ¿Iré a prisión?
I: Algo mucho peor.
Hisoka: Yo creo que sería algo exitante.
Y: Escuchar eso de ti no me hace sentir bien -_-
H: ¿Por qué? :3
Y: Y todavía pregunta...
Leorio: ¿Killua obtendrá un beso y yo no?
I: Killu no obtendrá nada.
L: No me parece justo :C
Y: ¿Por qué todos se quejan?
Kurapika: Pienso que es algo inapropiado.
Y: Otro...
Senritsu: Sería romántico n,n
Neon: ¡Yo apoyo el (T/N) x Killua!
Gon: ¡Yo también!
Y: Por lo menos las mujeres, y un pedófilo están de mi lado -_-'
G: ¡Yo también!
Y: ¿También quieres un beso? 0_0
G: Sí... ¡No! Yo también apoyo el (T/N) x Killua.
Y: Espero que Killua no escuche esto.
H: Yo podría darte un besito 7w7
Y: Huye por tu vida Gon.
G: *sale corriendo*
